Todos entraron a sus salas de clases, aunque los 11 -a excepción de Kaede que iba un curso más abajo, y Yagane, que iba en su paralelo- se encontraban algo aturdidos por cierto peliverde, el cual al parecer también correspondía a su clase. Todos saludaron alegremente a Kokoru-sensei, su profesor jefe, y finalmente cedieron a presentar a los nuevos.
—Vincent Logishi—ese resultaba ser el nombre de esa criatura peliverde que había cautivado a nuestros protagonistas.—Encantado de conocerlos, a todos.
Y entonces Vincent dedico una maliciosa mirada a Yuuki, y al resto, aunque cada uno sentía como si fuera el más genial y único. Cuando realmente solo eran otros ilusos cayendo a una trampa.
Las clases pasaron rápido y fue hora del recreo. Ese día, todos habían querido y se habían dispuesto por ir a ver a Yagane nadar en el gimnasio. Finalmente lo estaban haciendo.
—El realmente tiene talento.—comentaba Lee junto a Yuuki y Sasori mientras caminaban al gimnasio tranquilamente todo el grupo de amigos. Llegaron finalmente. Se sentaron en las primeras de muchas gradas que poseía el lugar y se dispusieron a observar las personas que habían en la piscina. Reconocieron a Yagane al instante. Era la única persona con ojos rojos divisibles, por lo menos en la piscina.
—Thoru, ¿por que debo estar yo aquí?—murmuro Kaede, algo decepcionada al ver como su novio se involucraba más con el grupo de amigos que con ella.
—Porque te amo.—le dijo el pelirrojo, robándole un beso a la pelinegra y logrando sonrojar.
—Estos chicos son tus amigos, Thoru—hablo la pelinegra, cabizbaja—No los míos. Te puedo dar tiempo con ellos, no me preocupa. No necesitas estar siempre aquí, conmigo.
—Pensé que a las chicas siempre les gustaba estar acompañadas.—admitió el pelirrojo, rascándose la cabeza. Kaede comprendió al instante la indirecta de esa frase.
—Yo no soy como esa...—intento criticar Kaede con enojo, pero antes de terminar la frase, Thoru increíblemente le tomo de la muñeca con total brusquedad. Kaede tembló.
—No te atrevas...siquiera...a completar esa oración.—dijo Thoru, mostrando una increíble actitud aterrorizara con ese rostro demasiado pálido, esos ojos sin brillo y sus expresiones que parecían querer matar a alguien. Kaede temió que fuera ella.—Jamás.
Kaede se soltó al instante del sujetamiento. Con ira, mucha ira.
—Creo que lo entendí.—dijo Kaede con mirada amenazadora y voz seca.—Ella y yo no somos comparables, pero...
—¿Dijiste que me darías tiempo con mis amigos, no?—le cuestiono Thoru cruelmente, sin expresión o sentimiento alguno en el rostro.—Creo que ahora necesito ese tiempo.
—¿Ahora? Creo que una eternidad con tus amigos no te podría dañar más de lo que estas.—le respondió Kaede, con ira.—Eres un enfermo.
Thoru solo sonrió leve y torcidamente.
—¿Quizás lo soy?—se interrogo.—No veo el problema alguno.
—Ese es el problema, Thoru—hablaba la pelinegra, seria y furiosa—Tu nunca veras el problema. Tu nunca veras la verdad.
Entonces Kaede se levanto y salió caminando, furiosa. Thoru bajo la cabeza. Luego oyó un extraño canto.
—La la la lal la la...Quieres unirte…
Ven a jugar…
Pero puede que te dispare…
En la cara…
Bombas y balas…
Harán el truco…
Lo que necesitamos aquí es…
Un poco de pánico…
¿Alguna vez querrás atraparme?
¡Me estoy sintiendo ignorada!
¿Puedes intentarlo un poco mejor?
¡Me estoy aburriendo!
Thoru miró hacía atrás, encontrándose con una extraña chica de cabellos celestes y mirada desquiciada. La chica lo miro sonriendo como maníaca.
—¡Thoru Shion!—la chica saltó magníficamente y quedo indirectamente sentada al lado de Thoru.—Vaya pescado que eres.
—¿Pescado...?—cuestiono este, sin entender nada de lo que decía esta chica. Todo su grupo de amigos ponía atención a Thoru y esa extraña chica. Porque realmente esa chica era extraña. Tenia unos impactantes ojos rojos que miraban excesivamente con locura y poco acurdad. Su largo cabello celeste tomado en una larga trenza que llegaba a la cintura y sus mechones que caían sobre su pálido rostro. Sus facciones eran bastantes bellas, pero nadie lo notaba con esa torcida y sádica sonrisa.—¿Que?
—Te desearía como el veneno prohibido o una letal bomba, ¡sí!—exclamo ella, delirando. O por lo menos eso pensaban todos.—Kaede Yukina no te merece, Thoru Shion. ¡Solamente la guerrera te debería tener!
—¿Guerrera?—siguió sin entender el.—¿Quien eres?.
La chica repentinamente se levanto y coloco su puño en su corazón, como soldado.
—¡Kyoki Chimamire!—exclamo ella, dedicándole una torcida sonrisa a todos.—¡Reportándose, señor!
—Sí...—contesto Thoru, sin ya saber que responder.
—Ella es la chica que sentó en el puesto de Konan—explico Lee, hablando neutralmente.—Es nuestra compañera de curso.
—¡Oh, Thoru Shion, huelo miseria en ti!—exclamo Kyoki, tapándose la nariz con sus dedos. Todos la miraron aun más extrañados. Definitivamente era una tipa rara.
Kyoki luego se acerco a Kaito, tomando su mano y acariciándola. Kaito se quedo algo paralizado, sin embargo no hizo nada.
—Cuando te maten tu solo te volverás más fuerte, cariño.—le explico ella, con una enfermiza mirada. Kaito tembló al oír eso.
—¿Morir...?—se interrogó el pelinegro, acariciando su propio cuello.
—No podría deducir si sería una descuartización o una decapitación, pero cuando mueras serás más y más fuerte.—le dijo Kyoki, soltando su mano. Se acerco a Yuuki y tomó su mano.
—Eres tan valiente...lastima que la sombra acaricie tu espalda.—le dijo Kyoki. Yuuki al instante observo su espalda. Tomó la mano de Lee y le sonrió enfermamente. A Lee, a diferencia del resto, no le aterraba Kyoki. Puesto que el era tan loco como ella.
—Tu...la oscuridad asecha tu alma. No veo salvación en ti.—Kyoki soltó su mano bruscamente.—El destino se nos puede contagiar, Tsk.
—Como la locura.—murmuro Lee, sorprendiendo a Kyoki un poco, aunque esta no lo demostró.
Kyoki siguió tomando las manos, detectando el destino de cada uno.
Ciel resulto ser alguien cobarde, que vive encerrado en una pesadilla. Y no lo dejara de estar hasta dejarlo ir.
Nagato una persona sincera, que solamente sirve de arma. A consideración secreta el más sacrificable.
Sasori una persona que terminara en una mala suma en un mal final.
Makoto persona que por falta de compañía creo su otra mitad. De todas formas terminara solo, en agonía.
Sakura una persona insegura, la cual iba a ser aplastada por la seguridad.
Ymr alguien que iba a terminar sin alma y corazón al no tener ni vida. Por solo pensar en el resto.
Kitty...alguien ya condenada. Kyoki en ese momento se retiro. Dejando a los demás con dudas.
¿Quien era realmente ella? ¿A caso diría la verdad? ¿Estaban destinados al sufrimiento y oscuridad?.
¿O simplemente la vida se resolvía como una eterna pesadilla? Nadie lo sabia, pero el miedo y extrañeza ya nacía en sus corazones. Y ese medo era difícil de matar.
