El día del examen personal, Trixie estaba en buenas condiciones, pero estaba tan nerviosa que apenas si podía estarse quieta sin temblar.
-Mantén la calma pequeña. De nada te va a servir estar tan nerviosa – le dijo Journe mientras esperaban, ese día las cosas se hacían diferente, desde una hora más temprana, los profesores se dividían en grupos y cada grupo examinaba a los niños de uno en uno, se dieron horas para que llegaran en el momento preciso, llegaban en tandas y se iban en tandas, debían hacerse más de veinte exámenes por grupo, ya que eran cinco grupos de profesores, a diez o más minutos, iba a tomar algo así como tres horas.
En la mañana había desayunado y se había despedido de sus padres alegremente, aunque había sido un momento algo incómodo, especialmente porque parecían darle más muestras de cariño de lo normal.
No le gustó, incluso a su edad, que la trataran diferente, como si ahora necesitara más que el resto.
La idea de ir a ver el espectáculo de sus padres la emocionaba, es más, la historia de Pelasio, hecha con todos los detalles, era algo que no había visto desde hace largo tiempo, eso no ayudaba en nada a calmarla.
Ella iba en la última tanda de alumnos, por alguna razón, esta vez el examen personal era en el castillo de Canterlot, la misma princesa había preparado un ala del castillo para el momento, por supuesto, nadie la había contradicho.
El lugar era gigantesco, un extenso pasillo antes de poder subir hasta las salas, una de ellas estaba en una alta torre, todo eso resultaba mucho más imponente e intimidante que la academia.
Trixie intentaba rememorar todo acerca del holograma, esta era supuestamente su as para entrar a la academia, incluso si no fuera, era el día más importante en la evaluación.
Tenía que hacerlo bien, había trabajado mucho para ese momento, a medida que el gigantesco pasillo se llenaba de unos cuarenta ponis, Trixie tenía los ojos cerrados y hablaba para sí misma, respirando lentamente.
En un momento sintió el olor de libro viejo, y abrió los ojos, frente suyo estaba la poni color lavanda, la pequeña la miró un segundo y luego agitó su casco sonriéndole, Trixie le respondió con la cara roja y luego la pequeña fue a sentarse más allá, pues el sillón en el que estaba Trixie estaba lleno.
Las llamadas empezaron, y cinco pequeños partieron en diferentes direcciones, acompañados de algún profesor, Trixie se mordió los labios a cada llamado, y el pasillo estaba tan silencioso que le sorprendió no escuchar exclamaciones de terror de Twilight, cuando la miró la vio pálida y asustada, ya ni siquiera solo asustada, tenía los ojos muy abiertos, mirando hacia el frente como una condenada, Trixie se asustó un poco, y notó que los demás también estaban algo nerviosos al verla.
En esta prueba, eso sí, había una gran diferencia, en el piso de abajo, estaban todos los padres y acompañantes de los niños, y estos podían subir con ellos a la sala una vez que los llamaran, a diferencia de las otras pruebas, se supone que el alumno obtuviera alguna ayuda de su familia o cercanos, Trixie no entendía bien porque entonces no estaban ahora mismo, pero probablemente fuera por mantener el orden, sus padres le habían preguntado varias veces si cancelaban las preparaciones matutinas, pero Trixie quería ver el espectáculo en todo su esplendor, además del hecho de que estaba bien con Journe
De todas formas seguía mordiéndose los cascos, quince minutos después, llamaron a la segunda tanda de alumnos, la tención estaba en el aire y estaba afectando a todos los pobres pequeños del lugar, muy pocos se habían levantado a buscar un vaso de agua, y los sándwiches estaban intactos, Trixie respiró hondo y se levantó para tomar un poco de agua, estaba en eso cuando su mirada cayó de nuevo en Twilight, ella seguía igual o peor, como una estatua, Trixie alejó la mirada por un segundo y suspiró, ahora mismo seguía nerviosa por lo ocurrido en el último día, pero no se sentía culpable, tomó otro vaso de agua y se acercó a la pequeña, ahora que se habían ido veinte niños, había un espacio desocupado a su lado.
-Oye, Twilight – le dijo Trixie una vez que estuvo al frente, ella no le respondió, Trixie movió un casco frete a su rostro pero no hubo reacción, entonces se sentó a su lado y sin pensarlo apoyó un casco en su hombro.
-¡Wha! - la pequeña la miró sorprendida, cuando vio quien estaba al lado suyo dijo – hola – tímidamente, girando la cabeza algo avergonzada.
-Hola… mira, te traje un vaso de agua – dijo haciéndolo levitar al frente de ella, lo agitó un poco para llamar la atención y casi se derrama, el rostro de espanto de Trixie le sacó un sonrisa a la pequeña.
-Gracias – dijo tomando el vaso y bebiendo un poco, Trixie estaba temblando ahora con un nervio doble.
-¿Estás bien pequeña? – le preguntó Trixie.
-… - la niña miraba al suelo – no.
-¿Qué sucede?
-… Esta es la prueba que más me cuesta, no he desarrollado nada por mi cuenta – dijo Twilight, Trixie se sorprendió, parecía obvio que ella tenía poco control, lo había visto y su familia lo había dicho, pero de ahí a no poder haber hecho nada por su cuenta… - o sea, tengo algunos hechizos que podría intentar, pero no va a funcionar, simplemente se que va a salir mal… desde esta mañana no puedo usar magia.
-¿Cómo? – Era sabido que un estado de nervio y bloqueo psicológico puede hacer eso en un unicornio, pero este era el peor momento posible - ¿nada de nada?
-No – dijo, ahora Trixie entendía porque estaba tan preocupada.
-Tienes que intentar relajarte, eso solamente es mental, a todo unicornio puede pasarle de vez en cuando – dijo Trixie.
-¡Ya lo intenté, no puedo, incluso mis padres me dijeron que hiciera lo que pudiera y no me preocupara, que tengo dos años por delante! – dijo la pequeña poni. Trixie la miró preocupada, seguramente tenían razón, era poco probable que quedara – me tomó meses empezar a hacerlo bien con los ejercicios… hasta que la magia empezó a salir solo por práctica, cualquier otra cosa me cuesta…
-… ¿Sabes lo que es meditar Twilight?
-No…
-¿Cuál es tu lugar perfecto?
-¿Mi lugar perfecto?
-Si, en qué lugar te sentirías mejor que en cualquier otro sitio – Trixie sentía que era en medio de altamar.
-…Supongo que una biblioteca – el rostro de Twilight mostraba algo de vergüenza, Trixie levantó un ceja.
-Okeeeeey, una biblioteca, ¿Cuál sería tu biblioteca perfecta? – y en ese momento Twilight se soltó, tenía muchos detalles de lo que sería la biblioteca, Trixie tuvo que insistir para que se calmara y fuera describiéndola mientras respiraba y pensaba que estaba ahí, viendo, escuchando y sintiendo la biblioteca, tenía un esquema, era una biblioteca gigante, realmente enorme, el único edificio más grande serían la misma academia o el castillo, lo más curioso del sueño, peligroso sueño, es que no tenía ventanas ni paredes, tenía paneles por la lluvia o el viento, pero la estructura de los mucho pisos constaba solo de suelo y techo, más grandes pilares que sujetaban todo.
Ahí estaban todos los libros del mundo, la biblioteca estaba también cerca de una playa, desde sus pisos más altos se podía ver altamar, y estaba hecho de forma que los animales pudieran caminar por el primer piso, para que fuera de alguna forma, una con el medioambiente que la rodeaba.
La pequeña tenía todo tipo de detalles, la biblioteca, desde su entrada al centro, se dividía hacia la derecha la izquierda, el pasillo central estaba en cada piso, y era angosto, cada piso tenía dos grandes "habitaciones" que se expandían más profundas y anchas que el pasillo, algo así como un corbatín, ella describía incluso los colores de las maderas y los muebles de las habitaciones, y el tipo de libros que iban en cada una.
Una vez que Trixie la puso en camino, no tuvo más que hacer preguntas y guiarla por su fantasía, diciéndole como respirar, arreglando su posición y diciéndole que sintiera la biblioteca, la siguiente llamada no hizo reaccionar a Twilight, que solo se quedó ahí, ahora solo había doce ponis en la sala.
-Bien, ahora abre los ojos, respira profundo y relájate – dijo Trixie, Twilight lo hizo todo al pie de la letra, era muy buena para seguir instrucciones, sus ojos se abrieron casi como si saliera de un sueño, pacíficos y brillantes, Trixie enrojeció y tragó saliva, ahora más que nunca tenía ganas de darle un abrazo y un beso en la que de segura sería una suave mejilla, pero se contuvo, esa forma de salir de meditar la había costado a ella semanas.
-¿Te sientes mejor?
-Si, mucho… gracias – dijo la pequeña con una sonrisa, Trixie se acercó y se detuvo a medio camino, Twilight tenía una expresión interrogante, pero no de rechazo, aun así solo fue capaz de acercar un casco y revolverle un poco la melena, Twilight sonrió soñadoramente, hasta que la llamaron por su nombre, en ese momento de nuevo tomó una expresión de nervio y angustia, pero solo dentro de lo normal.
-Buena suerte – dijo Trixie, a ella se la llevaron a la zona superior, a una de las torres, Trixie sentía un cosquilleo en la zona inferior del casco, y una sonrisa en el rostro, claro que luego se dio cuenta de que se había quedado sola, se supone que habrían quedado dos, pero uno de los ponis faltó, así que solo estaba ella, en un momento se decidió y corrió hacia arriba, intentando espiar lo que le pasaba a Twilight.
Cuando llegó a la puerta de la torre se puso a espiar, para su horror, Twilight estaba pasándolo mal.
Trixie sentía en su pecho el corazón latiéndole a mil por hora, Twilight intentaba por todos los medios hacer algo… espera ¿Ese era un huevo de dragón? ¿Por qué un huevo de dragón? Y porque sus padres solo la animaban, esto era injusto… es cierto que Twilight apenas lograba hacer una chispa, luego de bloquearse así toma un tiempo volver a lo normal, Trixie estaba asustada, Twilight en un momento bajó la cabeza y dijo "Lo siento por hacerles perder su tiempo" Trixie quería acercarse y darle ánimos lo mejor que pudiera, parecía que todo había terminado para ella.
En ese momento se escuchó una explosión, y por las ventanas se vio un arcoíris pasar por el cielo a toda velocidad, el cuerno de Twilight brilló potentemente, y con un rayo violáceo, el huevo se abrió y apareció un bebé dragón, todos en la habitación estaban absolutamente sorprendidos, incluso Trixie, aunque ella estuviera feliz, esa era magia de un nivel superior, inmensamente superior, las cosas hubieran estado bien hasta ahí, pero entonces todo se fue al carajo.
Twilight brilló completa, incluso sus ojos, y la magia empezó a escapar de ella sin control, primero dos ponis, seguramente sus padres, se transformaron en plantas, los profesores levitaron en el aire, y un rayo golpeó al bebé dragón, que se volvió gigantesco y rompió el techo, esa… esa era magia de un nivel incomprensible, joder, ¿como lo hizo?
En ese momento la misma princesa apareció y arregló el asunto, parecía que estaba contenta con el resultado del examen… ¡¿Y cómo no?! Se rompió un techo, pero habían descubierto a un unicornio única, si ella conociera los niveles de poder, diría que habían encontrado a un Alpha Plus, un poni que ni siquiera alcanza a ser uno por generación, Trixie estaba alegremente sorprendida, ahora mismo Twilight estaba saltando alrededor de la princesa, la sonrisa de Trixie se empezó a desvanecer cuando se dio cuenta, se estaba dando cuenta de algo terrible, en ese momento Journe apareció corriendo.
-¡Trixie, vi un dragón aquí arriba! ¿Qué demonios pasa?
-Una alumna lo hizo aparecer de un huevo y luego lo hizo gigante, pero ya volvió a su tamaño, no te preocupes – dijo Trixie sin ninguna emoción en la voz.
-¿Una alumna… una niña? ¿Cómo? A ver explícate mejor.
-¡Estamos encantados princesa Celestia al igual que usted, y estamos muy apenados de decir esto, realmente muy apenados, pero otra alumna está esperando por el examen!
-Por supuesto – dijo la princesa – acompáñenme – le dijo a la familia – tenemos mucho que hablar – cuando estaban saliendo Journe notó que Trixie silenciosamente se había ocultado detrás de su cascos, Celestia saludo a Journe con la cabeza y el hizo lo mismo, la pequeña lavanda miraba hacia los lados cuando salió de la habitación, segundos después de que terminaran de bajar la escalera apareció un profesor.
-¿Quién es usted? – Le preguntó a Journe - si tiene algo que conver… - en ese momento Trixie salió de su escondite.
-Yo soy la última alumna – dijo Trixie, de nuevo sin ninguna emoción, Journe miraba hacia abajo sin entender que le pasaba.
-¿Trixie Lulamoon? – preguntó el unicornio.
-Si, y yo la acompaño, soy Journe – dijo él, el unicornio miró sus ropas y levantó muy levemente una ceja.
-Muy bien, entonces adelante – dijo abriendo más la puerta e invitándolos a entrar, Trixie fue al centro de la habitación, Journe se quedó un poco más allá, le había revuelto el pelo a Trixie, y esta le había devuelto una sonrisa triste y rendida, en el momento en que Trixie levitó un caja de madera que Journe tría consigo, Journe entendió todo en un instante, uno de sus cascos empezó a temblar y apretó sus dientes tan fuerte que pensó que iban a romperse.
Ninguno de los profesores estaba poniéndole la más mínima atención a Trixie, solo era un trámite minúsculo que tenían que hacer antes de lanzarse a ver a la alumna que había convocado a la vida a un dragón, apenas y si miraban a la pequeña frente a ellos, impacientes por salir de la habitación,
-Entonces Trixie, veamos que puede hacer, empiece por favor – dijo uno de los profesores.
Y Trixie lo hizo, en su estado deprimido había alcanzado algún tipo de paz, el que hizo fue su mejor holograma hasta ese momento, tal vez el mejor que pudiese hacerse a su edad, pero justo como ella se había dado cuenta de inmediato, y como Journe se dio cuenta poco después, esto no sacó ninguna reacción de parte de los profesores, en lo más mínimo, de hecho, parecían no estar poniendo atención a la carta maestra de Trixie, el haber visto a una pequeña de siete años darle vida y volver gigante a un dragón copaba sus mentes, Journe bajó la cabeza para que no vieran su rostro lleno de ira, y Trixie solo agradeció y se fue.
Journe felicitó a Trixie, que le dio un fuerte abrazo, y comenzaron a caminar hacia la función, conversando de cualquier tontería, hasta que empezaron a caminar cabizbajos y lento, llegaron a un parque que quedaba de camino.
-Me alegro por Twilight – dijo en un momento Trixie – ella seguramente va a quedar, tal vez incluso se salte unos cursos, mira que darle vida a un huevo de dragón, además de transformar a tus papás en plantas y volver al dragón gigante… - la voz de Trixie era regular, pero parecía que estuviera hablando desde su estomago, como si estuviera bostezando, aparte de eso, Journe se dio cuenta de que había nombrado a la pequeña.
-Trixie, ¿Es ella? La yegua de la que hablabas ayer.
-…Si, Twilight Sparkle – dijo dándose vuelta a mirarlo – es la niña de la que les hable…
Journe se sentía de golpe como un niño, tan vulnerable como si tuviese cinco años, y no lo entendía, se quedó un par de pasos por detrás, Trixie parecía tan fuerte a su edad… el mundo la había obligado, había aprendido de él y sus padres… Journe estaba seguro de que iba a quedar dentro, sabía que lo merecía… ¿Cómo demonios vino a pasar esto justo antes de su examen? Los ponis ahí solo necesitaban un incentivo, todos los alumnos recibirían algunos puntos extra de parte de los que los protegían, excepto Trixie, ella tenía los dos meses encima, tenía que superar por mucho a todos, y podía hacerlo ¿Por qué tenía que aparecer una niña así justo antes? ¡Era algo que se ve una vez en siglos, milenios tal vez! Pero lo que más le apenaba era que veía a Trixie alejarse, con todo el peso en sus espaldas, aguantándose todo, donde él no podía entrar a ayudarla, la habían criado así, ahora estaba sola, tal vez fuera su culpa, en parte, tal vez fuera su actitud la que la hacía actuar así, su pequeña sobrina… sobrina es decir poco, muchos tíos no quieres tanto a sus sobrinos, era simplemente una de las cuatro criaturas que más amaba en la tierra, verla sufrir… prefería el mismo sufrir cientos de veces más, incluso con todos sus viajes, fuerza y supuesta sabiduría no pudo hacer nada excepto quedarse al borde de la sala sin decir ni pío.
Trixie escuchó un brutal golpe detrás suyo, cuando se dio vuelta Journe levantado en sus patas traseras, y se hubiera caído al frente pero su casco derecho lo sujetaba contra el tronco de un árbol, las hojas todavía caían del árbol, y Journe respiraba agitado de pura frustración, algunos los miraban asustados, pero Trixie hubiera apostado su alma a que Journe jamás iba a intentar hacerle daño, solo se acerco, al principio caminando pero en segundos corriendo, y sollozó antes de abrazar la pierna de su tío, Journe se inmediato se sentó y tomó a Trixie con sus cascos delanteros, y la abrazó fuerte, Journe soltó unas cuantas lágrimas de frustración, y Trixie lloró un rato contra su pecho, esto no era solo quedar fuera de la academia, era la ciudad y el destino, que parecían resistirse a Trixie, parecían querer renegarla de Canterlot y sus sueños.
-¡¿Hey hija como te fue?! – preguntó Journe, que estaba esperando afuera del teatro.
-Fue el mejor holograma que he hecho hasta ahora – dijo Trixie sonriendo.
-Fue impresionante… aunque no es sobre ninguna historia que conozca – dijo Journe.
-¡Me alegro mucho Trixie! – Dijo su padre abrazándola – ahora tengo que ir al escenario, tu madre me dijo que los saludara, sus asientos están reservados al frente – le dio un beso en la cabeza y palmoteó la espalda de Journe, se le notaba entusiasmado de por fin hacer de nuevo un acto honesto, y salió corriendo a la puerta de las empleados.
El espectáculo fue simplemente magnífico, todos y cada uno de los detalles y efectos de la historia fueron impecables, la narrativa, a cargo de su madre con otro oradores de fondo tenía el mejor timing, el suspenso estaba siempre en su punto más alto, sin aburrir a nadie, la combinación de ropas, efectos simples, maquillaje y magia hacía maravillas para traer la vida diferente escenarios, en los bordes del escenario, un resto de la ilusión salía y se desvanecía para abrazar al público, los efectos de sonidos y luces, por unas horas, hizo que la realidad ahí encima, fuera más fuerte y profunda que la de los que estaban ahí sentados, por un rato, los personajes realmente tomaron vida, realmente estaban ahí, sangraban y sudaban, no importa que fueran actores, en ese momento, ellos eran personas reales, cuando Pelasio atravesó al dragón, un dragón realmente murió, y cuando Pelasio se consumió pacíficamente por las flamas, también murió de verdad, y las cebras realmente lloraban y despedían, un trozo de otro mundo, otra época, otra dimensión fue lo que apareció frente a sus ojos… al menos así lo vio Trixie… y ella podría crear sus propios personajes, darle de su sangre a sus propios hijos de tinta y luces… crear su propia historia donde entrara a la academia, o donde se encontrara al lado de una Twilight mayor, tal vez pudiera ser una gran y poderosa Griseilda, no solo Trixie, sentada en ese lugar, feliz a pesar de todo, consiguió su cutie mark, tal vez no en el mejor día de su vida, pero era un consuelo.
Consiguió llegar su casa sonriendo y siendo feliz, pero acostada, no pudo evitar derramar algunas lágrimas, y en sus fantasías, tanto como en sus sueños, sin quererlo, estaba sola.
Los siguientes días fueron de preocupación para sus padres y para Journe, Trixie parecía más que relajada, lacia, había perdido todo el empuje del los diez meses anteriores, y pasaba mucho tiempo acostada o echada mirando el techo o hacia el horizonte, sin hacer magia o estudiar.
Incluso Sunset, que luego de los exámenes se había dejado caer varias veces, se mostraba algo preocupada, e intentaba animar a Trixie, aunque la mayor parte el tiempo simplemente se quedaba ahí haciéndole compañía.
Los resultados llegaron una semana después, en ese momento Sunset estaba revoloteando descaradamente en la casa de los Lulamoon.
-¿Pero no que tienen las historias escritas de antes, o sea, historias milenarias o algo? – preguntó Sunset mientras veía a Journe trabajar en el guión.
-Si fuera simplemente contar la historia, si, pero cada teatro quiere mantener cierto toque o estilo, así que se cambian las afecciones y expresiones de los personajes, algunos directores quieren que esta frase se grite con rabio, otros que se diga en un susurro – explicó Mystic mientras revisaba los detalles en el papel – además se intenta que cada presentación sea única a su propio modo, que quien pague para entrar se lleve algo que no va a encontrar en otra parte… aunque algunos prefieren decir que el que paga consigue algo que quien no pago por eso no va a conseguir, depende del nivel de snob del poni.
-Oh… okey- dijo Sunset sin entender del todo, estaba encaramada con los cascos encima de la mesa, mirando el trabajo de Mystic, Trixie leía un libro al otro lado y Frelia había salido a comprar.
-También es importante hacer anotaciones sobre los efectos y movimientos dependiendo del tamaño del escenario, de cómo afecta la luz las superficies, de cómo se proyecta el sonido… los teatros en Canterlot son muy quisquillosos en ese sentido, no me quejo, pero es realmente abrumante.
-No me había dado cuenta de que había tanto trabajo en una acto – dijo Sunset – a mí solo me parece que sus historias son bonitas y emocionantes – la potrilla miraba a Mystic a la cara, a los Lulamoon les había caído bien la niña, en especial a Journe, podía ser descarada y ponerse de tú a tú con los adultos, pero de los grifos no solo había aprendido eso, tenía una forma diferente pero rígida del respeto, Mystic sabía que si le decía que bajara los cascos de la mesa lo iba a hacer, y que si la mandoneaba en su casa también lo iba a hacer, pero que le iba a decir a él lo que pensaba sin un pelo en la lengua, en definitiva, era un respeto completamente honesto y transparente, sin ninguna formalidad, parecido a el de los errantes.
-Ese es el objetivo Sunset – dijo Mystic levantando la mirada y sonriéndole – nadie tiene que darse cuenta de los arreglos, pero todos y cada uno de ellos se hacen para que te centres en la historia, y para que ninguna imagen o gesto o sonido te distraiga, incluso, se hace de forma que te centres más en ciertos momentos, partes y sonidos del escenario.
-Así es como los personajes cobran vida – dijo Trixie – por un momento, si la gente se convence completamente de que está ahí, entonces es que están ahí – su padre sonrió complacido cuando escuchó a su hija decir eso.
-Desde que conseguiste tu cutie mark dices cosas para parecer inteligente – dijo Sunset.
-No, es lo pienso – dijo Trixie – tantos ponis dándoles cariño y pensando en Pelasio y Exida y Griseilda… eso no puede ser todo falso.
-Como sea – dijo Sunset – no entiendo realmente, por Oshmar, ya quiero que entremos a la academia, va a ser genial, tu y yo estudiando magia y destrozando records, las mejores de la generación – dijo Sunset entusiasmada.
-A excepción de Twilight – dijo Trixie frunciendo los labios.
-Eso no cuenta – dijo Sunset quitándole importancia con el casco – los grifos dicen que quien nace bendecido debe respetar y tiene que ser respetado, ya no puede competir, los dioses le dieron una misión más importante.
-Ahora que lo pienso no tengo muchos cuentos de grifos- dijo Mystic frunciendo el ceño- tengo cuentos incluso de centauros, pero pocos de grifos…
En ese momento entró Frelia, llevaba las bolsas del mercado pero además levitaba una carta y se veía muy nerviosa.
-Es de la academia – dijo simplemente respirando profundamente.
Los tres reaccionaron levantándose de sus asientos con el rostro contraído.
-¡Journe, ven aquí! – gritó Mystic hacia el jardín, Journe entró flexionando el cuerpo y sudando.
-¿Qué pasa?
-Llegó una carta de la academia – dijo simplemente Mystic, Journe se acercó rápidamente y se sentó con todos los demás, se hizo un corto silencio.
-¿Quién la abre? – preguntó Sunset impaciente.
-Papá, tu léela – dijo Trixie, Mystic asintió con decisión y tomó la carta, rompió el sello con cuidado y extrajo un par de hojas.
-"A la familia Lulamoon, el rendimiento de Trixie excede por mucho al de un unicornio promedio de su edad, y de seguro es una pequeña con un futuro brillante y con la obligación de dedicarse a trabajar en su magia, lamentablemente – aquí fue cuando Mystic se detuvo un segundo, pero luego siguió con un tono algo mí bajo – lamentablemente su rendimiento no fue suficiente para ingresar a la academia, a pesar de su excelente capacidad, quedó seis lugares por debajo del último alumno en ser seleccionado, por tanto califica sexta en la lista de espera válida por dos mees más, mis más sinceras disculpas por si la noticia los congoja, y sinceras felicitaciones por una hija así de brillante, en especial, la prueba de las velas y su holograma dejan ver un gran potencial, sinceramente, Magic Burst."… al menos se dieron el tiempo de personalizar la carta…
En la habitación se hizo un largo silencio, sexta… el lista de espera nunca pasaba del segundo lugar, y a Sunset hace un par de días le habían dado el soplo de que había quedado, seguramente la carta estaba en su casa, pero sexto lugar… Trixie hubiera preferido quedar en el cuarenta, así podría haber pensado que no tenía posibilidades, pero sexta… era evidente para todos que en una situación justa hubiera quedado dentro, era evidente que debería estar dentro, que tenía el derecho a estudiar lado a lado con Sunset, pero eso no iba a suceder.
-¡Oh, no! – dijo Sunset malhumorada, todos la miraron y tenía el ceño fruncido con rabia y las mejillas hinchadas – jo… mier…! Aggg! ¡Ahora voy a tener que encerrarme sola con esos potrillos quisquillosos, mi padre no va a dejar de presentarme a los hijos de sus conocidos! – y golpeó su cabeza contra la mesa.
Trixie no estaba sorprendida por la noticia, dolía, pero lo estaba asumiendo desde hace una semana, lo que ahora mismo le daba miedo, lo que ahora le aterraba, era lo que iba a hacer Sunset, siendo que ella no había quedado dentro, podía en su mente, aterrada, ver a su única amiga salir de la casa para no volver nunca más, hasta que Sunset desvió la mirada hacia su rostro.
-¡Tu vas a tener más tiempo libre, tienes que prometer ir a mi casa, jura que vas a ir a verme, promesa de amiga! – dijo levantando un casco.
Los tres adultos no habían tenido tiempo de hablar, Sunset había reaccionado antes, pero en Trixie se vio una leve sonrisa por las palabras de Sunset.
-Lo prometo – dijo suavemente estrechando el casco de Sunset.
Sunset asintió y se alejó hacia su mochila, mientras, los adultos se preocuparon de consolar y dar palabras de aliento a la pequeña, Sunset revisó un bolsillo contando los bits, cuando se dio cuenta de que tenía suficientes apareció una maliciosa sonrisa.
-¡Tendrías que haberme dicho antes de Witchcraft! – Dijo Sunset – yo tratándolo con respeto.
-Sunset ¿Te vas? – preguntó Trixie nerviosa.
-Nos vamos – respondió la pequeña tomando su mochila – ven conmigo, se de algo que te va a hacer sentir mejor.
Los tres adultos miraron a las pequeñas.
-¿Quieres salir? – preguntó su madre, sabiendo lo apegada que Trixie se estaba viviendo a Sunset.
-Volvemos de inmediato- dijo la pequeña naranja briosa, Trixie asintió con la cabeza.
-Entonces ve, vuelve pronto – dijo su madre, una vez salieron arqueó la ceja mirando a Mystic y Journe.
-Ah, déjala, es más fácil distraerse con amigos que con familia – dijo Journe, los otros dos asintieron lentamente mirando a la puerta por donde Sunset había salido arrastrando a Trixie.
Al siguiente día las dos estaban castigadas, Sunset había comprado dos bandejas de huevo y sal y había ametrallado la casa de Witchcraft hasta dejarla hecha una asco, se adjudicaba el ataque orgullosa, y Trixie si se había sentido mejor, pero además de eso, encerrada en su habitación, sonreía alegre por la lealtad de su amiga, lo que la ayudaba a palear la tristeza de quedar fuera de la academia.
