DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

RANCHO MASEN

CAPITULO 46

—¿Adoptarla? —inquirió Edward preocupado —Bella, en unos cuatro meses tendremos tres bebés.

—Lo sé, lo sé. Pero no se trata de un bebé. Estoy segura de que Vanessa podría ser una excelente hermana mayor.

—Espera, espera un momento. No conoces a esa niña. ¿Y si en realidad fuera problemática? Si al ver que tendremos otros hijos se sintiera, no sé, herida, traicionada... al fin y al cabo, es por culpa de una mujer que esperaba sus hijos biológicos que ella ha sido devuelta.

—No. Ha sido devuelta porque una mujer prefirió devolverla sin importarle cuánto la estaba defraudando. Rompió las ilusiones de una pequeña niña por no querer compartir el amor de madre entre la niña y sus hijos biológicos. —discutió enérgica

—Cálmate, Bella. No sabemos nada de la situación que vivía esa familia. Es probable que no pudieran permitirse mantener dos niños.

—Pero nosotros sí podemos permitírnoslo —comentó mirándolo con un enorme anhelo en la mirada.

Edward la observó cavilando, sin saber qué decir.

—Podríamos simplemente conocerla —ofreció Bella ansiosa —Sólo conocerla y luego decidiremos.

—¿Sólo conocerla? —comentó Edward con la certeza de que Bella no sería capaz de negarle a la niña un hogar después de haberla visto.

—Sí, sólo conocerla —aseguró con entusiasmo.

—De acuerdo —concedió aún sin estar muy convencido, antes de llamar a la señora Cope para fijar una reunión con la niña.

Edward fue el primero en enamorarse de Vanessa, cuando la vio tres días después.

Pequeñita para su edad, con una larga melena castaña con algunos reflejos dorados y unos dulces y tristes ojos verdes, les miraba con tristeza y resignación.

En su semblante se veía el sufrimiento que había tenido que padecer a tan corta edad, y eso les partió el corazón.

—Hola —le saludó Bella con una cálida sonrisa —Yo soy Bella —dijo estirando su mano —y éste es mi esposo, Edward.

—Hola. Yo soy Vanessa —respondió la niña con seriedad estrechando la mano que se le tendía.

—¿Cómo estás, Vanessa? —inquirió con una sonrisa —Tienes un nombre precioso.

—Gracias —aceptó —Así se llamaba mi mamá.

—Es muy bonito. ¿Te ha dicho la señora Cope que vendríamos a verte?

—Sí. Dijo que queríais conocerme.

—Es verdad. Queríamos conocerte.

Edward observaba a la niña en silencio, sintiendo una profunda pena por la madurez que demostraba la pequeña, y que sin dudas había adquirido después de vivir tantas decepciones.

Fue en ese momento que supo que no podrían irse de allí sin esa pequeña niña, aún a sabiendas de lo complicado que sería adaptarse a tener cuatro niños en casa, de un día para otro.

—¿Hace mucho tiempo que vives aquí? —le preguntó por fin llamando la atención de la niña.

—Desde que tenía tres años, aunque he vivido algún tiempo con algunas familias —explicó comportándose como una adulta en miniatura —Hasta hace unos pocos días estuve viviendo con la familia Cheney, pero la señora Angela va a tener un bebé, y no podían quedarse conmigo también —agregó parpadeando para dispersar las lágrimas que inundaron sus hermosos ojos verdes.

Bella tuvo que refrenarse para saltar a su lado, rodearla con sus brazos y llevársela de allí para no devolverla jamás.

Cuando dirigió la vista hacia su marido, no le hizo falta el pequeño gesto de asentimiento que Edward le dirigió para saber que estaba de acuerdo con ella.

—¿Te gustaría dar un paseo con nosotros? —ofreció Bella —Nos ha dicho la señora Cope que podríamos llevarte a comer unas hamburguesas —ofreció —¿Te gustan las hamburguesas?

—Sí, mucho —reconoció —Pero no es necesario que lo hagáis —dijo ganándose aún un poquito más el corazón de los dos adultos sentados frente a ella.

—¡Qué va! Nos encantará —dijo Bella poniéndose en pie y tendiéndole la mano que la niña asió dubitativa.

Fueron a un restaurante de comida rápida y pidieron hamburguesas y patatas fritas para todos.

El rostro de Nessie, como había confesado que le llamaban sus amigos, brillaba de emoción, y su sonrisa se volvió más confiada y sincera.

Edward y Bella le contaron todos los detalles de su vida en el rancho, prometiéndole que algún día la llevarían a conocer sus animales. Nessie les habló sobre el colegio y sus mejores amigos.

Para cuando volvieron al hogar la decisión ya estaba tomada.

Se despidieron de Nessie con tiernos abrazos antes de hablar con la señora Cope.

Con ella acordaron comenzar los trámites de adopción, los cuales podrían tardar varios meses, aunque para acortar la espera, la mujer les ofreció ingresarles en el sistema de hogares de acogida, para que pudieran acoger a Nessie hasta tanto se formalizara la adopción.

Sólo cuatro días después se presentaron nuevamente para recoger a la niña.

Con una pequeña maleta en una mano, que contenía sus escasas pertenencias y una mochila en su otro brazo les esperaba en el vestíbulo del hogar intentando mantener a raya sus sentimientos.

—Hola, Nessie —le saludó Bella con ternura dándole un fuerte abrazo y un tibio beso

—Hola —respondió con prudencia.

—Hola, Nessie —saludó Edward a su vez repitiendo el gesto de su esposa y recibiendo idéntica respuesta.

—¿Tienes ganas de ir al rancho con nosotros? —inquirió Bella entusiasta

—Sí —respondió la chica lacónicamente.

—Iré a firmar los papeles —dijo Edward dirigiéndose al despacho de la directora para firmar los últimos documentos necesarios para tramitar la acogida de Vanessa.

—Te hemos preparado una habitación para ti en la casa —le explicó Bella a la niña en cuanto Edward se marchó —Pero estoy segura de que querrás cambiar o agregar cosas para decorarla a tu gusto, así que esperaremos que te instales y decidas lo que quieres.

—No hará falta —le cortó Nessie —Lo que vosotros decidáis estará bien para mí.

—Ness —le llamó Bella y acarició su pequeño rostro para obligarla a mirarle —De ahora en más el rancho será tu casa, y tanto Edward como yo, queremos que lo sepas y lo sientas como tu casa. Queremos que estés cómoda y a gusto, y por sobre todas las cosas, queremos que allí seas feliz con nosotros.

—Gracias. —aceptó la niña, aunque Bella escuchó en su voz su reticencia.

—Hey —volvió a llamarle —Sé que no tienes razones para confiar en mí, pero te prometo, que podrás quedarte con nosotros todo el tiempo que quieras. Sólo dejarás de vivir con nosotros si en algún momento tú lo deseas —explicó ganándose una mirada especuladora de parte de la niña.

Vanessa la observó unos instantes antes de bajar la mirada a su regazo.

—La señora Cheney decía lo mismo, pero luego quedó embarazada y ya no quería una hija adoptada.

—Eso no sucederá en nuestro caso —aseguró Bella —Aunque debes saber que en unos cuatro o cinco meses más, nosotros también vamos a tener tres bebés en la casa, queremos que tú seas su hermana mayor.

Nessie le miró sorprendida a la vez que intentaba no ilusionarse con las palabras de Bella.

—¿Van a adoptarme? —indagó en un susurro

—Sí. Ya hemos iniciado los trámites, pero como a veces pueden tardar varios meses, no queríamos que te quedaras aquí hasta entonces. Por eso hemos decidido que te instales con nosotros desde ya —explicó sonriendo mientras una lágrima solitaria recorría la rosada mejilla de la pequeña.

—Gracias, señora Bella —musitó antes de rodearla con sus pequeños bracitos y estrecharse contra ella —Muchas gracias, señora Bella.

Bella se estremeció y estrechó a la niña contra su pecho emocionada.

—No tienes que llamarme señora. Puedes llamarme solamente Bella —declaró con voz trémula —y quizás algún día te sientas cómoda llamándome mamá —agregó cuando sus ojos se desbordaron emocionados.

—¿Podré llamarte mamá?

—Me encantaría que lo hicieras —confesó la mujer excitada

Después de pasar los últimos cuatro años sufriendo ante la certeza de que nunca podría ser madre, finalmente tenía entre sus brazos a quien se convertiría en su primera hija.

—¿Y de verdad no vais a devolverme?

—Claro que no, cielo —aseguró abrazando a la niña y estrechándola contra su pecho.

Nessie se mostraba tímida y temerosa cuando llegaron al rancho, pero todos allí fueron tan cariñosos y encantadores que rápidamente se relajó.

Sue le preguntó sobre su comida y postre favoritos y fue lo que ese día presentó para la cena.

Harry le enseñó los establos y Sam le presentó los animales más jóvenes.

Colin y Brady le prometieron llevarla al río en cuanto el tiempo fuera algo más cálido, aunque en esa época, el calor de Texas ya se hacía notar algunos días.

Bella le enseñó su habitación, y los enormes ventanales que daban al patio y a las montañas más allá y le prometió que al día siguiente se acercarían al pueblo para comprar lo que le hiciera falta.

Y por último estaba Edward.

Edward no necesitaba hacer nada para que la niña lo mirara con adoración, completamente enamorada de él como él lo estaba de ella.

Rosalie les llamó a última hora para confirmar la reunión familiar organizada para el sábado siguiente, donde conocerían a Vanessa, y la niña sonrió entusiasmada ante la perspectiva de tener cinco nuevos primos.

Durante su primera semana en el rancho, Nessie se mostraba algo recelosa, temerosa de que en algún momento alguien llegara para decirle que debía abandonar todo lo que había recibido hasta entonces.

Se resistía a aceptar regalos, temerosa de tener que devolverlos. Intentaba disfrutar al máximo sus comidas favoritas y los dulces que la señora Sue le preparaba constantemente, segura de que en poco tiempo más dejaría de recibirlos. Buscaba portarse bien todo el tiempo, no pedir nada ni mostrarse caprichosa, decidida a ganarse a los Cullen y no darles ninguna razón para devolverla al orfanato.

Pero cuando finalmente se sentía más relajada, su felicidad cayó de nuevo a sus pies.

Llevaba algo más de una semana en el rancho cuando ese viernes apareció allí una mujer que tiró sus sueños por la borda.

Era una mujer preciosa y se veía muy cálida y cariñosa. Venía acompañada de un pequeño niño de tres años, Félix, y precedida por un enorme vientre maternal.

Bella se la presentó como Tanya, y le explicó que la mujer llevaba en su vientre los pequeños tres bebés que serían los hijos de Edward y Bella y llegarían al rancho en unos pocos meses.

Intentó mostrarse educada con la visita de quienes ya había comenzado a considerar como sus padres, pero no podía evitar sentir dolor por lo que estaba segura que perdería cuando los niños nacieran.

Cuando esa noche, Bella fue hasta su habitación para arroparla, no pudo disimular su preocupación.

—¿Te sientes bien, cielo? —le preguntó preocupada.

—Sí.

—No has comido mucho hoy y no has hablado mucho en la cena tampoco. ¿Estás segura de que estás bien? —inquirió Bella tumbándose en la cama junto a ella.

—Sí. ¿Tú y Edward vais a adoptar los bebés de Tanya? —preguntó por fin después de un corto silencio.

—Algo así —respondió Bella buscando la mejor forma de explicarse —En realidad no son sus bebés, sino que son nuestros, míos y de Edward, pero como yo no los puedo llevar en mi vientre, es Tanya quien los está cuidando en mi lugar.

La niña le miró sin comprender realmente lo que quería decir.

—¿Y eso cómo se hace?

—A través de un tratamiento médico. No es fácil de explicar, pero es algo así como que un médico puso nuestros bebés en su vientre para que crecieran allí hasta que nazcan.

—Ah. ¿Y no los podéis devolver?

—No —respondió Bella mirando a la niña confusa —Tampoco querríamos hacerlo.

—Ah. —el tono de voz de Nessie fue algo acongojado

—¿Por qué querríamos devolverles?

—No sé. —comentó bajando su mirada avergonzada —Yo creía que como yo estaba aquí...

—Hey, cielo —Bella le rodeó con sus brazos entendiendo su malestar —Tú no vas a irte aunque lleguen los bebés. —prometió.

—Pero es que a todos los papás les gustan más los bebés.

—Dios, nena —dijo cariñosa —Nadie nos gusta más que tú, cielo. ¿Acaso no te has dado cuenta de cuánto te amamos todos aquí? No solamente Edward y yo, también Sue y Harry, y Sam. Y también Colin y Brady. Queremos ser tu familia, Ness. Queremos ser tus papás.

—¿Edward también quiere ser mi papá?

—Claro que sí, cielo. Cada día me lo dice —aseguró en el momento que la puerta de la habitación se abría lentamente.

La cabeza cobriza de Edward se asomó cautelosa.

—Aún estás despierta —sonrió antes de entrar —Venía a darte las buenas noches, Nessie, pero pensé que tal vez ya durmieras.

—Aún no.

Edward sonrió acercándose a ella y se sentó al borde de la cama.

Se inclinó para besar su rostro mientras entrelazaba sus dedos con los de Bella que descansaban sobre la cintura de la pequeña.

—Buenas noches, cariño. Descansa y ten bonitos sueños. —sonrió mirando con ternura a las dos mujeres que en tan poco tiempo se habían convertido en todo su mundo.

—Pregúntaselo, Ness —dijo Bella a la niña que se ruborizó con timidez ante el ceño arrugado de Edward.

—¿Preguntarme qué?

—Nessie quería saber si tú quieres ser su papá —explicó Bella ante el silencio de la pequeña.

Edward sonrió con indulgencia antes de responder.

—Yo creía que ya era tu papá —respondió con una soltura que emocionó a la pequeña haciéndola incorporarse para rodearlo con sus bracitos y acurrucarse contra él.

Los meses siguientes a esa conversación, Nessie adoptó con confianza el papel de hija y futura hermana mayor.

Ya era toda una pequeña ranchera aquella tarde de octubre, cuando Sue corrió de la casa hasta el corral teléfono en mano.

Edward estaba enseñando a montar a Nessie en el joven potrillo que le había regalado, mientras Bella les observaba acodada en la valla.

—¡Señora, Bella! —le llamaba la mujer nerviosa.

Todos se voltearon hacia ella en el momento en que le entregaba el teléfono.

—La señora Tanya —le informó —Está de parto. —dijo entre resuellos.


Gracias por los reviews, alertas, favoritos y por leer. Bienvenidas a las nuevas lectoras que se incorporan en cada capítulo.

Este fic se está acabando.

En mi perfil de FF están los links de los tráilers de este fic.

Y en el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, hay encuestas, fotos, etc, sobre éste y mis otros fics.

Besitos y nos leemos!

Calendario de Actualizaciones:

Lunes - RANCHO MASEN, Jueves - PERVERSAMENTE PROHIBIDO.

Angeles: Gracias por tu review, antes que nada. No sé si me sigues habitualmente como para leer este comentario pero no tengo otra forma de comunicarme contigo. No sé a qué fics te refieres que tengo abandonado, porque actualmente todos mis fics están completos excepto Rancho Masen y Perversamente Prohibido, que son los que están en proceso y los actualizo ambos semanalmente. Rancho Masen ya está acabando y después espero poder actualizar más a menudo Perversamente Prohibido, pero de momento no tengo intención de abandonar ninguno. Besitos.