16 años después

-Papá estoy en casa!- gritó Elena entrando por la puerta principal, y luego rió. Aquella mansión era tan grande que seguía sin hallarle sentido a gritar cuando llegaba, había un ochenta por ciento de probabilidades de que su padre no la oyera.

Sin embargo un minuto después la puerta del despacho de su padre se abrió y un Rick vestido con el impecable uniforme de su agencia se acercó a ella.

-Hola mi pequeña, bienvenida de regreso.- Rick la abrazo con todas sus fuerzas y la apretó contra su pecho.- te extrañe.-

-Papá, me asfixias.- dijo Elena entre risas y alejándose un poco de él lo miró a los ojos.- Además no seas exagerado nos veíamos todos los fines de semana.-

-No es lo mismo verte los fines de semana que tenerte viviendo conmigo, pero eso ya se solucionó y ahora que estas graduada ya puedo estar tranquilo teniéndote de nuevo en casa.- Le dijo con una enorme sonrisa.

-Espero que no por mucho tiempo- dijo Elena con una mueca.

-Que cruel eres con tu pobre viejo- dijo Rick con fingido dolor.

- jajaja sabes que adoro molestarte, no hay nada que me dé más gusto que estar en casa contigo-. Dijo con una gran sonrisa Elena y volvió a abrazar a su adorado padre. – te ibas? – dijo con mirada interrogante al ver su traje.

-Tengo que estar en la oficina en una hora, hay nuevos reclutas que necesitan una buena bienvenida.- dijo con ilusión en los ojos.

-es triste ver cómo te alegras de ir a gritarles a un montón de críos- dijo acusadora.

-Es uno de los placeres de mi vida, déjame ser!- dijo Rick haciéndose el ofendido.

-no cambias!- dijo Elena con una sonora carcajada.

-Así me adoras enana.- Dijo revolviéndole el pelo a lo que Elena puso cara de disgusto.- En fin, volveré pronto, Le dije a Michael que mandara alguno de sus hijos a subir tu equipaje, Jenna debería llegar en cualquier momento, si necesitas algo solo me llamas, lo sabes y si algo pasa..- Elena le puso un dedo en los labios y lo silencio.

-Papá deja de ser tan dramático, tengo 22 años ya y no creo que llegue el fin del mundo en lo que estás en el trabajo. Pero prometo llamar si me quieren abducir los aliens, me invitan a una gira mundial con U2 o se desata un apocalipsis zombi-. Dijo la castaña muy seria.

-Ja ja me matas de risa- Dijo irónico Rick. La besó en la mejilla y salió de la casa.

Elena todavía risueña por su pequeña broma se dirigió a las escaleras para ir a su habitación. La enorme mansión tenía tres plantas. En la planta baja, apenas entrando por la puerta principal estaba la gran sala, decorada en estilo clásico con un hermoso piano de cola en medio y pinturas renacentistas alrededor de las paredes, una pequeña puerta del lado izquierdo debajo de las escaleras comunicaba con la cocina, la cual tenía una entrada trasera. Del lado derecho un arco comunicaba con el gran comedor presidido por una enorme mesa que reunía a la familia cada noche. Unos metros pasando el arco estaba la puerta del despacho de Rick y más allá un pequeño baño para visitas.

La sala por entera tenía enormes ventanales que llegaban al techo y arrojaban una preciosa vista de los extensos jardines interiores.

Sin embargo lo que más llamaba la atención en esa sala eran las imponentes escaleras, que ocupaban todo el lado oeste de la misma, del lado izquierdo de la entrada principal, de lujosa madera lustrada.

Subiéndolas estaba la segunda planta, donde se encontraban las habitaciones, la biblioteca, un pequeño gimnasio, un cuarto de juegos y unas escaleras en forma de caracol que llevaban finalmente a la última planta la cual era completamente hecha de vidrio y formaba un frondoso y muy vistoso invernadero, en el que Elena pasaba horas y horas al día escribiendo.

Una vez en su dormitorio, la segunda puerta a la derecha en aquel ancho pasillo, Elena se dejó caer en su cama y miró a su alrededor.

Estaba en casa de nuevo, había extrañado su habitación, sus cosas, su invernadero, a su padre, a la gente de la casa, a su perro y también a él.

Dirigió su vista hacia la pequeña repisa en la q había algunos libros y adornos y también estaba la hermosa foto en la que salía con Damon.

Damon. Suspiró, lo extrañaba, casi 3 meses desde la última vez que lo vio. Estaba en una misión en el extranjero. Se había perdido su graduación. Se había perdido varias cosas de hecho. Lo echaba mucho de menos, necesitaba uno de esos fuertes abrazos que solo él le sabía dar.

Su móvil sonó y la sacó de sus pensamientos.

Damon. Sonrió

Supe que ya llegaste a casa, nos veremos pronto, cuídate mucho, te adoro. D

Como es que el siempre lo sabía todo?, en una época tuvo la certeza de que tenía cámaras escondidas y un espía siguiéndola, pero no lo pudo comprobar nunca asique abandono la idea.

Con una sonrisa tecleo una respuesta.

Sabelotodo, me alegra volver, solo faltas tú. Te quiere E.

Sintió unos toques en la puerta, abrió y vio a Kol trayendo su equipaje.

Kol era uno de los hijos de la familia Michaelson, sus padres trabajaban para Rick desde hacía ya muchos años. Su madre era ama de llaves y su padre el capataz que ayudaba a llevar el viñedo que había instalado Rick cuando se retiró del trabajo de campo.

Era un chico muy apuesto y varias veces habían compartido algunas travesuras.

-Gracias Kol- dijo con una sonrisa.

-De nada preciosa es un placer tenerte de nuevo en casa.- dijo con cariño y la abrazó.

Elena respondió el abrazo gustosa, siempre se habían llevado bien, eran grandes amigos y compartían algunos secretos.

-me da gusto estar de vuelta, luego me pasaré por el viñedo a saludar a todos.- dijo separándose y revolviéndole el cabello.

-Claro será un honor tenerla ahí señorita- dijo Kol con una respetuosa reverencia y una risa apenas contenida.

-Calla, payaso- dijo Elena y le aventó un cojín.

Kol riendo salió de la habitación dejando a Elena de nuevo sola.

Durante la semana que siguió Elena fue habituándose al hecho de estar de vuelta en casa. Pasaba los días escribiendo en el invernadero, cabalgando por el viñedo o simplemente paseando con sus amigas por el pueblo.

Ahora que había terminado de estudiar letras, le habían llegado varías propuestas laborales interesantes debido a sus altas calificaciones durante su carrera. Pero aun no quería detenerse a analizar ninguna, porque todas ellas implicaban irse de casa, más precisamente del pueblo y una incluso en el extranjero. No quería ni imaginar la reacción de su padre si le comentaba sobre aquello. Aunque secretamente le hiciera ilusión descartaría esa idea desde el inicio.

Rick siempre fue muy sobre protector con ella, a veces demasiado, bien, la mayoría de las veces, por no decir todas. Pero a esta altura de la vida ya había aprendido a vivir con ello. Su padre no quería perderla de vista ni un segundo, como si hubiera algún mortal peligro debajo de cada piedra o de cada ráfaga de viento que rozaba su piel. A veces eso la frustraba pero no había nada que hacer, entre él y Damon no le daban libertad para casi nada. Pero así los quería, o eso se decía a sí misma.

La castaña se acercó a su cama en la cual reposaba una maleta a medio armar. Saldría de viaje en dos días y debía tener todo preparado. Suspiró al recordar lo que le había costado que su padre la dejara ir.

Flashback

-Por favor papi, nunca te pido nada como esto, como regalo de graduación, anda!- dijo poniendo sus mejores ojos de cachorro a medio morir.

-Definitivamente no Elena Saltzman.- Dijo Rick con ojos serios.- Por nada del mundo te dejare ir tan lejos tu sola.

Mi nombre completo, genial. No iré ni a por un helado, pensó Elena mortificada.

Intentó una vez más.

- Pero papá no iré sola Matt irá conmigo, es una gran oportunidad, quiero ver a Bon Jovi una vez en la vida, además mi amiga Caroline también estará allí, ella te cae bien.- dijo poniendo morritos.

-Confío en Matt y también me agrada Caroline, pero por nada del mundo te dejare irte una semana sola a Los Ángeles para asistir a un concierto de rock y un sinfín de fiestas.- Dijo decidido.

-porque eres así? Nada malo va a pasarme, es algo normal a mi edad, ya tengo 22 años no podrás tenerme en casa jugando muñecas eternamente, puedo decidir por mi misma.- dijo ya algo molesta. Fue un golpe bajo y lo sabía pero intentaría lo que fuera para ir.

Rick la observo fijamente, sabía que ella tenía razón. Pero también sabía el porqué no podía arriesgarse a dejarla ir, y aún así no podía decírselo. Pero la edad de Elena solo acentuaba el problema de que ya casi no tenía excusas para retenerla a su lado. Tarde o temprano tendría que volar y él se las vería de cuadritos estaba seguro. Aún no estaba dispuesto a arriesgarla así. Sin embargo no podía seguir deteniendo su vida, ella tenía que poder vivir libre y feliz, ella que había tenido la oportunidad de hacerlo.

-está bien- dijo dando un fuerte suspiro.- pero quiero direcciones, teléfonos, fechas, TODO!.- le dijo mirándola serio.- si por un segundo de cualquier día de esa semana pierdo el contacto contigo o no sé de ti, yo mismo me subiré a un avión y te traeré aquí a rastras aunque el mismísimo Bon Jovi me pida lo contrario, entendiste?.- dijo amenazador

-Siiiiii! Si entendí perfectamente!.- dijo la chica muerta de felicidad dando saltitos alrededor de su padre como niña con juguete nuevo.- Gracias, gracias! Eres el mejor papá del mundo el más hermoso, el más tierno, él.- Rick le tapo la boca con las manos y le comenzó a hacer cosquillas.

-ya calla pequeña ingrata interesada!- y riendo la soltó y la dejo marchar.

Era sábado en la noche, pero como saldría de viaje el lunes, no había hecho ningún plan para ese fin de semana, planeaba disfrutar unos días de descanso y paz en casa antes de la intensa semana que la esperaba. Sonrió emocionada.

Había estado muy ansiosa esperando este viaje, no sólo vería a su ídolo en un concierto sino que además pasaría una semana entera con Caroline y Matt en Los Ángeles y lo mejor de todo, sería libre de hacer lo que ella quisiera!.

Había conocido a Matt y Caroline en la universidad y se habían hecho muy buenos amigos los tres. Aunque la gente decía que Matt y ella hacían buena pareja, ellos se reían siempre de ellos porque solo se querían como amigos y nada más.

En ocasiones se habían hecho pasar por pareja para hacer alguna broma o salvarse de algo, pero nada más lejos que eso. Se dedicaban a reírse al imaginar todo lo que la gente pensaba que había entre ellos, y de forma intencional a veces se comportaban acaramelados en público solo para dar impresiones erróneas, también lo hacían Matt y Caroline, lo que ocasionaba que cuando los tres amigos se encontraban solos tuvieran horas y horas de risas a causa de las reacciones y las caras de la gente, que se imaginaban al trío en una no muy sana relación.

Entre tanto pensamiento había acabado su maleta y se decidió a ir por un bocadillo. En la cocina se hizo un sándwich de queso y se dedicó a comérselo mientras hacía una lista mental para no olvidarse nada. Acabó su sándwich y estaba por salir por la puerta trasera de la cocina para dar un paseo nocturno en los jardines cuando oyó un pequeño escándalo en la sala y se acercó curiosa.

En medio de la sala, con una efusiva Jenna colgada de su cuello, un Rick risueño y una mueca calmada en su rostro, estaba su hermoso Damon, aún con su uniforme puesto y una maleta a su lado. Era obvio que acababa de llegar y a juzgar por las risas de su padre y Jenna le habían hecho alguna broma.

Se concentro en su cara, su expresión era cálida y relajada, señal de que estaba en casa, pero como de costumbre no sonreía, solo curvaba un poco sus labios y aguantaba con resignación las bromas de su familia.

Entonces Jenna lo soltó y luego de que Rick le revolviera el pelo, el alzó la vista y la vio allí parada observándolos con una enorme sonrisa.

Su cara se transformó al instante, su mirada se volvió cálida y una bonita sonrisa apareció en ella, picara y cariñosa. Elena adoraba esa cara, esa cara que era solo para ella.

-Princesa!- exclamo Damon con alegría y corrió a abrazarla, la tomo en brazos y la hizo girar en el aire.

-Damon! Te extrañe tanto!.- dijo la chica y cuando él la bajo se hundió en su pecho y respiro muy hondo, ese aroma la hacía sentir tan bien, siempre le había dado la sensación de que en brazos de Damon nada malo podría pasarle.

Jenna y Rick compartieron miradas y con una tierna sonrisa se encargaron de entrar las cosas de Damon a la casa.

-No sabía que llegabas hoy, habría ido a recibirte al aeropuerto.- dijo Elena alejando su rostro un poco para verlo a los ojos.

-eso no era necesario, además quería que fuera una sorpresa.- Dijo tierno.- ya sabes soy la mejor sorpresa que puede desear una chica.- dijo guiñándole el ojo.

-caya tonto.- dijo riendo Elena, aún cuando él tenía razón.

-me alegra mucho de que estés viviendo otra vez en casa, me deja mucho más tranquilo que ese antro de perdición en el que estabas.- dijo el chico con sorna.

-ese antro de perdición como le llamas, era uno de los centros educativos mas prestigiosos del país, además no esperabas que estudiara en la universidad sentada en casa verdad?.- dijo divertida.

-hubiera sido bueno.- dijo Damon mirando hacia arriba como considerando la opción.

Ella le pegó un codazo y el se quejó.

-Ouch!, salvaje, deberían ponerte una institutriz eres un demonio. Uno llega del campo de batalla y así lo tratan, prefiero a los mercenarios árabes.- Dijo él con una seriedad mal fingida.

Elena guardó silencio y él lo notó y se arrepintió de sus palabras.

-lo siento, trabajo no, lo olvido.- dijo tierno acariciando su mejilla.- pero ya deberías haber perdido el miedo, soy indestructible pequeña mía.- dijo Damon dándose aires de grandeza.

-idiota.- dijo Elena seria pero muy a su pesar se rió.


Hasta aquí les dejo el primer capitulo. Espero Reviews para ver que les pareció. Actualizaré mañana mismo y veremos que sale de todo esto. Gracias por leer! :)