—¿Entonces, estas con el?—cuestiono Nagato, con el corazón en las manos. Ciel lo miro con cansancio y sonrió con crueldad.
—Sí.—dice el pequeño con sequedad. Nagato intenta mantener el control en vez de lanzarse a matar a Vincent, sin importar lo que pase. Porque aunque Nagato no lo note, ya perdió en su totalidad el control por Ciel.
—¿Entonces eres Homosexual?—le cuestiona Nagato, realizando una de las preguntas más tontas.
—No. Con Vincent es especial.—explica el chico inocente, destruyendo al pervertido.—Es una obsesión.
Nagato no pudo evitar imaginárselos juntos, besándose, abrazándome, y...
—¿Sexual?—interrogó el pervertido con total seriedad. Ciel asintió sin mucha expresividad.
—Sí.—murmuro débilmente mientras centraba la mirada en los dibujos. Ciel no logró borrar esos hermosos recuerdos de Vincent besando delicadamente sus labios, su cuello, cada sensible parte de su cuerpo con toda delicadeza y de una placentera que lo volvía adicto a el.
Nagato por otra parte no pudo evitar sentirse pésimo. El quería poseer todo acerca de Ciel, y saber que el perdió la virginidad con otra persona resultaba ser un duro golpe en el corazón, en el alma.
—Bien.—dijo, obligándose a sonreír. Ciel arqueo una ceja y lo miro extrañado.
—Es imposible que estés sonriendo en un momento así.—comento el pequeño rubio, sorprendido por la actitud de su ex. Nagato sonrió cínicamente y comenzó a reír como si estuviera loco.
—¿Crees que te necesito?—le dijo, con actitud.—No te necesito. No necesito a nadie. Tu solo eras una entretencion. Después de todo, tu nunca lograste darme lo que quiero.
Ciel lo miro de forma rencorosa.
—Un poco de placer y alguien con quien revolcarte.—sentencio el pequeño de mala cara.
—...Alguien a quien cuidar con toda mi alma.—dijo este, sorprendiendo aun más a Ciel. Lo miro frívolamente y salió del lugar, resignándose a ya no tener a su amado rubio.
Por alguna razón, a Nagato con el pasar de los días parecía ser otra persona. Irresponsable, atrasado y algo aturdido ante todo. Como si aun no lograra reaccionar. Salía en las noches, tomaba y terminaba en la casa de sujetos que nunca recuerda haber conocido. Luego deduce que los conoció en distintos bares y termino haciendolo con ellos. A Nagato realmente no le importa, simplemente borra el sentimiento de rechazo con el vicio y todo lo que integralmente esta prohibido para una persona. Porque con la poca consciencia que tenía solo lograba pensar que lo único que debía hacer era destrozar todo lo cohibido y lo moral. Destrozar la paz es exactamente la única forma de estar en igualdad con la persona que destruyo su corazón.
Tonto, pero para el las más sabias acciones. No tenía control de si mismo y el resto no lograba hacer algún tipo de influencia en el, lo cual lo decepcionaba aun más.
Ese día se encontraba bebiendo en el bar mientras perdía la consciencia de todo, como siempre. Sentía esa asquerosa sensación de vomitar, pero debía resistir. Quería quedarse ahí y no volver a casa nunca más, no volver a ver a nadie y olvidarlos para siempre.
Como siempre, con su libre actitud y para nada consciente. Sin embargo, algo en Nagato nació al ver a cierta persona. Odio.
—Nagato, Hola.—dijo Vincent mientras se acercaba al chico. El rubio lo observo de manera rencorosa. A Nagato no le agradaba Vincent. No le agradaba, no le agrada y no le agradara jamás.
—¿Qué quieres?—le cuestiono con hostilidad. Vincent sonrió con picaría.
—Deberías ser más amable.—le dijo el peliverde mientras colaba sus brazos por la cintura de Nagato.—¿Sabes? Tu y yo podríamos ser amigos...
Nagato se soltó con brutalidad de el. ¿Le decía eso? ¿A caso estaba jugando con Ciel mientras le coqueteaba a el?
—Eres un maldito.—le dijo con mala actitud. Vincent lo observo con una malvada sonrisa.
—¿Que habíamos dicho de la amabilidad?—le recordó el peliverde, como si todo fuera un juego. A Nagato eso le enfureció más.
—Que es traicionera. Puedes amarlo y sin embargo no sabes en lo que te metes.—le dijo con crueldad y seriedad, logrando colocar a Vincent igual de serio.
—¿Que haces en un bar así? ¿Buscar un cuerpo que sacie tus asquerosos deseos?—le cuestiono el, cruel. Nagato lo miro con rencor.
—Buscar un consuelo alguno a lo que me has quitado.—le dijo, sincero. Vincent arqueo una ceja.
—¿Ciel?—cuestiono, con una divertida y juguetona sonrisa.—Tranquilo, podemos compartir. Podemos incluso estar los tres...
Nagato le dio una cachetada. Vincent se quedo un momento paralizado.
—¿...Me has golpeado?—cuestiono, con un hilo de voz.—¿¡Me has golpeado pedazo de monstruo!?¿¡A caso te atreves a golpearme, asqueroso e hipócrita ser?!¡Ja!—rió arrogantemente Vincent, para luego volver a estar serio.—Por algo Ciel huyo de ti. Eres una repugnante bestia. ¡Eres el ser más asqueroso y miserable!¡Eres el sufrimiento del cual Ciel huyo!—Nagato solo lo oía con resentimiento. Vincent solo hablaba con seguridad y odio. O deseo. Simplemente nadie podía determinar si Vincent deseaba u odiaba a Nagato.—¡El solo amaría a alguien como yo!¡Alguien que jamás lo dañaría! ¡Nunca lo destruiría como tu lo has echo! ¡Lo golpeaste, pedazo de enfermo mental! ¿Que demonios te pasa? ¡Eres una bestia!
—Tal vez.—acepto este con dureza.—Pero Jamás, jamás lo engañaría. Porque eso si que destruiría a Ciel. Y en este momento, tú, pedazo de escoria, aunque no lo notes mientras gritas lo horrenda persona que soy, tú lo estas destruyendo.
Vincent sonrió seductoramente.
—Sí, ¿y que?—dijo como si nada.—Si hago esto es porque simplemente es divertido. Es divertido ver caer sus lagrimas. Es divertido verlo derrumbarse. Es divertido verlo intentar alcanzar a la muerte. Y gracias a ti puedo ver esto. Gracias.
Nagato supo en ese instante, que quizás, solo quizás...El no era el héroe de la historia. No aun.
Sí, quizás daño a Ciel, pero no podía sufrir más por el pasado. No podía sufrir más por el. Lo único que podía hacer ahora era salvarlo del real monstruo que era Vincent. Y quizás así, el sería el héroe.
