DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
RANCHO MASEN
CAPITULO 13
La cabeza de Bella aún daba vueltas, cuando entró a la tienda de semillas a la mañana siguiente.
El día anterior Edward la había besado con un beso profundo, dulce y tierno, que le había hecho trastabillar.
Se habían separado cuando Metis había relinchado junto a ellos, y en ese momento la llegada de Harry les había impedido hablar sobre lo sucedido.
El resto del día no habían hecho alusión a ese beso, ni a su posible significado.
Bella se había convencido que sólo había sido un beso producido por la excitación y relajación que les había sobrevenido después de ver finalmente a los animales apareándose.
Edward estaba seguro de que no había podido resistirse a tres meses de deseo por Bella, pero ya no volvería a hacerlo.
Ambos sabían que deberían hablar sobre ello, pero ninguno sabía cómo hacerlo.
No había nadie atendiendo en el mostrador, así que Bella decidió esperar cuando escuchó voces provenientes de la trastienda.
—Por favor, papá. No sé qué quieres que haga… —pudo identificar la voz de Jessica
—No, Jessica, yo soy quien no sabe lo que tú quieres que haga. Hemos hipotecado la casa por ti y ahora pretendes que hipotequemos también la tienda. Tu madre está muy angustiada con todo esto. Ni tan solo se atreve a salir de la casa por miedo al escándalo…
—No habrá escándalo —corrigió la chica —Nadie lo sabrá. Sólo necesito que me ayudéis por un tiempo. Ya nadie me da trabajo. Será sólo una temporada, hasta que logre arreglarlo con Edward. —agregó y esas palabras realmente llamaron la atención de Bella.
—¿Arreglarlo con Edward? ¿De verdad crees que ese hombre querrá arreglar algo contigo cuando se entere de la verdad?
—Edward me ama. Entenderá por qué tuve que hacerlo y me perdonará.
—Tú eres idiota —dijo el hombre exasperado
—Sé de lo que hablo. Por favor, papá, necesito que me ayudes…
—Lo siento, Jessica, pero no puedo conseguir más dinero. Pídeselo a Newton. Él te metió en esto, él debería sacarte.
—Mike está enfadado conmigo —gimió la chica.
Bella no sabía qué hacer. No debería estar allí escuchando una conversación ajena, pero escuchar el nombre de Edward le había dado una excusa a su conciencia.
La ex mujer de su jefe estaba tramando algo en contra de él y ella no podía permitir que se saliera con la suya.
No tuvo tiempo de tomar una decisión ya que en ese momento el padre de Jessica salió de la trastienda.
—Oh, buenos días —la saludó el hombre —Disculpe que le hiciera esperar.
—No hay problema —se excusó sonrojándose —Venía a recoger un pedido del rancho Masen —explicó y vio al hombre envararse.
—¿Qué coño haces tú aquí? —la voz furiosa de Jessica resonó a espaldas de su padre.
—¡Jessica! —le gritó el hombre molesto.
—¿Qué has estado escuchando? —rugió la chica acercándose a Bella frenética.
—¡Jessica! —volvió a llamarla el hombre.
—¿Qué has oído? Ni se te ocurra decirle nada a Edward porque no tienes ni idea de con quién te estás metiendo —dijo amenazadora.
Bella la miró sin contestar, mientras intentaba mostrarse impasible aunque interiormente se sintiera temblar.
—¿No vas a decir nada? —rugió la chica entre dientes.
Bella desvió la mirada para enfocarla en el dueño de la tienda.
—Tengo un poco de prisa —explicó con amabilidad.
—¡Contéstame, zorra! —gruñó la otra.
—¡Jessica, basta! —gritó su padre y tiró del brazo de la chica empujándola nuevamente a la trastienda —Le ruego que le disculpe, señorita —pidió el hombre mirándola acongojado.
—No se preocupe.
—No suele ser tan desagradable e inmadura —explicó saliendo de detrás del mostrador para acercarse al fondo del local donde tenía preparada la orden para el rancho. —Es que últimamente no está pasando una buena temporada.
—No tiene que disculparse por ella —le tranquilizó dando el tema por zanjado.
El camino de regreso al rancho lo hizo con mucha ansiedad.
Nada más llegar salió en busca de Edward y le encontró limpiando uno de los corrales.
—Edward.
—Ah, Bella, hola —le miró sorprendido sintiéndose incómodo.
Rápidamente bajó la mirada y volvió a dedicarse a palear el corral.
En su titubeo Bella notó su incomodidad y se sonrojó sintiéndose incómoda también.
Después de lo sucedido la tarde anterior, no se habían vuelto a ver y no sabían cómo actuar.
—Ya has vuelto del pueblo.
—Sí, he traído tu encargo.
—Oh, bien, gracias —dijo irguiéndose apoyado en la pala —Le diré a Sam que lo baje de la camioneta.
—Sí, no hay prisa —dijo adentrándose en el corral, calzándose unos guantes y cogiendo una pala para ayudarle —Te echo una mano.
—Hey, no hace falta. Te mancharás.
Bella sonrió mientras recogía una palada de estiércol para lanzarla sobre la carretilla de mano.
—No soy tan fina —comentó indulgente.
—Lo sé —contestó mirándola embelesado.
—No sé si es un halago o una crítica, pero lo tomaré como un halago.
—Yo lo considero halagüeño —aseguró haciéndola sonreír.
Trabajaron juntos hasta que toda la porquería fue retirada.
Bella conectó una manguera y comenzó a limpiar el corral mientras Edward se llevaba la carga.
—Déjame a mí. Yo acabaré —dijo al volver acercándose a ella para coger la manguera.
—No hace falta.
—No te preocupes. Estoy seguro de que tendrás cosas que hacer.
—En realidad quería hablar contigo. —explicó envarándose.
—¿Pasó algo?
—Acabemos con esto primero.
Tal como sugirió Bella, acabaron con la limpieza del corral y se sentaron juntos sobre la valla que lo rodeaba.
Edward se preparó para explicar sus sentimientos respecto al beso de la tarde anterior, pero Bella le sorprendió al hacer un comentario sobre su visita al pueblo.
—Sucedió algo en la tienda de Stanley hoy.
—¿En la tienda de semillas? —inquirió extrañado
—Sí.
—¿Qué sucedió? Cuéntame.
Bella se ruborizó y eso lo sorprendió aún más.
—Escuché una conversación privada —explicó vergonzosa.
—Oh, vaya, señorita Swan —comentó burlón, empujándola suavemente con el hombro —Se le está pegando lo del chismorreo de Spearman…
—Sé que no debí hacerlo…
—Hey, Bella, era una broma. No te estoy juzgando…
—No importa, sé que no estuvo bien, pero cuando pensaba que debía marcharme para no escuchar una conversación que no era conmigo, escuché tu nombre y me sentí obligada a quedarme.
—¿Escuchaste mi nombre? —indagó realmente sorprendido y complacido ante la reacción de la chica
—Sí, lo siento.
—Venga, deja de disculparte y cuéntame lo que escuchaste, que ahora realmente has hecho que me pique la curiosidad.
—Tu ex estaba discutiendo con su padre en la trastienda.
—Pufff, Jessica otra vez. No veo la hora que vuelva a largarse del pueblo.
—Me temo que no va a largarse de momento.
—¿Por qué lo dices?
—Por lo que escuché, por alguna razón nadie le dará trabajo. Le estaba pidiendo a su padre ayuda económica pero él dijo que habían hipotecado su casa para ayudarla. Ella dijo también que sería sólo hasta que arreglara las cosas contigo y entonces, su padre dijo algo que me preocupó.
—¿Qué dijo su padre? —preguntó frunciendo el ceño.
—Dijo que tú nunca le perdonarías cuando supieras la verdad.
—¿La verdad? ¿Qué verdad?
—No lo sé. No lo dijeron.
—Dios —gimió —No puedo creer que haya alguna verdad más sobre Jessica después de todo lo que sé.
—También su padre dijo algo sobre Mike Newton. Algo como que Mike estaba involucrado en ello. Que él la había metido en algo y ahora debería ayudarla a salir de allí.
—¿A qué coño se referían?
—No lo sé, Edward. Pero pensé que deberías saberlo, porque creo que ella intenta volver contigo pero sus razones no son del todo honestas…
—Nada es honesto en Jessica. —reconoció —Gracias, Bella. Ya me enteraré de qué se trata y estaré sobre aviso. No confiaba en Jessica de todos modos, pero que su padre esté involucrado en algo contra mí, realmente me enfurece.
—Lo sé.
—He defendido el indefendible honor de su hija, al no revelar las razones de nuestro divorcio, y si lo hice fue por sus padres, porque creía que no tenían por qué sufrir por las acciones de su hija, y resulta que él me lo paga conspirando con esa zorra contra mí.
—Él no parecía estar muy de acuerdo con lo que sea que ella está haciendo.
—De todos modos, creo que no me lo merezco.
—Lo siento, Edward.
—No te preocupes —dijo saltando para bajar de la valla —Ahora mismo iré a averiguar de qué se trata —agregó y sin llegar a pensarlo puso sus manos sobre la cintura de Bella para bajarla de la valla.
—Gracias —murmuró ella cuando estuvo sobre sus pies.
—Gracias a ti —susurró mirándola solemne cuando pasó su mano sobre la suave piel de su mejilla.
Sentía un deseo irrefrenable de besarla, pero no podía hacerlo. No después de lo sucedido la tarde anterior.
La situación con Bella se le estaba yendo de las manos, y ninguno de los dos estaba preparado para manejarlo.
Después de darse una ducha, subió a su camioneta y se dirigió al pueblo.
El rostro de quien fuera su suegro palideció cuando le vio entrar en la tienda.
—Edward —saludó con la voz como un graznido.
—Jack —respondió con dureza.
—¿Algún problema con tu pedido? —indagó el hombre, aunque sabía con certeza la razón que había llevado a Edward hasta allí.
—Aún no, pero necesito saber si puedo seguir comprando en tu tienda o no.
—¿Por qué lo dices? —gimió el hombre
—Lo sabes, así que no hace falta que te hagas el inocente. Dímelo —ordenó —¿Qué es lo que está tramando Jessica esta vez? ¿Y cómo es que tú le estás apoyando?
El hombre bajó la mirada sintiéndose avergonzado e intimidado.
—Lo siento, Edward.
—Espero cualquier cosa de ella, pero no lo esperaba de ti —gruñó apoyando un puño sobre el mostrador que los separaba —¿Qué me ocultas, Jack?
El hombre inspiró profundamente antes de hablar.
—A Jessica le han demandado y debe mucho dinero. Está en quiebra. —explicó
—¿Demandado? ¿Por qué? ¿Y qué tengo que ver yo con eso?
—Le reclaman todo el dinero que percibió como Miss Texas, además de lo que ha cobrado estos años como modelo y por entrevistas y demás en las que ha figurado como Miss. Los abogados nos han sacado mucho dinero y aún no ha salido la sentencia, que seguramente será desfavorable.
—¿Y eso por qué? —preguntó realmente sorprendido.
—Han descubierto que estaba casada contigo cuando fue elegida Miss Texas.
—No entiendo.
—Una miss no puede haber estado casada.
—¿Qué? No entiendo nada, Jack. ¿Y cómo es que nunca se lo dijeron mientras participaba en el concurso o cuando se inscribió en él?
—La organización no lo sabía.
—¿Y nunca nadie le preguntó por su estado civil? —inquirió incrédulo.
El silencio del hombre más el movimiento nervioso de sus manos le reveló la verdad.
—Mierda. ¿Me estás queriendo decir que mintió sobre nuestro matrimonio?
—Lo siento, Edward.
—Mierda. Es una puta zorra. No puedo creer que negara nuestro matrimonio. —gimió llevándose las manos a la cabeza y enredando los dedos en sus cabellos despeinados —Pero ¿y nadie verifica que sea verdad lo que dicen las candidatas?
—Mike Newton la ayudó a falsificar los documentos.
—¿Qué? —gruñó cuando la puerta se abrió y entraron dos hombres —¡Fuera! —gritó Edward, volteándose hacia ellos que atemorizados salieron de la tienda.
Edward caminó hasta la puerta y la trabó antes de volver a encarar al padre de su ex.
—¿Me estás diciendo que Jessica habló con Newton para que falsificara documentos donde renegaba de nuestro matrimonio? Dios. No lo puedo creer. Ahora entiendo que yo no pudiera acompañarla al certamen ni acompañarla nunca durante ese maldito año —exclamó deambulando por la sala.
—Lo siento, Edward. Nosotros nunca lo hemos sabido hasta ahora. Nunca lo habríamos permitido de haberlo siquiera sospechado.
—Dios. ¿Entiendes lo humillante que es esto para mí? Y ahora tu hija ha vuelto al pueblo pretendiendo "reconquistarme". Debí darle la paliza que deseaba cuando me la encontré follando con mis peones…
—¿Qué dices?
—Sí, esa fue la razón de nuestro divorcio. Nunca quise hacerla pública porque creía que os haría daño a ti y a tu mujer, pero nos divorciamos porque encontré a Jessica follando con dos de mis peones en el rancho. Durante el proceso del divorcio descubrí que me había sido infiel mientras era Miss Texas con cuatro tipos distintos.
—No es verdad —gimió el hombre dejándose caer sobre una silla que había a sus espaldas.
—¡Dios! No puedo siquiera imaginar cuánto se debe haber reído de mí junto al cabrón de Newton.
—No sé qué decir, Edward… Me avergüenzo demasiado de mi hija.
—Haces bien en avergonzarte de ella. Puta zorra —gruñó a la vez que pateaba furioso un saco de semillas que se rasgó dejando caer su contenido —Puta zorra. —Se volteó hacia el hombre mirándolo con furia cegadora —Dile a la zorra de tu hija, que por su bien espero no volver a cruzármela. Que no se le ocurra volver a pisar mi rancho ni volver a marcar mi número porque me importará una mierda ir a prisión, pero le daré una paliza que le quitará las ganas de volver a pensar en mi nombre siquiera.
—Lo siento, Edward —musitó el hombre
A pasos agigantados salió de la tienda y subió a su camioneta para conducir rabioso hasta su rancho.
Capi dedicado a Erica Castelo ;). Erica, llegó tu explicación.
Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos.
Les dejo un adelanto del capítulo que viene:
¿y tú cómo te sientes al respecto? —inquirió cautelosa
Edward se recostó en el suelo pensativo.
—Humillado —dijo por fin
—¿Humillado?
—Es humillante. Mi esposa, a la que amaba y de la que me sentía orgulloso renegaba de mí y de nuestro matrimonio. ¿Entiendes? Yo me casé con Jessica para toda la vida y ella un año después de nuestra boda negaba un vínculo que para mí era sagrado.
—Dios, Edward, entiendo cómo te sientes y lo siento de verdad, pero no tienes que sentirte así. Esa mujer está enferma, no es tu culpa.
—No es mi culpa, lo sé, pero por Dios, Bella, yo era un adulto, un tipo de veintisiete casado con una chica de diecinueve. La chica más hermosa del pueblo. Me sentía orgulloso de ser la envidia de todos los hombres de Spearman —confesó llevándose la mano al rostro para cubrir sus ojos —Dios mío, qué patético.
—No pienses eso…
Estáis invitados a pasar por el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, donde encontraréis encuestas, fotos, etc, sobre éste y mis otros fics.
Y en mi perfil de FF los links de los tráilers de esta historia, hechos por mis amigas.
Besitos y nos leemos!
