DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

RANCHO MASEN

CAPITULO 31

Condujo rumbo al rancho pero detuvo el coche varios kilómetros antes de llegar.

Su corazón latía errático y su respiración se dificultaba.

Temblorosa se salió de la carretera mientras buscaba con desespero en la guantera del coche, una bolsa de papel.

Había pasado más de un año desde su última crisis de ansiedad, pero ésta la sentía más fuerte que cualquier otra.

Tomó la bolsa en sus manos y la puso sobre su nariz y su boca intentando ralentizar su respiración.

Tomó tres, cuatro profundas bocanadas, recostándose en el asiento del coche, y poco a poco fue calmándose.

Esto no podía estarle sucediendo. No podía estarle sucediendo en ese momento.

Cuando por fin había pensado que finalmente había encontrado su felicidad, ese maldito accidente volvía a arrancársela una vez más.

El sueño de Edward era tener hijos, y ella era incapaz de dárselos.

No podía ser, Billy estaba equivocado. Tenía que estarlo. Edward le había dicho que él no quería tener hijos.

Ella nunca había encontrado la oportunidad de explicarle sobre su esterilidad, pero nunca había pensado que fuese tan importante, si en realidad Edward no quería ser padre.

Pero ahora, todo cambiaba.

Edward quería tener hijos y ella no podía dárselos.

No era posible que la vida se ensañara con ella de esa forma. Ella no podía impedirle a Edward cumplir su sueño.

Lo amaba demasiado como para negarle su anhelo, su felicidad.

Tenía que calmarse, se dijo. Lo primero era tranquilizarse y pensar, antes de tomar cualquier decisión precipitada.

Primero tenía que estar segura respecto a los sentimientos de Edward sobre la paternidad. Sin importar lo que dijera Billy, Edward le había dicho a ella que no quería ser padre. Tal vez lo hubiese deseado en algún momento, tal como Billy le había explicado, pero quizás las vueltas que había dado su vida lo hubieran hecho cambiar de opinión.

No podía tomar decisiones hasta tanto no estuviera segura de lo que Edward deseaba en realidad.

Sintiéndose más tranquila puso el coche en marcha y se incorporó a la carretera.

Por más que intentaba no pensar en ello, algo en su más profundo interior le decía que no se quedaría con Edward si con ello le impedía cumplir su deseo.

Detuvo la camioneta frente a la casa y la puerta se abrió antes de que se diera cuenta.

—Hola, preciosa —la saludó Edward sacándola del coche.

—Edward, me sorprendiste.

—Lo siento —sonrió travieso recostándola contra la camioneta para apretarse contra ella —Volvía a la casa cuando te vi llegar. Y parecías tan concentrada… ¿Cómo te fue?

—Bien, muy bien —musitó rodeándolo con sus brazos y apretándose fuertemente contra él.

—¿De verdad, cariño? —inquirió preocupado por su actitud —¿Va todo bien, Bella?

—Sí —musitó pero sus ojos se llenaron de lágrimas que, aunque intentó reprimir, Edward las intuyó

—Hey, cariño —la consoló acariciando su espalda repetidamente mientras besaba su cabeza.

Se imaginaba la reunión de Bella con Rachel y se imaginaba claramente que el recordar a Jacob le había desestabilizado

Esperaba sinceramente ser capaz de lograr que llegara el día que Bella dejara de sufrir por ese hombre, y le recordara simplemente con cariño.

—Tranquila, cariño. —musitaba en su oído —Shh.

—Necesito estar sola un momento, Edward —pidió separándose de él, pero sin atreverse a mirarle.

—No te alejes de mí, cariño —rogó levantando su rostro entre sus manos para secar sus húmedas mejillas —Déjame estar contigo, Bella. Yo te ayudaré a seguir adelante, cielo.

—Estoy bien, Edward, de verdad. Sólo necesito estar sola un momento —pidió

—Bella…

—Por favor —rogó poniendo sus dedos sobre la boca de Edward acallándolo.

—De acuerdo —accedió resignado —Si quieres luego podemos dar un paseo.

—De acuerdo —aceptó —Te buscaré.

Se encerró en su habitación y se tumbó sobre la cama, intentando calmarse.

Sabía lo que tenía que hacer. Por mucho que le doliese, lo sabía.

Si el sueño de Edward era tener hijos, ella tendría que dejarle, aunque nunca podría explicarle sus motivos.

Él la amaba y no le dejaría marchar si sabía las razones que ella tenía para hacerlo.

La obligaría a quedarse con él y resignaría su sueño.

Bella no podía hacerle eso a él. No podía obligarlo a renunciar a su único deseo.

No podía hacerlo y no lo haría, decidió.

Sacando fuerzas de flaqueza se levantó de la cama y se metió al baño. Lavó su rostro, recogió su cabello en una coleta y fue en busca del hombre al que amaba tanto como para desearle nada más que felicidad. Aun a costa de la suya propia.

Edward estaba en las caballerizas, trenzando y destrenzando unas riendas, intentando calmarse.

Su corazón se saltó un latido antes de comenzar a correr desaforadamente cuando la vio entrar.

Bella le sonrió, pero su sonrisa no fue todo lo feliz que hubiese deseado.

—¿Qué hay de ese paseo, vaquero? —dijo despreocupada acercándose a él y sosegándolo.

—Ven aquí —sonrió tirando de su mano para sentarla en su regazo —¿Estás bien? —indagó con ternura acariciando sus mejillas con el torso de su mano.

—Sí.

Bella se recostó contra él dejándose acariciar.

—¿Puedo preguntar por qué estabas tan afectada?

—No fue nada. Ya sabes, comí con Rachel y luego pasé a saludar a Billy. Ya sabes, ellos son mi familia y también son la familia de Jacob.

—Bella, no quiero ocupar el lugar de Jacob. Sé que él siempre tendrá un lugar en tu vida y en tu corazón. Yo sólo quiero una oportunidad para hacerme un espacio allí. Sé que puedo hacerte feliz.

—No quiero hablar de esto, Edward. Vamos, me prometiste un paseo —replicó sonriente.

—Ok, vamos —rió levantándola de sus piernas antes de darle una suave nalgada.

Ensillaron sus caballos y cabalgaron hasta el claro del río que tantas veces habían visitado.

Desmontaron y desensillaron sus caballos para acercarse a la orilla del río.

Edward se recostó en una roca y la ayudó a sentarse entre sus piernas para recostarla en su pecho y rodearla con sus brazos.

—Sabes, creo que esto es lo que he soñado toda mi vida.

—¿Qué cosa?

—Venir aquí, con la mujer que amo. Abrazarnos simplemente. Para muchos podrá ser una tontería, pero para mí, esto es la felicidad. Nunca me había sentido tan completo como me he sentido en estas semanas —confesó —Y algo me dice que esto sólo irá a más.

Bella apretó sus brazos con los de ella, aferrándose a él.

—¿Cuáles son tus sueños? —preguntó temerosa de la respuesta de ese hombre, pero sabiendo que necesitaba escucharla de sus labios.

—Mis sueños, digamos que han ido cambiando a lo largo de la vida. Pero, sabes, desde que Jessica se marchó, creo que me había quedado sin sueños —confesó con tristeza —En realidad los había dejado de tener desde bastante antes, pero al menos tenía esperanzas de que algo cambiara. Pero desde que me divorcié, había dejado de pensar más allá de la próxima cría o el próximo marcaje.

—¿Tienes sueños ahora?

—Sí —sonrió estrechándola contra él y pegando su mejilla con la de ella —Pero reconozco que son los mismos sueños que había tenido antes de conocer a Jessica. Supongo que no los había perdido, sino simplemente escondido muy en el fondo de mi corazón o mi cabeza.

Bella cerró los ojos intentando mantener alejadas las lágrimas que ardían en ellos.

—¿Cuáles son? —indagó en susurros

—Son simples, y podrían reducirse a uno solo. —aseguró —Mi sueño eres tú. Quiero estar contigo, quiero que estés conmigo. Vivir contigo, casarme contigo, tener una familia contigo. Aunque desde luego, aun sabiendo que soy un bruto, sé que esta no es forma de pedirte matrimonio, así que no me la tengas en cuenta —sonrió. La giró entre sus brazos para dejarla frente a él y tomó su rostro entre sus manos —Te amo, Bella. Te amo y quiero vivir el resto de mi vida contigo. Quiero que formemos juntos una familia. Quiero que tus hijos sean míos. Quiero que les enseñemos a cabalgar para poder venir aquí y meternos en el río. Quiero que me regañes por instigarlos a cometer cientos de travesuras, y quiero que sepas que seguiré haciéndolo, aunque te pediré perdón en nuestra cama, y te incitaré a ti a trabajar para darles hermanitos —explicó arqueando una ceja —Quiero envejecer contigo. Quiero vivir contigo en este rancho hasta que veamos correr aquí a nuestros nietos.

Bella no podía escuchar más. Se apretó contra él y le rodeó con sus brazos para estrecharle fuertemente contra su pecho, mientras las lágrimas corrían sin control por su rostro.

—Shh, nena, calma —la reconfortaba Edward acariciando su espalda con fuerza —Shh… shh… te amo, Bella. Te amo y sé que si me das una oportunidad podré hacerte feliz. Sólo necesito una oportunidad.

—Hazme el amor, Edward —suplicó sintiéndose necesitada —Hazme el amor, por favor…

Edward la separó de él para atacar sus labios con los de él, hundiéndose en un beso repleto de ternura y promesas.

La empujó con suavidad para tumbarla sobre la hierba y sin dejar de besarla se tumbó a su lado.

Llevó su mano a la camisa de la chica y lentamente la desabotonó.

Bella hizo lo propio con él y recorrió su duro pecho con sus manos, en cuanto lo tuvo desnudo frente a ella.

Se desnudaron mutuamente en silencio pero reconociéndose y hablándose con sus caricias y sus besos.

La mano de Edward se hundió en los suaves pliegues de Bella para acariciarla por dentro y por fuera.

Sin dejar de tocarse se acostó entre sus piernas y se acopló a ella, penetrándola con lentitud.

Le hizo el amor con calma, entregándose por completo y notando en ella la misma entrega.

Cuando finalmente dejó ir su simiente en su interior, el cuerpo de Bella le ceñía con fuerza estremeciéndose.

Habían hecho el amor incontables veces a lo largo de las pasadas semanas, pero esa tenía algo diferente y ambos lo sabían.

Edward vio claramente que allí estaba el comienzo.

El comienzo de su nueva vida. El comienzo de su nueva vida con Bella.

Bella sólo vio el comienzo del final.


Agradezco a todos por los reviews, alertas y favoritos y por leer.

Dejo un pequeño adelanto del próximo capítulo:

Cuando Edward se separó de ella buscando calmar su respiración, Bella se vistió nerviosa y preocupada de que alguien pudiese entrar.

—Ven aquí —rió él tirando de ella para tumbarla nuevamente junto a él

—Podría entrar cualquiera de los chicos, Edward.

—Estoy seguro que se detendrían al escuchar tus jadeos y gemidos.

—Tonto —se quejó golpeando su pecho aún desnudo —Intento ser silenciosa.

—Pues déjame decirte que no lo logras, mi ángel —se burló mientras subía sus pantalones —Ven aquí ahora que estás decentemente vestida. Quiero tenerte entre mis brazos un rato más —pidió y ella reconoció que era lo que ella deseaba también, con todas sus fuerzas.

En el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, hay encuestas, fotos, etc, sobre éste y mis otros fics.

Y en mi perfil de FF están los links de los tráilers de este fic.

Besitos y nos leemos!

Calendario de Actualizaciones:

Lunes - RANCHO MASEN, Miércoles - DETRÁS DEL OBJETIVO, Viernes - PERVERSAMENTE PROHIBIDO.

AVISO IMPORTANTE: Si no sucede nada nuevo, dentro de dos semanas, me tomaré un par de semanas de vacaciones. Por esta razón, en ese período no actualizaré mis fics. Serán sólo dos capítulos de cada historia, pero sé que quizás les incomode tener que esperar. Espero y agradezco vuestra comprensión.