DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

RANCHO MASEN

CAPITULO 45

Aún sintiendo las piernas débiles, Edward abrazó a Bella al salir de la consulta, estrechándola en sus brazos.

Discretamente, Tanya se alejó de ellos para esperarles bastante más alejada.

—No me lo esperaba —susurró Bella recostada en el fuerte pecho de su marido.

—Ni yo.

—Creo que tengo pánico.

—Será difícil y duro sin dudas, pero ahora que lo han dicho, no puedo imaginarme con menos de tres niños.

—Me encanta la idea de tener tres niños —aseguró Bella —Pero tenerlos los tres a la vez es lo que me asusta un poco.

—Lo sé, nena, pero saldremos adelante, ya verás. —aseguró intentando calmarla —Creo que también debemos pensar en Tanya. El embarazo podría ser riesgoso o requerirle reposo o algo así.

—Oh, sí, desde luego —exclamó Bella pensando por fin en la mujer que debería sobrellevar el proceso en su propio cuerpo.

Se alejó de Edward para buscar a Tanya a la que encontró pensativa, en una de las butacas de la sala de espera.

—Dios, Tanya, lo siento —se disculpó acercándose a ella con su mano entrelazada a la de su marido —Ha sido un shock, y no me di cuenta que para ti habrá sido aún peor.

Tanya la miró dedicándole una sonrisa comprensiva.

—No te preocupes, Bella. Te entiendo, de verdad.

—¿Cómo estás? —inquirió sentándose junto a ella.

—Un poco preocupada, la verdad.

—Sí, ya lo creo.

—De momento todo va bien, pero el médico dijo que tal vez en algún momento tendré que hacer reposo...

—Tanya, puedes instalarte en el rancho —ofreció Bella sin dudarlo —Te aseguro que estarás bien atendida allí, y estoy segura de que a tu niño le gustará la idea.

—Ni lo dudes —concordó Edward —Estaremos encantados de tenerte allí, si lo deseas.

—Gracias, chicos. Os lo agradezco...

—No son sólo palabras —aseguró Bella —Te lo ofrecemos sinceramente.

—Sé que sí —le tranquilizó la mujer enredando su mano con la de Bella —Sé que lo hacéis y os prometo que lo pensaré y os lo diré si lo creo necesario. Pero si es posible, quisiera evitarle a Felix, tener que trasladarse. No quiero que os preocupéis, ya que cuidaré de vuestros bebés con mi vida, pero de momento, preferiría quedarme en mi casa. Mi madre seguramente se instale con nosotros por estos meses y, al igual que la abuela de Felix, estarán al pendiente de mí y del embarazo. No obstante, os lo diré si necesitase instalarme en el rancho, o si la situación se volviera demasiado difícil.

—Como lo prefieras, Tanya, pero no queremos que sufras ningún tipo de inconveniente, y sabemos que un embarazo múltiple podría ser riesgoso.

—Lo sé —concordó la chica —Lo sé, pero sabéis que estaré constantemente atendida y monitorizada, tanto yo como los bebés. No os preocupéis. Todos sabíamos que esto podría llegar a suceder.

—Sí —aceptó Edward con un suspiro —Aunque yo personalmente no me había hecho la idea en absoluto.

—Ni yo —reconoció Bella.

—Ni yo —admitió Tanya y todos rieron con una risa que era mezcla de nerviosismo, preocupación y alegría.

Los primeros meses de embarazo, se sucedieron sin grandes inconvenientes.

Tanya tuvo unas pocas semanas de reposo, más por precaución que por alguna otra razón, pero decidió hacerlo en su propia casa.

En esos días, Edward y Bella le visitaban casi cada día y se ocupaban de todas sus necesidades.

Algunos días, se llevaban a Felix al rancho, y el niño disfrutaba encantado de los caballos, los paseos hasta el río y las tareas del rancho.

Bella veía a Edward interactuar con el pequeño y no podía dejar de emocionarse al imaginárselo con sus propios hijos.

Cuando el médico le dio autorización a Tanya para retomar su vida normal, su amistad con Bella se había vuelto más fuerte.

Tanya tenía ya cuatro meses de embarazo, la primera vez que Bella pudo sentir moverse a sus bebés.

Tanya y su hijo, Felix, pasaban el fin de semana en el rancho.

Bella y Tanya estaban sentadas en el porche trasero viendo a Edward enseñándole al niño a tirar el lazo.

Felix insistía en querer aprender a enlazar caballos, y Edward intentaba enseñarle la técnica frente a uno de los postes del corral.

Ambas mujeres miraban abstraídas la escena que se daba frente a ellas.

Bella imaginando a Edward jugando con sus hijos y enseñándoles cada una de las tareas del rancho. Tanya imaginando a su pequeño hijo junto a un padre que le tratase como Edward y al que el pequeño admirase tanto como admiraba a ese ranchero.

—¡Bella! —la llamó Tanya dando un respingo

Bella se volvió hacia ella y Tanya cogió su mano para acercarla a su vientre y hacerle sentir los movimientos de sus hijos.

Bella sonrió extasiada y posó ambas manos sobre el vientre la joven, antes de llamar a Edward que se acercó a ellas con premura.

—¿Qué sucede? —inquirió sintiéndose más tranquilo al ver los rostros sonrientes de las dos mujeres.

—Ven aquí —le ordenó Tanya asiendo su mano y posándola sobre su vientre, tal como había hecho con Bella.

Edward se puso de rodillas frente a ella, con el corazón embargado de emoción al sentir los movimientos de sus pequeños hijos en el cuerpo de esa mujer.

Con los ojos llenos de lágrimas, clavó la vista en el rostro emocionado de su mujer, a la vez que entrelazaba su mano libre con la de ella.

—Es maravilloso —susurró Bella y sus ojos húmedos se desbordaron dejando una solitaria lágrima correr por su rostro.

Edward tiró de ella para acercarla a su cuerpo y la estrechó contra su pecho, mientras besaba su frente cariñoso, sintiéndose, una vez más, exultante ante la presencia de esa mujer en su vida.

Bella escondió su rostro en el amplio pecho masculino mientras en su mano seguía sintiendo los fuertes movimientos de sus pequeñines.

Cuando finalmente los movimientos cesaron, ambos alejaron sus manos del vientre de Tanya para fundirse en un tierno abrazo.

Discretamente, Tanya salió del porche para, tomando la mano de su hijo, alejarse dando un paseo por las cuadras.

—Es increíble que sean nuestros bebés —musitó Bella aferrándose al cuerpo de su hombre.

—Lo son —afirmó Edward —Y odio tener que esperar aún cuatro o cinco meses más para tenerlos con nosotros.

—Te amo, Edward, y la espera vale la pena, sólo para verte en un par de años enseñándoles a enlazar un potro —dijo mirándolo con adoración.

—Creo que tengo muchos pañales que cambiar antes de llegar a ese momento —sonrió divertido antes de fundirse con ella en un beso profundo y colmado de amor, preludio de la noche en la que volvieron a amarse una vez más.

El lunes siguiente, antes de llevar a Tanya y su pequeño de regreso a su casa, acudieron a una nueva cita con su médico.

Volvieron a la casa emocionados. Sus hijos, dos niños y una niña, se encontraban en perfecto estado, y Tanya estaba llevando el embarazo sin ninguna complicación.

De cualquier forma, esperaban que los niños llegaran antes de tiempo, pero era lo más normal en embarazos múltiples, por lo que no tenían nada de que preocuparse, más que de ir organizando la habitación de los niños.

Tres días después Bella pegaba el papel en la pared de la habitación contigua a la de ellos, mientras Edward, sentado en el suelo, montaba las pequeñas cunas blancas, cuando Sue les interrumpió.

—¿Tenéis una llamada? —dijo llamándoles la atención

—¿Quién de nosotros?

—Ha preguntado por cualquiera de vosotros, así que supongo que da igual quien le atienda. —explicó la mujer —Es una tal Señora Cope de Children Safe o algo así.

Bella y Edward se miraron extrañados, y juntos se dirigieron al estudio.

—Buenos días, señora Cope —saludó Edward poniendo el teléfono en altavoz.

—Buenos días, señor Cullen.

—Estoy aquí con mi mujer —le informó —Nos dijeron que deseaba hablar con cualquiera de nosotros.

—Oh, sí, pero sin dudas es mucho mejor que ambos estéis allí.

—¿Qué podemos hacer por usted?

—Quería informaros que tenemos una niña para adoptar, si aún seguís interesados —explicó la mujer haciéndoles envarar.

—¿Una niña? —preguntó Bella en un susurro.

—Sí. Vanessa. Es una niña de siete años. Sus padres murieron hace cuatro años y ella entró en el sistema de hogares de acogida. Sus padres de acogida estaban haciendo los trámites para la adopción pero la mujer resultó embarazada, después de haberlo intentado durante seis años, y han anulado la adopción. —Bella estiró su mano para estrechar la de Edward a través del escritorio. —Queríamos saber si aún estáis interesados en la adopción, ya que de ser así podríamos concertar una entrevista para que os conozcáis mutuamente.

Edward inspiró profundamente antes de hablar.

—Es una situación delicada para nosotros en este mismo momento —explicó —A través de una madre de alquiler estamos esperando trillizos.

—¡Oh, vaya! —exclamó la mujer sorprendida —Trillizos. Pues, les felicito y espero que todo les vaya muy bien. Me imagino que ocuparse de tres bebés será trabajo de tiempo completo.

—Sí, eso creemos nosotros también.

—No os preocupéis. Entiendo que ya tenéis vuestros niños.

—¿Qué sucederá con la niña? —preguntó Bella con interés y preocupación.

—De momento continuará dentro del sistema de acogida. Si encuentra alguna pareja interesada podría ser adoptada. En caso contrario, seguirá dentro del sistema hasta alcanzar la mayoría de edad.

—¿Qué significa que continuará dentro del sistema?

—Vivirá en distintos hogares de acogida, hasta cumplir la edad permitida. En ese momento deberá dejar el sistema y hacerse cargo de su vida.

—Entiendo —comentó sintiéndose acongojada.

—Pero no os preocupéis por ella. Estará bien atendida. —dijo la mujer antes de despedirse.

Se quedaron en silencio pensativos, cuando la llamada se cortó.

—Hogares de acogida —suspiró Bella con tristeza

—Sí.

—He oído que esos lugares pueden llegar a ser horrendos.

—Supongo que habrá de todo —intentó calmarla Edward.

—Y tendrá que ir dando tumbos en esos hogares durante once años más.

—A menos que alguien la adoptase.

—¿Adoptarla? —dijo Bella sintiéndose más molesta —Nadie va a adoptarla, Edward. No tardará en convertirse en una más de los inadoptables —replicó con angustia.

—Hey, no, Bella, cariño. Es pequeña aún.

—No tanto. Tiene siete años. Pobre pequeña. Sólo siete años y ya ha tenido que perder dos veces a sus padres. Es cruel.

—Lo sé, cielo. Pero ¿qué podemos hacer nosotros? —le respondió mirándola con ternura.

Bella le observó evaluándolo, antes de responder.

—Podríamos adoptarla —sugirió en voz baja asustándolo.


Gracias por los reviews, alertas, favoritos y por leer. Bienvenidas a las nuevas lectoras que se incorporan en cada capítulo.

Este fic se está acabando.

En mi perfil de FF están los links de los tráilers de este fic.

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Besitos y nos leemos!

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