Damon's POV
La tenía entre sus brazos, la estaba besando como si se le fuera la vida en ello. Sus labios moviéndose a un ritmo apasionado. Aquella boca y aquel cuerpo con el que no había parado de soñar desde aquella noche en el río, finalmente eran suyos. Y no tenía la más mínima intención de dejarla marchar.
Estaba mal, lo sabía. Habían sido hermanos por mucho tiempo, pero ya no más, no lo permitiría, él no quería seguir siendo su hermano. Y aunque lo señalaran con el dedo, aunque lo juzgaran, aunque lo condenaran de por vida, no sería capaz ya nunca de apartarse de su lado.
Que le den si pensaban que iba permitir que pase un segundo más como aquellas ultimas semanas, con aquel idiota paseándose por allí con ella como si le perteneciera.
Además, algo incorrecto, no podía sentirse tan condenadamente bien. Su cuerpo entero estaba vibrando de pasión y deseo, su corazón martilleaba en su pecho, y podía sentirla temblar contra él. Ella también estaba sintiendo aquello, esa conexión que había surgido entre ellos y ya no podían negar.
La sintió tensarse ligeramente entre sus brazos y se apartó suavemente de él. Lo miró a los ojos con una mirada contrariada, como si no supera que decir o hacer al respecto.
-Damon…- Le dijo en un susurró.
-Como se te ocurra decirme que está mal, fue un error, o "solo un beso"- Dijo imitándola graciosamente- Juro por Dios que te daré una tunda.- la amenazó.
-¡Damon!- le espetó con una sonrisa apareciendo en su rostro.
El chico acarició su mejilla y unió sus frentes dando un largo suspiro.
-Ya nada importa Elena, y si quieres piensa que estoy loco, soy un pervertido o lo que sea que quieras pensar- Comentó con los ojos cerrados.- Pero por lo que más quieras no me apartes de ti- Abrió los ojos y separándose unos milímetros puso ambas manos en su cara- Prométeme que estaremos juntos en esto, no se a donde nos llevara, si está bien o mal, si será posible, pero quiero que lo descubramos juntos.- Le acarició las mejillas con los pulgares.
-¿Quieres que tu y yo...?- dudó la chica.
-Estemos juntos- Completó. Dios, aquello era una locura, una hermosa y prohibida locura.
-Papá nos matará- Dijo bajando la mirada preocupada.
-No tiene porque enterarse ahora, primero vemos que es esto que nos pasa y como lo manejaremos- Bajó sus manos y las paseo por sus brazos- Por favor princesa, arriésgate conmigo.
Estoy arto de fingir que sólo eres mi hermanita y te veo como una niña- Su mirada se intensificó- debes aceptar, que para mi eres una mujer, la más hermosa y dulce mujer que eh conocido, y te quiero conmigo. Vio como la mirada de la chica se dulcificó, como subió las manos a su cuello, y supo que había ganado.
-Está bien, pero despacio, esto es demasiado raro- Comentó un poco sonrojada.- Una cosa es soñar con ello y la otra es que en verdad pase, nunca hubiera imaginado estar así contigo- desvió la vista.
-¿Soñabas con esto?- Comentó pícaro.
La chica lo miró mortificada. -Yo…- Intentó, pero él la silencio.
Lanzó una risa alegre- Tranquila, yo también soñé con esto- Le confesó con un giño.
A lo que ambos rieron.
-Arderemos en el infierno- Comentó en broma la chica poniendo los ojos en blanco.
-Pero juntos princesa, siempre juntos.- Y selló aquella promesa con un tierno beso.
Se recostaron en la cama de Elena y se quedaron allí en silencio, abrazados, simplemente sintiéndose el uno al otro.
Dios, acababa de besar a su hermanita, a su pequeña, a su tierna y dulce Elena. Maldición, ¡le llevaba 12 años! Era un maldito pervertido. Pero un maldito pervertido feliz. Se había cansado de ir contra sí mismo, de negárselo, de intentar olvidarlo. Quería a esa pequeña testaruda para él y ya no se permitiría estar distanciado de ella. Ni aunque él mismo pensara que era una locura. Era cuestión de que ambos se acostumbraran a aquella nueva situación.
Suspiró pensando en todo lo que les quedaba enfrentar. Muchas cosas habría en medio. Pero juntos lo lograrían, siempre habían podido superarlo todo cuando estaban juntos. Eran invencibles.
Con aquél ultimo pensamiento en su cabeza y la acompasada respiración de Elena en su cuello, se quedó profundamente dormido.
Cuando abrió los ojos a la mañana siguiente lo primero que vio fue una sonriente Elena observándolo recostada en su pecho.
-¿No fue un sueño verdad?- Le preguntó apenas lo miró.
-No lo fue- Le sonrió él y la atrajo hacia así para besarla.
Cuando se separaron ella lo miró algo triste- No puedo evitar que una parte de mí se sienta culpable por esto.- Le dijo mirando hacia abajo.
-Lo sé princesa- Le acarició la cara- También me pasa, pero no podemos dejar que lo que el mundo dice que es correcto interfiera en lo que sentimos.- Le dio un toquecito en la nariz.- No quiero seguir siendo un amargado y vivir infeliz.
-Tampoco yo- sonrió ella.
Se besaron un largo rato después de aquello. Era increíble, aún no caía del todo en la situación. Pero estaban juntos y ella le había dicho que sí.
¡Estaban juntos! sin previo aviso, soltó una risa de inmensa felicidad y Elena se contagió murmurando un "estas de mente".
Cuando dieron las 10 de la mañana bajaron por algo de desayunar, y decidieron que pasarían el día fuera, querían aprovechar para explorar todo aquel mundo nuevo que se abría ante ellos y no podrían hacerlo en la casa, no podían ser descubiertos.
Riendo como dos críos en medio de una travesura, pusieron algo para el almuerzo en una bolsa y fueron a las cuadras, allí cada uno ensillo a su caballo y seguidos por Polo se dirigieron al bosquecillo de Elena.
Se tiraron sobre una manta a orillas del río y entre carisias y besos hablaron de todo un poco. Damon recibió una llamada de Rick preguntándole donde se había metido y éste le dijo que estaba ayudando a Elena con unas cosas. Rick, contento de que hayan vuelto a la normalidad, suspiró y sin más preguntas le deseo buen día.
Comieron tranquilamente y por eso de las dos de la tarde cuando el sol quemaba firme en el cielo, Damon arrojó a Elena al río y comenzaron una graciosa guerra acuática.
Así entre juegos y risas pasaron el resto de la tarde, disfrutaban ahora el atardecer recostados sobre la manta abrazados y sonrientes.
-Deberíamos regresar ya- dijo la chica con aire soñoliento.
-Sí, deberíamos- contestó el besándola dulcemente.
Ella lo apartó luego de 1 minuto. – Si me besas así no regresaremos nunca- dijo risueña.
El rió y paseó la mirada por alrededor. Estaba anocheciendo ya, hora de regresar a la realidad y volver a la mansión. Su vista sin querer se fijó en la roca de Elena y un golpe de recuerdos lo invadió. Tragó saliva.
-¿Qué pasa?- dijo ella girando, ya que estaba de espaldas a donde él veía. Cuando encontró el mismo punto que miraba el chico, tardo un segundo en comprender lo que había pasado. Se sonrojó fuertemente.- Damon…- Dijo
-No pasa nada princesa- LA tranquilizó con una sonrisa apenada- Volvamos a casa- Dijo y la ayudó a levantarse.
Anduvieron todo el camino en silencio algo apenados. Cuándo entraron a la sala una impaciente Rose estaba sentada en el sofá.
-¡Damon!- exclamó arrojándose a sus brazos- te estuve esperando por horas- agregó poniendo morritos.
-Debiste haber llamado antes de venir- le dijo cortante y se apartó de ella. Nunca le había gustado la forma en que Rose se tomaba libertades con él.
-Lo siento, creí haberte dicho ayer que venía- dijo molesta por su actitud.
Lo había olvidado.
-Yo…- Dijo Elena bajando la mirada- Los dejo, buenas noches- Se dirigió a la escalera pero Damon la frenó.
-Espera princesa, subo contigo- Se dirigió a Rose.- Si me disculpas tengo cosas que hacer con Elena, luego te llamo.- y sin más subió tras la castaña.
Dejando a una molesta Rose resoplando en la sala.
Siguió a Elena a su cuarto y entro tras ella cerrando la puerta.
-Siento eso- le dijo sincero.
-Está bien, no es nada- comentó la chica algo desanimada.
-¿Y porque la cara?- preguntó acercándose a ella.
-Es solo que me da un poco de envidia- reconoció sonrojada.
-No tienes de que, no siento nada por ella ni estoy…- Fue interrumpido.
-Lo sé, no es eso- lo miro a los ojos- es solo el hecho de que puede abrazarte y hacer contigo lo que quiera, donde quiera y cuando quiera- bajo la vista- y yo no tengo esa posibilidad.
-Se a lo que te refieres- dijo comprensivo y la abrazo.- Pero no tendremos que escondernos para siempre- Le acarició la espalda un par de veces y luego separándose la miró a los ojos- Pero por el resto, puedes hacerme lo que quieras, cuando quieras y donde quieras- Dijo pícaro guiñándole un ojo.
Ella se sonrojó y soltó una risita. -¿Has dicho cuando quiera?- comentó coqueta, subiendo las manos por su pecho.
-Ajam- comentó el tensándose de anticipación.
-¿y también lo que quiera?- dijo en un tono más bajo acercando su nariz a su cuello y rozándolo.
-S...sí- dijo Damon cerrando los ojos y conteniendo la respiración.
-¿Y donde quiera verdad?- le susurró en el oído mordiéndole el lóbulo de la oreja.
Con un demonio, sí que sabía jugar pensó Damon.
Al no obtener respuesta la chica fue bajando con besos por todo su cuello y al llegar al punto en que estaba el borde de su playera, le dio un pequeño mordisco.
Damon saltó en el lugar y soltó un leve gemido. – E…Elena- tartamudeó.
Ella se apartó y puso su mejor cara de niña buena- Esta bien, está bien, dejaré de abusar de ti- y riendo se dirigió al baño.
El se quedó allí, agitado y con una sensación de vacío. Sonrió como un bobo, aquella mujer lo iba a volver loco. Se tiró en la cama y la esperó.
Ella salió del baño vestida con un pijama verde claro, con blusa de tiritas y un mini short. Podría ponerse un pato en la cabeza pensó el chico y aún así verse condenadamente sexy.
Se acurrucó junto a él y dio un suspiro de satisfacción, restregando la nariz contra su cuello como un gatito remolón.
El también quería jugar.
Comenzó a acariciar su espalda suavemente y atrajo con la otra mano su cara a él para poder besarla. Comenzó lentamente, con ternura. Pero a medida que avanzaba el beso, los suspiros de la chica y la forma en la que se removía bajo sus manos empezaron a minar su autocontrol. Intensificó el beso haciendo que sus lenguas se enredaran en un frenético baile de pasión y con sumo cuidado, como pidiendo permiso, metió la mano bajo la blusa de la chica tocando aquella piel suave como la seda y sintiendo su calor.
Ella se movió y se acomodo sobre él, el beso se había salido totalmente de control. La chica totalmente embriagada de deseo comenzó a moverse lentamente frotando sus cuerpos. Y sin poder evitarlo él puso una mano en cada una de sus caderas y la jaló fuertemente hacía abajo, para que ella sintiera la evidencia de su deseo. El gemido que lanzó Elena ante ese contacto, fue lo que necesitaba para volverse completamente loco.
Estaba a punto de girarla para quedar sobre ella cuando un golpe en la puerta hizo estallar sin ningún remordimiento la burbuja en la que estaban atrapados.
-¿Pequeña estas despierta?- Se escuchó al otro lado.
Mierda. Era Rick.
Elena lo observó con cara de pánico y el dándole un último y fugaz beso corrió a esconderse al baño.
Desde allí podía oír perfectamente lo que hablaban.
-Pasa papá- dijo sonando relajada.
-Buenas noches hija, parece que estabas ya en la cama ¿Dormías?- Preguntó totalmente ajeno a lo que estaba haciendo su hija.
-Estaba en eso- Le dijo ella aparentemente despreocupada.- ¿Pasó algo?
-Vine para pedirte un favor, quisiera que me acompañes mañana a una junta, me reuniré con unos clientes del viñedo y alguien debe tomar notas de los acuerdos a los que se lleguen para redactar luego los contratos y mi secretaria está de vacaciones, ¿Crees poder hacerlo?-
-Claro que si, cuenta conmigo- sonaba entusiasmada.
-Perfecto- Rick parecía feliz –Por cierto, Damon me dijo que estuvieron juntos hoy.- Comentó.
-S…Sí, le pedí ayuda con unos escritos que tengo.- Ahora se oía nerviosa.
-¿A Damon? ¿Qué sabe Damon de literatura?- había risa en su voz.
-Nada, pero le pedí su opinión, nada mejor que un lector imparcial para medir la calidad de una obra- Comentó la chica.
-Como sea, lo que quería decirte es que me alegro que al fin se lleven como antes, no sé que les pasó ni me meteré en ello. Pero prefiero ver que sean los hermanos que siempre fueron.- Comentó y Damon sintió un nudo en la garganta- Me da más tranquilidad cuando estas con él, se que nadie más en este mundo podría cuidarte como él lo hace- Mierda, ahora se sentía un ser horrible.- Confío en él como en nadie, sabes que es como si fuera mi hijo también y me da mucho gusto ver a mis dos hijos llevarse bien de nuevo.- Finalizó.
Mierda, mierda y más mierda.
-G…Gracias papá, a mí también me da gusto-
-Descansa pequeña-
-Descansa pa, te quiero hasta el infinito-
-Y yo más allá- y la puerta se cerró.
Cuando salió del baño encontró a Elena hecha un ovillo sobre la cama con una mirada inmensamente triste.
-Nunca lo aceptará- dijo con un sollozo.
-Lo hará con el tiempo- intentó convencerlos a ambos.- Anda no llores, vamos a dormir que mañana será otro día.- Dijo para darle ánimos. Se acurrucó a su lado y aunque tardaron un buen rato, consiguieron dormirse.
Los días siguientes transcurrieron tranquilos. Él estuvo muy ocupado con Rick en el trabajo pero en cada momento libre que tenía, iba a la mansión a encontrarse con Elena.
Al principio fue difícil, les costó adaptarse y dejar atrás las dudas y la culpa. Pero parecían haberlo logrado y ahora todo iba viento en popa.
El tiempo juntos era algo mágico, se la pasaban entre besos y caricias, charlas sin sentido, guerras de cosquillas, juegos o simplemente observándose en silencio.
Cada día lo que sentía por ella crecía más y más y estaba seguro de que ella era la mujer con la que quería estar para siempre.
Y aunque aún no se habían dicho palabras de amor, él sabía que implícitamente bajo sus miradas y sus besos el sentimiento estaba ahí. Ya encontrarían el momento adecuado para confesarse supuso el chicho, por ahora, todo era muy reciente.
Estaba seguro de amarla, pero ¿lo amaba ella? ¿La asustaría si se lo decía? ¿Podrían amarse libremente con la historia que compartían? Lo dudaba, tenía muchas dudas, sólo esperaba que aquello saliera bien.
Entre la felicidad que les provocaba estar juntos el tiempo pasó rápido y luego de 3 semanas juntos ya estaban acostumbrados el uno al otro. Rose había sido borrada del mapa tras una conversación nada agradable en la que acabó insultándolo por darle falsas esperanzas y se marchó llorando de la casa. Por otra parte, Kol seguía dando vueltas por el viñedo, naturalmente, y de vez en cuando pasaba ratos con Elena cuando él no estaba. Sabía que solo eran amigos pero no podía controlar los celos que nacían en su interior cuando los veía juntos.
Por otra parte la investigación sobre el caso de Elena no había acabado, pero seguían sin dar con nada. Parecía que el que estaba detrás de todo esto hubiera desistido. Pero no se permitirían bajar la guardia.
Se estaba permitiendo sentirse feliz y tranquilo como nunca, esa vida en la casa, con su familia y Elena era totalmente desconocida para él, quien siempre viajaba de un lado a otro al filo de la muerte. Echaba de menos su trabajo a veces pero una sola mirada de Elena bastaba para acabar con aquel pensamiento. Sin embargo, Rick le había dicho que si el caso de Elena no avanzaba pronto sería asignado a una nueva misión. Y aquello lo asustaba, no quería poner distancia entre su princesa y él, no ahora que estaban bien juntos, algo le decía que lo suyo aún era muy frágil. Un sueño del que lo despertarían en cualquier momento.
Y así iba todo, tranquilo y apacible. Hasta que llegó aquel día, en el que las vidas de los habitantes de la mansión, daría un vuelco inesperado e inevitable.
Ups!, alguien se distrajo viendo videos de TVD en youtube y olvido subir cap! jajaja.. Bueno no es la gran cosa pero era necesario . .. es la calma que antecede al huracán (?) XD.. Preguntaron por ahí porque Damon vive con los Saltzman.. Bueno, tanto la historia de Damon como el misterio de la familia de Elena serán revelados en breve. Sólo que tuve que ponerle un alto al hilo principal de la historia para que esos dos al fin estuvieran juntos, porque si no todo lo que viene a continuación no tendría el mismo sentido!... Pero ahora si ya puedo retomar por donde íbamos xD.. Espero ver que les pareció, se aceptan críticas y sugerencias, todo comentario es bien recibido! :) ...nos vemos en el próximo cap, saludos Blue :)
