A la mañana siguiente Rick llamó a Damon a su despacho. Era hora de ponerlo al día sobre los últimos descubrimientos realizados.

-¿Y bien?- preguntó Damon que estaba sentado frente a Rick separados por un escritorio hasta el tope de papeles- ¿Qué tenemos entre manos?-

-Tenemos sólo hipótesis lamentablemente, pero no me gustan nada- Dijo Rick con semblante serio.- Los detenidos no han aportado mucho, quien sea que estuvo detrás de esto tuvo mucho cuidado de no revelar nada, ni siquiera a sus propios hombres- continuó y tomando un papel de su escritorio se lo extendió a Damon- Ese es el resultado del registro de llamadas del tipo que tenía a Elena en la casa del Club-

Damon observó atentamente, eran dos números de salida y solo uno de entrada. Las duraciones de las llamadas no sobrepasaban los 30 segundos.

-Como puedes ver, tuvieron cuidado de no hablar lo suficiente como para que la llamada sea rastreada en el acto, pero con los números se puede localizar a través de la compañía telefónica en que zona funcionan y a nombre quién- le explicó.- Los dos primeros, que son a los que se realizaban llamadas, son de Los Ángeles, uno fue identificado como el del hombre del Volvo negro, el otro al parecer es de un tercer cómplice, que dedujimos que es el paramédico que sacó a Elena de entre la multitud en el Bowl.- continuó concentrado totalmente en ello.- En cuanto al número del que se recibían llamadas, está registrado en New York, más precisamente en Manhattan.- Rick le extendió otra hoja.- Movilicé a mi gente allí, rastrearon el lugar en el que se compró el aparato y consiguieron el registro de ventas hasta que dieron con el titular de la línea.

Damon observó la hoja y vio un hombre de unos 40 años, estatura baja y figura redondeada, parecía el típico empleado bancario con sobrepeso que pasa sus días tras un escritorio y se quedó calvo por el estrés.

-El nombre que figuraba era Lucian Martins, un contratista de seguros, padre de familia y aficionado a la pesca de fin de semana.- Dijo Rick con tono de molestia.- Naturalmente no es nuestro hombre, solo usaron su nombre y sus credenciales.- Rick le tendió otra hoja- Es una copia de una denuncia hecha por el señor Martins en el departamento policial numero 19 de Manhattan, dos días después de la compra del móvil.- Rick respiró hondo.- Describe que unos días atrás fue víctima de un robo a mano armada en el cual le arrebataron su cartera, en la que llevaba su carnet de conducir, quinientos dólares, su tarjeta de crédito y credencial de seguro médico. Inmediatamente después de hecha la denuncia la línea del móvil fue desactivada.

Damon sumó dos más dos, Alguien había robado a aquel hombre y utilizó su identidad para comprar un teléfono móvil sin dejar rastros.

-¿Entonces no tenemos nada?- preguntó frustrado.

Rick le tendió otra hoja. En ella el joven observó una lista de nombres.

-Envié a dos hombres uniformados a interrogar a Martins con la excusa de que eran policías que investigaban su caso.- Rick se reclinó en su asiento.- El hombre alegó no poder reconocer a su atacante porque iba con su cara cubierta, pero pudo decirnos que tenía acento sueco muy marcado y que apenas dijo unas cuantas palabras en nuestro idioma.- Continuó con aire de cansancio.- Realizamos una investigación sobre inmigrantes recientes que hubieran ingresado al país desde Suecia, por avión o barco, en esa hoja están todos sus nombres.-

Damon bajó de nuevo su mirada a la lista y leyó aproximadamente 120 nombres.

-Los investigamos a todos –Rick parecía fastidiado- La mitad de ellos estaban aquí con sus familias solo por turismo, algunos de ellos por trabajo y otros vinieron a un congreso científico que se realizó la semana pasada en el hotel Plaza.- Rick le tendió una hoja más- La búsqueda se redujo a esos tres, entraron como turistas pero ninguno de ellos realizó actividades propias de uno.- Rick señaló al primer sujeto- Su nombre es Adam Nilsson, 25 años, de origen humilde, trabajó en un barco como grumete desde los 16, se lo ah visto frecuentando bares de mala muerte y actualmente está preso por intento de violación a una mujer de 30 años.- Rick señaló al segundo- Christer Lindberg, 32 años, Ex convicto regenerado que vino en busca del sueño americano, consiguió empleo en una cafetería y por las noches vaga por las calles y duerme en las plazas.- Rick puso su dedo sobre el último hombre.- Félix Magnusson, 42 años, hijo de padres ricos, perdió toda su herencia en el juego, acabó en la calle y consiguió colarse en un barco que partía a Nueva York, desde que llegó se ah dedicado a comprar y vender artículos de segunda mano en las calles.

Damon se veía contrariado.

-Muy lindas historias pero nada de esto me dice nada- Le comentó.

-Lo sé, a nosotros tampoco- Dijo Rick estresado- Por lo que me decidí a investigar más, puse un equipo de profesionales del más alto rango a investigar a fondo a cada uno de ellos- Rick le entregó a Damon lo que parecía un informe.- Al parecer el señor Magnusson vivió en Inglaterra unos años cuando acabó sus estudios, allí se codeo con familias de alto estatus debido a la fortuna de sus padres, parece que se hizo muy amigo de algunos de los jóvenes de la alta sociedad y frecuentaba bares y clubs exclusivos con ellos.

-¿Y eso nos dice que?- preguntó Damon algo perdido.

-Tengo muchas razones para pensar que él conoció al joven Maxfield.-Dijo Rick muy serio.

-¿Maxfield?- Dijo Damon abriendo los ojos.- Pero es un anciano.

-Su hijo. Wes Maxfield, tiene casi la misma edad que nuestro sospechoso.- Rick jugó con un bolígrafo que tenía en su mano.

-Eso quiere decir que…- Dijo viéndolo preocupado.

-No es seguro, solo es una hipótesis- Dijo mirándolo fijamente.-Pero tengo muchas razones para pensar que el culpable de la masacre de la familia Gilbert, ah vuelto para terminar su trabajo.- Murmuró Rick.

Y Damon sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.

Durante las siguientes semanas Rick y Damon se dedicaron de lleno a la investigación del caso. Además Rick había mandado un escuadrón encubierto a proteger los alrededores de la mansión para mantener a Elena a salvo de cualquier ataque. Ambos estaban muy paranoicos y especialmente sobre protectores con ella. Elena se molestaba frecuentemente ante las negativas de su padre para hacer ciertas cosas.

A pesar de todo, el aire que se respiraba en la casa era tranquilo y apacible. Rick y Jenna andaban como una pareja de tortolos enamorados por cada rincón, frecuentemente se escuchaban risas y bromas entre la familia y una felicidad tácita rodeaba el lugar.

Elena pasaba sus días escribiendo en el invernadero, cabalgando por el viñedo, de paseo por el pueblo con Kol y sus hermanos, de fiesta con Matt y Caroline o con Damon en alguna actividad entretenida que se les ocurriera a ambos. A menudo se reunían todos, Caroline y Matt se integraron perfectamente al grupo de Elena y los Mikaelson y también Damon, solían reunirse en la mansión a tomar unas copas y pasar un buen rato entre amigos.

Lo pasado en Los Ángeles, incluido el beso, parecía haber quedado atrás y Damon y Elena volvían a llevarse como antes, aunque algo parecía haber que antes no estaba, Elena ya no lograba mantener su corazón quieto cuando Damon la abrazaba y él parecía no poder controlar el escalofrío que lo recorría cuando la chica rozaba sus manos o besaba su mejilla. Aun así ambos negaban cualquier tipo de sentimiento al respecto repitiéndose que eran hermanos y nada más.

Los días pasaban uno tras otro y pronto se cumplieron tres semanas desde aquél agitado y tormentoso viaje.

Elena's POV

Estaba tirada en su cama, había anochecido y después de haberse secado esperando a Damon, que dijo que iría por ella en cuanto acabara de hacer quien sabe qué cosa con Rick, decidió salir a dar un paseo nocturno. Bajó silenciosamente las escaleras, la casa parecía desierta, el despacho de Rick tenía la puerta abierta por lo que supo que esos dos ya habían terminado sus asuntos, le extrañó entonces que Damon no haya ido por ella, pero se encogió de hombros pensando que tal vez estaba muy cansado después de muchas horas de trabajo.

Salió al jardín y apreció la noche. El cielo nocturno totalmente desprovisto de nubes, se cernía sobre ella con el brillante resplandor de cientos de estrellas, acompañadas por una imponente luna creciente, que alumbraba con una tenue luz blanca todos los alrededores. Elena suspiró, adoraba las noches de verano. Aún así hacia bastante calor, pensó en ir a la piscina, pero había bajado sin bañador y no le apetecía volver a subir, era una pena no poder bañarse ahí desnuda, soltó una risita.

De pronto se le ocurrió una idea y salió corriendo hacia las cuadras. Allí en una esquina, estaba Polo aparentemente durmiendo, alzo sus orejas al oírla y cuando la vio se lanzó a ella agitando la cola emocionado.

-Hola pequeño- susurró la chica con cariño y le acaricio la cabeza- Necesito que te quedes aquí vigilando que nadie venga ¿sí?- El perro le lamió la palma de la mano y ella le palmeó el lomo.

En silencio se acercó al establo de Satín, el corcel resopló cuando la vio entrar y acercó su cabeza a ella, Ella lo calmó acariciándolo y él restregó su nariz contra su palma.

-Buenas noches Campeón, ¿Vamos a dar un romántico paseo a la luz de la luna?- le dijo con una risilla acariciando su cuello.

Lo ensillo y lo sacó del establo y se montó en el. Polo la seguía.

-Hoy no puedes venir cariño- le dijo y el perro lanzó un quejido.- Si alguien viene mantenlos alejados del establo de Satín.- El perro la observaba atentamente, ella sabía que él lo haría, nunca se lo explicó del todo pero parecía que el perro entendía perfectamente lo que le decía. Lo observo sentarse celosamente en la puerta de las cuadras.- Buen chico, cúbreme en esta huida nocturna y te dejare dormir conmigo hoy- le dijo y el perro meneó la cola contento.

Azuzó a Satín y se lanzó al trote hacía la profundidad de la noche. La Luz de la luna y lo despejado del cielo le proveían la iluminación suficiente como para moverse cómodamente. Instó al caballo a ir más veloz y cuando el animal tomó velocidad y sintió el viento agitar su cabello, alzó las manos sintiéndose libre y feliz. Con una enorme sonrisa curvando su boca, lanzó un grito de emoción y luego tomó las riendas para conducir a Satín a su destino.

Media hora después, se bajó de su corcel, que se confundía con el entorno en la noche, y apreció su alrededor.

El pequeño bosque tenuemente iluminado brillaba como con vida propia, la blanquecina luz hacía resaltar los tonos verdes y amarillos de la vegetación de una forma casi mágica. El río que corría calmadamente con su caudal disminuido por la falta de lluvia de la época, relucía con el reflejo de la luna y las estrellas en él. Se tiró de espaldas en su roca de siempre y se dedicó a contemplar el firmamento y buscar constelaciones. No supo cuanto tiempo paso allí, pero finalmente decidió hacer lo que había venido a hacer. Se paró y lentamente comenzó a desvestirse, se despojó de todo aquello que llevaba puesto y así, con una pícara sonrisa, sintiéndose completamente libre y desinhibida en la soledad y calidez de la noche, se arrojó al rio sin pensárselo dos veces.

Damon's POV

Después de estar todo el día con Rick sumidos en la investigación, se dirigió a su cuarto agotado y frustrado. Aquello no estaba saliendo como esperaban, todas las pistas que seguían acababan en un callejón sin salida y el tal Félix Magnusson, al cual tenían fuertemente vigilado, no parecía hacer nada que confirmara las sospechas de Rick. Los investigadores comenzaban a pensar en descartar aquella hipótesis, pero el Teniente General estaba totalmente convencido y como era quien mandaba, no les quedaba más remedio que aceptarlo. En cuanto a Damon, tenía mucho respeto y admiración por él y no tenía recuerdo de que el instinto de Rick hubiera fallado.

Al llegar a su habitación se metió a la ducha para relajarse y sentirse mejor. Luego iría a ver a su pequeña, la pobre debía haberlo esperado todo el día e incluso tal vez estuviera dormida, pero él no rompía sus promesas por lo que no importaba la hora, igual la vería. Aunque más que por ella, lo hacía por él, necesitaba un tiempo juntos cada día para soportar toda la tención y el estrés que se le acumulaban, todo aquello que la chica borraba en el acto, con solo una sonrisa.

Cuando terminó se dirigió a la habitación de Elena, pero sorpresivamente ella no estaba allí, fue entonces a buscarla al invernadero, nada, el gimnasio, tampoco, igualmente en la biblioteca. Comenzó a preocuparse cuando acabó de registrar todas las habitaciones de la casa y la chica no aparecía.

Un poco agitado por la búsqueda salió al jardín y miró en la piscina, allí tampoco. Niña tonta donde se había metido, como la encontrara le daría la regañada del siglo por preocuparlo así tal y como estaba la situación. Se obligo a sí mismo a pensar con claridad y se le ocurrió que tal vez, la inconsciente habría salido a cabalgar precisamente a la medianoche, cuando cualquiera podría atraparla en medio de la oscuridad y alejada de todos.

Con una mezcla de miedo y enojo con ella por tonta se dirigió a las cuadras. En cuanto llegó vio a Polo recostado en la entrada con mirada alerta. Se acercó y el perro se puso en pie amenazante.

Damon se extrañó, ellos nunca habían sido los mejores amigos, siempre tuvo la certeza de que el chucho lo odiaba cada vez que se acercaba a Elena, pero aún así se llevaban bien, e incluso jugaban juntos de vez en cuando. Sin embargo parecía dispuesto a saltar sobre él si se acercaba, supuso que por ser el guardián del lugar se comportaba más protector en la oscuridad de la noche.

-Eh compañero, tranquilo, Soy yo- le dijo con voz calmada, pero el perro no se movió.- Ven Polo, soy Damon- intentó acercarse y el perro le gruño. Damon supo que algo no andaba bien.- ¿Qué es lo que pasa amigo?- Se agacho y sacó de su bolsillo uno de los dulces que planeaba darle a Elena. Polo olisqueó el aire interesado- Ven amigo, tómalo, se que te encantan igual que a tu dueña- Dijo agitándolo. El perro se acercó a él- Eso es, no te hare daño, anda.- le dijo para darle confianza. El perro se acercó y Damon desenvolvió el dulce y lo dejó en el suelo.

Aprovecho que el perro se acercó y comenzó a comer y pasó por un lado para entrar a la cuadras. Se acercó al establo de Satín pero no alcanzó a llegar porque Polo reapareció poniéndose frente a él y ladrándole como un condenado. Damon retrocedió, aún con la luz apagada no distinguió al corcel dentro de su habitáculo, era obvio que Elena lo había sacado y más obvio aún que el perro estaba cuidando que nadie se acerque. Chica astuta pensó, dejo a alguien cubriendo su escape.

Le envió una mirada de admiración al perro, realmente era leal a su ama, y se giró para buscar a Dulce, la tranquila yegua purasangre color chocolate que siempre montaba. La ensillo y salió de allí al galope.

Iba muy atento buscando alguna señal de a donde podría haber ido Elena, aunque tenía una idea bastante clara. Cuando se acercó a la entrada del bosquecillo que siempre frecuentaba la chica, pudo ver las pisadas de Satín en una zona en que el pasto no crecía y la tierra desnuda era impropia para alguien que no quería dejar huella. Desmontó y decidió entrar a pie, no quería alertar a nadie de su presencia allí, por dos motivos, en primer lugar si alguien había atacado a la chica o pensaban hacerle algo, no podía permitir que se percataran de su presencia, podría ocasionar una huida o aun peor, que la hirieran. En segundo lugar, si ella estaba allí sola, le daría el susto de su vida por inconsciente, le enseñaría que no debía estar en aquel lugar por su cuenta y a aquellas horas. Aun así tenía el primer miedo presente, por lo que sacó su arma que había tomado antes de salir de la mansión por cualquier emergencia y se adentró en el oscuro lugar silenciosamente.

Cuando llegó al pequeño claro a orillas del río, vio a Satín pastando a unos metros de él, dio un rodeo para no alertarlo y se acercó un poco más al lugar, se frenó unos metros antes de llegar a la roca en la que Elena siempre se tiraba a descansar, no quiso salir de la línea de arboles para no delatarse aún. Después de un largo rato en la noche su vista ya se había acostumbrado bien y podía ver con bastante claridad, enfocó su mirada en la roca y vio algo tirado ahí, sin embargo no podía distinguir muy bien que. Entrecerró sus ojos tratando de ver mejor y reconoció un montón de ropa y unos tenis blancos. Sin duda alguna era la ropa de Elena ¿Qué hacía allí esa ropa y donde estaba la chica?

De pronto como si alguien hubiera escuchado su pregunta mental, un ruido atrajo su atención al río, allí en medio, las aguas se agitaron y una cabellera castaña salió de debajo de ellas. La chica pasó las manos por su cabello y tiró la cabeza hacia atrás con una expresión de completa satisfacción y felicidad. Damon tragó ruidosamente. Solo veía su cabeza pero, a juzgar por lo que descansaba sobre la roca, sabía perfectamente que la chica no traía nada encima.

La observó volver a sumergirse por unos segundos y luego se asomó de nuevo, más cerca de la orilla, nadó un poco dando algunas braseadas y cuando estuvo en un lugar poco profundo, se puso en pie, completamente desnuda.

Madre Santa, gritó Damon en su mente. Sabía que debería haber apartado la mirada, o haberle advertido que estaba allí para que se cubriera, pero simplemente no fue capaz de hacerlo. El aire se atoró en su garganta, su cuerpo se congelo en el sitio y sus ojos se quedaron prendados de aquella imagen que sabía, jamás lograría sacar de su mente.

Como digna musa de un mito griego, la chica emergió del agua en todo su esplendor, emanando sensualidad y belleza que despertó al instante un mar de sensaciones en el cuerpo de Damon. El agua corría por su cuerpo acariciándolo por completo, haciendo hormiguear las palmas de las manos del chico con anhelo. Su silueta apenas iluminada por la luz de la luna parecía la de una ninfa que había llegado para llevarlo a su perdición. Su figura era hermosa, su piel se veía suave y brillante, como perlada por las gotas de agua reflejando cientos de estrellas. La observó escurrir su pelo y dirigirse a la roca a su lado. Y allí frente a él y sin ningún reparo se recostó sobre la misma, una pierna estirada y la otra flexionada, subió las manos a su pelo, lo estiró hacía arriba y depositó las manos bajo su cabeza. Cerró los ojos y suspiró totalmente extasiada.

El cuerpo entero de Damon vibró ante aquel sonido, un deseo descomunal de ir junto a ella y poder tocarla se desató en su interior. Definitivamente aquello no era algo que una niña pudiera despertar en él, aquella era una mujer, en toda la extensión de la palabra, que lo estaba volviendo total y completamente loco.


Ups, siento dejarlo ahí . ... Actualicé ahora que tuve un rato libre porque no se si estos días podre.. espero no haberlas aburrido con el inicio del cap, pero son necesarias ese tipo de explicaciones para ir resolviendo los misterios poco a poco xD... disfruten el final y no sean pervertidos, ojo con lo que imaginan que pasa a continuación e.é jajaja.. Prometo subir otro como máximo en dos días!.. Gracias por leer! Saludos, Blue :)