DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

RANCHO MASEN

CAPITULO 4

Todos se pusieron de pie ante los recién llegados. Bella no pudo evitar sonrojarse furiosamente al haber sido sorprendida hablando de esa forma.

No solía perder los nervios y siempre había sido muy respetuosa. Pero ese hombre tenía la facultad de sacarla de quicio con su sola presencia.

—Edward —saludó Rachel entusiasta yendo hacia él

—Hola, Rache —la saludó con cariño besando su mejilla pero sin dejar de mirar a Bella —Disculpa que viniera sin avisaros.

—Nos encontramos en la puerta —explicó Paul quien después de saludar a su mujer se acercó a Bella para abrazarla con cariño —¿Cómo estás, Bella? ¿Qué tal el viaje?

—Bien, un poco largo —respondió sin atreverse a mirar a Edward aunque sentía la mirada de aquel fija en ella.

Edward se acercó por fin para estrechar la mano de Billy.

—Billy —saludó parco —Quería hablar contigo, pero veo que tienes visitas, así que podemos dejarlo para otro momento.

—Oh, no, no te preocupes, Edward. Estoy seguro de que quieres que hablemos sobre la adiestradora que te envié —dijo el hombre despreocupado incomodándolo —Así que como ella está aquí también, supongo que podemos hablar los tres.

—Oh, no, Billy —se apresuró Bella —No hace falta. Creo que el señor Cullen y yo ya nos hemos dicho demasiadas cosas. Algunas un poco fuera de lugar. —agregó volviéndose hacia Edward —Mis disculpas, señor Cullen, por lo que dije cuando usted entró. No era mi intención.

—¿No era su intención llamarme cerdo? —preguntó irónico

—No, no lo era. De la misma forma que usted no tenía la intención de llamarme "muñequita exquisita" —replicó

—Oh, no, cariño, no te equivoques. Yo sí pienso que eres una muñequita exquisita —aseguró mirándola insolente.

Bella le observó boquiabierta.

—Es un cerdo —replicó

—Entiendo que no es tu intención repetirlo —dijo burlón

—Bueno, bueno, bueno —les cortó Billy ante los rostros sorprendidos de su hija y su yerno —¿Qué tal si nos calmamos, chicos? ¿Por qué no pasamos a la biblioteca y hablamos un poco sobre todo este lío?

Las miradas de Edward y Bella se fijaron en Billy.

—No tenemos nada que hablar sobre este lío, Billy. Sólo decirte que no debiste hacernos perder el tiempo ni a la señorita Swan ni a mí. Sigo buscando un adiestrador así que si sabes de alguien dímelo, pero sin intentar jugármela esta vez —sonrió

—Creo que debemos hablar, Edward. Al menos hazlo por mí. Me lo debes. —casi ordenó el hombre y no pudo más que reconocer que le debía mucho a ese hombre.

Aceptó aunque a regañadientes al igual que Bella y los tres se dirigieron a la pequeña biblioteca.

—¿Has visto lo mismo que yo? —le preguntó Rachel a su esposo en cuanto los demás abandonaron la habitación

Paul sonrió divertido.

—Creo que sí —respondió abrazando a su mujer —¿Qué dices? ¿Boda para la próxima primavera?

—No mucho más allá —se burló ella adentrándose en la cocina

Bella y Edward se sentaron en el sofá tan alejados como el mismo se los permitió. Billy a su vez se ubicó en una butaca frente a ellos.

—Veamos —dijo el hombre con calma —Edward necesitas alguien que trabaje con tus caballos.

—Sí, pero no voy a contratar una... —comenzó a hablar pero un gesto de Billy lo interrumpió

—¿Necesitas o no alguien para adiestrar tus caballos?

—Sí —respondió recostándose en el sofá incómodo

—Te envié a Bella porque es la mejor...

—Billy...

—Escúchame —le cortó el hombre y se sintió como un alumno regañado por su profesor —Bella Swan entrena caballos desde que tenía quince años

—Billy. —le cortó Bella —déjalo. El señor Cullen ya ha... —Billy hizo un ademán haciéndola callar

—Lo ha hecho en el rancho de su padre primero y luego con mi hijo. Puedes preguntar a cualquiera en Montana de quién eran los mejores caballos y todos te dirán que eran los de Charlie Swan y luego los de Jacob Black, pero quien los adiestraba era Bella Swan. Es la mejor.

—No voy a contratar una mujer —replicó con terquedad sin mirar al hombre

—¿Porque es mujer?

—No quiero mujeres en el rancho.

—Eso es una idiotez.

—Billy, déjalo ya —volvió a interrumpir Bella —Creo que lo mejor sería que el señor Cullen tenga un empleado con quien se sienta cómodo y yo también quisiera trabajar para alguien que esté cómodo conmigo

—No es nada personal, señorita Swan —le dijo Edward sintiéndose levemente incómodo

—Oh, no se preocupe, de verdad.

—¿Y qué piensas hacer tú, Bella? ¿Volverás a Montana?

—No, Montana ya no es para mí —dijo con tristeza —Supongo que iré a Dakota. Allí hay numerosos ranchos, estoy segura de que encontraré algo.

—No estoy de acuerdo —replicó Billy

—No tienes que preocuparte por mí, Billy. Encontraré algo.

—Es que me parece una tontería. Él necesita alguien que entrene sus caballos y tú necesitas caballos para entrenar.

—El señor Cullen tiene derecho a decidir quién quiere que trabaje para él.

—Cabezota —renegó Billy hasta que de pronto una idea le alcanzó —Oh, ya sé —dijo con entusiasmo y ambos le miraron —Edward, tú supongo que tendrás que conformarte con Riley mientras buscamos alguien más. De momento no tengo a nadie que recomendarte, pero tú Bella, estoy seguro de que sé de alguien que querrá contratarte.

—¿Sí? —preguntó más animada

—¿Quién? —preguntó Edward curioso

—Newton —dijo Billy mirándolo sonriente

—¿Newton?

—Sí, Newton. Estoy convencido de que Mike Newton estará encantado.

—No puedes meterla en el rancho de Newton —discutió

—¿Tiene buenos animales? —preguntó Bella ignorando a Edward

—No tan buenos como los del rancho Masen, pero puedes hacer un buen trabajo allí.

—No puedes mandarla con Newton —repitió Edward

—¿Por qué no?

—Sabes por qué, es un cerdo pervertido.

Bella le miró arqueando una ceja ante su arranque protector, recordando los comentarios y proposiciones que él mismo había hecho.

—Estoy seguro de que Bella se podrá defender.

—No puedes enviarla allí. No lo permitiré.

—¿Dis-cul-pe? —le espetó Bella

—No sabes dónde te metes si vas al Rancho de Newton —dijo mirándola con solemnidad

—No creo que eso sea de su incumbencia.

Edward ignoró su comentario para dirigirse a Billy.

—Billy, no puedes hacer eso.

—Lo siento, Edward. Sé que no es el mejor lugar para Bella pero podrá hacer un buen trabajo.

—Pero ese hombre no tiene respeto por las mujeres, tú lo sabes.

—Al menos no tiene problemas en trabajar con ellas —aseguró el hombre

—La abordará antes de que llegue a las caballerizas.

—Al menos sería más lejos de lo que llegue en su rancho antes de que usted me abordara, señor Cullen —le dijo Bella molesta —¿Crees que tendrá trabajo para mí, Billy?

—Podemos intentarlo.

—No —gruñó Edward —Basta, Billy. No vas a enviarla al rancho de Mike.

—Usted no es quién... —discutió enérgica viéndose interrumpida por Billy

—¿Y qué ofreces entonces, Edward?

Edward se revolvió en su asiento incómodo mientras se pasaba los dedos por los cabellos.

—De acuerdo, te diré lo que haremos. La señorita Swan puede quedarse en mi rancho mientras buscamos otra opción.

—¿Qué? —gritó Bella ignorando la sonrisa satisfecha de quien fuera su suegro.

—Se encargará de mis caballos, mientras yo sigo buscando un entrenador y ella buscando otro lugar donde trabajar.

—No voy a trabajar en su rancho —discutió

—Créeme, es tu mejor opción.

—¿Y qué hay de eso de que no puedo vivir con sus peones?

—Te instalarás en la casa. Hay habitaciones de invitados de sobra.

—No voy a vivir con usted en la misma casa.

—No se preocupe, señorita Swan, su virtud está a salvo conmigo.

—Permítame dudarlo, basándome en todos sus comentarios desagradables.

—Nunca traicionaría la confianza de Billy.

—No voy a trabajar en su rancho —repitió

—Créeme, Bella, es una excelente oportunidad —aseguró Billy —Al menos dale la oportunidad a sus animales, te aseguró que te enamorarás de ellos al verlos —afirmó sabiendo que Bella no se resistiría a ese argumento.

Tal como sospechaba, Bella aceptó.

Edward se fue después de haberse puesto de acuerdo en que Bella se instalaría en el rancho a la mañana siguiente.

Esa noche, mientras Bella jugaba con la pequeña Rebecca, Rachel ordenaba la cocina con la ayuda de su marido, mientras su padre bebía un café.

—Sin dudas me sorprendiste —confesó Rachel —¿Cómo lo lograste?

—Simple —se regocijó el hombre —Edward y su estúpida competencia con Mike Newton.

—¿Qué tiene que ver Newton? —preguntó Paul confundido

—Le dije a Bella que le conseguiría trabajo con Newton —explicó arrancando risas a su familia

—Entiendo. Edward no lo soportó.

—Exacto. Dijo que no lo permitiría y se ofreció a darle una oportunidad.

—Sabes que hay más entre estos dos, ¿verdad?

—Lo sé. También lo vi —sonrió con tristeza —Y puedes estar segura, Rache, que nada me haría más feliz. Ya que mi pobre Jake no puede tener a Bella, Edward es el único otro hombre con el que me haría feliz verla. Él es como un hijo para mí tanto como ella misma lo es.

—Si logran transformar todo ese fuego que hay entre ellos, podrían ser felices juntos. —coincidió Rachel

—Ambos se merecen ser felices —dijo imaginando a Edward y Bella formando la familia que hasta ahora no habían podido lograr.


Sé que el capi fue cortito, pero espero me disculpéis.

Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos.

Dejo el adelanto del próximo capítulo.

—Sabes que algún día tendrás que perdonar a las mujeres, por lo que Jessica hizo, ¿verdad? —comentó Harry cuando le alcanzó.

—No culpo a nadie por lo que Jessica hizo —le corrigió —Pero no creo que las mujeres sean de fiar, y Jessica me demostró que así es.

—Jessica demostró que ella no era de fiar, pero no tiene nada que ver con el resto de las mujeres. ¿Acaso no crees que Rosalie o Alice, son mujeres fiables?

—Sí creo que lo son, pero ambas se han ganado mi confianza a lo largo de más de veinte años. Cuando conozca a una mujer que sea fiable durante veinte años, entonces me pensaré darle un voto de confianza.

—Eso es muy cínico de tu parte, Edward. ¿Qué piensas hacer? ¿No piensas casarte? ¿Tener hijos? ¿Quién heredará el rancho?

Y os recuerdo que se pueden pasar por el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, donde encontrarán encuestas, fotos, etc, sobre éste y mis otros fics.

Besitos y nos leemos!