De niña, y a petición de Trixie, ella aprendía todo en casa, no era solo por el temor al rechazo, que al parecer era muy bien enseñado en Canterlot, además, estaba atrasada en algunas materias de conocimiento general, como historia de Equestria, y adelantada en magia, hubiera sido muy difícil que la aceptaran en una escuela de magia, en una escuela normal se habría atrasado demasiado y no quería dejar de aprender magia, así que sus padres le enseñaban.

De vez en cuando salía al parque, ahora tenía un par de conocidos con los que jugar, aunque se daba cuenta de que incluso con ellos había una alta pared que la separaba de los demás, aunque era mejor que nada, además, era un comienzo.

Trixie se apresuró a aprender todo lo que pudo, y así llegar a tiempo para dar los exámenes personales de magia, no era necesario, porque podía simplemente dar el de conocimientos generales, los de una escuela cualquiera, pero ella quería entrar a la Gran Academia de Magia de Canterlot, sentía que si entraba, podía ser al fin parte de Canterlot, las cosas a la familia le iban bien, más gente los aceptaba, pero al mismo tiempo el rechazo se hacía más férreo, en especial a medida que sus padres conseguían mejores escenarios.

-Entonces Trixie ¿Puedes mostrarme ese gran hechizo que te va a hacer entrar a la academia? aunque como ya sabes, creo que al lado de esos ponis Frufrú que tanto adoras te vas a aburrir como no te imaginas ¿Que me dices, no sería mejor que tú y tu familia se vinieran conmigo en una aventura? ¿Que dices Mystic, por los viejos tiempos?

Journe era el "tío" de Trixie y su visitante favorito, era muy extraño y excéntrico a la vista, atraía miradas y comentarios, pero siempre tenía una buena historia, y era como su hermano mayor, a pesar de tener más edad que su padre.

-Por última vez no Journe - dijo Mystic con una sonrisa y el ceño fruncido - he estado al borde de la muerte muchas veces por tus aventuras, ahora tengo una familia a la que cuidar - la conversación era mitad broma, mitas verdad, Journe, color de tierra seca, con una cutie mark de un camino inacabado con un atardecer de fondo, adoraría tener a Mystic a su lado en una aventura, pero sabía que eso no pasaría.

-Okey, entonces creo que solo me voy a llevar a Trixie conmigo - dijo despeinándola mientras la pequeña reía.

-¿Tu solo vienes aquí a intentar robarte a mi familia Journe? - dijo Frelia con una sonrisa, traía un café fuerte, casi grumoso para Mystic y ella, y una copa de vino para Journe, los errantes tenían todo tipo de bebidas, tanto inofensivas como para embriagar a un dragón.

-Bueno, sería el paraíso si pudiera llegar y robarme a los tres, justos, en lo salvaje - dijo el cruzando su casco hacia el frente, como mostrando la escena.

-Hacia el ocaso y hasta que se acabe el camino - dijo Trixie con el mismo gesto, era una frase común entre los errantes.

-No, y mil veces no hasta que Trixie cumpla seis, luego intenta convencerme, pero antes ni hablar - dijo Mystic, no estaba enojado pero parecía molesto por alguna otra cosa, lo de los seis años era algo que a Trixie no le habían explicado, le decían que esperara hasta mayor, así que ella lo dejaba estar.

-Tu padre necesita un VERDADERO show de magia - dijo Journe - a nosotros tres, un show que le daría un ataque a los miedicas de esta ciudad perfumada - dijo riendo, Trixie sabía que solo bromeaba, que no sentía rencor por nadie en el mundo.

-Tal vez en la noche, ahora, tu y Trixie van a comprar – dijo Frelia poniéndoles una lista en el casco - y luego todos me ayudan a cocinar.

-Yo solo corto, sin un cuerno voy a arruinar tus ingredientes, la mayor parte del tiempo fuera como hierva, aunque al parecer eso es de mala educación aquí – dijo Journe – comiendo pasto nunca se pasa hambre.

-Ewww! – dijo Trixie.

-El sabor no es lo peor, es cuando masticas un insecto, una oruga o escarabajo.

-Ewww! – Trixie rió mientras salían.

Un pequeño saludó a Trixie de ida a la tienda de Pondicherry, era un niño que solía ver en el parque, de nuevo Journe atraía todas las miradas, con su melena sin ningún tipo de estilo u orden, su capa errante de fibras silvestres y su nutrida colección cicatrices, los niños sentían que era algo cool, pero los adultos miraban sorprendidos y extrañados, el confiado semental ni siquiera notaba las miradas, notó sin embargo el saludo de los niños.

-¿Trixie tienes algún enamorado? – Preguntó Journe – a tu padre le daría un ataque cardiaco si tuvieras.

-No ¿Por qué? – preguntó Trixie sonrojándose.

-Si tanto quieres este sitio empieza a considerar a futuro, una vez que seas parte, para ti tiene que ser una realidad la posibilidad de enamorarte, incluso tener familia e hijos aquí – Trixie se sonrojó más – no vas a llegar ser parte del lugar si no lo sientes y actúas como tal.

-Pero… ¿No creías que era mejor ir de aventura y eso? – preguntó ella confundida.

-No Trixie, yo lo adoro, es mi vida, pero no tendría ningún camino que terminar sin ponis locales, si amas este lugar tómalo en ti, no importa que piensen los demás, tómalo en tus huesos – los errantes suelen ser así de honestos, no importa si sus niños no entienden enteramente.

El local de Pondicherry estaba cerrado, Journe y Trixie miraban el cartel que rezaba "Tuve una emergencia, cerrado hasta el lunes" era sábado.

-¿Adonde ahora pequeña?

-Hay otro ocal a la vuelta de la esquina – respondió Trixie un poco nerviosa, ese local en especial le parecía acogedor.

-Guíame entonces.

Era un local grande y mucho menos personal que el de Pondicherry, ambos entraron y se pusieron en fila y al rato entró Frictus.

Frictus no era el único que rechazaba a la familia, pero era el único que lo hacía tan abiertamente, esta vez se notaba que había tomado demasiada cidra, desde hace tiempo estaba amargado y culpaba de todo a los errantes, de esa forma las cosas solo le iban a peor.

Trixie intentó ocultarse pero Frictus la reconoció al instante.

-¿Se han fijado en cuantos vagabundos llegan a Canterlot desde que los errantes se instalaron aquí? – preguntó en voz alta, Trixie se sentía incomoda, Journe le dio una sola mirada y se calmó, mirando de nuevo hacia el frente – supongo que cualquier cosa es mejor que unas…¡Hip! unas sucias tiendas y carpas en las afueras, el arte y la civilización de aquí no se compara ¿cierto? –esa pregunta la dirigió directamente a Journe, poniéndose frente a el mientras se tambaleaba, Trixie se aferró a la pierna de Journe.

-…No – dijo luego de pensarlo en semental, sin siquiera mirar a Frictus.

-O sea, que prefieres el polvo y la ignorancia de fuera ¿no? Lo puedo ver en ti y en tu traje – Trixie miraba a Frictus con rabia y los demás ponis en el lugar observaban divertidos o incómodos.

-Polvo, claro, viene justo con una vida, el paquete completo – dijo Journe, Frictus frunció el ceño - ¿Sabías que fuera de Equestria existen cebras que usan magia para cambiar el rumbo del destino? No brillan, solo se juntan a rezar y luego de unos días la fortuna les sonríe y siguen adelante, yo sé eso y mucho más, incluso cosas de Equestria que no te imaginas, poni – Frictus estaba ya recibiendo la bolsa, luego de eso tomó una moneda de oro y la dejó en el mesón, era una moneda antigua de Equestria – rescaté unas cientas desde el pantano cruzando el océano – le dijo al vendedor – si me puede dar un crédito por ella estaría bien, voy a estar aquí un tiempo – y luego a Frictus – No me interesa el arte o la cultura, de todas formas, pero no va ser mi lugar favorito donde se vea bien visto que un poni que tenga que molestar a una niña pequeña para sentirse semental, y que no resista un poco de polvo a su alrededor, cuando digo que son ponis frufrú no lo digo por bárbaro, lo digo por la actitud, después de todo, mis amigos más allá del pantano de Silfria visten seda rosa y se bañan tres veces al día, pero cuando tienen que ensuciarse para matar un dragón lo hacen – lo más molesto para Frictus, y porque estaba callado sin responder, es que Journe no lo miraba siquiera, miraba hacia el frente con una expresión vacía, como si las palabras las recibiera una piedra, como si no importara en los más mínimo quien las escuchara.

Cuando salieron de local Trixie estaba algo asustada, los ponis atrás reían del rostro de Frictus, que todavía estaba cayado atrás, pero por sobre todo estaba agradecida con Journe, que había llegado dos días atrás con una bolsa de oro una cicatriz nueva cruzándole el rostro.

-Gracias – dijo Trixie.

-No, no es algo que agradecer, el pobre tipo realmente se siente mal – dijo Journe – todo lo que dije no es tan malo como que la sociedad les permita sentirse así de miserables y hacer miserables a los demás como algo normal.

Trixie miró a su tío unos segundos y luego le dio un abrazo, los comentarios y las miradas jamás desaparecieron, pero fue una fortuna para Trixie tener a Journe, y a aprender a lidiar como él lo hacía.

Todas las amigas de Twilight visitaron a Trixie un par de veces para saber cómo estaba, Fluttershy fue la única que siguió yendo después de un tiempo, además de Twilight claro.

-Twilight, necesito irme ahora, mis pequeños amigos me necesitan – dijo Fluttershy como todos los días – lo siento.

-Está bien Fluttershy, no necesitas disculparte cada vez que te vas a ir – dijo Twilight, tenía un libro en la mano.

-Ah, okey, perdón –dijo Fluttershy saliendo de la habitación, Twilight volvió a su libro.

Trixie estuvo en coma inducido más de una semana, Twilight, para sorpresa de todas, la iba ver a diario, pero Twilight no podía dejar pasar el hecho de que una maga como ella cayera en la desgracia, para ella era un deber como estudiante de Celestia ayudarla y que lograra hacer todo de lo que fuera capaz, a final de cuentas, todo unicornio con un talento mágico natural era capaz de hacer un hechizo único, y a Twilight le inquietaba la idea de que se perdiera ese algo que Trixie podía entregarle al mundo.

La primera vez que Trixie despertó, fue en la noche, fuera del horario de visita, le había quitado los anestesiantes por su rápida recuperación.

-Cariño… ¿Puedes oírme? – preguntó la enfermera cuando la vio abrir los ojos a eso de las diez de la noche.

-Yo… si… - dijo ella, sentía su boca seca y torpe, e incluso sus párpados y pensamientos parecían pesar, como si estuviera hecha de plomo, se intentó mover pero el mundo giró y cayó como peso muerto.

-Calma ahora - dijo la enfermera, alumbrando sus ojos con una pequeña linterna, la luz parecía llenar sus pensamientos por unos segundos - tienes que estar completamente agotada y necesitas descansar, pero viendo que estás despierta voy a hacerte un par de preguntas ¿Okey?

-Okey - dijo Trixie.

-¿Me puedes decir tu nombre?

-Me... me llamo Trixie - dijo ella, se vio en el hospital y se sintió desorientada, no recordaba bien como había llegado ahí.

-¿Recuerdas algo?

-Recuerdo... recuerdo que caminaba por el Everfree Forest... algo debió pasar ahí - dijo sintiendo una cálida neblina blanca entrar en su mente.

-Okey, no te preocupes, la dificultad al recordar es un efecto de las medicinas, lo mejor que puedes hacer es descansar, te debió haber despertado al ajetreo - dijo llevándose un par de mantas y una almohada - tus amigas van a estar felices de saber que despertaste y respondes bien - dijo la enfermera sonriendo "¿amigas?" pensó Trixie, pero entonces la neblina la invadió y le quitó todo sentido, se durmió sin darse cuenta.

-¿Lo ve? le dije que iba a estar bien, ayer, luego de que te retiráramos los medicamentos despertó y habló con normalidad, tal vez le cueste recordar algunas cosas al principio, pero ha mostrado las mejores de las señales, no ha tenido ninguna recaída y de casi me arrepiento de mantenerla tanto tiempo dormida - la cara del doctor brillaba - al principio va a estar muy cansada, e incluso cuando salga de aquí podría perder el aliento por el solo hecho de caminar, pero va a estar perfecta en un plazo de una par de meses.

Eran las cinco de la tarde, Twilight pasaba al menos dos horas leyendo al lado de Trixie todos los días, y siempre pedía un informe al doctor, así que apenas cruzó las puertas, el doctor se aseguró de darle las buenas noticias.

-Oh dios, ¡Esas son buenas noticias! - dijo Twilight sacándose un peso de encima, Trixie podía seguir trabajando en su magia en el futuro - muchas gracias doctor, muchísimas gracias.

-A veces me siento extraño por todos los agradecimientos, tiene que agradecerle a todas la enfermeras, a los ponis de la ambulancia y en especial a tu amiga Fluttershy, Trixie llegó aquí al límite, bueno, nos vemos, espero pueda hablar con ella hoy - dijo el doctor alejándose.

Ciertamente tenía mejor color, su rostro ahora tenía una expresión cansada pero cómoda en vez del vacío de las veces anteriores, Twilight como siempre se sentó a su lado y comenzó a leer.

Ese día solo había tenido fuerzas para despertar a comer e ir al baño, las enfermeras insistieron en que era mejor que la dejaran tratarla como cuando estaba dormida, pero bajo la amenaza de teletransportarse fuera del lugar, y lo contraproducente que eran las ataduras mágicas, la ayudaron ido y vuelta al baño, luego de eso había caído a dormir de nuevo.

Ahora estaba en ese estado de duermevela, cuando no se ha terminado de despertar, semi inconsciente recibió el sonido de las páginas dándose vuelta, y el acogedor olor de libro viejo, de tinta, de madera noble, estuvo así unos minutos hasta que se dio cuanta de que estaba despierta y se giró en la cama.

Twilight Sparkle estaba leyendo ahí, lo primero que pensó fue en echarla a gritos, pero eso seguramente le traería problemas, otra cosa que pensó fue en que esa era probablemente la amiga que le había dicho la enfermera, casi se había olvidado de eso, después pensó que carajo estaría haciendo ahí, esos pensamientos desaparecieron cuando los ojos de Twilight se nublaron y en su rostro apareció una honesta sonrisa de alegría.

-¡Trixie! - dijo dejando de lado el libro y acercándose - ¡que bueno es verte despierte, estaba tan preocupada!

-Sparkle, este es un hospital, baja la voz - bien, todavía podía dar una buena respuesta, su rostro de inmediato adquirió la mirada fría y dura como el acero que se había pegado a ella los últimos tiempos - ¿porque estás aquí de todas formas, vienes a burlarte de Trixie ahora que está herida?

-¡NO! oh, perdón... no, por supuesto que no, yo solo quería saber si estabas bien, tuviste ese terrible accidente en el bosque...

-Pues bien, puedes dejar de preocuparte, el doctor dijo que estaría bien - dijo girando y mirando hacia otro lado.

-Lo sé, he estado hablando con él desde que entraste aquí - escucho la voz algo herida y tímida de Twilight, usualmente la princesa tendría una actitud más fuerte, tal vez por su condición era diferente- bueno, desde el día siguiente, aunque llegaste pasada la medianoche así que no pude entrar a verte de inmediato, además llagaste en un estado crítico, por poco y pierdes demasiado sangre.

-Espera… - Trixie se giró y la miró con el ceño fruncido - ¿Como es que sabes tanto? - preguntó Trixie.

-Bueno, fuimos yo y mis amigas las que te rescatamos - dijo Twilight como algo natural - ¿nadie te lo ha dicho? Fluttershy te salvó, el docto dice que te podríamos haber salvado la vida - era una de los ases de Twilight, que ya sospechaba que la relación sería más difícil.

Trixie se dio vuelta contrariada, ¿Rescatada? los recuerdos serían siendo oscuros, por las cicatrices se había figurado algunas cosas, pero no había estado despierta lo suficiente como para esperar las respuestas de una enfermera, además, su cabeza ahora estaba más despejada. La neblina blanca la había tenido torpe todo el tiempo, ahora tenía a quien la encontró enfrente, y no le gustaba la idea ¿En serio le debía la vida a esa yegua? La ira amenazaba con formarse en su estómago como un depredador que despertaba.

-¿Que pasó exactamente? - preguntó Trixie.

-¿No te han dicho?

-No he estado tan lúcida hasta ahora.

-...Te atacaron los timberwolfs mientras estabas en el bosque - dijo Twilight mirando hacia abajo, Trixie se preguntó porque - fue terrible, había tanta sangre... - Twilight parecía estar hablando consigo misma - por momentos... por momentos pensé que no ibas a despertar - en la mente de Twilight cruzó el momento cuando le rociaron sal y suturaban la herida y ella no se movía, sus ojos se nublaron y se mordió el labio.

"Twilight me salvó la vida" pensó Trixie, la idea la golpeo y reventó las emociones dentro suyo "está al borde del llanto" no entendía nada, o sea, entendía, pero no lograba creerlo.

La visita y la terrible confusión fueron interrumpidas con la entrada de la enfermera con la última comida del día, ya eran cerca de las siete de la tarde.

-Es hora la comer - dijo la enfermera acarreando el carrito.

-Oh, cierto, yo te dejo para que comas, de todas formas tengo que volver a la biblioteca - dijo Twilight, pero no se movió.

-Okey, cuídate - dijo Trixie.

-Tu también... ¿puedo volver mañana? - preguntó Twilight girando hacia la puerta.

-Claro - dijo confundida, no le salía nada más hacia la poni que le había salvado la vida, si no tuviera esa idea en la cabeza la hubiera rechazado de inmediato, para un errante deberle la vida a alguien era un asunto serio, a pesar de sus palaras su rostro estaba rígido y molesto.

-¡Bien! - dijo alegremente Twilight, ignorando su expresión - hasta mañana, cuídate Trixie - dijo saliendo por la puerta.

El día siguiente no era uno de los mejores para visitar a Trixie, había estado gran parte del día despierta mirando al techo, le dolía la cabeza y se mareaba al intentar leer, y ahora que estaba más lúcida notaba todos los dolores del cuerpo, todo el agotamiento, notaba el sudor inevitable, no se podía bañar y las esponjas no eran suficientes, notaba el tiempo pasar lenta... lentamente... no estaba de buen humor.

Twilight llegó de nuevo a las cinco ese día, Trixie estaba despierta.

-¡Trixie, hola!... Trixie ¿Estas bien? - dijo después de acercarse y verle la cara.

-¿Te parece a ti que estoy bien? - dijo con cara de asesinato inminente.

-No, claro que no... Lo siento - Trixie volvió a girar la cabeza hacia delante.

-... Trixie, tango que hablarte de algo importante - dijo Twilight.

-...

-Okey, entonces solo voy a soltarlo - dijo algo frustrada - ¿Que vas a hacer una vez salgas de aquí?

Trixie había tenido el tiempo como para recordar, no todo, pero sabía que su carro estaba destruido.

-Voy a volver a comenzar de cero.

-Pero tienes que guardar reposo después de salir de aquí, e incluso después, puede ser peligroso ir de ciudad en ciudad con un carro como ese...

-Ese es el asunto de Trixie... ¿a qué te refieres a un carro como ese?

-Nosotras fuimos a revisar el carro... por si había algo de valor que rescatar, encontramos un pequeño cofre, pero aparte de eso...

-¡¿Abriste el cofre?! - la cara de Trixie había mostrado temor por un segundo, pero ahora solo estaba mirando con una expresión vacía, pero algo peligrosa.

-¡No, por supuesto que no! - dijo Twilight - pero tampoco podíamos dejarlo ahí tirado en la intemperie.

-Okey - dijo Trixie tranquilizándose un poco, Twilight la miró un segundo algo frustrada, y decidió que ese no era el mejor día, parecía demasiado enojada.

-Solo vine a decir que decidas lo que decidas hacer, yo puedo ayudarte en lo que sea ¿okey? - dijo Twilight - no dudes en pedirme ayuda.

En los ojos de Trixie el agradecimiento brilló por un segundo, pero después apareció inmediatamente la resignación y el rechazo.

-Por supuesto - dijo en una negación mirando hacia otro lado.

Era obvio que algo había pasado desde la última vez que había visto a Trixie, pero no quería rendirse sobre la poni tierna y la maravillosa hechicera que había conocido hasta hace poco.

-Lo que quieras Trixie - dijo Twilight saliendo del cuarto, pensando que era mejor dejarla sola por el momento - hasta mañana.

-...Hasta mañana - dijo Trixie luego de dudarlo un segundo.

El espectáculo fue grandioso, Trixie a veces olvidaba que tan impresionante podía ser su padre, las ilusiones eran mucho más impresionantes que las que deseaban los habitantes y productores de Canterlot, frente a ella el suelo se abría y aparecían los ponis de bajo tierra, el ciclo de la tierra se mostraba, pequeños ponis aparecían y envejecían para convertirse en un montón de mariposas que explotaban creando un arcoíris que llenaba la sala completa.

-Eso, es exactamente lo que tu padre necesitaba Trixie -dijo Journe, incluso el estaba impresionado, las ilusiones eran más realistas y masivas, más fluidas y más envolventes, eso era mucho tomando en cuenta de que era uno de los mejores ilusionistas de los errantes.

-Ahora puedo decir con propiedad que eres uno de los mejores magos que he visto - dijo Journe - ¿Como progresaste tan rápido?

-Ha estado estudiando de las técnicas y de la biblioteca de los "ponis blandos" por un largo tiempo - dijo Frelia.

-Bueno, hay unos cuantos trucos de magia en general que pude usar, y algunos trucos de cinematografía y perspectiva también – dijo Journe sonriendo y rascándose el cuello.

-¿Estabas ansioso por mostrárselo a todo mundo o no? - le dijo Frelia con un sonrisa burlona.

-Si...

Siguieron conversando por un rato, pero Trixie seguía mirando hacia el frente casi sin parpadear. El espectáculo había hecho un clic en su cabeza, en el momento justo en que las mariposas explotaban, supo qué hacer para quedar dentro de la academia.

Tenía que esforzarse mucho ese año, la mayoría de los unicornios solo pueden levitar algunas cosas y poner algo de su magia en su pasión, pero con unicornios como su padre, cuya cutie mark está centrada en la magia, las cosas eran diferentes.

Para entrar a la academia tenía que ir una vez a la semana por casi un año, a realizar exámenes donde se pudiese observar su potencial mágico, eso sí presentaba buenas notas en los exámenes de conocimiento general, donde Trixie, en sus exámenes personales, sacaba buena nota.

Journe había llegado para estar con ellos largo tiempo, que no era extraño entre los errantes tampoco, lo que fue bueno, porque mantuvo el ánimo de Trixie alto en todo momento.

Cuando llegó por primera vez a la academia, formalmente, con pretensiones de entrar, estaba terriblemente nerviosa, nadie aparte de los funcionarios, estudiantes, padres o ponis muy importante podían pasar del hall de entrada.

¿Quieres que te acompañe todo lo que pueda o estás bien aquí por tu cuenta? – preguntó Journe cuando entró con la pequeña a recepción.

-Está bien, yo puedo ir sola – dijo sonriendo nerviosa mientras llagaban frente a la recepcionista.

-Hola, venimos por los exámenes de entrada a la academia – dijo Journe.

-Buenas tardes, su nombre por favor – ella mostró sorpresa un segundo, pero simuló profesionalmente.

-Trixie, está dando los exámenes como estudiante con exámenes libres – dijo Journe mientras la mujer revisaba los papeles.

-Suba la escalera, espere en la primera puerta a la derecha a que la llamen, la atenderán en media hora – dijo la secretaria.

-Okey pequeña, ¿Segura que no quieres que te acompañe?

-No tío Journe, estoy bien.

-Yo me voy a pasear entonces, llego en unos cincuenta minutos ¿okey?

-Okey – dijo subiendo la escalera, no había pérdida, de inmediato a la derecha había una puerta "Exámenes para estudiantes externos" decía, en realidad era extraño, la mayoría de los hijos de familias muy importantes, no importa que tan poco habilidosos fueran, podían estudiar en la academia, tal vez simplemente por respeto al talento mágico, y al avance de la magia, decidieron que cualquiera que pasara el examen tendría la oportunidad de estudiar ahí.

Dentro de la habitación habían dos niños junto con sus padres, esperando su turno, sentados en el largo banco a la izquierda de la habitación, donde Trixie se sentó sola, se supone que la sesión podía llegar a demorar veinte minutos, así que Trixie estaba pensando en que tal vez se atrasarían al atenderla, lo que la puso un poco nerviosa, de inmediato un niño salió de la puerta al frente del banco con una expresión de calma en el rostro.

-¡Sunset Shine! – dijo la secretaria saliendo de la puerta y llamando, se levanto un pequeña de un tono anaranjado opaco oscuro, casi rojo, del tono perfecto para parecer elegante en vez de chillón – su turno, Witchcraft los atenderá de inmediato, lamento la demora, los exámenes están tomando más de lo que esperábamos – dijo la secretaria a los padres.

-No se preocupe – dijo la madre luego de despedir y dar animas a la niña – buena suerte – y entró.

Trixie se ponía cada vez más nerviosa y en ese momento se arrepintió de no haber venido con Journe, los minutos pasaban y parecían demorarse infinitamente, veinte minutos después, la niña salió sonriendo, sus padres la acompañaron afuera.

-¡Clever Trick! Su turno – dijo la poni, el joven de color celeste se levantó del banco muy nervioso, sus padres lo miraban con cariño.

-No te preocupes, hijo, no estás obligado a entrar, solo concéntrate, cálmate, y date una oportunidad ¿Okey? – le dijo el padre, parecía una fresa desalentadora, pero el niño sonrió y asintió, entrando.

Trixie se extrañó, si el niño estaba tan nervioso y era extraña la posibilidad de que entrara, ¿Por qué lo traían en primer lugar? Tal vez solo fuera para mejorar su confianza, después de todo, para llegar a algún lugar hay que caminar hacia delante, o eso era lo que Journe decía.

Veinticinco minutos después, y con quince de retraso, Trixie seguía esperando que la llamaran, otro potrillo ya estaba esperando su turno para entrar cuando Clever salió, parecía más relajado, pero sumamente cansado, estar nervioso y preocupado cansa, cansa mucho, Trixie lo sabía por experiencia propia.

-¡Trixie Lulamoon! – Trixie se adelantó hacia la puerta.

-Aquí – dijo agitando un casco.

-¿Estás sola pequeña?

-Si.

-Que pequeña más valiente – dijo la secretaria – bien, entra y siéntate, el profesor Witchcraft te atenderá de inmediato.

Trixie avanzó, la secretaria entró a otra puerta, de nuevo a la derecha, pero ella siguió hasta una gran oficina, y se sentó frente a una mesa llena puesta a lo largo.

Había una roca, una vela, un molino de juguete, una cuerda y plastilina, Trixie observó un tiempo el decorado y los muebles, sencillos pero definitivamente de mucha calidad y muy caros, en ese momento entró el profesor desde un puerta detrás de la mesa.

-Jovencita – dijo él desde el otro lado de la mesa – yo soy el profesor Witchcraft Dust, mis cercanos suelen llamarme Witchcraft, y algunos se han tomado la libertad de llamarme Witch, pero espero que me digas profesor Dust – tenía un pelaje morado oscuro, tan oscuro que casi parecía negro, y recordaba la bóveda nocturno, su cutie mark era un libro dorado abierto – ¿tu eres Trixie, hija de Mystic y Frelia?

-Si señor – dijo Trixie algo tímida por la presencia de Dust.

-Muy bien, entonces podemos empezar.

En recepción, Trixie no entendía bien que había pasado, solo había estado dentro de la habitación cinco minutos, y eso en comparación con el tiempo de los demás niños le parecía extraño, había levantado la roca, encendido y apagado la vela, hecho un nudo con la cuerda, movido el molino y manipulado la plastilina, y eso era todo, había salido.

Con el poco tiempo vio a Journe llegar las puertas de hall, parecía entusiasmado.

-¡Hey Trixie! ¿Terminaste el examen?– preguntó sonriendo, tenía las mejillas algo sonrojadas.

-Si – dijo ella mirando hacia abajo.

-¿Y? ¿Cómo fue?

-Bien – dijo ella con una media sonrisa – pude hacer todo lo que me pidieron.

-¡Bien! ¿Por qué esa cara entonces? Vamos a celebrarlo, te compro un helado – dijo él.

-Okey – dijo, tranquilizándose – ¿Por qué estás tan alegre tío?

-Acabo de recibir una carta del exterior – dijo el – está fechada de hace más de un año, pero a quién le importa.

-¿Son buenas noticias?

-Las mejores que pudiera recibir pequeña – dijo él, Trixie no preguntó más se dio cuenta de que él no quería decir más del asunto.

Caminaron un rato sin decir nada hasta llegar a un heladería.

-Te quiero tío Journe – dijo Trixie mirándolo así de radiante.

-Y yo a ti pequeñaja – le dijo el revolviéndole la melena.

Los exámenes fueron prácticamente iguales por dos meses.