DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

RANCHO MASEN

CAPITULO 16

Los días se fueron haciendo más largos a medida que se acercaba el comienzo de la estación estival.

La relación entre el dueño del Rancho Masen y su entrenadora de caballos, cada vez era más cercana.

Poco a poco su relación se iba convirtiendo en una sincera amistad, tras compartir largas horas de trabajo y agradables paseos a caballo.

Pero a pesar de la proximidad y la atracción que ambos ejercían sobre el otro, mantenían cierta distancia, poco dispuestos a dejarse llevar por las emociones.

—¿Y qué tal va todo en el rancho? —le preguntó Rachel a Bella, un lunes que se habían citado para comer juntas en The Lodge, el restaurante de Spearman, que había junto al hospital.

—Bien, muy bien —reconoció dando un bocado a su filete.

—¿Estás contenta?

—Mucho —confesó sonriendo —No creí que pudiese estar tan bien.

—¿Edward tiene algo que ver? —inquirió la mujer intentando ocultar su sonrisa divertida.

Bella levantó la vista de su plato para fijarla en la hermana de quien fuera su prometido.

—¿A qué te refieres? —inquirió recelosa

—Ya sabes —sonrió Rachel —Edward puede ser un poco tosco o rudo a veces… quizás un poco bruto…

—No es un bruto —le defendió vehemente

—No, yo no he dicho que lo sea, sino que a veces puede serlo o comportarse como tal. Pero es un buen hombre.

—Es un gran hombre —concordó

—Lo sé. Sé que lo es. Además es increíblemente guapo y atractivo…

—¿A dónde quieres llegar, Rache?

—¿Yo? A ninguna parte. Sólo digo que Edward es un hombre encantador, muy agradable y no sólo a la vista… —sonrió conspirativa —y bueno, ya sabes, aún recuerdo aquel primer día que os encontrasteis en casa… —comentó haciéndola sonrojar

—Yo también lo recuerdo. Fui muy grosera con él ese día.

—¿Que tú fuiste grosera? Por favor, cariño, tú te disculpaste. El te llamó muñequita no sé qué.

—Exquisita. Muñequita exquisita. Todavía recuerdo todas sus insinuaciones.

—Imagino que no ha vuelto a comportarse como un cerdo.

—No, en absoluto. En mi primera semana en el rancho se disculpó por lo que había dicho aquel día, pero desde entonces no ha vuelto a hacer alusión al tema. Supongo que cuando se dio cuenta que podía confiar en mí cuando le he dicho que no tengo intención de tener ninguna relación con ningún hombre, vio que no tenía de qué preocuparse.

—¿Qué significa eso? —inquirió la mujer confusa

—¿Qué cosa? —dijo volviendo la vista a su plato.

—Eso de que no tienes intención de tener ninguna relación con ningún hombre. ¿Qué quieres decir? ¿De momento? ¿Para toda la vida? ¿Qué quieres decir?

—No tengo intención de tener ninguna relación con ningún hombre.

—¿Hasta cuándo?

—¿Cómo hasta cuándo?

—Sí, ¿hasta cuándo? ¿por cuánto tiempo?

—Qué sé yo, Rachel. No me siento preparada para volver a estar con un hombre —confesó con tristeza.

—¿Qué quieres decir? ¿Por Jake?

Bella no contestó. Sus ojos se llenaron de lágrimas y hundió la vista en su comida.

La mano de Rachel cruzó la mesa para apretar la de ella compasiva.

—Bella… —le llamó con ternura —Ya han pasado tres años, Bella.

—Lo sé —gimió con tristeza.

—Cariño, debes dejarlo ir, Bella. Tienes que seguir adelante, cielo. Eres demasiado joven para dejar de vivir.

—Soy mayor de lo que era Jake cuando murió —musitó

—Oh, por Dios, Bella. Parece que creyeras que tu vida debería acabar como acabó la de Jake. Como si el hecho de que él no viviera más allá de los veinticinco te obligara a ti a acabar tu vida igual.

—¿Nunca has pensado que yo debí morir en su lugar?

—Dios, Bella, claro que no —reconoció la mujer apretando sus dedos —Desde luego que habría dado cualquier cosa para ver a Jacob vivo, pero nunca a cambio de tu vida. Nunca he pensado que vuestras vidas fuesen intercambiables.

—Era tu hermano, Rache.

—Lo sé, cariño, y nada desearía más que tenerlo aquí. Pero nunca hubiese preferido que tú murieses aquel día, porque Jacob nunca se lo hubiese perdonado. Nunca habría podido sobrevivir al hecho de que tú murieras.

—Dios, Rachel, ¿y crees que yo tengo derecho a hacerlo? ¿crees que tengo derecho a sobrevivir al hecho de que él muriera? —sollozó —Yo debí morir aquel día, no él. Él ni siquiera debía viajar en aquel coche. Era mi trabajo, pero Jake no quería que yo viajara sola. Estábamos enfadados —confesó sintiéndose desgarrada —Habíamos discutido. Habíamos discutido porque él se negaba a aceptar que yo condujera con aquel clima. Yo quise demostrarle que podía hacerlo, y le maté —gimió hundiendo el rostro en sus manos —Le maté a él y a nuestro bebé.

—Dios, Bella, no. No digas eso, cielo. Fue sólo un accidente.

—Pero un accidente en el que él no debía participar. Él no habría estado allí de no ser por mi culpa.

—No, Bella —intentó calmarle la mujer

—Nunca comprenderé que no me odiéis. No entiendo que no me odies, si yo me odio tanto…

—No, Bella, cariño. No digas eso. ¿Cómo podría odiarte sabiendo cuánto te amaba mi hermano? Sé que mi hermano deseaba que fueras feliz y estoy segura de que ahora mismo él desearía que siguieras adelante con tu vida y fueras feliz. ¿Cómo podría desear algo diferente a lo que sé que era su deseo? Desde donde sea que esté Jacob ahora mismo, estará deseando que tú seas feliz y él nunca me perdonaría que yo no te apoyase en eso.

—No puedo cargar con esta culpa, Rachel —lloriqueó dolida

—Dios, Bella, no tienes que cargar con esa culpa. No fue tu culpa, Bells. No puedes seguir culpándote, cielo.

—No puedo perdonarme, Rachel. No sé hacerlo.

—Oh, por Dios, Bella. —se quejó la mujer —Nadie te culpa, Bella. Yo no lo hago, mi padre no lo hace. Estoy segura de que Jacob tampoco lo haría, cariño. No te culpes tú, cielo. Eres mi hermana, Bella. Fuiste mi hermana mientras estuviste con Jacob todos esos años, y sigues siéndolo ahora, tantos años después. Eres todo lo que me queda de mi hermano y quiero que seas feliz. Sólo deseo que seas feliz, cariño. Y creo que debes empezar a pensar en ti, y en tu vida. En formar una familia, tener tu propia vida y tu propia familia.

—Ay, Rachel, no creo que esté preparada para ello —reconoció apesadumbrada —No sé si algún día lo estaré.

—No digas eso, Bella. Tienes que hacerlo. Te mereces ser feliz, cariño, ya has sufrido demasiado. Date una oportunidad, Bells.

—No sé, Rache. No sé si puedo hacerlo.

—Claro que sí —sonrió Rachel complacida —Y estoy segura de que Edward sería un buen candidato para intentarlo.

—Oh, por Dios santo, Rachel —exclamó —Eso son tonterías. Edward aún está enamorado de Jessica.

—Cariño, eres tú quien dice tonterías. Edward nunca estuvo enamorado de Jessica, sólo se vio deslumbrado por ella, como todos los hombres de Spearman entre quince y sesenta y cinco años. La única diferencia fue que ella se fijó en él y no en los demás. Pero ya desearíamos que nunca hubiese puesto los ojos en él. Edward habría sido inmensamente más feliz.

—No sé —dudó —Tal vez tengas razón, pero creo que de todos modos aún no lo ha superado.

—No ha superado la traición. No ha superado haber confiado en alguien que lo traicionara de forma tan baja y rastrera. Pero eso no tiene nada que ver con el amor.

—¿Sabes si ella aún sigue en el pueblo?

—Tengo entendido que se marchó hace un par de semanas pero se comenta que regresará tarde o temprano. Solo espero que para cuando regrese nuestro querido ranchero ya esté comprometido —sonrió mirándola conspiradora.

Bella prefirió ignorar su comentario y se dedicó a terminar su almuerzo.

—¿No tienes nada que decir?

—¿Sobre qué?

Rachel suspiró impaciente.

—Sobre si hay algo entre Edward y tú.

—No lo hay. ¿Qué te hace pensar lo contrario?

—No sé. Supongo que siendo dos personas a las que quiero tanto y que creo que sois increíblemente compatibles…

—Increíblemente compatibles —rió —¿Por qué crees que somos increíblemente compatibles?

—Ya sabes, no creo que nada de lo que Edward desea en su vida sea diferente de lo que tú podrías desear. Ambos amáis el trabajo en el rancho. El rancho es su vida y tú estarías más que dispuesta a compartirlo con él. Tú amas los caballos tanto como él mismo lo hace. Ambos habéis sufrido por amor y ambos estáis listos para seguir adelante.

—¿Tú crees? —preguntó escéptica

—Claro que sí. Aunque tú pienses que no, yo sé que sí. Ahora, ¿vas a decirme que no te gusta Edward, aunque sea un poco?

—Claro que me gusta Edward, me encanta. Es un gran hombre, honrado, honesto, leal, trabajador, fuerte. Pero no me gusta en el sentido que tú lo sugieres.

—Venga ya. ¿Vas a decirme que no crees que sea guapo y sexy?

—Creo que si Edward te escuchara se reiría de que tú le considerases sexy. Él puede considerarse cualquier cosa menos sexy.

—Ambas sabemos que Edward no se ve con claridad. Ahora confiésalo, ¿nunca se te ha insinuado?

—No —mintió pero su rubor hizo reír a su interlocutora.

—Vaya, ¡qué mentirosa has resultado! Cuéntame, ¿qué ha dicho?

—Nada.

—Vamos, dímelo. ¿Te ha invitado a salir? ¿Alguna propuesta más escandalosa? —indagó Rachel risueña.

Bella inspiró profundamente antes de hablar.

—No es nada. Sólo nos besamos, pero no significó nada para ninguno de los dos.

—¿Os besasteis? —preguntó Rachel con ojos desorbitados

—Creo que no escuchaste la parte de que no significó nada para ninguno de los dos —comentó sonriente

—Sí, claro. Lo escuché pero decidí ignorar las mentiras.

—No es mentira, no significó nada.

—Bella, cariño —dijo la mujer displicente —Os conozco demasiado a ti y a él, como para saber que no sois de los que besáis porque sí. Estoy segura que significó algo para ti y también para él.

—No —negó —Fue solo el resultado de la distensión después de una situación de estrés.

—Qué va. Eso es ridículo. Edward no es de ese tipo y tú tampoco.

—Te equivocas, Rache —insistió

—Puedes intentar engañarte sobre lo que significó para ti, pero puedes estar segura que para Edward significó algo.

—No es así. Él dijo que no lo había sido.

—¿Él te dijo que no significaba nada? —inquirió Rachel realmente sorprendida

—Sí.

—No lo puedo creer. Pero ¿cómo te lo dijo? ¿le preguntaste qué había significado para él?

—No, sólo hablábamos sobre eso y ambos estuvimos de acuerdo que no había significado nada.

—¿Ambos estuvisteis de acuerdo?

—Sí.

—¿Y quién fue el primero en decir que no le había dado mayor importancia?

—Qué sé yo. Ambos lo dijimos.

—Ambos, pero ¿quién lo dijo primero?

—No lo sé, Rache, tal vez yo.

—¿Tal vez? —preguntó la mujer astuta

—Yo lo dije primero —sentenció por fin —pero él no dijo que para él hubiera significado algo diferente.

—¿Y pretendías que un tipo que ha sido humillado por su esposa, de la forma que Edward lo fue, se arriesgue a decir que sintió algo a una mujer que le dice que ella no sintió nada?

—No es así —discutió

—Te lo digo yo que conozco a Edward desde hace veintiséis años y compartí con él su primer desengaño amoroso a los doce, cuando Lauren Mallory le dijo que estaba enamorada de Emmett. Edward no besa a una mujer si no significa nada —sentenció Rachel dejándola sorprendida y pensativa.

¿Y si Rache tuviera razón y ese beso hubiera significado algo más para Edward?

¿Cómo debía actuar ella entonces? ¿Qué cambiaría para ella descubrir que Edward sentía algo más de lo que había confesado?

No se sentía preparada para enfrentarlo. No se sentía ni tan solo preparada para enfrentarse a sus propios sentimientos.

Por eso hizo lo que mejor sabía hacer, guardó sus sentimientos en lo más profundo de su mente y corazón, y los cubrió con los recuerdos de Jacob, su, hasta entonces, único gran amor.


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Adelanto del capítulo que viene:

Edward inspiró profundamente antes de hablar.

—Me gusta Bella, Rache, pero no en la forma que tú estás insinuando.

—¿Eso qué significa? ¿Por qué le besarías si no sientes nada por ella?

—No sé, qué sé yo. Fue un momento especial, ambos estábamos un poco tensos por trabajo y cuando nos relajamos… ya sabes…

—Venga ya, Edward, te conozco demasiado. En los últimos dos años sólo has tenido sexo con prostitutas porque eres incapaz de acostarte con una mujer sin sentir que debes pedirle matrimonio. Decidiste que te casarías con la zorra de Jessica después de haberte acostado con ella una única vez y porque creías estarla deshonrando si no la llevabas al altar —discutió Rachel enérgica

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Besitos y nos leemos!

Aprovecho para comunicar que a partir de mañana comenzaré a publicar un nuevo fic, Perversamente Prohibido. Por este motivo a partir de la semana próxima, las publicaciones de mis fics serán: RANCHO MASEN los lunes, DETRÁS DEL OBJETIVO los miércoles y PERVERSAMENTE PROHIBIDO los viernes.