DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

RANCHO MASEN

CAPITULO 6

Cuando Edward y Harry se alejaron, Bella se encaminó hacia la cuadra.

Allí era donde prefería estar, siempre. Junto a los caballos.

Los caballos que la calmaban y le daban paz.

Se acercó a una yegua evidentemente preñada y entró en el cubículo.

La yegua se inquietó hasta que suavemente le susurró palabras que la calmaron, a la vez que acercaba la mano muy lentamente a su hocico para que la reconociera.

—Buenos días, cariño —murmuró con ternura al animal —Llevas una gran carga, ¿eh?

—¿Disculpe? —la llamó una voz profunda y ruda que envaró al animal.

—Tranquila, tranquila —susurró acariciando al animal antes de voltearse hacia el hombre que había hablado.

Frente a ella, un hombre bastante alto y fornido, de unos treinta y tantos, la observaba receloso.

Tenía el cabello renegrido oculto bajo su sombrero, pero una larga trenza le colgaba hasta la mitad de la espalda.

Aunque llevaba el sombrero calado hasta las cejas, sus ojos oscuros tenían un brillo desconfiado.

—¿Quién es usted y qué hace aquí? —preguntó con rudeza dejando en el suelo la silla de montar que llevaba en las manos.

Bella se volteó hacia él y le sonrió.

—Buenos días. Mi nombre es Bella Swan y soy la nueva entrenadora.

—Sí, ya —rió el hombre desdeñoso mientras la recorría de arriba abajo con la mirada .—¿Y Edward ya lo sabe?

—¿Disculpe?

—¿Ya le ha dicho a Edward que piensa trabajar aquí?

—No sé exactamente a qué se refiere, señor...

—Ulley. Sam Ulley.

—Señor Ulley. El señor Cullen me contrató como entrenadora el día de ayer y hoy he comenzado.

—¿Pretende que crea que Edward contrató una mujer para trabajar en el rancho?

—Yo en realidad, no pretendo hacerle creer nada a usted, porque no tengo idea quién es usted ni qué trabajo desempeña en el rancho. Y por lo tanto no sé si me importa quién es, ya que no sé si tendré que trabajar con usted. Pero sí, el señor Cullen me contrató. Hoy a la mañana me presentaron al capataz, Harry, y él se encargó de enseñarme los establos y los corrales, pero ahora tuvo que acompañar al señor Cullen a reparar algo sobre una cerca...

—¿De verdad vas a trabajar aquí, preciosa?

—Obviaré su adjetivo, señor Ulley, ya que preferiría que me llamara por mi nombre, pero sí, voy a trabajar aquí.

—Vaya, vaya, vaya. —sonrió el hombre —Después de lo de Jessica, Edward debió escarmentar con eso de meter mujeres hermosas en este sitio.

—No sé de qué me habla y, honestamente, tampoco me importa.

—Entonces vas a reemplazar al gilipollas de Riley.

—Lo siento, pero tampoco sé quién es "el gilipollas de Riley"

—El entrenador que teníamos hasta ayer —contestó divertido —¿Y cómo es que llegaste aquí?

—Vengo con una recomendación de Billy Black.

—¿Ah, sí? ¿Te ha recomendado el viejo Billy? Pues entonces supongo que eres de confianza. Todos confiamos en Billy. Es el tipo más honrado que conozco.

—Ya lo creo que lo es.

—¿Y cómo es que Billy tenía una entrenadora como tú escondida?

—No estaba escondida —refutó molesta —Estaba viviendo en Montana.

—Ah, ¿y cómo conoces a Billy?

—Trabajaba con su hijo, Jacob —confesó sintiendo una fuerte presión de congoja en su pecho, como cada vez que nombraba a su prometido.

Aún después de tres años no podía evitarlo. Sólo pensar en Jake la entristecía.

—Sí, claro —respondió Sam con tristeza —Una pena lo de ese chico. Le veíamos poco los últimos años, pero recuerdo aún cuando era niño y venía a pasar las vacaciones con su padre. Era un gran chico.

—Lo era —reconoció bajando la mirada con pesar.

—Fue injusta la vida con él. Cuando estaba en lo mejor de su vida y un borracho se la arrebata. Dicen que estaba a punto de casarse... —dijo el hombre a modo de pregunta

—Sí, lo estaba —contestó ella volviéndose de espaldas a Sam para volver a refugiarse en la yegua que estaba allí.

—Dijeron que su prometida viajaba con él —comentó el hombre bastante curioso

—Eso dicen... —intentó cortarle

—¿Le conocías?

—¿A quién?

—A su prometida.

—Sí.

—¿Qué tal es?

—¿Perdón?

—¿Que qué tal es su prometida?

—Disculpe señor Ulley, pero no creo que esta conversación sea apropiada. Estar cotilleando sobre personas que usted evidentemente no conoce.

—Lo sé, lo sé, disculpa. Es sólo que Billy siempre hablaba maravillas de la prometida de su hijo, y luego... morir de esa forma... y que la chica saliera ilesa...

—¿Qué quiere decir?

—Fue un gran dolor para Billy, y supongo, que siendo que la chica conducía, que ella resultara ilesa fue una gran injusticia.

—¿Cree que hubiera sido más justo que ella muriera también? —inquirió entre dientes

—Hey, no te pongas así, fue sólo un comentario.

—La gente no debería hablar sobre lo que no tiene ni idea.

—No, supongo que no. Tienes razón. Lo siento. Y bueno, Bella, ¿puedo llamarte Bella?

—Desde luego.

—Yo soy Sam. Así que has venido para quedarte. ¿Te instalarás en la habitación de Riley?

—No. Me estaré alojando en la casa.

—Supongo que es lo más adecuado. —reconoció el moreno —Ya que Harry y Edward te han abandonado, yo podría presentarte a los demás trabajadores. Al menos los que estén por aquí cerca.

—Oh, sería genial. Gracias, Sam.

—Será un placer —sonrió amable

Sam le presentó a tres peones que eran los que estaban en los alrededores. Quil, Embry y Jared.

También le explicó que Colin y Brady estaban con el ganado que pastaba más alejado.

Ellos seis eran el contingente fijo del rancho, aunque para la cosecha, así como para el momento del marcaje y desparasitación se sumaban trabajadores itinerantes que permanecían en el rancho por la temporada.

Quil, Embry y Jared estarían entre los veinticinco y los treinta, y eran hombres muy masculinos y fornidos.

Todos trabajaban en el Rancho Masen desde hacía entre siete y diez años, mientras que Colin y Brady eran dos hermanos gemelos de veinticuatro años que habían llegado al rancho, provenientes de Dakota, sólo dos años antes.

Cuando llegó la hora de la comida, Sue hizo sonar una campana que había bastante oculta en el porche trasero de la casa.

Según le explicó Sam, la comida se servía media hora después de que Sue llamara, para que pudieran asearse y prepararse para comer.

A la comida faltaron Colin y Brady , así como Harry y el mismo Edward, que aún no habían regresado.

La comida se servía para los nueve habitantes del rancho, diez ahora con ella, en un comedor bastante grande que había junto a la cocina.

Bella se sorprendió al ver la ingente cantidad de comida que Sue preparaba, pero sabía lo que era la vida en un rancho, y lo que podían llegar a comer los hombres que allí trabajaban, por lo que no le extrañó que los cuencos quedaran casi vacíos cuando la comida llegó a su fin.

Los peones eran amables y divertidos, y ninguno dejó escapar la oportunidad de lanzarle piropos e insinuaciones que Bella supo sortear con facilidad.

Después de comer, cuando los trabajadores volvieron a sus tareas, Bella subió a la habitación que le habían destinado a fin de deshacer sus maletas e instalarse.

A media tarde Edward la buscó y la llevó con él hasta el establo donde estaban los caballos.

—Bueno, aquí están —dijo señalándolos en forma general

—Tienen unos animales magníficos.

—Estamos bastante orgullosos de nuestros animales —reconoció con orgullo —Somos el principal rancho de la zona. Y no solamente nos ocupamos de nuestros propios caballos, sino que algunos propietarios, nos traen los suyos para que los entrenemos. Tenemos cuatro sementales, y muchas veces son alquilados para inseminación. Las cópulas se realizan aquí mismo, por lo que nuestros sementales no trabajan fuera de casa —explicó sonriente.

—Comprendo.

—Tú te encargarás de todos los entrenamientos, así que serás quien maneje las agendas para los animales externos. Cuando llega un interesado en que entrenemos alguno de sus animales, discutiremos tú y yo con el cliente, los horarios y los días, en función de nuestro trabajo. Debes tener claro que los primeros son nuestras propias crías y potrillos y luego los externos. Igual que para las cópulas. Primero nuestras yeguas y luego el resto. No importa cuánto podamos cobrar por esos servicios, lo más importante es mantener el estatus de nuestros animales.

—Comprendo. Necesitaré saber más o menos cómo han quedado las cosas con tu anterior entrenador.

—Sí, por supuesto. Ven —dijo volteándose para dirigirse rumbo a la casa —En mi despacho tengo los registros que Riley ha dejado.

—¿Los animales externos se quedan aquí durante todo el proceso o se los llevan sus dueños a diario?

—En general se quedan, al menos los primeros días, aunque si prefieres hacerlo de otra forma, tú eres la experta.

—Gracias, Edward. Lo decidiré en cada caso particular en cuanto conozca los animales.

El resto de la tarde estuvieron trabajando codo a codo, intercambiando opiniones e información.

Para cuando llegó la hora de la cena, volvieron a reunirse en el comedor con los trabajadores del rancho.

No era habitual que todos compartieran la cena, ya que siempre alguno de los empleados, iba al pueblo y cenaba allí.

Colin y Brady, especialmente, acostumbraban visitar la taberna de Spearman, Twilight, para cenar y tomar unas copas, con los más jóvenes.

Algunos días, sólo cenaban en el rancho Edward, Harry y Sue, pero ese día, atraídos por la presencia de Bella, se unieron a la mesa los seis peones.

Hablaron y bromearon con Bella durante toda la cena, ante la dura mirada que Edward les dirigió.

Eso no le gustaba nada. Que flirtearan y coquetearan con la chica le exasperó, pero le calmó ver la forma sutil pero tajante en la que ella rehusaba las atenciones.

Cuando Colin invitó a Bella a tomar una copa en el Twilight, ella pudo sentir la tensión que emanaba del cuerpo rígido de Edward.

Ella se negó aduciendo estar agotada y los más jóvenes dejaron el rancho para visitar el pueblo.

Bella se retiró temprano a su habitación y después de una ducha relajante, se coló bajo las mantas acompañada de su edición desgastada de Cumbres Borrascosas.

Edward se sentó en el porche trasero acompañado de su inseparable cigarrillo de la noche, cuando ya Sue y Harry se habían retirado.

Sam se unió a él, al verle allí antes de retirarse.

—Creí que habías salido también —comentó Edward en cuanto el hombre se dejó caer junto a él en uno de los butacones de mimbre claro.

—No, hoy no estaba de ánimo.

—Ya. Imagino que Emily no estaba libre hoy.

—No —sonrió sintiéndose descubierto

Emily Young era una joven maestra que vivía en Spearman y a la que Sam intentaba cortejar aunque los padres de la chica no lo aprobaran.

—¿Aún no se lo ha dicho a sus padres?

—Yo le he pedido que no lo haga —confesó el hombre —Espero poder ahorrar un poco más y me gustaría poder ofrecerle un sitio donde vivir.

—¿Vas a pedirle que se case contigo?

—Sí, sin dudas. Pero quiero tener algo más para ofrecerle.

—Sabes que cuentas con mi ayuda, y siempre se puede edificar algo aquí si es lo que quieres.

—Lo sé y te lo agradezco —reconoció el hombre —Me lo pensaré. Aún si viviera en el pueblo, quisiera conservar mi trabajo.

—Sabes que es tuyo.

—Gracias, Edward.

—¿Qué te parece Bella? —preguntó Edward después de un largo silencio.

—¿En qué sentido?

—En todos.

—Es una mujer preciosa. Es guapa y muy atractiva. Me pareció simpática y ocurrente. Parece saber mucho de caballos.

—Eso dice Billy.

—Pero está rota —aseguró el hombre ganándose una mirada sorprendida de su jefe

—¿Rota? ¿Qué quieres decir?

—No sé. Me parece que es vulnerable.

—¿Vulnerable? Estás loco —rió Edward —El día que le conocí me llamó cerdo, machista, arrogante y no sé cuántos epítetos más.

—Eres todo eso cuando quieres —se burló su empleado

—¿De verdad piensas que es vulnerable?

—No sé. Sí me lo pareció. Me sorprendió la forma en que se cerró cuando Colin comenzó a piropearla.

—Respecto a eso, habla con Colin. Yo hablaré con ellos pero quiero que tú también lo hagas.

—¿Respecto a qué?

—No quiero líos entre ellos. No quiero que se involucren de ninguna forma. Nada de citas, nada de flirteo, nada de nada. Ni siquiera sexo sin compromiso.

—Entiendo.

—Eso ya me trajo demasiados dolores de cabeza en el pasado.

—Bella no es Jessica.

—¿Qué quieres decir con eso? —rugió molesto

—No es tu esposa.

—No me importa. Fuera del rancho que haga lo que quiera. Puede tirarse hasta al reverendo Webber, si lo desea. Pero dentro de los límites de mi propiedad nada de relaciones, ni sexo, ni similares con mis empleados. —sentenció —Sabes bien que no tendré escrúpulos si debo despedir a alguien. No me importa cuánto tiempo lleven aquí.

—No te preocupes. Hablaré con los chicos. Nadie se meterá con tu entrenadora. Tu chica está a salvo —agregó el hombre sonriendo con ironía

—Sé lo que insinúas y te equivocas —gruñó —Pero me basta con que les aclares que no quiero líos de ningún tipo.


Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos.

Dejo el adelanto del próximo capítulo.

El silencio volvió a caer sobre ellos, y fue Edward quien volvió a romperlo.

—También quisiera disculparme por nuestra charla el día que viniste a la entrevista... ya sabes...

—Está olvidado —aseguró cada vez más incómoda.

—No suelo ser tan desagradable

—No te preocupes

—Pero ese día estaba bastante alterado, ya sabes, entre la falta de entrenador y las dichosas mujeres de esa asociación —bufó y ella no pudo evitar sonreír recordando su confusión.

—¿De verdad quieren que participes en una subasta de solteros? —indagó con una sonrisa burlona que, a pesar de la oscuridad, Edward identificó correctamente.

—Puedes burlarte

—No es mi intención

—Sí lo es —la contradijo —y lo entiendo. Yo también me burlaría.

—¿Vas a participar?

—¿En qué? ¿En la subasta esa? Nunca. Sobre mi cadáver.

Y os recuerdo que se pueden pasar por el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, donde encontrarán encuestas, fotos, etc, sobre éste y mis otros fics.

Y en mi perfil los links de los tráilers que han hecho mis amigas para este fic.

Por último, como muchos sabéis la semana pasada terminé mi fic EL DUQUE y LA CORTESANA, por ese motivo los dos fics que tengo en proceso, sufrirán algunas modificaciones en lo que respecta a las actualizaciones, RANCHO MASEN irá los lunes, DETRÁS DEL OBJETIVO irá los miércoles y de momento, hasta no empiece a publicar mi próximo fic, los viernes será el día del capítulo extra, una semana de Rancho Masen y la siguiente de Detrás del Objetivo.

Eso significa que este próximo viernes capi extra de nuestro ranchero!

Besitos y nos leemos!