Capitulo dedicado a mi niña Neinde. Aunque con un pelín de retraso...¡¡¡Muchisímas felicidades!!!
JTMB
Espero que os guste a todos el capítulo.
¿Sabeís ya quien es el jefe de los Fear? ;))
CAPITULO 14
Habían pasado dos días desde que Charlie despertara sin recordar lo que le había pasado. Se había forzado a si mismo para al menos intentar tener un pequeño recuerdo de algo, pero lo único que había conseguido eran más dolores de cabeza.
A pesar de todo, cada vez se iba sintiendo más cómodo con Wendy. Ella estaba siendo muy comprensiva con él, incluso le había dejado dormir solo, trasladándose ella a la habitación de invitados.
Esa mañana, Charlie se había levantado temprano, estaba cansado de estar acostado, y se levantó a beber algo. Al pasar por la puerta de la habitación de invitados se quedó pensando en la mujer que había al otro lado. La noche anterior, cuando había cogido su camisón del armario para dirigirse al otro dormitorio, parecía triste.
¿Seguiría dormida?
Abrió la puerta y se asomó, pero allí no había nadie, aunque advirtió que la cama estaba deshecha. Oyó un ruido de agua y miró hacia su izquierda, hacía la puerta del cuarto de baño que estaba dentro de la habitación. Justo cuando iba a dirigirse hacia allí para llamar y preguntarla si quería algo de desayunar, el sonido paró.
Charlie se quedó congelado, pensando que pasaría si entraba en el baño. Deseaba verla desnuda, en carne y hueso, y no solo en sus recuerdos, para comprobar si era cierto lo que estaba en su mente, aunque por alguna razón no le parecía correcto hacerlo. Se dio media vuelta, y cuando estaba apunto de salir, ella le llamó.
-¿Charlie, necesitas algo?-
El no se giró, pero la contestó – No, yo…iba a la cocina y pensé en ver si estabas despierta para preguntarte si te apetecía desayunar conmigo. Eso era todo-
- Claro, me encantaría-
-Bien, entonces te esperaré en la cocina- Antes de que él pudiera salir de allí, sintió la mano de ella apoyarse en su hombro.
-¿Te encuentras bien?-
-Si, muy bien-
-¿Entonces porque no me miras?-
-No quiero que pienses que…bueno, acabas de salir de la ducha y…-
-No estoy desnuda, si es eso lo que te pone nervioso- por el tono de voz, Charlie se dio cuenta de que ella estaba sonriendo.
El nunca había sido un cobarde, así que se giró y la miró. No, no estaba desnuda, pero eso era casi peor. Estaba envuelta en una pequeña toalla azul cielo, la cual dejaba al aire casi todos sus encantos, y los que no, él recordaba con cristalina claridad lo que ocultaba. Y además olía realmente bien, a jabón y a mujer, una combinación realmente erótica.
-¿Te gusta lo que ves?- le susurró ella acercándose a él.
Charlie estaba como hipnotizado por el modo en que los pechos de Wendy se movían por la agitada respiración y por esas pequeñas gotas de agua que resbalaban por su piel haciéndole desear seguir su rastro con la punta de la lengua.
-Si- Le contestó casi sin aliento.
Sin previo aviso, ella se abalanzó sobre él y comenzó a besarle con fiereza.
…
Hermione estaba agotada, tumbada en el camastro de la celda en donde la tenían encerrada y en donde había estado las últimas cinco horas desde que los Fear habían dejado de "entrenarla".
Era una habitación de tan pequeña que no cabía más que una diminuta cama y una vieja taza de wáter de la que salía un olor a tubería vieja y sucia, pero no era eso lo que no la dejaba dormir, iba a ver a Charlie, se lo habían dicho al terminar el entrenamiento.
Estaba realmente nerviosa. ¿Cómo estaría él? ¿La echaría tanto de menos como ella a él?
Durante esos dos días los Fear habían estado burlándose de ella, diciéndola que su novio la estaba poniendo los cuernos con otra mucho mejor que ella y que la próxima vez que se vieran él no la iba ni a recordar, pero Hermione sabía que eso era imposible, ya que lo que ellos habían compartido había significado tanto para Charlie como para ella, y aunque por circunstancias de la vida no pudieran volver a estar juntos, nunca se iban a olvidar el uno del otro.
Las horas pasaban con tanta lentitud que se estaba volviendo loca. Mordiéndose la uña de su dedo índice de la mano derecha, se puso de pie y comenzó a dar vueltas por la habitación, mejor dicho, por la celda.
En cuanto oyó que alguien se aproximaba a su puerta se tumbó en la cama, intentando fingir que estaba dormida.
-Eh, tu, vamos, levántate- la gritó un hombre.
Hermione abrió los ojos, era Matthews. ¿Por qué tenía que ser el quien la acompañase?
Cuando Hermione se puso de pie, él echó a andar delante de ella. Iba demasiado deprisa para ella, así que tuvo que echar a correr para ponerse a su altura, aún así él la dejaba siempre atrás. Al salir de la vieja fábrica Matthews la agarró del brazo y les desapareció a los dos a las afuera de lo que parecía ser un pueblo, aunque el lugar la resultaba totalmente desconocido. Continuaron caminando un par de kilómetros hasta que por fin llegaron a una casa de color blanco de planta baja.
Con un golpe de varita, Matthews les encantó a los dos, no podían hacer ruido, si no todo se estropearía.
Al entrar, Hermione observó que la decoración de la casa era muy sobria y se preguntó de quien sería, pero en realidad lo que más la inquietaba era si Charlie estaría allí dentro.
Matthews la hizo seguirle hasta el piso de arriba, y con una sonrisa en la cara señalo una puerta que estaba abierta. –Ahí está lo que buscas- la dijo.
El corazón la latía con fuerza y en las manos la comenzó un leve temblor, pero al llegar a la puerta se quedó paralizada, incluso su corazón dejó de latir. Allí estaba Charlie, en la cama, completamente desnudo y sudoroso, haciéndole el amor salvajemente a una rubia, la cual, a raíz de los gritos que estaba emitiendo, parecía estar disfrutando de lo lindo.
Charlie, tumbado encima de la mujer, arremetía con fuerza y rapidez contra ella. No cabía la menor duda, estaba apunto de correrse, y cuando Hermione le oyó gemir en voz alta se giró y salió corriendo escaleras abajo en donde la esperaba el ex director del departamento de aurores, sentado en una silla y sonriendo abiertamente.
-¿Te ha gustado el espectáculo?- Los gritos del orgasmo de la rubia se oyeron por toda la casa, y lo único que Hermione pudo hacer para que Matthews no la viera llorar fue salir corriendo de allí.
Charlie se despertó con una extraña sensación en el pecho. Había estado soñando que le hacía el amor a una mujer morena y aunque se había despertado antes de llegar al orgasmo, lo que había sentido le hacía que le doliese el corazón. No la había llegado a ver la cara, así que cerró los ojos y se concentró para que aquella mujer volviese a su mente, a sus sueños. Quería volver a verla, pero aunque se afanó con todas sus fuerzas para que sucediera de nuevo, ella no regresó, así que abrió los ojos otra vez y se giró. Allí estaba Wendy, tumbada a su lado.
El sexo con ella había sido bueno, muy bueno, tanto que ahora comprendía porque se había enamorado de ella y la había pedido que vivieran juntos, pero ¿porque se sentía tan vacío? Como si Wendy presintiera lo que pasaba en su interior, le abrazó y le besó con dulzura en la mejilla. –Eres maravilloso, Charlie-
En ese momento, él tuvo la imperiosa necesidad de salir corriendo de esa cama, y eso fue lo que hizo.
-¿He dicho algo malo?- preguntó Wendy.
- No, claro que no- respondió al mismo tiempo que llegaba a la puerta –Estoy muerto de hambre ¿quieres que te suba algo?- mintió Charlie.
Wendy se tapó con la sabana y le miró – Si estás preocupado por lo que acaba de pasar no lo hagas, soy consciente de que para ti soy todavía una desconocida y que esto ha sido solo sexo- El la miró confundido.
-No me mires así, Charlie. No te voy a engañar, claro que me gustaría que nuestra relación fuera como antes de tu accidente y que me recordases, pero si lo único que me puedes ofrecer ahora mismo es sexo, créeme, no lo pienso despreciar, te deseo demasiado como para eso-
-Eres muy buena conmigo, Wendy-
-No lo creas, solo soy una mujer enamorada que haría cualquier cosa por conservar a su hombre- le dijo sonriéndole, cosa que a Charlie le dio mucha ternura.
-¿Te y tostadas?- la preguntó él devolviéndola la sonrisa.
- Y zumo de calabaza-
Hermione tenía el corazón completamente roto, aquella escena que había presenciado cinco días atrás entre Charlie y aquella mujer no se la había ido de la cabeza. ¿Cómo él había sido capaz de eso? pero claro, que idiota había sido al creer que él sentía algo por ella o que se preocupaba por ella.
Había estado a punto de abandonarlo todo y rendirse, estaba cansada de pelear, pero algo pasó. Soñó con Harry y Ron, los tres estaban en el colegio todavía, buscando algo y de pronto sus amigos se quedaron atrapados en una tela de araña gigantesca y la pedían que les ayudase. Con su varita, Hermione lanzó varios hechizos a la red, pero esta se volvía cada vez más grande, enredándose en el cuerpo de los dos chicos. Se la ocurrió que tal vez podría usar sus manos para arrancarla, pero ¿y si ella quedaba atrapada también?
- Ayúdanos, Hermione- la dijo Harry.
-Libéranos- la pidió Ron antes de que la tela de araña les cubriera la cabeza.
En el momento en el que ella estiró la mano para ayudar a sus amigos, despertó.
Ese sueño la bastó para darse cuenta de que no podía abandonar en ese momento, no cuando había conseguido llegar hasta allí y estaba casi convencida de quien era "EL Jefe" solo necesitaba una prueba para acabar con todos ellos, y costara lo que costase la iba a conseguir.
El problema iba a ser como conseguirla. Siempre estaba siendo observada y seguida por alguien, incluso cuando dormía, al otro lado de la puerta había alguien vigilándola. Sabía que tendría que ser paciente hasta que llegase el momento oportuno y después…
Un hombre, del que ni siquiera recordaba como le llamaban se la llevó con él. Tenían una cita con un cliente importante para entregarle un pedido que les había hecho hace un par de días. Cincuenta dosis para una fiesta privada. Ella intentó pasar inadvertida, pero no la resultó nada fácil. El intermediario del cliente no la quitaba la vista de encima. Por suerte, fue todo bastante rápido, él les dio una bolsa llena de dinero y ellos una caja envuelta en papel de color blanco con el dibujo de un dragón que se movía alrededor de una letra F de trazos góticos. ¡Que detallistas!
Al volver a la fábrica, lo primero que hicieron fue ir a ver a Matthews, pero estaba reunido con alguien, así que tuvieron que esperar en la entrada a que terminasen. Su acompañante se sentó en una silla que había en una esquina a leer El Profeta, y ella aprovechó para acercarse a la puerta para intentar escuchar algo. Que pena no tener unas orejas extensibles en ese momento.
Lo único que consiguió fue reconocer en los apenas cinco segundos que estuvo lo suficientemente cerca de la puerta, fue que la persona que estaba con Matthews era una mujer. Con los brazos cruzados por le espalda camino tranquilamente en dirección contraria y cuando llegó al otro extremo se giró y siguió paseando de camino a la puerta. Al llegar a la altura de su objetivo, Hermione miró a su compañero, este seguía absorto en su lectura, así que se arrimó a la puerta, mirándole, por si acaso este levantaba la mirada del papel, que ella pudiese reaccionar a tiempo y seguir con su paseo.
Esta vez si que oyó algo.
-…mucho más. Está comenzando a hacer preguntas-
- Tú eres la que tiene que conseguir que deje de hacerlas- la dijo el hombre.
-Si, pero no podemos seguir así. No puedo seguir haciéndole creer que su jefe ha decidido darle vacaciones después del accidente para que vuelva al trabajo lo suficientemente recuperado-
-Está bien, veré que puedo hacer. Dame un par de horas-
Hermione comenzó a andar deprisa en dirección a su compañero se sentó a su lado. De pronto, la puerta se abrió y delante de Matthews salió una mujer rubia. ¿No era esa la mujer con la que estaba Charlie?...Si, era ella. Entonces ¿sería de él del que estaban hablando? Sonaba muy como a Charlie el querer volver al trabajo cuanto antes, pero ¿a que accidente se referían?
Matthews les hizo pasar a su despacho y al verla sonrió maliciosamente -¿Sabes quien es la mujer que acaba de salir?-
- No tengo ni idea- mintió descaradamente.
-Que pena-
Al terminar salió corriendo en dirección al baño, estaba temblando de pies a cabeza. Quería ir a buscar a Charlie para hablar con él. Esto no había formado parte de sus planes.
Ahora tenía que ser muy cauta.
Su acompañante la siguió hasta el servicio, y ella enfadada le retó a que metiese con ella. Finalmente, ella entró sola, pero sabía que él se había quedado en la puerta esperando a que saliera.
Era ahora o nunca.
Se desilusionó y aturdió a su escolta, después le encerró en el baño y selló la puerta. A continuación se dirigió hacia la salida, allí envió un patronus a Kingsley explicándole cuales eran sus sospechas sobre el dirigente de la banda y regresó a dentro, dirigiéndose hacia el despacho de Matthews.
No se esperaba tener tanta suerte. El despacho estaba vacío y estaba convencida que él debía que tener allí guardado algo que la sirviera para desarticular la banda, tenía que haber algún documento o algo.
Entró en la oficina y se dirigió directamente hacia su mesa, allí rebuscó entre los papeles que había por encima, pero ninguno tenía apenas información que pudiera valerla. Intentó abrir los cajones, pero estaban cerrados con llave.
"Alojomora"
Entre todos los documentos que había consiguió encontrar un par de ellos con nombres y fechas, pero sabía que eso no era suficiente. Necesitaba algo más concreto.
Se quedó pensando unos instantes. Por supuesto al haber sido durante tanto tiempo auror, Matthews no sería tan estúpido de dejar los papeles más comprometidos al alcance de cualquiera. Se sentó en el suelo con las piernas cruzadas y con la mirada iba recorriendo cada rincón de la habitación intentando ver a través de las paredes y los muebles de madera maciza. De pronto sus ojos se posaron en unos extraños arañazos que había en el suelo. Se levantó y se dirigió hacia allí, palpó con sus manos subiendo lentamente desde las marcas hacia arriba hasta que encontró una muesca en la pared y tiró de ella.
¡¡Taraaan!! Allí ante sus ojos estaba lo que había ido a buscar. Nombres, direcciones, pedidos de "Sangre de dragón" , listado de clientes… si esta lista llegase a manos de alguien…Había nombres de políticos, músicos, jugadores de quiddich y la lista seguía y seguía. Vaya, ese chico había ido con ella a Hogwarts, le recordaba de verle por los pasillos, quien lo hubiera dicho.
¡Cielo santo! acababa de encontrar extractos bancarios con la firma del "Jefe" de varias cuentas que tenían en Suiza y varias autorizaciones firmadas por él dándole permiso a Matthews a ejecutar algunas operaciones en su nombre, y otros dándole instrucciones de cómo tenía que actuar en un par de ataques a las reservas de dragones.
Con su varita duplicó los documentos para que Matthews no sospechara y las copias las dejó en el mismo lugar en el que estaban los originales. A punto de salir del despachó oyó como alguien se acercaba y se encogió en uno de los rincones más cercano a la salida de la habitación por si tenía que echar a correr en algún momento.
Eran Matthews y la mujer rubia de antes, la que estaba con Charlie.
El se sentó en su silla y la mujer se apoyó en la mesa, delante de Matthews.
-¿Y?- preguntó ella.
-Permiso concedido. Puedes borrarle por completo todos sus recuerdos- la dijo sonriendo.
-Ya era hora-
-Que mala suerte tiene esa familia ¿no te parece? Primero el hijo pequeño y ahora este-
La mujer rubia se rió escandalosamente. Su risa era estridente y desagradable y Hermione no pudo contener un par de escalofríos que la recorrieron el cuerpo al oírla.
-Que malo eres- le dijo cuando terminó de reír.
-Y eso es algo que te vuelve loca- la respondió. Se movió para sentarse en el borde de la silla y agarrarla los muslos con las manos.
-Ya sabes que si- El movimiento que ella hizo fue tan rápido que Hermione se sobresaltó. La rubia saltó de la mesa a las piernas de Matthews, le agarró la cabeza y comenzó a besarle con fiereza.
Hermione consiguió ahogar a tiempo un gemido de sorpresa, y muy tentada estuvo de ir a por ella y arrancarla los pelos de la manera más dolorosa, pero debía ir a buscar a Charlie para liberarle de las garras de esa perra, y con la documentación que había conseguido, demostrar su inocencia.
Cuando Matthews comenzó a desnudarla, Hermione aprovechó para acercarse a la puerta muy sigilosamente. Ojala estuviesen tan entretenidos como para no darse cuenta de cuando la abría. En el momento que hubo puesto la mano sobre el pomo les volvió a mirar, la mujer rubia estaba completamente desnuda. Seguían sentados, ella encima de él, moviéndose rítmicamente.
Nunca había puesto tanto cuidado en hacer algo. Abrió la puerta lo justo para que ella pudiese pasar de lado con rapidez. Una vez lo consiguió volvió a actuar con mucho cuidado y la cerró lo más deprisa y silenciosamente que pudo.
Se dirigió corriendo hasta la salida, cuanto antes llegara hasta Charlie antes podrían terminar con todo. Por suerte recordaba claramente el lugar en donde Matthews la había hecho aparecerse y el camino que había tomado hasta llegar a la casa.
El corazón la latía muy deprisa cuando llegó a la puerta, era una mezcla de nervios por volver a verle y por todo lo que la había pasado en las últimas horas.
Charlie abrió la puerta y fue como si todo se hubiese congelado. Durante lo que la pareció toda una eternidad, él se la quedó mirando, con el ceño fruncido, hasta que por fin pareció reaccionar.
-¿Qué haces tú aquí?- la preguntó.
-He venido a buscarte-
-¿A mi?-
-Claro. Ya tengo pruebas contra ellos, he conseguidos unos documentos que implican a un montón de gente. Tenemos que escaparnos y…-
-Espera un momento- la interrumpió levantando la mano -¿De que demonios me estas hablando? ¿Está todo bien con Ron?-
-¿Ron? Bueno, supongo que seguirá igual, no he podido hablar con nadie en estos días. ¿Tu estas bien?-
Después de dudar por unos instantes la dijo – ¿Cuánto os han contado del accidente?-
"¿Entonces era cierto que le había pasado algo?" pensó Hermione. –Nadie me dijo nada .Yo solo…lo oí de pasada. –
-¿Ni siquiera te lo contó Ron?- preguntó sorprendido.
-¿Cómo me va a decir algo Ron? ¿Se puede saber a que viene eso?- le respondió molesta.
-Pues porque es tu novio. Se supone que os lo contáis todo ¿no?-
Hermione se sorprendió tanto que no supo que responderle – ¿Cómo puedes hablar así?- le contestó irritada - ¿Cómo voy a hablar con él de esto?-
Charlie la miraba sin entender absolutamente nada –Mira, Hermione, si habéis tenido algún tipo de pelea y has venido a que te de consejo o…-
-¡No!- le interrumpió ella –He venido a sacarte de aquí. He encontrado pruebas contra ellos, tenemos que avisar a Kingsley y salir de aquí antes de que se enteren de lo que ha pasado y nos encuentren-
-¿Qué tiene que ver Kingsley en esto?-
-¿Acaso no recuerdas todo lo que nos ha sucedido?- le preguntó con preocupación.
-¿Estas hablando de nosotros dos?-
-Si-
-¿Juntos?-
- Si-
Charlie se quedó pensativo –No, no recuerdo…-la imagen de la mujer morena con la que soñaba que hacía el amor se le cruzó por la mente. -…No recuero que nos haya pasado nada juntos. La ultima vez que te vi fue…-"en mis sueños" dijo una voz en su cabeza-…las navidades pasadas-
-¿Nada del ataque? ¿Nada del la cueva? ¿Nada de Gales?- Charlie negó con la cabeza.
-¿Nada de los Fear?-
- ¿De quién?-
"Oh, Dios" Hermione se llevó las manos a la cara. ¿Qué le habían hecho? Y todo era su culpa por haberle metido en ese lío. -¿Puedo entrar un minuto?- le preguntó.
Una vez dentro le habló directamente, sin rodeos. –Mira Charlie, se que esto te va a parecer una historia increíble pero te aseguro que es cierto – Hermione le hizo una versión resumida de todo lo que les había pasado, saltándose la parte en la que ella se había enamorado de él y se habían acostado juntos.
- ¿Y porque no recuerdo nada?-
- No lo se, pero tenemos que marcharnos de aquí antes de que llegue ella. La he oído hablar con Matthews, quieren hacerte daño, Charlie, tenemos que irnos- le dijo.
-¿Ella?-
-Si, la rubia a la que te estas…con la que te acuestas-
-¿Wendy? ¿Mi novia?-
Hacía mucho tiempo que no se ponía tan furiosa. Las mejillas la ardían a causa de la rabia que sentía –Ella no es tu novia, te está engañando para que no les des problemas. Ella es la amante de Matthews, yo les he visto- Vaya, todo había cobrado sentido. Si a Charlie le modificaban la memoria nunca buscaría a Hermione y si ella creía que él la había dejado por otra nunca trataría de ponerse en contacto con el. Nada como unos bonitos cuernos para destrozar una relación.
Tal vez si…Hermione sacó su varita –Finite incatatem -
El telón que mantenía escondidos los recuerdos de Charlie se fue abriendo lentamente y todo lo que permanecía oculto salió a la luz.
Ahora comprendía todo lo que ella le había contado, y no solo eso, ahora se daba cuenta del porque de su rechazo hacía Wendy, su inconsciente le decía que ella no era de fiar, y aún así se había metido en su cama. Le dio asco de si mismo.
-Charlie, tenemos que irnos ya-
La voz de Hermione le hizo volver a la realidad.
-¿A la cueva?-
Ella negó con la cabeza y al salir a la calle le agarró de la mano, como hacían siempre. En ese momento, Charlie recordó el último día que pasaron en su refugio, haciendo el amor y se dio cuenta que ella había sido la mujer de sus sueños y no la había reconocido. La mujer en la que había pensado cada vez que hacía el amor con Wendy.
La mujer a la que él deseaba…
...Y amaba.
...
...
...
