DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
RANCHO MASEN
CAPITULO 38
Cuando volvieron de Montana, Bella sentía que se había liberado de una pesada carga, y por fin se sentía libre para empezar una nueva vida.
Al día siguiente de su regreso, fue a visitar a los Black.
El tierno abrazo con el que Rachel la recibió, la llenó de calidez.
—Bells, cariño, ¿cómo estás?
—Muy bien, Rache. ¿Qué tal vosotros?
—Bien, muy bien. Papá se ha ido al parque con Becky. Ven, pasa. —dijo haciéndola entrar —¿Te apetece un café?
—Sería genial.
Rachel sirvió dos cafés y se sentaron juntas en el sofá del salón.
—Cuéntame. He escuchado algunos cotilleos en el hospital… —dijo la mujer mirándola socarrona
—Lo imagino. —sonrió ruborizada —Creo que todo el pueblo lo ha escuchado.
—He estado esperando que alguno de los involucrados me llamara, pero… no lo han hecho.
—Lo siento, Rache. Estos días han sido un poco una locura. Estuve en Montana.
—¿En Montana? —preguntó Rachel sorprendida —¿Qué fuiste a hacer a Montana?
Inspiró profundamente antes de hablar.
—Edward me ha pedido que me case con él —explicó haciendo sonreír ampliamente a su amiga
—Quiero pensar que le has dicho que sí.
—Sí.
—Dios, Bells, cielo. Felicidades. Estoy segura de que seréis muy felices juntos —dijo abrazándola tiernamente
—Sí, yo también lo creo.
—No lo dudes ni un instante.
—Edward dice que no le importa que yo no pueda darle hijos biológicos —explicó —Quiere que adoptemos.
—Desde luego, cielo. Sabía que sería así, lo importante es que todo el amor que tenéis para dar, lo podréis dar a esos niños. Por cierto, ¿cuándo será la boda?
—Edward quiere que nos casemos el día de Acción de Gracias.
—Es una bonita fecha.
—Necesitaré que me ayudes a organizar la boda. Ya sabes que no conozco mucha gente aquí, no sabría por donde comenzar. Alice también se ha ofrecido a ayudarme.
—Será un placer, cariño. Me encantará y nos divertiremos haciéndolo. Pero cuéntame qué fuiste a hacer a Montana.
—Edward fue conmigo. Necesitaba hacerlo. Quería visitar con Edward la tumba de mis padres, y… también quería, en cierta forma, despedirme de Jake —reconoció —Fue importante para mí que Edward estuviese allí acompañándome.
—Entiendo. ¿Cómo te sientes tú ahora?
—Bien. No sé explicarlo. Me siento tranquila, en paz.
—No imaginas cuánto me alegra escucharte decir eso, Bells.
—Gracias, Rache. Sé que es así.
—Y ahora… —dijo Rachel levantándose de su sofá para coger unos papeles y lápices del estudio y volver junto a ella —Comencemos. Primero que nada, el vestido —agregó sonriente mientras comenzaba con la lista de imprescindibles a considerar en la organización de una boda.
Después de los días en Montana, y previendo los días que se tomarían para la luna de miel, Edward tenía muchísimo trabajo.
Ese día se encontraba en el establo mientras esperaba que Bella volviera de una visita a un cliente.
—Hola, Edward —saludó Rachel entrando en el establo donde Edward reparaba unas cinchas —Sue me dijo que te encontraría aquí.
—Rache, cariño ¿qué tal? —Sonrió levantando la vista de las tiras de cuero —Ven, siéntate. —dijo señalando unas pacas de paja que había frente a él —¿Cómo estás?
—Bien, ¿qué tal tú? —inquirió sonriente ante la sonrisa que su amigo no podía borrar de sus labios.
—Bien, muy bien.
—Ya lo veo. Pareces muy feliz.
—Lo estoy —confirmó dándole un suave puntapié.
—Entiendo que todo va bien con Bella.
—Todo va maravillosamente bien con Bella —aseguró soltando la cincha sobre sus piernas para dedicarle a su amiga una enorme sonrisa soñadora —Vamos a casarnos.
—Sí, algo he oído.
—Sí, lo imagino. Aún no nos hemos puesto de acuerdo en la fecha. Yo he propuesto el día de Acción de Gracias, pero Bella no termina de decidir qué tipo de boda desea. Ya sabes, mujeres —comentó burlón
—Sí, claro. La llevarías a la luna si quisiera casarse allí.
—A ella y a los invitados —reconoció
—Dios, Edward, no imaginas lo feliz que me hace que vayáis a casaros. No conozco dos personas que se lo merezcan tanto como vosotros dos.
—Lo sé. Gracias, Rache. Te aseguro que no veo el momento que podamos empezar nuestra vida juntos y formemos nuestra familia.
—Lo sé —aseguró comprensiva —De eso en realidad quería hablarte.
—¿De qué? —Edward frunció el ceño extrañado —¿De la boda?
—No. De vuestro deseo de formar una familia. —La mirada de Edward se volvió confusa —No sé qué es lo que te ha explicado Bella sobre eso y sobre sus razones para querer abandonarte.
—Bella me lo dijo —explicó —Sé que es estéril y eso no cambia en lo más mínimo mi amor por ella ni mi deseo de formar mi familia con ella. La amo, Rache, la amo y sé que será una gran madre para los niños que adoptemos. Lo hemos hablado y estamos de acuerdo. Adoptaremos. Por eso también queremos casarnos pronto para poder iniciar los trámites de adopción. Ya sabes que esas cosas llevan tiempo.
—Sí, lo sé. Y sabía que sería esta tu reacción. Por eso insistí tanto en que te explicara sus razones, porque sabía que no la dejarías marchar.
—Bella ha sufrido demasiado, Rache. De aquí en más sólo quiero verla reír y hacerla feliz.
—Lo sé, cariño. Bella se lo merece y tú también, Edward. Tú también mereces ser feliz. Pero hay algo que necesito hablar con vosotros y quería hablarlo primero contigo.
—¿Qué sucede, Rachel? —inquirió preocupado
—He hecho algo que no debía. De hecho algo ilegal. Me he saltado el protocolo, pero no me arrepiento de haberlo hecho.
—Me asustas, Rachel. ¿Qué has hecho?
—He conseguido la historia clínica de Bella en el hospital de Missoula, a través de un médico del hospital.
—¿La historia clínica?
—Sí, quería saber exactamente lo que sucedió en el accidente y Bella no puede hablar de eso.
—Le duele demasiado todo lo que perdió entonces.
—Lo sé y puedes estar seguro de que la comprendo —le aseguró la mujer —Pero me he encontrado con algunas cosas que son incongruentes con lo que Bella me dijo.
—No entiendo, Rache. ¿Qué decía su historia?
—En el accidente Bella sufrió un traumatismo importante en el lado derecho de su cuerpo, además de un desprendimiento de placenta que fue lo que determinó su aborto. Tardaron algunas horas hasta que por fin pudieron atenderla los médicos y cuando por fin lo hicieron tuvieron que extirparle gran parte del útero y el ovario derecho. —Edward la escuchaba atento y confundido
—¿A dónde quieres llegar?
—Aún conserva su ovario izquierdo y parte del útero.
—Eso significa…
—Que, aunque es cierto que sus probabilidades de embarazarse son más que bajas, bajísimas, diría prácticamente inexistentes, aún podría tener hijos.
Edward inspiró estupefacto recostándose en la pared que tenía detrás.
—Pero ella está convencida de que no puede ser madre.
—Lo sé y ahí es donde creo que entra su confusión. En realidad más que estéril, Bella es infértil.
—No entiendo la diferencia.
—Sus óvulos pueden ser fecundados pero el problema surgiría al tener que implantarse en la matriz.
—Dios —gimió Edward pasándose las manos por los cabellos —En momentos como éstos odio ser un bruto ranchero y no haber ido a la universidad. ¿De qué coño hablas, Rachel?
La chica sonrió con indulgencia.
—No lo habrías aprendido en la universidad a menos que hubieras estudiado medicina. —explicó divertida —Al extirparle parte del útero, al óvulo fecundado le resultaría prácticamente imposible mantenerse dentro del útero y desarrollarse.
—¿Prácticamente imposible?
—Sí. Las posibilidades de lograrlo serían de una en un millón.
—Comprendo. Pero, los médicos le dijeron que no podría tener hijos.
—No es probable que los tenga naturalmente. Imagino que los médicos le dirían que sus posibilidades de llevar un embarazo a término eran prácticamente inexistentes y en caso de lograrlo, las posibilidades de tener un embarazo de riesgo eran altas.
—Explícame eso, ¿embarazo de riesgo?
—En caso de quedar embarazada podría tener problemas durante el embarazo, nada es seguro pero tiene grandes posibilidades.
—¿Qué tipo de riesgo? —indagó receloso
—Parto prematuro, placenta previa, placenta accreta.
—No sé qué coño es eso, pero explícame lo que puede significar para Bella. ¿Es peligroso para ella?
—No, necesariamente. Pero podría tener complicaciones y perder definitivamente el útero. También podría haber complicaciones para el niño, tendría grandes probabilidades de ser prematuro.
Edward se quedó pensativo sin saber exactamente qué sentir.
—¿Se lo has dicho a Bella?
—No, quería hablarlo contigo primero.
—¿Por qué?
—Porque sé que Bella, ante la posibilidad de tener un hijo tuyo, estaría dispuesta a lo que sea, y creo que es algo que deberíais decidir conjuntamente.
—¿Eso significa que podría estar embarazada ahora mismo?
—No, Edward, no lo creo, sinceramente. Como te dije, Edward, sus posibilidades son de una en un millón. Yo personalmente no lo esperaría nunca. Pero lo que me parece realmente importante, es que tenéis más opciones, aparte de la adopción, si estáis dispuestos a considerarlas.
—¿Más opciones?
—No sé qué sentiríais al respecto, pero aún podríais tener hijos vuestros.
—¿Cómo?
—Subrogación de maternidad.
—¿Qué coño es eso?
—Una madre subrogada, vientre de alquiler —explicó evaluando la reacción de su amigo —Es una opción, Edward, y podríais considerarla. Con óvulos de Bella y tus espermatozoides. Tus hijos aún podrían tener los ojos de Bella y tu cabello.
—Dios —gimió recostándose en la pared de madera del establo —Tener hijos idénticos a Bella... —suspiró sintiéndose tan ilusionado y regocijado, como aterrado.
—No todo el mundo suele estar abierto a esta práctica, pero es una posibilidad que tenéis, y tiene gran posibilidad de éxito. No sé lo que tú opinas al respecto —comentó la mujer intentando evaluar su reacción.
—No sé qué opinar, Rache. No tengo idea cómo funciona todo eso. Explícamelo bien.
—Bella aún conserva un ovario, por lo tanto aún ovula. Se puede realizar una fecundación in vitro con tu esperma y sus óvulos e implantarla en el útero de otra mujer.
—Sí, ya. Pero ¿cómo funciona legalmente?
—No conozco exactamente todas las puntas legales y no quisiera hablar de más. Deberíais hablarlo con un profesional, pero sé que muchas mujeres logran así tener sus hijos.
—Pero ¿no hay posibilidades de que la madre nos quite el niño?
—Legalmente la madre subrogada no tiene ningún derecho sobre el niño. Vosotros sois los padres.
—¿Y ella no podría arrepentirse de su decisión de entregárnoslo?
—No, no legalmente. Este tema lleva años en los juzgados y está muy bien atado actualmente. Las madres subrogadas se someten a tratamientos psicológicos donde se les evalúa para determinar si son aptas para estas prácticas.
—¿Qué ganan ellas?
—Hay de todo, Edward. Muchas mujeres lo hacen por dinero, aunque también hay quienes tienen fines altruistas, ayudar a mujeres que, como Bella, no pueden llevar sus hijos.
—¿Y si después del nacimiento, esa mujer quisiera mantener contacto con el bebé?
—Será vuestra decisión si se lo permitís o no. Siempre es vuestra decisión, Edward. Tú y Bella seréis quienes decidáis.
—Esto me asusta, Rachel. Bella y yo estamos felices con la idea de adoptar un bebé.
—Lo sé, cariño, y nada indica que no podáis hacerlo o debáis cambiar vuestros planes. De todos modos, creo que lo mejor sería que vierais un especialista que os podría explicar mejor la situación, las opciones y consecuencias.
—Supongo que sí.
—¿Quieres ser tú quien hable con Bella?
—Creo que sí —dijo sumiéndose en sus pensamientos sobre todo lo que Rachel le había dicho.
Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos y por leer.
Dejo un adelanto:
—¿Y tú qué piensas de todo esto? —preguntó Bella rompiendo el largo silencio
—No sé, cielo. Estoy bastante… no sé… confundido. No sé cómo funciona esto, qué podemos esperar y qué no…
—¿Pero preferirías hacerlo antes que adoptar un bebé?
La giró para enfrentar su mirada antes de contestar.
—Quiero hacer lo que sea que te haga feliz —aseveró
En mi perfil de FF están los links de los tráilers de este fic.
Y en el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, hay encuestas, fotos, etc, sobre éste y mis otros fics.
Besitos y nos leemos!
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