Trixie tenía doce años, se acababa el segundo año que pasaba en la escuela, el segundo años de Sunset en la academia, y todo iba bien para su familia.
Trixie era de las primeras en la clase, los Lulamoon eran solicitados en el espectáculo, era muy amiga de Sunset, tenían unos cuantos conocidos cercanos, y Fairy y Journe estaban a punto de iniciar una aventura.
Esa aventura era lo único que tenía a Trixie retorciéndose contra las paredes y agarrándose la cabeza, está nerviosa, nerviosa y con miedo, no sabía que iba a hacer sin tener a Journe cerca, ni a Fairy para sus clases, se supone que iban a estar fuera un par de años, ella solo quería que ya hubieran pasado dos años, era demasiado, sabía que era su sueño, su espíritu, que necesitaban irse, pero los iba a extrañar, los iba a extrañar mucho.
-Obviamente para ti es más difícil, incluso a mi me tiene nerviosa – le decía Sunset a su lado – todo va a estar bien Trixie, puedes estudiar conmigo cuanto quieras, puedes acercarte más a tus padres, y puedes… puedes venir a mi casa más seguido.
El parque donde estaban sentadas comiendo un helado estaba lleno de niños correteando por ahí, la alegría que reinaba por el fin del año ayudaba a animar a Trixie, pero no demasiado, Sunset desde hace tiempo empezaba a relacionarse mejor con la gente y tener más tacto, no demasiado con el resto del mundo, pero si con Trixie.
-Gracias Sunset, en serio… tal vez pueda quedarme en tu casa más este verano – dijo Trixie – la última vez fue divertido.
-Por supuesto que fue divertido, yo soy divertida – dijo Sunset – y si pasas mucho tiempo en tu casa no vas a lograr más que recordarlos a cada momento.
-Si supongo que tienes razón… solo quedan tres días, tres días… - dijo Trixie suspirando.
-Vamos, anímate, Fairy y Journe salen en una aventura, tampoco van al matadero, en dos años van a tener un montón de historias que contar.
-Si supongo, pero… no tengo muchos ponis cerca de mí y voy a perder a dos por mucho tiempo…
-¿No te basta con tu padres y conmigo? – preguntó Sunset sonriéndole, Trixie la miró unos segundos y para sorpresa de Sunset, sonrió de vuelta.
-Si, con los tres debería bastarme – Sunset rio y la abrazó con un casco mientras con el otro le acariciaba la cabeza al mismo tiempo que le desordenaba el pelo, Trixie rio con ella y se recargó por unos minutos, solían estar así de cerca, cuando tenían diez años eran muy propensas al contacto físico, más que cualquier par de amigas, y eso no había cambiado con el tiempo.
-Muéstrame como van tus ilusiones Trixie – dijo Sunset en un momento, la posibilidad de que se convirtiera en una ilusionista extraordinario se veía lejana, pero Sunset siempre quería ver su magia, ya que era un fuerte indicador de su ánimo.
-Okey – dijo Trixie, su cuerno comenzó a brillar y aparecieron imágenes por encima de ambas, ahora eran más definidas, y no necesitaba una caja para hacerlas, Sunset adoraba los hologramas de Trixie, y poniendo atención, se dio cuenta de que eran Journe y Fairy combatiendo un dragón, un gigantesco dragón que escupía fuego.
Journe y Fairy se vieron carca de la muerte varias veces, antes de por fin derrotar al gigantesco reptil, cuando ambos comenzaron a saltar de alegría encima del dragón, Sunset sonrió, Trixie estaba bien, al menos lo suficiente como para controlar sus hologramas, y eso era una buena señal.
-Buena Trixie – dijo Sunset, apoyando la cabeza encima de la de Trixie, Trixie cerró los ojos y la ilusión se desvaneció, se quedaron unos minutos así es silencio, Trixie agradecía las costumbres de los grifos, a los que atribuía tanta cercanía, Sunset hacía lo mismo a su vez con las costumbres errantes.
-Bueno, supongo que quieres ir a tu casa y estar con los dos ¿Cierto? – dijo Sunset.
-Si, lo siento, ahora mismo me gustaría estar con ellos – dijo Trixie.
-Está bien, te acompaño hasta tu casa.
-No tienes porque molestarte tanto Sunset, siempre me acompañas.
-En realidad no me molesta, así que despreocúpate –dijo Sunset, últimamente había limitado su número de bromas, lo que era de agradecer, luego de que se fueran probablemente siguiera con eso, pero estos días eran más delicados.
Caminaron en silencio hasta la casa de los Lulamoon.
-Hola Sunset – le dijo Frelia cuando la vio llegar justo con Trixie, Sunset hizo una pequeña inclinación, Frelia siempre recibía a Sunset con inusitada amabilidad, y se quedó conversando con Frelia un momento mientras Trixie entraba a la casa, para ese momento, Fairy estaba en el patio, junto con Journe, esta era su última lección de magia, los próximos días estarían llenos de preparaciones, y una última ida a un espectáculo de Frelia y Mystic.
Saludo a su padre con un abrazo y salió al patio, ahí la estaba esperando Fairy, que sonrió al verla, junto con Journe.
-Hola Trixie – dijeron los dos sementales.
-Hola.
-Hoy pensábamos en hacer algo un poco diferente – dijo Fairy – un trabajo en conjunto con Journe – dijo al mismo tiempo que su tío levantaba el casco.
-Bien ¿De qué se trata?
-Queremos saber si podemos crear cierta retroalimentación entre la meditación y la magia – dijo Journe – tienes talento con las imágenes y las temperaturas, así que podría ayudarte a meditar, y eso ayudarte a hacer magia, y eso ayudarte con la meditación, y así – siguió Journe – de todas formas, es la oportunidad de probarlo, ¿Cierto?
-Supongo que es el mejor momento – dijo Trixie, y se sentó en uno de los cojines con cubierta de mimbre por debajo que Journe y ella usaban, aunque a decir verdad, hace un tiempo que Trixie ya no lo hacía tan seguido.
-Bien, entonces, primero quiero que hagas un hechizo leve pero mantenido, tanto de temperatura como ilusorio – dijo Fairy, Trixie asintió, primero calentó el aire haciendo una esfera de aire caliente por unos minutos, luego cambió la tonalidad de una zona de la hierba, y las sombras del lugar fueron cambiando como una ola, eran de los hechizos más simples de cada tipo, la magia de Trixie era sin duda singular, pensó Journe.
-Ahora, intenta rememorar cada hechizo, la sensación y mantenerlas presentes en tu mente – dijo Journe, Trixie siguió las instrucciones al pie de la letra – cuando puedas, sigue con la meditación, pero recuerda los hechizos.
A medida que el ejercicio avanzaba, tanto Journe como Fairy fueron corrigiéndola, el profesor sobre la cantidad y el flujo de magia, y Journe sobre la posición y respiración de la meditación.
-Ahora, intenta cambiar la temperatura alrededor tuyo, para que no haya diferencia alguna entre tú y el ambiente – dijo Fairy.
Era extraño, perdió la paz por un momento, pero la temperatura y la calma física la hicieron volver a estar tan concentrada, a excepción, de que estaba haciendo un hechizo complejo mientras meditaba.
-Perfecto, ahora, ¿recuerdas la evocación de un paisaje perfecto? – Preguntó Journe, sin esperar respuesta continuó – de a poco, intenta llevar esas imágenes a un hechizo ¿Bien?
Trixie lo hizo, y desde ese momento las ordenes y consejos desaparecieron de su rango de percepción.
Meditar y hacer ese tipo de hechizos al mismo tiempo tomaba prácticamente toda su mente, pero como eran ideas que se retroalimentaban, en vez de romperse la sumergían más y más en este estado, estaba en una playa, el cielo levemente nublado, arenas blancas debajo suyo, y el choque de las olas al frente, la espuma chocando contra su rostro, era una imitación, imaginada a partir de lo que Journe le había comentado sobre el mar.
En cierto momento escuchó la voz de sus padres dándole consejos, Mystic sobre las ilusiones, y Frelia sobre los sonidos y temperaturas, en el estado de concentración y ensimismamiento en el que estaba, no se dio cuenta del paso del tiempo hasta que su magia se agotó, había pasado casi una hora, y los hechizos no eran fáciles, luego de ese tiempo estaba completamente agotada, pero era un agotamiento agradable, estaba relajada, incluso lacia, miró a su alrededor y los cuatro la estaban mirando, sus padres, Fairy y Journe, y cuando miró a la casa, vio a Sunset mirándola desde una ventana.
-No puedo más, no por hoy – dijo Trixie notando que casi no le quedaba magia, sin embargo ni su mente ni cuerpo le dolían.
-Esa es una nueva forma de meditación y de práctica que ideamos – dijo Fairy – es difícil pensar en que haya muchos unicornios capaces de hacerlo, es como un entrenamiento especialmente hecho para ti.
-Gracias – dijo Trixie, entendiendo que era como un regalo de despedida de parte de ambos sementales.
-Recuerda hacerlo al menos cuatro veces por semana – dijo Journe.
-Okey – dijo Trixie levantándose lentamente, sus piernas la levantaron con algo de dificultad, se sentía pesada pero se podía manejar bien, entró a la casa y fue a sentarse en uno de los sillones.
-¿Por qué sigues aquí? No es que moleste, pero pensé que te habías ido – dijo Trixie cuando Sunset se sentó a su lado.
-Tu madre me invitó a cenar.
-No tienes porque seguir a mi lado tanto tiempo Sunset, estoy bien.
-¡Oye! Me gusta estar contigo, no es un sacrificio, y me cae bien tu familia, y me encanta la comida de tu madre – dijo Sunset – solo cállate y déjalo estar… punto aparte, lo que hiciste en el patio… fue bastante impresionante.
-No creo que se la gran cosa, pero gracias – dijo Trixie.
-Peor, metida aquí con dos grandes ilusionistas ni siquiera te das cuenta de lo que tienes, pero te digo, eso es oro.
-Gracias – dijo Trixie, apoyándose nuevo contra Sunset en su modorra, le asustaba lo dependiente que se estaba volviendo de ella, demasiado dependiente, y que le gustase tanto simplemente estar cerca de ella, contra su pelaje naranja intenso, sintiendo su calor…
Cuando sus padres entraron se separaron, no sin que antes Mystic le sonriera burlescamente.
-¡Vamos a estar en mi habitación, bajamos para cenar! – dijo Trixie a sus padres.
-¿Vamos?- preguntó Sunset.
-Si, vamos, quiero echarme un rato en la cama.
Trixie cayó en un suave sueño una vez estaban en su habitación, Sunset la miraba y cada vez se sentía más atraída por la potrilla dulce y talentosa que tenía delante suyo, tenía la tentación de acercársele y darle un abrazo… a diferencia de Trixie, Sunset si temía a la reacción de sus padres, y se comía sus pensamientos antes de que fueran demasiado claros, además, Trixie estaba en un momento algo delicado, y sería aprovecharse de ella si hiciese algo en ese momento, así que solo la acompañó mientras dormía, no pudo evitar acercarse cada vez más, y empezar a acariciar su melena, quitando los cabellos sueltos de su rostro.
-Sunset… - dijo la pequeña en sueños, abrazando a su almohada, el corazón de Sunset aceleró hasta casi desbocarse ¿Qué estaba soñando Trixie, porque decía su nombre mientras se acurrucaba contra la almohada tan cariñosamente? Entonces quedó decidido, luego de que se fueran, cuando ya estuviera bien, en ese momento tenía que decirle todo.
Al siguiente día, fueron a ver el espectáculo con la historia de Fiora y Regio, dos amantes separados entre dos extremos del mundo por el caos de Discord y su reencuentro, no era una historia my épica, o muy tradicional, pero a Trixie le subió el ánimo.
Al siguiente día tanto Fairy se despidió de todo mundo y Journe le escribió cartas a otro montón de ponis, se saldaron deudas, se arrendaron bodegas, se guardaron las cosas, se prepararon los bolsos, se compraron los boletos…
A las siete de la mañana de último día, un sábado, fue la último vez que Trixie vio a Journe y Fairy, estaba toda la familia a las afueras de Canterlot para despedir a ambos, la neblina cubría todo el lugar, Trixie parecía calmada, pero los tres Lulamoon ya sentían nostalgia por sus amigos que se iban.
Journe le dio un largo abrazo tanto a Mystic como a Frelia.
-Trixie, ten – le dijo Journe – conserva esto – le pasó una bolsita de cuero (lo había conseguido en el extranjero) estas son las tres monedas más raras del cofre, la más común es esta – le dijo mostrando una con un draconicus caído al frente de las princesas – esta es la segunda más rara – dijo mostrándole a Nightmare Moon caída frente a Celestia – y esta jamás pensé en encontrarla, no sabía que quedara alguna aparte de en algunos museos – le mostró una moneda gorda de oro con el grabado de Star Wirld caminando hacia el horizonte – esta moneda se grabó hace casi mil años, luego de la muerte de Star Wirld, las princesas hicieron grabarlas luego de su muerte, el problema es que eran muy grandes, además, Star Wirld había estado vagando por Equestria por más de trescientos años, lo creían una farsa, por ese tiempo no era muy popular, las monedas aumentaban su precio si se las fundía y se usaban como oro… muchas se dañaron, el oro es blando, muchas se perdieron, muchas se fueron de Equestria, algunas quedaron para los coleccionistas más ricos y poderosos, Blue Blood tiene una según se… y esta es para ti, como un recuerdo – dijo Journe guardándolas de nuevo en la bolsita y entregándoselas, Trixie las sopesó.
-Muchas gracias tío Journe – dijo sonriendo, se levantó y le dio un abrazo, Journe se lo devolvió y le acarició la cabeza, Trixie le dio un beso en la mejilla- te quiero.
-Yo también te quiero pequeña… en cualquier caso, si quieres véndelas y haz lo que quieras, una fiesta a los dieciocho, compra un elefante, que se yo – dijo riendo, Trixie rio con él.
-Entonces yo también me despido – dijo Fairy, se acercó a Mystic con el casco hacia delante, pero Mystic lo tomó y le dio un abrazo, Fairy se sorprendió pero se lo devolvió, sintiendo como casi le crujía la espalda, lo siguió un abrazo con Frelia, y por último Trixie.
-Toma Trixie – le dijo adelantándole un diario, un enorme tomo, Fairy era un maestro de las magias de ocultación y secretos, algo tétrico, pero en su caso práctico – nadie va a poder leer lo que escribas ahí, solo tu… no se me ocurrió que más regalarte – dijo rascándose la cabeza – tal vez no te guste, pero…
Lo interrumpió Trixie, que como con Journe, se adelantó y le dio un abrazo, Fairy se lo devolvió conmovido.
-Me gusta profesor Fairy, gracias – luego se separó de él y lo miró a los ojos – también te quiero.
-Y yo a ti Trixie – le dijo el profesor, casi tenía lágrimas en los ojos, esos años había estado mucho tiempo con los Lulamoon, casi hasta el punto de considerarlos una familia, haber sido huérfano nunca le molestó, ahora tampoco, pero tal vez hubiese tenido que pasar más tiempo con ellos, fuera de convenciones, ahora se daba cuenta de que miraba a Trixie como se mira a una hermana pequeña, la potrilla que le había dado algo parecido a una familia, y el ánimo de salir de viaje – la próxima vez que nos veamos, llámame solo Fairy ¿Okey?
-Okey – dijo Trixie.
Los dos sementales se subieron a un carro, no iban por tren, tenían que llegar a ciertas ciudades y escondrijos pequeños por Equestria, para terminar sus preparaciones, conseguir ciertas hiervas y herramientas que eran necesarias, iban en carro porque luego de llegar a la primera ciudad pequeña planeaban seguir caminando casi hasta el agotamiento, al menos según le parecía a Fairy.
Vieron la carreta alejarse hasta que desapareció de la vista, y luego se devolvieron a casa.
Dos días después Sunset estaba con Trixie luego de que esta hiciera su práctica, había estado algo seria y callada los últimos días, estaban solas en el patio, Sunset como siempre estaba preocupada, pero de otra forma.
-Muéstrame tus hologramas Trixie, va en serio – era la enésima vez que se lo pedía, Trixie la miró y parecía que estaba a punto de negárselo con una voz fría, pero esta vez se concentró y lo hizo.
Solo que esta vez, Journe y Fairy, en vez de vencer al dragón escapaban malheridos.
Sunset la miró unos segundos.
-¿Qué te pasa Trixie? En serio.
-…Nunca más vamos a estar los cinco reunidos, eso lo sé, no me preguntes como, pero no vamos a volver a estar os cinco sentados a la misma mesa…
-No puedes saber eso Trixie, ellos van a estar bien.
-Puede ser, pero nunca vamos a volver a estar juntos… esta familia, completa, ya se rompió… - Trixie no parecía estar angustiada como antes, luego de la prueba de la academia, la convicción que tenía era tremenda, pero resistía sin llorar, Sunset en ese momento se dio cuenta de que a fuerza Trixie se volvía fuerte, eso la hizo solo tenerle más estima, su cariño no provenía de la dependencia de Trixie.
-Sunset… abrázame – dijo Trixie, en menos de un segundo los cascos la rodearon y Trixie estaba apoyada en el pecho de Sunset, suspiró profundamente y se quedó ahí, mirando el cielo que a esa hora ya tenía un tono anaranjado, cada una disfrutaba la cercanía de la otra sin darse cuenta de que ambas estaban cayendo cada vez más en sentimiento recíproco – ahora solo los tengo a los tres… ¿De verdad vas a estar a mi lado siempre Sunset?
-Por supuesto Trixie – dijo Sunset, Trixie giró la cabeza hacia atrás, picando a Sunset con su cuerno, Sunset miró hacia abajo y se quedaron mirando a los ojos unos segundos hasta que apartaron la mirada sonrojadas – para siempre.
Había pasado poco más de una semana desde que Journe y Fairy se habían ido, Trixie no había llorado, pero estaba ensimismada y Sunset muchas veces la veía mirando hacia el vacio con un rostro inexpresivo, y tenía que llamarla en alto o incluso remecerla para sacarla de ese estado
Había estado intentando distraerla lo más posible, habían visto varias películas buenas y más malas, había estado o en casa de Trixie o Trixie en su casa, y se preocupaba a cada momento de distraerla.
Ahora estaba leyendo en un rincón de su habitación, una de esas lecturas donde el mundo desaparece, no es que se enojara o no le respondiera, pero era parecido a hablar con un maniquí, a excepción de que un maniquí no se daría la molestia de dar esperanzas para una conversación.
-¿Ah, como? Repítelo una vez más – dijo Trixie mirando a Sunset, al segundo siguiente, sin quererlo, casi como por magnetismo, su mirada se dirigió de nuevo al libro buscando la última palabra, Sunset se rindió intentando repetir por cierta vez algo que ya se le había acabado olvidando, y suspiró, se alejó y se echó en un sillón del lado contrario, con los cascos cruzados.
Milagrosamente, Trixie se dio cuenta y bajó el libro para mirar a Sunset.
-¿Te pasa algo Sunset?
-Es un poco frustrante invitarte a mi casa y que pases horas sumergida en tu mundo – dijo Sunset – además me pone nerviosa.
-Estoy bien, Dioses, para con eso, no voy a volver a deprimirme.
-Sigo nerviosa – dijo Sunset – y me siento ignorada, ahora ese libro recibe todas las miradas, es raro que pase una hora sin que te descubra mirando mi flanco, me sube el ego, lo quiero de vuelta – dijo con un falso tono de seriedad, Sunset no lo decía en serio, Trixie se quedaba mirando al infinito muchas veces, y siempre estaba con ella, así que de vez en cuando se la quedaba mirando, Trixie por su parte solo rio, pero un par de veces si había estado pegada mirando el flanco o la melena de Sunset, o solo su rostro, una de las cosas que más le gustaba era como su cuerpo, parecido a una brillante llama, se elevaba unos centímetros por encima de ella, la joven Trixie no entendía bien que sentimientos tenía por su amiga, solo sabía que le gustaba, eso era obvio, pero eran sentimientos algo enterrados por miedo e inexperiencia, además, Sunset seguramente se alejaría de ella si lo supiera, lo que no la dejaba de torturar, siendo que cada vez que estaba cerca de ella o en un abrazo sentía más ansias de su compañía, Sunset tenía amigos aparte de ella, Trixie pensaba en cuando llegara con novio y agitaba la cabeza convenciéndose de su decisión.
-Tu ego te va a destruir algún día – dijo Trixie – y si tanto lo quieres podrías hacer un show, muéstrame tu flanco Sunset.
-Si claro – dijo levantando una ceja – como si te fuera a hacer caso – dijo mirando a otro lado, Trixie rio.
-Entonces ¿Qué quieres hacer? Yo ya estoy harta de ver películas, y de los juegos de pijamadas, o de cualquier cosa que has hecho intentando distraerme – dijo Trixie acercándose a Sunset.
-No te burles de eso, lo hago porque me preocupa – dijo Sunset frunciendo el ceño.
-Claro que no me burlo, gracias por eso Sunset – dijo Trixie con un suave abrazo – pero es serio, estoy bien, ahora dime qué quieres hacer.
-Bueno, estaba pensando en ir a las afueras, ya sabes, como haces con tu familia de vez en cuando – dijo Sunset.
-¿Quieres ir con mi familia de noche a las afueras?
-No, nosotras dos, no muy tarde, pero salir, ya sabes… a ver las estrellas…
-Es más un asunto del aire libre y el descampado, las estrellas puedes verlas con un telescopio – dijo Trixie.
-Okey, no tengo idea, pero quiero ver de qué va el follón – dijo levantando los cascos exasperada - eso de estar en un claro en la noche suena aburrido, pero parece gustarte.
-Podríamos ir, es seguro, siempre hay pegasos volando cerca, unas chispas y están ahí.
-Dile eso a mi madre.
-Cierto…
-Podemos decir que voy a dormir a tu casa, y de hecho, tendríamos que ir ahí luego, no es por invitarme sola pero…
-No, tienes razón, pero eso todavía no responde que quieres hacer ahora, ya sabes luego de interrumpir mi lectura…
-Solo quiero hacer algo juntas, si no es ver una película…
-Por favor – la interrumpió Trixie.
-Si no es ver una película – dijo frunciendo el ceño – salir a comer algo, a…
-Sunset – la interrumpo Trixie apuntando a un sillón a su lado – solo toma un libro y ven acá.
Sunset tomó uno libro y se sentó a leer de malas ganas, hasta que Trixie se apoyó en ella, sintiendo la cabeza de Trixie en su pierna se relajó, y comenzó a leer con una sonrisa.
Pasaron un par de días antes de que salieran ambas por las puertas de la ciudad a eso de las nueve de la noche para ver las estrellas, Trixie caminaba tranquilamente con una pequeña canasta hacia el claro donde siempre iba con sus padres, Sunset estaba detrás, se veía nerviosa por alguna razón, Trixie ya había pensado que algo tan pacífico como esto no le iba a gustar, pero no hacía daño intentarlo, de cualquier manera, a Trixie no le parecía una mala manera de pasar la noche.
Como esperaba, Sunset simplemente no se podía quedar tranquila mirando el cielo y conversando por lo bajo, Trixie se dio cuenta de que parecía incluso más nerviosa de lo normal, abalaba e intentaba sacar un tema de cualquier lado, y se mordía el labio cuando Trixie le daba una respuesta y se hacía el silencio, Sunset nunca se mostraba así de honesta y vulnerable con nadie más que con ella, y generalmente eso le agradaba, pero esta noche en especial le estaba empezando a molestar ¿Por qué quiso ir si ni siquiera iba a intentar?
-Sunset, cálmate – dijo Trixie suspirando – si quieres nos vamos de inmediato, si te estás aburriendo tanto.
-¡No, no es eso! No es que me este aburriendo…
-¿Entonces qué? Has estado todo el rato nerviosa, mejor vámonos, en serio – dijo Trixie levantándose.
-¡No! – Dijo Sunset sujetándola – espera, realmente quiero hacer algo aquí…
-¡Pues adelante! Que quieres Sunset, dímelo y voy a intentar que te diviertas – dijo Trixie, Sunset casi salta, se puso más nerviosa todavía, si supiera lo que le estaba diciendo… tenía miedo, la miró algo pálida, respirando profundamente.
-Si, claro – dijo Sunset – eso no es cierto.
-¿A qué te refieres con eso? Por supuesto que haría lo que fuera por ti, eres mi amiga – dijo Trixie.
-Si, pero no puedes prometer eso, ¿Qué pasa si le dices eso a alguien y no se?… te piden las llaves de tu casa… o un beso.
-La casa no es mía – dijo Trixie – pero supongo que podría darle un beso a un amigo, ¿A qué viene esto Sunset, que te pasa?
-En serio, o sea, ¿cualquier persona solo puede pedírtelo y ya? – Sunset no tenía doble intención, pero Trixie levantó una ceja.
-¿Eso fue un insulto? Lo siento Sunset, no sé qué demonios te pasa, pero ahora mismo quiero irme.
-No fue un insulto, fue en serio, y no me molesta si dices que si ¿Un amigo solo tendría que pedírtelo? ¿Para salir de la duda o algo?
-Supongo que si, al fin y al cabo es solo un beso – dijo pensativamente, increíblemente sin tener idea de lo que iba a pasar, incluso si hubiera leído a Sunset tampoco pensó en que, si a ella le decían que podía pedir permiso, iba a simplemente hacerlo.
En el mundo en que Sunset se movía, eso sí, era esperado que se casara con algún hijo de un diplomático o empresario, de hecho su padre siempre le presentaba a alguno de ellos, para que fuera amiga y eventualmente hubiera más posibilidades de algo, muchos ahí arriba veían la homosexualidad como algo malo, y los que lo aceptaban, lo percibían como un defecto, como una desventaja, en definitiva, los homosexuales siempre eran visto en menos, casi con pena, y nunca iban a tener la estima que se le puede tener a un poni hetero.
Eso dice mucho del coraje que tuvo Sunset, siendo que por el ambiente donde había crecido, intuía con convicción que a los ojos de Trixie se iba a convertir en otra persona, una mucho menos valiosa probablemente.
Eso era completamente falso, por supuesto, casi temblaba cuando puso su rostro frente al de Trixie, que estaba sentada, Trixie la miró un instante antes de entender, abrió los ojos y luego Sunset se adelantó y junto sus labios, fue un beso corto, suave, casi solo una caricia, Sunset se retiró como una condenada, mirando seriamente a su ejecutora, Trixie la miró en silencio unos segundos, el miedo y las puertas donde había encerrado su enamoramiento empezaron a disolverse dulcemente, en medio de una emoción cálida y potente que amenazaba con tomar su cordura por segundos.
-¿Te gusto? – fue lo primero que dijo, con una voz suave y rasposa.
-Si Trixie, me gustas, me gustas mucho – dijo Sunset, la expresión de Trixie no había cambiado, así que no sabía que pensar, bajó la cabeza con algo de vergüenza, hasta que escuchó una risa, miró esperando encontrar algo como burla, pero la sonrisa de Trixie era honesta, era una honesta y hermosa sonrisa de felicidad, junto con una lágrima, antes de reaccionar, Trixie saltó y se echó encima de ella, tirándola al suelo, y sintió los labios azules en los suyos, en un beso mucho más pasional que el anterior, Sunset se sorprendió, pero inmediatamente respondió apretando el cuerpo de Trixie contra el suyo, el beso, el primer beso, se hizo largo, casi no hubo accidentes incómodos como con la mayoría de los primeros besos, ambas estaban sorprendidas y emocionadas, y torpemente hicieron que sus lenguas se acariciaran en un sinfín de suspiros y gemidos.
Cuando se separaron se miraron unos segundos, sonriendo, querían decir algo pero no había nada que decir, luego se dieron cuenta de lo absurdo de la situación en contexto.
Sunset fue la primera en reír, y Trixie la siguió poco después, en una carcajada que duró un largo rato, luego Trixie, temblando se echó con todo su peso en Sunset, ella solo la abrazó fuerte y comenzó a acariciar su melena.
-¿Entonces ahora que hacemos? – preguntó Sunset.
-No se – dijo Trixie sonriendo – eso se verá, de momento sigue besándome.
-A la orden, mi pequeña Trixie – dijo Sunset con una sonrisa pícara, estuvieron más de una hora en el prado, hablando de sus sentimientos y conociendo la boca de la otra a conciencia.
Fue para ambas una noche de ensueño.
Llegaron a casa de Trixie pasado las doce de la noche, hubiera sido un problema si no fuera un hogar errante, Frelia y Mystic estaban despiertos conversando en la mesa mientras tomaban una taza de café cuando Trixie y Sunset entraron.
-¡Hola chicas! – Dijo Mystic - ¿Cómo les fue? – Frelia también las saludo, Trixie agitó un casco mientras Sunset hizo una pequeña inclinación.
-Bien – dijo Trixie sonriendo de oreja a oreja, sin ocultar lo feliz que estaba – fue divertido, no sabía que Sunset fuera a pasarlo tan bien – Trixie no disimulaba demasiado, al fin y al cabo era obvio que sus padres sospechaban algo, en cambio Sunset bajó la cabeza con un poco de vergüenza.
-Tampoco pensé que fuera a hacerlo – dijo Frelia – pero al parecer todo salió bien – dijo mirando a Sunset.
-Si, fue… fue agradable – dijo Sunset sonriendo sonrojada.
-Como sea, nosotras vamos a dormir – dijo Trixie – vamos Sunset, yo ya estoy cansada.
-Okey, con permiso – le dijo a los padres de Trixie – buenas noches.
-Buenas noches chicas – les dijeron ambos, las vieron subir las escaleras y después de eso se miraron con una ceja en alto.
-Desde la perspectiva del padre ¿Es mejor o peor con una chica? – preguntó Frelia.
-Peor por el asunto de la familia y que le es más difícil a los ponis como ella… y mejor porque no podría evitar sentir que un semental se está aprovechando de ella, y no podría evitar detestarlo, al menos al principio.
-¿Aprovecharse de ella?
-Si, debe ser algo instintivo, simplemente lo querría lejos, muy lejos, bajo tierra – dijo bromeando – no me pasa lo mismo con Sunset.
-No te pasaría lo mismo si fuera un amigo así de cercano con Trixie, simplemente te imaginas a un imbécil cualquiera con ella.
-Si, es posible…
-¿Deberíamos usar un hechizo de silencio? Ya sabes…
-No creo, y de todas formas, ya usamos una casi cada noche – dijo Mystic – pensaba usar uno de todas formas ¿A ti que te pasa, no te sientes bien? – dijo con una falsa voz de preocupación, Frelia rio y le dio un suave golpe en el hombro, "tonto" le dijo con cariño, cabe decir, esa noche si usaron un hechizo de silencio.
En la habitación de Trixie, ella se subió alegremente a su cama y se acostó, luego de que cada una fuera al baño, estaba realmente cansada, y ansiosa de dormir con Sunset a su lado, se sorprendió cuando Sunset reculó, con el saco extendido en el suelo encima de una esterilla, no sabiendo que hacer exactamente.
-¿Qué estás haciendo? – le preguntó Trixie.
-¿Está bien esto? Con tus padres cerca sin saber nada.
-No estamos haciendo nada malo – dijo Trixie, desordenó el saco con su magia y le echo pestillo a la puerta – vamos, métete, quiero dormir.
Sunset se metió en la cama, y luego de dudarlo un segundo abrazó a Trixie desde a espalda, Trixie sonrió feliz de su suerte, cálida y cómoda como estaba no tardó en dormirse, Sunset estuvo despierta un poco más, más insegura que su ahora poni especial, pero luego se durmió también, con una sonrisa en el rostro.
Advertencia, por segunda vez, esto va a ir lento, para mi más importante que el shiping es la historia de Trixie, de hecho no se todavía cómo manejar su relación en las siguientes historias que planeo, que no se centran en ellas, lo siento si se impacientan demasiado, por otro lado, el shiping de Sweetie Belle y Spike tiene algo de la trama de las siguientes historias, como la condición de Scootaloo, eso, gracias : )
