CAPITULO 5


A Charlie le parecía difícil tener más problemas de los que tenía actualmente. Era un prófugo de la justicia, acusado de asesinato y agresión que estaba siendo perseguido por una banda de mafiosos, y para colmo de males se estaba comenzado a sentir profundamente atraído por la novia de su hermano pequeño con la que se había fugado, y que estaba acusada de los mismos cargos que él.

- Acabáis de ser acusados del asesinato de una muggle – les dijo Harry con cara de preocupación. – Según dice el informe, mientras tratabais de escapar de los dos aurores que estaban a punto de arrestaros, matasteis a la dueña de la casa en la que estabais escondidos –

- ¡¡Eso es mentira!! – gritó Hermione indignada. Ron la abrazó con fuerza para consolarla, pero ella se deshizo del abrazo y comenzó a caminar nerviosa por la habitación.

Durante unos segundos lo único que se oía era el agua golpear con fuerza las maderas de la casa y las pisadas furiosas de ella.

- ¿Cómo lleváis vosotros la investigación? – preguntó Charlie.

Harry y Ron se miraron durante un segundo y devolvieron la mirada a Charlie - Estamos haciendo lo que podemos – le dijo Harry.

- ¿Lo que podéis? –gritó Hermione dándose la vuelta muy enfadada para recriminarle a su amigo. – Si eso fuese cierto no estaríamos Charlie y yo en la situación en la que estamos-

-Por el bien de los dos voy a hacer como si no hubieses dicho nada – la contestó muy molesto, cruzándose de brazos.

- Vamos cariño, intenta tranquilizarte un poco – la dijo Ron acercándose a ella. La rodeó los hombros con su brazo derecho y la acarició la mejilla derecha con el dedo pulgar de su mano. Hermione descansó su cabeza sobre el hombro de su novio, cerró los ojos, suspiró y dándose la vuelta sin separar la cabeza de donde estaba, se puso de frente a él y le abrazó. Ron la besó la cabeza y la devolvió el abrazo con la misma intensidad.

Un pinchazo en el estomago de Charlie le hizo dejar de mirarles. ¿Cómo podía sentir celos de su hermano? Tal vez hace unos minutos el había estado a una escasa décima de segundo de cometer la mayor locura del mundo y haberla comenzado a besar por el cuello, quien sabe hasta donde hubiese llegado, y seguramente después de que hubiese sucedido ella le hubiese odiado, o le hubiese pegado, o ambas cosas. "Ella está con Ron y le quiere ¿Acaso no lo ves por ti mismo? Eres un estúpido Charlie Weasley, olvídate de ella, hombre" se dijo a si mismo.

Cuando Hermione se hubo calmado comenzaron a planear donde se esconderían. No podían arriesgarse de nuevo a que alguien les viera y les pudiese reconocer. La mejor opción que tenían era la de usar una tienda de campaña y ocultarse en algún bosque, igual que hicieron durante la guerra.

En cuanto estuvieron de acuerdo, Harry les comentó que él acababa de comprarse una para irse de viaje con Ginny, a ella la encantaba ir de acampada. Según les contó, solo la había usado una vez, y si la querían podrían usarla.

Unos minutos más tarde, Ron y él se desaparecieron para traerles todo lo necesario. La espera fue bastante incomoda, y a pesar de que los dos tenían bastante frío ninguno se atrevía a volver a dar el paso de abrazarse al otro, así que aguardaron en silencio hasta que volvieron con la tienda de campaña, ropa de abrigo y algo de dinero, puesto que el otro se lo habían dejado en la otra casa.

Hermione había estado pensando en Ron durante toda la espera, se sentía como una basura, lo que había hecho era como haber mantenido relaciones sexuales con Charlie. No quería seguir engañándole más, pero él estaba tan preocupado por ella y la quería tanto que solo pensar en dejarle de nuevo se sentía como la peor persona del mundo y Ron no se merecía a alguien como ella.

Antes de marcharse, mientras Charlie y Harry concretaban los últimos detalles, Hermione se llevó a Ron a una esquina de la casa para hablar.

- He estado pensando sobre nosotros y con todo lo que está pasando…bueno, creo que es mejor que…que no sigamos juntos – le dijo en voz baja.

- No estas hablando en serio ¿verdad? -

- Ron, se que no es fácil, pero ¿qué clase de relación te puedo ofrecer en esta situación? Ni siquiera sabemos cuanto tiempo voy a tener que estar escondiéndome -

- A mi no me importa, Hermione. Yo te quiero y se que eres inocente, no me importa tener que estar viéndonos a escondidas o…-

- Pero a mi si me importa – le respondió interrumpiéndole – No te mereces esto, eres demasiado bueno, te mereces a alguien mejor que te haga feliz -

- Tu eres la mujer que me hace feliz, no necesito a nadie más, no quiero a nadie más – la dijo con angustia, enmarcando su cara dulcemente con las manos.

- Por favor…no me lo hagas más difícil – le dijo cerrando los ojos. Estaba apunto de llorar y no quería que él la viera así, ya le estaba haciendo suficiente daño.

- Hermione…-

- Por favor, Ron…- El apoyó su frente en la de ella y apretó sus manos con fuerza contra su cara y cerró los ojos, unos segundos más tarde le besó en los labios, al principio con ternura, después con pasión y ella se dejó llevar sabiendo que esa era su despedida.


Charlie miraba furtivamente a la pareja. Aunque no podía oír de que hablaban no lo necesitaba, algo en su lenguaje corporal le decía que no estaba siendo una charla agradable. En uno de los momentos que desvió la mirada y les vio besarse sintió una punzada en el estomago que reconoció al instante, eran esos malditos celos otra vez.

Sin que Charlie se lo esperase, Ron apareció detrás de él unos instantes más tarde, con la cara desencajada y los ojos rojos como si hubiese estado llorando.

- Vámonos – le dijo a Harry abatido y este se limitó a darle un golpecito en el hombro a su amigo.

- Estaremos en contacto – le dijo Harry a Charlie. El les acompañó a la puerta y allí, Ron se volvió y le dijo a su hermano – Cuídala como si fueras yo -

Charlie asintió – Por supuesto, hermano -

Cuando los chicos se desaparecieron se acercó al rincón en el que estaba ella, dándole la espalda. Puso una mano en su espalda, pero Hermione no se inmutó – Debemos irnos – ella se pasó la mano por la cara y se giró bruscamente, se dirigió hasta el petate con la tienda, lo cogió y se lo colgó a la espalda, preparada para salir.

Charlie se sorprendió por su reacción y cuando por fin pudo reaccionar se acercó a ella, la cogió el petate de la espalda y se lo colgó. Cuando vio que ella iba a protestar la dijo apuntándola con el dedo índice de la mano derecha – Ni se te ocurra – Ella levantó las manos para a continuación dejarlas caer como si pesaran mil kilos cada una.

- ¿Te sientes preparada para desaparecernos a los dos en el lugar ese que conoces?- la preguntó Charlie.

- Si ¿Tú estas listo? -

- Si – la respondió y la sujetó con fuerza de la mano.


Era uno de los lugares donde estuvo escondida con Harry durante la guerra, lo recordaba con nitidez. Mientras ella y Charlie montaban la tienda, se rió amargamente, se había jurado que nunca en lo que la quedara de vida iría de acampada, y ahora…que vueltas da la vida.

La tienda era pequeña, tenía una pequeña salita con una mesa y dos sillas de madera y una estufa redonda que parecía como si no se hubiese terminado de desplegar bien. Una pequeña cocina y un pequeño cuarto de baño equipados con lo necesario y la pequeña habitación, con una cama de matrimonio y un armario de cuatro filas de cajones.

¿Cómo es que Harry no les había dicho nada de la cama? Tendría que dormir con Hermione. ¡¡Ni loco!! Le había prometido a su hermano que cuidaría de ella y tenerla con él en la misma cama no le iba a ayudar a controlar lo que estaba empezando a sentir por Hermione. El pobre Ron, tan confiado en que él cuidaría bien de la mujer que ama, si supiera en verdad lo que quería hacerla…le entregaría personalmente a los Fear.

Charlie fue a buscar algo de leña mientras Hermione se quedaba colocando las pocas cosas que Harry y Ron les habían dado, y en cuanto volvió instalaron todo tipo de medidas de seguridad alrededor de la tienda.

Mientras ella se ocupaba de la cena, Charlie intentaba encender la estufa para poder entrar en calor, solo esperaba que funcionase bien porque hacía un frío de los mil demonios.

Cuando la cena estuvo hecha y la estufa en perfecto funcionamiento los dos se sentaron a cenar en silencio.

- ¿Os habéis peleado Ron y tu? – la preguntó Charlie y Hermione asintió con la cabeza.

Charlie no quiso insistir más y prosiguieron la cena en silencio – Hemos roto – confesó Hermione minutos después sin levantar la vista del plato.

- Lo siento – "Mentiroso" se acusó a si mismo.

Terminaron de comer y cuando Charlie se levantó para recoger la mesa Hermione le confesó – He sido yo la que ha roto con él. Siempre soy yo -

-¿Y te sientes mal por ello? – la preguntó volviéndose a sentar.

- ¿Mal? Me siento como la peor persona del mundo. ¿Sabes? Tu hermano no se lo merece -

- ¿Puedo preguntarte el porque de la ruptura? – Hermione se encogió de hombros.

- Es lo mejor para los dos -

- ¿Estas segura?- Hermione asintió.

Se quedaron un rato más en silencio, Charlie no sabía que hacer o que decir para animarla - En lo referente a como vamos a dormir…- los dos se sonrojaron al instante pensando en la única cama que había – tu puedes dormir en ella, yo lo haré aquí en el salón –

- ¿En donde? ¿No estarás pensando en hacerlo en el suelo?-

- Esto también es lo mejor para los dos, créeme - ella se volvió a sonrojar acordándose de lo que había pasado en la casa de los gritos.


Hermione no había podido conciliar el sueño, se había pasado la noche dándole vueltas a la cabeza sobre todo lo que les había pasado, nerviosa y preocupada, además la cama estaba helada y era demasiado dura, aunque seguro que no tanto como el suelo en el que había dormido Charlie.

Cuando se levantó él seguía allí tumbado y la verdad es que no se veía demasiado cómodo, así que se acercó a él con intención de despertarle y hacerle que se acostase en la cama un rato. Se puso de rodillas a su lado y dobló un poco el tronco, provocando que el pelo se la cayese hacia delante y estuviese apunto de rozar la cara de Charlie. Así, con él dormido, se atrevió a observar detenidamente su cara de cerca, la tenía totalmente cubierta de pecas, sus pestañas eran la envidia de cualquier mujer, espesas y largas, su nariz recta, ni muy grande ni muy pequeña, y sus labios eran finos aunque el inferior era algo más gordo y su mentón comenzaba a mostrar un rastro de barba rojiza.

- ¿Quieres algo, Granger? – la preguntó abriendo los ojos de golpe. Ella se sobresaltó.

- Solo iba…iba a…despertarte para que te acostases en la cama un rato – Cuando Charlie hizo además de levantarse le dolió la espalda y resopló.

- Esta noche duermes en la cama – le advirtió.

- No pienso dejar que tu te quedes aquí – la respondió señalando al suelo.

- Yo también voy a dormir en la cama – contestó muy decidida – Y no es negociable – añadió al ver que él iba a decir algo.

- Eso ya lo veremos - Como pudo se levantó y se sentó en una de las sillas. ¿Hay algo para desayunar? preguntó y la miró, ella seguía arrodillada en el suelo con el ceño fruncido.

- No mucho, solo té y galletas -

- Tendríamos que comprar algo – la respondió mientras ella se sentaba en el otro extremo de la mesa.

- Pues si. Creo que es mejor que vayamos al supermercado cuando más gente haya, así pasaremos más inadvertidos –

- Si, tienes razón. ¿Quién de los dos irá? –

Finalmente se pusieron de acuerdo en que fuese Hermione y entre los dos elaboraron una pequeña lista de la compra con las cosas básicas que necesitaban.

- Además…he estado pensando, no podemos seguir de brazos cruzados viendo como nos arruinan la vida. Tenemos que hacer algo –

- ¿Cómo que? – la preguntó cruzando los brazos por encima de la mesa. Ella se reacomodó en su silla y comenzó a explicarle su plan – Sabemos que los Fear tienen al menos una persona infiltrada en la reserva de Gales ¿no? -

- Si -

- Lo que tenemos que hacer es ir hasta allí, entrar sin que nadie nos vea y buscar alguna pista o algún indicio sobre quien puede ser, después buscar a esa persona y obligarle a hablar –

- ¿Estas loca? –

- ¿Se te ocurre algo mejor? –

- ¿Acaso crees que los aurores no han registrado la reserva? Y si ellos no han encontrado nada… Además dudo mucho que quien quiera que sea esa persona vaya dejando pistas tiradas por el suelo -

- Si han sido los dos que nos están acusando de todas esas cosas falsas, te apuesto lo que quieras a que no han hecho nada. Y si no…tampoco perdemos nada en intentarlo -

- No, solo que nos cojan y nos metan en Azkaban –

- Pero nosotros vamos a tener mucho cuidado y eso no va a pasar -

- ¿Cómo lo sabes? –

- Pues porque los dos conocemos muy bien las instalaciones y además nadie nos va a ver, nos desilusionaremos. ¿Qué te parece? –

- No me convence tu plan – respondió Charlie negando con la cabeza.

- Mira, me voy a ir a hacer la compra y mientras puedes ir pensándolo ¿vale? – le dijo poniéndose de pie

-Esta bien, pero no creo que cambie de opinión -


- No se como me has convencido para esta locura – dijo Charlie susurrando para que nadie le oyese.

- Cállate y déjame que te desilusione – al instante en el que Hermione puso la varita en su cabeza Charlie sintió como si le hubiese roto un huevo en ella. A continuación le tocó el turno a Hermione.

Estuvieron en la entrada de la reserva, apoyados en la pared, un par de horas, hasta que un mago salió y justo en ese momento los dos entraron con rapidez. Avanzaron con mucho cuidado, ya que al haberse colado sin la contraseña las velas no se encendieron, así que no sabían por donde pisaban y no querían alumbrar con sus varitas el camino por miedo a que alguien les descubriese.

Esperaron en la entrada a que el mago de la recepción se distrajese o se fuese al baño, pero los minutos pasaban y no encontraban la oportunidad de pasar. De pronto Hermione sintió que alguien la tocaba un brazo, pero no veía a nadie. Tenía que ser Charlie. La mano subió lentamente hasta llegar a su hombro, de allí a su cuello, y acariciándola el contorno de la cara, en cuanto llegó a la parte de atrás de la cabeza la sujetó con fuerza. Hermione solo podía sentir como las mejillas la ardían y el corazón la palpitaba con fuerza. De pronto un aliento y unos labios su rozaron la mejilla derecha – Tenemos que entrar – la susurró al oído. Ella negó con la cabeza y aunque sabía que no podía verla como continuaba con sus labios pegados a la cara de ella podría reconocer el movimiento que hacía.

Como si alguien les hubiese escuchado, un mago al que Charlie reconoció como el hombre que fue a buscarle al traslador para enseñarle la entrada de la reserva, apareció y se puso a hablar con el que vigilaba la entrada.

- Ahora – susurró Charlie, la sujetó de la mano y comenzaron a andar lenta y cuidadosamente.

Hermione casi ni respiraba por miedo a ser descubiertos. Ya casi habían pasado, solo un par de pasos más y estarían subiendo por las escaleras.

Objetivo conseguido y ahora solo 14 peldaños más y…

- ¿Quién anda ahí? – dijo una voz de hombre detrás de ellos.

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Muchísimas gracias por todos los review y felices fiestas para todos!!!