Rick's POV

Rick estaba sentado en su despacho leyendo unos informes sobre el estado actual del viñedo, cuando se abrió la puerta y un visiblemente afectado Damon se sentó delante de él.

-te has enterado.- afirmó mientras volvía a mirar sus papeles.

-¿En qué demonios estabas pensando al dejarla ir?- le espetó furioso.

-en que tiene 22 años y aunque quiera no puedo impedírselo, ella puede tomar sus propias decisiones.- dijo calmado

-¿Te escuchas? Ella no iría si se lo negaras, nunca se atrevería a hacer algo que te disgustara.- dijo convencido Damon.- ¿es que acaso perdiste la razón?-

-no lo hice, creo que por primera vez hice algo estupendamente bien.- dijo bajando los informes y observando al chico muy atentamente.- Damon, Elena ya no es una niña, no podre tenerla siempre bajo mi ala protectora, se me acaban las excusas y además no tenemos motivos para pensar que pueda estar en peligro.-

-eso no es cierto, ella siempre estará en peligro, no podemos descuidarnos.- dijo alterado.- ¡Los Ángeles! ¡Por amor de Dios!- se llevo las manos al cabello que ya estaba bastante revuelto, se notaba que no había dormido bien.

-Damon, entra en razón, no hay amenaza alguna sobre la vida de Elena, y sé que es una ciudad grande y peligrosa pero no estará sola.- dijo intentando calmarlo.

-oh si porque una muñeca y un intento de hombre son una gran protección para ella. Detenla Rick.- dijo suplicante.

-me temo que ya es tarde, mañana en la mañana se irá, ya no puedo echarme atrás, no me lo perdonaría nunca, ya la conoces.- dijo resignado

-¡no interesa, es su seguridad la que está en juego!.- gritó

-baja la voz.- dijo en un tono serio Rick, tan serio que hizo retroceder a Damon.- si alguien te oye serás tú el que ponga su seguridad en riesgo, aquí solo nosotros sabemos la verdad y mientras siga así no hay de qué preocuparse.- Rick conservo el duro tono.- Ella irá a ese viaje y cuando regrese todo estará como antes.- sentenció.- ahora ve y aprovecha el ultimo día con ella, y haz planes que esta semana es de vacaciones amigo.- dicho esto volvió a lo suyo

Y Damon muy molesto bufó y se retiró del despacho con un portazo. Rick suspiró y levanto el teléfono.

- ¿Teniente Lockwood, esta todo preparado?... Mañana a las 8 a.m… Asegúrese de que todo vaya según lo planeado… confío en usted...- Colgó.

Se desplomó en su silla mirando al techo y soltó una pequeña risilla. Ok, lo admitía, movilizar un escuadrón de ACO a Los Ángeles para la seguridad de Elena tal vez era algo exagerado, pero era su niña al fin y al cabo y que él tratara de convencer a Damon de que estaría segura no quería decir que realmente la dejaría ir allí a su suerte. Eso ni pensarlo.

-Eres un caso perdido Saltzman.- le dijo a su reflejo, que lo observaba divertido desde el ventanal de cristal a su derecha.

Elena's POV

Eran las 2 de la tarde cuando había despertado sintiendo un horrendo dolor de cabeza. Estaba hecha un asco se dijo mirándose en el espejo del baño. Una noche en vela y llena de lágrimas arruinarían la cara de cualquiera. Se dio un relajante baño y se vistió con ropa de montar, fue a la cocina por algún bocadillo rápido y se dirigió casi al trote hacia las cuadras. No le apetecía cruzarse con nadie y tener que andar dando explicaciones sobre su cara de ultratumba justo un día antes del viaje de su vida.

Afortunadamente los establos estaban vacios, seguramente Klaus, quien se encargaba de ellos estaría comiendo. Polo, su fiel perro, un bonito Akita americano gris y blanco, que la había seguido apenas pisó el jardín, la miraba atento esperando alguna atención. Ella se acerco a él y lo abrazo haciéndole mimos.

-Tu sí que eres perfecto, solo das amor y no pides nada a cambio, ¿quieres casarte conmigo?- dijo mirando divertida al perro, quien en contestación le lamió la cara.- ok tomare eso como un sí, ¡nos declaro can y mujer!- dijo soltando una risilla, a lo que el perro agitó el rabo feliz.

Divertida por la efusividad y el amor de su perro Elena entró al recinto que alojaba a Satín su hermoso corcel negro, lo acarició unos minutos y se dispuso a ensillarlo. 15 minutos después ya se encontraba sobre él y salió a todo galope hacía el interior de las tierras de su padre, con un agitado Polo tras ella.

Después de cabalgar por una media hora llego al pequeño bosquecillo que se ubicaba al norte de la propiedad, era atravesado por un pequeño arroyo al que Elena iba a bañarse y nadar desde que era una niña. Desmontó y se dirigió a una roca que había justo al margen del río, se sentó sobre ella, se sacó los tenis y sumergió sus pies en el agua recostándose un poco hacía atrás sobre sus manos dejando que el brillante sol del verano le irradiara energía.

Se sentía bien allí con los ruidos de la naturaleza a su alrededor, el calmante murmullo del agua, el acompasado cantar de las aves, los suaves resoplidos de Satín y las pisadas de Polo investigando los alrededores.

No supo por cuánto tiempo estuvo allí perdida en aquella calma, pero cuando volvió a abrir los ojos el sol estaba ya ocultándose y ella se sentía mucho más relajada. Se decidió a acabar de ver el atardecer, no tenía prisa por regresar.

Pero parecía que alguien si la tenía. Lo primero que escuchó fue un fuerte galope y los ladridos de Polo y un segundo después un agitado Damon la observó con ojos helados desde lo alto de un hermoso pura sangre.

Se miraron en silencio por unos segundos hasta que ella habló.

-no hacía falta que vinieras por mí, estaba a punto de regresar.- Dijo con fingida calma. Odiaba estar peleada con él.- ¿como sabías que estaría aquí?- dijo como para sacar un tema.

- te conozco mejor que nadie.- dijo cortante sin un atisbo de emoción y los ojos aún fijos en ella. Desmontó y se acercó.

No lo dudo, pensó Elena. Se bajo de la roca y se calzó sus tenis.

-¿Paso algo?- lo interrogó

-nada en particular, solo que te esfumas durante todo el día y resulta que me aburrí de que te portes como una niñita.- dijo seco.

-¿disculpa?- dijo incrédula.

-solo quiero saber qué te pasa.- dijo Damon bajando un poco las barreras, pero aun con la mirada fría.

-no comprendo a que te refieres.- dijo algo fuera de tema.

-Te la pasas llorándome cuando no estoy, y cuando al fin vengo no sólo te vas durante toda la semana sino que el único día que tenemos para pasarlo juntos, te fugas para pasarlo en compañía de un caballo y un perro, me siento alagado.- dijo cínico.

-¿peleamos ayer recuerdas?, solo necesitaba aire.- dijo algo molesta.

-podrías haber salido al balcón.- le espetó.

-estas insoportable, creo q a ti es al que algo le pasa.- bufó.

-no me pasa nada simplemente estoy decepcionado.- dijo y algo de tristeza se coló en su tono.- creí que yo era importante para ti.- susurro bajando la mirada y eso desarmó a la chica completamente.

Corrió hacia él y lo abrazo y él no pudo evitar corresponderle. A quien quería engañar había querido correr a sus brazos desde que despertó.

-perdóname, eh sido una tonta tienes razón, es que a veces te pasas, debes admitirlo.- le dijo fijando su vista en el, abrazada a su cuello.

Damon se encogió de hombros y murmuro un "Tal Vez". Por ahora se conformaría con eso dijo Elena.

-y si que eres importante para mi tonto, muy importante, eres mi hermanito ¿recuerdas?- dijo con una pequeña sonrisilla, pero él no se la devolvió.

Dio un fuerte suspiro y sus ojos azules se llenaron de melancolía.- supongo que debo hacerme a la idea de que ya no eres más la niñita que contaba los días para verme, que corría con sus tiernos y coloridos vestidos cuando entraba por esa puerta y se colgaba de mi cuello como un bebe koala.- le acarició los cabellos.- aquella para la que yo era su héroe.- dijo con aire triste.- tendré que aceptar que ahora hay cosas en tu vida más importantes y que no puedes detener y frenar todo solo porque a mí se me ocurra volver una vez cada algunos meses.- apartó su mirada de ella.

Ok, se lo comería si fuera de chocolate. Cuando bajaba todas sus barreras y la dejaba traspasar sus defensas, simplemente podía conseguir de ella lo que quisiese.

-tonto, sigues siendo mi héroe, siempre lo serás.- le dijo con una sonrisa.- lo de los vestidos, no creo que ninguno me quepa.- dijo como pensando seriamente en ello.- y por el resto, puedes estar seguro de que aún cuento los días.- dijo juguetona y se abrazó con fuerza a su pecho, aspirando ese aroma que adoraba.

Damon sonrió y ella suspiró aliviada.

Fijó sus ojos azules en ella -perdóname por lo de ayer.- dijo algo reticente y tensando un poco su abrazo.- pero para aclarar todo de una vez.- carraspeo- no estoy de acuerdo, pero si Rick dio su apoyo nada puedo hacer, solo me queda pedirte que te cuides y por amor de Dios niña te juro que si algo llega a pasarte, te matare con mis propias manos en cuanto te ponga una mano encima, por cabezota. A ti y a cualquiera que se atreva a tocarte.- dijo amenazante.

-Papá y tú deberían patentar sus amenazas, cada vez son más imaginativos.- dijo soltando una risa.

Muy a su pesar Damon se rió.

- Anda princesa regresemos a casa, y te advierto que sea lo que sea que hayas tenido pensado hacer, queda estrictamente cancelado.- le dijo muy serio y ella lo miro interrogante.- eres mía hasta que tomes ese avión mañana.- y abrazándola fuerte susurró en su oído.- a ver si entiendes que necesito de ti pequeña traviesa.

Una hora más tarde estaban sentados en un banco de madera dentro del invernadero, Damon estaba recostado en el respaldo y miraba hacia arriba y Elena acostada a lo largo, con su cabeza sobre las piernas de él, también observaba el cielo.

Como la estructura completa era de cristal, el hermoso cielo nocturno resplandecía sobre sus cabezas y un sinfín de estrellas, coronadas por una gran luna llena, iluminaban sus cabezas.

Él jugaba con su cabello distraídamente y ella se permitió cerrar los ojos por un momento.

-¿Tienes sueño ya pequeña?- susurró observándola.

-Aún no, solo disfruto el momento, te eh echado mucho de menos- dijo mirándolo.- a veces desearía que pudieras quedarte en casa y trabajar aquí como lo hace papá- volvió a cerrar los ojos.

-Así le quitaría la emoción a los reencuentros princesa- dijo Damon bromeando. Pero ella no le contesto. Bajó su mano hacía su barbilla y la instó a que lo mire.- Sé que no eh estado aquí en momentos que para ti a fueron muy importantes, y debes saber que hubiera dado todo por estar siempre ahí para ti, pero este trabajo me hacer ser quien soy, no me veo haciendo otra cosa-.

-Ni yo, te quiero por todo lo que eres, y sé que el trabajo viene incluido- dijo sonriendo.- Pero sabes que me preocupo sin remedio, un día de estos me dará un paro- ambos soltaron una risilla.

-Me gustaría poder quitarte ese peso, quiero que siempre estés feliz y sonriente- dijo pasando un dedo por su boca- Cuando vengo a casa sin energías después de largos meces de trabajo, esa sonrisa me recarga las baterías-. Dijo tierno y le dio un toquecito a la punta de la nariz de la chica.

Guardaron silencio por un rato, perdidos cada uno en sus pensamientos.

-¿A sí que con Matt y Caroline eh?- dijo como despreocupado.

Tema peligroso, pensó Elena.

-Así es, es algo que teníamos planeado desde antes de graduarnos-. Volvió a cerrar los ojos.

-¿Y porque yo no sabía de eso?- dijo sin quitarle los ojos de encima.

-Porque no era seguro que se realizara, por el tema de mi permiso obviamente- abrió los ojos y lo miró- además no es que por aquellas épocas te contara todo sabes-.

Damon suspiró- En qué momento dejaste de contarme las cosas princesa- dijo con tono afligido.

-Supongo que cuando crecí lo suficiente como para tener cosas que contar todos los días, y tú no estabas allí-. Su voz se fue apagando pero aún así el la escucho.

Sus ojos azules se nublaron, por un sentimiento que Elena nos supo descifrar.

-Pero afortunadamente tenía allí a mis amigos, ellos se volvieron mis confidentes-. Dijo para quitarle hierro al asunto.

-Genial, me reemplazaron por un Barbie Boy-. Dijo como con asco.

-No hables así de Matt, es adorable-. Elena defendió a su mejor amigo.

-Adorablemente molesto- contrarrestó Damon.

-Cambiemos de tema esto no lleva a ningún lado- Dijo la chica sabiendo que cuando discutían sobre Matt acababan en un punto muerto, en el que ninguno daba el brazo a torcer.

-En fin- suspiro Damon.- Prométeme por lo que más quieras que vas a cuidarte, no quiero que nada te pase- le dijo casi rogándole.- Quiero que entiendas que si algo te pasa, sería el fin del mundo para mi, ¿Lo entiendes?-. Dijo ligeramente exaltado.

-Si, tranquilo, no me pasara nada no hay porque alterarse-. Dijo para calmarlo.

-Lo siento- carraspeó.- Es que a veces creo que no entiendes lo que eres para mí- desvió la mirada hacia el cielo otra vez.

-Pues me hago un poco a la idea- dijo pensativa.- pero sería más fácil si tú mismo me lo dijeras.

-Te lo digo todos los días princesa, siempre que puedo- dijo con una sonrisa que ella correspondió- A veces no hace falta decir las cosas con palabras para realmente decirlas, ¿entiendes a que me refiero?- dijo como un maestro que le explica algo a un niño.

-Creo- Dijo la chica con aires confundidos. Tras lo cual ambos soltaron una risilla.

En ese momento la alarma del móvil de Elena comenzó a sonar.

-Es medianoche, debería ir a dormir ya, mañana debo despertar muy temprano-. Dijo viendo la hora.

-Debemos- corrigió Damon.- Vamos a dormir entonces.

Dicho esto ambos caminaron de regreso a las habitaciones, pasaron primero por la puerta de la de Damon, y ella siguió de largo esperando que él la acompañe a la suya, pero la detuvo tomándola del brazo.

-¿Quieres quedarte conmigo?- Dijo un poco dubitativo.

A Elena la pregunta no la sorprendió, siempre dormían juntos algunas noches cuando él venía a casa. Pero hacía casi un año ya que no lo hacían, pues Rick había tenido una charla con ambos explicándoles que aunque eran como hermanos y ellos lo sabían, ya eran los dos bastante adultos y no era bien visto que durmieran en la misma cama.

-Claro, pero que papá no se entere- Dijo Elena con una sonrisa cómplice. No había nada que deseara más que pasar la noche entera rodeada del olor y la calidez de Damon. A ella no le importaba el qué dirán, ellos se adoraban, se querían y siempre sería así hasta que fueran viejos y arrugados.

Damon la cargo sobre su hombro y la arrojó en la cama haciéndole cosquillas.

-No hacía falta que me cargaras como a un cerdito- Dijo algo agitada cuando logró zafarse de él. Y ambos rieron.

Se acomodaron en la cama, sin meterse bajo las sábanas pues hacía calor, ella se recostó sobre su pecho y el estiro la mano y apago la luz. Rodeó su cintura con el brazo derecho y la apretó contra sí.

Ella le oyó suspirar.

-Definitivamente, este es mi lugar en el mundo- Dijo él soñoliento, haciéndola sonreír en la oscuridad, antes de que el sueño los venciera ambos.


Hola a todos! espero que no les parezca demasiado corto el cap jaja. Gracias por el apoyo y las sugerencias :) .. Para quien pregunto cada cuanto actualizaría, espero poder hacerlo todos los días o día por medio, ya que estoy de vacaciones y tengo bastante tiempo para escribir así que quiero aprovecharlo! .. Gracias por leer!.. hasta el próximo cap.. Saludos, Blue :).