Cierta peliazul se encontraba sentada en medio de un parque hasta que vio a una persona acercarse. Pudo reconocer su linda y atractiva cara al instante. Sasori. Hace meses que ellos se intentaban ignorar tras haber terminado abruptamente, pero tanto para Sakura como para Sasori resultaba difícil no estar el uno junto al otro, por lo cual encontrar esas indirectas miradas era bastante común en ambos.
Sakura sonrió al ver como el se acercaba. Entonces lo noto. Estaba junto a otra persona. No la podía visualizar, pero distinguió perfectamente al ver la mano de Sasori junto a otra. Otra que no era ella.
De un momento a otro el peliazul se encontró frente a ella. Sakura sonrió al instante. Y entonces lo reconoció, el estaba junto a Makoto. Sakura no supo exactamente como sentirse al ver a su amor junto a otro hombre, porque eso era lo más extraño de la situación. Aunque ya sabía que Sasori había estado con Ciel, jamás tuvo la oportunidad de verlos juntos. Pero claro, al parecer con Makoto era distinto.
—Sakura-chan, hola—le saludo el peliazul, soltando al instante la mano de Makoto. Sakura lo noto, sin embargo contuvo todo. Todo lo que una persona podía sentir al ver al que amas junto a otro. Todo lo que reconocía como sentimientos y sensaciones de toda clase.
—Sasori-kun, Hola—dice esta, con una dulce sonrisa y un tono de inocencia. Adorable.
—Hola Sakura—dice Makoto. Sakura lo mira curiosa. Un chico lindo, ¿pero realmente capaz de conquistar a Sasori? Además de ser simpático, no había nada sobresaliente en Makoto. Nada que fuera suficiente para atraer a Sasori.
—Hola Mako-chan—dijo esta. Dudo un momento en decirlo, pero finalmente se atrevió. Es que sinceramente la curiosidad la estaba devorando y no podría aguantar mucho más.—¿Están juntos?
Sasori y Makoto se miraron por un momento. Decidiendo con la mirada si iban a ser o no cómplices de una mentira.
—Desconfiaría si dijeras que no.—dijo ella con un tono seco. Sasori asintió mientras Makoto presiono su puño agriamente. El pelinegro odiaba los juegos mentales, en especial si venía de la ex de su amado. Y claro, de su odiado. Amado y odiado, todo eso al mismo tiempo.
—Reconocerías las mentiras con facilidad.—admitió Sasori con una sonrisa algo forzada.—Eres una genio.
—Se ven muy lindos juntos.—dijo esta con una tierna sonrisa y un adorable tono de voz. Claro, Sakura debía comportarse bien para no ganar el odio de ese par de enamorados. Además de que no lo deseaba.
—Gracias—respondió este con una distante sonrisa.—Vamos.—tomó la mano de Makoto y le dedico una última mirada a Sakura y su infantil apariencia.—Adiós, Sakura.
—Adiós... Sasori, Makoto—dijo esta mientras soltaba una pequeña y extraña risita. Observo a ambos alejarse y con una sonrisa pensó en como confrontar al culpable ladrón del ser que más amaba. Makoto.—Vaya escoria. Hay que descubrir la verdad.
Cierta peliceleste se encontraba recostada en el suelo de su casa mientras intentaba descansar. Entonces oyó un ruido. Sin dudarlo un segundo tomo su katana (espada) y comenzó a dar ligeros saltos. Hasta que finalmente pudo deliberar y deducir que el sonido venía de la puerta. Espero un segundo y con una ansiosa sonrisa pateó increíblemente la puerta de la entrada, abriéndola e incluso rompiéndola un poco. Observo a la persona que estaba en frente suyo, la cual estaba tocando la puerta hasta su patada.
—Siempre tan brusca.—comento la persona secamente.
—Oh, Hatori-kun.—dijo esta, sonriéndole al chico. Un atractivo y serio chico castaño y de ojos ámbar, los cuales miraban con enojo a Kyoki.—No esperaba la visita de alguien como tú.
—Sabes perfectamente que no vendría a visitar a alguien como tú.—dijo este con un tono agrio.—Ella me envió.
—Y se perfectamente el porque—dijo esta con una entusiasta sonrisa. Hatori colocó los ojos en blanco. El no era un fan o un amigo de Kyoki Chimamire, y si se encontraba allí tenía motivos bastante exactos.—¡Oh, por favor! Puedes sonreír. Actuar serio y maduro no te hará superar mi poder.
—...¿Tu poder?—le cuestiono este de mal humor.—Aquí no sirve alardear como tú lo haces. Aquí no necesitamos a inmaduros. ¿A caso te crees superior a mi?.
—Estamos en el mismo rango, Hatori. Sin embargo puedo luchar mucho mejor que tu. Puedo reaccionar. Puedo volar, puedo destrozar.—alardeo esta mientras caminaba de una manera mucho más erguida.
—Yo soy el primero en cortar cuellos. Yo soy el más rápido.—dijo este, molesto.—No te ilusiones. No vuelas.—le dijo, molesto. Kyoki camino hasta su cocina y el la siguió.
—¿Sabías que las mujeres son las que viven más?—dijo esta, hablando de forma juguetona. El arqueo una ceja, extrañado.
—Kyoki, tenemos que hacer algo.—dijo este, fingiendo ser un impaciente. Es que realmente el no tenía ganas de conversar, en especial con alguien como ella.
—Responde mi pregunta.—dijo esta en un tono loco y amenazante. Hatori la miro con algo de intranquilidad. Tenía bastantes razones por las cuales odiar a Kyoki, y la gran mayoría venía por parte de su actitud.
—No lo se.—dijo este secamente. Kyoki lo miro con locura. A este simplemente no le importaba lo que alguien como Kyoki pensara algo malo de el, así que podía responder de la manera que quisiera.—No lo se, Kyoki. No lo se.
—Las mujeres sobreviven más porque...¡en las cocinas están los cuchillos!—grito la peliceleste, para lanzarle un cuchillo el cual Hatori apenas alcanzo esquivar. Kyoki empezó a lanzarlos contra el, una y otra vez. Hatori apenas los esquivaba. Aunque el castaño odiara notablemente a la peliceleste de mente enfermiza y loca, debía admitir que tenía una puntería perfecta y una habilidad única. Sin embargo eso no evitaba que el la odiara profundamente, que la odiaba en ese instante y que la odiaría el resto de su vida. Finalmente saco su pistola y la apuntó al corazón de la chica.—¡No es como si mintiera, Hatori-kun! ¡Vamos, no seas un cobarde!
Entonces Hatori disparó. Disparo. Disparo hartado de la desquiciada que era Kyoki Chimamire.
