Trixie llegó a la puerta de los Shine luego de la escuela, llevaba todo lo necesario para quedarse a dormir, como lo hacía una o dos veces por semana desde hace un tiempo, aunque habían estado ocupadas y desde hace dos semanas no había ido para allá.

La madre de Sunset abrió la puerta y sonrió al ver a Trixie.

-Ah, Trixie, llegaste, adelante, Sunset te está esperando en su habitación, ya sabes cómo llegar – dijo haciéndose a un lado.

-Buenas tardes señora Shine – dijo Trixie con una inclinación mientras entraba – espero que les haya estado yendo bien, hace un tiempo que no me paso por aquí – dijo sonriendo.

-Todo ha ido bien, gracias – dijo Loreta – el padre de Sunset vuelve de viaje mañana, así que tal vez puedas verlo.

-Genial, hace tiempo que no veo a su marido – dijo Trixie.

Siguieron conversando hasta que Trixie estuvo en el pasillo que iba a la habitación de Sunset, ahí o que ya era como su segunda casa.

-¡Hola Sunset! – dijo mientras tiraba sus cosas en una esquina de la habitación.

-¡Trixie, llegaste! – dijo Sunset corriendo hacia Trixie, cuando la alcanzó le dio un abrazo y la besó tan apasionadamente como siempre, Trixie se derritió como siempre lo hacía cuando Sunset la besaba – te estaba esperando - dijo separándose de ella con una sonrisa en los labios.

-Luego de más de una semana, estoy segura – dijo Trixie sonriendo también – no me imagino que tanto te costó no tenerme en tu cama.

-Seriamente, no sabes que tan fácil se me hace todo contigo a mi lado, la academia ha estado machacándome como no te imaginas – dijo Sunset echándose en uno de los cojines gigantes, Trixie vio su mesa y como siempre estaba llena de notas y papeles.

-A mi me gustaría estar ahí – dijo Trixie, echándose al lado de Sunset.

-Lo sé, pero ¿Cuál es el problema? Siempre tomas mis notas del semestre y las estudias por tu cuenta, bueno, todas las que ayuden tu magia de ilusión, insisto, te centras demasiado en el holograma, tienes muchos hechizos geniales bajo la manga.

-No voy a estar feliz hasta que saque un holograma de dos metros.

-No vas a estar feliz hasta lograr un holograma de dos metros… ¿Algo así como Celestia? – preguntó irónicamente Sunset.

-Algo así como lo logran los mejores ilusionistas errantes – dijo Trixie – aunque sea una vez en la vida.

-Eres demasiado ambiciosa, con un poco más de práctica y tus ilusiones van a ser mejores que las de cualquier poni de tu edad – dijo Sunset estirándose con un bostezo – relájate un poco.

-A eso vengo – dijo Trixie, Sunset sonrió maliciosamente y se echó sobre Trixie besándola, se había convertido en casi un ritual cada vez que Trixie iba a casa de Sunset, siempre en ese cojín gigante, Sunset se echaba encima de Trixie estrechándola fuerte y muy cerca suyo, justo como Trixie quería, recorriendo sus labios con la lengua, la yegua disfrutaba de eso que casi dejaba de ser un beso para convertirse en un masaje, Sunset empezó a pasar sus cascos por todo el cuerpo de Trixie mientras la besaba, Trixie gimió en la boca de Sunset, y eso la volvía loca.

-Ven – dijo Sunset resoplando y tirando de su casco hacia la cama – tienes razón, no sabes cuánto me ha desesperado no tenerte aquí - Trixie la siguió media grogui todavía, Sunset la empujó contra la cama y se subió encima de ella, dejando a sus cascos y su boca deambular por el cuerpo de Trixie, intentando cambiar de presión, fuerza y velocidad en todo momento, para que ningún tacto fuera igual a otro, Trixie luego de un rato tomó un cojín y lo mordió para ahogar las gemidos y quejidos de placer que Sunset le provocaba.

Largo rato más tarde Trixie y Sunset estaban abrazadas en la cama de la última, recuperándose con una sonrisa en el rostro.

-Sunset, entonces ¿Cómo te ha ido? – preguntó Trixie, un poco avergonzada de que empezaran a conversar luego de hacer eso, pero bueno, habían sido dos semanas…

-Bien, bueno, más o menos bien – dijo Sunset.

-¿Siguen presentándote hijos de ponis importantes?

-Si… la mayoría son unos idiotas presuntuosos, no sé como tienen que criar a alguien para que sea así, pero lo son, algunos cuantos son simpáticos o pasables, pero es realmente molesto que se dediquen a dejarnos a solas un rato a ver qué pasa, es decir ¿Qué si hay un imbécil abusivo? En mi caso le quemaría la melena, pero no es agradable…

En cualquier momento Trixie se hubiera reído, pero ahora estaba pensando en otra cosa.

-Bueno, ¿tal vez dejarían de hacer eso si les dijeras la verdad? – preguntó Trixie golpeando suavemente sus cascos entre sí.

-Trixie, ya hemos hablado de eso - dijo Sunset sudando frío – mis pares se volverían locos si les dijera, tu no podrías volver a quedarte, tal vez ni siquiera volver a esta casa, ¡Tal vez ni siquiera volver a verte! – Dijo luego agitando un casco - ¿Cómo quieres que tome ese riesgo?

-Porque me estoy cansando de estar encerrada aquí Sunset – dijo Trixie, Sunset la miró nerviosa – Okey, es agradable… Muy agradable, pero se supone que uno puede hacer más cosas con su poni muy especial – dijo Trixie subiendo la voz – como ir al cine, salir al parque tomadas de los cascos, darte un beso en público, quiero hacer todo eso Sunset – dijo levantándose de la cama y mirándola con ojos que intentaba no se vieran acusadores.

-Lo sé… - dijo Sunset sentándose en la cama – lo sé Trixie, pero… honestamente no sé cómo hacerlo, no sé cómo ir y decirles "Hey, ¿Sabes? Me gustan las yeguas, tu linaje ha muerto, espero te guste, adiós" y que no me dejen estar contigo como lo he estado hasta ahora… no me atrevo a tomar ese riesgo – dijo Sunset tapándose la cara con los cascos – yo planeaba decirles cuando me fuera de casa, no planeaba enamorarme tanto antes de eso.

Eso derritió un tanto a Trixie, que quitó su mirada acusadora.

-Tal vez lo estés pensando mal – dijo Trixie – tal vez no tengas que ir y directamente soltar una bomba…

-¿A qué te refieres? – dijo Sunset frunciendo el ceño y ladeando la cabeza.

-Intenta ir soltando la noticia de a poco – dijo Trixie – por partes, y además… además de eso podríamos pedirle ayuda a mi familia…

-Se que tu familia es de lo más amable de este mundo, pero ¿Cómo sabes que no simplemente lo va a empeorar? – dijo Sunset.

-Bueno… ellos, como que ya saben… que me gustan las yeguas – dijo Trixie rascando el colchón mirando al suelo.

-Ya saben… - Sunset abrió los ojos con sorpresa y alarma - ¿Les dijiste de nosotras?

-¡No, claro que no! – Dijo Trixie – se que te hubiera molestado, aunque estoy segura de que sospechan algo.

-¿A qué te refieres con que sospechan algo? – preguntó Sunset.

-Bueno, mi madre siempre insiste en que vayas a cenar o quedarte a dormir, y Journe no era exactamente sutil cuando intentaba tomarme el pelo, incluso hace tanto ya sospechaban que iba a pasar algo entre nosotras.

-Espera, no entiendo – dijo Sunset - ¿Cómo saben y, no les molesta?

-Bueno, no, no les molesta, y saben porque yo supe hace años, y les dije apenas supe.

-Explícate – dijo Sunset, más curiosa que demandante, Trixie la miró unos segundos, y luego se sentó de nuevo en la cama.

-¿Recuerdas cuando nos vimos en el examen de la academia?

-Si, lo recuerdo.

-¿Y recuerdas a esa potrilla lavanda que me llamó la atención…? – Trixie vio el entendimiento a medias en el rostro de Sunset, y luego le contó todo, desde sus fantasías extrañas con Twilight hasta estar tan confundida hasta el momento en que les dijo que le gustaba una yegua.

-Entonces… - dijo Sunset luego de un largo silencio – simplemente estabas confundida, y fuiste y les dijiste ¿Así de simple? – dijo con incredulidad.

-Si, algo así.

-¿Y no pasó nada, ningún escándalo, nada? – preguntó Sunset alzando la voz y abriendo los brazos, pidiendo un explicación.

-No, nada – dijo Trixie.

-…Joder, que suerte tienes de tener una familia errante- dijo Sunset.

-Claro, porque no me ha traído nada malo – dijo Trixie irónicamente, mirando hacia un lado.

-Lo siento… - dijo Sunset en un instante – debí haber pensado antes de decir eso…

-No importa, lo que importa es ¿Lo vas a pensar al menos? Quiero poder estar contigo como pareja, o al menos intentarlo.

-Está bien Trixie – dijo Sunset suspirando – hay que intentarlo, a todo esto, ¿Qué te decía Journe?

-Me decía que sentía la necesidad de comprarme condones cuando venga aquí, pero luego recordaba que no me sirven de nada – dijo Trixie mirando al suelo con al rostro enrojecido.

-Wow, que directo – dijo Sunset enrojecida a su vez – pero hay otra cosa que me molesta – dijo tomando a Trixie del hombro.

-¿Qué pasa?

-Estábamos yo y esa come libros y ¿ELLA es tu primer enamoramiento? – preguntó con una mirada seria, pero Trixie notaba la malicia bajo su expresión.

-¿Eso te molesta? – preguntó Trixie incrédula.

-Claro que me molesta – dijo empujándola contra la cama y subiéndose el ella – tengo que borrar a esa yegua de tu cabeza, si no me voy a sentir satisfecha – dijo sobando y apretando su flaco, Trixie gimió mientras Sunset la silenciaba con sus labios. El vaivén de cascos, labios y lenguas comenzó de nuevo.

-Trixie – diría Sunset como cualquier día que estaba con ella, ya más calmadas y entre suspiros – cuéntame una historia.

Sunset se echaría en la cama abrazando a Trixie mientras esta relataba algún cuento errante, y Sunset sentiría que todo estaba bien en el universo.

De noche, ya metida entre las sábanas junto con Sunset, Trixie tenía dificultades para quedarse dormida, cada cierto tiempo levantaba la cabeza y miraba hacia la puerta, como hacía infinidad de veces cada vez que se quedaba donde Sunset.

-Duérmete Trixie, ya te lo dije, nadie va a entrar.

-Pero ni siquiera pudiste pestillo – dijo Trixie.

-Y no importa, en serio, nadie va a pasar por eso puerta – dijo Sunset acurrucándose contra Trixie, Sentir el calor del cuerpo contra ella casi la calma lo suficiente, pero seguía con miedo.

-¿Por favor? Haz algo con ese pestillo – Sunset bufó y alcanzó el pestillo con magia, para Sunset era más fácil en medio de la oscuridad, pues era su pieza – gracias – dijo Sunset.

-¿Trixie? – preguntó en ese momento Sunset a su espalda.

-¿Si?

-Ya que no te interesan los sementales, obviamente no vas a tener un hijo – dijo Sunset - ¿Has pensado en si vas a adoptar de mayor, o ni siquiera se te ha cruzado la idea por la cabeza?

-Po… ¿Por qué preguntas eso? – preguntó Trixie poniéndose nerviosa.

-Por curiosidad – dijo Sunset – es el asunto más complejo ¿Cierto? No ir a tener un hijo…

-¿Y tu… quieres tener un hijo en el futuro?

-Por supuesto – dijo Sunset sin dudarlo – quiero tener un potrillo o potrilla, eso no es lo importante, lo importante es que haga lo que quiera, que corra en la lluvia, que se embarre, que pelee con sus compañeros… quiero que sea un niño… - dijo con voz soñadora.

-Vas a tener a una dulce niña que no va a querer ensuciarse un casco – dijo Trixie.

-Es posible… pero no me has respondido.

-Yo… yo no sé Sunset, me incomoda pensar sobre eso – dijo Trixie – pero por el momento no tiene sentido pensarlo, tengo años para eso – Sunset se mantuvo en silencio pensando en lo que Trixie le había dicho, cuando el silencio se hizo muy largo Trixie se puso nerviosa - ¿Sunset?

-Supongo que es cierto – dijo con una voz fría – como sea, buenas noches amor – dijo luego con su tono normal, apretando a Trixie, Trixie recibió la frase como un disparo, apenas, con una voz suave, pudo decir lo mismo "Buenas noches amor" – Sunset sonrió complacida, sin notar lo difícil que era para Trixie decir eso.

Unos cuantos días después Sunset estaba esperando a Trixie fuera de la escuela, tenía una mirada nerviosa y angustiada en el rostro, ese día iba a ir a casa de Trixie a cenar, siempre miraba a sus padres con algo de culpa, pero sabiendo sus sospechas, y peor, recordando el comentario de Journe, el rostro se le enrojecía y se ponía más inquieta de lo que hubiera esperado, Trixie y su familia realmente la hacían más vulnerable de lo normal, pero de alguna forma, solo podía sonreír cuando se daba cuenta de eso.

En ese momento Trixie salía de la escuela, había estado como todos los días mirando hacia el techo e ignorando tanto a profesores como alumnos, podía siempre sonreír o dar una frase agradable, pero la gente notaba que estaba en otro mundo, con unas altas murallas, no eran difíciles de romper, Sunset pudo con poco esfuerzo, pero nadie en la escuela se atrevió a hacer el esfuerzo.

Trixie caminó con la mirada perdida en el horizonte hasta que reconoció a Sunset a la salida, entonces sus ojos se reanimaron y empezó a correr hasta su novia.

-¡Sunset! ¿Qué estás haciendo acá? Esperaba verte más tarde en mi casa – dijo Trixie con una enorme sonrisa en su rostro.

-Es viernes, hoy salgo más temprano que tu de clases – dijo Sunset, el resto de los días salía más tarde – así que pensé en venir a buscarte – dijo sonriendo, al segundo siguiente Trixie estaba abrazándola con ambos cascos.

-Hoy en serio tenía ganas de verte – le dijo Trixie al oído, Sunset levantó uno de sus cascos y la abrazó también – vamos a mi casa, mi familia va a estar feliz de verte, el último tiempo los has visitado mucho menos – dijo Trixie.

-Vamos.

Se alejaron lentamente de la escuela, caminando lado a lado, tan cerca que casi se tocaban, Trixie solo sonreía, pero Sunset notó como los compañeros de Trixie la miraban con curiosidad, al parecer era un hecho extraño que Trixie se mostrara cercana o amigable con cualquiera que no fuera su familia.

Conversaron amenamente hasta llegar a casa de los Lulamoon.

-¡Hola, mamá, papá! – dijo Trixie cuando llegó a su casa, ambos la saludaron y siguieron con sus cosas, Frelia estaba cocinando, Mystic revisando papeles, entonces entró Sunset.

-Hola, Señor Mystic, Señora Frelia – dijo Sunset haciendo un inclinación hacia los tres ponis.

-Hola Sunset, ¿Cómo has estado? – Dijo Frelia acercándose con su siempre presente sonrisa y templanza – Trixie, dijiste que iba a llegar más tarde, todavía no tengo lista la cena.

-Lo sé, pero fue a buscarme a la escuela, así que vinimos directo – dijo Trixie, Frelia se adelantó y le dio un abrazo a su hija.

-Sunset, hola, hace un tiempo que no nos veíamos – dijo Mystic - ¿Cómo va todo en tu casa?

-Bien – dijo respondiendo tanto a Mystic como a Frelia – mi padre sigue viajando, mi madre sigue tan encantadora como siempre, y la escuela va bien también.

-Excelente – dijo Mystic.

-Mamá ¿Estás muy ocupada? – preguntó Trixie sentándose, mientras le indicaba a Sunset que se sentara también.

-No, el estofado se está haciendo, así que tengo un tiempo libre ¿Por qué?

-Siéntate con nosotros – dijo Trixie, Frelia se sentó y estaban los cuatro cara a cara, Trixie respiró profundo y en ese momento, demasiado tarde, Sunset recordó la conversación que habían tenido hace un par de días.

"-Bueno ¿Cómo planeas decirle a tus padres? – preguntó Sunset mientras hablaban del asunto.

-Creo que lo mejor es simplemente sentarnos todos y decirlo de una vez, apenas tengamos oportunidad – dijo Trixie, Sunset pensó que le estaba tomando el pelo - ¿Qué te parece?

-Completamente de acuerdo – dijo Sunset con una expresión irónica que Trixie no vio, bueno, de cualquier forma era OBVIAMENTE una broma"

-Sunset y yo somos pareja, desde hace unos cuantos meses ya – dijo Trixie sin pensarlo, y luego quedó en silencio.

-Oh – Frelia tragó – bueno… que… que sorpresa… - parecía estar buscando algo que decir, al final se le iluminó el rostro – me alegra que nos tengan tanta confianza niñas, estoy feliz por ustedes dos.

-Amor, ¿Por qué estás fingiendo sorpresa? – preguntó Mysticluego.

-Bueno, alguien tenía que decir algo – dijo Frelia encogiéndose de hombros.

-Trixie, creo que la rompiste – dijo Mystic apuntando a Sunset, en efecto, la yegua parecía estar al borde de un ataque de nervios.

Sus padres, si bien no se mostraban directamente discriminatorios contra los homosexuales, si tenían las actitudes comunes de sus esferas, siempre que hablaban de ellos lo hacían con cierta condescendencia o pena, sus amigos o cercanos no eran mejores, algunos simplemente no hablaban de ellos, otros lo hacían siempre intentando compensarlo con comentarios positivos, y otros hablaban de ellos como si fueran poco menos que inválidos.

Así que Sunset luchaba con la convicción de que de una forma u otra, la gente nunca iba a ver a la misma y verdadera Sunset una vez que supieran que le gustaban las yeguas, espiraba agitadamente, estaba pálida y miraba al frente casi como si estuviera condenada a una ejecución.

-¿Sunset qué te pasa? – preguntó Trixie poniendo un casco encima del suyo "¡¿Qué le pasaba?! ¡Joder, era broma!" en ese momento sintió otro casco encima de su otro casco, miró a su derecha y Frelia la miraba con una sonrisa y una mirada preocupada, su casco apretó el de Sunset.

-¿Te sientes bien querida? – preguntó Frelia, Sunset notó lo sincera que era la mirada de Frelia, igual a como siempre le había sonreído, y soltó el aire lentamente.

-Si, estoy bien… estoy bien – dijo Sunset – solo deme un segundo – dijo, luego vio el vaso de agua que Mystic estaba levitando al frente de ella.

-No es la gran sorpresa del siglo para nosotros tres – dijo Mystic, Sunset y Trixie lo miraron – y yo personalmente no tengo ningún problema, ¿Tu tampoco cierto? – Preguntó a Frelia que negó con la cabeza – pero tengo la impresión de que no es solamente eso lo que vienen a decir.

-No, la verdad, queríamos conversar sobre otra cosa – dijo Trixie, que seguía mirando a Sunset, Sunset tomó agua y comenzó a relajarse – es sobre la familia de Sunset.

-En algún momento voy a tener que decirles – dijo Sunset de repente – y definitivamente no se lo van a tomar de buena forma, probablemente incluso quieran evitarlo, y a la primera que van a culpar va a ser a Trixie…

-O sea que quieren tener nuestro apoyo – dijo Mystic - ¿Es eso cierto?

-Si, por eso estamos conversando sobre el tema – dijo Trixie, luego de eso se hizo un silencio, un largo e incómodo silencio, Trixie se ponía más nerviosa a cada segundo, sus padres reaccionaban algo diferente a lo que había pensado.

-Trixie, cariño, podrías esperar arriba unos momentos – preguntó Frelia al fin, rompiendo el silencio.

-¿Por qué, no están molestos cierto? – preguntó Trixie.

-Claro que no, solo queremos conversar con Sunset a solas – dijo Frelia – no te preocupes, va a estar bien, no le vamos a hacer nada.

-Bien – dijo Trixie, pero se notaba preocupada, antes de subir, apretó el casco de Sunset con fuerza, y cuando Sunset se giró a mirarla, le dio un beso suave y corto en los labios, las orejas de Sunset apuntaron hacia el cielo y sus ojos se abrieron con sorpresa, mirando a los Lulamoon, pero no parecían molestos – suerte – dijo antes de enfilar por las escaleras.

Sunset encaró a Mystic y Frelia lívida, pero de alguna forma manteniendo la compostura, los tres guardaron silencio unos segundos, hasta que ambos padres sonrieron.

-Relájate, niña, nadie te va a morder, menos ahora que Trixie salió de aquí – dijo Frelia con una risita, Sunset se sorprendió de nuevo frente a la broma de Frelia, pero logró relajarse.

-En su momento Journe y yo teníamos preparada una conversación para cuando Trixie llegara con novio, pero supongo que quedo obsoleta, y además, hay muchos otros temas importantes en este momento… - Mystic la miró unos segundos antes de preguntar - ¿Estás segura de esto?

-¿A qué se refiere? – preguntó Sunset confundida.

-Tu y Trixie quieren apoyo para hablar con tu familia ¿Estás segura, quieres llegar tan lejos con eso, incluso si te enemistas con tus padres? – Sunset de golpe dejó su timidez.

-¡Por supuesto que sí, si no estaría aquí! – dijo arqueando una ceja.

-¿Aunque te cierre puertas, aunque la gente te mire mal, a pesar de todo no te vas a echar a atrás en cualquier momento? – preguntó Mystic, Sunset comenzó a respirar agitada, no sabía que tan difícil iba a ser al fin y al cabo.

-Yo solo quiero una oportunidad de estar con Trixie, como podrías estarlo cualquier semental – dijo Sunset – yo realmente quiero a su hija, en serio, se que tal vez sea mejor para ella o más fácil estar con un semental, pero… - Sunset se mordió el labio, no esperaba ese tipo de preguntas.

-Sabemos que la quieres, y honestamente, no sé como estaría ahora si no fuera por ti Sunset – dijo Frelia – no sé si sepas que tanto te agradecemos que hayas estado aquí cuando Journe y Fairy se fueron, Trixie ha estado de pie y feliz todo este tiempo solo por ti – Sunset levantó la cabeza y miró a Frelia, sintió sus ojos nublarse, pero se negó a llorar ¿Realmente así de importante era para Trixie?

-No estoy intentando quitarte ánimo – dijo Mystic – y de seguro no hay nada que pueda hacer más feliz a Trixie en este momento que estar contigo, pero quiero hacerte entender, decirle al mundo y a tu familia, va a ser algo más duro de lo que crees, no solo porque sean yeguas, ella es una errante, va a ser un camino complicado y quiero saber si estás dispuesta, para darte mi apoyo.

-Y el mío también – dijo Frelia – si quieren podemos hablar con tus padres, o podemos cuidarlas aquí, de cualquier cosa que pueda pasarles, pero es difícil.

-¿En serio no les molesta? – Dijo Sunset luego de un rato - ¿En serio no les molesta, me ven como una víctima o algo, ni pena, nada? – dijo separando los cascos con incredulidad.

-Eres la misma Sunset que hace un día, no, no te miramos diferente en los más mínimo – dijo Mystic – la verdad estábamos esperando esta confesión desde hace un tiempo, entonces ¿Estás segura?

Sunset se mordió el casco, la verdad no había pensado en eso, seguramente era cierto, iba a ser difícil ser la pareja públicamente de una yegua errante, pero no se imaginaba no intentándolo, no se imaginaba dejando a Trixie a su suerte, casi sola, le dolía el pecho de solo imaginarlo.

-Si, estoy segura, Trixie y yo planeamos dejarlo entrever de a poco a mis padres antes de decirlo finalmente, pero estoy segura, en el momento, me gustaría que estuvieran ahí.

-No queda más que decir entonces – dijo Frelia sonriendo mientras se acercaba a la escalera - ¡Trixie, puedes bajar ya hija! – se escucharon unos pasos rápidos cuando Trixie salió de su habitación y corrió para ver hacia abajo, cuando vio a Sunset todavía ahí y con una sonrisa se alegró y corrió escaleras abajo.

-¿Qué pasó entonces, está todo bien? – dijo mirando a los tres, buscando una explicación.

-Perfecto – dijo Mystic levantándose de su silla – solo fue una pequeña charla, de cualquier forma, yo tengo que salir, Sunset ¿Te quieres quedar aquí hoy a dormir?

-¿A dormir aquí? – preguntó Sunset.

-Si, de todas formas voy a pasar cerca de tu casa, puedo avisarles, si me dicen que no, pues luego te vamos a dejar, ¿Pregunto si o no?

-Si, claro, si no le molesta – dijo Sunset sin pensar.

-Bien – dijo Frelia – la cena va a esta lista en una hora, ustedes pueden ir a tu pieza – le dijo a Trixie – las llamamos cuando todo esté listo.

-Okey mamá – dijo Trixie, luego tomó a Sunset del casco y la llevó escaleras arriba, Sunset todavía un poco aturdida.

-Joder, fue tan simple como me dijiste que sería, pensé que ibas de broma – dijo Sunset agitando la cabeza ya en la pieza de Trixie.

-Te lo dije, no se iban a molestar- dijo Trixie - ¿De qué hablaron ahí abajo?

-Cosas…

-¿Qué cosas?

-Cosas varias – dijo Sunset, por alguna razón no quería decirle sobre esas dificultades a Trixie, solo la molestaría, y de todas formas, seguramente solo le iba a hacer notar factores con los que vivía día a día acostumbrada a ello – el típico discurso de padre preocupado.

-Okey – dijo Trixie torciendo los labios, obviamente no se lo compraba, pero se conformó.

-Me siento como si estuviera en un refugio militar, fuera hay una batalla, pero dentro todo es paz – al final cerró los ojos y se dejó caer en la cama, al momento sintió a Trixie echarse a su lado y rodearla con los brazos.

-Hace mese que quiero tenerte en mi cama – dijo acurrucándose contra Sunset.

-¿Esto va a ser algo único? No entiendo nada Trixie, la verdad, ¿Voy a quedarme contigo, puedo venir cuando quiera?

-Tú te quedas conmigo, y no creo que a diario, pero cada una o dos semanas supongo que está bien.

-… En cualquier momento voy a despertar y todo esto va a ser un lindo sueño – dijo Sunset – es la única explicación posible.

-Como quieras, pero de momento abrázame ¿Si? – Sunset se giró y abrazó a Trixie, apoyando la cabeza de esta en su pecho, así se quedaron hasta que Frelia llamó desde el piso inferior, llamándolas a cenar.

Sunset, a pesar de estar sonrojada en casi todo momento, no pudo evitar sentirse feliz ¿Había algo especial en la mesa? No, ni en la cena ni en los ponis, era una cena cualquiera, como todas las que había tenido en casa de los Lulamoon, conversaron como siempre, de los espectáculos, de la escuela, de la academia… obviamente había detalles nuevos, pero en esencia, nada había cambiado, y eso la refrescó como ninguna otra cosa.

Luego de cenar se sentaron a ver una película, al rato, en la oscuridad, Frelia y Mystic estaban acurrucados en su parte del sillón, Y Trixie con Sunset en su parte, con la consecuencia de que la película pasó casi desapercibida.

-Buenas noches chicas – le dijeron ambos padres una vez los cuatro fueron a acostarse.

Sunset solo al final del día pudo sentirse completamente segura de lo que pasaba, solo en ese momento perdió su incredulidad, cuando Trixie estaba durmiendo en sus cascos, iluminada por la luna que entraba por la ventana, solo en ese momento entendió que el futuro era realmente una posibilidad feliz, y aunque la idea le dio mucho miedo, pensó en que valía la pena.

Solo entonces se dio cuenta de que el mundo no estaba lleno de imbéciles que lo hacía una molestia, en ese momento sintió la calidez del abandono y la confianza, y en Trixie iba a confiar, iba a intentar ser realmente fuerte, no solo tener una muralla agria y picuda que la cubriera.