Rick's POV
Se encontraba reunido con Mason y Damon en su despacho, estaba poniéndolos al tanto de los últimos detalles antes del viaje.
-El sistema de seguridad diagramado ya está funcionando, esta vez no escatime en gastos ni recursos- tomó un trago del whisky que tenía en la mano y dejó el vaso vacio sobre su escritorio.- Mason, gracias por todo lo que has hecho estos días, ahora necesito que te quedes aquí para instruir a los agentes de las medidas a tomar cuando nos vayamos y a partir de mañana deberás asistir al cuartel diariamente para recibir informes de nuestro estatus, te dejaré a cargo de la misión aquí, manejaras la seguridad perimetral de la zona y deberás remitirme un informe semanal.- Dijo mirando al rubio.
-Si señor- asintió el Mayor con aire profesional.
Se levantó de su asiento y miró por la ventana suspirando.
-Estaremos un mes fuera, para cuando regresemos tendremos todos los nuevos sistemas instalados y un total de 32 hombres custodiando la propiedad con un complejo plan de acción en caso de emergencia.- Observó el cielo despejado, era un día precioso- Mientras tanto la investigación seguirá exhaustivamente, tenemos que eliminar la amenaza de sobre la vida de Elena de raíz.- Dijo tensando la mandíbula y se volteó hacía los dos hombres.
En ese momento, como si la hubiera invocado con el pensamiento, la puerta se abrió violentamente chocando contra la pared y una visiblemente afectada Elena con la cara bañada en lágrimas y una expresión desolada hizo aparición ante ellos.
-¿Cariño que sucede?- Dijo preocupado al verla así al tiempo que tanto Damon como Mason giraban hacía ella sobresaltados por la repentina intromisión.
La chica dio un paso dentro del despacho y arrojó con rabia y expresión de asco una pesada carpeta sobre su escritorio, Los tres hombres dirigieron su vista hacía aquel objeto y sus caras de sorpresa coincidieron con exactitud.- ¡¿Cómo pudiste?!- Gritó acongojada.
Un nudo se formó en la garganta de Rick y palideció visiblemente, un silencio tenso se instaló en el lugar.
-¡Habla! ¡Dime la verdad por una maldita vez en tu vida!- Le espetó la chica luego de que nadie dijera nada.
-Elena…- Atinó a decir Damon.
-¡Tu cállate! Quiero oírlo de él- Dijo sollozando y mirando a su padre con dolor.
-Yo… puedo explicarlo- Susurró Rick e intentó acercarse a ella, pero la chica retrocedió y lo miró enojada.
-¡Pues explícame! Explícame porque me has mentido todos estos años, porque nunca me dijiste que era una testigo más de ACO, porque no me contaste…- Su voz se quebró.
-No era seguro cariño, no podía…- Parecía no poder encontrar las palabras, el miedo a perderla era demasiado grande- Escúchame cielo, lo hice por ti, para protegerte- Dijo convincente.
-¡No es cierto! ¡Me robaste mi identidad! Me dejaste creer que mi familia murió en un incendio, me trataste como a tu hija… pero en realidad… yo… solo fui parte de tu trabajo- Rompió en llanto.
El corazón de Rick se estrujó, aquello no era cierto, ella era la niña de sus ojos. Tragó duramente e intentó acercarse una vez más pero ella se alejó.
-Dime que significa AA0- Le exigió- Dime la verdad, dime que le pasó a mi familia- Su llanto se intensificó.
-Elena… será mejor que…- Intentó intervenir Mason.
-¡Tú cállate esto no es asunto tuyo!- Gritó fuera de sí.
-Cariño cálmate, respira… podemos hablar de esto cuando estés más tranquila, prometo…- Intentó persuadirla pero no lo logró.
-¡NO! No más promesas ni mentiras, ¡Ya no soy una niña que se creerá todos los cuentos que le inventes! Quiero la verdad… ¡Y la quiero ahora!- Comenzó a temblar y esta vez Damon se acercó a ella y la tomó del brazo.
-¡Suéltame! Tú eres igual que él- Lo miró a los ojos con un inmenso y profundo dolor.- Como pudiste- Sollozó.- Eras la persona en la que más confiaba- sus lagrimas caían sin control. Damon la miró y el dolor se reflejó en su rostro.
-Princesa…- Susurró e intentó acercarse una vez más pero ella negó y se alejó aún más.
-No… sólo quiero saber…- suplicó.
-El AA0…- murmuró Damon y Rick clavó su vista en él con súplica. No quería que le dijera algo así de aquella forma, ella estaba destrozada, aquello sería demasiado, pero el chico no lo miraba.- Es el código para… único sobreviviente a…- Dijo casi en un susurro y se frenó incapaz de continuar.
-¡¿A qué?!- lo urgió la chica desesperada.
-Familia asesinada…- Soltó finalmente él cerrando los ojos y agachando la cabeza.
Elena enmudeció y Rick pudo ver en sus ojos como el dolor la golpeaba con una fuerza increíble. Ella sacudió la cabeza y dirigió ahora su vista a él.
-¿No se te ocurrió pensar que necesitaba saber eso? ¿Qué enterarme a esta altura de mi vida lo haría más difícil?- Le espetó duramente, su mirada fija destilaba odio, los temblores en ella se reanudaron y la vio sostenerse de la puerta.- Sólo fui un trabajo para ti- Sollozó rota por completo
-¡Jamás has sido un trabajo para mí!- estalló él- Hija escúchame, yo…- Quiso explicarse, decirle que todo había sido por ella, que se calmara, que él le contaría toda la verdad. Pero lamentablemente el daño ya estaba hecho y lo confirmó cuando ella lo interrumpió.
-¡Yo no soy tu hija!- Le gritó y todos en la sala abrieron sus ojos sorprendidos, incluso ella misma. Negó con la cabeza y salió corriendo de allí.
Ninguno atinó a moverse y seguirla, estaban los tres estáticos en su lugar, se miraron entre sí y Rick se dejó caer pesadamente en su silla. Apenas fue consciente de que Damon y Mason ya no estaban allí. Tiró de sus cabellos y lanzó un grito de dolor que resonó tristemente en la habitación.
Horas más tarde estaba sentado en el invernadero, con los codos sobre sus piernas y la cabeza sobre sus manos, tirando de sus cabellos. Después de varios intentos fallidos de que Elena abriera la puerta de su habitación decidió esperar. Ella tenía que calmarse y él reunir el valor para mirarla a la cara y contarle toda la verdad.
Se reclinó en el banco en el que estaba y miró al cielo, ya había oscurecido, debían ser cerca de las 9 de la noche. Su mente rememoró la escena de aquella mañana "¡Yo no soy tu hija!" aquellas palabras habían sido una daga ardiente clavada directamente en el centro de su corazón.
Flashback
Estaba sentado en el sofá de la sala leyendo el periódico cuando una pequeña Elena de 9 años entró por la puerta principal con su adorable uniforme de escuela y arrastrando su mochila pesadamente. Sonrió al verla pero aquel gesto se borró al instante cuando notó que la niña venía llorando.
-¿Elena?- La llamó, ya que ella se dirigió a subir las escaleras sin notar que estaba ahí. Notó como se frotó la carita rápidamente antes de voltear y lo miró con una sonrisa mal fingida.
-Hola Rick- Le dijo desanimada.
-Eh ven aquí pequeña- la llamó tiernamente golpeando el sofá a su lado. Ella dudó un poco pero finalmente se acercó a él y se sentó.
-¿Qué pasa cielo?- La interrogó suavemente.
-No pasa nada solo un día pesado en la escuela- Dijo tranquilamente viendo hacia delante.
-Elena… No debes echar mentiras ¿Lo sabes cierto?- Dijo tomando su carita y haciendo que lo mire.
La niña suspiró y lo miró con tristeza, puso morrito y sus ojos se llenaron de lágrimas. Le partía el alma verla así.
-Es que… Hoy estaba con las niñas de mi clase en descanso y estaban hablando de que irían de campamento con sus papas el fin de semana- Dijo la niña mirando al suelo.- Y me preguntaron que si a mi papi le gustaba acampar… y yo contesté que sí…- Y se silenció.
- Continúa pequeña- la animó él, comenzaba a entender por donde venía el asunto.
- Yo se que a ti si te gusta… y que eres mi papi oficial- continuó y el soltó una sonrisa por el término que utilizó la niña para definir que él era su padre legalmente.- Pero…- Una vez más guardó silencio.
-¿Pero?- Preguntó acariciándole el cabello.
-No eres mi verdadero papá y aún así… tú me cuidas, me arropas y me cuentas cuentos, también vas a las reuniones con la maestra y me regañas si me porto mal…- Ella comenzó a entrelazar sus manos nerviosa. Rick comenzaba a preocuparse.- Se que nadie debe enterarse de que no soy tu hija de verdad o serían malos conmigo- Siguió ella repitiendo lo que le habían enseñado. El psicólogo le había explicado a la niña que no todas las personas eran amables y bondadosas y que podrían ser crueles con ella por no tener padres. Por eso era mejor si ella decía que tenía a su padre que la cuidara.- Pero a veces… yo…- Dudó y sacudió la cabeza.
-Cariño, puedes decírmelo, confía en mi…- le dijo con ternura, ¿Qué era lo que la tenía así?
-A veces quisiera tener lo que mis amigas tienen, poder llegar a casa y decir, hola mami ya llegue o que mi padre me pregunte ¿Hija como te ah ido hoy?- Una lagrimita rodó por su mejilla.
-Elena…- Susurró él con un nudo en la garganta.
De pronto la niña sacudió la cabeza y pareció decidida, lo miró fijamente, con los ojos más inocentes, suplicantes y temerosos que había visto jamás.
-Se que tuve un papi al que siempre querré y extrañaré… pero el ya no está y ahora yo…- Otra lagrimita rodó en su mejilla.- Rick…- dudó una vez más.
-Dime cielo…- La animó él con un susurro.
-¿Puedo llamarte papá?- Soltó de un tirón y se sonrojó adorablemente.
No se esperaba aquello, una calidez hermosa se alojó en su pecho, un sentimiento de ternura recorrió su cuerpo y un amor profundo e incondicional por aquella niña se abrió paso dentro de él.
-Claro que sí hija…- Le dijo con voz ahogada y ambos se fundieron en un tierno y dulce abrazó que los unió como padre e hija desde aquel día y para siempre…
Una lágrima rodó por la mejilla de Rick al recordar aquello. Ella era su niña, su hija, siempre la había cuidado y protegido de todo, pero al parecer había cometido un error. Le había enseñado a no echar mentiras, y tal parecía que no siguió su propio ejemplo. Nunca iba a perdonarlo.
Suspiró hondamente y limpió su rostro. Debía explicarle y rogar porque su niña lo comprendiera. Sabía que lo amaba tanto como él a ella, sus palabras de la mañana no podían ser ciertas… no podían…
Intentó tranquilizarse un poco y pensar con claridad, dejó su vista vagar por el entorno, el invernadero estaba realmente hermoso reconoció. Escuchó pasos acercarse, debía ser Jenna, la había enviado a intentar hablar con Elena, tal vez traía buenas noticias. Sin embargó vio aparecer a Esther por detrás de una hilera de arbustos bajos.
-Señor, la cena está lista ¿Cuántos platos debo poner en la mesa?- Pregunto prudentemente la mujer
Rick suspiró pesadamente.- Temo que no lo sé – Dijo aún con la vista fija en la vegetación.
- Animo Señor, todo estará bien, la señorita Elena no podrá aguantar tanto tiempo enfadada con usted.- Le dijo con una sonrisa comprensiva.
-Ven Esther, siéntate.- La invitó haciendo un gesto con la mano, la mujer obedeció.- Tú eres madre, de unos maravillosos hijos déjame decir- Dijo con una leve sonrisa y la mujer asintió con orgullo.- ¿Qué se supone que haces cuando uno de ellos te odia?- Preguntó derrotado.
- Los hijos nunca odian a los padres señor, simplemente creen hacerlo- comentó observando también la vegetación.- Al principio puede que no entiendan nuestras razones para hacer lo que hacemos, pero siempre llega el día en que se dan cuenta que lo hacemos por ellos- continuó- Se enojaran, lloraran, tendrán el berrinche del siglo, te odiarán, serás la peor persona del mundo, pero al final… al final cuando tengan miedo o se sientan solos, siempre acudirán a ti, con un perdón y un prometo no volver a hacerlo- Finalizó con una sonrisa.- Siempre ah sido así, yo lo hice alguna vez con mi madre… La relación padre-hijo se basa en la falta de entendimiento mutua, nosotros no entendemos sus razones ni ellos las nuestras- Soltó una risilla.
-Eres una sabia mujer- Dijo asintiendo.- ¿Pero que se supone que haces cuando hasta tú te das cuenta que metiste la pata?-
-En ese caso es su turno de decir perdón y prometo no volver a hacerlo señor.- Le dijo comprensiva- No siempre se cumple la regla del padre que regaña al hijo, a veces nosotros también necesitamos ser regañados.-
-Gracias Esther, no sabes cuánto me ayudan tus palabras- Le sonrió aún con la vista fija en la flora a su alrededor. La mujer se paró y le dirigió una leve inclinación de cabeza.
-Cuando quiera Señor, es un placer poder ayudar.- Comento con una sonrisa.
-Por cierto, el invernadero está realmente precioso.- Le dijo para relajar un poco el ambiente.- El viejo Sam ah mejorado mucho.
La mujer rió- Señor, el viejo Sam se retiró hace casi seis meses - Lo miró con reproche.- hay alguien trabajando en su lugar desde entonces, viene todos los lunes, ¿Cómo es que no lo ah visto?- Soltó una risa.
-Supongo que eh estado algo ocupado- Reconoció.- De cualquier forma felicítelo de mi parte, hace un grandioso trabajo aquí.
-Sí que lo hace- Reconoció- Parece que la barrera del idioma no impide que cumpla a la perfección con nuestras expectativas.
- ¿Barrera del idioma?- Preguntó Rick sin entender.
- Sí señor, desafortunadamente habla poco nuestro idioma y no hay nadie en esta propiedad que sepa sueco- Dijo negando con la cabeza.
-¡¿Sueco?!- Gritó Rick alarmado levantándose de golpe, la mujer se sobresaltó sin entender.
-S…Si- Dijo confundida.
-¿Cuánto dices que lleva trabajando aquí?- Interrogó frenético.
-Seis meses aproximadamente señor- Comentó desconcertada aún.-
-¿Cómo consiguió trabajar aquí?- Comento totalmente desconcertado y alerta. En su cabeza hacía cuentas, seis meses…
-Usted me dijo que me encargue de conseguir a alguien y de todos los que aplicaron fue el único cuya experiencia lo hacía calificar para el puesto… La señora Jenna firmó su contrato ¿Pasa algo con él?- Comentó contrariada.
-Su nombre… ¿Cómo se llama?- la urgió.
- Viktor… no recuerdo su apellido… pero podrá encontrarlo en el contrato señor.- Le dijo Esther.
Y Rick palideció, ahora lo entendía, las fallas de seguridad, el conocimiento sobre los planes de Elena en L.A… El infiltrado había estado bajo sus narices todo este tiempo… Habían estado cerca de descubrirlo sí… Pero habían ido tras el hombre equivocado. ¿Cómo no lo había visto? ¿Cómo no investigó a los empleados que trabajaban allí? Se confió, fue un estúpido, había fallado…
De pronto se escucharon unos pasos apresurados y apareció ante ellos un agitado Mason, estaba pálido y sudoroso y tenía una expresión preocupada en el rostro.
-Elena desapareció- Dijo sin más y Rick sintió que el mismísimo demonio estaba jugando con él.
Elena's POV
Estaba destrozada, había estado todo el día tirada en la cama hecha un mar de lágrimas. Ignoró estoicamente a cada una de las personas que había acudido a golpear su puerta. Ni siquiera le abrió a él…
No podía creer que le hubiera mentido, después de todo lo que habían compartido ese último tiempo, el nunca pensó en contarle la verdad.
Y su padre… Rick… el corazón se le estrujaba… ¿Cómo era aquello posible? ¿Realmente fue por ella? ¿Realmente fue más que un trabajo para él?... su corazón era todo dolor, su mente era un mar de dudas y contradicciones, su alma estaba rota y temerosa. Ya no sabía que pensar ni que sentir, necesitaba aire, necesitaba paz y necesitaba aclararse para saber cómo actuar de ahora en adelante.
Se asomó al pasillo y cuando confirmó que nadie la vigilaba se escabulló escaleras abajo hasta llegar al jardín. Cuando pasó por la cocina pensó e comer algo, había pasado todo el día sin nada en el estómago, pero en su estado emocional actual lo último que quería era comida en su interior revuelto y agitado.
Se dirigió corriendo a las cuadras y como siempre, Polo la recibió como si fuera la persona más importante en su vida, y ella sabía que lo era.
Ella lo abrazó fuertemente y su llanto se reanudó. El animal apoyo el hocico en su espalda y soltó un quejido de pena. Ella se separó y le acaricio el lomo.
-Todo está bien pequeño- Lo calmó- Sólo necesito mucho cariño- Intento sonreírle pero las lagrimas tapaban su visión- Tú jamás me mentirías, eres el mejor amigo que podría tener- Dijo ahora sí logrando sonreír y besándole la cabeza. El perro lamió su cara alegre y puso una pata en su hombro.- Siempre estas para mí, gracias por todo mi querido y dulce Polo- El perro lanzó un ladrido y agitó su cola feliz y ella un poco más relajada se acercó al establo de Satín. Era increíble como un animal podía transmitirle paz y seguridad con solo su presencia y afecto.
Satín se alegró de verla y resopló contento. Adoraba los paseos a la luz de la luna tanto como ella. Lo ensilló mientras tarareaba una suave melodía como siempre y se montó en él.
-Sácame de aquí campeón, llévame a nuestro paraíso personal.- Le susurró inclinada sobre su lomo cerca de su oreja.
El corcel emprendió camino seguido muy de cerca por el fiel perro.
Cuando llegaron a su bosquecillo, desmontó y se sentó en el suelo a unos metros del río. Debían ser como las siete de la tarde y la noche estaba un poco fresca, seguramente debido a la lluvia del día anterior. Un escalofrío la recorrió y se abrazó a sí misma.
Polo se sentó a su lado y recostó la cabeza en sus piernas, agradeció el gesto pues le transmitía un poco de calor. Vio a satín acercarse al río a beber algo de agua. Suspiró, aquellos dos eran la mejor compañía en el mundo.
Miró al cielo y se perdió en aquel color azul oscuro, algunas estrellas empezaban a aparecer. Su cabeza aún era un mar de pensamientos, hubiera deseado poder hablarlo con alguien.
Pero no tenía con quien, las únicas personas que sabían de aquello eran Damon, Mason, Jenna y Rick, y no le apetecía hablar con ninguno.
Caroline y Matt quedaban descartados. Ellos no sabían siquiera que Elena era adoptada.
Y Kol… La familia Mikaelson en general creía la historia oficial, que ella era resultado de una relación frustrada de Rick. Que gracioso pensó, tantas personas en su vida y estaba completamente sola en aquello. Tantas versiones de la verdad y sin embargo ninguna cierta.
Ni la del incendio que le contaron de pequeña, ni la de la relación frustrada de Rick que el mundo conocía, y obviamente tampoco la de sus amigos de la universidad para los cuales ella realmente era una Saltzman.
Suspiró, daría lo que fuera porque Damon estuviera allí… A pesar de estar enfadada con él por formar parte en la mentira, reconocía que si estuviera a su lado, sus besos, su calor… Estaría mucho mejor, podría sobrellevarlo, pero no… estaba sola.
Polo se removió en sus piernas. Corrección, no sola del todo pensó con una sonrisa.
De pronto el perro se sentó alerta y volvió su cabeza hacía lo profundo del bosquecillo. Elena siguió su vista un poco alarmada.
-¿Qué pasa pequeño?- lo interrogó.
De pronto Polo se puso en pie, sus cuerpo se tensó, el pelo de su lomo se erizó, sus orejas se fueron hacía atrás y enseñó sus dientes gruñendo.
-Polo…- Susurró la chica ya del todo asustada. Se paró y volteó a todos lados, pero la oscuridad de la noche no dejaba ver nada.
Un instante después dos sombras negras salieron disparadas del bosquecillo directamente hacía ella. Elena tuvo un recuerdo pasmoso de los hombres que la atacaron, aquellos vestían exactamente igual…El pánico la recorrió, ya casi los tenía encima y no lograba reaccionar… Pero Polo sí… En un acto de increíble lealtad el perro se arrojó encima de uno de los atacantes y lo derribó, el otro se frenó y miró al perro asustado y Elena, movida más por la adrenalina que por propia voluntad, le lanzó una formidable patada al pecho que lo sentó en el piso tosiendo. En aquel momento un agitado Satín se acercó al trote y removió el suelo con sus pesadas y potentes patas, dejando inconscientes a ambos atacantes. Elena sin pensarlo dos veces se montó en él y salió de allí a toda prisa con Polo detrás.
Cuando salió del bosquecillo otros tres hombres le cortaron el paso, Satín se paro en dos patas y golpeó fuertemente en la cabeza a dos de ellos, que cayeron al instante, El otro tomó a Elena del pie, y esta le lanzó una patada a la mandíbula, acto seguido Polo se colgó de su brazo y lo arrojó al suelo, mordió su cuello y lo dejó inconsciente.
-¡Vamos Polo!- Gritó Elena para que el perro soltara al hombre y corriera con ella. El perro obedeció al instante y siguieron camino. De pronto una barricada de otros tres hombres le cortó el paso a Satín, pero el animal brioso paso entre ellos derribándolos. Entonces unos de ellos levantó la mano y lo apuntó con una pistola dispuesto a derribarlo, Elena se giró y al verlo, tiró de las riendas para hacerlo cambiar de dirección asustada, pero Polo que venía corriendo detrás saltó directamente a la mano del tipo y con una poderosa mordida lo hizo tirar el arma. El hombre cayó al suelo gritando y cuando el perro iba a lanzarse sobre él un sonido estridente agitó la noche.
-¡POLO!- Gritó Elena desesperada cuando lo vio caer pesadamente al suelo. Uno de los otros hombres le había disparado. Con una rabia ciega y profunda se lanzó con satín hacía ellos y los hombres que no atinaron ni a reaccionar se vieron embestidos por un furioso animal de 400 kilogramos.
Satín piso de lleno en el estómago al hombre herido por Polo que en el acto quedo inconsciente, el otro hombre cayo con una marca de herradura en la frente. Elena saltó violentamente de su corcel directamente encima del que había disparado el arma, que estaba algo aturdido por la velocidad del ataque, dominada por una cólera sin nombre araño su rostro y el hombre quiso llegar hasta ella para golpearla, pero no lo logró. El peso de la chica lo arrojó al suelo y allí el enorme Satín pateó una de sus piernas haciéndolo aullar del dolor y soltando su arma en el proceso, al tiempo que Elena lo hacía víctima de una lluvia de desesperados y acongojados golpes en el pecho.
No supo cuanto tiempo lo golpeo pero cuando la ira remitió y fue consciente otra vez, el hombre ya no estaba despierto. Se alejó de él asustada y girando su mirada divisó el cuerpo de Polo en el suelo. Gateó hasta él. Satín se removía inquieto a su alrededor.
-¡Ve a la casa! ¡Busca ayuda!- Le gritó, pero el animal agitado parecía no comprender, después de todo, él no era Polo. Recordó vagamente como lo entrenó desde que ambos eran niños. Ella le había enseñado unos cuantos comandos a base de silbidos, había uno específico para regresar a la cuadra. Elena reprodujo el sonido. Satín se frenó y alzó las orejas atento. Elena volvió a silbar. El caballo resopló y se removió en el lugar- ¡Vete!- Le gritó Elena y al fin dando un relincho estridente, se giró y partió al galope rumbo a la casa.
Elena se giró hacia polo y lo tomó en brazos, el perro emitió un suave y estrangulado quejido. Inevitablemente la chica rompió en llanto.
-Calma pequeño, estoy aquí- Había sangre por todos lados, no podía ver donde le habían dado y la oscuridad de la noche no ayudaba, su querido amigo respiraba con dificultad.- Resiste Polo, conseguiremos ayuda, te pondrás bien- Trató de convencerse a sí misma- Vamos mi príncipe, eres un perro fuerte, eres el mejor, no puedes dejarme sola, no puedes…- Las lagrimas caían sin control.
El animal alzó su cabeza y lamió débilmente su mejilla.- Polo…- Sollozó la chica. Lo vio cerrar sus ojos. Necesitaba ayuda urgentemente. Lo depositó con cuidado en el suelo y se levantó desesperada, miró alrededor en busca de algo que pudiera ayudar y se le ocurrió registrar a los atacantes, tal vez alguno de ellos tuviera un móvil o algo parecido para pedir ayuda.
Sin embargo cuando giró vio acercarse a dos hombres más, la estaban apuntando. Estaba perdida.
Llegaron hasta ella y uno sacó una soga y le amarró las manos.
-Eres una fierecilla salvaje- Le dijo con sorna- A mi jefe le encantará domarte- una risa resonó tras el pasa montaña negro que cubría su rostro.
Elena no dijo nada y como en shock, dejó q la subieran a un automóvil negro aparcado en la carretera que salía de la propiedad. Su mente desconectó, el pánico y el miedo fueron tan fuertes que ya no reaccionaba, se resignó a su destino. Sin embargo cuando le vendaron los ojos, la arrojaron sobre el asiento trasero y aquel auto la alejo de su hogar hacia lo desconocido, solo pudo pensar en que su mejor amigo estaba allí herido y no recibiría ayuda…
Damon's POV
Había buscado a Elena por 20 minutos en toda la mansión sin éxito, estaba desesperado. A pesar de ser casi 20 hombres buscándola, la chica no aparecía. Aquel había sido un día terrible, ella lo había rechazado abiertamente, lo había mirado con unos ojos tan llenos de dolor que le partieron el alma. El saber que estaba destrozada y no podía hacer nada por ella lo destruía lentamente por dentro. Y para completarlo ahora estaba desaparecida.
Nervioso, preocupado y alterado. Su corazón dolía terriblemente y sus brazos gritaban de angustia por no poder tenerla entre ellos. Necesitaba sentirla, asegurarse de que estuviera bien. Dios, quería abrazarla, besarla y gritarle en la cara que la amaba. ¡Si la amaba! Y quería arreglar las cosas con ella, quería decírselo, la necesitaba, no podía estar un minuto más sin ella.
Ahora se encontraba en la sala con Mason y Rick organizando equipos de búsqueda para encontrarla y Kol apareció diciendo que ni Polo ni Satín estaban en las cuadras. Damon respiró un poco aliviado, tal vez sólo había salido en uno de sus habituales paseos a la luz de la luna. La mataría si fuera ese el caso, ¡¿Cómo se atrevía a salir sola en medio de una situación como aquella?!
- ¡Teniente General! Tenemos una situación en el jardín trasero- Dijo un agitado Cabo Fell entrando a la habitación.
Los cuatro hombres salieron disparados hacia allí.
En medio del jardín, agitándose, corcoveando y relinchando como un demonio, estaba Satín, visiblemente agitado. Cuatro hombres trataban de calmarlo pero sin éxito.
-¡Aléjense de él!- Ordenó Rick con voz autoritaria.
Los hombres obedecieron sin objeción alguna. El animal seguía agitándose y daba pasos alejándose de la mansión, para luego girarse y relinchar y seguir corcoveando.
-Quiere que lo sigan- Dijo Kol convencido.
Más preocupados que antes, él junto con Rick y Mason se subieron a las motocicletas de ACO que los agentes que buscaban a Elena dejaron allí estacionadas y siguieron al animal que emprendió el galope adentrándose en el terreno.
Damon fijó su vista en el caballo, que a toda velocidad los guió campo traviesa hacía lo que él sabía, era el bosquecillo de Elena, sin embargo Satín redujo su velocidad antes de llegar. Y frenó de golpe ante un montón de cuerpos tirados.
Desmontando de sus motocicletas los tres se acercaron. La imagen que vieron los pasmó. Había tres hombres inconscientes en el suelo visiblemente aporreados por Satín. Algunos rastros de sangre y unos metros alejados de ellos, estaba el cuerpo inerte de Polo.
-No…- Escuchó susurrar a Rick.
Sin embargo no dijo más y no hizo falta, pues los tres sabían lo que aquella imagen significaba.
Se habían llevado a Elena.
R.I.P Polo :( ... yo misma me negaba a escribirlo, pero era necesario...perdon . espero ver que les parecio!... a partir de aquí comienza lo bueno! jajaja De a poco vamos revelando los misterios que envuelven esta historia... Espero que les guste como va! Gracias por las Reviews, el apoyo y por leer! es muy importante para mi, enserio :)... nos vemos en el próximo, Saludos... Blue :)
