El día después de la fiesta Trixie notó que Twilight se comportaba algo extraña, estaba con ella en el sótano mesclando pociones como siempre, pero ahora Twilight parecía algo incómoda cuando estaban cerca, si antes miraban el frasco a centímetros, sus caras a milímetros incluso, ahora Twilight tragaba y se alejaba, lo cierto es que no parecía darse completa cuenta o hacerlo a propósito, tal vez simplemente se sintiera incómoda por las bromas que Trixie le había hecho la noche anterior, de todas formas, sentir su presencia más lejos la molestó mucho, más de lo que hubiese pensado, se sentía incómoda a cada momento que pasaba sin que Twilight se acercara y pudiera sentir su calor.

-Oh, dioses, hoy me siento cansada – dijo Trixie estirándose y alejándose de la mesa antes de tiempo – creo que voy a practicar ligero y luego a tomar una siesta.

-O...Okey, supongo ¿En serio no quieres quedarte un rato más?

-¿Para qué?

-Es solo… ya me había acostumbrado, siempre he hecho esto sola – dijo Twilight, Trixie sintió un golpecito en el corazón, no fuerte, pero directo, aunque tampoco quiso desmentirse.

-Mañana y los demás días Twilight, ahora estoy algo cansada – dijo Trixie.

-Okey- dijo Twilight, pero Trixie sintió su mirada mientras subía las escaleras, eso solo la confundió, pero como fuera iba a practicar hasta agotarse completamente para hacer su historia creíble, a los pocos segundos escuchó los pasos de Twilight subiendo la escalera.

-A todo esto Trixie, ¿Cuándo planeas disculparte con el poni de hace un rato?

-Eh…. Supongo que en algún momento… en el futuro… futuro lejano… - dijo pasando el casco por el suelo, levantó la mirada y vio a Twilight mirándola con reprobación, Trixie paseó la mirada de el suelo a Twilight un par de veces - ¡Okey! Lo voy a hacer, no he salido mucho de aquí en todo caso, voy a tener que buscarlo.

-Excelente – dijo Twilight cambiando su mirada de golpe – ahora ponte a practicar, no tienes todo el día – dijo, luego bajó la escalera , Trixie bufó y se puso a practicar, más arduo que antes, ni siquiera se dio cuenta cuando Spike entró, se duchó, dejó una nota en la mesa y se fue de inmediato.

Trixie terminó con el agua más tarde de lo esperado, mientras practicaba, podía dejar de pensar en Twilight, pero una vez terminó apretó los dientes, se sentía tonta, pero fuera de eso, le molestaba que la actitud de Twilight cambiara de golpe, se acercó a la escalera y gritó hacia abajo.

-¡Twilight! ¡Voy a ir a darme una vuelta!

-¡¿Cómo…?! - escucho mientras se alejaba a la puerta, supuso que Twilight decía algo más, pero simplemente salió al sol de la tarde.

Las miradas habían bajado un poco, aunque no demasiado, dado que apenas había salido de la casa. Había más miradas agresivas que antes, Trixie se preguntó si era por lo cercana que se había visto con la princesa el día de ayer.

Estaba algo cansada para ir al parque, solo se dedicó a caminar lentamente hasta encontrar un banco algo alejado del centro de la ciudad, se sentó con la espalda apoyada en el banco, y suspiró, cerró los ojos e inclinó la cabeza hacia el cielo, le gustaba como el sol golpeaba su rostro, esperaba que su pelaje no se volviera más opaco por la falta del sol, así que decidió que desde eso momento iba a salir una hora al menos cada día, además, se empezaba a sentir harta de tanta pared.

Estuvo así un tiempo, en un momento sintió en sus parpados cerrados un cambio en la luz, una sombra, seguido de alguien que se sentaba a su lado, pensó en abrir los ojos pero estaba demasiado a gusto, se empezó a relajar pero de alguna forma sentía que el invitado la miraba, hasta que sintió un golpecito en el hombro, con el ceño fruncido, giró la cabeza y abrió los ojos, preguntándose quién podría ser, se sorprendió cuando se dio cuenta quien estaba sonriéndole sentada a su lado.

-¿Lyra Stringhearts si no me equivoco? – preguntó Trixie.

-La misma, y tu eres Trixie – dijo gesticulando con el casco.

-Lulamoon, Trixie Lulamoon.

-Encantada, he escuchado muchísimo de ti, demasiado, tomando en cuenta que has salido de la casa solo en dos ocasiones – dijo Lyra agitando los cascos sentada de una extraña manera en la banca. – Oh si, se dicen muchas cosas de ti y la princesa…

-¿Si? ¿Qué se dice en las calles? – Preguntó Trixie – no creo que me sorprenda, pero adelante.

-Bueno, siendo la yegua que aterrorizó al pueblo obviamente tienen la atención puesta en ti, has salido dos veces, una vez casi incineras a un poni, dijiste que Twilight te tenían secuestrada y luego la princesa de defendió y te arrastró levitando a la casa, y la otra vez, estuvieron en el parque, al parecer muy cercanas… no se qué tanto, pero a la gente la encanta murmurar, así que…

-Me imagino… lo peor es que tengo que buscar a ese poni y disculparme.

-Espera… ¿Tu, disculparte? – Dijo Lyra incrédula – no lo hubiera imaginado.

-No es que quiera – dijo Trixie con una mueca – pero Twilight me dijo que lo hiciera.

-¿Y le haces caso en todo lo que dice?

-No es eso, pero… me acogió en su casa, y eso requiere cierto compromiso…

-…Sabes que no estás ayudando con las habladurías.

-Ni me interesa hacerlo – dijo Trixie.

-Como sea, probablemente sea lo mejor, no es un mal poni, simplemente es muy paranoico y nervioso, si fuera un cabrón cualquiera a la gente no le molestaría, pero con él es diferente.

-… ¿Por qué decidiste hablar conmigo en primer lugar?

-Parecía interesante – dijo Lyra – yo crecí aquí, pero pase varias temporadas en otras ciudades, y Poniville no es muy divertido que digamos, supuse que una viajera como tu tenía muchas historias que contar.

-Oh, no otra más.

-¿Otra qué?

-Twilight también me pide que le vaya contando historias, lamento decepcionarte, pero historias propias no tengo muchas, estuve unos años bien, luego llegué a este pueblo y todo se fue al carajo, si no te interesan las historias cebolla entonces no hables conmigo… ¿Sabes qué? Si te interesan tampoco voy a contarte.

-¿Entonces que le cuentas a Twilight, o es que le tienes tanta confianza y son tan cercanas?...

-… - Trixie miró unos segundos a Lyra – No terminas de negar las habladurías ¿Cierto?

-Cierto.

-… Le cuento historias foráneas, los cuentos de los errantes – dijo Trixie mirando fijamente por la reacción de Lyra, ella abrió los ojos.

-Interesante… muy interesante – luego se apoyó en el banco inclinándose hacia Trixie - yo quiero, solo hay un bar en este pueblo y mucho chisme, acepo cualquier cosa interesante que se me ponga de frente.

-Joder… -Trixie so sobó la sien con un casco - como sea, dame un oportunidad para disculparme y terminar con esto y te cuanto alguna historia.

-Hecho, ese poni es conocido mío, y como buen paranoico no tiene una rutina, pero tiene todo planeado de antemano, en algún momento paso por la biblioteca y te digo donde y cuando puedes encontrarlo.

-Dioses, eso sería práctico, con eso fuera y una cerveza todo sería perfecto, una cerveza errante, no hay nada mejor que eso.

-Cuando quieras, no tengo una buena compañera de copas, Bon Bon es la mejor, pero no resiste más de medio vaso – dijo Lyra riendo, Trixie la miraba cuando se dio cuenta de que detrás había una poni mirándolas con un rostro enfadado.

-¿Bon Bon es amarilla crema, le melena azul y rosa con una cutie mark de caramelos?

-Esa es mi Bon Bon ¿Cómo supiste? - Preguntó alegre, cuando se dio cuenta de que Trixie miraba detrás de ella empalideció -Mierda – dijo Lyra girándose para enfrentar a una Bon Bon siniestra.

-Supongo que para hacértelo más fácil no vuelvo a tomarme un copa contigo – dijo Bon Bon - ¿Y donde están las cosas que te pedí? Saliste a comprar hace casi una hora Lyra.

-¡Hola Bon Bon, amor! – Dijo Lyra rascándose la cabeza – supongo que me distraje…

-Aghh – dijo Bon Bon dándose la vuelta en retirada, Lyra se despidió rápido y comenzó a seguir a Bon Bon disculpándose repetidamente, Trixie la estuvo mirando hasta que desapareció entre los demás ponis del lugar, se sonrió, realmente era una poni agradable, le gustaría chequear su aguante… se levantó del banco y se fue caminando lentamente de vuelta a la biblioteca.

Antes de entrar vio al cartero retirándose del lugar, ahora que lo pensaba era extraño, era algo tarde y no lo había visto antes, podía ser casualidad, pero por el lugar las cartas de Twilight deberían llegar a primera hora, cuando estaba a punto de abrir la puerta escuchó una maldición de parte de Twilight, eso la sorprendió aún más, abrió la puerta y encontró a una Twilight algo agitada metiendo papeles en una carpeta abierta, algunos habían caído al suelo.

-¿Twilight, que sucede? – Pregunto Trixie – creía que no conocías ninguna maldición.

Twilight se había dado vuelta de golpe y se notaba nerviosa.

-¿Eh? Nada Trixie, no es nada, solo, ¡Había pedido que trajeran el correo temprano en la mañana! Pero hoy se les olvidó, esto debiera haber llegado mañana a las cinco y media, pero que le vamos a hacer, estos servicios nunca escuchan – Twilight parecía muy nerviosa y Trixie alcanzó a ver una carta debajo del sofá, por la posición Twilight no podía verla pero ella sí, con magia atrajo la carta al frente suyo de inmediato, en el destinatario aparecía Twilight Sparkle y la dirección, pero una anotación decía "Para Trixie".

-Nada, seguro – dijo Trixie - ¿Qué se supone que es esto?

-No… no es nada, solo dame la carta – dijo Twilight adelantándose.

-Es mi carta – dijo Trixie – y me da la impresión de que no es la única… escupe Twilight ¿Qué pasa? – Twilight bajó las orejas y la cabeza y le entregó un pequeño fajo de cartas a Trixie, eran unas diez cartas al menos.

-Empezaron a llegar hace tres días, ese día llego una, dos días después llegó otra, han llegado cada vez más desde entonces – dijo Twilight sentándose en el sillón, Trixie la miró unos segundos y luego se sentó a su lado, y comenzó a leerlas.

Ahora entendía porque Twilight no le había entregado las primeras, la caligrafía era extraña, rabiosa y picuda, la otra estaba escrita en rojo, y en pocas palabras le decían que se largara del lugar, una poco de amenaza, unos cuantos insultos, frente a la afirmación de que planeaba corromper a la princesa Twilight, y que nadie quería ver a una criminal como ella con su princesa…

-Basura – dijo Trixie tomando las cartas y rompiéndolas, para dejarlas en el basurero, su rostro no denotaba la más mínima pena o angustia por lo escrito – ahora entiendo ¿Cuántas otras cartas han llegado?

-Once, sin contar las que rompiste… - dijo Twilight algo más calmada.

-Dámelas – dijo Trixie, Twilight le pasó el resto y comenzó a leerlas una por una, habían unas cuantas más con mensajes del mismo tipo, otras eran simples advertencias, otras incluso menos agresivas, como para hacerle tomar conciencia de lo que significaba estar bajo el cuidado de una princesa, como si tuvieran miedo de que Trixie lo considerara una estadía normal en vez de "El gran honor de vivir bajo el mismo techo que una del princesas de Equestria"

-Se las arreglan para ser molestos – dijo Trixie lanzando todas las cartas en la basura - ¿Eso era lo que tenía tan nerviosa Twilight? – Twilight la miró y rio un poco, mirando al suelo.

-Supuse que te iba a afectar mucho – dijo Twilight – realmente eres una poni fuerte – las palabras afectaron a Trixie, no era algo que pensara sobre sí misma.

-No es tanto fortaleza- dijo Trixie – es costumbre, no habría podido llegar hasta aquí si no me hubiera acostumbrado – Trixie miró hacia el frente sin notar la mirada triste de Twilight – imagínate si no hubiera podido aguantarlo, en este momento estaría en un hospital psiquiátrico… o me hubiera tirado de un acantilado – dijo poniendo los cascos traseros encima de la mesa y los delanteros detrás de la cabeza –además, no es que no me lo hay buscado – cerró los ojos, pero a los pocos segundos sintió a Twilight dándole un abrazo.

-Nadie debería acostumbrarse a eso, y tampoco te has buscado todo eso.

Trixie la miró y se dio cuenta de que la princesa la miraba triste pero reprobadora.

-¿Por qué me miras así?

-Siempre miras y hablas igual, como si fuera algo normal, o algo con lo que tienes que vivir, pero no es así, quiero que comiences a pensar que no es normal y que no está bien.

-… Sería doloroso pensar así Twilight.

-Lo sé, o sea, no completamente, pero entiendo que mirarlo así puede ser doloroso, pero sigo diciendo que tienes que verlo así, si no, simplemente te estás bloqueando, como si te estuvieras rindiendo – Twilight se levantó y se puso al frente de ella – Quiero que me lo digas.

-¿Decirte qué?

-Que vas a lograr todo de lo que hablamos, quiero escucharte a ti decirlo, esta semana ha sido relajada, simplemente tenías que descansar… ahora, realmente… me gustaría verte progresar, verte más feliz…

-¿Entonces que, quieres que llore y grite despotricando contra el mundo? – Dijo incrédula alzando una ceja - ¿Crees que eso sería útil?

-No, claro que no, quiero escucharte decirlo y creerlo, porque me da la impresión de que no creas que vaya a pasar nunca.

-… No lo creo Twilight, me es muy difícil siquiera creer que es posible – Twilight la miró y pareció querer decir algo – pero lo intento ¿Okey? Joder, todo esto ya es una tremenda vuelta de mundo, ¡Jamás esperé que algo así pasara, todavía me acuesto con miedo de que todo sea mentira, de que mañana me eches de la casa así como lanzando una ropa vieja, y me parece muy real, me parece como si pudiera pasar en cualquier momento, me preparo a veces por ese momento! – Trixie estaba temblando un poco, soltando emociones que había estado acumulando - ¿¡Como quieres que te diga eso, que creo que las cosas van a ir bien, no importa como lo diga, siento que es mentira!? – Trixie empezó a controlar sus temblores, a tragarse lágrimas, cuando la primera lágrima rodo por su rostro golpeó la mesa con el casco trasero - ¡Maldición!

-Yo… yo no voy a echarte o tratarte como una ropa vieja, jamás haría algo así – dijo Twilight bajando la mirada - ¿En serio todavía piensas mal de mí? – Trixie la miró unos segundos y luego sonrió con una sonrisa oscura e irónica.

-Eso es lo chistoso, no necesito pensar mal de ti para creerlo posible, para estar segura que en algún momento voy a salir por tu puerta y voy a convertirme en un recuerdo nublado, y que nunca más vas a pensar en mi… siento que sería algo normal y como tendría que ser – terminó con la mirada en el suelo, luego sintió esos cascos lavanda con aroma de libro viejo y hierva al sol pasar alrededor de su cuello, atrayéndola en un abrazo.

-Pero tú sabes, al menos lógicamente, tienes que saber que no es así ¿Cierto?

-Supongo que sí – dijo Trixie – pero es lo de menos, es algo insignificante comparado con cómo me siento… Es… es difícil Twilight, no es solo desde que salgo a las calles, es desde siempre, desde que tengo memoria, pareciera que solo cuatro ponis pudieron tratarme bien, solo esos cuatro ponis que ya se fueron de este mundo, pareciera que todos los demás nacieron destinados a olvidarme o traicionarme, no importa cuánto lo intenten, pareciera que por ser yo, no se puede ir más allá… que no hay nada que se pueda hacer…

Twilight pensó en lo que le decía ¿Vivía, de alguna u otra forma, así desde que era niña? Un nudo se le hizo en la garganta.

-¡Oh, Trixie! – dijo simplemente abrazándola más fuertemente, la poni azul miró a la lavanda que se aferraba a ella intentando confortarla, y se rindió, le devolvió el abrazo y dejó que las lágrimas corrieran por su rostro en silencio, en su corazón dos emociones luchaban, el miedo y la reticencia a depender o querer a alguien, y por otro lado la ternura que le provocaba Twilight desde la primera vez que la vio "Me estoy cavando mi propia tumba."

La razón de que fuera tan agria con los demás era terriblemente obvia y cliché para cualquiera que no viviera de esa manera, era simple realmente, para los que se han acostumbrado. El rechazo, y no un rechazo violento, ese rechazo casi inhumano donde te degradan, ese rechazo donde anulan tu persona y tu alma y te miran como algo inferior, se ha convertido en todo lo que esperan de los demás, aceptar a cualquiera era solo el preludio al sufrimiento, era entregar algo de uno que luego lo desgarraran por dentro, por lógica, eso, no iba a ser el patrón siempre, pero el miedo instintivo no dejaba a estos infelices personajes bajar sus defensas.

Y Trixie nunca lo hubiese hecho si no fuera por Twilight, siendo honesta consigo misma de golpe, era estúpido seguirlo negando, en Twilight seguía estando la niña adorable, estudiosa y bella de antes, solo que ahora era una yegua madura, era lo que quería ser y admiraba, era talentosa, inteligente, cariñosa y comprensiva… tenía algunos defectos e inconvenientes, pero ninguna que le interesara, se estaba enamorando de Twilight, de nuevo, no importa que tan corto o infantil fuera la vez anterior, y estaba completa y absolutamente segura de que iba a salir mal, muy mal.

¿Seguía así y luego entraba en un estado depresivo, gozaba de ese sentimiento cortante? Como diría un poeta, déjame sentir la caricia de tu pluma y las heridas que dejan en mi piel, déjame besar en mis sueños tu dulce boca llena de hiel… no, hacer eso también seria rendirse, iba a comerse su amor, iba a hacer amigas, de entre las seis y Lyra, alguna tenía que convertirse en una verdadera amiga, alguna tenía que confirmarla en este mundo como un poni digno.

Pero por hora… por ahora solo se aferró a Twilight, comiéndose las ganas de besarla, apoyando fuertemente su cabeza en el hombro de la yegua amada.

Por la noche, Trixie contaba un cuento con la cabeza en las piernas de Twilight, y le decía que estaba buscando al poni para disculparse, Twilight parecía algo incómoda, o mejor dicho, abochornada con la cercanía, pero no alejaba a Trixie, al parecer por el evento de ese día, Twilight tuvo que prometer entregarle todas sus cartas a Trixie, y Trixie prometió algo que de todas formas le parecía estúpido intentar repetirse todas esas cosas positivas sobre el futuro frente a un espejo, iba a intentarlo al menos, de forma honesta.

Cuando Twilight se levantó y le dio un beso en la mejilla, Trixie ya había llegado a la resolución, iba a escapar de ese amor, iba a correr hacia una luz más segura.

Pero retrocedamos un poco en el tiempo, ya que esta pareja no es la única que merece atención.

Spike venía trotando de vuelta hacia la biblioteca, pensativo y con la mirada baja, así que no vio a Sweety Belle al lado del camino hasta que esta lo llamó.

-¡Spike! – Gritó con su dulce voz, el dragón se tropezó y casi cae, mirando hacia atrás vio a Sweety Bell llamándolo riendo – Spike ¡Ven aquí de inmediato! – ordenó sonriendo y saltando.

-A sus órdenes mi dama –dijo Spike sonriendo y acercándosele, bajó la cabeza y le dio un beso en la punta de la nariz, se quedaron mirando unos segundos, Sweetie Belle sonrojada y Spike con una sonrisa sugerente – Entonces ¿Qué hace mi dama aquí esperándome?

-Bueno, ayer fue genial, primero – dijo Sweetie Belle riendo.

-Por ti lo que sea.

-¡Pero dijimos que íbamos a tener una cita, y estábamos distraídos, así que no planeamos nada!

-De hecho venía pensando en eso – dijo Spike con una risita – pensaba en ir a verte hoy para que lo planeáramos para otro día.

-Por eso vine, si quieres, nos podemos encontrar en una hora aquí mismo – dijo Sweetie Belle – y solo pasear por ahí… - dijo balanceándose.

-Si quieres claro – dijo Spike – en ese caso tengo que apurarme y prepararme – dijo Spike, en ese momento notó que el pelaje y la melena de Sweety Belle se veían extrañamente planos, como nuevos por decirlo de alguna forma, reconoció el trabajo previo de Rarity - ¿Nos vemos en una hora entonces?

-Si, en una hora aquí mismo – dijo Sweetie Bell, luego se quedaron callados, dándose cuenta de que ninguno quería moverse de ahí, Spike sonrió y se encorvó para abrazar a Sweetie, la yegua se acerco y acaricio con su cabeza el pecho del dragón, Spike le dio un beso en la cabeza.

-Te quiero Sweetie.

-Yo también te quiero Spike – dijo Sweetie Bell, luego de eso se despidieron y Spike se quedó mirando como Sweetie se alejaba sonriendo y saltando, el mismo sonrió, y cuando Sweetie salió de su vista, la sonrisa no se fue, la mantuvo ahí casi como congelada en su rostro, quien lo viera se hubiera dado cuenta de que era extraño, al mismo tiempo intentaba regular su respiración, pensó en si tenía que terminar con ella de inmediato o si era siquiera posible que las cosas salieran bien, no supo la respuesta, pero de todas formas iba a dar la pelea, se dio vuelta y comenzó a correr un poco más rápido de lo necesario.

Llegó a casa y se duchó rápido, pasó un buen tiempo arreglando sus espinas y redondeando sus garras, además de eso tomó unos cuantos de sus ahorros y corrió de nuevo a comprar un ramo de flores antes de que la hora se acabara.

La primera cita fue genial, habían sido amigos por tanto tiempo que sabían perfectamente como estar justos, y ser un tanto más íntimos no fue ningún problema.

El pelaje y melena de Sweetie Belle relucían, tenía solo la cantidad justa de maquillaje para realzar su belleza natural, al parecer Rarity se había controlado, Sweetie Belle llevaba solamente un pequeño sombrero de esterilla y un pañuelo rojo en el cuello, que bajaba cubriendo solo uno de sus hombros, rascaba el suelo con un casco y parecía nerviosa, aunque Spike solo tenía una cosa que decirle cuando la vio, se quedó con la boca abierta uno segundos.

-Me… ¿Me veo bien? – preguntó Sweetie.

-Te vez hermosa mi dama – Sweetie Bell le sonrió y comenzaron a caminar al lado uno del otro.

Como era un caluroso día de verano fueron a tomar helado al Sugar Cube Corner, Sweetie Belle no podía evitar sentirse algo nerviosa, siendo plenamente consciente de que Pinkie los miraba constantemente, no era lo suficiente como para que cuando Spike se le acercara y la estrechara Sweetie no se acurrucara con él con las mejillas encendidas.

Luego fueron a ver una película, luego pasaron por el parque cuando el Sol se estaba ocultando.

Sweetie Belle notaba que incluso con lo seguro que Spike se mostraba, parecía nervioso o inseguro por alguna razón, le parecía difícil creer que pudiese tener el mismo tipo de nervio que ella, pero supuso que todos se sentían así en alguna medida, y se sintió alegre de conocer cada vez más a su dragón.

El defecto era que siendo amigos cercanos por un año, los temas de conversación no duraron mucho, cada vez hablaban menos, intercambiando comentarios cada vez más deshilvanados, eso no hubiera sido malo si Spike no se hubiera visto cada vez más nervioso y angustiado, Sweetie Belle pensaba que lo estaba aburriendo, cuando caminaban a casa de Sweetie, esta intentaba comenzar conversaciones que caían en el vacío, a través del día, Spike se había cercado cada vez más a la yegua, si al principio solo caminaban al lado del otro, ahora Spike tenía una garra acariciando el lomo de Sweetie, cerca de su cuello, para cuando llegaron a la puerta de la casa, hace poco había oscurecido, Sweetie Belle se separó de Spike y se adelantó a la puerta, respiró hondo, tal vez solo fuera algo con lo que tenía que aprender a lidiar, al fin y al cabo casi toda la cita había sido genial ¿Cierto?

-Hoy fue genial – dijo Sweetie antes darse vuelta, cuando se dio vuelta miraba el suelo – podemos hacerlo de nuevo cuando quieras… ¿Spike? – dijo levantando la vista, el dragón la miraba con la misma mirada de la última hora, pero ahora había cierta decisión en su mirada, Sweety se hubiera asustado si no hubiera confiado tanto en el dragón, sin decir nada, Spike hincó una rodilla y puso su rostro al mismo nivel que el de Sweetie, la yegua lo miró a los ojos mientras sentía las garras del dragón acariciando su nuca, al segundo siguiente sintió los labios del dragón acariciando los suyos, no solo junto a los suyos, sintió las blandas y suaves escamas del dragón pasando lentamente encima de los suyos, tan dulcemente como el día anterior.

Pero esta vez fue más apasionado, Sweetie sintió el ansia de Spike y en momento, un momento corto, sus bocas estaban abiertas, Sweetie Belle se sorprendió gratamente, con un saltito, cuando sintió los colmillos y la lengua serpentina de Spike, fue un beso largo, al menos para estándares de primerizo, Spike acariciaba a Sweetie Bell, y ella se dejaba hacer respirando agitada mientras la lengua del dragón parecía querer acariciar y tocar cada rincón de su boca, cuando el besó terminó, Sweetie abrió los ojos lentamente, en las nubes y perdió el equilibrio.

-¡Cuidado! – dijo Spike sujetándola de un hombro, Sweetie Belle se recompuso con una gran sonrisa.

-Wow, eso fue genial – dijo Sweetie Belle – ¿Por eso estabas tan nerviosos? – preguntó la pequeña yegua, Spike se enderezó un poco rascándose la cabeza.

-Si, en realidad era por eso – dijo, no era una mentira, aunque tal vez un engaño, Sweetie se acercó y apoyó su cabeza en el pecho de Spike, se estaba convirtiendo en una costumbre muy rápido.

-Bueno, puedes hacerlo cuando quieras – dijo Sweetie sonriendo – ahora toca la puerta y déjame en cada como un buen caballero.

Spike le acarició la cabeza y tocó la puerta, se sentía algo tocado, no sabiendo si se había comportado como un caballero, pero a Sweetie Bell no le molestaba en lo más mínimo, así que lo dejó pasar.

Rarity abrió la puerta y se apoyó en el marco sonriéndoles a los dos enamorados, Sweetie estaba radiante al igual que el dragón.

-Que encantadora escena, los dos jóvenes enamorados – dijo Rarity con teatralidad – mi pequeña hermana y el caballero más valeroso que conozco, permítanme decirles que me hace feliz a mi también verlos así – dijo abrazando a Sweety.

-Gracias hermana, yo tengo… tengo que entrar, discúlpenme un segundo – dijo Sweety apresurándose al interior, quedaron Spike frente a Rarity.

-Gracias Rarity – dijo Spike, Rarity se lo quedó mirando unos largos segundos sin cambiar de expresión, luego se le acercó lentamente, Spike levantó una ceja, Rarity levantó un casco y rápidamente lo restregó contra los labios de Spike -¡Wow! ¿Eso porque? – Luego vio que el casco de Rarity tenía un tono rosado como el de un suave rímel - ¿Ups? – dijo sin mucho convencimiento.

-Es un rímel ultrarresistente Spike – dijo Rarity con una sonrisa maliciosa y una ceja levantada, Spike tragó y se rascó la cabeza.

-Ups – dijo más serio, Rarity lo miró unos segundos y suspiró.

-Mira, creo que es inútil darte cualquier tipo de discurso, te confiaría a mi hermanita, te confiaría su vida si tuviera que, confío en ti Spike, pero es mi obligación como hermana mayor, así que solo creo que voy a tener que decirte un par de cosas – se acercó y le apoyó suavemente un casco en pecho – quiérela, cuídala y respétala ¿Okey?

-Señora, si señora – dijo golpeando talones y llevando la diestra a la frente, Rarity rio y retrocedió justo cuando Sweetie volvía.

-¿De qué hablan? – preguntó Sweetie.

-Solo terminaba de amenazar a Spike, lo regular – dijo Rarity, Spike rio mientras Sweetie rentaba una ceja.

-Eso no es cierto – dijo Sweety – tu le confías a Spike la confección de tus vestidos, si es por ti puede llevarme donde quiera – dijo Sweetie Belle, Rarity la regaño mientras Spike reía más fuerte.

-En cualquier caso ¿Vas a pasar un rato Spike? – preguntó Rarity.

-La verdad, creo que tengo que ir a reportarme, no he estado en casa en todo el día – dijo Spike.

-Okey, adiós, cuídate – dijo Rarity agitando el casco frente a la reverencia de Spike y entrando, dejándolos solos para que se dieran un último beso de despedida.

Spike se alejaba caminando lentamente, cuando llegó a una esquina y dio la vuelta, enterró su garras profundamente en un árbol cercano, gruñó para sus adentros y luego se dejó caer al suelo.

Lo había hecho, se había controlado, había estado al límite pero se había controlado, solo un beso y había parado… en la calle frente a la casa, pero era un comienzo, era una buena señal.

Recordaba su conversación con Zecora, por supuesto que estaba siendo difícil, en ocasiones le era imposible ahogar ideas y pensamientos que lo estimulaban y horripilaban al mismo tiempo, y ahora Sweetie estaba en la mira… no iba a hacer nada para arriesgarla, incluso iba a terminar de ser necesario… ojalá no fuera necesario.

Spike se levantó y rasgó la corteza del árbol con ira, cuatro largas líneas quedaron en el árbol, como marcas siniestras.

Cuando llegó Twilight y Trixie estaban escuchando la historia felizmente y solo lo saludaron y le preguntaron sobre la cita, se conformaron con pocas palabras y volvieron a lo suyo, el se acostó y se retorció un poco en el sueño antes de dormirse.

A la mañana siguiente, mientras practicaban pociones, Twilight de nuevo parecía algo incómoda, pero esta vez no se alejaba de Trixie, dos partes de su subconsciente chocaban sin que lo notara, Trixie la vio pero ya se había prometido enfocarse en otras cosas, así que no intentó acercarse más, tampoco logró alejarse, pero eso era lo de menos.

Estaba a mitad de su práctica cuando escuchó unos golpes en la puerta, miró hacia el sótano, luego al baño, donde estaba el resto del mundo, pero al parecer tenía que ir ella, dejó los molinos, con los que de todas formas ya había acabado y se levantó para atender la puerta.

Era Lyra.

-¡Hola Trixie! Ya sé dónde está el tipo, o donde va a comer, y se demora mucho comiendo, limpiando y revisando todo – dijo Lyra riendo – de todas formas, no tienes tanto tiempo, si quieres llegar ahí tienes que salir en poco, al fin y al cabo no es que puedas caminar muy rápido.

-Hola Lyra, una pregunta ¿Por qué no simplemente fui a su casa?

-Le molesta darse cuenta de que cualquiera puede saber donde vive.

-¿Por qué en Poniville entonces?

-Por el control de las grandes ciudades, conspiraciones, yo que se – dijo Lyra - ¿Vas? – Trixie lo pensó unos segundos.

-Voy – dijo ordenando todo el material de prácticas.

-¿Qué es eso? – preguntó Lyra desde la puerta.

-Estoy entrenando mi magia – dijo Trixie – pero es solo lo básico.

-Interesante… - dijo Lyra pegada unos segundos en los instrumentos – como sea, luego me vas a decir más de eso, ahora solo saquémonos esto de encima – dijo Lyra liderando el camino.

Trixie la siguió en silencio unos minutos hasta que llegaron cerca de unos matorrales, en ese momento Lyra se escondió y llamo a Trixie, que se internó con ella.

-Okey, mira, en este momento tiene que estar comiendo en el Clovers Café, es el único lugar en que come porque está cerca de los estándares de Canterlot – dijo Lyra, se asomaron a ver y ahí estaba el semental, atareado revisando el menú, que seguramente había revisado un millar de veces – ahí está, solo tienes que ir, decir "lo siento" e irte, como te dije, no creo que debas, si quieres dilo de dientes para afuera.

Trixie lo pensó pero luego recordó lo que dijo Twilight y supo que tenía que ser honesta, era un pobre paranoico, y ella había reaccionado exageradamente, eso era todo, por eso se iba a disculpar.

Comenzó a caminar lentamente en dirección al semental y la gente alrededor empezó a murmurar de inmediato, el rostro de Trixie comenzó a congestionarse con rabia "¿Qué carajo estaban murmurando, porque no se metían en sus propios asuntos?" ahora mismo quería irse del lugar, la situación de que todas la observaran y hablaran a sus espaldas la molestó y no tenía el mejor de los rostros cuando el semental por fin la vio y puso una cara de espanto.

El ceño de Trixie se frunció y mostró los dientes a medida que se acercaba al semental, que se encogía en su silla, Trixie se acercó con un rostro furibundo, algunos ponis a su alrededor se levantaron de sus asientos esperando lo peor.

-¡¿Qué quieres?! – chilló el semental asustado.

-Lfo shenfto

-¿¡Ah, como!?

-Lo siento – dijo Trixie con una mirada contradictoria – exageré, reaccione peor de lo que debería, eso es todo, ahora me voy – dijo dándose la vuelta.

-¿Esa es tu disculpa por estar a punto de matarme? – preguntó en poni con un tono histérico.

-Apenas te toqué pelmazo, y si no mal recuerdo me estabas calumniando, por lo único que me disculpo es porque estabas asustado, confórmate con eso – dijo Trixie.

-¡Yo no estaba asustado, ¿Por qué todos dicen eso?! Mira, la gente del pueblo no sabe qué clase de persona eres pero yo se que – Trixie estaba empezando a enojarse, pero en ese momento apareció un pegaso negro y pudo un ala entre ambos.

-Twich, solo cállate – dijo el pegaso.

-¡Tunderlane! – reclamó en poni.

-Nadie quiere oír sobre tus teorías conspirativas, la mitad del pueblo esta hipnotizado, según tu – dijo el pegaso, luego miró a Trixie – si ya te disculpaste, mejor te vas, entre un paranoico una iracunda no va a salir nada bueno.

-De todas formas no necesita a todos estos idiotas murmurando sobre mi – dijo Trixie bufando y alejándose.

-Los pones nerviosos, nadie sabe que pensar sobre ti – dijo Tunderlane, Trixie se volteó a verlo – a mi honestamente no me importa, confío en la princesa, pero si quieres que dejen de murmurar deberías intentar dar una mejor imagen – dijo Tunderlane, luego se sentó con Twich.

-Eso fue un espectáculo - dijo Lyra una vez habían caminado fuera del lugar – lo reconozco, por un momento pensé que lo ibas a calcinar.

-No calcinaría a un poni, lo anterior fue solo para asustarlo… he tenido que asustar a muchos ponis en el último tiempo.

-Antes de que la princesa te secuestrara.

-Si, antes de eso – dijo Trixie – si lo quieres llamar así.

-De todas formas, me caes bien, tenemos que salir a tomar algún día juntas, y tienes que enseñarme a entrenar la magia así como lo estabas haciendo antes.

-¿No te estás tomando mucha confianza?

-Eso te ahorra el problema de abrirte conmigo ¿Cierto?

-…Cierto.

-¿Lo ves? se que te caigo bien, tu sabes que te caigo bien, los demás formalismos son estupideces, así que, vamos a tomar unas cuantas cervezas, ¿te parece?

-No estaría mal, pero luego de perder el carro por segunda vez con todo dentro, y con lo que ha pasado, no tengo un puñetero bit.

-Esta vez yo invito, eso sí, tengo que ir a avisarle a Bon Bon, si no le digo donde estoy me mata – dijo Lyra rascándose la cabeza.

-Ustedes dos son pareja ¿cierto? – Lyra se pudo algo más seria.

-Si… tú no tienes problema con eso ¿Cierto? – preguntó Lyra alzando una ceja.

-Para nada, pero es práctico saber que yeguas ya están tomadas – dijo Trixie guiñando un ojo, Lyra rio suavemente – entonces, nos juntamos en un rato más, ¿A las ocho aquí mismo?

Estaban en el centro, un par de calles alejadas de la biblioteca.

-Claro, aquí en Poniville solo hay un bar que se pueda llamar como tal, así que no tengo mucha de la vida nocturna que mostrarte – dijo Lyra – pero es un buen lugar.

-Okey, hasta luego Lyra, te veo al rato.

-Un gusto, nos vemos luego Trixie – dijo Lyra trotando lejos, Trixie sonrió, era una poni agradable, más de su estilo que el resto del pueblo al menos.

Cuando llegó a la casa Spike estaba trabajando a toda velocidad y Twilight normalmente en los asuntos de la biblioteca.

-Ah Trixie, hola, estaba algo preocupada, no sabía dónde te fuiste – dijo Twilight.

-Hola Trixie – saludó Spike.

-Hola a los dos, salí un rato con Lyra, y ya me disculpé con el tipo del otro día, así que puedes dejar de pincharme con eso – dijo Trixie.

-Que bueno, ¿Todo resulto bien?

-Si, más o menos – dijo Trixie, se sentó en el sofá y siguió practicando, se hizo el silencio, Trixie sabía que podía intentar acercarse más, pero estaba haciendo justo lo contrario… bien.

Terminó de practicar, luego se duchó y se fue a su pieza en silencio, de debajo de la cama sacó el baúl.

Era acogedor tenerlo consigo, lo había abierto pocas veces, le dolía mirar su contenido, la capa de su madre y el sombrero de su padre, y las pocas pertenencias valiosas más emocional que económicamente que estaban dentro, de entre sus recuerdos revolvió y encontró una pequeña bolsa de cuero, abriéndola encontró dos monedas de oro, monedas antiguas, reliquias casi.

Journe había tomado tres, las más raras y se las había entregado a Trixie de recuerdo, o para que se las tomara, le había dicho, Trixie ya había vendido una, para pagar sus deudas más urgentes, aún estaba hasta el cuello de ellas pero podía salir adelante, esperaba que le extendieran el tiempo de pago, ya que casi se había muerto, y eran las habladurías del momento. Quedaban dos monedas… Trixie nunca había aceptado una invitación a beber, estaba orgullosa de no haber tomado un bit de nadie sin comprometerse y esforzarse en pagarlo, con Twilight era diferente, se había convertido en su amiga, siendo honesta, porque le gustaba más de lo que debería… era hora de intentar dejar atrás el pasado, tomó una de las monedas.

Cuando iba a dejar el baúl de nuevo se dio cuenta de que estaba lleno de polvo, lo limpió con magia rápidamente y para evitar que se ensuciara lo metió en el armario que tenía la habitación.

Cuando salió de la habitación vio a Twilight y Spike bromeando y riendo juntos… había sido una suerte ir a caer a ese lugar, y no había sido la mejor de las huéspedes, seguía manteniendo sus barreras altas y fuertes, llenas de clavos, la amistad no se basaba en momentos emotivos, si no en la convivencia, en el día a día, si quería hacer esto bien, aun escapando de esos momentos donde quería quedarse admirando el flanco lavanda, redondo y turgente… probablemente cálido y sua… ¡Joder! Tenía que dejar de mirarlo… tenía que comportarse como una amiga.

Se acercó a Twilight, ciertamente, con todo lo que había hecho, le tenía más de un cariño, definitivamente le tenía un cariño de amiga, le puso un casco en la cabeza por detrás, Twilight se dio vuelta y cuando la vio le dio una sonrisa.

-Gracias Twilight – dijo Trixie sonriendo – gracias por todo, no creo haberte agradecido todavía por todo lo que has hecho, y nunca voy a poder agradecerte lo suficiente – Twilight le dio una sonrisa tierna.

-Es lo menos que podía hacer Trixie, y está bien, tengo una nueva amiga – dijo Twilight – incluso cuando te vayas, tienes que pasarte por aquí de vez en cuando ¿Okey?

-Promesa – dijo Trixie, luego se adelantó y le dio un fuerte abrazo – voy a salir, no me esperes.

-¿Okey? – Dijo Twilight - ¿Dónde vas?

-A pasar el rato – dijo Trixie sintiendo el peso de la moneda en una bolsa a su costado.

-Bien, cuídate – dijo Twilight con una mirada preocupada, Trixie no lo entendía del todo pero simplemente se encaminó a la salido.

Fue al Quills and Sofas, la tienda vendía… bueno, plumas y sofás, pero tenía cierto aire de negocio de antigüedades que le hacía sospechar que podía hacer negocios en ese lugar.

Cuando entró sus sospechas solo aumentaron, además de los sillones y las plumas, exhibidas como en una tienda cualquiera, las paredes estaban llenas de adornos de apariencia antigua y exclusiva, los suelos y paredes estaban hechos de maderas nobles, parecía como si hubiera retrocedido un par de años o décadas en el tiempo.

Se acercó al mostrador donde un semental azul estaba atendiendo.

-Buenas tardes ¿Qué se le ofrece? – Preguntó el poni, Trixie saludó con la cabeza, sacó la moneda de la bolsa y la dejó en el mostrador, el semental alzó una ceja mirando la moneda unos segundos – espere un segundo – se adentró en la tienda unos minutos, mientras Trixie esperaba mirando para todos lados.

Un anciano apareció junto con el semental, se acercó y miró la moneda un momento, tenía el pelo blanco, estaba arrugado, y parecía frágil y pacífico, pero cuando vio la moneda algo despertó en él y Trixie vio la sonrisa del comerciante.

-Me traes una fina pieza de antigüedad señorita – dijo el anciano – si me haces el favor de pasar ¿Cuál es tu nombre?

-Trixie.

-Trixie, por favor pase - dijo indicando el interior de la tienda, Trixie dudó unos segundos y luego entró.

Era una oficina no muy grande, pero que esta vez la hacía devolverse unos cien años en el tiempo, tenía escaparates de antigüedades y objetos coleccionables, y todo tipo de pipas, Trixie pensó que deberían ser sus antigüedades favoritas, siendo su cutie mark un pipa.

-Esta es mi tienda, tengo amigos y conocidos coleccionistas, y de vez en cuando hago negocios con lo mismo – dijo el poni sentándose y apuntando a una silla delante de él a través del escritorio, soy el señor Waddle.

-Buenas tardes señor Waddle – dijo Trixie – me daba la impresión de que podía negociar aquí, quiero vender la moneda, no sé cuánto podría obtener, pero necesito el dinero.

-Mmm… - el poni se sujetó el mentón pensativo – bueno, puede estar segura de que le voy a dar un precio justo, al fin y al cabo, nadie se atreve a engañar a la protegida de una princesa – Trixie arqueó una ceja, pero no dijo nada – solo por curiosidad ¿Dónde obtuvo esta moneda? – el poni todavía tenía la moneda en su casco, y se puso a examinarla atentamente.

-Mi tío solía salir de aventuras fuera de Equestria, una vez encontró un cofre abandonado lleno de monedas, la mayoría no valía demasiado, me dio las tres más raras como recuerdo, o para que me las tomara, según sus propias palabras… ya tuve que vender la más común, esta es la segunda más rara, la otra no pienso venderla.

-Oh… de todas formas amaría ver esa moneda, si es más rara que esta, ya es decir mucho – dijo agitando la antigüedad – la producción de esta moneda fue prohibida poco después que el banco de Canterlot la produjera, fue una orden directa de la princesa.

-Me imagino.

-"El Sol sobre las sombras" y una Luna rota, obviamente celebrando la derrota de Nightmare Moon, fue común un tiempo, pero como con cualquier objeto, se fue haciendo cada vez más extraña, no rarísima, se pueden encontrar un buen número de estas, casi cualquier coleccionista de monedas que se aprecie tiene o está buscando una. Esta moneda, tiene casi mil años de antigüedad – Trixie no hizo ninguna señal, intentando no llamar la atención, tampoco el, pero después de un segundo sonrió – aunque alcanzaron a fabricar miles y la gente siempre apreció este ejemplar, así que no es nada del otro mundo, tampoco voy a aprovecharme de una poni que estuvo a punto de morir y que seguramente tiene dificultades… Te digo que vamos a hacer, vas a empeñar esta moneda, con un interés del cero por ciento, y me firmas un compromiso de venta por un setenta por ciento de la ganancia que le saque a la moneda, te aseguro que puedo sacarle un buen precio, entonces, luego te pago lo que exuda sobre el empeño, en este momento te puedo dar 250 bits, probablemente una vez la venda pueda darte un poco más… claro que si tienes una moneda más rara, podrías sacarle mucho más dinero, justo después de esta empiezan a ser monedas rarísimas – para ese momento Trixie sonreía con ganas, no esperaba tanto dinero como mínimo, el amable anciano le había arreglado todo, y si confiaba en su palabra, seguramente era un precio justo, y tenía razón, nadie quería estafar a la protegida de la princesa, el rumor solamente podría arruinar un negocio.

-Yo no sé casi de esto y no he dicho casi palabra, pero confió en usted – dijo Trixie – podemos firmar inmediatamente el compromiso de venta y el de empeño.

Firmaron y se dieron los cascos, de una caja fuerte el poni sacó los 250 bits, Trixie le pidió que los separara en una bolsa de cien y otra de ciento cincuenta, luego le pidió papel y pluma, y se fue con el dinero.

Dejó los ciento cincuenta bits en la biblioteca sin que nadie la viera junto con la nota, y luego fue a encontrarse con Lyra.

Twilight estaba encantada con tener a Trixie viviendo con ella, había empezado a conocer aspectos de ella que le parecían interesantes y de alguna forma encantadores, pero lo que más le sorprendía, a la vez que la entristecía, era que cada vez que hablaban parecía que había pasado por más dificultades, por más penurias, para quedar así de herida, pero no solo había pasado por todo eso, y había quedado tan dolida como la había visto ese día en el hospital, llorando de rabia, ahora mismo estaba intentando superarlo y dejarlo atrás, Twilight no se imaginaba lo difícil que era, pero estaba halagada de haber sido ella la que la había abierto a esa recuperación, y que de hecho empezase a recurrir a ella, a confesarle cosas.

Claro que estaba preocupada, día a día, quería saltarle encima y preguntarle de su pasado y de su vida, saber de ella, y se decía que no, que tenía que darle su espacio, su tiempo, estaba impaciente, y además siempre tenía el miedo de que se fuera sin decir nada, de hacer o que alguien hiciera algo y se enfureciera y se fuera de Poniville más dolida e infeliz que antes.

Cada vez que la abrazaba sentía un calor dentro suyo, lo atribuía a que esa poni fuerte la estaba tomando como confidente, era algo que la hacía sentirse halagada, y a la vez pensaba en que no quería perder ese contacto, quería que se quedara ahí, no quería imaginarla regresando a un mundo tan agresivo como el que estaba acostumbrada, rodeada de ponis desconocidos… "me estoy apegando demasiado a Trixie" pensó con una sonrisa.

Cuando se acercó y la abrazó esa tarde la alegro, pensaba que por fin estaba abriéndose por decisión propia, claro que cuando le agradeció con tanto cariño se asustó, luego eliminó el pensamiento de su mente y siguió con sus cosas.

Dieron las ocho de la noche, a las nueve estaba preocupada, a las diez estaba pensando en salir a revisar y preguntar por las calles mientras controlaba su respiración y se mordía los cascos, a las diez y media estaba convencida de algo había pasado, en ese momento volvió a la puerta, estaba a punto de salir cuando vio una bolsita encima de un mueble que no había visto antes en su preocupación, la abrió y reveló un gran montón de bits, Twilight tragó y sus ojos se abrieron con algo parecido al espanto, tomó la nota que estaba dentro y leyó.

"Twilight, gracias por todo lo que has hecho por mí, no sé si es por orgullo o por dignidad, pero cada me siento más mal por recibir todo sin agradecer en nada, con esto al menos espero regresarte parte de lo que te debo, al menos la parte económica, ciento cincuenta bits, creo que son suficientes y puedo sentirme más a gusto conmigo misma, de nuevo muchísimas gracias, tu amiga, que te quiere, Trixie"

Twilight estaba punto de llorar cuando llegó al final de la carta, Trixie estaba equivocada, ¿Cómo no podía verlo? Tenía que quedarse más tiempo, si se iba… si se iba en este momento las cosas iban a ser iguales, lo intuía, tenía que encontrarla, el papel se le cayó de las manos y se restregó los ojos mientras pensaba en la yegua vendada saliendo de la ciudad, no pensó por un segundo que su reacción fuera exagerada, además le dolía que no se hubiese despedido, le dolía mucho, corrió hacia su habitación, buscando el baúl, el baúl tenía que estar debajo de su cama, no se hubiera ido sin él.

Miró debajo de la cama y no lo encontró, dio un fuerte golpe con su casco contra el suelo, junto con un gruñido, Spike salió de su habitación con una ceja levantada.

-¿Qué pasa Twilight?

-Trixie se fue – dijo con la garganta ronca.

-Ou… y me empezaba a caer bien… bueno, supongo que está bien…

-¡No está bien, no puede irse! – era solo lógico, todavía estaba vendada, no podía salir así, la gente todavía la veía con malos ojos, todavía no tenía un carro ¡NO PODIA IRSE! – Voy a salir a buscar, tu quédate aquí – dijo corriendo y saliendo sin que Spike reaccionara para decirle algo.

Casi a la once de la noche nadie está despierto en Poniville, había muy pocos ponis, y aunque todos parecían querer ayudar a la princesa, ninguna había visto a Trixie.

Después de unos interminables veinte minutos Twilight vio volando en el cielo a Rainbow Dash, la llamó con un grito, Rainbow bajo más lento de lo normal, con el rostro rojo, seguramente había estado bebiendo.

-¿Qué pasa Twilight, porque tan alterada? – preguntó recuperando el equilibrio.

-¿Ha visto a Trixie? – preguntó Twilight inquieta.

-¿Trixie? Si está en el bar con Lyra ¿Por qué?

Twilight sintió una puntada en el pecho.

-Oh, gracias Rainbow – dijo encaminándose al único bar de Poniville "¡Ciento cincuenta bits y va y se larga!" gritó empezando una carrera, el rostro de Rainbow se ensombreció cuando escuchó eso, no dudó un instante y salió hacia la biblioteca.

Twilight entró al bar casi como una furia, y vio a Trixie riendo junto con Lyra, ambas parecían estar entretenidas hablando, no parecían borrachas, solo algo achispadas, el dueño del bar, al ver a la princesa por primera vez en su local se adelantó eufórico.

-¡Princesa Twilight! Que sorpresa verla por…

-Ajá – dijo sin escucharlo y caminando hacia la mesa, a medida que se acercaba y veía a Trixie y Lyra hablando animadamente, muy animadamente, se le empezó a llenar el pecho de ira, Trixie la vio y encima tuvo el descaro de sonreírle, como si se le hubiese olvidado que se fue sin despedirse.

-¡Twilight, hola, no esperaba verte por aquí! – dijo alegremente Trixie, para ese momento algunas miradas estaban puestas en la princesa, Lyra también se dio vuelta pero la amenaza del rostro de Twilight la hizo callarse.

-¡¿En serio, solo sonríes y saludas como si nada?! – Preguntó Twilight en voz alta, los ojos estaban enterrados en ella, Trixie a su vez se veía confundida pero firme - ¡Ciento cincuenta bits y te largas, como si nada, después de todo lo que he hecho! – dijo Twilight, ahora la gente se puso seria, Lyra por su parte parecía confundida, pero las palabras no parecieron gustarle, miró a la princesa con el ceño fruncido

-¿De qué demonios estás hablando?

-¡Eso! ¿Dejas ciento cincuenta bits en una mesa y te vas sin despedirte? ¡Estuve esperando hasta las diez, no sabía dónde estabas, herida y recuperándote! – Ahora se hacía interesante, Trixie no era una ladrona, bien, ahora era la exagerada reacción de Twilight la que daría que hablar, Trixie se sonrojó un poco más notando la embarazosa situación.

-Uno, siempre me he recuperado rápido, y además estoy controlando cuanto bebo, segundo, salí con Lyra, estoy bien, y tercero, Twilight ¿¡De dónde demonios sacaste la idea de que me estoy yendo!? – dijo Levantando los cascos.

-¡Tal vez porque desapareció tu cofre y dejaste una carta de despedida! – Twilight estaba alterada, cierto, pero Trixie también notó que había cometido un error, salir hasta tarde sin decirle a nadie, y dejar una carta que parecía despedida con un motón de bits, cualquiera hubiera pensado lo mismo que Twilight, aunque primero tenía que aclarar el asunto.

-El cofre lo guarde para que no acumulara polvo – dijo Trixie – no me despedí en la carta tampoco, solo salí a beber algo.

-… ¿Entonces no te vas? – dijo Twilight respirando algo más calmada, luego de unos segundos en confundido silencio.

-No, solo quería devolverte algo de lo que has hecho por mí…

-Oh, okey… - dijo Twilight mirando al suelo sintiéndose algo avergonzada, pero al mismo tiempo estaba feliz y calmada, se había asustado mucho por un momento – igual podrías haberme avisado ¿A qué hora pensabas llegar? No puedes esperar que no me preocupe si llegas tarde, todavía te cansas y caminas lento…

-Lo sé, lo siento, es que no llegué a pensar en eso, he estado años sin que nadie se preocupe de mi ni nadie se interese de si me voy o llego de un lugar, simplemente no se me pasó por la cabeza, lo siento Twilight, tengo que recordar pensar en eso - dijo Trixie, la gente empezaba a dejar de mirarlas, era una discusión más intima de lo que se podría esperar, pero se estaba calmando, Trixie se levantó y se acercó a Twilight - ¿Estás bien? – le dijo poniendo un casco en el hombro.

-Si, yo… lo siento, no debería haber venido tan alterada y gritarte, me exalte demasiado.

-No importa, de hecho es encantador – dijo Trixie sonriendo, Twilight la miró levantando una ceja – hace un mes nunca hubiera creído que alguien se iba a preocupar tanto por mi… - se miraron a los ojos unos segundos sonriendo hasta que se volvió incómodo, bajaron las miradas algo sonrojadas – Como sea, ya que estás aquí puedes pasar un rato con nosotras – Twilight miró a Lyra, nunca se habían hablado demasiado, pero se sonrieron y se saludaron.

-Discúlpame también, no sé qué pasó – le dijo Twilight.

-No se preocupe princesa – le dijo Lyra.

-Dime Twilight.

-Bien entonces Twilight – Twilight sonrió, pero entonces tomó una expresión aproblemada.

-Pero no puedo quedarme, Spike debe estarme esperando – dijo Twilight, en ese momento el propietario, color leche con café, de melena y bigote negro y rizado, saltó.

-Por favor princesa, nosotros podemos solucionar eso – dijo el poni casi en un ruego - alguno de mis empleados, o yo mismo, podemos ir a su hogar a avisar que se queda hasta tarde.

-Oh, bien, que atento, puede decir que todo está bien, que voy a volver con Trixie, tarde – dijo Twilight sentándose.

-A la orden – dijo saliendo rápidamente por la puerta, se sentó al lado de la pared que Trixie le había dejado, y luego Trixie se sentó a su lado.

-No sabía que tenían ese tipo de atención – dijo Twilight alegremente, pidiendo luego un trago al garzón, Lyra y Trixie rieron.

-No lo tienen Twilight – dijo Lyra – pero cualquier propietario haría lo mismo para mantener a una princesa en su local.

-Si, seguramente de ahora en adelante va a jurar que tiene una relación de conocidos y que este es tu bar favorito y así – dijo Trixie.

-Wow, ¿En serio? ¿Tendría que detenerlo? – dijo Twilight, los otras dos rieron de nuevo.

Cuando el dueño llegó a la biblioteca, encontró a un Spike confundido y una Rainbow Dash sombría, les dio el mensaje de Twilight y se fue, a los segundos Rainbow se levantó.

-Spike ¿Dónde duerme Trixie? – preguntó.

-Detrás de esa puerta – dijo el dragón, Rainbow entró a la habitación de Trixie y se quedó mirando la cama unos segundos, luego se elevó en el aire y acometiéndola la rompió completamente.

-¡Hey, Rainbow Dash, que demonios haces!

-¡No voy a dejar que Twilight se deje pisotear y Trixie vuelva aquí como si nada! – En ese momento Spike notó que Rainbow estaba algo más tomada de lo que creía - ¡No puede robarles, irse de fiesta, y que luego Twilight venga y diga que todo está bien, yo no lo permito! – dijo intentando ir al living, antes de eso, y considerando que esa pieza no tenía ventanas, pudiendo encerrar a alguien, Spike lanzó una llamarada de fuego que le cortó el paso a Rainbow.

-¡¿De qué estás hablando, pegaso loca?! – Dijo Spike - ¡Trixie no ha robado nada!

-Supongo que Twilight no te dijo, pero yo lo escuché – dijo Rainbow, intentando avanzar de nuevo, Spike lanzó otra llamarada y se puso delante de la puerta.

-¡Y yo te digo que no! No sé qué escuchaste o que tan mal sonó, pero estás borracha y no piensas bien, te aseguro que Trixie no ha robado nada… al menos no de nosotros.

-¡Si es de otra persona solo lo hace peor, ahora sal de mi camino o te muestro como una pegaso loca y borracha pelea!

-¡Pues adelante, si quieres ver que puede hacer alguien con dedos! – dijo Spike, había estado practicando movimientos, no estaba seguro si esos, sus dedos y el alcohol podían darle la ventaja pero Rainbow no estaba en sus cabales.

Pelearon un buen rato antes de calmarse y decidir a esperar a Twilight, en un silencio incómodo.

-Todavía me siento mal por que hayas vendido tu moneda- decía Twilight, estaba sonrojada por el alcohol y su poco aguante, aunque Trixie y Lyra estaban peor, habiendo estado bebiendo dos horas antes que ella.

-Ya te dije que no te preocuparas, todavía tengo una, y Journe me dijo que era mucho más valiosa que las demás, no es que la vaya a vender, pero bueno… - Trixie estaba borracha, había estado tomando cerveza y luego un poco de ron añejo, su cabeza estaba nublada, estaba sentada casi en la mitad del asiento, arrinconado a Twilight, y estaba apoyando el codo en la mesa con la mirada vuelta hacia ella.

-Básicamente así es como me volví la estudiante de Celestia – dijo Twilight, Lyra la estaba escuchando sorprendida, Trixie no parecí sorprendida en lo más mínimo.

-¿Volviste gigante a Spike, en serio? – ese tema a Trixie ya no le molestaba – impresionante.

-A mi no me cuesta creerlo – dijo Trixie, sus ojos se cerraban y lanzó un largo y poco elegante bostezo, eran pasado las doce de la noche – demonios, antes podía estar despierta hasta cuando quisiera, quiero mejorarme pronto, y quitarme las vendas pronto, y hablando de eso ¿Cuándo van a terminar de construir? hace días tendría que haber estado listo.

-Se encontraron con más problemas de los que preveían, yo creo que simplemente dieron ese tiempo queriendo impresionar a dos princesas, como sea, mañana van a abrir las nuevas habitaciones – dijo Twilight – hablando de eso ¿estas muy cansada?

-Si – dijo Trixie, se recostó contra el hombro de Twilight – tengo sueño, parezco niña – se acurrucó contra ella y tomó su brazo como si fuera una almohada, Twilight se enterneció con el gesto, le hizo cariño con el casco libre – Lyra las miraba fijamente.

-Deberíamos irnos – dijo Twilight – si no vas a dormirte aquí.

-Okey – dijo Trixie levantándose lentamente, le hubiera gustado quedarse un rato cerca de Twilight, tendría que haberse atrevido antes… ahí iba de nuevo, había tomado una decisión que no respetaba en lo más mínimo, se traicionaba a cada momento, apenas se levantó quiso encontrar una cama para dormir, salieron del local y se despidieron de Lyra, que partía en otra dirección, Trixie caminaba muy lento, tanto, que por un momento pensó que no llegaría, hasta que un brillo lavanda tomo su cabeza y lo apoyó en el hombro de Twilight.

-¿Twilight?

-Apóyate o te vas a caer antes de llegar, debimos habernos ido antes – dijo Twilight con una sonrisa de disculpa.

-No, fue divertido – dijo apoyando un poco de su peso en Twilight, Twilight abrió la ala contraría y aleteó lentamente como contrapeso.

-Si, la verdad fue divertido, podríamos hacerlo más seguido – dijo Twilight, Trixie solo asintió, estaba rendida, así que llegaron a la biblioteca en silencio, cuando la abrieron, vieron a un Spike y una Rainbow Dash bastante maltratados, Rainbow además estaba molesta porque Spike había podido controlarla, aunque luego de la pelea y más sobria sabía que había metido el casco… tal vez.

-… ¿Qué pasó aquí? – preguntó Twilight cuando ambos la miraron sombríos.

-Antes que cualquier cosa – saltó Spike callando a Rainbow antes que dijera algo - ¿De dónde salieron esos bits?

-Vendí una moneda antigua – respondió Trixie rascándose un ojo – era un recuerdo, el señor Waddle me la compró.

Rainbow tragó saliva mientras el dragón la miraba levantando una ceja.

-Pensé lo peor, cuando te escuché hace unas horas – dijo Rainbow – dijiste "ciento cincuenta bits y va y se larga" y estaba algo tomada, fue un malentendido.

-… Esperen… - dijo Trixie - ¿De donde pensaban que lo había sacado?

Rainbow se encogió.

-Esa fácil pensar que te lo habías robado, con lo que dijo Twilight- dijo Rainbow – lo siento ¿Okey? – definitivamente no se veía arrepentida, Trixie comenzó a molestarse.

-Eso es una cosa, otra es ¿Por qué me preguntaron luego de que llegara con Twilight? Seguramente Spike te explicó que yo había dejado dinero – Trixie miró a Spike - ¿Qué pensaron que había hecho?

Se hizo un largo silencio, Trixie cada vez se fue tornando más sombría, pero estaba muy cansada como para armar un espectáculo, Spike también, eso no lo había previsto.

-Ah, váyanse a la mierda un rato, los dos, me voy a dormir – ninguno respondió, pero una vez Trixie abrió la puerta se miraron entre sí espantados, Trixie se dio la vuelta y los miró con odio, luego tomó las mantas de su cama y fue al sillón.

Twilight los miró y fue rápidamente hasta la habitación, soltó un gritito y se devolvió furiosa.

-¡Rainbow Dash ¿Cómo se te ocurre?!

-¡Okey, okey, lo siento, estaba borracha, te vi alterada, a punto de llorar, escuché eso y me alteré, exageré, metí el casco ¿Bien? lo siento Twilight, lo siento Trixie! – Trixie ni siquiera la miró – Te voy a pagar, te juro que te voy a pagar.

-Está bien, te perdono, ahora vete – dijo Twilight indicándole la puerta, Rainbow salió cabizbaja.

-Y tú no te quedas ahí – dijo Twilight apuntando a Trixie, la hizo levitar.

-¡Wow, ¿Qué haces?! – Preguntó, Twilight la dejo encima, en el balcón… donde estaba su cama – no voy a dormir aquí mientras tu duermes en el sillón.

-¡Tu eres la que está convaleciente!

-Me niego a dormir aquí si tú duermes en el sillón.

-Pagaste arriendo, no puedes dormir en el sillón – dijo Twilight con una sonrisita.

-Eso… eso fue bajo Twilight, y de todas formas me niego – Twilight sonrió.

-Eso tiene una solución fácil – dijo Twilight, luego subió la escalera y se quedó al lado de Trixie – tienes que dormir bien, mañana tienes hora con el médico.

-Entonces… ¿Dormimos juntas? – hizo todo el acopio de autocontrol para el shock no apareciera en su rostro.

-Dos ponis caben perfectamente – dijo Twilight – lo comprobé cuando Rarity y Apple Jack estuvieron aquí.

-Okey… Okey – dijo Trixie asintiendo.

-Trixie – se escuchó desde abajo, Trixie miró a Spike un segundo con el rostro marcado con la rabia, y peor, pena - … mejor, mañana hablamos.

-Bien – respondió secamente Trixie, Spike fue a su pieza cabizbajo.

Como sea, vamos a dormir, estoy muerta y tú estás peor – dijo Twilight acostándose en un lado de la cama, Trixie se acostó del otro, era plenamente consciente de que la espalda de Twilight estaba a unos cuantos centímetros de la suya – Buenas noches Trixie.

-Buenas noches Twilight – aunque dijera eso, incluso con lo cansada que estaba, no podía dormir, la llenaba un necesidad de acercarse a Twilight, al menos un poco, al menos un contacto, y se hacía cada vez más fuerte, cuando se levantó a verla, tenía la respiración regular de alguien dormido, lentamente se acercó y apoyó su espalda contra la espalda contra Twilight, bien, tal vez así pudiera dormir tranquila.

En ese momento Twilight se giró, Trixie suspiro con fastidio, al momento siguiente Twilight tenía un brazo encima de ella, en lo que era el inicio de un abrazo ¡¿Estaba dormida?!

-Ah, señor Smarty Pants – dijo Twilight – podemos seguir estudiando mañana, ahora hay que dormir… - si estaba dormida… Trixie podía quedarse ahí, pero era una posición incómoda, Twilight pronto se daría vuelta, joder, se estaba traicionando de nuevo, no importa cuánto intentara alejarlo, siempre volvía, recordó ayer cuando Twilight la consolaba… cuando la fue a visitar al hospital… eso era lo que más la conmovía, que fuera a ver a una malhumorada y molesta Trixie. A la mierda, se acercó a Twilight lentamente, hasta que el casco delantero cayó, en ese momento Twilight cerró el abrazo y Trixie sintió la panza de Twilight en su espalda, Trixie apenas podía respirar normalmente, se levantó un poco, podía ser paciente y dejarlo así, o arriesgarse y despertar a Twilight en una vergonzosa maniobra, decidió lo segundo, con un poco de magia (el impulso no hace una presión específica y es más difícil detectarlo dormido) llevó el otro casco hasta que quedó bajo su cuello y se recostó de nuevo, se apegó más a Twilight y esta de nuevo se acomodó, Trixie estaba en las nubes, era emocionante incluso tener a alguien abrazándola en sueños, pero con Twilight… era emotivo.

Respiraba con dificultad, sentía el calor de Twilight alrededor suyo, como una cubierta de cariño, ya no solo algo intangible, algo físico, intentó relajarse y dormir, aunque tenía el corazón a mil por hora, comenzó a fantasear, con que Twilight se despertara y mordisqueara su oreja, o acariciara su pecho, y luego siguiera bajando su casco, hasta… ¡Ha mierda, contrólate, eres una yegua adulta! Trixie respiró profundo y se relajó, estaba quedándose dormida cuando sintió el ala de Twilight cubriéndola, se durmió con una sonrisa en el rostro, más feliz de lo que se había sentido en años.