Sunset había hecho lo prometido, en frente de sus padres y con sus amistades defendía tercamente la igualdad de los ponis homosexuales, corrigiendo cada cosa que no le parecía bien, se mostraba completamente desinteresada por cualquier semental cercano, pero comúnmente hacía comentarios sobre ciertas yeguas del medio, eso hacía que se convirtiera en una compañía e hija bastante picuda, algo que ya le jugaba en contra.

Todos estos detalles habían puesto a sus padres algo más agudos de lo normal, y a Sunset, estando menos aislada de su familia esto le pesaba, antes mantenía una distancia casi dañina con sus padres, ahora tenía que ser más cercana si quería que sirviera, estaba casi siempre más molesta y antipática con todo el mundo, incluso con Trixie, aunque con ella intentaba controlarse lo más posible.

-Bien, hasta aquí llegamos – dijo Sunset cuando llegaban a su casa, Trixie la estaba acompañando desde la academia ese jueves, y apenas habían hablado en todo el camino, estaban en la entrada trasera, unas tapias cubrían toda la vista hacia fuera, Sunset parecía nerviosa, pero ensimismada no se daba cuenta de que Trixie estaba incluso más nerviosa ese día.

-Supongo… ¿aunque podría quedarme un rato más? – dijo tímidamente Trixie.

-Trixie… - empezó Sunset bruscamente, luego suspiró y miró hacia el suelo – es complicado, necesito un tiempo a solas antes de esta noche.

-Okey… okey, está bien – Trixie estaba temerosa, ese día podía ser muy malo o muy bueno, se acercó lentamente Sunset, la yegua levantó la cabeza y Trixie aprovechó de darle un beso muy suave en los labios, Sunset sonrió y se adelantó, se dieron un beso más profundo y largo, Trixie cerró los ojos mientras la lengua y la saliva de Sunset y de ella se juntaban tiernamente, calmándola, cuando se separaron se miraron a los ojos, y Trixie le dio un fuerte abrazo, que Sunset correspondió de inmediato.

-Te amo Sunset.

-Y yo a ti Trixie.

-Va a salir bien, tus padres son buenos ponis – dijo Trixie, casi como una petición.

-Eso espero – dijo Sunset – bueno, adiós por ahora, te veo al rato.

Hasta que Sunset cerró la puerta no se dejaron de ver a los ojos.

Trixie se devolvió a su casa cada vez más nerviosa, su cabeza estaba llena de pensamientos pesimistas, en unas cuantas horas los Lulamoon iban a tener una cena con los Shine, aprovechando que el padre tenía unos días libres.

A eso de las ocho de la noche, Frelia, Mystic y Trixie estaban a la puerta de los Shine.

-¿Estás nerviosa? – Le preguntó Mystic a Trixie, la pequeña lo miró y solo asintió con la cabeza – de nada te sirve – dijo el padre acariciando su cabeza – las cosas van a salir lo mejor posible, y no hay nada más que hacer.

-Es más fácil decirlo que hacerlo – dijo Trixie.

-Definitivamente – dijo Frelia – pero puedes intentarlo.

Trixie dejó de balancearse de lado a lado y empezó a respirar profundamente para calmarse.

-Así está mejor – dijo su madre – sea como sea que vaya la cosa, no puedes hacer nada ahora mara cambiarlo, solo queda ir hacia delante.

-Solo hacia delante, entendido…

Mystic tocó la puerta y luego de unos segundos apareció Loreta con una sonrisa.

-Bienvenidos Mystic, Frelia Trixie – dijo la yegua – pasen, la cena va a estar lista en unos minutos.

-Gracias Loreta – dijo Frelia mientras los otros dos saludaba – es encantador que nos hayan invitado.

-Gracias, pero fue idea de Sunset, nos hizo darnos cuenta de que nuestras familias nunca han tenido un momento para afianzar vínculos.

"Por supuesto que fue idea de Sunset" pensaron los tres con una sonrisa algo forzada.

Entraron directamente al comedor.

-¿Cómo ha ido el negocio Mystic? – el padre de Sunset se sentaba en un extremo de la mesa, Mystic en el otro, Loreta a la derecha de su esposo, y Frelia a la izquierda del suyo, Sunset y Trixie estaban sentadas una al lado de la otra.

-Las cosas van mejorando de a poco, aunque mientras voy a mejores escenarios, más condiciones tienen, y más atosigante son los ponis en general – dijo Mystic tomando un sorbo de su copa de vino.

-La mayoría no soporta ver relucir a alguien que creen menos digno, todo es solo envidia y patetismo, usted es el mejor en lo que hace – dijo Bright sin cambiar del tono amable y elegante que usaba siempre.

-lo sé, pero es más difícil lidiar con el asunto – dijo Mystic.

-Créame que lo sé, me pasó algo parecido con los grifos cuando estuvimos allí, aunque ellos suelen gritarlo y dejarlo claro, para luego hacer lo imposible para demostrar que son más competentes, los demás grifos solo se divierten viendo divertidos, como si fuera un espectáculo, son una raza sumamente competitiva… lo prefiero a las habladurías y la cobardía que ha mostrado con su familia, de todas formas.

-Gracias por eso Bright.

El poni tenía de cutie mark un papiro de oro, una lengua hubiera sido menos elegante, y menos correcto, ya que a pesar de ser un orador magnífico, su talento era el cambiar corazones y convicciones con sus palabras y argumentos, siempre decía que el debate era una de las artes despreciadas del mundo, y que podía ser tan bello y emocionante como una buena novela.

La conversación, ponerse al día con las vidas de cada uno, con la ida de Journe y Fairy, aclarar opiniones de política, religión y demases (Ese punto fue algo picudo, si bien nadie ofendió a nadie, por momentos estuvieron al borde de la molestia) les tomó un par de horas considerando la sobremesa, luego de eso fueron a la sala a tomar unas copas frente al fuego, se acababa el Otoño y el fría mordía el cuerpo de los ponis.

Los Shine estaban relajándose cada vez más, y a decir verdad, hasta ese momento disfrutaban mucho de la compañía de los Lulamoon, sin embargo, estos, junto con Sunset, se ponían cada vez más nerviosos, en especial Trixie, esto se hizo evidente hasta el punto en que Bright le preguntó repetidamente a su hija y a Trixie si les pasaba algo, pensando en algún problema o malestar físico, en un momento se lo preguntó algo suspicaz a su hija, que miraba sus cascos con un rostro serio y algo sombrío, pero más que nada decidido.

-La verdad si pasa algo – dijo Sunset adelantándose hasta quedar frente a sus padres, Trixie se acercó hasta quedar a su izquierda, un poco detrás, y los padres de Trixie también se acercaron – tengo que decirles algo, pero quiero que intenten digerirlo bien antes de reaccionar ¿Okey?

Bright y Loreta se acercaron a su hija, el padre suspicaz y la madre levemente preocupada, el semental logró ver como los Lulamoon se acercaban, con una expresión dispuesta, casi como si esperaran o supieran que algo iba a pasar.

-¿Si? – preguntó Bright mirando de reojo a todos los presentes.

-Yo… - Sunset tragó nerviosa, miró al suelo unos segundos y levantó la mirada con decisión – yo y Trixie somos pareja, yo la quiero y ella me quiere, y soy… - la palabra se le atragantó unos segundos antes de decir en voz más baja – soy lesbiana.

Se hizo un largo silencio, Loreta estaba paralizada con la boca abierta, muestras Bright boqueaba con el ceño fruncido, se demoró un rato en hablar todavía, Trixie se acercó hasta quedar al lado de Sunset y le paso un casco por encima del hombro.

-A ver, para un segundo – dijo Bright cerrando los ojos y levantando un casco – ¿Qué fue lo que dijiste?

-Soy pareja de Trixie, y soy lesbiana – repitió Sunset.

-Me doy cuenta de que no es broma – dijo Bright con el rostro fruncido, a su lado, Loreta solo parecía dolorida y confundida, miraba hacia todos lados con los labios entreabiertos, como si buscara decir algo, pero no encontrara las palabras.

-No es broma, voy completamente en serio – dijo Sunset.

-Yo también – dijo Trixie a su lado, perecía mucho más asustada, pero de alguna forma logró hablar.

-Estoy hablando con mi hija – dijo bruscamente Sunset sin poder contenerse.

-¡Trixie es la pareja de tu hija! – le espetó Sunset.

-No me respondas en ese tono señorita, ¿Cómo es que vienes a decirnos esto? Tienes trece años, eres joven, y jamás has dado señales de ser lesbiana, bueno, hasta hace unos meses, que ahora que lo pienso, estoy seguro lo planeaste, ¿Cómo estás tan segura de esto?

Bright estaba en guardia, como poni que odiaba cualquier arbitrariedad sin argumento, iba a ser más fácil hablar con él.

-Al menos lo suficientemente segura como para intentarlo – dijo Sunset escapándose por los lados.

-Eso puede no ser lo suficiente para que yo te deje hacerlo – dijo Bright.

-Chicas, hasta aquí, quiero cruzar unas palabras con Bright – dijo Mystic adelantándose, en ese momento Bright lo fulminó con la mirada.

-Usted sabía todo esto de antemano ¿Cierto? – le dijo Bright acusadoramente.

-Desde hace casi medio año – dijo Frelia – ellas nos dijeron hace casi medio año.

-O sea que todos ustedes sabían mientras nosotros hacíamos el ridículo – dijo Bright.

-Esa no era de ninguna manera la intención – dijo Mystic – insisto niñas, retírense unos minutos.

-No eres tu quien da órdenes en esta casa- dijo Bright, Loreta, todavía dolida, le puso un casco en el hombro, intentando calmarlo.

-Querido, cálmate, tal vez sea lo mejor escuchar lo que tienen que decir – Loreta, extrañamente, parecía asustada.

-¡Pero Loreta!

-Solo son un par de minutos- dijo Mystic – el debatiente me tiene que dar al menos una oportunidad ¿Cierto?

-¡Juro que si me arruinan esto se van a arrepentir! – dijo Sunset saltando con una mirada fría, Bright vio a su hija tan decidida y rígida y se frenó un poco.

-Sunset, Trixie, vayan al salón – dijo Bright, ambas se retiraron, Sunset dudando y con una mirada amenazadora, y Trixie mirando al frente , intentando calmar sus temores – ahora, te doy unos minutos Mystic, solo porque te tengo estima.

No es que ambos se hubiesen visto mucho, de hecho, discutirlo con Bright era un poco extraño, era una figura casi inexistente dentro de la casa, pero tanto Sunset como Loreta lo tenían siempre presente, la comunicación entre los dos sementales era casi solamente de comentarios entre otros ponis, Mystic respiró y comenzó.

-Cuando Trixie nos dijo esto, hace unos años, porque estaba confundida, no sabía que le pasaba – empezó Mystic – también en nuestra cabeza aparecieron muchas dudas y negaciones, pensaba que en cualquier momento iba a decir que había estado confundida, que no era cierto, y es básicamente porque me daba miedo, porque al menos en Canterlot es difícil siendo así.

-A mí también me golpeó fuerte pensar en que Trixie no iba a tener a sus propios hijos – dijo Frelia – como madre, era una de las cosas que me hubiera gustado para ella.

-Pero la verdad es simple, Sunset y Trixie son así, y van a seguir siendo así, y les va a ser difícil, así que quedan dos opciones, hacérselos mucho más difícil o intentar hacérselos más fácil, intentar hacerles un refugio, donde puedan sentirse seguras, que van a agradecerlo eternamente, o ser parte de los que las atacan y las hieren, que es algo que nunca les van a perdonar – Mystic se calló en ese momento, terminando sus minutos – puedo decir muchos cosas y dar muchos ejemplos, pero si esto no los convence nada lo va a hacer, nosotros decidimos intentar hacer lo más feliz posible a nuestra hija, se reduce a eso.

Loreta estaba sentada mirando al suelo, seguía viéndose dolida, tal vez se hubiese enojado con los Lulamoon por el secreto, pero empezó a asentir lentamente con la cabeza, en su instinto maternal.

-Yo solo quiero lo mejor para Sunset – dijo Loreta.

-No es lo ideal – le respondió Bright que se sostenía la cabeza con el casco.

-Si no podemos seguir con lo ideal, yo quiero intentar con lo que podamos… Porque si intentamos forzarlo va a salir pésimo ¿Recuerdas al hijo del general Moonshine?

-Claro que lo recuero – dijo Bright, pensando en el ahora siempre amargado general.

-No quiero que nos pase eso, si no podemos con el ideal, hay que seguir con lo que haga más feliz a Sunset – Loreta se acercó a su marido casi pidiendo que la escuchara, Mystic y Frelia se sorprendieron de la reacción de Loreta, lo único que le importaba en ese momento era Sunset, el amor de madre había barrido con todo lo demás, Bright la miraba sintiéndose indefenso frente a los ojos llorosos y la mirada suplicante de Loreta, el general y su hijo no se hablaban desde hace años, él sabía lo doloroso que era para ella la idea de que su familia se rompiera, no eran tan cercanos, pero eran una familia, y se querían de verdad.

Bright se empezó a hundir frente a la mirada de Loreta, hasta que se acercó a un sillón, se hundió con la espalda apoyada en el respaldo y se tapó el rostro con ambos cascos.

-Tendría que haber pasado más tiempo en la casa – dijo a través de los cascos, Loreta lo captó al segundo.

-No querido, tú no tienes la culpa – dijo tomando uno de sus cascos, dejando a la vista uno de sus ojos rojos.

-Si van a apoyar a su hija, tienen que dejar de pensar como si hubiera alguna culpa o algo malo con ella – dijo Frelia, Loreta la miró y asintió, aunque la mirada de Bright fue más agresiva.

-Tendría que haber pasado más tiempo con ella – repitió Bright – mi hija no tiene nada malo, pero no es bueno para ella ser así… tiene que haber algo que podría haber hecho mejor – dijo Bright encorvándose con la mirada al suelo.

-También lo pensé un par de veces – dijo Mystic – no es culpa de nadie, solo queda ser el mejor padre posible.

Bright se quedó pensando y mirando al suelo unos segundos, parecía cada vez más cerca de quebrarse, mientras asentía suavemente, la lógica del asunto era simple, y definitivamente, le importaba más defender a su hija que aparentar, cuando habló su voz era más débil y frágil.

-Sabes cómo hablar mejor de lo que pensé, eso te lo doy – dijo mirando a otro lado – ahora… ahora les tengo que pedir que se vayan – dijo avanzando – necesito un tiempo con mi familia.

-Claro – dijeron Mystic y Frelia.

Cuando llegaron al salón Sunset estaba sentada golpeando el suelo con el casco y Trixie tenía los ojos cerrados, esperando, tenían los cascos tomados.

Cuando escucharon los pasos que se acercaban la primera en levantarse fue Trixie, seguida de inmediato por Sunset.

-¿Y… que pasó? – preguntó Trixie a sus padres, ambos se veían tranquilos, Loreta y Bright parecían mucho más afectados.

-Nos vamos, Sunset y su familia necesitan un tiempo a solas – dijo Mystic.

-Está bien – dijo Frelia a las dos potrillas cuando intentaron preguntar algo – las cosas salieron mejor de lo pensaban, pero nos tenemos que ir ahora.

-Es… está bien – dijo Trixie, Sunset se acercó a sus padres con la cabeza en alto, pálida.

-Adiós – dijo Bright secamente, alejándose e los Lulamoon, todos los demás se despidieron más adecuadamente, pero Trixie y Sunset no pudieron evitar darse un largo abrazo antes de alejarse.

De camino a su casa, los Lulamoon estaban en silencio, Trixie iba algo detrás de sus padres, con la cabeza baja y pensando profundamente.

-Trixie, todo va a salir bien, solo cálmate – dijo Frelia hacia atrás luego de la tercera pregunta sin responder de la potrilla.

-¿Cómo estás tan segura?

-Porque las cosas salieron bien, ninguno reaccionó ni de cerca tan mal como Sunset se lo había imaginado, Loreta de hecho… no es que esté de tu parte, pero está de parte de Sunset, Bright no pudo aguantar su mirada, van a hacer lo que sea para que Sunset sea feliz.

-A Sunset no le va a gustar si se vuelve condescendiente – dijo Trixie – de hecho… no importa lo que pase, le va a ser molesto.

-Como sea, Bright tampoco estaba molesto al final, simplemente parecían muy confundidos… y dolidos – Trixie levantó la vista en ese momento, mirando a sus padres de reojo.

-¿Ustedes se sintieron así cuando yo les dije?

-Ahhm… - Mystic pensó un segundo antes de responder – no creo que haya sido tan complicado para nosotros, pero no es fácil, o lo que uno espera – Mystic soltó un bufido – además, cuando una niña de diez años llega asustada y confundida, no te queda nada más que aceptar que es real, y que hay que lidiar con eso.

-Siempre es algo con lo que lidiar – dijo Trixie frunciendo el ceño.

-Siempre se te va a hacer más difícil que al resto, por eso es algo con lo que hay que lidiar – dijo Mystic con honestidad – pero es ahí cuando un padre tiene que mostrar su apoyo.

-Si, gracias a todo esto… por hablar con los padres de Sunset – dijo Trixie con una leve sonrisa.

-Fue simple – dijo Frelia – esperaba tener que discutir un tiempo más largo, pero no llegó más lejos, aunque supongo que puedes irte olvidando de quedarte en casa de Sunset, o de que ella se quede en la nuestra por un buen tiempo.

-Si – dijo Trixie rascándose la nuca – supongo que mejor me alejo de la casa por un tiempo.

-Eso puede dar el mensaje equivocado – dijo Mystic – no huyas, sigue ahí, con la cabeza levantada y la mirada al frente, a su familia le va a gustar que Sunset se… arriesgue con una yegua valiente al menos.

-Cierto… - dijo Trixie intentando ponerse en el lugar de los padres de Sunset – cierto, no les gustaría que su hija se vaya al lado oscuro con alguien que la deje sola cuando se pone difícil…

-Exacto, probablemente quieran que seas la mejor yegua posible para Sunset.

Trixie durmió esa noche preocupada, preguntándose qué le habría pasado a Sunset, y si podrían seguir juntas como antes.

Al día siguiente, se la podía ver dando vueltas y más vueltas cerca de la casa de Sunset, paso unas cuantas veces cerca de la entrada de la calle sin decidirse a entrar por ella, por una parte le aterraba lo que pudiese pasar, por otra parte lo único que quería era encontrarse de una vez con Sunset, tal vez estuviese triste, tal vez incluso deprimida, tal vez castigada, tal vez la convencieran de terminar, tal vez… tal vez pensaba que era demasiada molestia seguir con ella. Trixie tenía pensamientos cada vez más deprimentes mientras caminaba a la entrada de la casa por quinta vez, esta vez atreviéndose a acercarse, otro de los temores de Trixie es como la fueran a recibir luego de la noche anterior.

Trixie alcanzó la puerta y con rostro decidido tocó la puerta, el sonido de los golpes la acobardó de nuevo, mala cosa porque a los pocos segundos frete suyo apareció una saltona y desarreglada Loreta, la yegua se sorprendió un poco, tenía la melena desordenada, algunos mechones se le escapaban, tenía la ropa arrugada y en general estaba deslucida, se quedó mirando a Trixie unos segundos, Trixie tragó antes de hablar.

-Ho… hola señora Shine Es… ¿Está Sunset? – era el mismo saludo que había usado por más de una año en esa casa, Loreta la miró, Trixie temía ver algún desagrado en su rostro, pero solo veía preocupación y desconcierto.

-Si, claro Trixie, ella está dentro, la voy a ir a llamar, espérame un segundo – Loreta cerró la puerta y se escucharon unos pasos hacia dentro, Trixie empezaba a pensar en la diferencia de trato cuando Loreta se devolvió y abrió la puerta de nuevo – si quieres puedes esperar dentro… o fuera… como quieras.

-Okey, gracias – dijo Trixie, haciendo un intento por avanzar, Loreta abrió más la puerta e hizo un espacio para dejarla entrar y se fue rápidamente de la habitación.

Trixie se sentía algo incómoda en la casa, pero no tuvo mucho tiempo para pensarlo, ya que Sunset bajó de inmediato las escaleras y se acercó a ella corriendo.

-¡Trixie! – Le dijo dándole un abrazo – estaba a punto de salir a buscarte.

-¿Por qué no fuiste entonces? Estaba tan nerviosa viniendo hacia acá – dijo bromeando, pero Sunset miró hacia abajo y rascó el suelo con culpabilidad.

-Mi papá me preguntó si tu atreverías a venir, yo le dije que si, el me preguntó si estaba segura… sonaba casi como un reto… - dijo Sunset, Trixie le agradeció a sus padres para sus adentros, Loreta apareció bajando las escaleras, Sunset se dio vuelta para mirar a su madre y ambas se mostraban algo avergonzadas – mamá, voy a salir con Trixie un rato ¿okey? – Sunset le sonrió a su madre y esta le sonrió de vuelta.

-Claro cariño, intenta llegar antes que tu padre, el va a llegar a las diez – dijo Loreta.

-Bien, vamos Trixie – dijo Sunset saliendo, Trixie se despidió de Loreta, y esta la miraba meditabunda, tal vez echándole la culpa a Trixie, tal vez diciéndole que estaba sobre hielo quebradizo, Trixie no supo interpretar su mirada, simplemente se despidió muy educadamente y salió.

-Entonces dime ¿Cómo te fue? – preguntó Trixie saliendo por la puerta con Sunset.

-Fue incómodo, me estuvieron haciendo preguntas y repitiéndomelas mucho tiempo, que si no sentía nada por los sementales, que si siempre me habían atraído las yeguas… que si estaba segura, que si alguien me había hecho algo… terminé gritando un poco – dijo con una sonrisa amarga.

-¿Por qué?

-Mi papá se comporta como si fuera el fin de mi futuro, y mi mamá intentaba tratarme como a una inválida, me abrazó como si hubiera pasado por una catástrofe, me irrité y les terminé gritando… no quiero que me vean como nadie más que la misma Sunset… - dijo suspirando – aunque eso o he dicho mil veces… vamos al parque un rato.

-Okey… entonces… ¿Qué hacemos ahora? – preguntó Trixie.

-Primero vamos al parque.

Llegaron al parque en silencio, Trixie iba detrás y sentía el impulso de abrazar o acariciar a Sunset, pero se contenía porque no sabía que pensaba Sunset en ese momento.

Sunset se sentó en el pasto y Trixie al frente de ella, nerviosa, Trixie no sabía qué hacer o decir, ya estaba temerosa de repetir la pregunta, hasta que sintió el casco de Sunset acariciando el suyo.

-Probablemente va a ser muy incómodo por un tiempo, pero se siente tan bien habérselo dicho ya a mi familia – dijo Sunset acariciando a Trixie, ahora subiendo hasta su hombro, Trixie la miró con la respiración agitada – Pero ahora podemos hacerlo como querías, o sea, tener una relación de verdad – Sunset la miró sonriendo.

-¿O sea que seguimos juntas, como pareja? – preguntó Trixie empezando a sonreír.

-Por supuesto que sí, no hice todo esto para dejarlo ahora ¿Qué tipo de pregunta es esa? – Sunset se veía sinceramente confundida, Trixie suspiró profundo un par de veces, y luego comenzó a reír - ¿Qué te pasa Trixie?

-Por alguna razón… tenía miedo de que ahora te fueras y me dejaras sola – dijo Trixie, su sonrisa temblaba por el puchero y sus ojos empezaron a empañarse, acercó su boca a la de Sunset pero se detuvo a la mitad, dudando, Sunset entonces sonrió, y sujetándola del cuello terminó de avanzar, y le dio un beso dulce, largo y profundo, en ese momento Trixie se empezó a sentir segura de nuevo, comenzó a sollozar.

-Trixie ¿Estas bien, que pasa? – preguntó preocupada Sunset.

-Es que – dijo entrecortada – estaba tan segura, de que me ibas a decir que era mucho, y que terminábamos, y tenía miedo – dijo abrazando fuertemente a Sunset.

Sunset le devolvió el abrazo pensando nuevamente en los zorros, le gustaba eso de Trixie, iba a ser tan alegre y llorar tanto como pudiera, pero era dura cuando lo necesitaba.

-Mírame Trixie – dijo Sunset alejándola unos segundos – te amo, y voy a estar contigo así sea cientos de veces más difícil, porque ahora mismo eres lo mejor que tengo, ¿Entiendes? – Trixie asintió conmovida, abrazó a Sunset de vuelta, limpiándose rápidamente las lágrimas escurridizas del rostro, pero cuando se dio cuenta de que Sunset la quería, de que la aceptaba, frente al mundo y su familia, se emociono tanto que se deshizo entre risa y lágrimas en el abrazo de Sunset, que comenzó limpiar su cara y plantar pequeños besos allí donde las lágrimas dejaban huella, y en sus párpados, mientras Trixie se apretaba fuerte contra el cuerpo naranjo de la yegua.

Sunset no entendía porque había reaccionado tan efusivamente, solo le interesaba calmar a su poni muy especial, Trixie tampoco era completamente consiente, pero sentía el pecho apretado, con tantas emociones que no podía controlar las lágrimas y la risa, la confundía tanta fuerza en sus emociones.

Y es que Sunset no era solo su primer amor, ese que enloquece a cualquiera, era la primera aceptación y cariño sincero, incondicional e imparcial de parte de Canterlot.

No importa cuánto pasara, ni el rencor ni la rabia en un futuro, Trixie nunca iba a poder negarse a sí misma que ese fue uno de los momentos más felices de su vida.

Wow, ¿En serio menos de 5000 palabras? Esta parte me costó su tanto, bueno, ahí va, no se si traté bien la reacción de una familia frente a la noticia, pero ahí va mi intento.