DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
RANCHO MASEN
CAPITULO 30
Bella se desvestía esa noche en su habitación, cuando Edward entró.
—Hola, preciosa —murmuró recostado en la puerta.
—¿Qué haces aquí? —preguntó sorprendida a la vez que metía sus botas en el armario.
—Venía a preguntarte dónde preferías dormir.
—Me estoy preparando para ir a la cama —explicó enarcando una ceja divertida.
—Bien, entonces dormiremos aquí esta noche. —dijo él con desparpajo sentándose en la butaca para quitarse sus botas.
—¿Vas a dormir conmigo?
—Cada noche del resto de mi vida —comentó con soltura —Sólo nos queda decidir dónde, pero esta casa tiene suficientes habitaciones.
—De acuerdo —sonrió sentándose a horcajadas sobre él —¿Prefieres que vayamos a tu habitación?
—Como tú prefieras, cariño. —aseguró asiendo su estrecha cintura entre sus manos fuertes y bronceadas —Pienso pasar la noche enroscado a tu cuerpo. Me da igual donde sea.
—Vamos a tu habitación —aceptó sabiendo que era lo que él deseaba —Sólo déjame coger mi camisón.
—No vas a usarlo.
—Lo llevaré de todos modos —rió levantándose de su regazo para coger su ropa y caminar juntos hasta la habitación de Edward.
Las semanas siguientes, la vida en el rancho cambió, y todos los habitantes de Rancho Masen lo percibieron.
Edward volvió a hacer sus comidas en la casa, con Bella, Harry y Sue, hasta que, cuando los temporeros finalmente se marcharon y con ellos los Denali, los peones del rancho volvieron también.
La sonrisa de Edward se volvió permanente y su buen humor era contagioso.
Cada día bromeaba durante las comidas y hacía sonrojar a su mujer con insinuaciones y comentarios provocativos delante de sus trabajadores.
Cada día delegaba más trabajo en sus peones para poder quedarse en la cama hasta más tarde o para no perderse las comidas.
Y cada noche compartía habitación con Bella, y se hundía en su cuerpo, amándola y haciéndola sentir amada, y sintiéndose él mismo más amado de lo que se había sentido en su vida.
Nunca se había sentido tan feliz y nunca había imaginado que lograría serlo.
—Mañana iré a comer con Rachel —le dijo Bella una noche tumbada sobre su pecho desnudo.
—No puedo acompañarte —suspiró él somnoliento —Tengo una reunión con unos clientes…
—No te he pedido que me acompañes —sonrió burlona haciendo que la mirara receloso.
—¿No quieres que te acompañe?
—No.
—¿Puedo preguntar por qué?
—Porque tal vez necesito una charla de chicas. ¿Cómo hablaré de ti si tú estás ahí?
—¿Qué quieres hablar de mí con Rachel? —inquirió susceptible
—No sé, tal vez tenga que comentarle lo buen amante que eres, cómo me haces gritar… —respondió burlona y provocativa —O quizás necesite pedirle consejo sobre qué les gusta a los hombres en la cama…
Sonrió sintiéndose más tranquilo y la levantó para acostarla sobre su cuerpo desnudo.
—No necesitas saber qué les gusta a los hombres en la cama, bastará que sepas lo que me gusta a mí y eso te lo diré yo. Me gustas tú en mi cama. Si tú estás en mi cama, todo lo que suceda es un plus.
—¿No crees que podrías aburrirte?
—¿Crees que alguien podría aburrirse de amar o de que le amen?
Se recostó sobre su pecho emocionada y lo rodeó con sus brazos, para estrecharlo contra ella.
—Te amo, Edward —susurró
—Te amo, mi ángel.
Rachel trabajaba ese día, por lo que Bella se reunió con ella en el restaurante que quedaba junto al hospital.
—Perdona el retraso —se disculpó Rachel inclinándose para besar la mejilla de Bella en cuanto se reunió con ella en el restaurante —Hoy tengo un día de locos. No sé cómo he podido escaparme para comer.
—No hay problema, Rache. No hace mucho que espero. Pero debiste decírmelo y lo podíamos haber dejado para otro día.
—Qué va, cariño. Hace semanas que no te veo, y estoy segura que estás llena de novedades —dijo sonriéndole con socarronería
Bella y Rachel no se habían visto desde aquella fiesta del hospital, aunque sí habían hablado y Bella le había explicado lo que había sucedido entre ella y Edward, aunque sin ahondar en muchos detalles.
Y desde luego, Rachel quería detalles.
—No tantas —sonrió mientras estudiaba el menú
—Ya veremos —la retó Rachel divertida
Pidieron la comida y cuando el camarero se alejó Rachel clavó sus codos sobre la mesa.
—¿Y bien?
—Y bien ¿qué? —inquirió Bella sonrojándose
—¿Cómo estás?
—Muy bien.
—Venga, Bells, expláyate ¿quieres? No voy a sacarte la información con sacacorchos.
Bella se carcajeó divertida dando un trago a su bebida.
—Hacía mucho tiempo que no me sentía tan feliz —reconoció por fin con la mirada soñadora
—Dios, Bells —suspiró su amiga estirando su mano sobre la mesa para acariciar la suya —No te imaginas lo feliz que me hace escucharte.
—Lo sé, Rache. Lo sé y te lo agradezco mucho.
—Edward es un gran hombre.
—Lo sé. No creo merecérmelo.
—No digas tonterías. Por supuesto que te lo mereces. Tanto como él se merece una mujer como tú a su lado. Jessica le hizo mucho daño, y ya todos habíamos llegado a creer que nunca se recuperaría y se daría una oportunidad. Pero gracias a Dios llegaste tú y tiraste abajo todas sus barreras.
—Se merece ser feliz. Y yo haré todo lo que esté a mi alcance para ello.
—Lo harás, Bells. Tanto como él te hará feliz a ti.
—Sé que vas a enfadarte conmigo, Rache, pero ¿no sientes ni un poco de enfado conmigo por haber pasado página?
—Déjate de tonterías, Bella. Sabes que sólo te deseo felicidad. A ti y a Edward. Edward es como un hermano para mí, así que tú sigues siendo algo así como mi cuñada. —sonrió divertida —¿Sabes que Edward fue a ver a mi padre? —le explicó la mujer sonriendo
—¿Y eso es raro? —preguntó sin entender a qué se refería su amiga
—No el hecho de que le visitara, pero quizás un poco la razón por la que lo hizo.
—¿Qué razón fue esa?
—Digamos que fue algo así como para pedir tu mano.
—¿Qué? ¿Qué quieres decir? —inquirió anonadada ante la risa divertida de Rachel.
—Sí. Quería que papá le diera su aprobación para estar contigo.
—No es verdad.
—Sí lo es. Fue como si necesitase que papá le dijera que habiendo sido tú la mujer de Jacob, aprobaba que él estuviese contigo ahora.
—¡Oh, Dios! —gimió escondiendo el rostro en sus manos —¿Qué dijo Billy?
—Que sólo lo aceptaría si Edward prometía hacerte feliz, y que más le valía no lastimarte.
—¿De verdad tu padre está de acuerdo con esto?
—Dios, Bella, creo que mi padre lo tenía planeado desde que te ofreció venir a trabajar al Rancho.
—No es cierto.
—Ya lo creo —aseguró Rachel risueña —Él, Paul y yo llevamos esperándolo desde aquel primer día en casa.
—Oh, Dios, qué vergüenza. Al final Edward va a tener razón y todos apostabais por ello…
—Ya lo creo.
Después de comer con Rachel y antes de volver al rancho, Bella decidió visitar a Billy.
—Bella, cielo —la saludó abrazándola con cariño —Ven, querida, pasa. Estaba en mi pequeño huerto, ven —dijo guiando a la chica a la parte trasera de la casa.
—¿Cómo estás, Billy?
—Muy bien, querida, muy bien. Pero ¿cómo estás tú? Tenías días sin pasarte por aquí.
—Lo siento, Billy. He estado con bastante trabajo.
—Lo sé, lo imagino.
Billy le enseñó su huerto y Bella le ayudó a regar y poner fertilizantes, mientras hablaban del trabajo en el rancho y los años que Billy había trabajado allí.
—Espero que no te arrepientas de haber venido a Texas.
—En absoluto. Tú sabes bien que ya no había nada para mí en Montana.
—Lo sé, cariño. Yo estoy encantado de que estés aquí. Sabes que te quiero como a una hija, Bella.
—Lo sé. Tú has sido siempre un padre para mí.
—Edward vino a verme hace un par de semanas —le informó sonriéndole socarrón
Bella se sonrojó ante su mirada y el hombre se carcajeó divertido.
—Lo sé. Rache me lo dijo.
—Vino a pedir mi bendición respecto a vuestra relación.
—Por Dios, eso es vergonzoso…
—¡Qué va! Es un chico formal.
Inspiró profundamente antes de hablar.
—¿Te parece bien que él y yo estemos juntos?
—Es la mejor noticia que he recibido desde que nació Rebecca —sonrió el hombre con sinceridad
—¿No te molesta?
—¿Por qué habría de molestarme? No es como si me hubiera robado la novia o algo así.
—Sabes de lo que hablo… —murmuró bajando la mirada
—¿De qué, cielo?
—Ya sabes. Yo era la prometida de Jake…
—Bella, Jake está muerto, cariño…
—Lo sé —gimió con los ojos llenos de lágrimas
—Jake está muerto y nadie más que yo daría la vida por cambiar ese hecho, cariño, pero eso no sucederá. —dijo acercándose a ella para rodearla con sus brazos —Jake te amaba, Bella.
—Yo le amaba a él.
—Lo sé, y lo que es más importante, cielo, es que él lo sabía. Jake te amaba, Bella, y sólo deseaba que tú fueras feliz. Tu felicidad ahora mismo, depende de que le dejes ir, cariño. Tienes que hacerlo, Bella. Y en honor a Jacob y en honor a su memoria, tienes que luchar por ser feliz. Es lo que él hubiese querido. Sé que Edward hará eso por ti. Edward te hará feliz, tanto como tú le harás feliz a él.
—Nunca creí que podría volver a sentir esto que siento —confesó
—Te lo mereces, cariño. Eso es lo que te mereces, Bella. Eres una gran mujer, y sólo te mereces ser feliz.
—Tengo miedo, Billy.
—¿Miedo de qué, cariño?
—No lo sé. De todo. De perderle. De no saber hacerle feliz.
—Bella, cariño —dijo el hombre comprensivo —Edward está exultante ahora mismo, así que sólo debes seguir haciendo lo que estás haciendo.
—¿Crees que es feliz?
—Nunca le había visto tan feliz. Ni cuando tuvo aquella fastuosa boda con aquella mala mujer, y realmente pensaba que estaba consiguiendo lo que siempre había deseado.
—¿A Jessica?
—No a ella, sino a una mujer con la cual formar la familia que tanto ha deseado. Una mujer que le dé muchos niños para llenar el rancho —explicó el hombre sonriente haciéndola temblar.
—Edward no quiere tener hijos —musitó sintiéndose repentinamente nerviosa.
—¿De dónde has sacado eso?
—Él me lo ha dicho.
—¿Edward te ha dicho que no quiere tener hijos? —preguntó Billy mirándola sorprendido.
—Sí.
—¡Qué va! Es lo que ha deseado desde que era niño. Se le nota cada vez que está con sus sobrinos, con Becky. Ese hombre ha nacido para ser padre. Pero no entiendo, Bella, si Edward te dijo que no quería tener hijos, ¿a ti no te ha importado? ¿No quieres tener hijos? —inquirió dejándola temblorosa
—Eh, no, creo que no —tartamudeó separándose del hombre —Billy, se me ha hecho tarde —explicó intentando ralentizar el loco martilleo de su corazón —Tengo que irme.
—Espera, Bella, querida… —le llamó el hombre preocupado
Temblando dejó la casa y temblando subió a su camioneta, para poner el motor en marcha y salir rauda de allí.
Agradezco a todos por los reviews, alertas y favoritos y por leer.
Dejo un pequeño adelanto del próximo capítulo:
—¿Va todo bien, Bella?
—Sí —musitó pero sus ojos se llenaron de lágrimas que, aunque intentó reprimir, Edward las intuyó
—Hey, cariño —la consoló acariciando su espalda repetidamente mientras besaba su cabeza.
Se imaginaba la reunión de Bella con Rachel y se imaginaba claramente que el recordar a Jacob le había desestabilizado
Esperaba sinceramente ser capaz de lograr que llegara el día que Bella dejara de sufrir por ese hombre, y le recordara simplemente con cariño.
—Tranquila, cariño. —musitaba en su oído —Shh.
En el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, hay encuestas, fotos, etc, sobre éste y mis otros fics.
Y en mi perfil de FF están los links de los tráilers de este fic.
Besitos y nos leemos!
Calendario de Actualizaciones:
Lunes - RANCHO MASEN, Miércoles - DETRÁS DEL OBJETIVO, Viernes - PERVERSAMENTE PROHIBIDO.
anna: Te comento que en realidad, el hecho de que comience a publicar o no un nuevo fic, al acabar DDO, no influirá en el largo de los capítulos, sino que éstos van en función de cómo tengo estructurada la historia. De hecho todos los capítulos que estoy publicando ya están escritos desde hace bastante tiempo. En lo único que puede influir si comienzo o no a publicar un nuevo fic, es en la frecuencia de publicación, que vaya de un día a la semana a dos o más.
