Disclaimer: Los personajes no son míos. Son de la maravillosa Stephenie Meyer. La historia si es mía y prohibo la copia parcial y/o completa de la misma.
Capítulo beteado por Eve Runner, Beta FFAD: www facebook com / groups / betasffaddiction
Capítulo 3
Jasper todavía no puede creer que esté sentado en el sofá de Isabella Swan. Es decir, no todos los días tienes la oportunidad de conocer a una gran actriz como lo es Isabella.
Recordó las palabras de ella.
"Solo somos amigos".
Así que observó incrédulo como Bella y Edward subían las escaleras tomados de la mano.
—Aquí arriba está mi habitación. El estudio de música —dijo señalando puertas—. Aquí es donde guardamos todos los instrumentos —aclaró—. Me gusta encerrarme aquí y tocar la guitarra, a veces uso el piano.
—¿Tienes un piano? —preguntó Edward sorprendido.
—Sí, ¿sabes tocar?
—No, pero me gustaría aprender.
—Anotaré eso. —Le guiñó un ojo y siguió enseñándole la casa.
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—Juguemos a las 20 preguntas —sugirió Bella de repente.
Edward y ella se encontraban en la habitación de esta, mientras que Alice y Jasper se fueron al patio para disfrutar de la hermosa noche.
—¿Tantas? ¿Que sean 10?
—De acuerdo, empiezo yo.
—Okay.
—¿Eres virgen?
Edward se echó hacia atrás sorprendido y con los ojos abiertos como platos.
—¿Tú... me preguntas si yo... si yo soy virgen? —cuestionó sin poder salir de su estupor.
Bella sonrió y elevó las cejas, mientras asentía repetidamente.
—Wow, fuiste muy directa. —Edward se rascó la nuca realmente nervioso y completamente ruborizado—. Yo... —Carraspeó incómodo—. Sí.
Fue un susurro muy bajo, tanto que Bella dudó haberlo escuchado. Pero vio el estado del chico y decidió no seguir con ese tema. Se veía tan... niño.
—De acuerdo, tu turno.
Edward lo pensó durante algunos segundo.
—¿Eres virgen?
Quiso contenerse. ¡Diablos! Se arrepintió de preguntar eso en el mismo instante en el que soltó las palabras.
—No.
Sin saber por qué, ya se esperaba esa respuesta.
—¿A qué edad diste tu primer beso? —preguntó ella.
—Creo que a los once. —Se encogió de hombros—. ¿Cuándo perdiste tu virginidad?
—A los 16. Fue un gran error. Ya sabes, era una niña que experimentaba con el alcohol por primera vez, realmente no es nada memorable.
—¿Con quién fue? —cuestionó curioso.
—Ah no, es mi turno. —Sonrió, tratando de desviar el tema hacia otro lado—. ¿Ya sabes que te gustaría estudiar cuando termines el instituto?
Fue fugaz, pero un brillo especial apareció en los ojos de Edward cuando Bella le hizo esa pregunta. Claro que lo sabía, desde que tenía 6 años lo sabía, cuando en Navidad recibió un equipo de Artes. La primera pintura que hizo aún está cuidadosamente guardada en una caja debajo de su cama. Siendo un niño, no pudo haber hecho algo más que un auto, pero por ser la primera vez que agarraba un pincel quedó muy bien.
Desde ese día, con tan solo seis años, su sueño fue ser un gran artista y que todos lo reconozcan por sus pinturas. Poder hacer cuadros y exponerlos.
Su madre comenzó a mandarlo a clases de arte y su talento fue creciendo. Ahora, contando con 15 años, es capaz de hacer retratos a personas.
—¡Ed…! —Bella chasqueó los dedos justo enfrente de su rostro, trayéndolo a la realidad—. Estabas como ido... No respondiste a mi pregunta, ¿qué te gustaría ser?
—Pintor —respondió sin dudar—. Definitivamente, quiero ser pintor.
—¿De verdad? —Bella enarcó ambas cejas, mientras una sonrisa bailaba en su rostro.
—Sí. Sonará muy presuntuoso, pero tengo talento. —Sonrió un poco avergonzado—. Si quieres, un día podría mostrarte mis dibujos. También tengo algunos cuadros.
—¿Todos hechos por ti?
—Todos hechos por mí. —Asintió.
El juego quedó ahí y Bella agradeció eso. Lo menos que quería era arruinarse la tarde recordando ese fatídico día en el que perdió su virginidad. Bien, suena muy exagerado, pero el punto es, que no es un hecho memorable.
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—No puedo creer que esté sentado en la misma mesa que Isabella Swan —expresó Jasper cuando todos se encontraban cenando—. Bueno, en realidad, nunca creí que la conocería.
—Ya te acostumbrarás. —Sonrió Alice.
Más tarde, luego de la cena, se fueron con la promesa de volver otro día.
Una foto de Alice y Jasper entrando en auto a la casa de Bella salió en una revista, pero por suerte, Edward no pudo ser visto, ya que estaba sentado detrás y era tapado por su cuñado. Los vidrios polarizados sirvieron de mucha ayuda.
La única razón por la que esa visita llamó la atención, fue porque Isabella Swan nunca fue vista con alguien que no fuera famoso. Pero a los pocos días, todos se olvidaron de eso, excepto los amigos de Alice y Jasper.
—¿Cómo es que conoces a Isabella Swan? —cuestionó Tanya incrédula.
—No puedo decírtelo.
Ambas continuaron caminado, mientras todas las miradas se posaban en ellas, más específicamente en la chica Cullen.
Jodidas chusmas. Pensó con irritación, a la vez que rodaba los ojos.
—¿Son amigas? —siguió Tanya con su interrogatorio.
—Sí.
La rubia entendió que su tajante respuesta, era un claro: "No quiero seguir hablando del tema". Para no hacer enojar a Alice, decidió callarse la boca.
Para Jasper, fue una situación parecida.
—Oye, cabrón —comenzó James, frunciendo el ceño—. ¿Nos puedes explicar cómo diablos conociste a la actriz esa, Isabella Swan?
—No —respondió simplemente.
—Jazz...
—Tú me hiciste una pregunta y yo te la respondí. Asunto terminado.
Cuando las clases terminaron Alice le contó a Edward lo que fue el instituto. Todos preguntándose cómo es que ella y Jasper conocen a Isabella Swan.
Decidieron que era mejor no hablar sobre el tema y esperar a que todos se olvidaran.
Edward se puso a escuchar música en su habitación, cuando un mensaje le llegó.
¿Quieres venir el viernes después de la escuela a mi casa?
Bella.
Claro. Le tengo que preguntar a Alice si puede acompañarme.
Edward.
Su hermana le dijo que sí, con la única condición de que Jasper fuera también. A Edward no le quedó más opción que aceptar. Igual, no es como si Isabella se fuera a molesta, Jasper ya se ganó su confianza.
El viernes, antes de partir rumbo a la escuela, puso en la mochila sus cuadernos de dibujo, así después podía mostrárselos a Bella.
Como si fuera a propósito, el día se le hizo eterno. Miraba el reloj cada dos minutos, pero era como si la aguja no quisiera moverse, solo para torturarlo.
Cuando sonó el timbre que anunciaba el final del día, fue el primero en salir del salón. Se dirigió hacia el estacionamiento. Cinco minutos después, aparecieron Alice y Jasper.
—¿Vamos? —preguntó ella.
Esta vez fueron en el auto de Jasper, ya que Alice decidió dejar el suyo en casa. Esa mañana habían ido los tres juntos a la escuela.
Bella los recibió con una simpática sonrisa y los hizo entrar a su casa.
—Oye, Bells, traje mis cuadernos de dibujo —informó Edward, un tanto cohibido.
Jasper y Alice, como la vez anterior, decidieron ir a dar un paseo por el patio trasero, para darles privacidad a Edward y Bella.
—¿En serio? —Sonrió en su dirección—. Vamos a mi cuarto, así me los muestras.
Él solo asintió y se dejó guiar.
—Bien, comencemos.
De repente, Edward se sintió nervioso. ¿Y si no le gustaban sus dibujos? Tal vez no tenía tanto talento como pensaba. Sacó el primer cuaderno y sin mirar a Bella, se lo entregó.
El primer dibujo era una rosa, que abarcaba toda la hoja del cuaderno. Fue dibujada con carboncillo. Te podías dar cuenta de eso, puesto que difuminó en algunas partes, para dar la sensación de sombreado.
Dio vuelta la hoja, y se encontró con el retrato de una mujer. Su rostro en forma de corazón, hermoso, como las actrices del cine mudo. Sonrisa dulce, hasta podría decirse que maternal. También estaba dibujada con carboncillo, excepto los ojos. Edward los hizo de un color verde intenso... como los de él.
—Es mi madre, Esme.
—Es hermosa —susurró Isabella absorta, no sabía si por la mujer, o por el talento de Edward al dibujarla—. Tienes mucho talento, te felicito.
—Gracias. —Sonrió, ahora, con un poco más de confianza—. Hice otro de mi padre, pero a él le gusto tanto que se lo guardó.
—Definitivamente, tendrás mucho éxito si te dedicas a esto —le dijo bastante segura.
Bella terminó de mirar el primer cuaderno y esperó a que Edward le diera el otro, pero en lugar de eso el cobrizo habló
—¿Viste que en una revista salió una foto de Alice y Jasper entrando a tu casa?
—Oh —carraspeó—. Sí, la vi, pero no le di mucha importancia—. Se encogió de hombros—. ¿Cómo reaccionaron ellos?
—Fue un poco molesto, por lo que me contaron —comenzó a explicar Edward—. Parece que todos les preguntaron cómo lograron ser tus amigos. Por suerte, yo no salí en la foto, no me gusta ser el centro de atención en la escuela.
—Me imagino. —Asintió—. Oye, ¿quieres que comamos algo?
—De acuerdo.
—Vamos a buscar a Alice y Jasper.
Y entonces armaron algo así como un picnic en el patio trasero de la casa de Bella.
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Alice cerró rápidamente la revista, cuando escuchó pasos provenientes de la escalera. Se giró para encontrarse a Edward, con el cabello mojado, recién salido de la ducha.
—¿Mamá y papá? —preguntó él, cuando se dio cuenta que la casa estaba muy silenciosa.
—¿Ah? Oh, E… ellos se fueron a hacer las compras. —Alice trató de ocultar la revista, ganándose una mirada recelosa por parte de su hermano.
—¿Qué tienes ahí?
—¿Eh? ¿Yo? Nada. —Dejó la revista detrás suyo, en el sofá y tratando de ser sutil, se sentó sobre ella—. ¿Vamos a comer un poco del pastel que quedó de anoche? —Sonrió de forma simpática.
—No, quiero saber que me estás ocultando. —Se acercó hacia su hermana, pero Alice se puso de pie rápidamente y colocó ambas manos en el pecho de Edward, impidiéndole el paso.
—O… oye, aprovechemos ahora que mamá no está para poder comerlo —dijo nerviosa.
El cobrizo entrecerró los ojos, pero asintió. En su interior, Alice suspiró tranquila.
—De acuerdo, vamos. —Edward se dio vuelta y comenzó a caminar hacia la cocina, siendo seguido por su hermana, pero en un rápido movimiento la esquivo y tomó la revista que se encontraba abierta sobre el sofá.
—¡No! —exclamó Alice, tratando de quitársela, pero él ya había comenzado a leerla.
¿Romance a la vista?
La actriz del momento, Isabella Swan, fue fotografiada saliendo de un restaurante junto con Alec Vulturi, el cantante Pop. Varias fuentes afirman que dentro de lugar estuvieron bastante cariñosos y no dejaban de sonreírse coquetamente. ¿Será posible que Alec sea su próxima pareja?
Debajo de ese pequeño artículo había varias fotos de ellos dos saliendo de dicho lugar, tomados de la mano, abrazándose, besándose en la mejilla, riendo... Pasándola muy bien. Había también una en donde se veía como Alec, caballerosamente, le abría la puerta del auto.
—Edward...
—No pasa nada. —El susodicho dejó la revista en el sofá y le sonrió a su hermana, mientras los ojos se le cristalizaban—. ¿Vamos a comer pastel?
:o Ya me imagino su expresión :( Perdón por la tardanza, pasa que mi Beta tuvo algunos inconvenientes y demoró al enviarme el capítulo beteado.
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