Yuuki se levantaba cansadamente de su cama y se preparaba mágicamente con la triste mentalidad de que las vacaciones habían terminado. Estuvo un segundo en depresión y luego volvió a su típico estado feliz. Sonrió para si mismo y observo lo radiante que se veía. Sus ojos azules brillaban únicamente y su piel se veía sana y de un hermoso color trigueño pálido, que a Yuuki le fascinaba. Tomó rápidamente su desayuno, saco su mochila y se movilizo hacía la escuela. Llego en unos 10 minutos después, encontrándose a Ymr entrando a la escuela. Corrió entusiasmado hacia la chica que lo mantenía completamente enamorado.
Ymr entraba normalmente, hasta sentir como algo, o más bien alguien le tapaba los ojos.
—¿Quien es?—pregunto graciosamente la persona que tapaba sus ojos, haciéndola reír. Ymr sabía muy bien quien era.
—Yuuki.—contesto esta, con un alegre tono de voz. Este le quito las manos de los ojos y luego le robo un romántico beso. Ymr correspondió al instante con alegría y todo el amor que sentía. Cuando ella besaba a Yuuki, el sentimiento total era la vitalidad, como para vivir para siempre. Finalmente terminan el beso para respirar.—Te amo.
—Yo a ti más.—contesta Yuuki, tomándola de la mano.—¿Y el resto?
—Aun no han llegado.—contesta esta, siempre con una sonrisa.—Lee me dijo que los esperaba aquí en la entrada.
—Bien.—acepto este, poniendo atención a la calle. Luego de notar que no llegarían al instante el e Ymr comenzaron a conversar amistosa y alegremente hasta ver como cierta rubia con pomposo y llamativo cabello llegaba gloriosamente. Kitty, aunque no tuviera el auto del siglo, con su entrada triunfal aclamaba y recibía todas las miradas de sus espectadores, así haciendo crecer la autoestima de la chica con facciones de gato, aunque ya es demasiado alta.
—¡Yuuki! ¡Ymr! ¡Mis amigos!—exclamo llamativamente la rubia corriendo casi en cámara lenta hacía el par de enamorados, dándoles un ahorcado abrazo a ambos con los brazos sobre sus cuellos.—¡Los extrañe!
—Kitty, nos vimos ayer.—dijo Yuuki, algo avergonzado.
—Sí, no seas tan dramática.—le aconsejo Ymr, en un tono bastante bajo. Kitty coloco los ojos en blanco.
—Como sea.—dijo, ya sin ese tono algo irritante que tenía cuando presumía.—¿Y el resto?
—Ahí.—indicó Yuuki, señalando como Makoto, Sasori y Yagane caminaban hacía acá. Los 3 chicos hicieron una señal saludando al resto. Yuuki, Ymr y Kitty respondieron al saludo con otra seña y una bella sonrisa.
—Hola, intolerables.—dijo Makoto de mala cara. Todos lo miraron extrañados. Luego notaron como el pelinegro increíblemente se forzaba a sonreír, y lo lograba.—Es broma, queridos amigos.
—Sí...—comento Sasori, sonriendoles de forma de comercial de dientes a sus amigos.—Hola chicos.
—Hola.
Y así, entre incómodos y bochornosos momentos esperaron que llegaran todos. Con el tiempo llegaron Sakura, Lee y Kaito. Luego de un buen rato llego Ciel junto a Nagato, y Thoru junto a Kaede Yukina, su nueva y actual pareja.
—Chicos, ella es Kaede—dijo Thoru, junto a Kaede. Kaede era una atractiva chica de cabellos negros y ojos grises, piel blanca y esbelto cuerpo. Todo lo que no era Konan. Aunque para la mente de varios fuera atractiva, ella era una belleza poco vista y clásica, no como Kaede, que era objetivamente hermosa. Además que Kaede parecía ser más sociable y presentable, con más personalidad que la otra. En resumen, Kaede era todo lo que Konan no.
—¿Y cuando sintieron interés de esa manera?—pregunto Sakura, conversando con Kaede y Thoru.
—Quizás cuando Thoru volvió a ser normal.—explico Kaede con una conveniente sonrisa. Thoru asintió.
—Necesitaba reaccionar. Kaede me volvió a la vida.—dijo Thoru, tomando la mano de la pelinegra de forma romántica.
—Me encanta esto. ¡Lo amo, lo amo!—explico Kaede, algo caprichosa.—Siempre quise a Thoru de esta forma, y por eso me esforcé siendo la presidenta de su FanClub.
—¿y, Kaede, que piensas de Konan Mizaki?—pregunto Lee en un tono desafiante. A el no le agrada nada la idea de que Thoru estuviera con otra persona, y menos con alguien como Kaede.
—Ella es una chica afortunada.—admitió Kaede, con una sonrisa.—Yo hable con ella antes de su partida, y realmente me pareció algo apática. Aunque realmente eso no lo decidió.—Lee sentía cierto tono de falsedad y una actitud algo despectiva por parte de Kaede, lo cual no le simpatizaba mucho.—No valoro lo que tenía, y eso la vuelve algo hipócrita. ¿Como no lo valoraría? ¡Es Thoru Shion!
Todos oían la parlotearía de Kaede, pero en un momento todos desviaron al sentir vientos contra ellos, viniendo de la entrada. Entonces lo vieron.
Un chico de cabellos verdes perfectamente desordenados y unos intensos y claros ojos tono ámbar, con piel pálida como si fuera porcelana y una gran e impactante belleza. Sonreía torcidamente y caminaba gloriosa y silenciosamente entrando, llamando y fascinando la atención de todos los presentes, incluidos nuestros protagonistas. El glorioso chico miro directamente a Yuuki a los ojos, así creando conexión de miradas. Creando y haciendo renacer algo que en Yuuki había muerto hace mucho tiempo. Ese deseo carnal hacía personas de su mismo sexo que Yuuki había intentado retener y oprimir durante tanto tiempo...y por un chico, se perdía todo el control.
Realmente resultaba patético analizar la situación, porque era simplemente patético. Enamorarse de otra persona con tan solo la mirada y destruir un romance que llevaba bastante tiempo, o por lo menos matar todos los sentimientos que existían. Todo por una conexión de miradas. Nada que valiera la pena. Solo la obsesión que estaba naciendo en Yuuki por esa persona y la desesperación de volverlo a ver, de tenerlo tan cerca como quisiera y cuanto tiempo quisiera. Porque para Yuuki nada de eso valía lo suficientemente la pena, pero algo lo suficientemente fuerte como para destruir otros sentimientos tan fuertes como su enamoramiento por Ymr, valía intentar. Valía para destruir su romance con Ymr.
Pero estúpidamente no. No valía suficientemente la pena, la tristeza. El sufrimiento y el masoquismo. No valía lo suficiente para dañarlo.
