DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
RANCHO MASEN
CAPITULO 3
—¿Disculpe? —preguntó Edward con una sorpresa que le desestabilizó
—Sí. Billy Black me dijo que estaba buscando un adiestrador para sus caballos y tengo entendido que él me recomendó ante usted. —explicó intentando ocultar su nerviosismo mientras le entregaba el currículum impreso.
—¿Me estás diciendo que tú vienes por el puesto de adiestradora? —dijo olvidando de pronto el tratamiento formal que había utilizado hasta entonces
Bella no fue ajena a ese hecho.
Edward se levantó de su lugar sosteniendo el currículum sin mirarlo siquiera y caminó hasta el escritorio para sentarse detrás de él.
Al parecer podía compartir el sofá con una representante de la asociación de damas, pero no con una adiestradora de caballos, pensó Bella incómoda.
—Lo siento —dijo cuando dejó el currículum sobre la mesa lo suficientemente alejado de él como para que Bella lo cogiera —creo que ha habido un terrible error.
—Oh, no se preocupe —le respondió con calma —simplemente usted creyó que yo era otra persona, no hay problema.
—No —sentenció tajante —Me refiero a que lamento que hayas hecho un viaje tan largo en vano, pero no voy a contratarte.
—Oh —contestó dando un respingo —¿Ni tan siquiera quiere ver mis credenciales?
—No me importan tus credenciales, el puesto no está disponible.
—¿No? ¿Ya ha contratado a alguien? —indagó confundida
—Quiero decir que el puesto no está disponible para ti.
—Entiendo. ¿Puedo saber por qué?
—Oh, Dios —gimió pasándose las manos por los cabellos alborotándolos —Billy debió haberme ahorrado esta situación —dijo para sí antes de mirarla fijamente —Lo lamento. Si Billy me hubiese dicho de quien se trataba te podría haber ahorrado la molestia de venir desde Montana.
—Perdón pero ¿a qué se refiere con "de quién se trataba"? ¿Ya conocía mi experiencia o mis referencias?
La miró entrecerrando los ojos cada vez más irritado. Qué pena, se dijo, por esa chica habría estado dispuesto a dejar de lado su premisa de no tener líos con mujeres del pueblo, y resulta que ésta no era lo que estaba buscando.
—Mira, cariño, —explicó desdeñoso —Me refiero a que no voy a contratarte sin importarme tus referencias.
—Oh —respondió molesta por el tono condescendiente de su voz —Y eso es porque... —dijo levantándose de su asiento para caminar hasta el escritorio.
—No contrato mujeres —dijo cortante
—Entiendo —replicó intentando acallar su furia cruzando los brazos sobre su pecho —¿Y su misoginia es innata o adquirida por alguna experiencia particular?
—No soy misógino, cariño. De hecho, no te imaginas las cosas que estaría dispuesto a hacer contigo —sonrió petulante haciéndola sonrojar —Pero en mi rancho no trabajan mujeres.
—¿Ah, no? Pues la persona que me abrió la puerta parecía bastante femenina.
—Sue, es la única mujer que trabaja aquí y es así porque lleva treinta años trabajando para los Cullen.
—Pero me imagino que debió empezar por trabajar un día, para día a día sumar los treinta años ¿me equivoco?
—Está casada con mi capataz.
—Entiendo. ¿Sería más sencillo si yo me casara con alguno de sus empleados?
—No vas a casarte con ninguno de mis empleados, muñeca —sentenció —Y por esa razón no vas a trabajar aquí. No quiero distracciones para mis hombres.
—¿Cree que los distraería de su trabajo?
—SÉ que lo harías —enfatizó
—¿Y eso por qué?
—Porque eres una muñequita exquisita...
—¿Cree que pueda hablar civilizadamente y dejar esos estúpidos comentarios sexistas? —gruñó metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón para evitar abofetear a ese hombre
—Oh, cielo, no te imaginas a lo que deberías enfrentarte si trabajaras aquí. No tienes ni idea de hasta dónde pueden llegar los peones de un rancho que no ven mujeres con asiduidad.
—Oh, por dios. He vivido en un rancho mi vida entera —le respondió displicente —Puede estar seguro de que sé exactamente a lo que me enfrento.
—¿Y vivías y dormías en el barracón con los peones? Porque allí es donde duerme el adiestrador. Allí es donde se desnuda y se mete a la ducha. Allí, en el mismo lugar donde se desnudan ocho peones e incluso más en épocas de zafra. ¿Cómo crees que se tomarán tener a una señorita paseándose entre ellos desnuda para meterse en las duchas? Sin lugar a dudas todos los trabajadores de la zona vendrán a pedir trabajo en el Rancho Masen.
—No tengo intención de pasearme desnuda por ningún sitio.
—Tal vez tú no, pero te puedo asegurar que a menos que te duches vestida, tu precioso cuerpo sería más que conocido a la semana de que entraras aquí.
—Estoy segura de que puedo defenderme de sus peones.
—No tendrás que hacerlo porque no vendrás aquí a trabajar.
—Y esa es su última palabra —dijo interrogante apoyando sus manos sobre el escritorio frente a él.
Este gesto tiró su pecho hacia delante y Edward tuvo que aguantar la agitación de su respiración ante la magnífica visión de la tirantez de su camisa.
Edward apoyó los codos sobre el escritorio volcándose hacia delante de modo de quedar a escasos centímetros del rostro femenino.
—Respecto a trabajar aquí, sí —susurró seductor —Pero si quieres que hablemos sobre cenar juntos, estaré encantado de continuar con esta conversación.
Bella bufó sonrojándose furiosa a la vez que se erguía alejándose de él y de la irreconocible atracción que tiraba de ella.
—Es usted un cerdo machista y arrogante —espetó antes de coger su bolso y dirigirse a la puerta sin decir nada más.
Golpeó con furia el volante de su camioneta en cuanto se hubo sentado tras él. Ese hombre era un cerdo, y ella por un momento había pensado que era increíblemente guapo y atractivo.
Enormemente molesta condujo de vuelta al pueblo para pasar por casa de los Black, antes de decidir qué hacer, ya que no estaba segura de querer volver a Montana.
Harry se sorprendió al ver salir con paso airado a la chica que subió a una camioneta roja y después de unos minutos arrancó y salió velozmente por el camino de grava. Por un momento creyó reconocerla, se parecía mucho a la hija de Charlie Swan.
Entró en la casa y se encontró a Sue en la cocina pelando unas patatas para la cena.
—¿Quién era esa chica que acaba de salir? —preguntó el hombre abriendo el grifo para lavar sus manos
—Una tal señorita Swan —respondió su mujer
—¿Isabella Swan? —preguntó extrañado
—¿Le conoces? —la voz de Edward resonó con dureza detrás de ellos
Harry se volvió para ver a su jefe con el rostro serio en la puerta de la cocina.
—No mucho. Su padre era Charlie Swan. Tenía un rancho en Montana. Murió hace unos siete u ocho años.
—No puedo creer que Billy me hiciera esto —gimió incómodo acercándose a la ventana de la cocina desde donde veía el corral.
—¿Qué cosa? —preguntó Harry extrañado
—Esa chica es el adiestrador que Billy me envió —explicó mirando a su capataz que hizo un gesto de sorpresa y entendimiento
—Oh, entiendo —dijo el hombre en voz muy baja
—¿Puedes creerlo? ¿En qué estaba pensando para mandarme a una chiquilla? Sabe bien que no puedo perder más tiempo o ese Riley arruinará mis animales.
—¿Qué le has dicho?
—Aún no he hablado con Billy.
—¿Y a Isabella?
—Que se fuera por donde ha venido. —espetó con rudeza
—Era buena cuando la conocí, y tan sólo era una niña.
—¿Qué dices? —indagó Edward con curiosidad
—Charlie había heredado el rancho de sus padres y a él le conocía de casi toda la vida, nos veíamos en ferias y algún que otro torneo. A la chica la conocí en una feria cuando ella tendría quince o dieciséis. Su madre había muerto no hacía mucho y ella pasaba mucho tiempo con Charlie. Recuerdo haberla visto con los caballos de su padre. Su voz tenía algo que les calmaba, les dominaba, era increíble. Charlie decía que quería dedicarse a ello y realmente parecía tener un don para hacerlo. Le vi algunas veces después de eso y era realmente buena. —explicó —Cuando su padre murió, supe que había dejado el rancho completamente endeudado, ella lo vendió entonces y ya no supe qué fue de ella.
—Pues supongo que trabajaría con Jacob Black, aunque no sé por qué no continúa en la escuela de adiestramiento que tenía él. Tengo entendido que sigue funcionando.
—No lo sé. ¿No vas a darle la oportunidad? —preguntó su capataz ganándose de su patrón una mirada entre asesina y sarcástica
—Desde luego que no. ¿Te imaginas una mujer viviendo en el barracón? Sería un problema.
—Podrías ofrecerle que se quede aquí en la casa —ofreció Sue —Hay habitaciones de sobra.
La mirada fulminante de Edward se clavó en la mujer, pero no se molestó en responder.
—Me voy al pueblo —dijo volteándose para salir de la cocina —Iré a ver a Billy. No me esperéis para cenar.
Cuando Rachel abrió la puerta, un solo vistazo al rostro de Bella le dejó claro cual habría sido la reacción de Edward.
—¿Cómo te ha ido, cariño? —preguntó con voz temerosa a la vez que hacía entrar a la chica.
—Buff —gruñó molesta —Ese tipo es un imbécil.
Rachel se sobresaltó ante el comentario de Bella, no sólo porque consideraba a Edward como un perfecto caballero, sino porque no era normal ver a Bella tan furiosa. Desde que la conocía nunca la había visto irritarse con nadie.
—¿Qué sucedió?
—Es un arrogante, machista, engreído —rugió dejándose caer en el sofá.
Billy entró en el salón en ese momento y se sentó frente a la chica. Rachel se sentó junto a él.
—Bella, cariño, ¿qué sucedió?
—Es un idiota —repitió —Coqueteó conmigo, primero de forma caballerosa pero luego se volvió grosero y desagradable, diciéndome que era una "muñequita deliciosa" —explicó iracunda al recordar los comentarios machistas del hombre —que no imaginaba las cosas que él estaría dispuesto a hacer conmigo...
—¿Edward dijo eso? —inquirió Rachel perpleja
—Sí. Me invitó a cenar, me pidió que pujara por él en no sé qué subasta de solteros. Y finalmente me dijo que le importaban un pimiento mis credenciales, mi experiencia o mis referencias, pero no me iba a contratar, por ser mujer. Dice que no trabajan mujeres en su rancho, porque insinuó que si lo hiciera, tendría a sus peones en mi cama.
—¿Edward dijo eso? —repitió Rachel
—Palabra por palabra. Es un cerdo.
—No lo puedo creer —exclamó Rachel dejándose caer en el sofá y mirando a su padre que escuchaba igual de atónito
—Sabía que sería difícil pero creí que después de ver tus credenciales se lo pensaría —aseguró Billy
—Ni siquiera ojeó el currículum que le entregué. Lo peor es que llevo tres días en la carretera. He cancelado el alquiler de mi habitación en Montana y ahora no sé si volver allí o irme a otro sitio.
—Tú te quedas aquí —aseguró Rachel
—Oh, no, Rache, claro que no. Posiblemente me vaya a Dakota, tal vez allí haya algo.
—Qué va —confirmó Billy —De momento te quedas aquí, estoy seguro de que Edward reflexionará y si no lo hace, hay muchos otros ranchos por la zona que seguro te darán una oportunidad.
—No trabajaría para el cerdo de Edward Cullen ni aunque fuera el último rancho del país —replicó enérgica
—Pues no tiene que preocuparse, señorita Swan, porque el cerdo de Edward Cullen la quiere bien lejos del Rancho Masen —dijo la voz profunda de Edward desde la entrada, donde se encontraba de pie junto a Paul.
Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos.
Dejo el adelanto del próximo capítulo.
—Billy —saludó parco —Quería hablar contigo, pero veo que tienes visitas, así que podemos dejarlo para otro momento.
—Oh, no, no te preocupes, Edward. Estoy seguro de que quieres que hablemos sobre la adiestradora que te envié —dijo el hombre despreocupado incomodándolo —Así que como ella está aquí también, supongo que podemos hablar los tres.
—Oh, no, Billy —se apresuró Bella —No hace falta. Creo que el señor Cullen y yo ya nos hemos dicho demasiadas cosas. Algunas un poco fuera de lugar. —agregó volviéndose hacia Edward —Mis disculpas, señor Cullen, por lo que dije cuando usted entró. No era mi intención.
—¿No era su intención llamarme cerdo? —preguntó irónico
—No, no lo era. De la misma forma que usted no tenía la intención de llamarme "muñequita exquisita" —replicó
—Oh, no, cariño, no te equivoques. Yo sí pienso que eres una muñequita exquisita —aseguró mirándola insolente.
Bella le observó boquiabierta.
—Es un cerdo —replicó
—Entiendo que no es tu intención repetirlo —dijo burlón
Y os recuerdo que se pueden pasar por el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, donde encontrarán encuestas, fotos, etc, sobre éste y mis otros fics.
También les cuento que en mi perfil encontrarán el link de un hermoso trailer de este fic, realizado por Maia Alcyone.
ELI: Antes que nada gracias por tus reviews. Y te aseguro que ahora me siento en un gran compromiso, si has visto todas esas pelis de vaqueros que me dices, espero no defraudarte.
Besitos y nos leemos!
