DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

RANCHO MASEN

CAPITULO 18

—¿Puedo tomar un plátano? —la voz infantil que llegaba desde la cocina llamó la atención de Bella un lluvioso domingo de julio por la tarde cuando volvía a casa después de visitar a los Black.

—Desde luego, cariño —escuchó a Edward y se dirigió a la cocina.

—Yo le quito la cáscara solita —dijo la pequeña Cynthia en cuanto Bella se detuvo a la entrada.

Edward estaba con su sobrina junto a la encimera donde se encontraba el frutero.

—Hola.

Edward y la niña se voltearon a verla sorprendidos.

—Hola, Bella —respondió el ranchero

—Hola, Cynthia —saludó a la niña poniéndose en cuclillas para quedar a su altura —¿Cómo estás?

—Mi mamá fue a buscar a mi hermanito —le informó la niña sorprendiéndola

—¿Ah, sí? —inquirió mirando a Edward inquisitiva

—Alice se puso de parto mientras comíamos —le explicó Edward —Jasper y ella marcharon al hospital así que Cynthia se quedará un par de días con nosotros.

Edward había estado comiendo en el rancho con la familia de su hermana cuando ésta comenzó con fuertes contracciones.

La decisión fue inmediata, Alice y Jasper se dirigieron al hospital mientras su pequeña hijita se quedaba al cuidado de su tío.

Ese día, como muchos domingos, el rancho estaba vacío, y sólo Edward y su familia estaban allí, así que cuando su hermana se vio obligada a marchar, Edward se encontró a solas con su pequeña sobrina.

—Creía que le faltaba aún.

—Sólo una semana, así que estaba dentro de la fecha.

—Vaya. Qué divertido, ¿no crees, Cynthia? —comentó sonriendo a la pequeña —Tendrás un hermanito con quien jugar.

—No quiero un hermanito —dijo la niña con seguridad

—¿No? —se sorprendió su tío —¿Por qué no?

—Porque los bebés sólo lloran y rompen los juguetes de las hermanas mayores —explicó

—Yo creo que sería muy divertido tener un hermanito, alguien que esté en casa todo el tiempo para jugar y no tenga que esperar para verle. —aseguró Bella —Yo nunca tuve ninguno y me hubiera gustado mucho, así que si quieres me lo puedes regalar a mí y yo me lo quedaré.

Los ojos de la niña se abrieron como platos.

—¿Te quieres quedar con mi hermanito? —inquirió extrañada

—Sólo si tú no lo quieres.

Cynthia la miró dudosa ante la mirada atenta y sonriente de su tío.

—No —dijo por fin —Me lo voy a quedar.

—Te divertirás un montón.

—Bien dicho, pitufina —dijo su tío a la vez que le revolvía el cabello —Ven, vamos a ver la tele. ¿Te nos unes, Bella? Creo que tenemos Lilo & Stitch

—Sí, me encantaría —aceptó —Me prepararé un té mientras ponéis la película. ¿Quieres uno?

—Creo que me prepararé un café, mejor.

—Yo lo haré

—Bien, gracias.

Cuando Bella se reunió con ellos en el salón, Cynthia estaba tumbada sobre unos cojines sobre la alfombra, mientras Edward acababa de conectar el reproductor.

Bella se sentó en el sofá, y Edward se ubicó a su lado.

—Cynthia —la llamó Bella en voz baja cuando llevaban veinte minutos de película

La niña se volteó a verla y tal como Bella había imaginado, sus ojitos se veían somnolientos.

—¿Quieres venir al sofá? —ofreció y la niña subió casi de un salto.

Se tumbó en el sofá y apoyó la cabeza sobre las piernas de Bella.

Bella acariciaba su cabeza con cariño, pero parte de su alma le gritaba para que huyese de allí.

Después de pasar una tarde entera con Rebecca, tener a la pequeña Cynthia en su regazo, la estaba enloqueciendo.

Eso era todo lo que había soñado en la vida, poder pasar una tarde de lluvia, viendo una película infantil, junto a un buen hombre y una pequeña niña.

No acababa de resignarse a no lograrlo.

Edward no podía dejar de observar a la hermosa mujer sentada a su lado.

La forma cariñosa en que trataba a su adorada sobrina. La confianza y paz con la que la niña se había dormido en su regazo.

Eso era lo que él quería para él. Poder sentarse junto a una gran mujer, fuerte, dulce y cariñosa y con una hermosa niñita a la que amara, y compartir la tranquilidad del hogar.

—Se ha dormido —susurró sacando a Bella de su trance

—Parecía cansada.

—La llevaré a la habitación —dijo levantándose de su lugar para coger a la niña en sus brazos y subirla a su habitación

Después de dejarla en el medio de su enorme cama rodeada de cojines, volvió a bajar.

Bella estaba en la cocina lavando las tazas que habían utilizado.

—¿Quieres que veamos una película? —ofreció sintiéndose repentinamente tímido e inseguro —Creo que tengo películas para adultos también

Bella se volteó a verle confundida y él se sonrojó como un adolescente.

—No quise decir películas para adultos en plan… ya sabes… para adultos… —titubeó nervioso —Me refería a que no sólo hay dibujos animados… ya sabes… hay películas que nunca he visto…

—¿Tienes películas que nunca has visto?

—Sí, muchas en realidad. Nunca fui muy aficionado a mirar televisión…

—¿No te gusta el cine?

—No he ido mucho —reconoció —Esa fue una de las tantas quejas de Jessica sobre mí. Que no la llevara nunca al cine.

—No creo que debas prestar atención a sus reclamos.

—No, supongo que no —suspiró —¿Te gusta el cine?

—Sí, pero no lo prefiero sobre un paseo a caballo.

—Yo también prefiero una buena cabalgada antes que ir al cine —confesó y después de soltar las palabras vio el significado que se podía entender de su frase —No quiero decir… —vaciló nuevamente sonrojado haciéndola sonreír

—No quieres decir ¿qué? —inquirió divertida ante su azoramiento —¿No prefieres una buena cabalgada?

—Una buena cabalgada suena muy mal cuando se lo dices a una chica.

—¿O sea que no prefieres una buena cabalgada o es que crees que yo no debería saberlo?

La observó entrecerrando los ojos.

—Te estás burlando de mí, y deberías saber que soy muy malo sobrellevando las burlas.

—No me estoy burlando de ti —dijo con falsa indignación

—Sí lo haces —corrigió en voz baja rodeando la isla de la cocina para acercarse a ella mirándola amenazador

Bella rio divertida alejándose de él, pero él la siguió con grandes pasos.

—Y yo no soporto que se rían de mí —amenazó.

Cuando Bella volvió a reír intentando alejarse la mano de Edward asió su brazo y la atrajo hasta él.

—Lo siento —dijo entre risas cuando él la estrechó contra su cuerpo.

La diversión desapareció cuando el olor de Bella se coló por sus fosas nasales.

Tener su cuerpo junto al de él le estremeció.

Esa mujer era la mujer que quería tener junto a él. Podría decir que no era así, podría convencerse de que no lo deseaba, pero sabía que no era la verdad.

Sabía que tenía que estar con ella, porque Rachel tenía razón.

Él y Bella tenían todo en común, y él podría hacerla feliz si sólo le diera una oportunidad.

De la misma forma sabía que ella podría hacerle feliz a él, y él desde luego estaba más que dispuesto a darle una oportunidad.

Tendría que permitirle a Rachel que interviniera en su favor.

Pero de momento tenía que besarla, necesitaba hacerlo.

Esa mujer lo volvía loco y no sabía cómo resistirse, pero el temor de ser rechazado, o de estarse confundiendo y que en realidad Bella no tuviese ningún sentimiento especial hacia él, le detenía.

La mirada de Bella se ensombreció cuando identificó el deseo en las pupilas verdes de Edward.

Allí estaba. Era deseo. Y ella no sabía cómo responder a eso.

La conversación que había mantenido con Rachel unas semanas atrás vino a su mente. ¿Sería posible que Edward sí tuviese sentimientos hacia ella?

Esperaba que no, porque Edward le gustaba demasiado y ella aún no sabía cómo ser la mujer que él se merecía.

Pero lo que era aún más doloroso, ella no sabía qué hacer para merecerse ser esa mujer.

Su respiración se aceleró cuando el dorso de la mano de Edward acarició su mejilla.

Trémula bajó la mirada sonrojándose antes de alejarse del contacto de Edward.

—Tengo que besarte —murmuró sin dejar de mirar sus labios.

—No tienes que hacerlo.

—No puedo dejar de hacerlo. No puedo alejarme ahora mismo.

—Sería un error —musitó bajando la mirada.

No podía ofrecerle nada. Sentía que no tenía nada para ofrecer y Edward se merecía una mujer que se pudiese entregar a él por entero.

Edward suspiró intentando recomponerse cuando dos golpes sonaron en la puerta trasera de la cocina.

Ambos se separaron y se voltearon hacia la puerta salvando el incómodo momento.

—Jefe —dijo Sam entrando a la casa —Tinta se ha puesto de parto —explicó

Tinta era una de las dos yeguas que aún quedaban por parir en el rancho. Hacía varios días esperaban que no se tardase el momento y finalmente parecía haber llegado.

Y no podía haber sido más oportuno, pensó Edward.

—¿Va todo bien?

—Sí, parece que todo viene bien.

—De acuerdo. ¿Puedes ocuparte de vigilar que todo vaya bien, Sam? Cynthia está dormida y no puedo dejarla. Ya me avisarás si se complicase.

—Yo me quedaré con Cynthia —ofreció Bella

—¿Estás segura?

—Sí. Yo me quedaré por si despierta.

—De acuerdo. Gracias, Bella —dijo y abandonó la cocina con su trabajador intentando no mirar atrás.


Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos y especialmente gracias por leer.

Adelanto del capítulo que viene:

Bella en su cama.

Esa era una imagen con la que quería dormir y despertar cada día.

Bella en su cama.

Tenía que hacer todo por lograr que esa noche no fuese la única, sino que se tornara permanente.

En el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, encontraréis encuestas, fotos, etc, sobre éste y mis otros fics.

Y en mi perfil de FF están los links de los tráilers de esta historia.

Besitos y nos leemos!

Recuerdo que para este nuevo año los lunes serán del RANCHO MASEN, los miércoles de DETRÁS DEL OBJETIVO y los viernes de PERVERSAMENTE PROHIBIDO.