CAPITULO 12


Charlie acababa de entrar en la tienda, donde se hallaban escondidos Hermione y él, después de haber quedado con Bill para que este le diera otra poción para ella.

A pesar de lo que Hermione le había asegurado dos días antes, todavía sus piernas no habían estado lo suficientemente fuertes y en la aparición se había vuelto a hacer daño, así que él había tenido que ir a casa de su hermano a buscar otro frasco de poción.

Charlie se asomó a la habitación, allí estaba Hermione, en la cama, pensativa, como lo había estado los últimos días.

-Ya estoy aquí – la dijo Charlie -Te he traído un regalo – añadió mostrándola un paquete pequeño envuelto en papel de periódico.

- No tenías que haberte molestado – le respondió incorporándose un poco en la cama.

- Ha sido Fleur, está preocupada por ti – la dijo mientras la daba el paquete. –Y yo también –

Hermione no le miró, solamente abrió su paquete, una tableta de chocolate relleno de menta, su favorito. Le dio las gracias tímidamente y se quedó mirando a un punto intermedio entre el suelo y la pared.

Charlie sintió una punzada en el corazón, no soportaba verla así. Se sentó en la cama y comenzó a acariciarla el pelo - ¿Qué es lo que te pasa, Hermione?- No era un reproche, solo preocupación.

Ella se encogió de hombros.

Charlie le dio la pequeña botellita con la poción y Hermione se la bebió sin respirar y arrugó la nariz –¡¡Buaj!! ¡¡Qué mal sabe!! – a continuación se metió una onza de chocolate y gimió ante la sedosa textura y la combinación de sabores.

-¿Esta rico?- preguntó Charlie con una sonrisa en los labios.

- Ajá – respondió. Partió otra onza y se la puso a Charlie en la boca. El hubiera preferido saborearlo de entre los labios de ella, pero se conformó con la pequeña pieza marrón que ella le ofreció.

- ¿Crees que mañana ya podré levantarme?- le preguntó después de unos instantes de silencio.

- Seguramente –

-Bien- susurró.

Otro par de minutos pasó y Charlie, allí sentado al lado de Hermione decidió que tenía que hacerla hablar, sentía que algo la preocupaba demasiado y tenía que sacárselo antes de que fuera demasiado tarde.

-Sabes que puedes contarme cualquier cosa ¿verdad? –

Ella le miró confundida - ¿A que viene eso?-

- A que presiento que hay algo que te preocupa y me gustaría que confiaras en mí y me lo contases, tal vez yo pueda ayudarte-

-La última vez que lo hice te pusiste como una fiera conmigo y me acusaste de…-

-Oh, Hermione…- se quejó él. A Charlie le dolieron sus palabras - ¿Es que nunca vas a perdonarme por eso?-

-No es eso, Charlie, es que...esta vez es incluso peor que lo que te conté de mis padres, así que no me quiero ni imaginar como puedes reaccionar-

El la miró pensativo durante unos instantes. No quería que le tuviese miedo, solo que confiase en él. Si la otra vez había reaccionado de mala manera fue porque estaba asustado y preocupado por ella. Si, lo reconocía, se había excedido y la había dicho cosas horribles que no se merecía, pero estaba arrepentido.

Aunque la conocía desde hace mucho, fueron los meses que estuvieron trabajando juntos los que le habían servido para aprender muchas cosas sobre ella, y que era una mujer muy sensata era una de ella, nunca actuaba sin haber sopesado las consecuencias, o por lo menos casi nunca. Si ella decía que era peor que aquello, él la creía y solo Merlín sabría que era lo que tenía en mente.

De pronto se dio cuenta… ¡Oh no! Ella tenía un plan…era eso por lo que estaba tan callada y preocupada…Estaba tramando algo.

Se debatió entre querer saberlo y no. Si ella se lo contaba seguramente él se enfadaría y se preocuparía más aún, pero necesitaba saberlo, la curiosidad era una poderosa enemiga y no estaba seguro de querer luchar contra ella.

- ¿Y si te prometo que no te voy a gritar ni a decir nada que pueda herir tus sentimientos?-si ella le respondía afirmativamente más le valía tener suficiente autocontrol, si no la perdería para siempre. Y no es que estuviese pensando en mantener una relación formal con ella, pero la idea de que pudiera odiarle le hacía que se le retorcieran las entrañas.

Hermione le miró con las cejas fruncidas, después giró la cabeza. Un par de segundos después volvió a mirarle y abrió la boca para decirle algo, pero la volvió a cerrar y volvió a fruncir el entrecejo.

- No se, Charlie – dijo finalmente.

Le dolía que no confiase en él, realmente le dolía –Hermione, solo quiero que confíes en mí – Ella no le miró, pero él deseaba con fuerza que lo hiciera, para que comprobase que la estaba diciendo la verdad – Estamos juntos en esto, tanto para lo bueno como para lo malo – Charlie entrelazó los dedos de la mano de Hermione con los suyos.

Ella le miró. Sus ojos expresaban una mezcla entre ternura, ansiedad y miedo. – Tengo un plan –


Hermione ya estaba bien de la pierna y ellos dos había discutido todos los pros y los contras del plan, incluso Charlie había aportado algunas ideas muy buenas.

Mañana por la mañana lo llevarían a cabo, pero antes…

Charlie se dio la vuelta y se abrazo a Hermione, que estaba todavía dormida, su pecho apoyado en la espalda de ella, sintiendo su tranquila respiración y sus músculos subiendo y bajando acompasados con sus pulmones.

Tal vez esa fuera la última vez que se despertaban juntos.

Comenzó a acariciarla el estomago mientras se acomodaba y la pasaba la pierna derecha sobre la de ella, pegándose lo más posible contra su trasero y disfrutando de la sensación del contacto de su cuerpo contra el suyo.

Cada segundo que pasaba en esa postura sentía como se iba endureciendo cada vez más. Quería hacerla el amor durante todo el día. Tal vez esa fuera la última oportunidad que iba a tener y no la quería desaprovechar.

Movió sus caderas y apretó su erección contra la línea que separaban los dos cachetes de su trasero, moviéndose arriba y abajo. En ese momento ella gimió, y antes de darse cuenta, la mano que acariciaba su estomago estaba en uno de sus pecho amasando suavemente.

-Mmm- gimió Hermione y giró la cabeza, encontrándose con la ardiente mirada de Charlie.

-Buenos días – la dijo a escasos dos centímetros de sus labios. El corazón le golpeaba con fuerza en el pecho.

Ella ni siquiera le respondió, solamente movió sus caderas para sentir más de él y comenzó a besarle.

Cuando Hermione volvió su cuerpo un poco, el aprovechó para subirse encima de ella e introducir sus dos manos por debajo de la camiseta que usaba para dormir, al mismo tiempo que la besaba apasionadamente. Palpó sus pechos y sus endurecidos pezones. La boca se le hacía agua pensando en como se sentirían cuando los introdujera en su boca.

No pudo esperar más, la quitó la camiseta y fue a su encuentro, gimiendo los dos con él contacto. Charlie creyó que podría pasarse el resto de su vida haciendo eso, hasta que sus manos llegaron a la húmeda entrepierna de Hermione. De pronto le entró una sed tremenda.

Introdujo su mano derecha por la braguita de ella, acariciando hasta el milímetro más recóndito de lo que él creyó que era como una dulce y jugosa fruta.

Ahora estaba hambriento.

La miró. Tenía los ojos cerrados, sus húmedos labios abiertos, permitiendo que se la escapasen tenues gemidos, y sin ninguna piedad descendió por su cuerpo hasta que sus labios encontraron los de ella.

Hermione gimió mucho más alto con el primer contacto.

Charlie la sujetó con fuerza de los muslos, pasando sus manos por detrás de sus piernas, y atrayéndola contra su boca la devoró con ansias, haciéndola llegar al climax.

En el momento en el que Hermione comenzó a tener su orgasmo él la miró, quería verla la cara, pero le fue imposible. Hermione tenía la espalda arqueada, el pecho elevado y la cabeza echada hacia atrás. Charlie deseó poder ver la escena desde arriba, pero ni loco la iban a despegar de ella en ese momento.

Cuando Hermione terminó de convulsionarse, Charlie lamió un par de veces más la sensible carne de ella, haciéndola estremecerse de nuevo.

Después, trepó por su cuerpo hasta acomodarse a su lado mientras ella recuperaba el aliento.

En cuanto Charlie se abrazó a ella, Hermione le dijo – Muy buenos días a ti también – Su mano izquierda le acarició desde los hombros y bajó por su espalda hasta encontrar su duro objetivo. En cuanto esta aprisionó la erección de Charlie, este gimió y enterró su cabeza en el cuello de Hermione, mordisqueando todo lo que encontraba a su paso.

Como pudo, ella se le dio la vuelta y le tumbo boca arriba en la cama. Ahora era su turno. Con su boca y su lengua fue recorriendo el cuerpo de Charlie hasta llegar a su pesada erección.

El se estremeció con el contacto y gimió en voz alta.

No supo durante cuando tiempo Hermione le estuvo torturando, solo era consciente de cuanto deseaba estar dentro de ella cuando acabara, y así se lo hizo saber.

Ella le complació y se tumbó boca arriba en la cama, con las piernas abiertas para darle la más grata de las bienvenidas. Charlie admiró su sonrosada y húmeda carne antes de hundirse por completo en ella.

Merlín, era increíble lo que esta mujer le hacía sentir. Incluso dentro de ella la deseaba con tanta desesperación que no tardó demasiado en correrse, y justo en el momento en el que él eyaculaba, Hermione llegó al climax otra vez.

Charlie se quedó tumbado encima de ella, dentro de ella, unos instantes más. No se quería separar de Hermione. Tal vez era por que sabía que ese era su último día de estar juntos, tenía que ser por eso, no podía haber otra explicación razonable. Bueno, esa y que la deseaba como no había deseado a ninguna otra mujer.

Se tumbó en la cama, y Hermione se recostó sobre su pecho. Charlie la abrazó. ¿Cómo no la iba a desear? Era inteligente, decidida, valiente, divertida, cariñosa, amable, dulce y tenía un trasero increíblemente sexy ¿Qué hombre en su sano juicio no se volvería loco por meterla en su cama…? ¿…y en su corazón?

Cuando cerró los ojos y comenzó a acariciarla el pelo, ella suspiró y le dio un dulce beso sobre su pectoral izquierdo. Fue inevitable, Charlie se imaginó a Hermione con su hermano Ron, haciendo el amor, gritando su nombre. Los abrió, no necesitaba torturarse de esa manera.

-Charlie ¿Estás bien?- preguntó Hermione. Había notado como todos los músculos de su cuerpo se tensaban y su corazón se aceleraba.

-Si. No te preocupes-

Pero Hermione sentía que algo no estaba bien, y dudó al volver a preguntar -¿Te arrepientes de…de que hayamos hecho el amor?-

Charlie se incorporó un poco apoyándose sobre sus codos – Claro que no ¿Cómo podría arrepentirme? No tienes ni idea de lo mucho que te deseo- la dijo con voz ronca.

-Supongo que por lo pronto que has acabado…- bromeó y a continuación se tapó la boca con la mano para disimular su sonrisa.

El se incomodó, nunca hasta ahora había durado tan poco –Lo siento, no se que me ha pasado…-

Hermione se levantó de la cama –No te disculpes, yo estoy más que satisfecha- le guiño un ojo y salió de la habitación moviendo las caderas provocativamente.

Santo cielo, ese trasero le volvía loco y comenzó a sentir como la sangre se le volvía a concentrar en su entrepierna.

Tenía un plan, y lo iba a llevar a cabo en ese mismo instante. Con una sonrisa pícara en su rostro se levantó de la cama, pero de pronto y sin saber porque se imaginó a Hermione, con un hombre sin rostro, ella sentada encima de él, cabalgándole, y los celos le poseyeron. Apretó con tanta fuerza los puños que las uñas se le clavaron en la palma y los nudillos se le pusieron blancos.

Hermione se asomó a la puerta –Charlie, ¿quieres…?- El estaba allí de pie, completamente desnudo y se puso caliente de nuevo. ¿Qué tenía ese hombre que la había convertido en una ninfomana? Hacía cinco minutos que había terminado de hacer el amor y estaba tan excitada como la primera vez.

-¿Qué?-

-¿Quieres un poco de te?- le preguntó comiéndosele con la mirada.

- Si, por favor- la respondió, pero no supo si la había contestado afirmativamente a lo que ella le había preguntado o si la estaba suplicando para que le devorase sin piedad.

Hermione se mordió el labio inferior mientras se recreaba con el cuerpo de Charlie. Suspiró y se marchó, aunque lo que la hubiese gustado era volver a meterse en la cama con él nuevamente, pero no quería que él pensase mal de ella. De nuevo.

En cuanto Hermione se dio la vuelta para encaminarse hacia la cocina, Charlie ladeó la cabeza ligeramente para mirar como se la movía el trasero al andar.

Ufff…

Contó hasta treinta y la siguió.

Ella estaba delante del grifo de la cocina, llenando la tetera de agua cuando él se asomó por la puerta. Cuando terminó, Hermione cerró el grifo, dejó la tetera sobre la encimera y se agachó para coger el bote de metal donde guardaban el te, con sus nalgas apuntando hacia la puerta, incitando.

Charlie notó como su erección daba una fuerte sacudida. Ya se encontraba preparado de nuevo para hacerla el amor allí mismo.

Cuando ella se incorporó, él se acercó por detrás, lentamente, y al llegar a su altura, la sujetó con fuerza por las caderas y la apretó contra él. Hermione se sobresaltó, haciendo que la caja del té se la cayera de las manos.

-Charlie ¿Qué haces?-

Mordisqueándola el cuello, la dijo con voz ronca –Te voy a hacer el amor aquí y ahora-

Ella se recostó contra su pecho y él aprovechó para manosear los de ella. Cuando ya tuvo bastante, bajó una de sus manos hasta los húmedos rizos de su entrepierna y comenzó a torturarla.

Hermione estaba apunto de correrse, pero él no la dejó. La cogió de los brazos y la obligó a apoyarse totalmente en la encimera, con sus pechos aplastados contra la madera y la separó las piernas con sus muslos. Se puso de rodillas detrás de ella y la saboreó hasta que la dejó al borde del orgasmo de nuevo.

¡Qué hombre tan cruel!

Se levantó y se recostó encima de ella. La sujetó la barbilla con la mano derecha y la giró la cabeza lo suficiente como para poder besarla.

A Hermione la resultaba muy erótico probar su sabor de los labios de Charlie, pero la postura era tan incómoda que giró la cabeza y apoyó la frente contra la madera cuando sintió que él la penetraba. En respuesta, a sus enérgicas envestidas, Hermione gimió y arqueó la espalda.

El, que llevaba un ritmo cada vez más enfervorecido, introdujo sus brazos por las axilas de ellas y la sujetó por los hombros, levantándola y presionando sobre sus hombros para poder llegar más adentro todavía en ella.

Charlie tenía la cabeza echada hacia atrás, gimiendo mientras la embestía cada vez con más fuerza.

Hermione se apoyó con las manos en la encimera, lo que le facilitó las cosas a Charlie. Sus manos dejaron sus hombros, y mientras con la izquierda masajeaba sus pechos, con la derecha acariciaba su clítoris, haciéndola llegar al orgasmo no mucho tiempo después, gritando su nombre.

Ella se desplomó sobre la encimera, agotada.

Merlín, adoraba oía gritar de esa manera y apenas dos minutos después, Charlie se dejaba caer sobre la sudorosa espalda de Hermione, sin fuerzas y relajantemente satisfecho.

El resto del día transcurrió de una manera muy parecida. Hicieron el amor dos veces más, una después de comer y la otra cuando se fueron a dormir. Las horas libres entre polvo y polvo las utilizaron para comer, ducharse y volver a repasar su plan una vez más. No podía fallar nada, de eso dependían para demostrar su inocencia y salir con vida.

Estaban en la cama, abrazados después de haber echo el amor por última vez y Hermione tenía un nudo en la garganta. No habían hablado de lo que pasaría si salían con éxito del plan ¿Que pasaría con ellos, con su relación? ¿Charlie se marcharía o se quedaría con ella? Y si se marchaba ¿podrían mantener una relación sentimental a larga distancia? ¿Sería lo suficientemente fuerte para ello?

-¿Charlie?- le susurró en mitad de la oscuridad. Ella sabía que no estaba dormido porque no estaba roncando, así que se armó de valor, tenía que preguntárselo.

-¿Qué?- susurró el también.

- Si salimos bien de todo esto ¿Qué vas a hacer después?- Las manos la sudaban y el corazón la latía con irregularidad.

- No se, supongo que cogerme unas vacaciones, aunque…bueno, si en el trabajo me dicen que me reincorpore inmediatamente, tendría que hacerlo-

-Entonces…¿volverás a Rumania?-

- Claro, allí está mi vida- ¿y porque demonios eso le causaba un dolor en el pecho?

Hermione se giró, dándole la espalda. Estaba a punto de ponerse a llorar y no quería que si eso sucedía él se diese cuenta.

-¿Sabes? te voy a echar mucho de menos- la dijo Charlie. Su voz era triste, como si de verdad le doliera alejase de ella.

Hermione comenzó a llorar en silencio, ella también le iba a extrañar. Mucho. Demasiado.

¿Porqué se había tenido que enamorar de Charlie?... ¡Oh, Dios…esto era mucho peor de lo que se había imaginado! ¿Pero que se esperaba? Eso era lo más normal al estar tantos días viviendo con un hombre al que encontraba terriblemente atractivo y con el que estaba compartiendo tantas cosas.

Charlie se abrazó a ella, pegando su pecho contra su espalda, pasando su brazo derecho por encima de su cuerpo y enlazando sus piernas con las de ella -¿Tú me vas a echar de menos?-

Hermione sollozó en voz alta –Si- le respondió agarrándose con fuerza a su brazo.

Charlie la dio un beso sobre el desnudo hombro y la abrazó con firmeza contra él, sintiendo un nudo en el estomago –Es mejor que intentemos dormir, mañana va a ser un día muy largo-

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