Trixie estaba atada a un poste, Trixie, una niña pequeña de apenas unos siete años estaba atada al lugar donde una dejaría un carruaje, en la casa no había nadie que la cuidara, y la casa misma estaba abandonada y derruida.
El cielo tenía un desagradable color rojo y negro, los ruidos de pisadas y murmullos llenaban el lugar, y nadie se dignaba a mirarla, por más que llamara.
Pero de vez en cuando cerca de ella aparecían unos ponis sin rostro, se detenían cerca del cuadrado de concreto en el que estaba atada, en esos momentos Trixie se encogía e intentaba ocultarse, y comenzaba una lluvia de fruta podrida sobre ella.
La mayor parte del tiempo se limitaba a cubrirse la cara y el cuerno, sabía que de nada servían las palabras, pero cuando no lo aguantaba comenzaba a gritarles, a pedirles que se detuvieran, a pedir perdón, si es que había tenido la culpa de algo, pero nunca servía de nada, luego de eso intentaba limpiarse la fruta y las lágrimas.
Otras veces llegaban a la casa y comenzaban a pintarrajearla, escribían cosas malas sobre ella y sobre los errantes, y no importa cuánto les pidiera que pararan, seguían escribiendo.
En otras ocasiones, el Menor Ursa se paseaba por la ciudad, los ponis se ocultaban en sus casas, y ella quedaba sola atada a la estaca, temblando y llorando, esperando que el monstruo no la encontrara, a veces pasaba por encima de ella y a veces veía su cara pasar al frente, y temblaba creyendo que se la iba a comer, aunque nunca logró encontrarla.
A veces veía cuatro ponis más definidos, una poni con una capa estrellada, un poni con una sombrero estrellado, un gran poni lleno de cicatrices y uno con una varita de madera nudosa como cutie mark, sabía sus nombres, pero por más que gritara y les pidiera ayuda, pronto se perdían entre la multitud.
Y también estaba la poni color lavanda, que se sentaba y la miraba en un banco al frente de la casa, por lo que sabía, los ponis hacían todo eso en nombre de esa princesa, pero a la princesa no parecía importarle en lo más mínimo lo que le hicieran o no le hicieran a ella, había tenido esa pesadilla varias veces, ero en algún momento cambió.
Los ponis estaban atacándola con frutas de nuevo, cerró los ojos y se cubrió, pidiéndoles que pararan, los ataques cesaron de golpe, cuando abrió los ojos lo poni estaba delante suyo.
-¿Trixie? Calma Trixie, todo va a estar bien, yo estoy aquí ¿si?
-Twilight perdón, perdóname - le dijo, solo quería que los ataques parasen.
-Tranquila Trixie, yo te perdono.
La princesa no habló más, pero la limpió con agua, dejándola más limpia de lo que había estado en mucho tiempo, y luego se fue, junto con todos los demás ponis.
Las pesadillas se volvieron más irregulares, seguían atacándola de vez en cuando, pero cada cierto tiempo Twilight aparecía para consolarla, cuando aparecía el cielo se volvía más azulado, y sonidos más apacibles aparecían en la ciudad, cuando Twilight no estaba, de a poco el ambiente se hacía más agresivo.
Y fue cuando comenzó a escuchar el canto de los torcos, esa ave que no debiera encontrarse en la ciudad, cuando escuchaba su canto, sabía que podía estar segura, que nadie le iba a hacer nada.
Sus pesadillas se fueron haciendo cada vez más apacibles, después de siete días, Trixie despertó, miró al techo del hospital y los recuerdos comenzaron a llenar su mente, a medida que las pesadillas comenzaban a desvanecerse, luego se dio cuenta de que estaba amarrada, y cuando intentó usar magia se dio cuenta de que eran correas mágicas, incluso tenía el cuerno cubierto, el cuarto estaba solo, eran algo así como las once de la mañana.
Una luz blanca entraba por la ventana, y Trixie se vio abrumada por lo que había estado pasando, la primera hora que estuvo despierta mirando al techo, se dio cuenta de la tonta que había sido, de lo ridículo que había sido escapar del hospital en las condiciones en las que estaba.
Desde hace mucho tiempo, podía soportar y bloquear todos los malos sentimientos y las penas dentro suyo, pero cuando despertó esta vez, se dio cuenta de que sentía algo cálido en el pecho, no sabía porque se sentía así, pero no pudo evitar llorar, y se dio cuenta de que había sido lo último, estaba harta, está completamente harta de todo lo que había tenido que soportar en los últimos tiempos, no quería más, un segundo más de eso, era hora de agachar la cabeza, de abandonar la dignidad, ya que más daba, no necesitaba ninguna otra fruta podrida volando por su cabeza.
Cuando Twilight llegó a la hora de visitas le advirtieron que tenía que mantenerse tranquila, Trixie estaba despierta pero atada por seguridad, le habían preguntado si podía visitarla la princesa, y había dicho que si, que Twilight podía entrar, que no iba a hacer ningún problema, se había disculpado con las enfermeras y con el doctor, las noticias alegraron a Twilight.
Entró a la habitación, Trixie estaba ahí, pero se le notaba deprimida, sus orejas estaban caídas y pegadas al cráneo, su melena lacia, y sus ojos inexpresivos.
-Trixie, hola – dijo Twilight suavemente mientras se acercaba a la cama.
-…Hola Sparkle – dijo luego de un corto silencio y sin mirarla.
-¿Como estas?
-No puedo quejarme…
Twilight se sentó.
-… Sé que la vez anterior las cosas no salieron bien – Trixie apretó las sábanas y su rostro mostró un poco de molestia – lo siento mucho por eso, al fin y al cabo eras tú la que estaba en cama, encerrada, yo tendría que haber sido la más tolerante, pero quiero saber, necesito saber si tienes una respuesta, yo todavía quiero ayudarte – Trixie se mantuvo en silencio.
-Todavía no lo gro entender porque te preocupas tanto por mi Sparkle – dijo Trixie.
-Honestamente, yo tampoco – dijo Twilight, Trixie la miró con una ceja levantada – y eso me tenía confundida, pero me di cuenta de que eso no importa, el punto es que me preocupa, además… además de eso no puedo dejara una hechicera como tu abandonada así como así, cuando te imagino quiero verte en la cúspide de tus habilidades, las dos somos unicornios ¿Recuerdas?
-Serias una buena profesora – dijo Trixie, era hora de tomar la decisión, abandonar su orgullo o seguir con su vida como era hasta ahora, hace una semana no hubiese dudado, pero ahora mismo no sabía porque, respondió – está bien Sparkle, puedes ayudarme como quieras, aunque te advierto, una vez pueda ir por mi cuenta, te voy a pagar absolutamente todo lo que te deba y me voy a marchar sin mirar atrás.
-Solo si así lo prefieres – dijo sacando un libro del bolso, en ese momento el canto de los torcos comenzó de nuevo, los recuerdos de las pesadillas despertaron en Trixie, cierta sensación de terror, pero también las imágenes de Twilight consolándola.
-Esos pájaros, no se supone que vivan aquí – dijo Trixie escuchando el canto casi olvidado, de cuando vivía en una carpa con sus padres.
-¡Si! Viven en la periferia, Fluttershy me ayudó con eso, tiene unos cuantos de esos, y los envía a cantar a tu ventana, descubrimos que cuando cantaban tus pesadillas se calmaban – dijo Twilight sonriendo.
-¿Cómo sabes de mis pesadillas?
-Hablabas despierta – dijo Twilight, Trixie se dio vuelta a mirarla, se hubiera sentido mal si no fuera por la sonrisa bondadosa y la simple lágrima en el rostro de Twilight, se limpió – cuando lo vi por primera vez me preocupé muchísimo, parecía ser muy feo, no era demasiado difícil calmarte, afortunadamente, pero no podía estar aquí siempre, así que le pedí ayuda a Fluttershy.
Trixie no dijo nada, desde hace horas ya estaba derrotada, aceptó la amabilidad como llegaba.
-Fluttershy tiene un poco de tiempo hoy, va a venir a visitarte.
-¿Fluttershy?
-Mi amiga, amarilla, pelo rosa y largo, y es, además, la que te salvó una vez te rescatamos de los lobos, si no fuera por ella no sé si estarías vivía – Twilight se tapó la boca con un caso - Lo siento, no debería traer eso a colación de nuevo.
-Si no fuera por ella estaría muerta – dijo Trixie.
-…Es lo más probable – dijo Twilight.
-Las cosas como son, supongo.
Se hizo un largo silencio en la habitación, esta vez no existía ninguna tensión, Twilight se sentó a leer muy cerca de Trixie, y esta no hizo nada para detenerla.
Fluttershy entró casi una hora más tarde, no quedaba más que media hora de visitas, Trixie y Twilight habían intercambiado nada más unas cuantas palabras, Trixie se enteró de lo que Twilight le había pedido a sus amigas, Twilight le acercó agua y le acomodó la almohada y poco más, ya que Trixie no se podía mover, la enfermera había entrado y le había dicho que si se portaba bien podían ponerle un collar en ver de tenerla atada.
-¡Twilight, Trixie, hola! – dijo alegremente la poni una vez entró a la habitación – es bueno verte despierta.
Trixie giró la cabeza y vio a Fluttershy, era una de las que menos había visto, pero ella se acercaba con una sonrisa.
-Hola.
-¿Cómo te sientes? – dijo acercándosele y acomodando la almohada, Trixie intentó decirle que estaba bien, pero luego de unos segundos se dio cuenta de que de hecho en ese momento estaba más cómoda – nos tenías preocupada, cuando te vi salir del bosque casi me da un ataque, no sabes cuánto me alegra verte recuperada.
-No te preocupes tanto por eso – dijo Trixie un poco incómoda.
-Oh, no es molestia, además, Twilight estaba preocupada por ti, y si ella quiere ayudarte, yo quiero hacerlo, ¿Quieres una vaso de agua? ¿Qué arregle las sábanas? ¿Les enseño alguna melodía especial a mis pájaros? Lo que sea, tu solo pregunta – dijo sonriendo de oreja a oreja, cuando se trataba de ser amable Fluttershy perdía bastante timidez.
-No, estoy bien, gracias – dijo Trixie algo confundida mirando a Twilight.
-No puedes culpar a la guardiana de la amabilidad por esto – dijo Twilight riendo – Fluttershy va a ser amable contigo no importa que, a menos que tenga que regañarte, es muy maternal en ese sentido.
-Supongo que soy la mamá de Angel Bunny.
-No, no en ese caso Fluttershy, en ese caso tu serias la hija de Angel.
-Oh, okey.
Las amigas siguieron conversando un rato, Fluttershy se hacía cargo de lo que Trixie necesitara sin que ella dijera nada, era un ambiente cálido y apacible.
-Bueno, yo tengo que irme, he descuidado demasiado mi trabajo en la biblioteca, tengo que ayudar a Spike, ha estado haciendo mucho por si solo – dijo Twilight diez minutos antes de que acabara la hora de visita – y ya estoy llegando tarde, tendría que haberme ido hace veinte minutos, bueno, ¿Nos vemos mañana Trixie?
-Como quieras.
-Okey, hasta mañana, hasta luego Fluttershy.
-Hasta luego Twilight.
La habitación quedó en silencio unos momentos, Fluttershy miro a Trixie más seria.
-No vuelvas a hacer eso – le dijo casi como si regañara a un niño.
-¿Hacer qué?
-No vuelvas a escapar, Twilight casi se vuelve loca, tienes que ser más responsable contigo misma, y con quien se preocupa por ti – dijo Fluttershy con el ceño fruncido.
-¡Pero yo no pedí todo esto!
-Eso es lo que menos importa, eso no va a quitar el dolor que le causas a los demás Trixie – dijo Fluttershy, luego su expresión se suavizó – además, aquí no tienes que tener miedo, este pueblo es el más amigable de todo Equestria, aquí nadie te van a hacer nada, Twilight no te va a hacer daño, y no va a dejar que nadie lo haga.
-¿Porque dices eso de repente?
-Porque vimos tu carro, y los diagnósticos del médico, y yo también alcancé a ver una de tus pesadillas – dijo Fluttershy – eso se acabó, incluso puede ayudarte que la gente sepa que eres amiga de la princesa… de todas formas, pídeme cualquier cosa que quieras – dijo saliendo – no importa porque, Twilight está preocupada, así que estás bajo la custodia de las guardianas de la armonía.
Trixie estaba algo levantada, cayó a la cama pesadamente, tenía un embrollo en la cabeza, pero se sentía bien, y era algo que la aterraba, ese sentimiento dulce y cálido en el pecho le asustaba más de lo que pudiese reconocer, se pasó el resto del día fantaseando y pensando sobre donde iría cuando saliese del hospital, las fantasías de pesadilla no le afectaban, eran algo común, pero se sorprendía cuando imaginaba un futuro bello delante, en especial un fantasía específica, cuando la tuvo sacudió su cabeza y se regaño mentalmente "¿Qué me está pasando?" , claro que no pudo sentirse demasiado agobiada, el canto grueso de los torvos la calmaba, fue una rosa hasta que llegó la enfermera, lo único desagradable que hizo ese día.
-Me porté bien, pero me pone el collar y me ayudan a ir al baño, si no grito y me muerdo la lengua – la enfermera lo hizo, era inútil discutir sobre ese punto, de nuevo llegó cansada y adolorida de vuelta a su cama, pero esta vez solo se arropó y durmió con calma, soñó con una tarde nublada y opaca, con Twilight leyendo al lado suyo sin ponerle atención, y la multitud sin rostro vagando, pero en el sueño, cuando se recostó y miró las nubes de lluvia logró sentirse en paz.
Cinco meses después de la primera clase de Fairy, Trixie estaba logrando ponerse al nivel de los mejores estudiantes de la academia, pero no era suficiente, por los dos meses, tenía que ir más allá.
En ese momento estaba levitando una roca, era el doble de pesada que la de prácticas, la mitad que la real, ya había estado en el aire unos veinte minutos, y Trixie sentía que se le escapaba.
-De nuevo Trixie, cuando te estás agotando quemas la magia muy rápido, sigue aplicándole el mismo nivel de poder, aún cuando estés cansada, va a seguir flotando – Trixie siguió su consejo, estaban en el patio de la familia, Frelia ya no consideraba obligatorio estar ahí, así que estaba escribiendo en la sala para una nueva presentación, Mystic discutía con unos productores e iba a llegar con mercadería, y Journe meditaba un poco más allá, la roca se mantuvo unos minutos más antes de caer pesadamente.
-Bien, pero recuerda guardar lo último para bajar la roca, tirarla te puede quitar unos cuantos puntos – dijo levitando una botella de agua, Trixie estaba casi sin aliento y parecía que hubiera estado corriendo, tomó la botella con los cascos y se la llevó a la boca, tomando tan rápido como pudiera.
-¿Como estuvo eso? – preguntó Trixie.
-Bastante bien, en especial pensando que no es tu fuerte.
-¿Pero no hay un estudiante que practica con la roca real?
-Si, pero es lo único que hace por encima del nivel, aunque es impresionante de todas formas, seguramente va a entrar para luego ir a la academia militar, la guardia no rechazaría un quien a los siete pueda levantar esa piedra quince minutos… aunque no le digas a nadie, se supone que no te puedo hablar de los demás estudiantes. Tienes dos meses para aumentar esos números, tienes que ponerle empeño.
-¿Dos, no tres?
-Corta un poco por aquí, un poco por allá y quedar nueve meses, de los que han pasado siete.
-Okey… ¿profesor puedo hacerle una pregunta? Pero no se enoje.
-Claro pequeña, pregunta – el sol se ocultaba mientras hablaban.
-¿Por qué Fairy Wand?
-¿Eso? Pudiste preguntar en cualquier momento… Trixie, ¿Sabes cual es una de las mayores diferencias entre los errantes y los demás habitantes de Equestria?
-No – dijo algo incómoda.
-Los nombres, Mystic y Journe son nombres simbólicos, pero no son reducidos, y Frelia y Trixie son bellos, pero no son simbólicos, tu le das a tu vida un significado, pero para los demás pareciera que los padres escriben el destino con el nombre que le ponen al hijo, incluso cuando el hijo no ama lo mismo que sus padres, el nombre lo sigue, para mí fue genial, mis padres estaban obsesionados con las hadas, y yo también, la magia que viste cuando recién nos conocimos, viene de la intención de conocer lo oculto, siempre he querido ver un hada, y Wand, aunque fue algo estético, también toma parte, quiero que las hadas saquen su poder de varas, o encantamientos y pociones, no de un cuerno, creo que sacaría toda la ilusión que les tengo – Fairy miraba hacia el cielo soñador.
-Pero señor Fairy, las hadas no existen.
-Jajajajaja – Fairy había abierto los ojos con sorpresa y luego había soltado una carcajada - esta historia me la has respondido de muchas formas, pero eres la primera tan directa – dijo limpiándose una lágrima.
-Pero es que mi tío ha viajado por tooooodos lados – dijo separando los cascos – y nunca ha visto una.
-Esa es la belleza, el mito dice que las hadas eligen a quien las ve, hay algunos magos en la historia que hablan de ellas… muchos son considerados locos y extravagantes, pero queda la esperanza.
-Entonces ¿Está esperando a que lo escojan?
-Algo así… aunque nunca van a elegir a un poni de esta ciudad, ellos viven en lo rural, eligen a quienes están conectados con la naturaleza, esos sabios, podían pedir prestada la energía de la tierra y usarla a través de sus cuernos.
-¿Entonces porque sigue aquí?
-Esa es una pregunta difícil Trixie, bastante difícil… supongo que tengo una vida muy cómoda aquí en Canterlot.
-No sé nada de hadas, pero si hay, creo que deben estar muy muy lejos…
-Pienso lo mismo… - ambos se quedaron un rato en silencio.
-¿Y cómo van las imágenes? ¿Puedes hacer un buen cuadro?
-La verdad profesor… no he estado practicando los cuadros que me dijo – dijo Trixie bajando los ojos.
-¿Cómo? Pero Trixie… la evaluación personal es muy importante, quedamos en que un buen cuadro puede ser lo más acertado…
-¡Lo sé! … lo que pasa es que he estado practicando un hechizo propio, y creo que ya lo tengo más o menos dominado.
-¿Un hechizo propio? ¿Un original? – preguntó sorprendido con el ceño fruncido.
-No, original no pero… espere, no sé cómo explicarlo, así que se lo voy a mostrar – dijo corriendo a la casa, salió de inmediato con una caja – sin la caja no puedo hacerlo bien, creía que no iba a poder hacerlo, pero entonces mi mamá me dio la idea y resulto – dijo sonriendo, dejó la caja en el suelo y la abrió, no había nada dentro – un segundo – cerró los ojos frente a la mirada de Fairy, comenzó a respirar lenta y profundamente, se sentó y cruzó las piernas, su cuerno comenzó a brillar, y a brillar más fuerte, no con un aura más grande, su cuerno parecía quemar con un color blanco, y luego, pequeños seres empezaron a entrar en la caja.
O mejor dicho, aparecieron desde las esquinas, pronto se generó un escenario, y una pequeña multitud de ponis al frente, Fairy, con los ojos abiertos, reconoció a Mystic en el escenario, con Frelia a su lado.
-¿Un holograma…? – Fairy miró a Trixie sorprendido, cuando ella abrió los ojos brillaban un poco, no era magia muy poderosa, pero era difícil y específica, el espectáculo dentro de la caja se desarrollaba, los personajes eran muñecos caricaturescos, sus movimientos no eran demasiado flexibles, algo toscos y rígidos, igual que las figuras, pero un holograma era un holograma, la imagen de su padre, con los ojos como dos puntos negros, y de su madre, se movían, se disparaban pequeñas bolas de fuego y luz, y Fairy, sorprendiéndose más, notó los efectos de sonido que venían de la caja.
Antes de maravillarse más por el holograma, hecho a tan temprana edad, el hechizo de deshizo de la nada.
-¡Ouch, ouch, ouch! – Trixie se frotaba la cabeza – duele.
-¿Estás bien?
-Si, pero ya estaba cansada, solo funciona bien cuando lo hago en un día de descanso.
-¡Pero Trixie, esto es genial!
-¿Lo es?
-¡Por supuesto, un holograma es exactamente el tipo de cosa que buscan en el examen personal! ¿Has visto otro potrillo que haga eso?
-No aquí, pero mis papas pueden, y muchos errantes también – Fairy quedó helado frente a eso, ¿Era algo común entre los errantes ese tipo de magia? Deben aprenderla de otra forma.
-Bueno, aquí en Canterlot es algo raro, ¡Esto te da buenas chances en la academia! – dijo Fairy.
-¿En serio? – dijo Trixie sonriendo emocionada.
-Por supuesto, ¿Por qué mentiría? – Dijo Fairy – tenemos que practicar ese hechizo, por hoy la clase se acabó, ¿entramos?
-Si – dijo saltando hacia la casa, una vez entró se escuchó su grito - ¡Mamá, el profesor Fairy dijo que el hechizo es bueno, que me da chances para la academia!
-Eso es genial mi niña, ¿Ves lo que te dije? Ahora ve a darte un baño, siempre terminas sudada luego de las prácticas.
-¡Okey! – Dijo, espero hasta que Fairy entrara - ¡Adiós señor Fairy! – Le dijo dándole un abrazo - ¡Hasta pasado mañana! – y correo a la escalera.
Fairy se sorprendió un poco, quedándose quieto, pero luego sonrió, hace mucho que no le daban un abrazo tan efusivo.
-Oye Fairy – escuchó una voz a su lado, Journe era tan silencioso como siempre.
-¿Si Journe?
-Gracias – dijo el gran semental bajando la cabeza – tienes que saber que has hecho mucho por esa niña, y que te considera un buen amigo.
-Hice lo que era correcto.
-Y tienes mi gratitud, claro que si le haces algo te muelo, pero no te lo tomes personal, molería a cualquiera que la haga algo – dijo sonriendo – solo te lo digo porque ya comenzaste a significar algo para ella, Frictus siempre habla mierda, pero no lo golpeo porque es simplemente patético, si tú fueras a hacer algo la devastaría, así que a ti te lo digo… Solo para aclararlo, estoy seguro de que puedo confiar en ti.
-Okey, voy a recordarlo – dijo Fairy riendo nerviosamente, ambos entraron a la cocina.
-Entonces, ¿Es tan bueno como Trixie dijo? – preguntó Frelia cuando vio a Fairy.
-No creo que podamos llevar su holograma a un gran nivel en poco tiempo, pero es una magia rara, ¡Demonios, jamás había visto eso en una niña de nueve años! Definitivamente creo que es grande, ¡esto puede por fin hacer un puente para cruzar esos dos meses!
-Esos dos meses y el hecho de que somos errantes – dijo poniendo un par de zanahorias en el estofado, que había comenzado a preparar mientras estaban fuera.
-No creo que…
-No se preocupe Fairy, yo entiendo, necesitaban una muy buena razón para dejar a Trixie entrar a la academia, ella está tomando el examen porque vive aquí y pasó el examen básico, pero no creo que nadie, ni siquiera usted pensase que dejarla entrar era una buen idea.
-Señora Frelia, yo…
-Para ponerlo simple, yo desconfiaría de unos ponis de Canterlot haciendo un espectáculo y relatando las leyendas de los errantes, es solo natural, el hecho es que son pocos quienes nos tienen odio, y muchos quienes no saben que pensar, pero esos pocos que odian pueden usar toda esa inseguridad para lo que quieran, si no fuera por eso, con la habilidad que tiene, mi esposo debería estar actuando en los mejores escenarios de Equestria, y tal vez el extranjero – dejó de revolver y lo miró de frente, amable pero firme – así que no medias verdades ni palabras amables, ¿Puede entrar Trixie con el holograma?
Fairy se sentó sorprendido.
-No lo sé – dijo al fin mirando a otro lado – he venido pensando en esto, con su talento, debiera entrar, por poco, aun considerando esos dos meses, pero… existe cierto lavado de cascos en la nobleza y los ponis importantes, nunca ha sido lo suficiente como para afectar la selección, algún profesor le da un par de puntos más a un estudiante, pero entre un noble amigo y un noble conocido… Estoy seguro, no hacen gran diferencia, pero no sé cómo se comporten con un errante, no sé si se atrevan a quitarle muchos más puntos por ser ella, Trixie es muy buena, pueden incluso verla como amenaza, hasta hoy no estaba seguro de si tenía posibilidades, pero el holograma es la chance final, esto realmente le da posibilidades, como le he dicho, nunca había visto eso a tan corta edad.
-… Entiendo – dijo ella volviendo a revolver – y usted es quien ha puesto la cara por mi hija frente a toda la academia ¿Cierto?
-No es gran cosa, muchos colegas no entienden, pero no me ha dado grandes problemas.
-Pero pudo – dijo – muchas gracias Fairy, tiene que saber que lo consideramos un amigo de la familia.
-Uno al que le pagan – dijo sin pensarlo, luego se tapó la boca.
-Si, no era amigo cuando vino por primera vez, e incluso, le hubiésemos pagado igual, tal vez hubiésemos aceptado un descuento, pero a dos meses… ya no importa, y ya ganamos más.
-Siempre pueden usar las monedas – dijo Journe que estaba tomando jugo en la mesa, leyendo un extraño pergamino.
-Ese es tu dinero Journe – dijo Frelia.
-Entonces pagar la estadía.
-No.
-¿Una estadía con descuento?
-Tampoco.
-Voy a tener que seguir agasajándolos entonces – dijo, muchos de los muebles más lujosos y salidas y comidas las había pagado el.
-Voy a pedirle a Mystic que le ayude, hace un tiempo no pasan tiempo de calidad, va a ser genial que trabajen juntos.
-¿Mystic puede hacerlo también? – preguntó Fairy.
-Desde los diez años, así que Trixie le saca ventaja, de todas formas Mystic es uno de los mejores entre los errantes, así que ella tal vez sea de las mejores en décadas.
-Pero entonces ¿Por qué nunca lo ha hecho en un espectáculo? Conozco todas las preferencias y problemas, pero un holograma es un hechizo respetado en todas partes.
-Porque necesita un alma calma y un espíritu callado para hacerlo, si no, los miedos van a aparecer en el holograma, cuando él lo intenta siempre aparece una Trixie triste y sola, ese es su miedo, por eso se que va a adorar la idea de ayearla.
-… La magia de los errantes funciona distinto, realmente dijo Fairy rascándose la barbilla.
-El aprendizaje es diferente, la magia es una sola, lo que sucede es que cuando en los campamentos de errantes haces el hechizo, HACES EL HECHIZO, acercas, alejas, transparentas, relatas batallas y amores, e intentas que se vea como si pasara frente tuyo, la sangre es difícil, se requiere tanto talento y un ánimo tan específico, que es casi una bendición, cuando Mystic lo hizo por primera vez, hizo un holograma doble, como si fueran dos cámaras desde un lugar distinto ¿Recuerdas Journe?
-Los ancianos se volvieron locos – dijo Journe desde la mesa - y tú también, te recuerdo, con los ojos brillantes y las mejillas rojas.
-Esa noche se me declaró, supongo que toda esa autoestima le ayudó – rió Frelia.
-Me hubiera gustado ver algo así – dijo Fairy, estaba sorprendido, el nivel al que se referían era solo cercano a los que decían de las princesas y Star Wirld, aunque claro, ningún errante podía mover el Sol.
-Fue bello – dijo Journe – y recuerda que estas aquí escuchando todo porque te tenemos confianza, no lo arruines muchacho.
-¡Journe! ¿Que dices? – Dijo Frelia quitándole importancia con un casco, mientras se alejaba de la cacerola - Ten cuidado, eres una criatura realmente aterradora, ¿Sabías?
-¿Yo? – Journe se acercó a Fairy completamente serio, Fairy como siempre se preguntó donde se habría ganado esas cicatrices – dime ¿soy aterrador? – el intento de sonrisa de Journe solo arqueó la cicatriz que cruzaba su ojos derecho.
-Si, definitivamente.
Frelia y Fairy reían mientras Journe se sentaba malhumorado en la mesa, en ese momento entró Mystic sonriendo, llevaba un montón de cosas en una bolsa.
-¡Hola Fairy! ¿Sigues aquí? No esperaba verte hoy – dijo dejando las cosas en la mesa.
-Estábamos conversando – dijo Frelia – entonces ¿Cómo estuvo tu reunión con los productores?
-¡Bien! Realmente bien, ya están aceptando que uso los hechizos que de hecho merecen el nombre – dijo entornando la vista - y algunos cuentos errantes también.
-Me alegro por ti querido – dijo ella dándole un beso – ahora ve y lávate las manos, tú y Trixie se ocupan de la ensalada, y tu pones la mesa Journe, ¿Vas a comer aquí Fairy?
-¿Yo? Bueno, si no es molestia…
-Los errantes comparten siempre la mesa y el techo con sus amigos – dijo Frelia.
-Muy amable de su parte, está bien, me quedo a cenar.
-Solo siéntate y espera, va a estar listo en un momento, yo voy a tomarme un descanso – dijo, se sentaron en un mismo sillón.
-¿Profesor? – Trixie bajaba se la escalera en ese momento, esperaba que Fairy ya se hubiera ido.
-Fairy se queda a cenar – dijo Frelia, Trixie sonrió y corrió a saludar a su padre, y comenzó a preparar la ensalada con él.
-Se ha vuelto una niña con confianza, antes era tímida y asustadiza.
-Tiene que serlo, es una unicornio talentosa, y tiene una familia casi perfecta.
-Me gustaría verlo así, la verdad, ambos luchan por soportar los insultos y las habladurías, pero mientras Mystic quiere vivir su vida lo más cercana posible a la de un errante, Trixie solo quiere ser parte de la sociedad de Canterlot, ahora mismo pueden trabajar juntos, pero me asusta que en algún momento eso explote.
-…Supongo que desde mi perspectiva es difícil verlo – dijo Fairy.
-Tal vez solo sea la paranoia de madre, pero así veo las cosas.
-Una cosa no he entendido desde que me di cuenta de que no aspiraban a ser grandes figuras de Canterlot… ¿Por qué vinieron aquí en primer lugar, no hubiera sido más fácil vivir como errantes?
Frelia miró a Fairy un largo rato, muy largo, pensando en un sinfín de cosas.
-Solo déjelo en que es para proteger la vida de nuestra hija, necesitamos ser habitantes de Canterlot, al menos hasta hace dos años… claro que cuando cumplió siete ya no quería irse de esta ciudad, Mystic vino aquí pensando en irse en algún momento… pero ha tenido que acostumbrarse a la idea de que tal vez nunca nos vayamos – en ese momento Trixie tomaba una pequeña pastilla de un pastillero y se la metía en la boca, tenía que tomarse una a diario, lo decían sus padres así que nunca lo evitó.
-Creo que entiendo, de todas formas no voy a preguntar más.
-Gracias.
-¡Está listo! – dijo Journe que estaba terminando de poner la mesa, todos se sentaron, y Mystic comenzó a servir el estofado.
-Entonces Fairy, no hemos conversado mucho desde la última vez, ¿Tiene ahora una respuesta? ¿Algún sueño u objetivo a largo plazo? – sobra decir que era una pregunta algo brusca en Canterlot, pero no entre los errantes.
-El profesor dijo que quiere encontrar a las hadas – dijo sonriendo Trixie antes de que Fairy dijera algo, el semental se sonrojó de inmediato - ¿Sabes algo de eso tío Journe?
-Nunca he visto una, pero he oído sobre ellas.
-¿En serio? – dijo Fairy antes de poder frenarse, pero cuando miró no había una sola mirada burlesca.
-Unas cebras me dijeron que podías encontrarlas en algunos oasis del gran desierto, pero lo que sucede es que nadie ha vuelto, pocos se han referido a los oasis, y por lo que parece cambian de lugar siempre, está bañada de cadáveres de ponis soñadores – dijo Journe mirando a Fairy fijamente – dicen que una vez llegas al otro lado, donde las hadas, nunca más vas a querer volver… nunca me he planteado cruzar el desierto, pero pensaba llegar a él la próxima vez, yo te puedo llevar, ¿Qué me dices, vienes conmigo cuando vaya en una aventura?
-Deja eso Journe, nadie quiere ir contigo – dijo Mystic.
-De hecho se supone que uno tiene que estar preparado para ser elegido… nunca voy a estarlo aquí, hasta hace poco era un pensamiento aislado, pero… creo que me arrepentiría de morir sin tomar la chance, incluso si no existen… quiero llegar a un momento en que pueda decir que puedo ser elegido, el mito es tan bello y puro, incluso sin nunca ver una, es un camino digno intentarlo, creo que me haría ser mejor poni.
-¡Bien! ¡Así me gusta! Cuando me vaya siéntete libre de acompañarme, el mundo ahí fuera es muy grande – dijo Journe alegre, su vozarrón llenando el comedor – podemos encontrar todo tipo de magias y criaturas, incluso podemos pasar por un poblado de cebras, te lo digo, son un pueblo apasionado, jajaja – dijo palmoteándole la espalda, la cara de Fairy casi llega al plato.
-¡Cuidado Journe, vas a quebrar a tu recién adquirido compañero de viajes! – dijo Frelia riendo con los demás, "ups, lo siento" dijo Journe.
-Está bien- dijo Fairy, mirando el plato pensativo, era verdad, solo cuando había comenzado a juntarse con los Lulamoon y escuchar las historias de Journe, la idea de irse había tomado forma, estando en Canterlot era difícil pensar en irse, ningún poni iba a llegar diciendo "Vamos Fairy, vámonos de Equestria, no en un viaje de investigación, no de vacaciones o por visitas, ¡Vamos a descubrir el resto de la Tierra!" no, claro que no, para la mayoría esa ciudad era la cúspide del mundo, pero ahora tenía un guía experimentado, y un poni que le agradaba mucho, le ofrecía irse a descubrir, a ver cosas que nunca había visto, su cutie mark le decía, le llamaba "He estado aquí demasiado tiempo" pensó el joven semental.
La charla continuó mientras comían, Fairy se imaginaba que podría haber fuera, también estaba algo intrigado por el comentario sobre el "apasionado pueblo" de las cebras, el joven Fairy, huérfano, era realmente inexperimentado con esas cosas.
-Así que Trixie ¿Cómo van las clases? – dijo Mystic en un momento.
-¡Muy bien papa!
-De hecho, creo que Trixie tiene algo que mostrarte cariño – dijo Frelia – si todos terminaron ya, vamos a la sala de estar, Trixie, tu trae tu caja.
-¡Si! ¡Voy a mostrarle a papa mi gran hechizo! – dijo corriendo hacia arriba, los demás se sentaron en dos sillones, Trixie bajó al poco rato con la caja y la dejó en medio.
-Okey, aquí voy – dijo ella, de nuevo respiró profundo y su cuerno brilló casi blanco, en la caja comenzaron a aparecer las imágenes que Fairy ya había visto, un poco más débiles por el cansancio, pero el holograma estaba ahí, el rostro de Mystic se fue llenando con una gran sonrisa, en su rostro se notaba el orgullo, luego de un minuto el hechizo se rompió de golpe.
-Auch – dijo Trixie – me duele la cabeza y me cansa, pero en un día de descanso estoy segura que puedo mantenerlo más y hacerlo mejor – dijo mirando a su padre.
-Eso fue asombroso dulzura – dijo Mystic - ¿Quieres que te ayude con eso?
-¡Si! Estaba pensando en pedírtelo – dijo ella saltando a sus piernas.
-Por supuesto – dijo el abrazándola y dándole un beso en la cabeza, Trixie rio.
-Bien, ¿Pero qué tal si ahora tenemos una noche a las afueras? – Dijo Mystic – me siento con el ánimo de mirar a la Luna.
Cuando todos asintieron y empezaron a tomar unas botellas y golosinas para salir, Fairy sintió que era hora de irse, el Sol hace tiempo se había ocultado.
-Tu también Fairy, si quieres irte con Journe tienes que aprender a pasar las noches bajo las estrellas.
-…Bien entonces.
-Perfecto.
Era extraño salir a esa hora, pero para ellos parecía completamente normal, Trixie se veía entusiasmada caminando entre las piernas de los demás, Fairy iba detrás, los guardias se sorprendieron un poco, pero pronto llegaron a una planicie algo lejos de la ciudad, y se detuvieron bajo la luz de la Luna.
Mystic y Frelia se sentaron, Trixie casi comía y corría al mismo tiempo, Journe solo se echó a mirar la Luna "Es una lástima que nos hayamos demorado tanto en intentar volver" le dijo a Fairy "si hubiésemos llegado antes, Luna no hubiese tenido que envidiar la atención de su hermana" Fairy dejó pasar la ruda forma de hablar de las princesas, pero se sintió algo fuera de lugar.
El viento frío golpeaba su cuerpo, la luz blanca llenaba todo, el poderoso olor de la hierba en la noche golpeaba su nariz, y los sonidos de los grillos y animales nocturnos a los lejos lo llenaban, "¿A esto se refieren con volver a la naturaleza, es simplemente vivir más cerca de ella?" se preguntó "Creo que ningún libro puede decirlo" pero la noche ya lo estaba tomando, mientras se relajaba y cerraba los ojos, dejando que sus pensamientos se diluyeran y sus sentidos tomaran una dominancia de la que ni siquiera se daba cuanta, estaba dando el primer paso.
Después de un rato escuchó unos pasos que se acercaban, cuando abrió los ojos el cuerno de Trixie brillaba y una pequeña hada, no más grande que una taza estaba en su nariz.
-Wow – dijo sorprendido, la caricaturesca hada voló unos segundos, su cuerpo era delgado, tenía dos ojos negros completos, pero amables, aparte de sus dos antenas, el hada sonreía y volaba en círculos. Desapareció en una voluta de humo rosa – eso fue bello…
El cuerno de Mystic comenzó a brillar con violencia, incluso sus ojos adquirieron brillo y dos hadas del tamaño de una pierna aparecieron, Fairy quedó anonadado.
No eran figuras caricaturescas, eran casi como un cuadro hiperrealista, pero estaban en tres dimensiones y se movían.
Volaron unos minutos, giraron por el claro, a más de veinte metros, y más de diez metro en lo alto, eran ilusiones casi perfectas, pero mudas, Frelia comenzó a usar ilusiones sonoras, y la belleza del espectáculo golpeó a Fairy, no importa que no fuera verdad, podía internarse en el juego y ver, ver algo que nadie más ha visto, ver a las hadas volando en el cielo nocturno como si hubiera sido elegido, poco le faltó para llorar.
Las hadas desaparecieron deshaciéndose en una multitud de mariposas, las mariposas eran planos que se curvaban, pero eso era lo menos importante, las mariposas explotaban en cientos de colores, Fairy quedó con la boca abierta.
-¡Dulce Celestia! ¡Eso fue impresionante!
-Las cebras tenían dibujos de las hadas, y me hablaron bastante de ellas – dijo Journe – ese debiera ser el tipo de criatura que buscas.
Fairy solo asintió, y de a poco volvió a su estado de relajo, estuvieron poco más de una hora en el claro, hasta que Trixie se durmió en las piernas de sus padres
-Fue buena tenerlo con nosotros Fairy – le dijo Frelia a las puertas de la ciudad, cuando ya se habían despedido todos – queda invitado para cualquier día.
-Muchas gracias, fue un día interesante, voy a tener su invitación en mente – dijo Fairy, Frelia le dio una gran sonrisa, casi maternal, y partieron en diferentes direcciones, Trixie estaba durmiendo agarrada al cuello de su padre.
Esa noche Fairy no pudo dormir, estaba en su pequeño apartamento mirando el techo, y los pensamientos aparecían en su cabeza, imágenes de lugares lejanos, de dragones, caballos, cebras, jirafas, pueblos bárbaros y lejanos, sobre leones, sobre el océano, oh el océano, el lugar que Equestria había rechazado cuando se fundó… Pensaba sobre las lejanas islas de poniente, sobre el gran desierto, sobre bosques libres tan grandes como la mitad de Equestria, sobre los últimos dragones ancestros de los antiguos, antes de su maldición de avaricia, sobre las criaturas marinas, que se dicen han muerto hace mucho, y por sobre todo, soñaba con las hadas, estaba impaciente, le hubiera gustado salir inmediatamente a la aventura, pero si lo hubiera hecho se hubiera muerto fácilmente.
Iba a ser paciente, iba a esperar a que Journe fuera de aventuras, y lo seguiría, con ese pensamiento pudo relajarse, más no durmió, solo mantuvo su sonrisa soñadora.
Y pensó que probablemente lo mejor que le hubiera podido pasar, lo que le hizo despertar, era haber encontrado por casualidad a esa talentosa unicornio llamada Trixie.
-Hola Trixie, buenos días – dijo Twilight entrando al día siguiente, se alegró de ver que Trixie ya no estaba atada, solo tenía un collar, claro que las cosas probablemente se le estuvieran haciendo difíciles sin su magia - ¿Quieres que te ayude en algo?
-Estoy bien Twilight Sparkle – dijo Trixie – claro que si me acercaras el vaso de agua la gran Trixie lo agradecería.
-Por supuesto Trixie, como quieras – dijo Twilight divertida mientras le acercaba el vaso, luego lo pensó y extendió la mesa, dejó el vaso con un bombilla encima, eran las cuatro de la tarde, Trixie había estado aburrida como siempre mirando al techo, para ese momento estaba segura de que parte de lo que mata a los enfermos terminales es el aburrimiento y el tedio – entonces ¿Cómo te fue ayer con Fluttershy?
-Bien, supongo, me regañó como si fuera su hija- dijo Trixie.
-Jajaja, eso es típico de ella, seguramente te retó por no preocuparte por tu salud, eso es lo que siempre le pasa con sus animales, no quieren quedarse quietos.
-Bien, gracias por comparar a Trixie con un animal.
-Bueno, si te escapas del hospital apenas escapando de la muerte – dijo Twilight riendo, cuando abrió los ojos Trixie la estaba mirando fijamente, su sonrisa flaqueó, pero Trixie suspiró y miró a otro lado.
-Fue terriblemente estúpido ¿Cierto?... vaya manera de demostrar que no soy tan grande y poderosa.
-No Trixie… o sea, si, fue tonto, pero no creo que nunca pueda entender por lo que estabas… por lo que estás pasando que te llevó a eso – Twilight bajó la mirada – y cuando te vi llorar luego de que discutimos… no se cuanto te dolió, pero lo siento mucho, es mi culpa también.
-Tienes razón, nunca lo vas a entender, pero no es culpa tuya – dijo Trixie – deberías dejar de preocuparte tanto por mí, yo voy a estar bien, eventualmente.
-Si… lo intenté, ya sabes cómo resulto… por alguna razón quiero verte feliz Trixie, y te me haces conocida, como si te hubiera visto antes, mucho tiempo atrás – Trixie la miró sorprendida, pero cambio pronto de expresión.
-Debes estarte confundiendo Sparkle, no te he visto nunca antes de cuando el Ursa Menor.
-… Supongo que es cierto… ¡Ah, a todo esto, traje libros! Supuse que te aburres muchísimo aquí dentro.
-Ni te imaginas.
-Veamos – dijo sacando los libros de su bolso – tengo aquí los primeros tomos de Daring Do, estos son geniales, mi amiga Rainbow se hizo lectora con ellos, seguramente te van a gustar.
-Paso, ya lo intenté, serian útiles si quisiera un método para dormir, al menos es más sano que las pastillas – dijo Trixie.
-Oh… ¿En serio? – Twilight estaba algo triste, pero no afectó a Trixie, realmente no le gustaba el libro – bueno, tengo otros, pero no muchos, pensé que definitivamente ibas a leer Daring Do… - sacó unos cuantos libros más – una biografía de Star Wirld, unas cuantas novelas románticas…
-¿Lees eso?
-Bueno si, para pasar el rato… deja de criticar mi lectura – dijo con un mohín, Trixie rio frente a eso, Twilight estaba roja – tengo unos cuantos libros de magia básica, un libro de las tribus de Equestria y los países cercanos y un libro de leyendas foráneas, y eso sería – dijo metiéndolos en la bolsa, pensando en que había sido un fracaso.
-Déjame los últimos dos – dijo Trixie alargando un casco.
-¿En serio? ¡Bien! – dijo alegrándose y entregándoselos – Al menos pude dejar un par, estaba insegura sobre si ninguna serviría, de todas formas, tengo todo tipo de libros ¿Qué temas te interesan?
-Magias de ilusión y leyendas y mitos – dijo Trixie.
-Supongo que debí habérmelo imaginado, al menos los libros de magia, si de esos tengo algunos, y de mitos y leyendas también, no son muy largos, así que creo que mañana te voy a traer unos cuantos más, eso debería ser suficiente hasta que salgas de aquí, hablando de eso, tu vas a usar la cama de invitados, pero como ante era una biblioteca no es demasiado privado, ya que hasta hemos sido Spike y yo, no ha sido un problema, puedo pedirle a la princesa que me ayude a remodelar, pero no estaría listo antes de que salgas de aquí.
-Así que realmente no te molesta que me quede en tu casa, ¿Segura que no te sientes simplemente obligada?
-No me siento ni lo estoy en lo más mínimo, así que no te preocupes por eso, como dijo Spike, solo voy a hacer lo que sienta que quiera hacer, sin arrepentimientos, mientras sea hacer algo bueno por otros, no tengo porque.
-¿Spike tu dragón? Vaya…
-Si…
-Hablando de eso, ¿Cómo reaccionaron todos frente a qué voy a estar en tu casa?
-Spike está algo molesto, supongo que por perder su espacio, los dragones son territoriales, y todas las demás solo sorprendidas… excepto Rainbow, ella cree que es una mala idea… como sea, Rarity dijo que mañana se puede pasar por aquí un rato.
-¿Rarity? ¿A la le cambie el color de la melena?
-Esa misma – dijo Twilight.
Pronto se quedaron sin tema de conversación y cada una comenzó a leer su libro, encadenando comentarios banales, y ayudando Twilight a Trixie de vez en cuando.
Twilight sintió calma, se sentía realmente cómoda con la situación, Trixie no, pero siendo justos, Trixie desde hace mucho no se sentía cómoda con su propio mundo.
Twilight llegó a la biblioteca sonriendo, cuando entró Spike estaba preparándose un bol de gamas y fruta.
-Entonces ¿Cómo te fue con tu enamorada? – le preguntó mientras comía.
-Bien – dijo ya sin tomar en cuenta la broma – está empezando aceptar más fácilmente la compañía… aunque creo que simplemente no sabe cómo reaccionar frente alguien que le sea amable, siento como si la estuviera agarrando con la guardia baja.
-Excelente, sigue haciéndolo, usa tu amabilidad y cariño para tus fines amorosos, para cuando se acostumbre, genial, ya se acostumbró – dijo Spike – de todas formas, tengo algo que hablar contigo.
-No es una mala forma de verlo – dijo Twilight algo sorprendida por el razonamiento – entonces ¿De qué quieres hablar?
-Desde mañana voy a cambiar un poco mi horario de trabajo – dijo Spike, Twilight levantó una ceja – déjame un poco más de trabajo para más tarde, voy a comenzar un rutina de ejercicios.
-Ejercicios… ¿Ejercicios físicos? – preguntó Twilight, Spike solo la miró.
-Shining Armor me entregó un libro de ejercicios sin implementos, quiero hacer los circuitos en las mañanas, así que voy a dejar el desayuno en el refrigerador y a correr – Spike lavó el bol vacío – espero que no te moleste.
-No, para nada Spike, es bueno que te dediques a tus propios asuntos – dijo Twilight, ahora que el dragón era un adolecente, se había convertido en alguien inteligente y organizado, Twilight esperaba con algo de temor el momento en que se decidiera a seguir su camino - ¿Puedo preguntar porque? O sea, ¿Solo quieres hacer ejercicio, o planeas hacer algo con eso, no piensas en unirte a la guardia o si?
-Es una posibilidad – dijo Spike mirando a la ventana hacia la puesta de Sol, de una forma misteriosa.
Hace un tiempo el dragón había estado perdiendo su pleitesía para con Rarity, convirtiéndose en un caballero en general, ellos habían tenido un par de charlas no muy directas sobre el amor del pequeño dragón, Spike no había estado muy feliz a medida que crecía y se daba cuenta de la realidad, no es que un amor entre poni y dragón fuera imposible, pero era algo difícil y doloroso, en más de un sentido, Spike solo entrando en la adolescencia se daba cuenta de lo lejos que estaba del resto del mundo a su alrededor, seguía mirando la puesta del Sol con unos ojos melancólicos y profundos, y algo tristes.
-Spike ¿Quieres que hablemos, hay algo que te moleste?
Spike se giró y la miró como si analizara su alma, sus ojos eran inexpresivos, y se le clavaron unos cuantos segundos.
-No - dijo como un autómata, luego sacudió la cabeza y tomó su caballerosa sonrisa de siempre – de todas formas, voy a salir ahora, a ver cuánto aguanto, para hacerme un recorrido – dijo estirando los músculos – te veo luego – dijo saliendo, Twilight lo miró, ya estaba alcanzando el tamaño como para poder mirarlas cara a cara sin elevar mucho la mirada, en unos cuantos años ella tendría que inclinar la cabeza hacia atrás para mirarlo, lo vio corriendo hacia Sweet Apple Acres algo preocupada por su expresión, pero luego se dijo que era parte de la edad, y de las cosas que uno se daba cuenta con la misma.
Spike llegó una hora más tarde sudando y sin aliento.
-Necesito un baño – dijo aminando lentamente al baño, Twilight rio logrando ver de nuevo al pequeño dragón que había criado, le preparó comida ligera y se dedicó de vuelta a sus estudios.
Al día siguiente Twilight llegó junto con Rarity, se hizo un silencio un poco incómodo, las unicornios se miraron fijamente unos momentos.
-Trixie, Rarity, Rarity Trixie – dijo presentándolas innecesariamente, las dos se siguieron mirando mientras la modista avanzaba, cuando su cuerno brilló Trixie tensó el cuerpo y Twilight se sorprendió, la magia se abalanzó al pelo de la poni azul.
-Dios, querida, se que estás convaleciente, pero al menos podrías peinar correctamente tu melena – la sonrisa de Rarity no era demasiado amplia, pero ahí estaba, la cara de desconcierto de Trixie mientras su melena se elevaba y Rarity la peinaba no tenía precio, Twilight había tenido razón, no sabía qué hacer con las buenas intenciones, no se le ocurría rechazarlas elegantemente, y tampoco se sentía con derecho a rechazarlas violentamente, tal vez solo porque comprendía que no era correcto con quienes la habían salvado (Si bien adolorida, cansado, medio drogada y humillada podía llegar a hacerlo) se quedó mirando a Rarity mientras esta la peinaba, luego se apoyó en la cama y la dejó hacer, escuchando los consejos de la modista, era divertido, pero Twilight se preguntó cuánto tiempo de soledad y malos tratos era necesario para dejarla así.
-¿Te pasa algo querida?- le preguntó Rarity, Trixie también la miraba algo sorprendida.
-No, estoy bien – dijo dándose cuenta de su expresión triste.
-Como sea, así llamada Rarity, Trixie no necesita consejos o ayuda sobre cómo vestirse o peinarse, y definitivamente no va a usar maquillaje, gracias por ayudarme, yo no puedo con este collar, pero no necesito más que eso.
-Oh, tonterías – dijo ella – todo poni puede beneficiarse de los consejos de Rarity – dijo imitando a Trixie – después de todo, Rarity es la más elegante y talentosa modista de Equestria – Trixie bufó pero la dejo hacer – de todas formas querida, ¿Dónde está tu ropa? La capa y el sombrero, no recuerdo haberlo visto cuando… bueno, ya sabes.
-Todo está en mi cofre – dijo Trixie – y nadie más que yo abre ese cofre.
-Igual puedo hacerte algún otro traje – dijo Rarity – para cuando vulvas al escenario, creo que puedo preparar algo más elegante y…
-¡Jamás me voy a subir a un escenario sin ese traje! – Dijo Trixie, Rarity y Twilight se sorprendieron por el grito que vino de la nada – lo siento – dijo sin parecer muy honesta – pero eso no va a pasar… si quieres, podría necesitar ropa de invierno, pero al escenario me llevo mi capa y mi sombrero.
Las tres estuvieron en silencio unos momentos, Rarity miró a Twilight, y ella la miró como pidiendo disculpas.
-El sombrero era de mi padre y la capa de mi madre – dijo Trixie mirando al techo – es lo púnico que me queda de ellos.
El silencio siguiente fue incluso más largo.
-Ropa de invierno entonces – dijo Rarity – también pueden ser un par de casacas o cortavientos, para el otoño o la primavera.
-Eso estaría bien – dijo Trixie, se veía aproblemada con la situación, pero ya había decidido dejar el orgullo y la dignidad de lado – te lo voy a pagar, eventualmente.
-No te preocupes por eso, ahora que lo pienso, tampoco he trabajado demasiado en ropa de inverno, mi especialidad es ropa de gala, pero una modista tiene que saber diseñar ropa para toda ocasión – luego discutieron un tiempo sobre las medidas, cuantas prendas, lo precios, el interés las cuotas y cosas así, básicamente, Trixie intentaba recibir lo menos posible a un precio más que justo, y Rarity intentaba comprometerla a recibir regalos, Twilight se sentó y comenzó a leer, luego de un tiempo recordó.
-Ahora recuerdo – dijo sacando unos libros más del bolsa – el manual general de magia ilusoria, y dos tomos de cuentos "Cuantos peregrinos" y "Fábulas más allá de las Equestria" – le dejó los libros en la mesita de noche a Trixie, que ahora la miraba – son los más interesantes que encontré.
-Gracias Twilight – dijo en un tono normal, pero era la primera vez que decía algo así, Twilight no pudo evitar sonreír.
-Y claro, tengo que preparar desde ya los trajes de boda ¿Van a ser dos trajes de novia o alguna va a usar un frac? – Trixie la miró con shock, luego miró a Twilight, con sospecha en el rostro.
-No le hagas caso, ella y Spike han estado molestándome con el asunto, es hora de que al menos te molesten a ti también – Trixie miró a Rarity que parecía seria pero no alcanzaba a esconder por completo su sonrisa burlona.
-Dioses – dijo tocándose la frente – son un dolor de cabeza ¿Lo sabían?
-¡Oye! Es ella la que sacó el tema a colación – dijo Twilight.
-Oh, entonces si es un tema – dijo Rarity riendo, las otras dos solo la miraron malhumoradas – Oh lo siento, es solo que es difícil encontrar como molestar a Twilight, claro, sin que tenga un ataque de paranoia.
-Eso solo pasó una vez – bufó Twilight.
-Y fue más que suficiente querida – dijo Rarity.
-¿Un ataque de paranoia? – preguntó Trixie.
-Supongo que no lo sabes – dijo Rarity – es un evento curiosos, y bastante divertido, verás… - y le contó la historia a Trixie, Twilight las miró molesta y se centró en su libro, escuchando ocasionalmente frases de las dos, Trixie se reía "Bueno, verás que cayendo en un ataque así de fácil, es incluso terrorífico, con lo poderosa que es, no necesitamos una princesa alicornio en descontrol" Trixie miró un segundo a Twilight con una sonrisa burlesca, Twilight la miró con el ceño fruncido - ¿Qué? – Trixie no dijo nada y siguió escuchando "Al final aprendimos que no importa que tan absurda pueda parecer la preocupación de un amigo, debemos ponerle atención y preocuparnos también, porque a nuestro amigo le importa, incluso si es solo para tranquilizarlo, que es lo que debimos hacer" Trixie miraba a Twilight.
-Vaya, así que la princesa perfecta también puede meter la pata.
-Todos nos equivocamos Trixie.
-Si tienes razón – dijo riendo – aunque es más fácil que te perdones siendo la protegida por la princesa o una divinidad – se arropó luego de eso, parecía cansada – los ponis de Canterlot no te perdonarían por usar un traje barato.
Pensaron en eso unos segundos mientras Trixie comenzaba a bostezar.
-Entonces, nosotras nos vamos Trixie – dijo Twilight.
-Adiós – dijo agitando el casco.
-Hasta mañana.
-Hasta luego querida.
Se retiraron, incluso antes de salir, parecía que Trixie ya estaba dormida.
-Me parece que tiene mucho mejor actitud Twilight, sinceramente dudaba mucho sobre si sería seguro dejarla quedarse en la biblioteca.
-Y ahora ¿Qué te parece?
-Bueno, no me parece una buena idea, pero tampoco un peligro – dijo la modista – así que sigue siendo un asunto solo tuyo… y de Spike.
-Si, pero a el no le molesta – sus caminos se separaron y se despidieron agitando los cascos – hasta luego Rarity.
-Hasta luego Twilight, querida – dijo Rarity, no era muy tarde, el Sol apenas se estaba ocultando, pero estaba tranquila y caminó lentamente fijándose en las calles y sitios que desde hace tiempo no miraba con cuidado, cuando llegó a la biblioteca ya había oscurecido.
Cuando Twilight abrió la puerta se encontró la casa a oscuras, era extraño, porque Spike, aun siendo un dragón y necesitando menos luz de la normal, siempre se aseguraba de mantenerla iluminada, la luz de la luna a esa hora débil de todas formas recortaba la figura del dragón que miraba hacia fuera desde la entrada del balcón, como una sombra a un paso de la luz blanca.
-¿Spike? Hola Spike – dijo Twilight caminando con cuidado en la oscuridad, la figura se movió como un fantasma, con una regularidad antinatural se giró y Twilight se dio cuenta de que la miraba en la oscuridad.
-Oh, Twilight – dijo en un tono carente de toda emoción que asustó a la poni – lo siento, se me debió haber olvidado encender las velas – dijo en el mismo tono, la figura desapareció en la oscuridad, de vez en cuando se veía una llamarada verde junto con un instante de la figura del dragón, a medida que las velas se encendían. Spike apareció completo, y viendo sus ojos Twilight se dio cuenta de que el dragón había cambiado mucho sin que se diera cuenta, ya ni siquiera tenía la barriga de bebé de antes, todo su cuerpo era así de grueso, su cara se había alargado, pero fueron sus ojos los que la asombraron más, sus ojos en esos momentos eran duros, fríos y profundos, como si sostuvieran varias eternidades, todo su cuerpo reflejaba esa actitud, parado elegantemente, el cuerpo recto, pero viéndose a la vez muy decaído, como si desde esa postura orgullosa un soplo pudiera tirarlo al suelo, al segundo siguiente notó que tenía los brazos heridos, tenia moretones con la forma de unas manos, unas manos que terminaban en puntas filosas, de algunas de esas puntas se veía salir una gota de sangre, los moretones estaban en el mismo lugar que las manos de Spike cuando cruzaba los brazos.
-¡Spike! ¿Qué sucede? ¿Estas bien, porque te hiciste eso? – dijo Twilight corriendo al dragón, esquivando algunas pesas en el camino, el dragón mostró algo de sorpresa en su inexpresivo rostro, y luego se dio cuenta de las marcas en sus brazos, Twilight llegó a su lado y él le devolvió una mirada inexpresiva pero dura, como un portón de acero – Respóndeme Spike ¿Qué sucede?
El dragón la miró cara a cara, y Twilight se preguntó cuando la había alcanzado en tamaño, solo el día anterior era un poco más bajo, lo miró en silencio, el no le respondía, y parecía molesto, el ambiente se sentía frío y tenso, más frío y tenso de lo que Twilight lo había sentido nunca antes, y por eso se sorprendió cuando el dragón avanzó y le dio un abrazo.
El abrazo se sentía cálido y cercano, y Twilight inmediatamente lo abrazó de vuelta.
-Spike, puedes decirme que pasa – dijo acariciando sus espinas.
-No – era una afirmación categórica, Twilight se dio cuenta de que no había discusión al respecto – no puedo decirte, pero no te preocupes por mí, voy a estar bien… estoy bien, es solo un percance.
-Pero Spike déjame ayudarte, yo soy…
-No eres… e incluso si lo fueras, no importa – agitó la cabeza y logró sonreír – créeme Twilight, estoy bien, tu despreocúpate.
-Spike – dijo Twilight siguiendo al dragón, que estaba yendo al sótano – Spike no puedes dejarme así, ¿Cómo quieres que duerma tranquila?
Spike no le respondió y siguieron bajando hasta que Twilight vio los demás instrumentos de ejercicio que él había dejado en un sector libre del sótano, Spike la miró.
-Pero bueno Twilight, estas exagerando – dijo con una sonrisa bastante falsa – todas ustedes han tenido momentos de crisis – ese era un argumento rastrero y él lo sabía, pero no evitó que Twilight lo sintiera, especialmente con la conversación de ese día – yo solo he tenido un impas, ve a dormir – dijo tomando unas pesas grandes y levantándolas a duras penas con ambos brazos.
Twilight lo pensó un segundo y sin saber que decir decidió subir.
-Yo voy a estar estudiando – dijo Twilight – cuídate Spike.
-Gracias Twilight – dijo él con una sonrisa honesta esta vez, fue lo último que se dijeron ese día.
A la mañana siguiente Twilight se levantó muy temprano a propósito para alcanzar a ver a Spike.
El Sol apenas se había levantado, esa hora brillante y fría del día, y el dragón estaba en la cocina preparando todo, Twilight camino hasta estar detrás de él, en silencio, y se dio cuenta de que ya no la alcanzaba en estatura, pensó que seguramente el día anterior estaba agachada sin darse cuenta o era una ilusión.
-Buenos días Spike – dijo Twilight con una sonrisa, y excesivamente entusiasta.
-Buenos Twilight – cuando el dragón se giró, era el mismo dragón apenas adolecente que recordaba, su sonrisa era la misma, parecía como si todo hubiese sido una mentira, pero los moretones seguían ahí - ¿Por qué tan temprano?
-Bueno… solo… hace un buen día y ayer me dormí temprano.
-Si, seguro – dijo mirándola de reojo, el asunto no parecía molestarlo, reaccionaba como haciendo una broma cualquiera, incluso ahogó una risa – estoy bien Twilight, te lo dije y quiero que me creas.
-…Okey, lo siento – dijo ella, la actitud de Spike no dejaba lugar a duda – de todas formas, siéntate un momento.
-¿…Okey…? – el se sentó en la mesa y Twilight se sentó al frente, sin decir nada, tomó el brazo y comenzó a examinar las heridas.
-Ya están todas cicatrizadas, supongo que no hay problema – levantó la mirada y en la alegría de Spike notó la criatura centenaria que había visto la noche anterior, esta vez no era oscura, solo eternamente profunda.
-Gracias Twilight – dijo el dragón mirándola casi paternalmente, era una mirada extraña, parecía decirle que sabía que era un pequeño inmaduro, pero que él sabía algo que ella jamás iba a entender, y estaba tan vacía de algún orgullo o arrogancia que no pudo evitar creerle a esa mirada – okey, yo me voy a correr.
-Si – dijo Twilight – ten cuidado, y si hay algo en que te pueda ayudar no lo pienses ¿Si?
-Por supuesto – dijo saliendo, Twilight de nuevo sintió que él había cambiado mucho, era el exacto sentimiento del día anterior, y se dio cuenta de que si pasaba de una sentimiento a otro en un vaivén, si no lograba captar algo en claro de Spike, tal vez realmente le sucedía algo que ella no iba a ser capaz de entender.
-¿Estás lista pequeña? – le preguntó Mystic acariciando su cabeza.
Trixie temblaba de nerviosismo, al igual que casi todo otro poni a decir verdad.
-No – dijo sin pensarlo, los adultos rieron un poco, incluso Fairy estuvo ahí unos segundos, pero se fue diciendo que los evaluadores no tenían que mantener contacto con los alumnos, pues podía verse mal "buena suerte Trixie" fue lo único que dijo antes de retirarse hacia el interior del edificio.
-Vas a estar bien, solo relájate y haz lo mejor que puedas, recuerda, sin arrepentimientos – dijo Journe.
-Gracias tío – en ese momento Trixie escuchó un zumbido desde el otro lado del sillón, unos de los tantos que ocupaban el hall de la academia, extrañamente el sonido, unido con una respiración agitada, la calmaron, mientras sus padres y Journe hablaban entre ellos, se subió al sillón y miró levantándose en sus patas traseras.
Era una poni color lavanda, su melena tenía un tono morado con algunos mechones de un rosa intenso, y parecía más nerviosa que ella, casi parecía vibrar en su lugar con una expresión de horror en el rostro, a su lado esta un semental azul y una poni de un color blanco, y otro que seguramente era su hermano, con un pelaje de color alabastro y una melena azul, todos miraban a la pequeña con cariño, al parecer era una actitud común en ella.
-¡Que voy a hacer si salgo mal! ¿¡Que hago si soy tan mala que me echan de la academia después de la primera prueba!? – preguntaba levantándose en los cascos traseros y agarrándose la cabeza.
-Calma Twili – le dijo el supuesto hermano – hasta el momento lo has hecho bien, por instantes mucho más que bien, además, tienes siete años, y los exámenes se permiten hasta los nueve, tienes dos años más.
-¿¡Y qué pasa si lo hago tan mal que no me dejan tomar de nuevo el examen!? – dijo, al parecer sus miedos solo se agigantaron cuando habló su hermano - ¿¡Y si no me dejan hacer un examen en ningún otro colegio!?
-Vamos hija, sabes que eso no puede pasar – le dijo el padre, su voz era cariñosa pero con autoridad, la pequeña se calmó un poco – tienes lo que se necesita para entrar a cualquier escuela, lo único que te falta es algo de control, y tienes dos años para arreglarlo, solo si es que no entras ahora, que lo dudo.
Trixie la vio calmarse un poco, sus padres parecían muy seguros, algo extraño, porque ahí reunidos, todos parecían increíblemente nerviosos, tanto los padres como los hijos, pocas familia estaban calmadas, una era la de un niño al menos el doble de pesado que Trixie, que acertó al pensar que era el que levantaba una roca enorme por mucho tiempo, y tenía un pase seguro a la academia de magia y desde ahí a la guardia, además de eso los Lulamoon y la familia de la poni lavanda eran los únicos que no estaban temblando, incluso la familia de Sunset Shine, un poco más allá estaba bastante nerviosa, cuando ella y Sunset se había visto se saludaron, no se habían relacionado mucho, el estudio había tomado mucho del tiempo de no solo ambas ponis, si no de ambas familias, así que solo eran conocidos.
En un momento un poni bastante anciano, director de la academia de magia de Canterlot, y jefe del grupo de ponis dotados, Magic Burst, apareció en un instante con un fuerte brillo, en la entrada casi siempre serrada al interior del edificio central, que esta vez, estaba completamente abierta.
-Señoras, señores, el primer examen comenzará inmediatamente, tienen tres minutos, luego de eso los estudiantes deberán seguirme hasta el patio interior, donde el examen se llevará a cabo, los padres deben esperar aquí hasta que el examen se complete – su voz era profunda y fuerte, haciendo que todos ahí los escucharan, debía de usar algún hechizo amplificador, con su lustroso pelaje azul marino y su melena blanca imponía respeto - ¡Les deseo la mejor de la suerte a todos ustedes! – dijo desapareciendo de nuevo, era un buen deseo, todos sabían que habían al menos el triple de postulantes que de vacantes.
-Y que pasa… - la pequeña volvía a su paranoia - ¿Si lo hago bien y creen que todo el tiempo los estuve molestando? – dijo casi como esperanzada, encontrando otro temor, Trixie, dos años mayor, la miró y no pudo evitar notar lo tierna y graciosa que se veía, dejo escapar un risita sin querer, la familia entera la miró con sorpresa, fijándose por primera vez en la pequeña azul que los miraba por encima del sillón, Trixie lanzó un gritito de sorpresa y se escondió, escuchando una risa cándida desde el otro lado.
-Te atraparon – dijo su madre, al parecer todos habían estado viendo la situación, los tres adultos reían, y Trixie vio que se saludaban con los adultos del otro lado, Trixie se atrevió a levantar la cabeza y mirar a la familia de nuevo, saludó a todos con un casco tímidamente, la niña del otro lado parecía tímida y un poco molesta porque se rieran de ella, pero aun así levantó el casco y saludó.
-¡Es el momento, por favor, todos avancen el área designada y sigan al profesor Magic Burst! El profesor apareció de nuevo y comenzó a avanzar hacia las puertas, hacia el interior de la academia, la poni lavanda se adelantó con su familia, pero los Lulamoon se quedaron un poco detrás, Trixie quería verla de nuevo, pero no la alcanzó luego cuando su familia avanzó, alcanzó a ver al trío que la acompañaba, pero nada más, para cuando llegó a las puertas solo estaba la familia de la pequeña color lavanda.
-Trixie, cariño buena suerte – le dijo su madre con un cálido abrazo.
-Mamá ¿Voy a entrar cierto?
Su madre la sostenía y no respondió de inmediato, no sabía que decirle, Trixie debiera quedar, es cierto, pero de ahí a lo que sucediera dentro…
-Pos supuesto hija – le dijo dejándola ir, Mystic le dio un beso en la cabeza y Journe le revolvió la melena, Trixie sonrió y se adentró junto con todos los demás.
La oscura madera empezó a dar lugar a grandes paneles de cristal a medida que los niños avanzaban hacia el patio. Se veían oficinas y grandes laboratorios, cuando llegaban al patio central, los vidrios estaban teñidos de verde, de invernaderos lleno de vida, la luz de todo el lugar intentaba imitar la luz del sol, era una vista fría pero bella en ese ancho pasillo central, estaban llegando a el patio y Trixie que iba detrás, apenas si lograba ver algo, cuando escuchó la puerta cerrarse.
-¡Wow! Lo sentimos pequeños – esta vez era una unicornio de un morado oscura la que hablaba- se supone que la puerta tenía que estar cerrada, síganme por favor – dijo yendo hacia la última puerta a la izquierda y abriéndola – hagan el favor de esperar aquí – todos los niños caminaron hacia el lugar, algunas saludaban a la poni, seguramente era una profesora – los vamos a ir llamando en grupos de treinta alumnos, es un proceso largo, así que por favor, tengan paciencia – cuando Trixie entró, casi al último, vio que la cutie mark de la poni era una mariposa con una estela mágica.
La puerta se cerró unos segundos, y Trixie fue a sentarse.
Era un sitio cómodo, lo único que no le gustaba es que había mucha gente dentro, se supone que más de cien estudiantes estaban dando los exámenes, había comida y bebida, algunos libros y muchos sillones, la habitación era enorme, parecía ser una importante sala de reuniones remodelada para la situación, Trixie pensó en lo amable que era de su parte poner a su disposición la habitación, donde al menos habían ochenta asientos, y que seguramente estaría a su disposición una semana completa.
Habían unos cuantos grupos de amigos que se hablaban con nerviosismo, algunos comiendo sándwiches y otros bebiendo jugo de naranja, la mayoría estaban sentados, pero aun así los asientos no se llenaban, Trixie comenzó a contar a la rápida, pero aun así no le calzaba, ahí no debían de haber ni siquiera cien alumnos.
-Muchos ni siquiera vinieron – Trixie escuchó a su lado una voz conocida, se volteó y vio a Sunset, ella le caía bien, pero a veces la ponía nerviosa, como ahora, que tenía una sonrisa burlesca y algo cruel – incluso antes de dar el examen, muchos saben que no tienen la más mínima posibilidad – Trixie bajó el casco con el que había estado contando.
-Hola Sunset.
-Trixie – dijo mirándolos a todos – y muchos vienen con la esperanza de un milagro… qué bueno que no seamos ninguno de ellos ¿Cierto? – le dijo con un pequeño golpe en el hombro.
-Supongo.
-¡Oh vamos! Fairy no deja de decir lo talentosa que eres.
-SI bueno… pero ese no es el único problema – dijo Trixie haciendo círculos en el suelo con el casco.
-…Va a ser una mierda si no te dejan entrar.
-¡Sunset! – dijo Trixie desacostumbrada al vocabulario.
-Deberías quedar dentro… mira, yo sé que no hemos hablado mucho, pero luego del examen podemos juntarnos más – dijo la niña, podía ser arrogante, pero le tenía respeto a sus iguales – entremos o no a la academia.
-¿En serio? – dijo Trixie mirándola sorprendida, sentía una fuerte esperanza, Sunset caminaba en otros sitios, y por eso y el estudio se vieron poco, pero ella le caía bien, y no la miraba mal por ser errante, habiendo estado años en el extranjero.
-¡Claro! Quiero ver ese hechizo de holograma – dijo en voz alta, algunos otros se detuvieron a mirarlas, algunos sorprendidos, Trixie se sintió incómoda – Fairy no es muy cuidadoso con lo que dice, pero es un gran tipo.
Antes de que la conversación siguiera su curso comenzaron a escuchar los gritos de llamada de la misma poni a la entrada de la habitación, las dos se callaron y empezaron a escuchar los nombres, Sunset fue una de las primeras.
-¡Okey! Deséame suerte – dijo corriendo a la puerta.
-Suerte – dijo Trixie cuando Sunset ya estaba lejos.
Las llamadas se repetían, y la habitación fue despejándose rápidamente, por cada grito, se escuchaba un chillido ahogado, Trixie miraba alrededor esperando encontrar la procedencia, lentamente se fue acercando hasta una de las esquinas, donde había un grupo de amigos, de golpe llamaron a uno de ellos, y el grupo comenzó a disolverse, cuando se deshizo, ahí, en la esquina, en un sillón olvidado estaba la pequeña color lavanda, a cada nombre saltaba inconscientemente, esperando su turno.
Lo curioso de la poni es que no intentaba de ningún modo hacer conexión alguna con ningún otro niño, más que eso incluso, parecía que la presencia de los demás no la afectase en nada, no se veía tímida o atemorizada, tampoco amigable, su miraba recorría el lugar, y se fijaba en las personas de la misma manera que en las sillas o la mesa, con su familia había sido diferente.
Aun así Trixie no podía evitarlo, le parecía irresistiblemente tierna, su melena tricolor y su tono eran algo raro, una belleza inusual, en ese momento deseo que fueran amigas.
Se acercó más, con la boca abierta y las mejillas rojas, se acercaba sin que la notara, hasta que estuvo directamente al frente del sillón.
En ese momento ella la vio, era bastante obvia, pero no mostró mucha reacción, simplemente la miró un instante como con todos los demás, y siguió mirando el sillón.
-…Ho…hola – dijo Trixie en voz baja, aunque lo poni estuviera a un metro pareció no escucharla – ¡Hola! - Repitió un poco más alto.
La poni lavanda la miró un segundo y la reconoció, Trixie agitó un casco en saludo sonriendo, pero solo consiguió un movimiento de cabeza, luego de nuevo miró el sillón y no le hizo caso, Trixie la siguió mirando unos segundos esperando, pero al parecer la conversación se había acabado sin siquiera comenzar.
Trixie bajó la cabeza algo frustrada, escuchó una risita y se retiró, había salido terrible.
De todas formas no fue lejos, se quedó sentada al borde de un sillón esperando, moviendo las piernas que no alcanzaban el suelo, uso algo de magia para levitar un sándwich y un vaso de jugo, algunos la miraron con malos ojos, por desperdiciar la magia antes del examen, se hundió un poco más en su asiento.
Los veinte minutos pasaron en un suspiro, el ambiente estaba más tenso, Trixie veía a algunos, incluida la niña hablando consigo mismos en voz baja, recordando lo aprendido, Trixie no lo hacía, solo la confundía antes del momento, simplemente se quedó imaginando, le gustaba hacer, imaginar y pensar en las escenas de una historia, nunca había una historia completa, solo le gustaba imaginarla segundo por segundo, detalle por detalle, el tiempo así pasa bastante rápido, esta vez en su cabeza no solo estaba toda su familia mas los Shine, también aparecía la niña cerca suyo, de vez en cuando la miraba de nuevo, pero no logró ninguna otra respuesta, seguro, si se hubiese atrevido a acercarse más, seguramente habría logrado una respuesta, pero la primera impresión la desmoralizó demasiado.
La batalla del dragón contra las cebras era su favorita, estaba repasando el golpe final de Pelasio contra el dragón, poniéndole una nueva armadura cada vez, cuando comenzaron a llamar de nuevo.
Treinta nuevos nombres, por cada uno, Trixie seguía escuchando el chillido ahogado de la poni color lavanda, para la mitad, parecía obvio que habían menos de noventa ponis en la sala, en la primera llamada solo habían faltado unos cuantos, pero esta vez se detuvieron un largo rato por los ponis inasistentes.
Así que fueron muchos chillidos más, Trixie se puso nerviosa, la pequeña parecía casi estar sufriendo.
-Oye, oye – dijo acercándose al sillón sin pensarlo, la poni lavanda se calmó un poco y la miró, reconociéndola – oye ¿Estas bien?
-Si – dijo la pequeña, tenía una bonita voz, Trixie sintió como se le escapaba el aire unos segundos, y un calor en el cuerpo, agitó la cabeza para concentrarse de nuevo, mientras sentía las mejillas enrojecidas.
-¿Estás segura? – la niña la miró unos segundos y negó con la cabeza.
-Se que me va a ir mal, me va a ir terrible – dijo empezando a temblar de nuevo, Trixie no entendió, al fin y al cabo, su familia estaba bastante segura.
En ese momento, Trixie pensó en que podría ayudarla si fuera su hermana, o su amiga, como cuando se ponía ella misma en alguna historia, y justo ahí, sin darse cuenta, se creyó su propia historia, se acercó y de un salto se encaramó en el brazo del sillón, la pequeña la miró algo sorprendida, Trixie pensó en que una amiga o hermana tenía que saber el nombre.
-¿Cómo te llamas?
-…Twilight…
-Bien Twilight – dijo Trixie – ya estás aquí, sea para bien o para mal, ir hacia atrás no va a servir de nada, y de ir hacia delante, lo mejor es ir con todo lo que tienes, así, no importa que falles, jamás te vas a arrepentir, jamás va a ser una mala experiencia – era la frase que le decía su maestro a Pelasio junto antes de entrar a la cueva a despertar al dragón, las palabras salieron de la boca de Trixie casi sin control, Twilight la miraba sorprendida, pero luego de unos segundos sonrió, y aunque seguía nerviosa y temblorosa, parecía más feliz, la sonrisa de ella le entibió el corazón, justo en ese momento comenzaron a llamar de nuevo.
-¡Twilight Sparkle! – la pequeña soltó un sonido de sorpresa, pero no de terror, le sonrió a Trixie y se fue notablemente nerviosa, con los pelos de punta pero alegre.
Mientras la veía irse, a Trixie se le encendió una luz, otro engranaje en su cabeza hizo clic, y sintió las historias de sus padres desbordarse de las páginas y los espectáculos de ellos, y derramarse no solo en el mundo, si no en ella misma, estaba casi hiperventila de la emoción, pero en ese momento la llamaron a ella y salió del ensueño, corriendo hacia la primera prueba.
No alcanzó a hablar de nuevo con Twilight, ella era una de las últimas, elegida al azar, y la prueba no podía ser más simple, pero simple no quiere decir fácil.
Cada estudiante ya estaba esperando la gran piedra del examen, era cuatro veces más pesada que la que se usaba en las prácticas semanales.
-¡Okey, alumnos, como verán, las figuras se han cambiado un poco! – era de nuevo Magic Burst, y apuntaba a un gran lienzo, el trazo desde el centro dibujaba óvalos en cinco direcciones, como una estrella - ¡La prueba es simple, leviten la roca, hagan la figura como aparece y de cabeza, llegando a la complejidad máxima, realicen el mayor número posible de circuitos, y mantengan la roca el mayor tiempo posible en el aire, es decir no se agoten haciendo circuitos muy rápido, para hacer menos en total, para este momento, debieran tener alguna conciencia de sus capacidades, el primer examen comienza ahora!
Desde ese momento Trixie no pensó en nada más, cada alumno tenía un profesor o encargado al frente para que anotara el desempeño, Trixie hizo levitar la roca, vio a la pequeña que hizo lo mismo, y se concentró en lo suyo.
Sin apresurarse, pero pasando al siguiente ejercicio lo más pronto posible, fue una de las primeras que cerró los ojos para continuar.
Era extraño estar en el primer examen con los ojos cerrados la mayor parte el tiempo, sentía que estaba algo perdida a cada momento, incluso cuando sentía la forma de estrella que dibujaba la roca constantemente.
El examen era más complejo de lo que parecía, si se aceleraba, quemaría toda su energía, pero la magia tampoco podía utilizarse demasiado tiempo, ni siquiera sosteniendo un grano de arena, así que el alumno tenía que sentir donde estaba la eficiencia máxima.
Hizo estrella al revés y al derecho, atrás y adelante, abriendo los ojos de vez en cuando, cuando lo hacía, no podía evitar mirar a la pequeña, le desconcertaba verla, por momentos, parecía que la roca estaba a punto de caérsele, en otros, se movía a una velocidad impresionante, casi daba miedo, "control" habían dicho sus padres que le faltaba, estaba completamente de acuerdo.
Si bien abría los ojos de vez en cuando, para situarse y concentrarse, volvía por más tiempo a los ejercicios más complejos, el ritmo y los cambios se hacían cada vez más fáciles a medida que entraba en ese estado de enfoque que experimentaba cuando estaba con Fairy.
En un momento escuchó una roca caer, se sorprendió y emocionó tanto que perdió el agarre por un instante, luego se sintió culpable de alegrarse por el fracaso de alguien, así que volvió a lo suyo.
Diez minutos después de eso, el sonido de la caída de una roca ni siquiera llegó a sus oídos, había estado haciendo levitar la roca por más de veinte minutos y se estaba agotando, lo sentía, pronto su magia se iba agotar, y no quería dejar caer la roca.
Fairy le había enseñado a depositar la roca en el suelo para que memorizara su límite y mejorara su control con el último concho de magia, que era un error común, no sabía si eso contaba en el examen, pero antes de levitar la roca una última vez para hacer el ejercicio más simple de todos, usó lo que le quedaba para que la roca quedara en el suelo sin que siquiera hiciera ruido.
Abrió los ojos y se dio cuenta de que era una de las últimas que quedaban, de los veinte y algo quedaban solo cinco, se sorprendió un poco cuando vio a la pequeña de antes que también seguí ahí, parecía a punto de agotarse.
-Señorita Trixie – dijo el profesor al frente suyo – ya realizó el examen, ahora por favor, tenemos que irnos del patio – él se levantó, tomando sus notas – acompáñeme por favor.
-Okey.
Siguió al profesor de color verde oscuro a través hacia un puerta por otro lado del patio, los demás seguían haciendo levitar sus rocas cuando entró a un pasillo más estrecho que el anterior.
-Bueno señorita Trixie – dijo el profesor mientras lo seguía - los resultados de hoy son bastante aceptables, mi trabajo es entregarlos y llevarla a usted hasta el hall central, como sabrá, mañana a la misma hora se hará el segundo examen, ¿Alguna pregunta?
-No.
-Bien, se supone que no puedo decirle esto, pero lo ha hecho bien señorita, el ánimo y la moral alta, estos resultados son los que suelen quedar dentro – el poni parecía extremadamente formal, habían caminado unos minutos solamente por el pasillo, pero debieran estar llegando al hall.
-¿¡En serio?! – dijo Trixie sonriendo.
-Si – dijo el poni mirando hacia atrás y sonriendo, mientras abría una puerta – pero más silencio, la academia es muy exagerada a la hora de dejar todos los detalles dentro – la puerta conectaba al hall luego de un corto camino oculto – pero debiera saberlo señorita, al fin y al cabo, es una de las últimas en salir, fueron veintitrés minutos, y un buen número de ciclos también, suerte mañana.
Trixie lo miró unos segundos.
-Gracias – dijo bajando la cabeza.
-Es solo mi trabajo - dijo volviendo a entrar – ahora vaya y descanse, mañana tiene que llegar en las mejores condiciones, las cuerdas son un ejercicio difícil – Trixie quedó estupefacta mientras el poni cerraba la puerta, se supone que cualquier ejercicio podía aparecer en cualquier orden, históricamente, el de la roa siempre aparecía primero, pero luego de eso nada era seguro, por un momento, mirando a la puerta, Trixie pensó en que querían engañarla, pero no había una buena razón para eso, así que se dio vuelta y caminó hasta encontrarse con su familia.
-¿Cómo te fue corazón? – le preguntó Frelia cuando estuvieron cerca.
-Bien… el profesor dijo que eran los tipos de records que quedaban dentro.
-Eso es genial mi niña – dijo Mystic con un abrazo y un beso.
-Como sea, ¿Vamos a celebrarlo o están muy agotada? – dijo Journe, Trixie bostezó en ese mismo momento.
-Estoy bien, solo tengo la magia agotada, pero Fairy ejercito la recuperación de magia también, así que no tengo que ir a dormir de inmediato.
-Muy bien, entonces nos cuentas todos mientras vamos a lo de Joe.
-La verdad, me gustaría repasar para mañana.
-Okey… - dijo Journe bufando.
-Y papa ¿Podemos ver la historia de Pelasio?
-Claro hija, si tú quieres.
-¡Si, quiero! – dijo Trixie, y se fue contándoles todo lo que le había sucedido.
"¡Tonta! ¡Tonta, tonta Trixie!" si uno pasaba por frente de la puerta de ella en el hospital, se podían escuchar unos ligeros golpes, del casco de la poni contra su cabeza "Torpe, ¡¿Qué demonios te sucede? mujer!" Trixie estaba despierta en la mañana, por fin la niebla ya no hacía estragos en su mente, pero ahora que veía su actitud diaria con Twilight se sentía imbécil "¿Qué se supone que estás haciendo siendo tan amigable con eses tipas?" pero Trixie sabía exactamente que le pasaba, porque no las echaba a patadas cuando entraban.
Se sentía bien, se sentía el calor y el cariño, tal vez fuese un cariño impersonal, del que ellas le daban a todo el mundo, pero desde hacia tiempo, incuso ese cariño se le había negado, y ahora estaba ahí, cuando se imaginaba la escena de ella tendida medio muerta, todavía se sentía humillada, pero estaba ese otro sentimiento, o tal vez falta de un sentimiento, no se sentía sola, cuando imaginaba a las cinco atareadas curándola no se sentía sola, y cuando recordaba que Twilight aparecería por la puerta tampoco podía sentirse sola, hace tanto tiempo que se sentía abandonada por el mundo… ahora la compañía se sentía como un gran peso caliente a la espalda, con el que no podía hacer nada y que le estorbaba, y que sin embargo, extrañaría cuando no estuviera… tenía que deshacerse de eso, pero ahora era incluso más difícil, el horario de visita se había extendido desde esa mañana y no sabía cómo preparar sus defensas para cuando llegara Twilight, y era difícil mantenerlas altas todo el día.
Estaba pensando en eso cuando la puerta se abrió y la poni color lavanda entró, Trixie esperaba el saludo y la cordialidad de siempre, pero ella tenía una expresión seria y preocupada, se acercó sin siquiera saludarla, se sentó como siempre y se tomo la cabeza con una casco.
-Ah…hola Trixie – dijo como si acabara de encontrarla por casualidad, miraba por la ventana.
-Hola Sparkle… ¿Algo va mal? – "demonios"
-Spike… - dijo Twilight comiéndose el casco – últimamente ha estado comportándose raro, y ayer… ayer incluso daba miedo…
-¿Miedo? ¿Qué, te hizo algo? – "joder ¿Por qué te importa?"
-¡No! ¡No! Claro que no… solo… se lo ve triste y angustiado… le dio con hacer ejercicio de la nada, y ayer tenía los brazos heridos, como si se los hubiera apretado el mismo – dijo Twilight
-A bueno, eso no es un misterio, los dragones son una raza maldita – dijo Trixie encogiéndose de hombros.
Twilight la miró sorprendida por un momento.
-¡Trixie, no se te ocurra decir eso de Spike de nuevo, eso es solo un mito idiota!
-No, es cierto, mira, no quiero decir que este condenado a ser un monstruo, pero los dragones suelen pasarla bastante mal.
-Es algo cultural, no tiene porque ser una regla.
-Eso no evitó que casi destruyera Poniville en su momento – dijo Trixie – los dragones son avariciosos y violentos, es obvio que le va a costar vivir como un poni, especialmente entrando a la adolescencia.
-…Spike es un buen dragón – el rostro de Twilight estaba serio y la miraba fríamente, se le ocurrió que tal vez ya había tenido problemas con el asunto.
-Si, bueno, puede ser tan bueno como quieras pero un dragón es un dragón – dijo Trixie levantando los cascos – y no importa que tan bueno sea, soportar la avaricia no puede ser color de rosas.
-Pero si fuera eso me lo habría dicho.
-Tal vez solo este avergonzado – dijo Trixie – al fin y al cabo casi destruyó el pueblo, y no conozco ningún poni que pase por lo mismo, así que probablemente no quiera decírselo a nadie.
Twilight se mordió los labios mirando a Trixie, por una parte, la teoría no le gustaba, por otra, saber que le pasaba era algo realmente alivianador, de todas formas tenía una duda.
-¿De dónde sacas todo eso sobre los dragones, de todas formas?
Trixie se quedó en silencio un largo rato, mirando al techo, su expresión parecía nostálgica.
-En Equestria no se relacionan mucho con el exterior… yo tenía un tío que solía salir de viaje lejos, las historias de los pueblos lejanos eran interesantes… saben bastante sobre las criaturas de otras tierras…
-… Aun así, ¿Cómo voy a saberlo?
-Pregúntale, si es así tal vez se atreva a decirte – dijo Trixie – al menos es la teoría que considero más posible.
Twilight golpeaba el suelo con el casco trasero, pero pareció calmarse un poco.
-Gracias, supongo, si Spike tiene dificultades con eso me gustaría saberlo.
-De nada, de todas formas son solo historias, pero la mayor parte de ellas dicen lo mismo, y casi ninguna dice que no puedan aguantarlo.
-Así que… ¿historias de más allá de Equestria? ¿Por eso me pediste el libro de cuentos?
-Si, en parte, aunque no tiene historias muy lejanas o serias, es más que nada un libro para niños.
-…Sabes, casi no hay libros sobre más allá de Equestria… ¿Así que tu tío viajaba fuera de Equestria? – la mirada de Twilight parecía más interesada de lo normal.
-El tipo salía de aventura para ir tan lejos como pudiera, ni siquiera sabía si iba a volver, siempre llegaba de vuelta con las mejores historias y un par de cicatrices nuevas… amaba sus historias… además de eso, conozco casi todos los mitos errantes.
-Así que eres una errante – le escuchó decir Trixie, se dio vuelta a mirarla pero en su rostro no había ninguna molestia – no te preocupes, a mi no me importa, aunque no quise preguntarte, es un tema delicado – Twilight se detuvo y pensó un rato mirando hacia arriba, mordiéndose el labio - ¿Puedes contarme sobre eso?
-¿Sobre qué?
-Sobre los errantes, sobre los pueblos exteriores, sobre todo, eso no sale en ningún libro.
-Oh Dioses, hay mucho de qué hablar y estoy cansada todo el tiempo.
-Okey… está bien – pero Twilight parecía nerviosa, miró hacia abajo algo desanimada - ¿Va a haber tiempo en algún momento para que hablemos de eso?
Trixie la miró unos segundos, y de repente en su corazón apareció la urgencia de hablar de los mitos y leyendas errantes, de contar las historias como su madre lo hacía, también era una forma de retribuirle a Twilight, y de todas formas nunca alcanzaría a contarle todas las historias, no en dos semanas, que era lo que esperaba estar ahí.
-Okey, okey, pareces una niña – dijo Trixie - ¿que te parece si te cuento la historia de cómo las cebras del oeste derrotaron a un dragón? No te preocupes, este dragón era malo.
-No sé si cebras puedan derrotar a un dragón.
-No hubieran podido sin Pelonio – dijo Trixie, y sin darse cuenta, se vieron envueltas en la historia de Pelonio, el guerrero de fuego, el asesino del dragón.
Cuando el relato terminó, mucho tiempo después, Twilight intentaba mostrarse cauta. Aunque era obvio que el cuento la había emocionado, había estado escuchando atentamente, casi como había dicho Trixie, una niña a la que se le lee un cuento.
-Es un bonito relato – dijo con una sonrisa algo burlesca, pero afable.
-Es un mito Twilight, y todo mito tiene una base en la realidad.
-Seguro, o sea que una cebra puede matar a un dragón milenario con un puñetazo.
-¡Vamos! Sabes que no fue así en lo absoluto, y si, sigo diciéndolo. Creo que Pelasio en realidad pudieron ser un grupo de guerreros, los más fuertes, probablemente no una sola cebra, pero es parte de la historia del pueblo nómade del oeste, además, no deberías decir nada, te aguantaste las lágrimas Sparkle, no creas que no lo noté.
-Eres una excelente cuenta cuentos Trixie – dijo Twilight restregándose un ojo, el corazón de Trixie dio un vuelco – En ¿Cuánto? ¿Media hora? casi me llevas a las lágrimas.
-Eh… has estado aquí casi tres horas Sparkle, llegaste poco después del desayuno, y dentro de poco me toca el almuerzo – dijo Trixie tocando un timbre.
-¿¡Tres horas!? – dijo consultando con el reloj al frente de la cama, efectivamente, en ese momento entraba la enfermera con una bandeja – Oh lo siento mucho Trixie, tengo que irme, se me hizo tarde.
-Que sorpresa, como sea, háblalo con tu dragón, probablemente sea lo mejor.
-Por supuesto, muchas gracias – dijo tomando su bolso del suelo – hasta mañana – le dio un beso en la mejilla y salió del lugar, era algo que desde hace poco hacía con sus amigas, Trixie quedó boquiabierta y muy molesta, pero no podía pensar en porque, el beso la había tomado por sorpresa, se sentía como si se hubiesen metido en su espacio privado, pero solo era un beso en la mejilla, así que sabía que realmente no podía estar enojada, las mejillas le ardían y tenía el ceño fruncido.
-Hora de comer Trixie – le dijo la enfermera extendiendo la mesita - ¿Algo anda mal? – le preguntó viendo su rostro de shock.
Trixie lo pensó unos segundos y luego respondió con la verdad.
-No, no estoy perfectamente – seguía molesta y con el ceño fruncido – gracias – la enfermera suspiró y dejo la comida.
Trixie se había sentido bien contando la historia de Pelasio, su voz naturalmente había cambiado, y tomado el tono profundo y absorbente que usaba su madre, tal vez incluso hubiese intentado un par de ilusiones si no fuese por la correa.
Y deseo que al día siguiente pudiese contar otro cuento, tenía muchos relatos en la cabeza, parecían inundar su mente, como si se hubiera abierto una compuerta hacia el pasado, hace mucho que no pensaba abiertamente en los errantes, era un recuerdo doloroso, un recuerdo de los ponis que se los habían contado, sola en su habitación del hospital tuvo que contener unas cuantas lágrimas, pero de todas formas sonrió, eran bellas historias…
Y entonces otra imagen apareció en su mente, que al día siguiente, después de contar la historia, Twilight de nuevo le diera una beso en la mejilla, pero esta vez más largo, la escena apareció sin que la invocara, solo apareció de golpe en su mente, pero le dejó una sensación dulce en el rostro, segundos después comenzó a aparecer otra imagen, esta vez Twilight acercaba su rostro a ella de frente, con los labios abiertos, Trixie se sorprendió y sacudió la cabeza para hacer desaparecer la imagen, miró al techo sorprendida consigo misma, pero luego se puso seria, había aprendido que lo peor era mentirse a uno mismo de forma tan obvia, la mente siempre encuentra miles de caminos para mentirse, no faltaba agregar más mentiras consientes por propia cuenta, así que se enfrento a esto "Ya no soy una niña pequeña, eso quedó en el pasado…. Muy atrás en el pasado" pensó, luego de eso tuvo un largo monólogo interno.
Twilight tenía que ordenar la biblioteca, estudiar y hacer sus propias investigaciones, usaba algunos escritos antiguos para descífralos, en las noches usaba su telescopio y estaba aprendiendo de pociones con Zecora, a veces visitaba Canterlot para revisar libros antiguos, y experimentaba con variaciones y nuevos hechizos por su cuenta.
Claro que ahora, desde el accidente de Trixie y su decisión de ayudarla, se había relajado bastante con su trabajo, lo que no quiere decir que estuviera holgazaneando, estaba corriendo a la biblioteca que ya debería haber abierto, y llegaba al mismo tiempo que Spike llegaba de su trote, estaba bañado en sudor y se agarraba de las rodillas mientras apoyaba la espalda en la pared, respiraba pesadamente y parecía agotadísimo.
-Spike ¿Estuviste corriendo todo este tiempo? – preguntó algo preocupada.
-No… yo… hago descansos… elongación… respiración… ciclos... – dijo entre resoplidos.
-Como sea, entra, te sirvo un vaso de limonada – dijo abriendo la puerta – no te exijas demasiado Spike, solo va a ser peor.
-No te preocupes… todo el entrenamiento… le pedí consejo a Shining… es para principiantes… justo al límite de sobrecarga… pero es duro – luego de ese resoplido final rio un poco – necesito una ducha.
Los dos entraron, Spike se tiró en una silla mientras Twilight le llevaba el vaso hasta el tope de limonada fría.
-Gracias Twilight – dijo tomándose la mitad del vaso de golpe.
-De nada, es lo menos que puedo hacer por el deportista - dijo riendo un poco – ahora que lo pienso, puedo hacer algunas pociones que pueden ayudarte ¿Quieres que las prepare?
-No estoy en drogas – dijo Spike con una sonrisa burlesca.
-¡No son drogas! – Dijo ella con una risa – bueno… son principios activos, casi como el café, y muchas ni siquiera usan magia, simplemente, los conocimientos de las cebras sobre las formas de activar los compuestos, las temperaturas y demás… es realmente impresionante, es una poción de tenacidad, simplemente lleva tu metabolismo a su eficiencia máxima.
-Interesante… - dijo Spike tomándose el resto de la limonada – okey, si no te es demasiada molestia – dijo yendo al fregadero a llenar el vaso con agua.
-No, por supuesto que no, de todas formas tengo que practicarlo – dijo Twilight, después de eso se puso seria, se acercó a Spike que estaba apoyado en el fregadero dando unos últimos resoplidos, hoy de nuevo parecía más alto – Spike… estás, estás teniendo problemas con la avaricia ¿Cierto? – el cuerpo del dragón se paralizó, es una posición entre tensa y relajada, por alguna razón eso no le gustó a la poni.
-¿A qué te refieres Twilight? – preguntó con una voz libre de toda emoción.
-Bueno… has estado actuando deprimido, y a veces angustiado… y lo que pasó ayer… sé que no sé cómo se sentirá tener que soportar eso, no soy dragona, pero si hay algo en lo que te pueda ayudar… lo que sea, solo dímelo.
-… - el silencio fue muy largo, Twilight estaba pensando en remecer al dragón – creo que esa poción podría ayudarme – dijo Spike – y si, la avaricia está picaneando más que de costumbre – su voz parecía más normal y cuando se dio vuelta sonreía, Twilight notó algo de esa criatura centenaria que había visto antes – gracias Twilight.
-De nada Spike, ahora mismo empiezo a preparar la poción – dijo yendo a un armario que habían comprado hace poco, lleno de ingredientes tanto comunes como extraños del Everfree Forest, Spike la miró con una sonrisa - ¿Vas a hacer lo mismo todos los días?
-Estoy en una etapa de estudio, para ver cuánto aguanto, pero los dragones se recuperan muy rápido, según la información que se tiene. Probablemente haga lo mismo todos los días – dijo yendo al baño – me doy una ducha y salgo, vamos a tener que reacomodar los deberes y los horarios, además ahora puedo dormirme más tarde.
-Claro, veremos eso cuando salgas.
Twilight estaba algo más tranquila, de todas formas le dolía que su pequeño Spike estuviese así, pero el conocimiento siempre es mejor que la ignorancia.
Los días pasaron rápido de esa forma, Twilight salía temprano a ver a Trixie, Spike salía a correr, Trixie le contaba una historia de los errantes y conversaban de temas sin importancia, en la tarde Trixie leía y Spike y Twilight hacían los deberes más rápido de lo normal, Twilight preparaba un poción para el día siguiente, y las cosas marchaban en paz.
Trixie se encontraba esperando un beso en la mejilla todos los días, ahora en vez de enojarse consigo misma se reía, parecía una idiota, el día en que a Twilight se le olvidó se sintió aliviada, pero a la vez muy angustiada, lo sabía, era ese peso rosa y cálido a la espalda, pero no podía negar que la poni le empezaba a caer bien, y se sentía agradecida… tenía que irse lo más pronto posible.
Spike cada día era más serio, con la mirada perdida en la lejanía, le decía a Twilight que era una etapa, pero ella se preocupaba de todas formas, incluso en medio de todos esos problemas, lograban pasar por un tiempo de cariño y familiaridad, eran felices los tres, Spike comenzaba a conocer a Trixie a través de Twilight y viceversa.
Y llegó el día en que Trixie tenía que salir del hospital hacia la biblioteca, había estado dos semanas en cama, y los masajes. idas al baño y ocasionales paseos por los pasillos no eran suficientes como para que estuviera fuerte, así que salía en una silla de ruedas que Twilight empujaba con magia, era domingo, el día en que la biblioteca abría tarde, y casi nunca llegaba nadie, así que Twilight estaba relajada, ambas estaban en la recepción del hospital, Twilight estaba conversando los últimos detalles con el doctor y las enfermera, aparte de las recomendaciones sobre el descanso, cambiar vendajes, tomar ciertas pastillas y volver al hospital por chequeos, el doctor le entregó a Twilight una factura, que ella de inmediato ocultó en el bolso.
-Muchas gracias doctor – dijo Twilight cuando se despedían – muchas gracias por todo a todos – dijo mirando a la enfermera que generalmente cuidaba de Trixie.
-Adiós, y gracias – dijo Trixie levantando un casco – les debo mucho.
-No te preocupes Trixie – dijo el doctor – agradécele a tu cuerpo, realmente es una recuperación asombrosa, y a Fluttershy, ella fue la que te salvó.
-Lo recordaré – dijo Trixie, luego salieron del hospital, mientras Twilight seguía despidiéndose.
-Twilight, muéstrame esa factura – dijo Trixie cuando estaban fuera.
-No tiene importancia Trixie, es solo…
-Muéstramela Sparkle – hace poco que Trixie la llamaba Twilight, y que volviera a lo de Sparkle significaba que era muy serio.
-¡Bien! Que terca eres – dijo Twilight refunfuñando y entregándole la factura.
No era tan terrible, Trixie esperaba algo más caro, era menos de la mitad de lo que costaba un nuevo carro, pero de todas formas era una cantidad importante.
-Voy a pagarte todo esto Twilight.
-No necesitas hacerlo – dijo ella empezando a moverse de nuevo – aunque sé que no tiene sentido discutirlo.
-No, no lo tiene, ahora, por favor, hagamos esto rápido ¿Si?
-Tú rechazaste la ambulancia.
-Eso hubiera sido demasiado, pero tampoco quiero estar media hora andando en una silla de ruedas.
-Okey, okey, vamos rápido – dijo Twilight, la silla brilló con un resplandor morado y comenzó a moverse, era domingo en la mañana, por lo que no muchos ponis estaban en las calles, pero de todas formas cada par de ojos curiosos molestaban a Trixie, tenía el pecho y la pierna derecha con vendajes, al parecer no era algo muy común, menos de alguien que ha estado dos semanas en el hospital, una herida normal debería estar curada, pero los timberwolfs tienen una magia muy cabrona en sus colmillos.
-Como había dicho, están haciendo algunos arreglos en la biblioteca, así que por el momento vas a dormir en la cama de invitados – dijo mientras caminaba.
-Eso te lo voy a pagar también.
-No seas ridícula, de todas formas era algo que tendría que haber hecho hace mucho… ya no soy una adolescente y Spike cada día crece más, incuso pensé en mudarme, pero le tengo mucho cariño a la biblioteca, así que ampliarla es la mejor opción.
Trixie intentó relajarse, no hablaron de camino a la casa, algunos la miraban mal, pero en su mayor parte eran solo miradas curiosas, Trixie cerró los ojos y disfrutó del olor del aire libre y de los rayos del Sol, era temprano para ser domingo, pero de todas forma ya eran las doce de la tarde, el rico olor del sol golpeando la tierra y las hierva que no sentía desde hace tiempo le subió el ánimo.
Llegaron a la casa del árbol relativamente rápido, algo así como una hora, Twilight empujaba lo más rápido que le pareciera juicioso, trotaba al lado de la silla, Twilight se dio cuenta de que el día en que encontraron a Trixie, Rainbow había sido doce veces más rápida, lo que era impresionante.
Cuando llegaron la biblioteca estaba abierta, Spike ese día no iba a correr, era un día de descanso, y las CMC estaban dentro hurgando libros con desgana.
-Hola chicas – dijo Twilight resoplando un poco, yendo por un vaso de agua – no esperaba a nadie tan temprano, de hecho, la biblioteca no abre hasta en media hora.
-Ya que estaban aquí las deje entrar – dijo Spike, que terminaba de ordenar todo en ese momento – llegaron hace unos minutos, y como son amigas… - Spike parecía amable, pero tenía una mirada suspicaz.
Era obvio que habían venido a curiosear sobre la nueva inquilina, tal vez incluso molestarla, ella había al fin y al cabo humillado a las tres hermanas de las niñas, aún estando más crecidas, no parecía imposible.
-Si, nos dimos cuenta de que nunca habíamos buscado una cutie mark relacionada con libros, así que aquí estamos – dijo Sweety Bell, para ser justos, estaban tomando un interés real en los libros, eso hasta que llego Trixie, en ese momento se pusieron a mirarla de reojo.
Pero Trixie no se dio cuenta de eso, de hecho, no se daba cuenta de nada, tenía los ojos cerrados y respiraba profundamente, luego su cuerno comenzó a brillar y los vendajes levitaron fuera de sus heridas.
-¡Trixie! Tienes que tener las heridas vendadas – dijo Twilight volviendo a la silla, todos miraban, Twilight no estaba sorprendida, la había visto mucho peor, Spike tenía los ojos abiertos y las CMC estaban boquiabiertas, en el pecho de Trixie se veía la mordida perfectamente, los que antes eran agujeros irregulares, no estaban cubiertos por el pelo, ya que el pelo cercano había sido cortado, era una espectáculo algo macabro, su pierna no estaba mejor, seguía algo hinchada, las cicatrices en si eran feas, de una textura desagradable, correosas y oscuras.
-Estoy harta de las vendas, quiero sentir el aire y el agua un tiempo – dijo Trixie – solo un poco antes de vendarme de nuevo, incluso el doctor dijo que el aire era bueno para la cicatrización.
-Trixie…
-Solo un día… por favor Twilight-dijo Trixie, Twilight se sorprendió, se dio cuenta de que realmente le estaba pidiendo permiso.
-Solo un día, y me voy a asegurar de limpiar bien las heridas antes de que te acuestes.
-Gracias – dijo, y luego intentó levantarse, Twilight la miraba preocupada mientras apoyaba los cascos en el suelo, cuando al fin se levantó sus piernas temblaban, Trixie se dio cuenta de que apenas podía mantenerse en pie, frunció el ceño y apretó los dientes, obligando sus piernas a mantener el equilibrio, su cuerno brilló de nuevo y la magia rodeo sus piernas - ¿Dónde está el baño?
-Ahí – dijo Twilight señalándolo – pero esto me parece una pésima idea.
-Déjame hacer Twilight – a ella todavía le enternecía que le llamara así, no dijo nada pero asintió, y la siguió mientras caminaba, se le hacía difícil dar cada paso, y avanzó muy lentamente, con Twilight flanqueándola, el doctor había dicho que recuperarse de dos semanas era difícil, pero no demasiado, no era necesaria una terapia, solo que caminara un par de pasos cada día, dentro de poco estaría perfectamente, es desde duraciones cercanas a un mes cuando se necesita terapia, Trixie parecía a punto de caer a cada paso, tenía el caño fruncido y se notaba el dolor en su rostro.
Al fin llegó al baño, y afuera, Spike y las CMC escucharon.
-Okey, voy a encender el calentador de inmediato y a traerte un toalla y un secador… ten cuidado.
-…jajaja estoy convaleciente Twilight, no soy una inválida… muchas gracias de todas formas.
-Si necesitas ayuda con cualquier cosa me llamas.
-Como digas – luego se escucharon pasos saliendo, Twilight hizo lo que había dicho y pronto se escucho la bañera llenándose con el agua caliente.
Las CMC estuvieron un largo rato cuchicheando en un rincón, Spike hacia un ejercicio de meditación y Twilight leía en una silla al lado del baño, después de un rato llamó.
-Trixie ¿Estás bien? no estés ahí dentro con agua fría.
-Cuando no pueda hacer un digno hechizo de calor va a ser el día que me quite el cuerno – se oyó desde dentro, Twilight soltó una risa y siguió leyendo.
Las chicas hace rato habían escogido sus libros, pero seguían esperando fuera leyendo antes de irse, entonces Trixie salió, ya completamente seca, caminó de nuevo lentamente hasta un sillón y se desplomó con un suspiro.
-¿Eso fue otro hechizo? – le preguntó Twilight.
-Si, he estado obligada a prender algunos, en realidad todos los unicornios errantes saben hacerlos – dijo, luego acomodó la pierna herida con una expresión de dolor.
-Twilight – Scootaloo estaba al lado del sillón, junto con las demás- cada una con un libro – nos llevamos estos.
-Bien - dijo levantándose – voy a anotarlo de inmediato - dijo tomando los libros con magia y yendo a el escritorio, Trixie se sobó la pierna suavemente, pero Scootaloo seguía ahí mirándola fijamente, Trixie la miró, sus dos amigas estaban detrás, la mirada de la pegaso paso a sus cicatrices.
-Recupérate pronto – dijo Scootaloo de repente con una sonrisa.
-Si, señorita Trixie – dijo Apple Bloom, Sweety Bell solo asintió.
-Una poni así de dura no puede estar tanto tiempo fuera de juego – dijo Scootaloo, en ese momento Twilight volvió.
-¿Gracias? – dijo Trixie levantando una ceja.
-No hay de que – dijo Scootaloo, bajó un poco la cabeza, y cuando se levantó se despidió agitando el casco.
-Aquí tienen chicas – dijo Twilight entregándoles los libros.
-Adiós – dijeron las tres yendo hacia la puerta.
-¿Qué fue eso? – preguntó Trixie.
-Las CMC siempre muestran respeto por una poni dura – dijo Spike desde su cojín – impresionaste a las chicas Trixie, eso no es tarea fácil.
-¿Por estar a punto de morir?
-Por la tenacidad – dijo Spike.
-Eres una poni fuerte – dijo Twilight sin darle importancia, Trixie la miró con una ceja levantada ¿Fuerte? Ella no se consideraba fuerte, ni cerca – de todas formas, ¿Necesitas algo? Vamos a tener que conseguirte algunas cosas, pero aparte de los instrumentos personales ¿necesitas algo?
Trixie lo pensó un momento.
-Quiero una roca, una vela, una cuerda, un molino pequeño y plastilina… y un gran jarro con agua.
Twilight sonrió cuando escuchó todo eso, por supuesto que recordaba los ejercicios, antes, cuando era niña, no eran muy conocidos, luego, el profesor Witchcraft escribiría un folleto que distribuiría por toda Equestria, se convertiría en una práctica regular para cualquier unicornio dotado.
-No sé si una roca sea algo lo suficientemente pesado como para ayudarte – dijo – pero Spike hace poco trajo unas pesas, seguramente una de las de dos manos puede ser útil, entonces, ¿mañana vas a estar lista para practicar?
-Mañana sería perfecto – dijo Trixie con un bostezo – oh dioses estoy tan cansada – dijo echándose en el sillón, era un sillón bastante cómodo y amplio, los ojos de Trixie comenzaron a cerrarse lentamente, luego de un momento sintió una delgada sábana apoyarse encima de ella, y a Twilight al lado suyo.
-Duerme bien – le dijo, Trixie no pudo evitar sonreír, una sonrisa calma y honesta que hace tiempo le hacía falta, luego Twilight le dio un beso en la mejilla y salió – cuídala Spike.
-Claro Twilight – fue lo último que Trixie escuchó antes de entrar en el sueño.
Twilight salió de la casa del árbol con un alegre trote, algo así como un intento de los saltos de Pinkie Pie, todos los que la veían pensaban en que se veía mucho más feliz que de costumbre, aunque ella no lo notara, una sonrisa gloriosa se veía en su rostro, mientras buscaba todo lo que Trixie le había pedido, en el mercado, estaba casi tan radiante como Pinkie.
Los exámenes fueron más difíciles desde el de la roca, ese examen medía la potencia y control básico de la magia, los demás eran algo más específicos, el examen de las velas, al día siguiente, medía la conversión, es complejo convertir la magia en energía, sean rayos, truenos o láser, pero hacer fuego va a un nivel más allá, toma concentración y visualización, no solo concentrar energía, ese fue uno de los exámenes en los que mejor le fue a la pequeña Trixie, solo se pedía encender dos velas y hacer un dibujo tridimensional al frente, pero Trixie decidió hacer una simple estructura de fuego alrededor de ella, como una jaula redonda, eso le ganó las felicitaciones del profesor de turno.
Ese día fue llamada en la segunda tanda, en la primera se habían ido tanto Sunset como Twilight, Sunset la había encontrado y se había despedido con un grito antes de salir corriendo, en cambio Twilight la había mirado tímidamente y había agitado su casco, así que se quedó haciendo hora como siempre, y la idea de la jaula se le ocurrió mientras pensaba en Pelasio, aunque no se suponía que supiera lo de las velas, cuando terminó el examen estaba cansada, la jaula le había tomado mucha magia y varios intentos, Journe de nuevo bufó cuando Trixie dijo que prefería pasar la tarde repasando en la casa, aún así toda la familia estaba feliz de cómo estaban yendo las cosas.
Pero en vez de repasar en su pieza, se dedicó a recrear algunas leyendas errantes, esta vez no siendo una parte estática de la historia, esta vez se imaginaba entrando en los cuentos como Trixie, y la historia cambiaba y daba giros inesperados en la mente de la niña, a veces incluso invocaba a los héroes de antaño a su propio mundo, Galia, la poni que vive en las profundidades del océano, Cleastro, el pegaso que se disolvió en el cielo para devolver la vida a las nubes, o personajes más humildes, como Frigo y su historia de amor con una dragona, todos ellos caminaban por Canterlot.
El tercer día llegó y ahora las familias no parecían tan nerviosas, de igual manera, a Trixie le parecía que habían unos cuantos ponis menos.
-¡Okey, voy! – dijo Trixie cuando ese día estaban llamando a los alumnos, su familia la despidió agitando los cascos, ella corrió hacia Sunset, que desde otro lugar le hacía señas.
-¡Hola compañera! – Dijo la poni con su soltura usual – entonces ¿Cómo te fue ayer?
-Bien – dijo Trixie, rascándose un poco la pierna delantera – el profesor me felicitó, hice una jaula alrededor mío.
-…Wow – dijo Sunset con una sonrisa incrédula – eso es algo nuevo.
-Bueno si, pero es que es la prueba que mejor me sale, y la de la roca también, empecé pon el casco derecho – a medida que avanzaban, Trixie miraba para todos lados esperando a encontrar a la pequeña lavanda, ahora en el tercer día la gente llegaba a la hora justa y solo había alcanzado a ver a la familia de Twilight, no a la poni en si.
-Entonces tienes que tener cuidado con los siguientes entonces.
-Si… pero la verdad no es que en los demás me vaya mal… solo que no son mi fuerte – dijo moviendo la cabeza y cuello alrededor.
-¿Qué haces? … espera… ¿estás buscando a alguien?
Trixie pensó en decir la verdad, pero cuando se giró y vio la expresión burlesca de Sunset respondió sin pensar.
-No – pero su expresión era demasiado elocuente.
-Wowww Trixie, ¿A quién le echaste el ojo? – dijo dándole golpecitos en el hombro.
-A nadie Sunset – dijo Trixie algo molesta.
-¿Cómo es que conoces a alguien aquí? Ni siquiera yo conozco a mucha gente.
-¡Yo tampoco! … es solo una niña a la que le hablé anteayer…
-Oh… - dijo Sunset perdiendo interés – bueno, como sea, cuando le eches el ojo a algún niño tienes que decirme.
-¿Por qué tendría que decirte? – la relación entre ellas había sido lejana, de conocidas, pero un poco tiempo parecían mucho más cercanas, y Sunset era casi descarada en ese sentido.
-Porque somos amigas – dijo ella – no tenemos más amigas ¿recuerdas? Llegamos a este lugar hace poco y a ti los imbéciles no te hablan – eso, descarada, Trixie se encogió un poco, habían llegado a la sala de espera – fuera de eso, me caes muy bien Trixie ¿No te caigo bien?
-Bueno… si – dijo Trixie, y era cierto, Sunset atraía a la gente a su alrededor casi magnéticamente, de hecho podría tener más amigos, pero era fácil que la gente le cayera mal y la despidiera de mala manera, tal vez fuera haber convivido con grifos tanto tiempo, y por alguna razón a Trixie la quería bastante.
-Entonces está decidido.
No se habló más del asunto, se quedaron comiendo algo y esperando que llamaran, pronto comenzaron a llamar alumnos de a uno, la tensión del primer día había desaparecido pero los ponis seguían quedándose en silencio casi completo, hablando en susurros, Trixie escuchó con atención y logró escuchar unos "!Ahh!" ahogados a cada grito, la vio, estaba cerca de la silla del primer día, de hecho, parece que no la había alcanzado y se había sentado lo más cerca posible, estaba de hecho en el mismo asiento en que Trixie se había sentado el primer día, los llamados pararon sin que llamaran a ninguna de las tres.
-Vamos, quiero sentarme – dijo Trixie interrumpiendo a Sunset y corriendo al mismo sillón de Twilight, Sunset la siguió de cerca y se sentaron pesadamente en el largo sillón, Twilight miró a Trixie pero cuando la vio acompañada se acobardó y miró hacia otro lado, Trixie la miró un segundo esperando que reaccionara hasta que se dio cuenta de lo que iba a pasar.
-¿Esa es la niña? – le preguntó Sunset.
-Si, estaba muy asustada, así que intenté calmarla.
-… es bonita – dijo Sunset riendo – no te conocía esos gustos – dijo golpeándola de nuevo en el hombro, si, los grifos son más honestos y descarados que los errantes incluso, y Sunset era descarada incluso dentro de los grifos.
-¿A qué te refieres? – dijo levantando las cejas.
-Es broma – dijo corriendo hasta Twilight – ¡oye! ¡Oye niña! – Le dijo tocándole la pierna, Twilight se dio vuelta y la miró algo sorprendida - ¿Cómo te llamas pequeña?
-Twilight, Twilight Sparkle – dijo ella, mirando a Trixie interrogante.
-Oye, estoy aquí – dijo Sunset, Twilight volvió a mirarla.
-Hola – dijo agitando un casco.
-Entonces – Sunset saltó y se sentó al lado de Twilight - ¿Cómo te ha ido en los exámenes Twilight?
-Más o menos – dijo, y se quedó mirando a Sunset con los ojos fríos y firmes de antes, amabas se miraron unos minutos sin decir nada, la situación no dejaba de ser divertida.
-Okeeeeeey – dijo Sunset, rindiéndose a esperar que Twilight continuaba – entonces ¿Qué haces cuando no estás estudiando?
-…¿Cuándo no estoy estudiando? – Dijo la pequeña confundida – no se… creo que… que siempre estoy estudiando…
La sonrisa de Sunset empezó a cambiar por una cara de aburrimiento.
-No puede ser, yo tengo un instructor de artes marciales, me quedó el gusto desde el reino de los grifos, y esa tipa de ahí – dijo apuntando a Trixie "¡Hey!" – cuenta las mejores historias, igual que sus padres, tienes que tener algún pasatiempo ¿No?
-No, yo solo… yo solo estudio…
Sunset suspiró y se dio vuelta hacia Trixie.
-Muy interesante, un placer conocerte – dijo, luego le susurró a Trixie – te fijas en la más aburrida de todo el lugar.
-¡Tu fuiste la que se le acercó en primer lugar! – dijo Trixie susurrando también.
Las dos se mantuvieron en silencio unos momentos.
-¿En serio piensas que mis historias son las mejores?.
-Claro, yo no miento, he ido a un par de los shows de tu padre, son impresionantes – dijo moviendo las piernas impaciente – y tu sabes contarlos bien también, aunque solo te haya podido escuchar un par de veces…
-Gracias por eso.
-De nada.
Se quedaron calladas hasta que comenzaron a llamar, la prueba se había demorado poco, así que era bastante obvio que prueba era, Trixie fue la segunda en ser llamada.
-Bueno, adiós Sunset, hasta mañana.
-Hasta mañana, cuídate – dijo Sunset.
La prueba del molino, la prueba de la roca medía la fuerza y cantidad de magia, pero cuando se usa la magia en diferentes direcciones, de diferentes formas y en diferentes intensidades, mantener el flujo se vuelve muy difícil, en especial para los niños, por lo que mover varios molinos de viento, con diferentes intensidades, mientras se los sujeta en el aire en diferentes posiciones, es tremendamente difícil, técnicamente, no es una gasto de magia mayor al de la prueba de la roca, pero la magia de los pequeños se gastaba sin que se dieran cuenta, cuando menos lo sabían, estaban agotados.
Era una de las pruebas que más le costaban a Trixie, se supone que la magia de rituales, pociones e invocaciones necesitan de esa habilidad, así que Trixie no se tenía mucha fe con ese tipo de magia.
Eran tres molinos de madera, muy parecidos a abanicos completos, Trixie tenía que levitar los tres, y el instructor tenía que ir dándole órdenes, alejar los molinos, sostenerlos en diferente posiciones, de cabeza el de la derecha, en diferentes ángulos, acostado el de la izquierda, gira el del centro lo más rápido que puedas mientras los otros dos lo más lento… Trixie se retiró antes de que la mitad de los estudiantes se fueran, le pasó como siempre, simplemente la concentración de desperdigó, utilizó demasiada magia sosteniendo los molinos, cuando los soplaba débil tendría que sostenerlos débil y ahorrar energía, pero al final los tres estaban algo comprimidos por la fuerza que había usado, además al soplar débil, no era capaz de aplicar poca magia, era como soplar, no era capaz de dejar la magia salir suavemente, acumulaba mucha y usaba poca, como apretar fuertemente el diafragma y abrir muy poco la boca, estuvo ahí diez minutos, fue la peor prueba.
Llegó al hall cabizbaja.
-¿Cariño, Trixie, como te fue? – pregunto Frelia.
-Mal, me tocaron los molinos – dijo Trixie.
-Ah, cariño, no te preocupes, ese es tu punto flaco, mañana va a ser mejor – dijo Mystic.
-Me fue peor que a casi todos – dijo Trixie golpeando el suelo.
-Y en dos días seguidos te ha ido mejor que a casi todos, tampoco puedes esperar a destrozar a todos los demás ahí dentro, al fin y al cabo ellos también hicieron su esfuerzo – dijo Journe, Mystic le golpeó el brazo y Journe se encogió de hombros, frunciendo el ceño.
-Al menos sabes que lo peor ya quedó atrás – dijo Frelia acariciándole la cabeza – desde mañana toda va a mejorar.
-Supongo que si – dijo Trixie, algo menos molesta.
-Vamos a casa Trixie, puedes repasar mejor, al fin y al cabo solo quedan dos pruebas – dijo Mystic.
-¿En serio no tienen problemas tomándose una semana del trabajo? – preguntó Trixie por milésima vez.
-Que no Trixie, que no ¿Para qué somos artistas si no es para poder tomarse un descanso cuando queramos? – dijo Mystic, Frelia lo miró con el caño fruncido y Mystic rio.
-Yo nunca dejo de escribir – dijo Frelia.
-Tu vas a seguir escribiendo en tu ataúd, así que no cuenta – dijo Mystic caminando hacia la salida – vamos, hoy no quiero cocinar, ¿Por qué no vamos a comer helado?
-Bueno – dijo Trixie.
-Y luego repaso contigo el holograma, pero tenemos que hacer la comida nosotros, tu madre tiene razón, es la única que ha seguido trabajando.
-Okey – dijo Trixie algo más animada mientras todos salían de edificio.
-Vamos a comprar esas frutas elegantes que te gustan y a hacer una fuente gigantesca de ensalada de frutas – dijo Mystic – cosa de que quedan hasta pasado mañana.
-¡Si! - Dijo Trixie con una sonrisa, es fácil animar a los niños –practiquemos el holograma, esa es mi mejor prueba.
-Así se habla pequeña, no te desanimes hasta el final – dijo Mystic revolviéndole el pelo - a todo esto, me permitieron mostrar la historia de Pelasio en un teatro "moderno y avante garde"- dijo dibujando comillas en el aire con su magia - pagan una miseria por mi mejor show, pero va a ser divertido, va a ser poco después del examen final ¿Tu quieres ir no es así?
-¡Claro, claro que quiero! ¡Esa es mi historia favorita! – dijo Trixie emocionada.
-Lo sé, por eso insistí con esa, me estaban pidiendo la historia de Cleastro – dijo Mystic, Trixie lo miró agradecida – casi no me dejan, al fin y al cabo es bastante violenta, pero cuando escucharon el precio no se pudieron negar – Mystic reía, Trixie reía, y los otros reían con ellos, ese día terminó bien.
Por la noche, luego de comer hasta no poder más, acostada en su pieza, Trixie fantaseó de nuevo, antes había tomado parte como fondo de historias, luego había sido la heroína, luego había cambiado la historia desde dentro, luego había transportado sus héroes al mundo real, y ahora, sin darse cuanta cuando, comenzó a crear una nueva historia de la nada.
No era una historia propiamente tal, solo eran escenas y situaciones al azar, que empezaban y terminaban entre la bruma del subconsciente, ahí estaban todas las tribus y personajes de los cuentos errantes, estaba su familia, los Shine, algunos errantes, estaba incluso Pondicherry, y estaba la pequeña de color lavanda, ella aparecía muy frecuentemente, pero en medio de este tumulto de imágenes, la conciencia de Trixie estaba detrás del telón.
Imagino muchas situaciones con ella siendo niña, pero luego no era suficiente, era adolescente, luego adulta, las imágenes flasheaban en su mente como seguramente sucedió en su infancia con muchos escritores, hasta que en un momento una imagen la perturbó.
Estaba en un campo verde, nublado pero brillante, como en una mañana en la cima de un cerro, estaba emocionada en la escena, y de repente la poni lavanda, adulta ya se le abalanzó, se abrazaron fuertemente, como si de una reunión largamente esperada se tratara, y se dieron un beso en los labios.
Trixie abrió los ojos de golpe, sorprendida, notó su gran sonrisa y esta se desvaneció de inmediato "¿De dónde vino eso?" se preguntó, vaya si se había imaginado una situación extraña, pero llegó a la conclusión de que estaba imaginando demasiadas cosas para que algo extraño no apareciera, estuvo intranquila más de diez minutos, hasta que el cansancio la hicieron intentar relajarse y caer en el sueño, lo que a su edad no entendía y con suerte podía percibir, era el sentimiento cálido y exigente en su pecho, durmió sin sueño, intranquila.
Al día siguiente despertó algo cansada y no recordó el pensamiento de la noche anterior, bajó a tomar desayuno como zombi, de todas formas no fue un gran problema, cuando llegó a la academia estaba casi tan fresca como siempre, y el nervio de cuando llegó a la habitación de espera la despertó por completo.
Trixie estuvo un rato buscando a las dos ponis que conocía en el lugar, ambas habían entrado antes, porque ella llegó segundos antes de que llamaran, divisó a Twilight, y el recuerdo de la noche anterior la golpeó y giró la cabeza, luego vio a Sunset, y se acercó agitando un casco.
-¡Hola Sunset! – dijo acercándose, Sunset le sonrió y le devolvió el saludo, cuando estuvieron frente a frente se escuchó "¡Trixie Lulamoon!" – Adiós Sunset – dijo malhumoradamente, y se fue por la puerta escuchando las risas de Sunset detrás.
Era la prueba de la cuerda, realmente Trixie no tenía nada que decir de esta prueba, era la prueba promedio, no le iba ni bien ni mal, supuestamente, era el medidor de habilidades físicas y de percepción mágica, algo así como que los sentidos se extienden con la magia, pero ella no le veía el punto, algunos lo hacían genial, algunos hablaban de que la cuerda se convertía en una extensión del poni, Trixie nunca lo entendió, no le sorprendió en los más mínimo cuando al final del tiempo, logró sacar un resultado promedio, a algunos les había ido mal, y algunos movían la cuerda como si esta tuviera pensamiento propio, simplemente salió del lugar queriendo comer más de la ensalada de frutas que habían hecho ayer.
De hecho, por alguna razón, se sintió así hasta llegar la noche, indiferente, y cuando entonces se dio cuenta porque.
La sonrisa volvió a su rostro en el momento en que empezó a soñar, directo a su propia historia.
Esta vez era un poco más cuidadosa, no quería caer en los mismos tipos de imágenes que la noche anterior, pero obviamente, pensar en eso solo lo hizo peor, a cada dragón que mataba o cada aventura que realizaba, aparecía la poni lavanda Twilight Sparkle, y en todo momento Trixie tenía que evitar el extraño momento de la noche pasada.
De a poco, las escenas en su cabeza se fueron configurando y conectando, sus fantasías iniciaron el camino de una historia compleja, que al parecer partía con la vida de los errantes, y terminaba con la muerte de un general malvado y su dragón mascota, no estaba muy claro, la única cosa que estaba clara era que habían muchos llantos, muchas batallas y explosiones.
Y al final el pensamiento la atormentó de nuevo, y esta vez lo dejó pasar, al final de la aventura la poni azul se besaba con la poni lavanda, se besaban por un largo rato… la dejó un poco más tranquila darle otro nombre a la poni azul, y también fue un nombre que le gustó, un nombre que encontró digno del personaje, Griseilda, con ese nombre en la mente se durmió, y tuvo un sueño reparador.
Al día siguiente era obvia la prueba que le tocaba, la prueba de la plastilina, al principio no le iba muy bien con esa, pero desde que empezó a trabajar con los hologramas iba mucho mejor, el desayuno fue alegre y luego se dirigieron como siempre a la academia, Trixie estaba de un inusual buen humor, y caminaba recordando sus fantasías.
Esta vez llegaron a la academia un poco más temprano, y casi en la entrada de la misma Trixie se encontró con Sunset que iba entrando también con su madre.
-¡Trixie, hola! – dijo la pequeña acercándose a ella y apresurando el paso, separándolas a ambas de sus padres, Trixie se giró y les agitó un casco, apresurándose con Sunset y metiéndose en la multitud, la familia de Trixie y la señora Shine entraron luego mirándolas de lejos.
-Frelia, Mystic, Journe – dijo ella con un leve inclinación y una sonrisa.
-Señora Shine – dijo Mystic con una leve inclinación también, Journe se inclinó y Frelia también, al tiempo que le daba una afable sonrisa, cálida y honesta como solo ella las tenía, de todas formas, quería conversar algo con ella, siguieron caminando y Frelia se le acercó hasta casi tocarla con el hombro.
-Tal parece que nuestras hijas se están volviendo muy amigas – dijo mirando a las pequeñas.
-Tal parece que si, mi Sunset no hace más que hablar de Trixie – dijo Loreta, Frelia no dijo nada, Trixie hablaba de su amiga pero no estaba toooodo el tiempo hablando de ella.
Antes de que los estudios tomaran tanto del tiempo de las pequeñas, Trixie y Sunset se habían visto un par de veces en la academia, ambas eran estudiantes de Fairy, así que entablaron conversación, o mejor dicho, Sunset se le acercó con su usual descaro, la había reconocido de cuando estaba todavía estudiando con Witchcraft.
La verdad sea dicha, Sunset se le acercaba a casi todo el mundo, claro que luego de diez segundos casi todos quedaban descartados, solo Trixie y un par de conocidos de alta sociedad que Trixie no conocía habían pasado la prueba de fuego. Trixie había ido un par de veces a la casa de Sunset, que la había invitado de la nada a jugar, la primera vez fue acompañada de su madre, Frelia y Sincere se entendieron de maravilla.
Sunset era algo caprichosa, y no se podía saber si iba volver a hablar o invitar a alguien a su casa, la segunda invitación llegó meses después, y fue con Mystic, él y la señora se entendieron, la tercera vez, la familia de alguna forma pensó en mostrarse tan honestamente como era posible, la acompañó Journe, Loreta casi tiene un ataque cuando vio al gran semental lleno de cicatrices con su capa errante entrar, por supuesto Journe sabía cómo ser todo un caballero, y por otra parte el tío de Trixie le fascinó a Sunset, las familias eran algo cercano a amigas, por la amistad de sus hijas.
Y luego de un tiempo Trixie podía ir a la casa sola.
-Es una bendición que se hayan conocido, al menos para nosotros, Trixie había estado mucho tiempo sola – dijo Frelia.
-Es una pequeña maravillosa – dijo Loreta – supongo que luego de las pruebas Sunset va a estar más centrada en Trixie… casi siempre luego de un tiempo se aburre de la gente a su alrededor, pero su hija parece haberla encantado, también me gusta la idea de que se puedan ver más, y de que Sunset tenga una amiga de verdad…
Frelia y Loreta se sonrieron y siguieron conversando, cuando llamaron a los niños vieron a Trixie y Sunset despidiéndose y agitaron también sus cascos, las pequeñas corrieron hacia la habitación de espera, Mystic y Journe habían estado conversando por su parte y Frelia y Sincere se quedaron hablando también.
-¡La última prueba, ya estoy harta de ellas! – dijo Sunset cuando llegaron a la habitación.
-Bueno, no es la última, mañana nos toca la presentación personal.
-Si bueno, pero es diferente, es la oportunidad de mostrarles en lo que eres buena, y no hacer figuras en el aire o levitar una estúpida roca y eso – dijo agitando un casco – yo soy buena con las transformaciones, ¡y ninguna prueba es de transformaciones! A todo esto – dijo susurrando muy alto, para que los demás la escucharan - ¿Cómo va tu holograma?
Algunos pequeños se dieron vuelta para observar a Trixie, impresionados, aunque algunas malas miradas cayeron sobre ella, desde que sabían que era una errante y sus padres y familias hacían comentarios, había quedado un poco rezagada de los demás, ya sea por miedo o por desprecio.
-Va bien, gracias – dijo cortante intentando hacerse invisible – que discreta Sunset.
-Vamos, así es la competencia, destruye la mente de tus enemigos.
-Eso no es justo.
-Por supuesto que lo es, la fuerza mental es una habilidad también, una habilidad que usas en todo momento – dijo Sunset – entre los grifos el miedo o el nervio no es excusa, los ataques mentales son regla, si no puedes aguantarlos es tu culpa.
-De todas formas me parece sucio.
-Entre los grifos te hubiera pedido que invocaras el holograma entre ellos, y yo hubiera transformado una manzana en una naranja, como ves estoy respetando las costumbres de Equestria.
-A los dioses gracias – dijo Trixie con ironía.
-¿Por qué lo dices así? En el reino grifo juraban por algún héroe antiguo, y aquí dicen "Por las princesas"
-Los errantes juran por los dioses antiguos – dijo Trixie – los dioses originales y sus descendientes, los dioses elementales.
-¿Esos son muchos dioses? ¿Realmente creen en ellos? – preguntó ladeando la cabeza cómicamente, Trixie hizo un esfuerzo para no reír.
-Si, son muchos, y no… no exactamente, tampoco negamos que puedan existir…
-… Raro – dijo Sunset – pero como sea, es interesante, ¿Tienes algún libro sobre las divinidades de los errantes?
-No, pero sería difícil tenerlo, es una mescla de muchos dioses de diferentes sitios – dijo Trixie.
-Mmm… cada vez que escucho de los errantes siento más ganas de ir de aventuras.
-Fairy está invitado, pero no creo que Journe te lleve a ti – dijo Trixie riendo.
-¿¡El profesor Fairy?! – dijo Sunset sorprendida.
-Si, y parece bastante dispuesto a irse, Journe planea salir de la ciudad dentro de un par de años.
-Wow, no puedo imaginarme a Fairy saliendo hacia el peligro.
-Si, es raro.
Y luego hubo un largo silencio.
-¿Y tú? ¿No quieres irte a un viaje hacia el exterior cuando seas grande? – pregunto Sunset
-¿Yo?
-Si, tu, salir de viaje junto con tu tío, deben de vivirse historias geniales allá fuera – dijo – me encantaría escuchar esas historias.
-Pero también es peligroso – dijo Trixie - ¿No has visto todas las cicatrices de mi tío?
-…-Sunset la miró un instante – gallina.
-¡No soy gallina!- dijo Trixie, ya estaban cerca de su lugar habitual, la esquina posterior, se sentaron el sillón, en la zona más cercana a la puerta - ¡Yo soy la gran y poderosa Griselda, y no me vas a llamar gallina! – dijo Trixie sin pensarlo, y luego se puso a reír.
-Oh… interesante ¿Y cuáles son los logros de Griselda?
-Todavía nada – dijo Trixie, ella estaba mirando hacia la entrada, y Sunset miraba detrás de Trixie – pero Griselda será la más poderosa unicornio, ni siquiera un dragón anciano podrá hacerla tener miedo – Sunset sonreía mientras miraba detrás, Trixie miró hacia atrás, donde antes había un grupo de ponis ahora estaba Twilight mirándola algo sorprendida, la pequeña le agitó un casco, Trixie sintió como sus mejillas quemaban y le devolvió el saludo, luego de eso recordó toda la noche anterior, y también se dio cuenta de que estaba pretendiendo ser Griselda, la poni que se enamoraba y besaba a Twilight Sparkle, la pequeña la seguía mirando y Trixie se dio cuenta de que si bien no tenía el impulso de besarla quería abrazarla muy fuerte, pero era una desconocida, y también parecía reservada, seguramente se lo tomaría mal, la vergüenza le ganó y giró la cabeza mirando hacia otro lado.
-¿Por qué estás tan colorada Griselda? – Dijo Sunset con una sonrisa malvada – la que mata dragones y derrota tiranos, la gran y poderosa Griselda – dijo acercándosele con un susurro – parece que Griselda batea para el otro lado.
-¡Oh cállate! – dijo Trixie casi en un grito, Sunset solo se desternilló.
-¡Twilight Sparkle! – llamaron desde la entrada, la pequeña soltó su sonido de sorpresa obligatorio y salió hecha un manojo de nervios, cuando pasó cerca de Trixie la saludó.
-Suerte – le dijo Trixie despidiéndola con un casco, Sunset la golpeó con el codo y siguió desternillándose a costa de la atormentada Trixie, cuando Twilight salió miró hacia atrás y logró ver a la poni azul golpeando a la naranja, que no dejaba de reír.
-Oh Trixie – dijo Sunset dejando de reír - ¿Cuál es el alboroto? Es una broma.
-Bonita broma – dijo Trixie cruzando los brazos.
-Si el rio suena…
-¿Qué significa eso?
-Si te molestas tanto es sospechoso – dijo Sunset, Trixie suspiró y se calmó un poco.
-¡Sunset Shine! – se escuchó uno de los últimos gritos.
-Okey, voy, suerte Trixie – dijo con una sonrisa.
-Suerte Sunset – dijo Trixie agitando un casco.
Y se quedó sola esperando su turno, pensando en lo que acababa de decir Sunset.
La verdad es que era la primera vez que tenía ese tipo de impulsos, y sorprendentemente no hacia el sexo opuesto, si no hacia su mismo sexo, a decir verdad, en sus fantasías anteriores cuando se imaginaba al lado de una semental siempre era algo platónico, esa urgencia de besar o la fantasía de besar a alguien solo le había sucedido con esa pequeña, pero tal vez solo fuera una casualidad, tal vez fuera un accidente, tampoco le había ocurrido algo así con Sunset, por ejemplo.
Claro que obviamente en ese momento se imaginó así de cercana con Sunset, y si bien no le agradó tanto, la dejó menos indiferente que la idea de estar con un potrillo.
La mente de Trixie pasó a una confusión tremenda, apenas podía seguir un curso de pensamiento, simplemente no lograba entender bien que le pasaba.
Claro que esa no era la primera vez que le pasaba algo así, desde pequeña le sucedía cuando pensaba en porque la ciudad parecía resistírsele y rechazarla, así que hizo lo de siempre, se recostó lo más cómoda posible y respiró profundo, como le había enseñado su tío, y se refugió en las verdades simples y dulces, como el amor de su familia, como los juegos con Sunset, como sus comidas favoritas, como los espectáculos de su padre, y sonrió.
-¡Trixie Lulamoon! – escuchó, salió apenas del ensimismamiento, a su alrededor habían pocos ponis, se levantó rápido y corrió a la puerta, ya más calmada.
En esa prueba le fue bastante bien, los profesores habían dejado libre la presentación, a cualquier figura que pudiesen hacer con la plastilina, Trixie no era una buena artista, sabía visualizar, pero no podía competir con muchas de las figuras que hacían sus compañeros, aunque tenía un arma secreta.
Uso unos tres cuartos del tiempo en hacer las mejores figuras posibles, de una cebra con armadura y un dragón, eran simples pero estaban bien hechas, a diferencia de algunos a su alrededor, cuyas figuras estaban muy detalladas y artísticamente dispuestas.
Uso ese último tiempo concentrándose, las figuras empezaron a moverse bastante fluidamente en la mesa.
Algunos profesores y alumnos lo vieron con malos ojos, pero la profesora al frente suyo, una poni de pelaje fucsia aplaudió y hizo un sonidito de aprobación, la pequeña cebra esquivaba golpes de las garras y evadía apenas flamas que escapaban de la boca del dragón, luego de un rato aprovechó una distracción y apuñaló al dragón en el pecho con una larga lanza, la profesora la despidió contenta y sonriente.
Con eso se fue la última de las pruebas normales, Trixie salió hacia el hall conforme, aunque ahora que solo faltaba una prueba, un nerviosismo diferente se empezó a apoderar de ella.
-Oh, dios, ya terminó – dijo Journe – acabaron las pruebas ¿No te alegra pequeña?
-Todavía queda la evaluación personal – dijo Frelia.
-Si, pero esa es la oportunidad de ser tu mismo, creo que debiera ser casi divertido – dijo Journe, Trixie soltó una risita.
-Eso fue lo que dijo Sunset – dijo Trixie sonriendo.
-Una niña inteligente – dijo Journe.
-Como sea ¿Cómo te fue Trixie? – dijo Frelia.
-Bien, a la profesora le gustó.
-Excelente, ahora vamos a casa ¿Si? Tu padre y yo tenemos que terminar las preparaciones para el espectáculo de mañana.
-Hemos tenido que trabajar en la mañana, pero hoy necesitamos revisar unos últimos detalles, y mañana te viene a recoger Journe, te vas con él al teatro directo – dijo Mystic – hoy vamos a llegar a eso de las diez, pedimos comida a la casa, así que no tienen que cocinar.
-Okey – dijo Trixie – cuando lleguen… tengo que decirles algo… - Trixie bajó la cabeza.
-Cariño… ¿Pasa algo malo, alguien te hizo algo? - Preguntó Frelia.
-¡No, no! No pasa nada malo, pero tengo que hablar algo – dijo Trixie.
-Okey amor, vamos a intentar llegar lo más pronto posible – habían estado caminando hacia la casa, a medio camino se despidieron.
-Nos vemos al rato – dijo Mystic.
-Hasta luego queridos – dijo Frelia, ambos se veían algo preocupados, pero Trixie sonreía, no se la veía herida o algo por el estilo, agitaba el casco mientras los despedía.
Para cuando llegaron a la casa Trixie de nuevo tenía la cabeza baja, Journe había intentado subirle al ánimo, pero no estaba triste, estaba solamente muy seria.
La comida llegó, eran un par de pizzas, Trixie las comía muy de vez en cuando incluso en su seriedad su expresión cambiaba entre nervio, confusión, y una sonrisa.
-Trixie, ven aquí – dijo Journe sentado en un sofá, Trixie asintió con la boca llena y se sentó a su lado.
-Trixie… lo que quería hablar con tus padres ¿No puedes decirme nada? La verdad me preocupa.
Trixie terminó de masticar y tragó, luego se quedó callada un largo rato.
-Las niñas… las he visto, a mi edad… no bueno, no tiene que ver con la edad… muchas de ellas no se interesan en niños o besos, pero otras si…
-¿Alguien te ha estado pidiendo algo Trixie? – Trixie lo miró, se veía tan amable como siempre, pero profundo en sus ojos se veía una amenaza, Trixie supo que no era para ella, pero aun así no le gustaba.
-Ya dije que nadie me ha hecho nada… yo también he estado pensando en eso… en besos, abrazos y eso… - dijo, luego se puso a temblar, y susurró algo, Journe no la alcanzó a escuchar.
-Perdona Trixie, no te escuché.
-Dije que también he estado pensando en besos pero… pero no con ningún potrillo – dijo Trixie mirando hacia el suelo esperando una respuesta negativa, un regaño como mínimo.
-Ou… Wow… okey – dijo Journe mirando el techo – Pero… - miró a Trixie que miraba al suelo y temblaba un poco y le acarició la cabeza, la pequeña miró hacia arriba con miedo y esperanza, la mirada terminó por derretir a Journe, que la tomó y la encerró en un abrazo.
-Oh Trixie, te han obligado a madurar tan rápido, a ser una pequeña tan precoz – dijo acariciándole la cabeza.
-¿Eso es malo?
-No, claro que no es malo, no has hecho nada malo pequeña – Trixie soltó un suspiro y lo abrazó de vuelta – eres una pequeña muy madura, mira que venir y contárnoslo, es lo mejor, pero la mayoría se hubiera quedado callado.
-¿Mis papás no se van a enojar?
-No, no creo… tampoco va a ser una conversación agradable – dijo Journe – me gustaría preguntarte más o hablarte más, pero creo que es algo que primero tienes que conversar con tus padres, luego de eso puedes conversarlo conmigo – Journe terminó el abrazo y se levantó - ¿Terminaste de comer?
-Si – dijo Trixie limpiándose una lágrima.
-Bueno, entonces siéntate – dijo poniendo un cojín en el suelo – vamos a meditar un rato.
El ejercicio era bueno antes de hacer un holograma, así que Trixie había estado haciéndolo por un tiempo ya, además, Journe se lo enseño para calmarla cuando algún rumor o ataque la deprimía, o cuando simplemente se sentía con ánimos de hacerlo, Journe había aprendido de un viajero errante asiático, de más allá del mar, una cabra mágica, muy diferente a las criaturas del bosque, y duraba poco más de una hora.
Trixie viajó por bosques y montañas, y por lugares que eran simplemente luz y calor, cuando hacía eso Canterlot y todos sus miedos se iban, Journe había dicho que Trixie había estado obligada a madurar rápido, pero los ejercicios de meditación que había estado haciendo por más de dos años probablemente tuvieran mucho que ver en eso, Trixie se desvió algo esta vez, esta vez estaba sola en la cima del cerro de su fantasía, se convirtió en uno de sus escenarios favoritos sin que se diera cuenta, Twilight estaba a su lado.
La meditación terminó y Trixie abrió los ojos sonriendo, Journe al frente suyo estaba sonriéndole también.
-¿Mejor?
-Si, mejor, y tengo hambre - dijo con una sonrisa, sacando otro pedazo de pizza.
Hasta que llegaron sus padres, Trixie estuvo leyendo, Journe hacia thai chi por su cuenta en el patio, Mystic y Frelia estaban en la casa a las nueve en punto, cuando entraron Journe se detuvo y entró al mismo tiempo.
-Hola mi niña, hola Journe – dijo Mystic tomando un trozo de pizza.
-Hola papá, hola mamá – dijo Trixie agitando el casco con una sonrisa.
-Hola queridos.
-Mystic, Frelia – dijo Journe tomando un gran vaso de agua.
Mystic le acarició la cabeza a Trixie y fue hacia donde Journe, Frelia se quedó conversando con Trixie mientras ellos hablaban.
-Journe ¿Hablaste con Trixie? – dijo Mystic en un susurro.
-Si, no le pasa nada malo Mystic, pero tú y Frelia tienen que conversarle – dijo Journe – y amigo, en este momento no te envidio, paro consuélate, probablemente en un tiempo te rías de este momento… pero hoy no.
-¿No me vas a decir nada aparte de eso?
-No, pero te aconsejo que la saques a pasear fuera de la ciudad – dijo Journe – me da la impresión de que todo va a ser más fácil ahí.
-…Okey – dijo Mystic tomando su sombrero, Frelia seguía con su capa.
-Trixie, busca una bufanda, vamos a salir a pasear – dijo Mystic con una sonrisa, Trixie lo miró algo seria, el momento se le venía encima y el corazón le palpitaba a mil por hora.
-O…okey – dijo subiendo las escaleras.
-¿A pasear? – le preguntó Frelia.
-Sip, Journe dijo que sería mejor hablarlo fuera.
-En el claro de siempre – dijo Journe.
En ese momento Trixie bajó con la bufanda puesta, parecía ir caminando a su ejecución, incluso se veía tierna, se detuvo frente a la puerta en espera de sus padres.
-Entonces nos vamos, hasta luego Journe – dijo Mystic.
El camino hacia las afueras fue incómodo, tanto Mystic como Frelia intentaron conversar casualmente, pero Trixie no estaba de ánimo, y respondía únicamente con monosílabos, realmente se estaba arrepintiendo de toda la situación, tal vez era una exageración, tal vez debió haberse quedado callada como lo dijo Journe, pero bueno, se había dejado llevar y ahora tenía que decirlo, al fin y al cabo ya se lo había dicho a Journe.
Cuando llegaron a las afueras Mystic y Frelia se sentaron, y Trixie se sentó entre ellos, pero un poco más al frente.
-Entonces Trixie ¿De qué nos querías hablar? – dijo Mystic.
-… - Trixie lo pensó, ya no tenía sentido echarse para atrás, así que lo mejor era decirlo directamente, al menos eso siempre decían los personajes de las historias – me gusta alguien…
Mystic pensó en lo común que eso sonaba, pero Journe le decía que no lo envidiaba en lo más mínimo, Frelia parecía tan complicada como él.
-¿Y?...
-No es un niño.
-¿Es mayor… un grifo…?
-Es una niña de la academia – dijo Trixie comenzando a temblar de nuevo.
Mystic y Frelia se calmaron un poco, pero a la vez escuchar a una niña de nueve años decir eso resultaba extraño, podía ser simplemente una confusión, podía sentirse sola (los dos pensaron de inmediato en Sunset) pero creerlo de golpe era difícil.
-Bueno Trixie – dijo Frelia acariciando su cabeza, Trixie se calmó y la miró, tenía los ojos rojos y respiraba agitadamente - ¿Por qué crees eso? Trata de explicarnos bien toda la situación ¿Okey?
Mystic se acercó y le puso un casco en el hombro, Trixie se calmó y explicó todo.
Les dijo que había estado teniendo sueños y fantasías con esa niña, que tenía en impulso de abrazarla y darle un beso, les dijo que cuando se veía con ella en las fantasías sentía algo muy diferente a cualquier cosa anterior.
-Es solo, no se… me gustaría poder acercármele, y abrazarla, y poder dormir al lado de ella – dijo haciendo círculos son el casco en el suelo - ¡Pero no es normal ni bueno, a todos los ponis les parece algo malo! Cuando hablan de eso parece que hablaran de gente mala – terminó Trixie mirando tristemente al suelo.
Eso fue lo que convenció realmente a los padres, que dijera que no sabía qué era eso y que la asustaba un poco, un sentimiento completamente nuevo, uno que no había sentido al imaginarse o mirar a ningún niño, y que imaginarse con un niño en lo mismo no le hacía sentir nada, ni siquiera una versión masculina de esa niña. Era, al fin y al cabo, un enamoramiento infantil, fugaz y efímero, pero era, y era con una niña.
-Okey, entiendo porque estabas tan preocupada – dijo Mystic mientras acariciaba la cabeza de su hija.
-… ¿Hice algo muy malo?
-No, hija, no – dijo Frelia – solo… nos está tomando muy por sorpresa.
-Si, definitivamente, es decir… wow – dijo Mystic.
-Yo no quería – dijo Trixie.
En las historias errantes no era muy extraña la situación, y entre los errantes tampoco, pero ella creció en la ciudad, y aun con los censurada que era en ese momento, podía notar cierto rechazo, los niños siempre tienes ese instinto, de las más mínimas señales saben que a los adultos tal cosa no les gusta, no hace falta decir que en Canterlot era de todo menos bien visto.
-Nada de eso, no te culpes Trixie – dijo Frelia – no has hecho nada malo, ni podrías haber hecho nada mejor.
-Okey – dijo Trixie, y luego se quedó callada.
Mystic se levantó, pensaba todavía, Trixie lo miró, por un segundo se aterrorizó, parecía estarse yendo, pero luego se sentó al frente de ella.
-Bueno, no sé si vayas a estar con una yegua en el futuro, o con un semental, o con un o una grifo o burro o mula, eso no importa – dijo Mystic – como sea, tienes que tener algunas cosas claras – dijo luego tomó el casco de Frelia - ¿Por qué crees que me case con tu madre?
-¿Por qué se quieren?
-Si, ¿que más?
-Porque son felices juntos.
-Cierto, y esas son las únicas razones que deberías buscar – dijo Mystic.
Trixie pensó un poco en eso, antes de que Frelia hablara.
-Tu sabes de los errantes Trixie, de nuestras historias y costumbres – dijo Frelia – sabes que no nos molesta, tu solo tienes que elegir a quien quieras y te haga feliz, y intentar quererlo y hacerlo feliz… o quererla y hacerla feliz… ah dioses, es extraño conversarte de esto cuando tienes nueve años.
-El tío Journe dijo que era una niña precoz – dijo Trixie.
-Y tenía razón – dijo Mystic – pero eso no importa… - miró hacia el cielo y soltó un suspiro – tal vez que seas así de precoz sea lo mejor, así algo te va quedar caro desde ahora, y si tenemos que cruzar ese puente vas a ir sabiendo que no importa con quien quieras estar nosotros te vamos a amar siempre – dijo Mystic.
-Por supuesto – dijo Frelia – ya sea con un o una poni, un o una grifo, un burro o una mula… un o una diamond dog…
En ese momento Mystic soltó una exclamación y se puso un casco en el rostro, y Trixie puso una expresión contrariada.
-¡Mystic! – soltó Frelia.
-Lo siento, pero ¡Querida! Voy a cruzar ese puente si tengo que, pero hasta ese momento no quiero ni pensarlo – dijo riendo – un diamond dog, ni siquiera se me había ocurrido… tal vez será porque los únicos que llagan a Equestria son maleantes, deben haber buenos entre ellos… su país es una caos.
-No, no diamond dogs, solo ponis – dijo Trixie riendo también, al segundo siguiente estaba llorando, sonreía mientras sollozaba y se limpiaba las lágrimas.
-Trixie – dijo Mystic abrazándola - ¿Tenías miedo de que te quisiéramos menos? – Trixie respiraba entrecortadamente y solo pudo asentir, Frelia la abrazó también.
-Es que… - dijo entre respiraciones – se que a la gente de la ciudad no le gusta – Trixie abrazó fuerte a su padre – Journe me dijo que si quería ser parte de la ciudad tenía que tomarla en los huesos o algo así, pero si hago algo que a la mayoría no le gusta todo va a ser peor.
Mystic y Frelia se miraron contrariados, las palabras de la pequeña eran ciertas, no habían pensado en eso, claro que no estaban tan preocupados de contentar a los habitantes de Equestria.
-Trixie… no tiene sentido ser parte de algo si tienes que esconderte y ser otra cosa – dijo Mystic – resulte lo que resulte, si quieres ser parte de esta ciudad, tienes que serlo como tú misma, y nosotros siempre te vamos a cuidar y proteger, siempre vamos a estar para ayudarte.
Trixie asintió de nuevo, se secaba las lágrimas pero más salían, había tenido tanto miedo, por primera vez no solo de perder el posible cariño de la ciudad, si no el de sus padres, los tres solo se abrazaron mientras el llanto de Trixie moría, hasta que se calmó, Mystic y Frelia le limpiaron el rostro y se quedaron dándole palabras de cariño hasta que su respiración se normalizó.
-Entonces ¿solo eso o tienes otra sorpresa? – preguntó Mystic.
-No, solo eso – dijo Trixie sonriendo.
-¿Alguien aparte de nosotros y Mystic lo sabe? – preguntó Frelia.
-Bueno… Sunset creo que lo sospecha.
-Oh…
-Pero no creo que le moleste, de hecho me estaba molestando en la tarde
-¿Cómo?
-Bueno… ¿Lo de la historia de Griselda? Hice como si fuera Griselda en la habitación de espera, y luego… vi a Twilight y me sonrojé y miré a otro lado – su rostro se enrojeció y se calló unos segundos, a pesar de la situación para sus padres no dejaba de ser enternecedor – y luego Sunset se me acercó y susurró "parece que Griselda batea para el otro lado" – Trixie terminó, molesta todavía con el recuerdo, miró a su padre y se enfureció más, Mystic estaba aguantando la risa, pero cuando Trixie infló las mejillas no lo resistió, se rio a carcajadas.
-Jajaja, esa es buena, Griselda batea para el otro lado – se garró el estómago e intentó calmarse.
-¡Mystic! – le regañó Frelia de nuevo.
-Pero es chistoso – dijo Mystic, Trixie parecía más molesta – y de todas formas es bueno ¿No? No solo somos nosotros los que estamos bien con eso, también está Sunset, tu amiga – Trixie se desinfló.
-Si supongo – dijo Trixie - ¿Crees que le moleste a Fairy?
-Pfff… ¿A él? A él menos que nadie – dijo Mystic, Frelia lo golpeó en el hombro pero no pudo evitar reírse también.
-Que malos son tú y Journe con Fairy – dijo Frelia cuando dejó de reír.
-¿No acabamos de decir que no tiene nada de malo? Por mi parte, dudo que Journe no vuelva a las andadas viajando solo con Fairy, es frio allá fuera – dijo, ambos padres rieron, Trixie los miraba sin entender bien, pero era una niña inteligente y perceptiva, se le cayó la mandíbula y se puso muy roja.
-¿¡El tío Journe!? – dijo de repente.
-No lo supiste de nosotros – dijo Frelia, siguieron riendo unos segundos.
-Dioses, que noche – dijo Mystic – de todas formas, ya es tarde ¿Qué les parece si vamos a casa? Yo quiero algo de pizza antes de que Journe se lo coma todo.
-Okey – dijo Trixie levantándose y sacudiéndose – Uh, hace frio.
Mystic la tomó y la dejó en su espalda, y en un golpe de inspiración le puso su sombrero estrellado, Frelia tomó su capa y la cubrió.
Era exactamente lo que necesitaba, el calor de sus padres la llenó, y no solo eso, esas eran ropas muy personales, era difícil que se pudiera sentir más acogida y querida en ese momento.
-Gracias – dijo Trixie, respiró profundo y cerró los ojos, sintiendo el bamboleo del caminar de su padre, de vuelta no dijeron nada, pero no era el silencio de la último vez, era un silencio tranquilo y apacible, Trixie se envolvió en la capa y se caló el sombrero, y resultó algo así como un abrazó más íntimo y cercano.
Journe los vio llegar sonrientes y se calmó, estaba seguro de que iría bien pero le preocupaba demasiado Trixie como para estar tranquilo.
-Hola chicos, ¿Cómo les fue? – preguntó apenas cruzaron la puerta.
-Bien, gracias, Journe – dijo Mystic, Frelia también lo saludó.
-¿Estás bien Trixie? – le preguntó, la pequeña lo miró unos segundos con la boca abierta, se puso roja y bajó la cabeza.
-Si, muchas gracias tío Journe – Journe tampoco eran tonto, miró a los otros dos, que no se dieron por entendidos, y luego soltó un suspiro.
-Me alegro – dijo con una expresión suspicaz, Mystic y Frelia estaban nerviosos – apostaría a que incluso fue divertido – se sentó y cortó lentamente un trozo de pizza.
-De hecho, en un momento mi mamá se puso a hablar de diamond dogs – dijo Trixie – y hablamos de cuando Sunset me molesta en la academia, fue chistoso.
-Ajá – dijo Journe comiendo despacio un trocito de pizza – como sea, yo voy a dormir, tengo cosas que recordar, anécdotas que anotar y recopilar para un futuro cercano – dijo levantándose – adiós Trixie, cuídate – cuando se fue los padres suspiraron con alivio, Trixie estaba demasiado calma como para notar nada, pero sus siguientes años con Journe serían muy informativos.
El resto de la noche pasó de la misma manera, pacífica y amable, cuando Trixie fue a dormir, esta vez se abandonó a sus fantasías, no sin culpa, pero no pudo evitarlo, esta vez Sunset también aparecía de vez en cuando, a la par de Twilight, se durmió tranquila, y tuvo una gran noche de descanso.
Primero, quiero agradecer los reviews positivos, hasta el momento
Solo han sido dos, pero penando en que jamás creí que nadie leyera la historia,
Esos dos reviews me han hecho muy feliz, gracias.
Segundo, este es un capítulo largo, tengo el triple de contenido que solo tengo que reescribir,
Pero voy a preferir subir no tan seguido, para no bloquearme en algún momento.
Tercero, gracias a los que han visto el cuento, significa mucho, y último, pienso terminar
Esta historia, no importa cuanto me cueste, va a tener un final : ).
