Damon's POV
Habían paseado todo el día por diferentes lugares de la ciudad. En algún punto, Tyler, alegando estar visitando a su tío, se unió a ellos y ahora se lo veía muy animado tonteando con Caroline, a la que acababa de conocer.
Tuvo que soportar todo el día al tipo ese devorando a su princesa con la mirada, y la señorita sin quedarse atrás le respondía todas las bromas y le hacía caída de ojos. Iba a matarla en cuanto estuvieran solos. Tenía muchas cosas que explicar. Estaba siendo un día horrible y aún estaba lejos de acabar.
Se encontraban ahora, en la puerta de un club de moda de la ciudad, ya era medianoche, tiempo en que la vida nocturna de L.A estallaba y las calles se llenaban de jóvenes desenfrenados y con las hormonas subidas. No tenía idea de lo que iba a hacer él en un lugar como aquél. Prefería sentarse en un bar a tomar una copa, a estar rodeado de críos y algunos no tan críos moviéndose como trastornados al ritmo de una música que le daba jaqueca.
Pero aún así había accedido a ir. Porque la alternativa era regresar a dormir al hotel y dejar a su princesa toda la noche en aquel lugar de perdición en las garras de ese viejo degenerado.
Bueno no tan viejo, tenían la misma edad, pero sí lo era para ella. Era demasiado mayor para si quiera atreverse a mirarla.
Una vez estuvieron dentro, Caroline y Tyler se perdieron dentro de la pista en una maraña de extremidades que se movían incesantemente. Él, junto con Elena, Mason y Matt se sentaron en una pequeña mesa a un lado de la pista, observándolos y platicando acerca de temas banales.
Los otros tres reían sin parar, Damon no estaba disfrutando, pero el ver a Elena tan relajada y feliz, lo calmaba hasta cierto punto. Si no tuviera a Mason sentado a un lado, el también podría disfrutarlo.
De pronto sonó una música latina, que Damon reconoció como salsa. Muchas parejas se fueron de la pista y otras tantas se pararon a bailar. Elena dio un par de brinquitos en el lugar con ilusión en los ojos y miró a Matt, éste negó con la cabeza "-No puedo coordinar más de dos movimientos seguidos, olvídalo-" le dijo firme.
Damon se lo imagino bailando salsa y una sonrisa leve le curvó los labios. Pero lo que pasó a continuación se la borró al instante.
-Sabes preciosa- dijo Mason alzando la voz para hacerse oír por encima de la música- Te sorprendería ver la cantidad de cosas que uno puede aprender por trabajo- le dijo guiñándole un ojo. Los ojos de la chica relampaguearon de anticipación y con una enorme sonrisa arrastró al rubio a la pista. Mientras a Damon se le cruzaba por la mente la misión encubierta que ambos habían llevado a cabo en Cuba dos años atrás.
Su mirada se clavó en la pareja.
La música comenzó suave y sensual. Elena puso una mano en el hombro de Mason y éste puso una en su cadera, entrelazaron la mano libre y comenzaron a mecerse al lento compás.
Me dá. Pensó Damon y se sostuvo de la mesa. Maldito fuera, si le ponía una mano encima lo mataría.
En la pista, la pareja movía las caderas provocativamente, ella se giró de espaldas a él y puso las manos en su cuello, él bajo ambas manos a sus caderas y ella comenzó un lento vaivén de izquierda a derecha, moviéndose insinuantemente contra él.
Damon apretó tanto la mesa con los nudillos que éstos quedaron totalmente blancos, su mirada echaba fuego y si éstas matasen, Mason ya sería historia. Matt por el contrario observaba y aplaudía muy animado. "Lo hacen de maravilla" lo escuchó decir Damon entre una nube de rabia que lo invadía.
La música se tornó algo mas movida y Mason hizo dar un par de vueltas a Elena y cuando acabó, la atrajo bruscamente hacía sí y la pegó con fuerza a su cuerpo, Elena inclinó su cabeza hacia atrás y lanzó una risa, divertida. Acto seguido, subió una pierna a la cadera de Mason y éste posó la mano justo debajo de su muslo, deslizándola suave y provocativamente por todo el contorno hasta llegar a la rodilla, al tiempo que inclinaba a Elena hacía atrás y ponía la cabeza en su cuello. "Dios, no tienen nada que envidiarle a las parejas latinas, lucen como expertos. Parece que estuvieran haciendo el amor en la pista" Soltó el rubio aparentemente fascinado. Y eso fue el toque final que acabó con la cordura de Damon. Lo estaba matando, esa pequeña insolente estaba apuñalándolo y dejando que se desangre. La cargaría en sus hombros como un saco de patatas, la sacaría de allí y la encerraría bajo siete llaves para que ningún pervertido volviera a ponerle una mano encima, pensó irracionalmente.
Se levantó con la clara intención de sacar a Elena a rastras de aquel lugar, sin embargo como por obra del cielo la canción acabó y entre risas y saltos la audaz pareja volvió a la mesa.
-¡Jamás imagine que supieras moverte así!- exclamó Elena gratamente sorprendida.
-Tengo movimientos que te dejarían impresionada preciosa- dijo juguetón- Puedo enseñarte si quieres- y le giñó el ojo.
-¡Basta!- chilló Damon fuera de sí.
Los presentes lo miraron un poco sorprendidos.
-Es cierto basta de bailes- dijo Caroline llegando con Tyler de la mano justo en ese instante- ¡es hora de jugar y divertirnos un poco!- exclamó alegre.
Todos parecieron olvidar el exabrupto de Damon y concentrarse en lo que tenían enfrente. Tyler traía una botella de tequila y un manojo de pequeños vasos.
-Jugaremos verdad o reto- dijo la rubia emocionada.- el que elija reto no solo deberá cumplirlo, sino que además deberá tomar un shot de tequila. Y quien no se atreva a contestar a la verdad que se le pregunte, deberá tomar dos.
Hubo un coro de aclamaciones a su alrededor. Damon puso los ojos en blanco.
- Cada quien debe preguntarle a quien tiene a su izquierda- continuó la rubia.
Por lo que Damon observó, la cosa estaba así. De izquierda a derecha, Mason, Elena, Él, Matt, Tyler, Caroline.
-Yo comienzo- dijo Matt alegre.- Elijo verdad.
A Damon le tocaba preguntarle. Decidió intentar relajarse, necesitaba ocupar la mente para olvidar las imágenes de hace instantes que aun se paseaban claramente en su cabeza. Que mejor forma que molestar al rubio bobo.
-¿A qué edad tuviste tu primera vez?- lanzó. Y un coro de "uuh" se escuchó en la mesa.
-Fácil, a los 17.- dijo el chico.
-Con una pelirroja que sacó de un capítulo de la familia Ingalls- bromeó Elena.
-No seas mala cariño, su aspecto campestre no disminuía su atractivo- remarcó.
-Cierto, entonces olvidemos los braquets y las trenzas- acotó Caroline. Y la mesa por enteró estalló en risas. Damon se animó un poco al ver la cara mortificada de Matt.
A continuación le tocó el turno a Tyler, que escogió reto. Un segundo más tarde y después de tomar un shot, estaba bailando la macarena en el centro de la pista para el deleite y el gozo de todo el bar.
Caroline escogió verdad y Tyler preguntó.
-¿Alguna vez haz besado una chica?- Caroline abrió los ojos, y optó por los dos shots.
-si lo ah hecho- dijo Elena divertida- Su nombre era Susan Ravens, estaba en el equipo de porristas de la universidad y perdidamente enamorada de Care- prosiguió ante la mirada asesina de Caroline- un día la acorraló a la salida de las duchas y le plantó un beso frente a todo el equipo.- se carcajeó la castaña.
La mesa por entero volvió a reír y Caroline se hundió en su silla.
-Si ibas a contarlo me hubiera ahorrado los dos shots- Dijo riéndose a pesar de sí misma.
Mason era el siguiente, eligió verdad y Caroline puso una cara maquiavélica que a Damon le resultó de lo más graciosa.
-¿Tú y Elena lo han hecho alguna vez?- soltó como quien suelta una bomba nuclear en medio de una capital. Damon casi se cae de la silla de la impresión y clavó fijamente su mirada en Mason.
Éste intercambió una fugaz mirada con Elena, que se sonrojó y acto seguido lanzó una carcajada y se tomó dos shots de tequila.
-¡No es justo realmente quería saber! Elena no quiere decirme- objetó Caroline enfurruñada.
-Algunas cosas es mejor no saberlas rubia- objetó Mason divertido- ¿Verdad preciosa?- dijo guiñándole un ojo a Elena.
-Totalmente- asintió ella con fingido aire de seriedad y luego soltó una risilla.
El mundo de Damon se abrió a sus pies y sintió las mismísimas llamas del infierno lamerle los pies. Aquello no podía ser cierto. Su princesa no podía haber… Sacudió la cabeza, una imagen que no esperaba se le cruzó por la mente, una en la que Mason y Elena eran los protagonistas. Juraría que escuchó algo romperse en su interior. Trató de alejar esos pensamientos de allí, seguramente y conociendo a Mason sólo estaba montando un show para intrigar a los demás y causar incertidumbre, siempre lo hacía. Y rogaba al cielo que se tratase de ello. Intentó calmarse y volver la atención al juego, era el turno de Elena.
Escogió reto. Niña tonta, pensó molesto.
-Toma- dijo Mason dándole una botella de cerveza vacía que habían tomado un rato antes.- Gírala sobre la mesa, a quien apunte la boca tendrás que besar- le explicó pícaro.- sin importar género- agregó divertido- y un beso de verdad, no vale pico- finalizó. Otro coro de "uuh" recorrió la mesa.
La castaña se tomó un shot de tequila y luego, valiente, tomó la botella y la hizo girar. No apuntes a Mason rogó Damon, ya había soportado lo suficiente, aquello definitivamente sería el último detonante. La botella giró durante cinco segundos y se detuvo.
Él.
Damon alzó la vista y chocó de lleno con unos abiertos y sorprendidos ojos color chocolate. Aquello no podía estar pasando pensó el chico. Sus miradas quedaron enganchadas y se hizo un silencio expectante en la mesa.
-¿Y bien?- dijo Caroline impaciente- estamos esperando el show- los apremió divertida.
-no puedo besarlo, es mi hermano- dijo Elena contrariada.
-No lo es- dijo Matt- no en el sentido estricto de la palabra- agregó.
-Es cierto, no hay lazos sanguíneos de por medio- continuó Caroline- no es como si fueran a cometer incesto- dijo entre risas-¡Vamos!- exclamó agitando las manos y todos comenzaron a golpear las palmas sobre la mesa echándoles porras.
Elena, con cara de derrota, se bajó de su asiento y se giró hacia él. El mundo de Damon se detuvo en aquel instante, su respiración se congeló y no atinó a reaccionar.
La observó atentamente, ella estaba adorablemente sonrojada, se inclinó, puso una mano en su mejilla y acercó sus rostros. Damon no pudo ni hablar. Jamás se imaginó en una situación así con ella, era una niña, le llevaba 12 años con un demonio, eran hermanos. Eran… sus pensamientos se desconectaron en cuanto la sintió, tenía su rostro prácticamente pegado al suyo.
Respiró su aliento dulce, sus enormes ojos chocolate a milímetros de distancia. Sintió el corazón martillando en su pecho. Bajó la vista a sus labios. Maldición. Una y mil veces Maldición. Que el infierno lo reclamara y el mismísimo Satanás viniera por él. Deseaba aquello y lo deseaba con desesperación.
Todo fue como en cámara lenta, ella eliminó tortuosamente despacio la última distancia que los separaba, bajó sus parpados pausadamente, llevó la mano a los cabellos de su nuca y cerrando la palma sobre ellos, lo besó.
Y todo lo demás se esfumó. Ya no escuchó la atronadora música a su alrededor, ni los gritos de victoria de los demás, ni la gente, ni vio las luces, ni sintió el piso, ni olió aquella mezcla de humo y alcohol que impregnaba aquél lugar.
Solo era consciente de una cosa, Elena. Ella y sus cálidos labios moviéndose tímidamente sobre los suyos, ese dulce aroma tan característico que desprendía, la calidez de su cuerpo junto al suyo, la suavidad del tacto de su mano en la nuca.
Esos labios sabían a gloria, actuaron como un bálsamo sanador de todas las heridas sufridas en esos días. Eran dulces, suaves y se movían lentos pero seguros, ¡vaya que su pequeña sabía besar!, jamás había sentido nada igual. Bajó una mano lentamente por su espalda hasta su cintura. Casi con miedo de que cualquier movimiento pudiera romper aquél hechizo que se había creado a su alrededor.
Cuando mejor se sentía y estuvo dispuesto a profundizar aquello, ella se separó. Tan de pronto como había llegado. Dejándolo con sabor a poco en los labios.
Sus miradas se cruzaron y vio pasar un sinfín de cosas por esos ojos chocolates, tan rápido que no pudo descifrarlas, se veía contrariada, confundida. Desvió rápidamente la mirada y volvió a su lugar. Dejándolo como en las nubes.
No lo entendía, que era todo aquello que había sentido, se suponía que fuera sólo un beso y nada más. Que fue todo ese anhelo, todo ese deseo. No debía olvidar quien era ella, su pequeña, su niña, su hermanita, el nunca… ¿nunca? Ya no estaba seguro de eso. De eso ni de nada, definitivamente, tenía mucho en que pensar.
Volvió a la realidad con los gritos de los demás.
-Eso no fue un beso en todas las de la ley, pero me daré por satisfecho- comentó Mason divertido.
Los demás aún aplaudían.
-Tu turno Damon- dijo Caroline.
-Verdad- contestó casi automáticamente.
-Dispara Elena- le dijo Matt.
-Disculpen debo ir al baño, ya regreso- dijo la aludida, parecía como perdida. Sacudió la cabeza y les lanzó una sonrisa. Los demás sin enterarse de nada, la dejaron marchar.
-Entonces tomaré su lugar- dijo Caroline contenta- Cuéntanos cuál es el lugar más extraño en el que lo has hecho.- lanzó.
Su mente estaba en cosas más importantes que eso ahora.
-Un ascensor- contestó para zafarse, aunque ni siquiera era verdad.
-Demonios, vive mi vida este hombre- se quejó Matt deprimido.
Comenzaron entonces una extraña charla sobre fantasías sexuales. A los 5 minutos Elena regresó.
-Odio arruinar la diversión, pero tuve un día largo después de estar inconsciente por mucho tiempo- dijo haciéndose la frágil y provocando risas.- quiero ir a descansar.- comentó con una sonrisa. Una que a él no lo engañaba.
-Vamos pues, los llevo de regreso- Dijo Mason.
-Sí no te molesta Elena, nosotros nos quedaremos otro rato- Dijo Caroline refiriéndose a ella, Matt y Tyler.-
-Claro que no me molesta, estaré a salvo con Mason- dijo.- ¿Verdad?- preguntó con falsa cara de repentino pánico.
Todos rieron.
-Iré con ustedes- agregó Damon.
Ella asintió y tras despedirse de todos, emprendieron un silencioso viaje al hotel. Cuando llegaron los tres se bajaron del auto y ambos chicos acompañaron a la joven al lobby.
Elena abrazó a Mason. Damon se tensó.
-Gracias por todo- dijo con una sonrisa- la pasé genial hoy-
-Por nada preciosa- dijo acariciando su mejilla- espero verte otra vez estos días- tomó su mano y la besó.
-Será un placer- dijo haciendo una graciosa reverencia. Ambos rieron.
-¿Te llevo a algún sitio Damon?- preguntó el rubio a continuación.
-No es necesario, me hospedo aquí- contestó.
-Ok, nos vemos entonces, cuídense-Le tendió una mano a Damon que éste estrecho reticente y beso a Elena en la mejilla, para luego salir de allí.
-Estoy cansada, será mejor que vaya a dormir- dijo Elena seria.
-Vamos te acompaño a la suit- dijo dirigiéndose al ascensor.
Ella lo detuvo- No hace falta enserio, estoy perfectamente- dijo la chica dándole una falsa sonrisa, se acercó a él con la mirada baja y besó su mejilla- hasta mañana hermanito- dijo sin más y corrió al ascensor sin siquiera verlo a los ojos.
Damon se quedó allí desconcertado. Algo le pasaba. Por ahora la dejaría descansar, ya mañana descubriría que era. Además el también tenía mucho en que pensar. Se dirigió a su habitación, se dio un baño y se tiró en la cama simplemente con una toalla en la cintura, con la certeza de que le costaría mucho conciliar el sueño aquella noche.
Soy una chica cruel, pobre Damon. Pero el primer beso no estuvo nada mal, jajaja. Porque escogí hacerlo Damon's POV? porque simplemente adoro describir como piensa xD.. No se preocupen ya le tocara el turno de sufrir a Elena! jajajaja...A partir de ahora habrá muchos conflictos internos en los pjs. como será que se toman eso que sintieron?.. espero que les haya gustado! supongo que tiene su parte cómica este cap! Gracias por leer y por apoyarme! ... hasta el próximo!.. besitos.. Blue :)
