DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
RANCHO MASEN
CAPITULO 37
Edward había convencido a Bella de trasladarse definitivamente a su habitación, y ella no se había mostrado muy reticente.
Esa tarde se encontró en su habitación vaciando sus armarios para trasladar sus pertenencias.
Fue cuando sacó su última prenda de ropa interior del cajón, cuando se sintió conmocionada.
Con manos temblorosas levantó la caja rosa que guardaba sus recuerdos.
Caminando de espaldas se acercó a la cama y se sentó sobre ella.
Con dedos trémulos levantó la tapa, y cientos de recuerdos la asaltaron.
Allí, sobre fotos, papeles y recuerdos, una pequeña cajita blanca de joyería. Dentro de ella, el anillo de compromiso que Jacob le había entregado años antes.
No pudo evitar las lágrimas cuando acarició el delicado zafiro.
Edward acababa de volver a la casa, y después de haber pasado el día entero separado de su mujer, sentía la imperiosa necesidad de verla.
—Hey —saludó entrando en la habitación viendo a la chica sentada en la cama de espaldas a él.
—Hola —le respondió ella secando sus lágrimas y volviendo a guardar el anillo.
—¿Qué haces? —preguntó acercándose para sentarse junto a ella.
—Nada. Estoy recogiendo mis cosas.
—¿Qué sucede? —preguntó extrañado notando el malestar de la chica.
—No es nada. Tonterías. —aseguró con una sonrisa triste.
—Hey, cielo, ¿qué sucede? ¿qué tienes ahí? —Con un suspiro abrió la caja para enseñarle su contenido. —¿Qué es todo eso?
—Ya sabes, recuerdos, fotos… —dijo enseñándole una foto de sus padres el día de su boda.
—¿Son tus padres? —preguntó alzando la foto frente a él.
—Sí.
—Te pareces mucho a tu madre. Era preciosa.
—Sí, lo era. Mi madre tenía sólo diecisiete cuando se casó con mi padre. —rebuscó entre las fotos para entregarle otra —Este era el rancho de mi padre.
—¿Esta eres tú? —le preguntó con una sonrisa enternecida viendo la pequeña niña que sonreía sentada sobre un joven potrillo.
—Sí.
—Ya amabas los caballos desde joven —rió sacando otra foto de la caja que lo desestabilizó.
Bella y Jacob estaban abrazados sonriendo felices a la cámara.
—Llevaba varios años sin verle cuando murió —comentó él con tristeza
—No venía mucho por aquí.
—No, no lo hacía —reconoció estirando la mano para coger la pequeña cajita que Bella había tenido en sus manos antes de que él entrara —¿Es el anillo que él te entregó? —preguntó al ver el contenido de la caja.
—Sí —musitó
—¿Aún sientes que le estás traicionando?
—No. Creo que le traicionaba al no seguir viviendo. Al abandonar mi vida como si hubiera muerto con él. Estaría traicionando su memoria, y su muerte habría sido en vano, si yo me hubiese seguido negando a vivir.
—No quiero ocupar su lugar, Bella. Sé que nunca podré hacerlo, pero quiero que me hagas un lugar para mí porque sé que puedo hacerte feliz.
Bella tomó su rostro entre las manos para enfrentar su mirada.
—Te amo, Edward —dijo con solemnidad —Te amo y no hace falta que te haga un lugar en mi corazón porque ya es completamente tuyo. No voy a negarte que siento cariño por Jake, y guardo un hermoso recuerdo de él y de nosotros, pero eso no empaña absolutamente lo mucho que te amo a ti y lo mucho que deseo vivir contigo el resto de mi vida. Jacob ocupa y siempre ocupará en mi corazón un bonito lugar entre mis recuerdos, pero tú eres mi presente y quiero que seas mi futuro.
—Te prometo que haré todo para hacerte feliz.
—Ya me haces feliz. Nunca me había sentido tan feliz y tan completa como ahora mismo.
La rodeó con sus brazos estrechándola contra él.
—Es todo lo que deseo.
Bella inspiró profundamente antes de expresarle su deseo.
—Quisiera ir a Montana —dijo por fin
Edward se envaró acariciando su espalda con ternura.
—¿A Montana? ¿Cuándo?
—No lo sé. Antes de la boda —explicó y levantó su rostro para mirarle —Me gustaría que me acompañaras.
—¿Quieres que yo te acompañe? —inquirió sorprendido por su pedido pero sintiéndose agradecido de que se lo pidiera
—Sí. Quisiera visitar la tumba de mis padres y también la de Jacob antes de que nos casemos. No sé, siento que debo hacerlo. Despedirme de él. Sé que es una tontería —explicó sintiéndose repentinamente vergonzosa —y entenderé si prefieres no acompañarme, pero, no sé, es como si llevarte allí conmigo, fuese una forma de que conociesen a la persona que me ha devuelto la vida.
—Dios, Bella —gimió enternecido apretándola entre sus brazos —Desde luego que te acompañaré, cariño. Me encantará ir allí contigo.
—Tú eres la persona más importante para mí, Edward, pero ellos lo fueron hasta que tú llegaste. Y quiero sentir que tú y yo empezamos nuestra vida juntos sin fantasmas.
—Cuenta con ello, ángel. ¿Cuándo quieres ir?
—No lo sé. Cuando a ti te parezca bien. Antes de la boda.
—¿Cuándo te gustaría que fuera la boda?
—No sé. ¿Cuándo te gustaría a ti?
—Yo me casaría contigo hoy mismo, pero entiendo que quieras organizar algo especial, así que el tiempo que te lleve organizarlo estará bien para mí, siempre y cuando no sean más que un par de meses.
—No tengo grandes planes. Creo que me gustaría algo íntimo, quizás aquí mismo, en el rancho. La familia y amigos… qué sé yo.
—Lo que tú decidas, cielo.
—¿Eso significa que no vas a colaborar con la organización?
—Sabes que soy demasiado burro como para eso, pero mi parte la puedo delegar en Alice y Rose, que sé que estarán encantadas.
—De acuerdo, yo me encargaré —aceptó divertida —Pero al menos deberás pasarme la lista de invitados.
—No hay mucha gente que quiera que participe, pero lo haré. Tú deberás decirme dónde te gustaría ir de luna de miel.
—¿Luna de miel? ¿Crees que te podrás tomar unos días para ir de luna de miel?
—¿Crees que no lo haría? Sólo dime dónde quieres ir. Podemos ir a París, si lo deseas. O Roma, Nueva York, no sé, cariño, lo que tú quieras.
—Creo que tal vez fuese un poco agobiante. Pienso que me gustaría algo más tranquilo, no sé, la montaña o algo así.
Edward la observó embelesado, sin poder evitar comparar esta boda con la anterior.
—¿Por qué no te conocí hace diez años?
—Porque estabas embelesado con Miss Texas. No me hubieras visto.
—Estaba ciego entonces. —aseguró —Haré los arreglos para viajar a Montana. ¿Quieres que salgamos este fin de semana?
—¿No tendrás problemas por dejar el rancho unos días?
—En absoluto.
Ese fin de semana, condujeron hasta Montana, haciendo el viaje de regreso de aquel que Bella había realizado tantos meses atrás.
Era tarde cuando llegaron a Missoula, por lo que decidieron alojarse en un pequeño motel, para al día siguiente realizar las visitas que deseaban.
Cuando el sol de la mañana se coló por las ventanas despertándoles, ambos estaban acurrucados en los brazos del otro.
—Buenos días, ángel.
—Buenos días —murmuró Bella somnolienta
—¿Cómo has dormido?
—Bien, y tú.
—Debo reconocer que prefiero nuestra cama en casa, pero no está mal para ser un motel.
—Me temo que no tenemos un cinco estrellas en Missoula —respondió burlona
—Nunca me he alojado en un cinco estrellas.
—Ni yo.
Edward tiró de ella para acostarla sobre su cuerpo y tomó su rostro entre las manos.
—¿Quieres ir a ver a tus padres y a Jacob ahora? —preguntó aprensivo en voz muy baja
—Desayunemos antes —musitó con voz triste
—Sé que será duro para ti, pero quiero que recuerdes que estoy contigo y que siempre lo estaré.
—Lo sé.
Después de desayunar dejaron el hotel, y Bella dirigió a Edward hasta el cementerio donde descansaban sus padres y su ex prometido.
Después de comprar dos ramos de flores se adentraron en el camposanto y lentamente recorrieron los senderos que les llevaron frente a las tumbas de los Swan.
Allí, bajo dos idénticas placas de mármol oscuro, descansaban Charlie y Renée Swan, con sólo tres años de diferencia en las fechas de sus desapariciones.
Bella se acercó a las lápidas y después de mirarlas un momento con tristeza, acomodó en uno de los jarrones vacíos, el ramo de flores que llevaba.
Edward se mantuvo tras ella alejado varios pasos.
—Hace mucho tiempo que no vengo a veros —murmuró Bella a las tumbas de sus padres —Desde que marché a Texas no he vuelto, pero no he dejado de pensar en vosotros ni un solo día. Os echo muchísimo de menos y desearía que estuvieseis aquí, junto a mí. Quería venir a veros para deciros que voy a casarme. He conocido un hombre maravilloso al que amo y que me ama. Sé que estaríais encantados con él. Es un gran hombre.
Bella se volteó y estiró su mano hacia Edward, que se acercó a elle entrelazando los dedos con los suyos, antes de rodearla con sus brazos y besar su frente con cariño.
—Aquí están mis padres —musitó mirando las lápidas —Sé que estarían felices de conocerte.
—Y yo a ellos.
—Sé que donde sea que estén estarán felices por mí, por haberte encontrado.
—Yo estoy feliz por haberte encontrado a ti.
Estuvieron varios minutos allí de pie, abrazados en silencio, antes de que Bella se decidiera a completar su visita más difícil.
—¿Quieres que te espere en el coche? —ofreció Edward comprensivo.
—No —murmuró sin soltarse de su abrazo.
Caminaron hasta la tumba de Jacob. Bella sentía su corazón acelerar su marcha a medida que se acercaba al lugar que tantas veces durante los tres años anteriores, había sido mudo testigo de su dolor.
Cuando se detuvieron frente a la lápida oscura, Edward se quedó de pie tras ella acariciando sus brazos, dándole calor.
Bella colocó las flores en el jarrón que había junto a la lápida.
En silencio, con lágrimas mudas rodando por sus mejillas se recostó en el pecho de Edward, que rodeó su cintura con los brazos.
Después de unos callados minutos, él besó su mejilla con ternura.
—Te espero en el coche, cielo —susurró en su oído y se alejó de ella.
Las lágrimas de Bella se volvieron abundantes y suavemente se puso de rodillas para acariciar la lápida y las letras del nombre de Jacob grabadas en ella.
—Le amo, Jake —musitó llorosa —Le amo muchísimo y él me ama a mí. Sé que va a hacerme muy feliz y sé que eso es lo que tú querrías para mí. Durante años tú fuiste la única persona con la que podía siquiera imaginar una vida, un futuro, una familia. Pero tú ya no estás, y no imagino que pudiese existir alguien mejor que Edward con quien compartir mi vida. Estoy segura de que te gustaría. Es un gran hombre y me ama. Sé que donde sea que tú estés, estás feliz por mí. Te amé mucho, Jake. Tú sabes cuánto. Ahora le amo a él y sé que es lo que tú desearías que hiciera. Él cuidará de mí, puedes estar tranquilo de que lo hará. Nunca voy a olvidarte, Jake. Pero voy a seguir adelante porque sé que ese sería tu deseo. Gracias por todo el tiempo que me hiciste feliz, y gracias por haberme cuidado siempre. De ahora en más, Edward cuidará de mí —sonrió con dulzura. —Siempre tendrás un lugar en mi corazón —sentenció acariciando por última vez el nombre de ese hombre al que tanto había amado y que había dado su vida por ella.
Después de unos minutos eternos, se puso en pie y se dirigió al coche de Edward.
Pensativo él la esperaba sentado tras el volante.
La observó con solemnidad cuando ella subió al coche.
Bella se recostó en el asiento antes de girar el rostro hacia él y sonreír suavemente.
—¿Estás bien? —susurró entrelazando su mano con la de ella que descansaba en su regazo.
—Sí —reconoció sintiendo en su pecho y en su alma una gran paz interior —Finalmente me siento en paz.
—¿Quieres que nos vayamos?
—Sí. Volvamos a casa. —dijo profundizando su sonrisa —Tenemos una boda que planear.
Gracias por los reviews, alertas y favoritos y por leer.
Adelanto del próximo capítulo:
—Bella me lo dijo —explicó —Sé que es estéril y eso no cambia en lo más mínimo mi amor por ella ni mi deseo de formar mi familia con ella. La amo, Rache, la amo y sé que será una gran madre para los niños que adoptemos. Lo hemos hablado y estamos de acuerdo. Adoptaremos. Por eso también queremos casarnos pronto para poder iniciar los trámites de adopción. Ya sabes que esas cosas llevan tiempo.
—Sí, lo sé. Y sabía que sería esta tu reacción. Por eso insistí tanto en que te explicara sus razones, porque sabía que no la dejarías marchar.
—Bella ha sufrido demasiado, Rache. De aquí en más sólo quiero verla reír y hacerla feliz.
—Lo sé, cariño. Bella se lo merece y tú también, Edward. Tú también mereces ser feliz. Pero hay algo que necesito hablar con vosotros y quería hablarlo primero contigo.
En mi perfil de FF están los links de los tráilers de este fic.
Y en el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, hay encuestas, fotos, etc, sobre éste y mis otros fics.
Besitos y nos leemos!
Nuevo calendario de Actualizaciones:
Lunes - RANCHO MASEN, Jueves - PERVERSAMENTE PROHIBIDO.
