DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
RANCHO MASEN
CAPITULO 17
Pasaron tres semanas antes de que Rachel se encontrara con Edward.
Cuando entró a su casa esa tarde, Edward estaba sentado en el suelo del salón junto a la pequeña Becky pegando stickers de Peppa Pig en una revista, mientras Harry les observaba complacido desde el sofá.
—Edward, hola —saludó con sorpresa cuando la pequeña Rebecca se levantó de un salto y corrió para abrazar a su madre. —Hola, cielo, ¿cómo estás? —dijo besando a la niña
—El tío Edward ha venido a jugar —le informó la chica
—Eso es maravilloso, cielo —aseguró acercándose a Edward que sonriente se había levantado de su lugar —Edward, querido, ¿cómo estás?
—Bien, muy bien. ¿Qué tal tú?
—Muy bien. Es raro verte por aquí.
—Tenía que hacer unos recados en el pueblo, y hacía días que no os visitaba… —explicó
—¿Te quedas a cenar?
—Sí, ¿por qué no? —aceptó
—Voy a preparar la cena —dijo Rachel dirigiéndose a la cocina después de saludar a su padre.
—Deja que te ayude.
Edward la siguió poniéndose a su disposición.
Mientras Rachel preparaba una salsa carbonara para los espaguetis, Edward se dedicaba a cortar vegetales para la ensalada.
Fue entonces que Rachel encontró la oportunidad exacta para indagar sobre los sentimientos de su amigo.
—¿Cómo está Alice?
—Bien, muy bien. Comí con ellos el fin de semana.
—¿Cuánto tiempo le queda para dar a luz?
—Unas tres o cuatro semanas.
—Estará ansiosa
—Sí, todos lo estamos —sonrió orgulloso
—Lo imagino —dijo la mujer sonriendo comprensiva —¿Y cómo van las cosas por el rancho?
—Bien. En dos meses nos llega la temporada fuerte de trabajo, así que de momento estamos bastante tranquilos. Aún nos quedan dos partos y todavía tengo tres yeguas que quiero aparear —explicó entusiasmándose como le sucedía cada vez que hablaba de su trabajo.
—Y la entrenadora que papá te recomendó ¿qué tal? —preguntó Rachel mostrando un falso desinterés.
—Genial. Bella es maravillosa, es magnífica. Los animales la adoran.
—¿Sólo los animales?
—¿A qué te refieres? —preguntó mirándola con curiosidad
—No sé, ya sabes, cuando Bella llegó no querías mujeres en el rancho… decías que te preocupaba su comportamiento con los trabajadores… ya sabes…
—Oh, no. Me equivoqué con Bella. No es ese tipo de mujer. Siempre ha sido muy correcta y muy respetuosa con los empleados, con el trabajo, ya sabes. Los primeros días los chicos intentaron flirtear con ella, pero ella les cortó a todos con firmeza.
—¿Y a ti?
—A mí ¿qué?
—¿A ti también te cortó con firmeza?
—No sé a dónde quieres llegar, Rache.
—Venga ya, Edward —sonrió la mujer —Yo estaba aquí el día que llegó. Te vi llamándole muñequita deliciosa, y diciéndole que estarías dispuesto a hacer muchas cosas con ella.
—Ya me disculpé con Bella. Me porté como un capullo con ella. La prejuzgué y me equivoqué.
—Entonces no crees que sea una muñequita deliciosa…
—Venga ya, Rachel, no sé a dónde quieres llegar. Desde luego que creo que es una gran mujer además de ser preciosa.
—¿Te gusta? —preguntó la mujer a bocajarro
—¿Qué quieres decir? —inquirió a la defensiva
—Si te gusta Bella como mujer. —indagó directa
—No sé a dónde quieres llegar —contestó evasivo
—Venga ya, Edward. No te hagas el difícil conmigo. ¿Te gusta Bella o no?
—Ya te lo dije. Me parece una gran mujer. Es preciosa, honesta, simpática y divertida. ¿Responde eso a tu pregunta? —contestó bastante malhumorado
—Casi —sonrió Rachel satisfecha —¿Le has hablado sobre lo que sientes?
—¿De qué coño hablas? —inquirió frunciendo el entrecejo molesto.
—De eso que sientes por Bella. Que te gusta. Que te gustaría tener algo más con ella.
—Tú deliras, Rachel. No quiero tener nada con Bella más allá de lo que tengo. Es mi empleada y espero mantenerla como tal. Eso es todo.
—¿Besas a todas tus empleadas? —preguntó Rachel y se ganó una mirada anonadada de parte de su amigo.
—¿Bella te dijo que le besé? —inquirió a su vez sintiéndose repentinamente entusiasta
—Entonces le besaste —sonrió la mujer petulante
—¿Estás jugando conmigo, Rachel? Porque te pido por favor que no juegues conmigo.
—No intento jugar contigo, Edward. Sabes que no, nunca lo haría. Pero quiero saber cómo estás, qué pasa con Bella, ya sabes…
Edward inspiró profundamente antes de hablar.
—Me gusta Bella, Rache, pero no en la forma que tú estás insinuando.
—¿Eso qué significa? ¿Por qué le besarías si no sientes nada por ella?
—No sé, qué sé yo. Fue un momento especial, ambos estábamos un poco tensos por trabajo y cuando nos relajamos… ya sabes…
—Venga ya, Edward, te conozco demasiado. En los últimos dos años sólo has tenido sexo con prostitutas porque eres incapaz de acostarte con una mujer sin sentir que debes pedirle matrimonio. Decidiste que te casarías con la zorra de Jessica después de haberte acostado con ella una única vez y porque creías estarla deshonrando si no la llevabas al altar —discutió Rachel enérgica
—Dios —gimió —Qué idiota fui. Deshonrar a Jessica. ¿En qué coño estaría pensando? Si esa mujer no sabe siquiera el significado de la palabra honor.
—Sí, ya —reconoció la mujer con pena —Ahora vas a decirme que besaste a Bella sin sentir nada especial…
—No he dicho eso. Me atrae, Bella me atrae, no diré que no. Soy un hombre. Un hombre que lleva mucho tiempo sin estar con una mujer, pero no es más que eso. No busco nada más y ella tampoco. ¿Te dijo ella algo diferente? —indagó intentando disimular su curiosidad.
—Pues supongo que no importa lo que ella dijera si tú no sientes nada especial.
—Dímelo, Rachel. ¿Qué dijo Bella?
—Lo mismo que tú —reconoció la mujer con un bufido.
—Pues ahí lo tienes —suspiró por fin sintiéndose definitivamente apenado.
—Venga ya, Edward. Sabes que puedes confiar en mí.
Edward soltó el cuchillo que tenía en las manos para dejarlo sobre la encimera.
—¿Qué quieres saber, Rachel?
—Si hay algo entre Bella y tú. Si sientes algo por ella.
—No lo sé —confesó por fin —Me gusta pero no creo que ni ella ni yo estemos preparados para tener algo juntos.
—¿Por qué no? No vas a decirme que aún sientes cosas por Jessica.
—No, desde luego que no, pero Bella aún ama a tu hermano…
—Mi hermano murió hace tres años —discutió molesta la mujer
—Lo sé, pero eso no significa que ella no le ame. Aún le ama y no sé si será capaz de seguir adelante, y desde luego yo no creo ser suficiente para conseguirlo.
—¿Qué dices? Eso es una tontería. Tú eres el único que puede lograr que Bella le deje marchar.
Edward sonrió divertido.
—Gracias, pero ¿te das cuenta que estás intentando liarme con la mujer de tu hermano?
—No es la mujer de mi hermano —corrigió la mujer con tristeza —Lo fue pero mi hermano está muerto. Sólo intento que dos personas a las que quiero muchísimo sean felices, porque sé que podríais haceros felices mutuamente.
—¿Crees que yo podría hacer feliz a Bella?
—Creo que nadie más que tú podría hacerlo.
Edward inspiró y espiró profundamente antes de hablar.
—A veces creo que soy incapaz de hacer feliz a una mujer —confesó acongojado
—Oh, por Dios, Edward ¿por qué dices eso?
—No sé, Rachel —dijo volviendo su atención a los vegetales —Sabe Dios cuánto intenté salvar mi matrimonio…
—Por Dios, Edward —gruñó la mujer —No puedes medir nada en función de tu matrimonio con la zorra de Jessica Stanley. Esa mujer no se merece el más mínimo de tus pensamientos.
—Lo sé, Rache, pero siempre he pensado que tal vez si yo hubiese hecho las cosas de otra forma…
—Oh, por Dios, hacer las cosas de otra forma ¿de qué forma? ¿qué podías hacer diferente? Te entregaste por entero a tu matrimonio, a esa mujer, le diste todo sin exigirle nada, te plegaste a sus caprichos, Edward, por favor. Ella es una vaca egoísta y desagradecida.
—Tal vez lo sea —reconoció —Pero sabes, Jessica me dijo una vez que mientras estábamos juntos, se sentía sola. Que yo vivía por y para el rancho y nunca hacía nada con ella, salir, acompañarla, llevarla al cine o a cenar, y creo que en parte tenía razón. Incluso en nuestro viaje de novios fuimos a las montañas de la Sierra de Chisos, cuando podía haberla llevado a París incluso.
—Oh, por favor, y en lugar de plantearte sus necesidades fue y se folló a medio planeta… venga ya, Edward, esa es una excusa pobre, barata y sin sentido.
—No estoy justificando su accionar, sólo estoy diciendo que yo no estoy seguro de saber cortejar o hacer feliz a una chica. Mi vida es el rancho.
—Por eso mismo creo que podrías ser feliz con Bella. Ella comparte tu pasión por el rancho, por los caballos, y entiende tu necesidad de volcarte en ello. Además, desde luego, que estaría más que complacida de ayudarte a llevar la carga que el rancho significa.
—No sé, Rache. Creo que te estás embarcando en una cruzada inútil.
—¿Por qué?
—Porque no creo que Bella tenga ningún interés en tener ningún tipo de relación romántica conmigo.
—Bella no ve las cosas con claridad —argumentó la mujer indolente
—¿Y tú vas a convencerla de que lo haga?
—No me subestimes, Edward Cullen —rió Rachel dándole un pequeño empujón con sus caderas
—Nunca lo haría —sonrió divertido —Te deseo suerte.
—Igual para ti. Tú serás uno de los dos más afortunados si tengo éxito.
Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos.
Adelanto del capítulo que viene:
Eso era todo lo que había soñado en la vida, poder pasar una tarde de lluvia, viendo una película infantil, junto a un buen hombre y una pequeña niña.
No acababa de resignarse a no lograrlo.
Edward no podía dejar de observar a la hermosa mujer sentada a su lado.
La forma cariñosa en que trataba a su adorada sobrina. La confianza y paz con la que la niña se había dormido en su regazo.
Eso era lo que él quería para él. Poder sentarse junto a una gran mujer, fuerte, dulce y cariñosa y con una hermosa niñita a la que amara, y compartir la tranquilidad del hogar.
En el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, encontraréis encuestas, fotos, etc, sobre éste y mis otros fics.
Y en mi perfil de FF están los links de los tráilers de esta historia.
Besitos y nos leemos!
Como ya comentara, para este nuevo año los lunes serán del RANCHO MASEN, los miércoles de DETRÁS DEL OBJETIVO y los viernes de PERVERSAMENTE PROHIBIDO.
