Hola a todos. Nueva historia de mi fic especial.

Bien, este One-Shot, esta dedicado a rompeordenes. Quiero decirte, que espero lo disfrutes, me esforze mucho en hacerlo y es delos que mas eh disfrutado escribiendo ojala te guste. Lo revise unas tres veces pero siempre quedan algunas faltas de ortografia jaja

ANUNCIO: Ninguna de estas historias tiene algo que ver con mis fics se esta contradiciendo.


2.- Pasión por la magia.

ONE-SHOT

El lúgubre y frio ambiente que se respiraba en Ponyville, era tan poco común como la espesa niebla que opacaba el campo visual de cualquier pony que transitara por las calles. El húmedo aire casi cercano a la lluvia empapaba el pelaje descubierto de los pocos ponys que se atrevían a salir con semejante clima. Si alguien quisiera estar afuera debía tener una muy buena razón.

El sonido de sus cascos golpear contra la tierra húmeda, era audible a varios metros de ella. Su rápido trote dispersaba la niebla a medida que se acercaba a su objetivo. Su mirada preocupada y angustiada daba crédito a la velocidad a la que iba. El único pensamiento que pasaba por su mente era llegar… con ella.


La biblioteca de Ponyville, aún se iluminada por dentro con la cálida luz de las velas que Twilight solía encender para poder leer mas a gusto. A pesar del mal tiempo que hacía, la alicornio purpura no se inmutaba en dejar abierto su edificio de conocimiento para quienes desearan probar un poco de él.

Twilight leía tranquilamente recostada sobre un pequeño cojín de seda a la mitad de la habitación principal de su hogar. El clima frio encajaba a la perfección con la novela de misterio que tenía entre sus cascos y disfrutaba leyendo en el silencio de la biblioteca. Spike, su pequeño asistente dormía sin interrupción en la planta alta, pues la calma que traía consigo el ambiente, era ideal para disfrutarlo en el interior de su cálida cama.

La princesa pasaba sus ojos rápidamente por las páginas blancas de su libro, haciendo expresiones diferentes conforme avanzaba en su lectura. Era claro que amaba leer, le causaba una sensación de bienestar y a veces, de terror solo comparada con las inesperadas aventuras que llamaban a su puerta de repente.

TOC-TOC

Se escucharon fuertes golpes en la puerta de madera de su biblioteca. Parece que otra de esas aventuras esta por ocurrir…

Twilight se levantó rápidamente por la insistencia de dichos golpes. Cerró el libro con su magia y lo dejo junto a su cojín mientras se dirigía a abrir. Paro a pocos centímetros de la puerta y espero en silencio a escuchar algún grito u otra cosa extraña y al no recibir ruidos raros, su aura mágica envolvió el pomo de la puerta y esta, lentamente se abrió para dejar a la alicornio la vista de una yegua que realmente no esperaba encontrarse tan pronto nuevamente.

-¿Trixie?- Pregunto Twilight con una mueca de confusión. No era para mas, la unicornio que tenía frente a ella era una de sus grandes rivales en la magia, con quien se había enfrentado antes.

-Hola Princesa Sparkle- respondió la aludida dedicándole una leve reverencia a la alicornio, cosa que la sorprendió mucho, pues Trixie no era de las que hacían tales cosas. Era una yegua muy orgullosa.

Twilight abrió un poco mas la puerta para acercarse a la unicornio de pelaje azul rey -¿Qué estás haciendo aquí?- cuestiono con una mueca de desconfianza. Hacía tiempo que Trixie le había pedido disculpas por su insistente envidia y su orgullo, sin embargo los problemas del pasado, eran difíciles de olvidar.

La unicornio bajo su cabeza unos segundos y después la levanto para clavar sus ojos purpura en los de la alicornio. -Vengo a pedirte un favor…- dijo con una cara de súplica y humildad tal, que ni siquiera era reconocible en ella…


Momentos después ambas yeguas se encontraban sentadas dentro de la biblioteca. Trixie carecía de su capa morada y su sombrero, por lo que no paraba de temblar debido al frio clima de afuera. Twilight noto esto de inmediato y levito una pequeña cobija hacia la unicornio para que se resguardara del frio. Trixie la acepto envolviendo su cuerpo completamente en ella y mirando a la princesa con una expresión de agradecimiento.

Unos segundos después, Spike apareció cargando dos tazas de chocolate caliente entre sus garras, las coloco frente a las dos yeguas y se fue dejándolas solas, sin antes mirar con un poco de molestia a la unicornio de melena azulada clara.

Twilight levito su taza en silencio y la llevo hasta sus labios para saborear el líquido caliente en su garganta. Dio un leve suspiro y dirigió su vista hacia su acompañante quien se mantenía con la mirada perdida en el espacio vacío de la biblioteca.

-Así que ¿Qué era lo que viniste a pedirme?- pregunto rompiendo el silencio que se había formado. No iba a negar que tenía cierta curiosidad al respecto.

Trixie se mantuvo callada unos instantes como si lo estuviera meditando. Bajo su mira al piso para después clavarla en la de Twilight, sus ojos purpuras estaban vidriosos pero con una expresión de determinación -Yo vine a pedirte que seas mi mentora y que me enseñes todo lo que sabes sobre la manera correcta de usar la magia.

Decir que Twilight estaba impresionada era decir poco, sus ojos se abrieron hasta el tope sin despegar su mirada de Trixie, su boca comenzó a temblar brevemente pero agito su cabeza hacia a los lados para poder recuperarse -¿Quieres que yo sea tu qué…?

-Que seas mi mentora, mi maestra- Respondió la unicornio firmemente, pronto se percató de la expresión de confusión en la cara de la princesa -Quiero aprender a usar mi magia como tú, quiero ayudar a los demás, tener amigos- dijo tratando de explicarse mejor - Sé que tengo mucho potencial pero no podre usarlo bien si no me ayudas- continuo poniéndose de pie y colocándose justo enfrente de la alicornio- Por favor… ¡se mi maestra!

La princesa la miro fijamente en completo silencio, analizando cada una de sus palabras. Estaba claro, que era una oportunidad única, pues ser una buena princesa no era solo ser alumna, sino también maestra. Además que siempre había deseado tener una protegida y estar cada vez mas cerca de ser como la Princesa Celestia. Paso unos cuantos momentos mas callada, mientras Trixie no apartaba su mirada de ella.

-De acuerdo- respondió Twilight finalmente.

-¡¿Enserio?!- grito la unicornio con mucho entusiasmo.

-Si, seré tú mentora y te enseñare todo lo que sepa y pueda sobre la magia- dijo sonriendo con una emoción tan grande que inevitablemente, Trixie se lanzó sobre ella derribándola en el piso mientras la abrazaba.

-¡Oh, Gracias! ¡GRACIAS! ¡Gracias! - repetía la yegua de pelaje azul sin soltar a la alicornio.

-Si, ya basta, ya suéltame- le ordeno Twilight empujándola para librarse de su agarre. La princesa se puso de pie nuevamente notando la gran sonrisa en el rostro de su, ahora alumna, cosa que la puso extrañamente incomoda.

-¡¿Cuándo comenzamos?!- dijo Trixie emocionada.

Twilight se limitó a sonreírle, mientras hacía levitar una enorme cantidad de libros hasta la unicornio y dejándoselos caer directo en la cabeza. -Ahora, comienza leyendo todos estos libros y después comenzaremos con la practica- finalizo la alicornio riendo por la expresión de molestia que Trixie dibujo al ver la cantidad de libros. No sería tan fácil como pensó.


Varios meses transcurrieron desde el acuerdo entre las dos yeguas con magia y de hecho, dichos meses pasaron demasiado rápido para Trixie, quien lucho y se esforzó por lograr cada prueba que Twilight le ponía enfrente y aunque a veces sentía que era demasiado para ella, nunca se rindió pues anhelaba aprender la verdadera magia de la mas adecuada maestra.

No hace falta decir, lo inconforme que estuvieron las Mane 6 con esta decisión. Las cinco guardianas de los elementos de la armonía, se negaron, en un principio a aceptar a la unicornio como parte de ellas. Sin embargo, con el paso del tiempo se dieron cuenta de la nueva Trixie que Twilight estaba educando y aunque no abandonaba aun su orgullo, era agradable pasar los ratos con ella.

Este día las Mane 6 junto con Trixie, se encontraban en Sweet Apple Acres listas para observar la nueva lección que Twilight tenía para su alumna.

-¡Muy bien Trixie, esta prueba te hará entrar en el nivel intermedio de la magia avanzada!- grito la princesa causando que todas su amigas la miraran con una expresión de confusión.

La unicornio de melenas azul claro, asintió y se preparó apuntando su cuerno hacia los manzanos, lista para recibir indicaciones. - ¡Estoy lista!

-¡Escucha! Harás un hechizo de crecimiento en las manzanas, logrando que estos pequeños retoños- dijo Twilight señalando las minúsculas florecitas en el árbol - sean enormes y jugosas manzanas.

-¡Entendido!- grito Trixie como confirmación.

-¡Comienza!

El cuerno de la unicornio brillo con una poderosa aura rosa que se extendió por toda la superficie de las florecitas, iluminándolas y haciéndolas transformarse poco a poco en frutos rojos. Trixie mantuvo su hechizo con dificultad, bajo la mirada expectante de su maestra y el resto de sus amigas.

Las flores se convertían cada vez mas rápido pero de repente, Trixie no pudo seguir manteniendo el hechizo, el cual se detuvo a media transformación, sin completar la lección. Su aura mágica retrocedió hasta desaparecer completamente causando que la unicornio cayera de espaldas por el cansancio de su hechizo fallido.

-¡Rayos!- exclamo Trixie con enojo mientras se ponía de pie - No pude hacerlo- bufo mirando a su maestra.

Twilight exhalo profundamente y se acercó a su aprendiz. Llevo uno de sus cascos al rostro de Trixie y le sonrió de forma cariñosa - Inténtalo otra vez. No pienses en lo increíble que te veraz haciéndolo, si no, en lo mucho que ayudaras a los demás.

La unicornio miro atentamente a la princesa sintiendo su corazón latir con gran fiereza contra su pecho, cosa que, no era la primera vez que sucedía desde que se volvió alumna de Twilight. Extrañamente le producía una sensación de bienestar y confianza cada vez que le hablaba de esa forma, sin duda era una excelente maestra - De acuerdo- respondió con la determinación en su rostro.

Rápidamente se puso de pie y volvió a apuntar su cuerno hacia los manzanos. La magia broto de su cuerpo lentamente cubriendo las florecitas y haciéndolas transformarse de nuevo. Cerro sus ojos con fuerza sintiendo la magia abandonar su cuerno conforme se mantenía concentrada. El cansancio volvió a invadirla amenazando con romper su hechizo otra vez. Trixie mantuvo la magia tanto como pudo apretando sus dientes por el esfuerzo. En su mente resonaron las palabras de Twilight, sin embargo no fueron sus indicaciones las que le ayudaron, fue la imagen de la alicornio sonriéndole de esa forma tan única y su enorme deseo de impresionarla.

Su magia se extendió de forma impresionante hacia todos los manzanos haciendo que sus retoños se convirtieran en enormes y jugosas manzanas rojas. Las portadoras de loe elementos de la armonía se quedaron impresionadas ante el poderoso hechizo que acababan de presenciar. El aura de Trixie retrocedió hasta su dueña y ella finalizo su trabajo dando un suspiro de satisfacción.

Twilight mantuvo sus ojos abiertos impresionada por tan demostración mágica. Su expresión cambio a una de felicidad lanzándose hacia su estudiante - ¡Lo lograste Trixie! ¡Lo lograste!

El resto de las Mane 6 se unieron al festejo vitoreando el trabajo de la unicornio de pelaje azul rey. - ¡Bien echo Trixie!

La unicornio alzo su cabeza y observo con una sonrisa orgullosa a su trabajo -¡LA GRAN Y PODEROSA TIXIE! LO AH LOGRADO- grito provocando una gran carcajada por parte de las Mane 6. Twilight le sonrió muy satisfecha y orgullosa causando que la alegría de Trixie aumentara mientras le correspondía el gesto. La mejor maestra también era su mejor motivación…


El clima frio aun azotaba las calles y callejones de Ponyville durante la noche. La niebla cubría varios centímetros por encima del suelo y el ambiente misterioso daba una sensación de terror al estar solo en casa. Sin embargo, en la biblioteca del pueblo, la calidez no solo la producía la iluminación de las velas, también era producto de la felicidad y tranquilidad al estar acompañado.

-Trixie iré a observar las estrellas un rato, no quiero que vayas a dormir hasta que termines de leer ese libro- anuncio la princesa Sparkle a su estudiante mientras levitaba algunos pergaminos y plumas hacia el balcón de la planta alta, donde tenía su telescopio.

- Esta bien Twilight- respondió la unicornio un poco tímida. Desde que se volvió alumna de la alicornio había estado viviendo en la biblioteca de Ponyville y aunque tenía su propia habitación, se sentía un poco cohibida durmiendo en el mismo edificio que ella.

Trixie acomodo el libro entres sus patas delanteras y continuo leyendo tratando de concentrarse en los hechizos que figuraban en las páginas blancas. Su mirada purpura se mantuvo fija en la misma oración durante casi veinte minutos pero su mente estuvo inmersa en la imagen de su maestra. En el tiempo que habían convivido juntas, había desarrollado una gran admiración hacia ella, sin embargo los leves sonrojos y la felicidad que le producía, estaba amenazando con convertir su admiración en algo más grande…

La habitación se mantuvo en completo silencio, pues Spike ya se encontraba dormido en la planta alta. Trixie pasó los minutos analizando sus propios sentimientos y finalmente soltó un suspiro cansado, se puso de pie, para dirigirse hacia su mentora.

-¿Twilight? - dijo casi en un murmullo saliendo hacia el balcón. La princesa, quien mantenía su mirada en el lente del telescopio, volteo hacia la unicornio y le dedico una cálida sonrisa.

-Trixie ¿ya terminaste tan pronto?- pregunto con algo de sorpresa.

La yegua de melena azul claro negó con la cabeza y se acercó mas a la alicornio sintiendo nuevamente sus mejillas arder. -No… yo solo quería saber qué hacías.

-Observo las estrellas- dijo volviendo su vista al cielo negro -Puede ser una actividad muy relajante, además de muy interesante.

Trixie mantuvo su mirada clavada en los ojos purpuras de Twilight, notando que casi compartían el mismo color. El brillo de las estrellas se reflejó en la vista de la princesa, dándole un aspecto tan encantador y cautivante que solo causo que la unicornio se sintiera mas extraña a medida que su corazón se aceleraba.

-¿Twilight?- dijo llamando a la alicornio, quien únicamente asintió indicándole que continuara mientras seguía mirando al cielo. -¿Qué se siente estar enamorado?

La princesa abrió sus ojos hasta el tope y miro extrañada a Trixie por tal cuestión - ¿Por qué me preguntas eso?

-Solo… quiero reconocer si estoy enamorada.

La respuesta de su alumna, puso a Twilight en un extraño estado de incomodidad ¿Ella estaba enamorada de alguien?

-No lo sé- contesto con sinceridad desviando su mirada al piso - Jamás eh estado enamorada - confeso con una sonrisa un poco apenada.

Trixie se sorprendió enormemente ante la confesión de la alicornio, pues estaba segura de que ella ya había experimentado tal sentimiento -Pero… ¿y el pegaso soldado del imperio de cristal?

Al instante la sonrisa de Twilight cambio por una mueca de enojo y lastima, y es que, la sola imagen de Flash le producía un estado de nauseas. - Jamás estuve enamorada de el- dijo negando con la cabeza con fuerza - Creí que lo quería pero me di cuenta de que era…

-¿Un gran tonto?

- jaja, eso, un gran tonto- dijo la princesa riendo levemente. El silencio volvió a llenar la escena por breves instantes mientras ambas compartían una mirada fija - Pero ¿sabes?... sé que me daría cuenta si estuviera enamorada. Creo que es algo imposible de confundir.

-¿Cómo podrías saberlo?- pregunto Trixie mirando con curiosidad a su mentora.

Twilight lo medito por unos segundos - Sé que me provocaría una gran alegría, un estado de bienestar incomparable- decía mientras fijaba su mirada en el cielo - Ganas de superarme, un sentimiento mágico… mucha pasión- finalizo riendo por sus propias palabras.

La unicornio se mantuvo completamente callada durante todo el tempo que Twilight hablo. Sus palabras resonaban en su mente una y otra vez como incitándola a que se acercara a la princesa. Sus ojos purpuran fijos en el cuerpo de la alicornio brillaban con mucha intensidad y sus extremidades la obligaron a aproximarse hasta ella, hasta abrazarla con fuerza por la espalda.

-¿Trixie, que haces?- pregunto la princesa sintiendo el cálido contacto del cuerpo de la unicornio contra el suyo. Se mantuvo quieta sin apartar a la yegua de pelaje azul esperando una respuesta de parte de esta.

-Es… lo que dijiste- respondió Trixie en un hilo de voz. Twilight la miro por sobre su hombro sin entenderla. - Lo que acabas de decir… yo… me siento justamente de esa manera cuando… estoy contigo- dijo acariciando tiernamente su cabeza con la espalda de la princesa.

La alicornio de mirada púrpura se impresiono de forma muy notable ante la confesión. Sus ojos abiertos hasta el tope y su boca de abrió dejando escapar un leve jadeo cuando Trixie la apretó mas contra su cuerpo -¿Qué?

-Que… Te amo Twilight Sparkle.

-Trixie… yo…- La alicornio no pudo terminar, ya que su compañera junto sus labios contra los de ella, causando que Twilight abriera sus ojos hasta el tope, sin poder reaccionar.

El contacto se prolongó durante varios segundos, hasta que la falta de aire se hizo presente entre ambas. Trixie se separó lentamente de la princesa con su rostro ardiendo en un fuerte sonrojo pero con una leve sonrisa de felicidad. La expresión que tenía Twilight no era muy diferente, sus ojos estaban entrecerrados y un leve tono rosa adornaba sus mejillas. La princesa continuo sin pronunciar palabra alguna pero en cambio se agacho un poco para estar a la altura de la unicornio y volvió a juntar su boca con la de ella. Ambas continuaron su cortejo, bajo el silencio implacable del cielo nocturno…


La fresca mañana se hizo presente en Ponyville. El frio aire de la noche anterior aun dejaba algunas de sus ráfagas para el nuevo día. El clima volvió a ponerse levemente mas frio, erizando la piel de los ponys que se encontraban afuera.

Twilight abrió un poco sus ojos aun adormilados, el viento chocando contra su pelaje la hizo despertar de su apacible sueño, pues le causaba un escalofrió en todo el cuerpo, uno que la obligo a ponerse de pie. Observo su alrededor y se dio cuenta de que se había quedado dormida en el balcón de su biblioteca, siguió analizando su entorno hasta que noto, que no estaba sola en aquel lugar.

-¿Trixie?- dijo en un susurro al ver el cuerpo de su alumna recostada en el piso del balcón. La apacible expresión en el rostro de la unicornio, hizo a Twilight recordar de golpe lo que había sucedido por la noche.

-Oh no, no puede ser- exclamo la princesa con algo de nerviosismo. Las imágenes de ella acariciando a Trixie se juntaron en su mente provocando que se avergonzara como nunca en su vida- ¿Cómo pude dormir con otra yegua? Yo no soy así. No me gustan las yeguas.

Su respiración comenzó a hacerse mas errática a medida que los recuerdos llegaban a su memoria. La inseguridad y miedo a lo que dirían los demás al saber que paso la noche con otra yegua, la preocupaban enormemente. Eso, no era digno de una princesa.

-¿Twilight?- la voz de la unicornio llamándola, la saco de sus pensamientos pero se negó a mirarla por lo apenada que aún se sentía. -¿Twilight que pasa?- pregunto Trixie preocupada.

La princesa le dio la espalda sintiendo su corazón latir aún más rápido y su espalda temblando, no solo por el frio -Esto no está bien Trixie.

-¿Qué? - dijo la yegua de melena azul claro, mientras se incorporaba lentamente.

Twilight se limitó a dar un fuerte suspiro de frustración - No está bien, no está bien nada de lo que hicimos. Fue… en error… yo ... no me gustan las yeguas.

-¡¿Qué?! Pero tú y yo… creí que ya éramos…

-Nada, no somos nada- dijo la princesa fríamente. Trixie comenzó a jadear con dificultad, sintiendo las lágrimas contra sus ojos y un fuerte nudo en la garganta. -Ni siquiera, debería… seguir siendo tu maestra- sentencio finalmente.

La unicornio la miro fijamente mientras un poco de su tristeza comenzó a resbalar por su rostro -¡Pero…

-NADA- grito Twilight encarándola, su fría mirada no era reconocible en ella. Sus ojos purpura estaban fruncidos con furia pero a la vez, reflejaban un enorme dolor -No quiero escuchar nada mas de ti, por favor vete…

-No, no voy a irme. No hasta que me digas ¿Por qué me besaste anoche? Si no querías nada conmigo.

Twilight la miro en completo silencio sin responder.

-¡¿Twilight?!

-No tengo porque responderte eso… ya te dije que te vayas, pero si no quieres hacerlo bien, yo me voy- acto seguido, la alicornio abrió sus alas y despego del balcón hasta aterrizar en el suelo a unos cuantos metros de la biblioteca. Rápidamente comenzó a correr hacia el bosque, desapareciendo de la vista de Trixie.


Twilight corría tan rápido como sus patas se lo permitían con rumbo al bosque Everfree. Las lágrimas no paraban de caer por su rostro mojando su pelaje. Sentía su corazón latir tan rápido y fuerte, en conjunto con el dolor que crecía en su pecho.

Corrió un buen tramo de camino hasta que se topó con sus cinco amigas, quienes caminaban tranquilamente, al parecer en dirección a la biblioteca. Las cinco yeguas saludaron a su amiga pero no recibieron respuesta de esta, ya que paso de largo sin siquiera mirarlas.

-Twilight ¿estaba llorando?- pregunto Applejack con voz preocupada.

-Eso… parecía- dijo Fluttershy mirando de forma angustiada al Bosque.

-¿Qué habrá sucedido?- cuestiono Rarity bajando su vista azul al suelo.

De pronto, las cinco guardianas de los elementos de la armonía escucharon el sonido de un rápido trote dirigirse hasta ellas. Todas voltearon hacia dicho ruido y observaron a Trixie correr en la misma dirección que Twilight. La unicornio llevaba una expresión de preocupación como jamás se había visto.

La Manes cambiaron sus caras de angustia por unas de enojo y molestia al ver a la unicornio.

-¡Alto ahí señorita magia!- ordeno Applejack deteniendo a Trixie justo frente a ellas. La yegua de pelaje azul rey le mando una mirada de súplica tratando de reanudar su persecución. - ¿Qué manzanas le hiciste a Twilight?-cuestiono furiosa la pony terrestre.

-¡Sabia que no era buena idea confiar en ti!- grito Rainbow Dash poniéndose frente a la unicornio y clavando sus ojos en los de ella.

Trixie las miro molesta y trato de seguir su camino pero las Manes se lo impedían a toda costa. -¡Déjenme pasar! Debo hablar con Twilight.

-¡No hasta que nos digas que es lo que sucedió!- la amenazo Rarity bloqueándole el camino junto a las demás.

La unicornio de ojos purpura dio un gruñido de frustración y enojo. La magia brillo en su cuerno haciendo una tele transportación que la llevo hasta varios metros alejada de los elementos de la armonía. Rápidamente volteo para mirarlas unos breves instantes -¡La amo! Eso sucedió- grito con todas sus fuerzas para que pudieran oírla. Retomo su marcha, desapareciendo en el bosque, justo igual que Twilight.

Las cinco yeguas se quedaron perplejas mirándose entre ellas con los ojos muy abiertos.

-Eso… no me lo esperaba- comento Applejack a lo que las demás, solo asintieron.


La princesa Sparkle continúo corriendo un buen tramo mas allá de lo que se consideraba seguro en el Bosque Everfree. El viento chocaba contra su rostro llevándose las lágrimas que derramaba sin parar. Su mente estaba echa un verdadero lio, pues no podía evitar sentirme mal por lo que le dijo a Trixie pero… ¡No le gustaban las yeguas!

Paro de correr lentamente hasta estar completamente de pie. Su vista se encontraba clavada en el suelo analizando su último pensamiento. No le gustan las yeguas, jamás podría estar enamorada de una pero, aquellos sentimientos y sensaciones que experimento cuando la beso, eran idénticos a lo que describió como enamoramiento. Felicidad, bien estar, pasión… una sensación mágica. ¡No le gustaban las yeguas!... pero quizá solo una…

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un fuerte ruido proveniente de un pequeño montón de piedras bajo los árboles. Rápidamente se puso en alerta, mirando en dirección de donde salía el sonido. Sus ojos se ensancharon de sorpresa al ver un enorme lobo, parecido al lobo madera pero totalmente echo de piedra.

El monstro abrió su boca dejando ver sus afilados dientes hechos de cristal que relucían por los rayos del sol. Sus ojos totalmente rojos se encontraron con los de la Twilight y dio otro gruñido grave antes de lanzarse contra ella.

La alicornio esquivo el ataque moviéndose ágilmente con ayuda de sus alas y le lanzo un poderoso rayo de energía al lobo, que impacto contra uno de sus ojos, dejándolo si él. -¡Mira con quien te estas metiendo!- gruño Twilight con furia. No estaba de humor, lo que menos necesitaba era un mostro tratando de comerla.

El lobo de piedra la miro molesto y lazo un estruendoso rugido al aire, dejando a la alicornio perturbada por un instante. Poco a poco, el lugar se empezó a llenar con mas lobos hechos de madera y piedra, todos acechaban a Twilight, rodeándola mientras mostraban sus afilados colmillos.

La princesa frunció su rostro enojada y comenzó a lanzar mas rayos de energía desde su cuerno, mientras que al mismo tiempo trataba de evitar las mordidas y arañazos que soltaban los mostros. El tiempo de batalla trascurrió hasta que Twilight se quedó agitada, casi sin magia. Jadeaba con mucha fuerza siendo acorralada contra un árbol, su mirada se mantenía firme esperando el próximo ataque…

El lobo mas grande se lazo contra la alicornio pero su ataque fue neutralizado por un rayo de magia color rosa que impacto en su hocico. Los demás lobos voltearon rápidamente hacia la dirección del rayo y observaron a una yegua de pelaje azul rey y ojos púrpura lanzándose contra ellos y poniendo se frente a la alicornio.

-¡Trixie! ¡VETE DE AQUÍ AHORA MISMO!- grito Twilight recuperando la postura de combate y amenazando a los mostros con su cuerno.

-No, voy a sacarnos de aquí- le respondió la unicornio sabiendo la poca magia que le quedaba la princesa.

Trixie procedió a iluminar su cuerno con una brillante aura mágica que se extendió por todo el suelo bajo los lobos. Cerró sus ojos con fuerza, lanzando un potente hechizo de crecimiento en la hierba que cubría el sitio. Rápidamente, la magia hizo crecer la vegetación a un nivel tan alto, que rebasaba la estatura de los árboles. Los lobos quedaron atrapados en dicha hierba, incapaces de moverse.

Twilight aprovecho este momento para extender sus alas. Tomo a Trixie entre sus cascos y se elevó a toda prisa en el cielo. Sobrevoló toda la extensión del Bosque hasta que aterrizo de forma errática en un campo abierto a las afueras de este.

Las dos yeguas se miraron fijamente ya estando en el suelo mientras jadeaban, hasta que la unicornio se abalanzo contra Twilight abrazándola con fuerza contra su cuerpo.

-¡LO SIENTO! ¡LO SIENTO!- decía la Trixie sollozando contra el cuello de la alicornio, apretándola con mas fuerza. -¡Prometo nunca hablar de lo que paso, fingiré que no te amo pero por favor no me hagas alejarme de ti!

Twilight la miro sin decir nada, lentamente acerco sus cascos al cuerpo de la unicornio, devolviéndole el abrazo y sonriendo de forma cariñosa. Separo a Trixie de su cuerpo y mantuvo su vista fija en ella, brillando de forma increíble, pasándole todos sus sentimientos con tan solo eso…

-Perdóname tu a mi Trixie… jamás podría alejarte… Te amo demasiado para soportarlo- confeso finalmente. Lo siguiente que sintió fueron los labios de la unicornio contra los suyos, fundiéndose en el mas hermoso y puro beso.

Momentos después las cinco Manes llegaron a todo galope hasta ellas, solo para poder admirar la escena de amor sincero entre las dos yeguas.

-Eso- jadeo Applejack con cansancio - No me lo esperaba…-


Se termino jeje. Realmente espero te haya gustado, sino, házmelo saber por favor.

Gracias a todos los que leyeron, por favor déjenme un comentario o una critica ñ_ñ