Elena's POV

A la mañana siguiente, Elena se despertó muy animada, el día anterior lo había pasado genial y hoy tenía planeado pasar el día perdida por los terrenos de los Saltzman. Se puso un ajustado y corto short de jean, se calzó unas sandalias marrones de tiras de cuero y se puso una blusa color café, de cuello ancho, caída seductoramente por su hombro derecho.

Salió de su habitación y se encaminó a la cocina a buscar un bocadillo. No había rastros de nadie por allí, y lo agradeció, no le apetecía cruzarse a nadie, especialmente de Damon. Aún no superaba su vergüenza del día anterior ante lo que se había enterado el chico, últimamente estaban envueltos en situaciones de lo más raras. Supuso que se debía a que ella ya no era una niña y tenían que lidiar con cosas que antes no estaban ahí. Rió al recordar lo pálido que se puso su hermanito ante la confesión de Kol, a puesto a que su padre se habría puesto igual.

Tomó un vaso de leche y en un pequeño bolso que había bajado metió algunas frutas y una botella de agua para el pequeño viajecito de hoy. Se disponía a salir rumbo a las cuadras cuando sonó el timbre de la casa. Encogiéndose de hombros fue al trote a abrir la puerta.

-Buenos días Elena, tiempo sin verte.- Una hermosa chica la observaba con mirada alegre al otro lado.

-Hola Rose, lo mismo digo- Elena le sonrió.- ¿Buscas a Damon?- la interrogó aún sabiendo la respuesta.

-Claro, ¿Está en casa?-

-Sinceramente no lo eh visto hoy, pero supongo que sí, si me das un minuto lo buscaré- Dijo amablemente, pero no hizo falta. Un Damon enfundado en un sexy bañador negro bajaba tranquilamente las escaleras.

Ambas chicas clavaron la mirada en él.

Ok Saltzman, contrólate, que son esas formas de ver a tu hermano, se dijo la castaña. Observó a Rose, era evidente que lo estaba devorando con la mirada. Quiso que se fuera de allí en ese instante y luego sacudió la cabeza. ¿Qué clase de pensamiento era aquel?

El chico se frenó al llegar abajo y ver a las dos mujeres observándolo.

-Buenos días- dijo simplemente mirando de una a otra.

-¡Damon!- Exclamó Rose y se arrojó a sus brazos.

El chico la recibió y no la abrazó al instante, primero dudó y finalmente le devolvió el abrazo, pero se veía incomodo pensó Elena. Aquella imagen no le gustó nada. Damon la observó desde los brazos de Rose y ella le envió una sonrisa fingida, con el intento de darle ánimos. Se suponía que ella le había insistido en que salga con Rose, eso quería ¿no?

Carraspeó.- Bueno yo los dejo, disfruten el día- y pasó por su lado para dejarlos solos.

Pero la voz de Damon la detuvo.- ¿A dónde irás princesa?- le preguntó mientras veía la bolsa que llevaba colgada.

-Pasaré el día cabalgando y paseando por ahí- Dijo intentando sonar muy alegre.

-¿Sola?- preguntó suspicaz el chico.

Oh no, pensó Elena, negativa en puerta. Había aprendido por experiencia que últimamente ni su padre ni Damon estaban por la labor de dejarla ir sola a ningún lado.

-Claro que no- mintió- No te preocupes estaré bien, cuídalo Rose a ver si logras que deje de ser tan cascarrabias- Rió.

-No te preocupes, déjalo en mis manos- Dijo pícara. Elena sintió asco y un gusto amargo en su boca.

Se alejó de allí antes de que pudieran decir o hacer más. Llegó corriendo a las cuadras, agitada y acalorada. Realmente necesitaba un día a solas.

Como de costumbre Polo la recibió alegre. Pobrecillo recordó, el otro día con el incidente del río no le cumplió la promesa que le había hecho. Se la debía, y él aún así la amaba. Le sonrió y lo mimó un buen rato.

-¿Vamos a perdernos por ahí príncipe?- El perro ladró en contestación.

Se dirigió como de costumbre al establo de Satín, le regalo una manzana roja, sus favoritas, y luego lo ensilló mientras entonaba una melodía que relajaba y calmaba al animal. Minutos después se hallaba a pleno galope cruzando las tierras de aquella inmensa propiedad, seguida de cerca por un atlético Polo.

Esta vez, se adentró más allá de su bosquecillo, Tras una pequeña subida de unos 2 kilómetros en sig zag, había un pequeño risco de uno metros de altura, el cual formaba un pequeño mirador desde el que se apreciaba una gran parte de la propiedad. Varios árboles bajos le proporcionaban sombra y bajo uno de ellos estiró una manta y se sentó, con la espalda reclinada en el tronco. A su lado, Polo se recostó agitado y ella le dio un poco de agua en un recipiente que llevaba especialmente para él.

Suspiró y observó el paisaje que se alzaba frente a ella. A lo lejos podían verse los arboles de vid que conformaban el frondoso y muy productivo viñedo. La casa no se veía pero si podía observar su bosquecillo a unos cuantos kilómetros de allí. Aquel era su hogar, Había vivido en la mansión desde que tenía memoria, sus jardines eran extensos, se recordaba a sí misma y a un recién llegado Satín aprendiendo el uno del otro en ellos, el viñedo lo compraron cuando ella cumplió sus 15, año en el cual Rick se retiró del trabajo de campo. Desde entonces, no se imaginaba una vida en un lugar que no fuera aquél, los paseos interminables por todos aquellos lugares extensos, la paz y la soledad que conseguía cuando estaba agobiada, las cabalgatas con Satín y Polo a través de kilómetros y kilómetros de tierra. Definitivamente amaba aquel sitio.

Polo se acercó más a ella, se acostó a su lado y puso su cabeza en sus piernas. Ella comenzó a acariciarlo detrás de las orejas.

Aunque intentó no pensar en nada y relajarse, no pudo evitar que en algún punto sus pensamientos llegaran a aquello que quería evitar. Damon.

Ya no podía negárselo más, algo raro le estaba pasando con él, se había descubierto miles de veces pensándolo cuando no estaba cerca, imaginando sus labios y el tacto de su piel. Soñó incontables veces con el beso en L.A, ya no podía tocarlo sin sentir un cosquilleo recorrerla por completo. Se sonrojaba con facilidad si él le hacía un cumplido. ¿Qué demonios pasaba con ella? Aquello no podía ser, se dio un golpe mental y uno real con la palma de su mano en la frente.

-Elena Saltzman no seas idiota, como diría Caroline "es hora de dejar de soñar con Damon y conseguir un novio"- citó a su amiga- No quiero un novio pero…- Dijo y miró a polo que la observaba atento.- Definitivamente dejaré de soñar con él- sentenció, aquello no podía ser- No volveré a pensar en él más que como mi hermanito y punto- se dijo.- Como que me llamo Elena Saltzman, que me lo quitaré de la cabeza como sea- Finalizó convencida.

Lo que no tuvo en cuenta la chica fue que ella realmente, no era Elena Saltzman.

Así pasó el día disfrutando de la compañía de la naturaleza, de Polo y de Satín. Pasearon por otros lugares más de la propiedad, nadaron en el río de Elena y durmieron la siesta bajo un nogal enorme.

Elena se relajó y logró alejar a Damon de su mente por un buen rato. Caía la tarde cuando regresó a la mansión, quería bañarse e irse a la cama, el aire libre la había agotado. Entró por la cocina, arrojó al cesto las sobras que traía en la bolsa y se dirigió a la sala para subir las escaleras e ir a su cuarto. Pero cuando entró en la estancia se congeló en su lugar y un frío horrible le caló todo el cuerpo.

Allí frente a la puerta de entrada y aparentemente despidiéndose. Estaban Damon y Rose fundidos en un apasionado beso.

Un nudo se alojó en su garganta y quiso llorar. Deseó que la tierra la tragara, de pronto toda la paz del día se esfumó, todas las horas tratando de convencerse de que él era su hermano y no podía sentir nada más se fueron por un tubo. Maldición, ella misma lo había empujado a sus brazos debería estar contenta, pero que se la lleve el karma, dolía mucho verlos juntos. No se había detenido a pensar en ello, pero dolía.

Tragándose todo aquello decidió pasar sin ser vista. Caminó con la vista gacha y el corazón en un puño hasta las escaleras y cuando llegó al pié fue detenida por la voz de Rose.

-¡Elena! No te habíamos visto- dijo inocentemente.

No le quedó más remedio que mirarlos, ella se veía feliz y Damon la observaba con los ojos abiertos por la sorpresa y ¿Vergüenza? Vamos ni que nunca hubiera visto un beso.

-Descuida no quería interrumpir- Dijo intentando sonar amable- Me alegro de que les vaya bien- Soltó una sonrisa falsa.

-¿Bien? Fue sólo un beso, lamentablemente tu hermanito es difícil de cazar- Soltó una risita.

-Ya caerá- Dijo desanimada- Si me disculpan, estoy cansada, tuve un día largo, cuídense- Y sin más se alejó de allí.

Llegó a su habitación y se arrojó en la cama rompiendo en llanto. Estuvo así por mínimo una hora, hasta que decidió bañarse y ponerse algo fresco para intentar dormir. Se vistió con un corto camisón de seda gris que apenas cubría su cuerpo, hacía mucho calor. Apagó las luces y se quedo mirando el techo y esperando que el sueño viniera a ella, pero no podía cerrar los ojos sin que una desagradable imagen pasara por su mente.

Escuchó unos golpes en su puerta.

-¿Princesa estas despierta?- Maldición. ¿Qué demonios hacía allí?

No contestó.

Otra seguidilla de golpes. Tampoco contestó, contuvo la respiración esperando que se marche y luego del tercer intento, escuchó sus pasos alejarse.

A la mañana siguiente y después de dormir solo 4 horas, Elena se levantó con una nueva cosa en mente, tragarse todo sentimiento que involucrase a Damon. Para ello necesitaba poner un poco de distancia, o se volvería totalmente loca.

Bajo a desayunar y en la cocina se cruzó con una apurada Jenna que iba a los viñedos a chequear que el último encargo estuviera listo.

-Buenos días cielo, tu padre ya se fue te dejo miles de besos- Dijo besándola en la mejilla.

-Que hombre más ocupado- dijo con una sonrisa- ¿Ya te vas?- la interrogó.

-Requieren mis servicios en los viñedos- dijo alegre.- ¿quieres venir?

-No gracias Jenna, quiero escribir un poco hoy- puso una sonrisa lo más alegre que pudo.

-Me parece perfecto, nos vemos luego- y salió a toda prisa de la cocina.

Minutos después entró a la cocina Damon, vestido de traje, señal de que iba a la agencia.

-Buenos días princesa- dijo con una sonrisa.

-Buenos días- respondió repentinamente muy interesada en su taza de café.

-¿Todo bien?- Le preguntó, era perceptivo reconoció la chica.

-Perfectamente- le dijo aún sin verlo.

-¿Qué harás hoy?- intentó de nuevo el chico acercándose a ella.

-Nada en especial, tal vez escriba un poco.- Contestó revisando su móvil.

-Pequeña, quería hablar contigo ayer pero te dormiste temprano.- le dijo, oh no.-sobre lo que viste…- ella lo interrumpió, no estaba mentalmente preparada para aquella conversación.

- No pasa nada- Dijo cortante- Me alegra que al fin me hagas caso e intentes algo con ella- Dios, aquello estaba doliendo.

-Pero yo no…- intentó él.

-Pero nada, ni que fuera el primer beso que veo- intentó bromear, escribiendo en su celular como si enviara algún mensaje, estaba demasiado nerviosa y comenzaba a enojarse con él por presionarla.- ¿O acaso que esperabas? ¿Qué salte sobre Rose? Esas son cosas tuyas hermanito- dijo frustrada. Y luego se arrepintió. Qué demonios la había llevado a decir aquello, se mordió la lengua. Tonta, ¡Tonta Elena!

-Pero que…-Dijo él y Elena levantó la vista por primera vez encontrándose con un cielo azul que amenazaba tormenta.

-Discúlpame no me hagas caso- Dijo entre apenada y mortificada.- No es un buen día, digo estupideces- Nerviosa pasó las manos por su cabello- Como sea, suerte con Rose y ten un buen día en el trabajo.- y sin más salió huyendo de allí.

Llegó a su habitación a la carrera y encerrándose allí se dejó caer contra la puerta. ¿Esas son cosas tuyas? ¿Enserio? Bravo Elena. Sería mejor que ocupara su mente en algo o enloquecería.

Se dirigió a la enorme cochera que alojaba todos los autos de la familia y sacó el suyo, en ese instante Kol pasaba por allí y la saludó.

-Hola preciosa, ¿Sales?- le preguntó alegre.

-Iré a dar un paseo por el pueblo- Dijo encogiéndose de hombros.- ¿Quieres venir?- de repente la idea de un poco de compañía le pareció muy atractiva.

-Lo siento preciosa, trabajo hoy- Se disculpó apenado.

-Sube anda, yo me encargo de que mi padre te de permiso- Dijo repentinamente animada.

-Si tu lo dices- Dijo no muy seguro.

-Anda gallina, no será la primera vez que rompamos las reglas juntos- Dijo giñándole un ojo.

El chico subió y emprendieron el camino al pueblo. Elena llamó a su padre y le dijo que necesitaba hacer unas comprar y se había llevado a Kol para ayudarla a cargar bolsas. Rick no puso objeción, la alabó por no andar por ahí sola cargando chucherías y le encargó que le diga a Kol que la cuide. "Te lo dije" le soltó al chico quien negó mirando hacia arriba.

Pasearon toda la tarde, tomaron unas copas en el bar de moda y jugaron unas partidas de pool. La pasaron en grande entre risas, juegos y graciosos recuerdos de viejas aventuras. Decidieron cenar en una pizzería de por allí y cuando dieron las 10 de la noche emprendieron el viaje de regreso.

Rick ya había llamado preguntando por ellos y no se había molestado cuando le dijo que cenarían fuera asique Kol se había relajado. "Me preocupa la ira de tu padre si piensa que estoy abusando de su hija" había dicho el muchacho para la diversión de Elena que estalló en risas.

Como realmente habían comprado algunas cosas, Kol la acompañó a la casa para llevarlas a su habitación. Entraron a la sala riendo estruendosamente por el recuerdo de una huida nocturna que hicieron una vez y acabó en desastre al terminar el chico sentado sobre excremento de caballo.

Un carraspeo intenso los detuvo. Intentando recuperar el aire miraron a Damon, que junto con Rose se había parado del sofá, su cabello revuelto y su camisa algo arrugada dejaban a las claras lo que habían estado haciendo.

Una ira incontrolable se apoderó de Elena. Maldita sea, ¿es que no podía tener un día feliz y en paz sin que algo concerniente a su hermano viniera a trastornarle la mente y el corazón? Y además ¿Qué tantas libertades se estaba tomando aquella tipa con Damon?

Intentó serenarse, pero la imagen que arrojaba la pareja no ayudaba en nada. Hubiera saltado encima de Rose sin reparo alguno se dijo. Pero la mano que Kol depositó en su brazo la contuvo.

-¿De dónde vienen a estas horas? ¿Donde han estado todo el día?- Les preguntó serio Damon observando fijamente aquella mano.

-Solo fuimos a pasear al pueblo- Comentó Elena apartando la mirada.

-¿Enserio? ¿Porque tan animados?- dijo el chico, su tono de voz bajo y calmado solo podía significar que estaba molesto. ¿Cuál era su problema? Pensó Elena.

- Solo recordábamos viejos tiempos- Dijo Kol insinuante. Elena lo miró y muy a su pesar le causó algo de gracia, después de lo de ayer esa frase tenía todo un nuevo significado para Damon seguramente.

Dirigió su mirada a su hermano y lo vio apretar la mandíbula y los puños. Con cuidado Kol, pensó.

-Eso suena interesante- Dijo Rose divertida y ajena al ambiente tenso.- Ya deja a los chicos divertirse Damon, sigamos con lo nuestro- lo apremió depositando una mano en su hombro.

Elena contuvo la respiración. Si no deja de tocarlo la mato, pensó. Y luego se dio un golpe mental. Contrólate Saltzman.

- Si, mejor sigan en lo suyo, nosotros tenemos cosas que hacer, que pasen buenas noches- Dijo con desprecio en la mirada, y llevándose a Kol de allí se dirigió a su habitación.

-¿Qué fue eso?- Preguntó el chico curioso. -

Sólo el molesto de mi hermano queriendo controlar mi vida- Dijo exasperada.

-Cálmate no dejes que te afecte preciosa- Le dijo y le dio un reconfortante abrazo.

Ella suspiró.- Gracias Kol, por todo lo de hoy, espero y se repita la pase genial- Le dedicó una sonrisa sincera.

-Cuando gustes preciosa, buenas noches- Le dijo besándola suavemente en la mejilla.

-Descansa Kol- Dijo y cerró la puerta tras él.

Pasaron dos semanas en las cuales ella y Damon apenas se vieron, él se la pasaba en el trabajo, en alguna nueva misión suponía Elena y cuando estaba en casa, Rose siempre estaba cerca, aunque el negaba que tuvieran algo, ella procuraba evitarlos cuando estaban juntos. No podía soportar ver a la tipa esa colgada de Damon todo el día, simplemente era algo que no lograba asimilar.

Para escapar de ello pasaba su tiempo con Kol en los viñedos, ayudándolo en sus tareas o escapándose a pasear por ahí, puesto que sus alterados sentimientos y pensamientos no la dejaban escribir en paz. Su relación con su hermano se había limitado a miradas enojadas que él le mandaba y constantes evasivas por parte de ella. No quería enfrentarlo, no quería hablar con él, tenía miedo de sí misma y lo que fuera a decirle o a sentir. Lo echaba terriblemente de menos, cada noche cuando el golpeaba a su puerta, ella se hacía la dormida y lo dejaba marchar. Era una cobarde lo sabía, pero simplemente no tenía fuerzas para enfrentar lo que le estaba pasando.

Habían perdido aquella hermosa relación que siempre tuvieron, ahora no quedaba nada. La cuerda estaba totalmente tensa y Elena sospechaba que se rompería en cualquier momento. Sentía que de momento a otro todo estallaría por los aires.

Estaba metida en la cama, con su fresco camisón gris e intentando conciliar el sueño.

Golpearon a la puerta. Maldición. -

Abre la puerta Elena- Soltó Damon, la había llamado Elena, se oía enojado. ¿Qué demonios le pasaba ahora?- Se que estas despierta, ábreme.- insistió.

-Vete hermanito, estoy cansada- le dijo intentando sonar soñolienta.

-Abre la maldita puerta Elena- dijo exasperado.

Con un suspiro enfadado fue a abrir. ¿Quién se creía?

-¿Se puede saber que quieres?- le dijo al instante, pero se vio atrapada en unos fuertes brazos que la metieron dentro de la habitación y cerraron la puerta.

-¿Estas saliendo con Kol?- la increpó.

-¡¿Qué?!- Dijo incrédula.

-Ya me oíste, ¡contesta!-

-No sé qué te haya hecho pensar eso, pero estas equivocado- Dijo mirándolo desafiante.

-Pues tal vez me lo hizo pensar el hecho de que te pasas el día entero con él, de que ríen y bromean juntos y el viñedo entero anda diciendo que parecen un par de tórtolos.- comentó con cierto aire irónico.

-Estas mal, solo somos amigos- dijo a la defensiva.

-¿Entonces puedo saber qué demonios te pasa conmigo? Si no sales con Kol, ¿porque la señorita importante ya no tiene tiempo para mí?- Ok, cambio de tema, prefería el otro pensó Elena.

-No me pasa nada, no tengo idea de a que te refieres- Mintió desviando la mirada.

-¡Mírame!- Le gritó y ella lo hizo.- Me evitas, no me hablas, no me abres la puerta, no me prestas ni la más mínima atención, ignoras totalmente todo intento que hago de hablarte o acercarme a ti ¡ Y ni siquiera tienes la delicadeza de decirme porque!- Estaba visiblemente furioso.

-Yo…- Estaba sin habla, ¿realmente hacía todo eso? ¿Tan lejos había llegado en su desesperado intento de olvidar sus sentimientos?

- ¿Tú qué?- la increpó- ¡Madura de una vez niña y enfrenta lo que te pasa!- Ok eso la molestó. Y la molestó mucho. Ella no era una niña y mucho menos inmadura.

-¿Y a ti qué demonios te pasa? ¡Porque no me dejas en paz de una buena vez!- le gritó enfurecida.- Déjame vivir mi vida y tu concéntrate en revolcarte por toda la casa con tu querida novia- Le dijo en un tono de voz fingidamente calmado.

-Rose no es mi novia- Dijo al instante.

-Y nadie la culpa por eso. Eres detestable e insoportable, aún no entiendo cómo es que te aguanta- comentó intentando ocultar el dolor de la imagen de ellos dos juntos.

-Es una mujer adulta que sabe lo que quiere y como lo quiere- Le dijo mordaz.

Golpe bajo, herida mortal. Sus ojos se empañaron y bajó la mirada, no dejaría que la vea llorar. Sacó fuerzas de donde ya no las había para seguir en pie frente a él.

-Entonces tenemos eso en común, así que déjame ir por lo que quiero y tu ocúpate de lo que ella quiere- alzó la cara otra vez, desafiante.

-¿A sí? ¿Y que se supone que quiere la niña?- le dijo burlón.

-Lo mismo que Rose supongo, un hombre que pueda hacerme sentir mujer- Golpeó de regreso. Se regodeó en la palidez repentina del rostro del chico y su mandíbula tensa.- Aunque creo que ella no sabe dónde buscar.- Le escupió hiriente. Deseaba que se fuera, que la odie y que fuera feliz de una maldita vez con aquella zorra, y la dejaran en paz.

-Yo no estaría tan seguro de eso- Comentó en un tono de voz mortalmente calmado.

-Yo sí, no eres precisamente de los que hacen sentir grandes cosas con un beso- Le arrojó a la cara. Y luego lo pensó. Estúpida, como le dices eso. ¡Idiota!

El enfureció en aquel instante, vio el fuego salir de sus ojos. La tomó fuertemente de los brazos y la pegó a él.

-¿Tan segura estas de eso?- Le susurró a centímetros de su boca- entonces dime pequeña insolente, ¿Por qué tiemblas cuando me acerco a ti? ¿Por qué tu piel se eriza cuando te rozo?- Se acercó más, podía sentir su aliento y oler su adictivo perfume.- Dime que has olvidado nuestro beso, dime que no has soñado con él ni una sola vez, mírame a los ojos y dime, que no sentiste nada- La mirada que le dirigió fue tan intensa y abrasadora que la mente de Elena dejó de pensar con claridad.

-Eres mi hermano- Fue todo lo que pudo susurrar.

-No, no lo soy- Dijo y eliminó la distancia que quedaba entre ellos en un abrir y cerrar de ojos.

El beso nada tenía que ver con el primero que compartieron, era más apasionado, más salvaje. Cientos de emociones recorriéndola y de lo único de lo que fue consiente fue de sus labios unidos, sus respiraciones agitadas, sus manos vagando por su cuerpo.

Entonces lo admitió, después de semanas enteras negándoselo a sí misma, después de luchar incansablemente contra todo aquello, él la había derrotado en un solo instante. Ya no había dudas, ya no podía fingir más.

Estaba perdidamente enamorada de Damon.


Wuuu :3 Al fin! jajaja, ya veremos como reaccionan luego de esto!... Espero ver que les pareció, más tarde les subo otro, Disfrútenlo!.. Saludos, Blue :)