Hola! PErdon por no subir ayer, es que fue mi cumpleaños y cuando todo el mundo se fue de mi casa, tuve que ponerme al dia con el nuevo proyecto de Jennette McCurdy, what's next for sarah? si no lo vieron, veanlo, porque es muy bueno!

Y nada, estaba muy cansada como para subir jajaja.

Les dejo este capitulo que es un poco filtro, iba a cortarlo un poco antes pero asi se pueden anticipar lo que se viene cha-cha-channnn

Saludos!

11

Sam abrió los ojos y miró el despertador. Eran las diez de la mañana de un domingo y el sol brillaba por su ausencia. Se colocó de lado y acarició despacio el brazo enyesado de Freddie. Estaba enamorada de él, de eso ya no tenía ninguna duda. Los primeros días se había preguntado si era amor o si sencillamente el sexo era tan fantástico que la tenía absorta, pero le bastó con ver sonreír a Freddie mientras le contaba la última aventura de sus alumnos para saber que lo quería. Esa semana iban a quitarle el yeso, Freddie estaba impaciente por poder mover los dos brazos como un hombre "normal", según sus propias palabras, pero ella sabía que siempre sentiría especial cariño por esa escayola. Al fin y al cabo, tal vez si Freddie no se hubiera caído en el baño habrían tardado mucho más en estar juntos. Aunque estaba convencida de que habrían terminado por estarlo.

-Buenos días, cariño -farfulló él al abrir los ojos-. ¿En qué estás pensando?

-En que te quiero -respondió sin más. Llevaba días pensándolo, se moría de ganas de decírselo, a pesar de que todavía se sentía un poco insegura. Freddie se tensó, y vio que en sus ojos aparecía un brillo especial, pero antes de que pudiera preguntarle nada, él la besó con todas sus fuerzas.

En el beso de Freddie había pasión y ternura, y desesperación pensó Freddie. Le sujetó la cara con la mano ilesa como si tuviera miedo de que ella fuera a desvanecerse. Se movió para pegarse a ella y, sin dejar de besarla, deslizó dicha mano hacia abajo para desabrocharle la blusa del pijama. Tras varios intentos fallidos intentos, se apartó furioso.

-No puedo -farfulló entre dientes-. O te la quitas o haré como en las películas y arrancaré los botones con los dientes. -Mientras ella lo pensaba, volvió a besarla y no la soltó hasta que ella hizo el gesto de apartarse.

-¿Te he contado alguna vez que hace años me apunté a clases de strip-tease?

-¿Qué has dicho? -Esa chica acabaría por causarle un infarto.

-Sí —le explicó mientras se levantaba-. Unas amigas y yo creímos que podía ser divertido.

-¿Divertido? -farfulló él al ver que ella se contoneaba.

-Sí, y va muy bien para ejercitar los músculos.

-¿Ejercitar?

-¿Vuelves a hablar con monosílabos? -Se burló ella, desabrochándose con estudiada lentitud los botones.

-Ajá. -Estaba tan embobado y excitado que no se veía capaz de formular nada más elaborado.

-Vaya, y yo que creía que ya se te había pasado. -Colocó una pierna encima de la cama y tiró despacio del lazo que anudaba los pantalones del pijama.

Él ya no trató de decir nada más.

Completamente desnuda, se arrodilló en el colchón, justo frente a los pies de Freddie, y susurró:

-Tú déjate llevar, Garfio.

Lo único que pudo hacer Freddie fue asentir y luego ella se concentró en desnudarlo y en recorrerle el cuerpo a besos. Sam parecía decidida a no dejar ni un centímetro de piel sin recorrer y no se detuvo hasta que con sus besos y caricias condujo a Freddie hasta la locura. Iba a darle un beso en una parte mucho más íntima cuando él la sujetó por la cadera.

-Ni se te ocurra, cariño. Ya no puedo más.

Ella le sonrió y le dio un beso en los labios. El beso siguió y siguió, y ella aprovechó que él estaba completamente entregado para prepararle para hacer el amor. Despacio, se incorporó un poco encima de Freddie y le hizo el amor como siempre había soñado, sin ocultar lo que sentía.

-Te quiero, Freddie.

Y al igual que antes, él no respondió con palabras sino con los ojos, y después la besó y no dejó de besarla hasta que los dos tocaron el cielo. Al terminar, se quedaron abrazados y él pudo sentir que ella sonreía contra su torso.

-¿De qué te ríes? -preguntó Freddie acariciándole la espalda.

-Jamás pensé que me atrevería a hacer un strip-tease a nadie. ¿Lo he hecho bien?

-¿Bien? Si lo haces mejor me da un infarto. -La apartó para poder darle un beso-. Pero tu carrera como bailarina exótica ha terminado. -Al ver que ella lo miraba ofendida, añadió-: A partir de ahora, sólo bailarás para mí.

Pasaron un par de días maravillosos, pero el miércoles todo cambió. Freddie fue a clase como de costumbre pero al entrar vio que el profesor les reclamaba un trabajo que puntuaba para nota. Mierda. Sabía de sobra lo de ese trabajo, pero durante esas dos últimas semanas no tenía cabeza para nada. Se había olvidado. Mierda. Se pasó toda la clase furioso consigo mismo por haber permitido que tal cosa sucediera y trató de echarle la culpa de todo a Sam. Ella le distraía con sus historias, con sus besos. Cuando estaba con ella no podía pensar en nada más y si no estaba con ella era aún peor. Si no estaban juntos no podía dejar de preguntarse dónde estaba o qué estaba haciendo. Era tan atolondrada y tan despistada que siempre acababa metida en algún lío, como aquel día que acabó cosiendo los disfraces para más de la mitad de sus alumnos y él estuvo ayudándola hasta las tantas. Eso tenía que acabar. Habían ido demasiado rápido, si prácticamente estaban viviendo juntos y apenas hacía tres semanas que se conocían. Decidido, al finalizar la clase fue a hablar con el profesor y le pidió un par de días más para entregarle el trabajo. Por suerte, y gracias tanto a su excelente currículum como estudiante como al cabestrillo, que le ofrecía la excusa perfecta, el hombre aceptó y le dio hasta el viernes.