El tren salía a eso de las ocho de la mañana, no había tiempo de trabajar en las pociones o de practicar, solo para desayunar y luego salir hacia la estación.

Spike estaba con Twilight antes de saliera a correr, y unos minutos antes de que Trixie saliera de su nueva habitación.

-Twilight ¿puedo hablar contigo un segundo? – preguntó el dragón.

-Claro Spike ¿Qué pasa?

El dragón abrió la boca un segundo, pero luego la cerró pensativo, sin decidirse a habar, luego por fin se sentó, intentando arreglar un problema que sospechaba haber provocado sin quererlo.

-¿Qué piensas de Trixie? – preguntó Spike.

Twilight se lo pensó un segundo ¿A Spike le estaba molestando Trixie viviendo en la biblioteca? No sería sorprendente, se puso un poco nerviosa, era cierto que no era común recibir a alguien con los brazos tan abiertos, pero ella realmente no quería que Trixie se fuera, quería ayudarla y que se quedara el mayor tiempo ahí, hasta que pudiera irse, en algún momento, un momento lejano, a ser posible… agitó la cabeza, por eso le había sido cómodo el consejo de Spike, cada vez que pensaba en eso se sentía extraña e incómoda.

-¿Tu quieres que se vaya? – preguntó Twilight.

-No, claro que no – dijo Spike – me cae bien, ahora que realmente la conozco, y si puedes ayudarla, bien… para la mayor parte del mundo Trixie se sentiría como un problema, en cambio para ti es lo contrario, es… Ah, nada, solo, piensa en eso, piensa en tu relación con Trixie.

-¡Pero tú me dijiste que no pensara en eso! – Exclamó Twilight – y hasta el momento ha funcionado de maravilla.

-Yo te dije que no intentaras razonar porque te preocupaba tanto, porque solo ibas a dar vueltas en una idea sin salida, pero no que no pensaras en lo absoluto, creo que tienes que pensarlo un poco… para tomar las mejores decisiones – terminó Spike.

-… me siento incómoda pensando en eso – confesó Twilight – siento que es más de lo lógico.

-Recuerda, es tu amiga y la quieres, no tiene que importarte nada más, puedes ayudarla y lo haces, es algo bueno, sobre eso no te des vueltas, solo, no agites la cabeza y te evadas siempre que estás cerca de ella.

Twilight se sorprendió un poco, no se había dado cuenta de que era evidente, bueno, evidente no, Spike podía notar casi cualquier mínimo cambio en su estado de ánimo, pero de todas formas, la incomodó, una insinuación de una idea se formó en su mente, una que como se daba cuenta, acostumbraba a apagar antes de que siquiera se convirtieran en palabras.

-Spike ¿Qué me estás queriendo decir?

-Nada, Twilight, en serio nada – dijo entendiendo el mensaje – solo quiero que no te apresures o te retires de nada sin pensarlo bien – antes de llevar la conversación más lejos y hacer el tema más obvio Trixie apareció bostezando en la habitación.

-¡Ahhhh! Con todo me acostumbré a dormir hasta tarde – dijo sentándose a la mesa - ¿De qué me perdí?

-Da nada – dijo Spike – asuntos de la biblioteca, buenos días.

-Buenos días Spike – dijo Trixie sonriendo - ¿Estás bien Twilight? – Twilight agitó la cabeza quitando su expresión aproblemada.

-Sí, estoy bien, estaba pensando – dijo Twilight, Trixie asintió y comenzó a comer despreocupadamente, no es que le diera lo mismo la visita al banco, pero al parecer tenía trabajo, y podía salir adelante, al final siempre salía adelante.

-Bueno, yo salgo, tengo que apresurarme si quiero atender la biblioteca – dijo Spike yendo a la puerta.

-Gracias por eso Spike – dijo Twilight – voy a hallar la manera de copensarte.

-La avaricia Twilight – dijo Spike saliendo.

-Oh, si, lo siento.

Spike agitó su garra y salió de la biblioteca.

-Ser un dragón es más difícil de lo que parece – dijo Trixie – de todas formas creo que dormí de más ¿Tenemos que salir ahora?

-Sí, el tren va a partir en poco.

-Bien – dijo comiendo apresuradamente lo último del tazón, salieron de la biblioteca.

Tanto en el camino al tren como en el mismo, Twilight estaba repasando las palabras de Spike, Trixie la notó distraída y mantuvo su conversación al mínimo, Twilight pronto se perdió en su propia mente, mirando al paisaje a medida que el tren avanzaba.

Primero, cierto, se había apegado mucho a Trixie, pero era explicable, había estado estudiando y aprendiendo sobre la magia de la amistad, haría lo mismo por cualquier poni en apuros, pero si disfrutaba de su compañía mucho más de lo que hubiera creído, todavía existía una tensión fuerte, de lo herida que estaba Trixie con el mundo, y del espacio que quería darle, pero mientras se disolvía de a poco, Twilight empezaba a alegrarse de que estuviera cerca, de que le ayudara en su trabajo y que le contara alguna historia cada noche, eso… eso era algo que no sentiría por otro poni, aunque como le había dicho a Spike, estaba la posibilidad de que fuera por el talento mágico de Trixie, ella no quería verlo desperdiciado en medio de un mar de odio… ¿Si Trixie no tuviera talento? Se hizo a la idea, si no tuviera su talento… simplemente la querría más cerca, para cuidarla, joder, la hechicera había quedado detrás en su visión de la yegua, ahora veía a una fuerte yegua que había pasado por mucho muy sola, y no le molestaba la idea de ser quien la cuidara, ¿Una amiga podía sentirse así? Por supuesto, pero era algo al límite.

Eso, fin del pensamiento, hasta el momento, no necesitaba pensar en nada más que eso, suspiró y se relajó, tenía que relajarse, como Spike decía, no hacía nada malo, y el tiempo con Trixie era muy disfrutable.

-¿Estás bien Twilight? – Preguntó Trixie, Twilight se dio vuelta y la vio preocupada, con el ceño fruncido – estás demasiado callada.

-Estoy bien, como dije, solo estoy pensativa ¿Y qué significa eso, soy muy habladora? – dijo con una sonrisa.

-Muy habladora, a cada momento intentando enseñar y aprender – dijo Trixie – pero cuando te acostumbras termina gustándote, siempre puedes aprender algo nuevo contigo.

-Voy a tomar eso como un halago – dijo Twilight sonriendo - ¿Vamos a ir al banco de inmediato? Me gustaría salir de ese asunto cuanto antes, para luego recorrer la ciudad.

-Sería lo mejor, y voy a hacer una confesión, no estaría tan tranquila si no fuera con la princesa, además de poder decir que voy a ser la protegida de una princesa. No importa que sea la princesa menos poderosa, eso me da puntos.

-Espero que algún otro poni llegue a alicornio – dijo Twilight – así dejaría de ser la novata o algo por el estilo, aunque tengo un castillo, cuando estamos menos ocupadas a veces vamos por ahí – dijo Twilight.

-Nada más encantador que ir al castillo donde peleó Celestia con Nightmare Moon – dijo Trixie.

Y así siguieron conversado y bromeando hasta llegar a Manehatan.

A las puertas del banco Twilight se separó de Trixie para comprar una botella de agua, y Trixie entró sola.

El ejecutivo que la atendió no parecía demasiado interesado en lo que Trixie intentaba explicarle, su deuda había sido re pactada unas cuantas veces, desde un pequeño préstamo cuando tenía estabilidad suficiente como para pedir uno.

-Entonces ¿No tiene el dinero?

-No.

-¿Y no hemos tenido noticias suyas porque?

-Caí al hospital y por poco muero

-¿Tiene al menos los papeles del hospital?

-No en este momento, mi amiga los tiene, debería llegar pronto – el ejecutivo mostró un mirada de desconcierto e incredulidad, al menos las cicatrices estaban ahí, lo que no hacía más fácil el asunto, estaba a punto de hacer una re pactación cualquiera, cuando entró Twilight y se sentó al lado de Trixie, el semental se fue poniendo más nervioso a cada segundo hasta que era casi cómico.

-Lo siento, en esta ciudad hay cola para cualquier cosa, ¿Cómo va todo? – dijo Twilight, el ejecutivo frente suyo tragó nervioso.

Ahora, no es que Twilight fuera adinerada, pero, uno, las princesas alicornio tienen ciertos poderes que podían ayudar mucho a un banco, tienen asignado un pago de parte de los recursos del estado, que Twilight había rechazado hasta ese momento, pueden destinar recursos y dineros para proyectos y negocios, pueden hacer como figura en negocios en inversiones como si fueran una empresa, y otro sin número de ventajas que a Twilight le interesarían solo si le servían para aprender algo, para ser justos, planeaba hacer una escuela en un futuro, pero fuera de eso, es una maldita princesa, no solo podría destruir el banco entero, había sido una unicornio poco menos poderosa que Cadance, y la lealtad de los equestrienses iba más allá de todo factor mencionado antes.

-Ahí estas Twilight, dame los papeles, por favor, luego de eso, solo queda pedir repactar de nuevo, ya le dije que tengo un nuevo trabajo y que voy a hacer lo que pueda… además de que no tengo nada que puedan pedirme para resarcir la pérdida, ahora solo les queda meterme en la cárcel, pero no veo como van a ganar dinero de eso – dijo Trixie gesticulando con los cascos.

-Perdóneme princesa Sparkle – dijo el semental – pero ¿Qué relación tiene con nuestra clienta?

-Es mi protegida, no oficialmente todavía, pero pronto, además, me gustaría servir de aval en este asunto – dijo Twilight sonriendo, Trixie parecía algo molesta, la corta discusión que habían tenido sobre el asunto en el tren no la había dejado conforme, el semental miró a una y otra por unos cuantos segundos.

-Si no fuera mucha molestia, podrían disculparme unos segundos, tengo que hablar algo con el encargado.

-Por supuesto – dijo Twilight – tome el tiempo que quiera.

Un banco siempre tenía ese tipo de problemas, los padres de Trixie y Trixie en su momento habían sido buenos clientes, algo de confianza y trato quedaba luego de eso, pero si bien Trixie siempre intentó pagarles, en los últimos años se le había vuelto complicado, además tenían información de que había recurrido a prestamistas, y el público en general no la quería, si hubiera llegado sola, solo hubiera hecho falta repactar la deuda a largo plazo, de forma que pudiese pagarla y terminara reportándole un beneficio al banco.

Pero había llegado con la princesa, con la mismísima princesa, no solo una princesa, una que tenía beneficios acumulados por años, una que no había tratado con bancos hasta el momento, y por cosas del destino, había hecho su aparición primeramente en el banco de Manehatan.

-Se están demorando – dijo Twilight luego de cuarenta minutos de espera.

-Me imagino porque – dijo Trixie – quieren tu jugoso dinero real.

-Mientras sirva de algo…

Había algunas formas de comunicación rápida en Equestria, pero eran generalmente magias caras, el dato pasó lentamente de una línea de mando a otra hasta que se comunicaron con el director del banco, que estaba en ese momento de viaje y llegaba mañana temprano.

Casi luego de una hora el mismo semental volvió con una sonrisa en el rostro.

-Princesa Sparkle, señorita Trixie – dijo – lamento muchísimo la espera, pero el asunto salió de mis cascos, verá, el banco tiene cierta política, y algunos asuntos deben ser directamente manejados por el director, que actualmente está fuera, podríamos llevar a cabo el asunto de manera normal, pero si vienen mañana a las nueve, el director puede atenderlas y pueden conversar todo para llegar a la mejor solución posible.

Dentro del banco, un empleado más antiguo había conocido a los Lulamoon, y había dicho que con eso la iban a tener agarrada hasta mañana, por supuesto, podía dejarle la deuda a su aval, pero estaba seguro de que no lo iba a hacer, que iba a tratar a la princesa como a una persona cualquiera.

-Trixie es hija de su padre, no se preocupe, mañana a esta hora el director va estar agasajando a la princesa, y usted va a ser responsable de eso – le había dicho un arrugado poni al subdirector.

Habían seguido los consejos del viejo poni, y ambas quedaron citadas para el día siguiente a las nueve.

-Como alicornio ¿Puedes mandarle mansajes a Spike? Tengo que avisarle a Apple Jack que me voy a retrasar un día.

-Si puedo, hace poco lo dominé, es un hechizo bastante extraño, además, casi nunca lo uso – respondió Twilight.

-Entonces… no solo tenemos unas horas, tenemos todo un día en Manehatan – dijo Trixie - ¿Puedes usar tu influencia para hacer algo divertido?

-Yo solo pensaba ir a los museos – dijo Twilight – con tanto tiempo por delante, no sabría qué hacer, y tenemos que conseguir habitaciones.

-Suerte que haya traído los bits que me sobraron – dijo Trixie haciendo sonar una bolsita.

-No tienes que gastar tus últimos bits Trixie – dijo Twilight.

-Son míos y los gasto si quiero, además, tengo un plan de contingencia.

-¿Un plan de contingencia?

-Tal vez pueda obtener unos cuantos miles de bits cuando quiera – dijo Trixie, luego notó que Twilight la miraba estirando lentamente el cuello hacia arriba con una ceja en alto, luego paseó su mirada por el esbelto y fornido cuerpo de Trixie, ahora con cierta belleza exótica por sus cicatrices - ¿¡Qué demonios te estás imaginando!? – el cuello de Twilight empezó a bajar de vuelta.

-Nada…

-Eso espero, Sparkle, eso espero.

Como Twilight había planeado, se pasearon por los museos, tomándose todo el tiempo que quisieron, dado que tenían ahora todo el día, pasaron a comer a un restorán barato y luego siguieron paseando por el lugar, bastante entretenido para estar simplemente dejando pasar el tiempo.

A las ocho de la noche, cuando estaba empezando a oscurecer, Twilight y Trixie estaban buscando un hotel donde pasar la noche, por fortuna había algunos desocupados.

-Twilight ¿Puedo darme una vuelta por aquí? – preguntó Trixie en un momento – sola.

-Oh, claro, no tienes que preguntarme – dijo Twilight cuando terminaban de reservar unas habitaciones - ¿Vas a estar bien? estamos algo en la periferia, y sigues enferma.

-Voy a estar bien Twilight, derroté a varios timberwolfs antes de que ese último me agarrara – dijo Trixie golpeándole el hombro – de todas formas, puedo lanzar una chispa si algo va mal ¿De que color la quieres?

-Brillante, blanca como la nieve – dijo Twilight - ¿En serio tienes que ir sola? Me pone nerviosa – Trixie rio antes de alejarse.

-Te veo en un par de horas – se despidió Trixie.

Cuantos recuerdos le traían las calles de Manehatan, eran sin duda momentos duros, ni de cerca la etapa más feliz de su vida, esa sería su etapa con Sunset, cuando todavía creía que Journe y Fairy iban a volver.

Las calles y callejones la saludaban a su manera, preguntándole que había estado haciendo, no eran acogedores, pero al menos la conocían.

Era una extraña mescla la de sentimientos la que le traía el lugar, algunos sentimientos de cariño, casi de amor, y luego algunos de odio y desprecio, y peor, culpa y humillación, estaba a punto de regresar antes de lo previsto por los callejones, evitando que todo ese odio enterrado la contaminara cuando escuchó la última voz que quería escuchar jamás.

-Nunca hubiera esperado que volvieras por aquí Trixie – cuando la yegua se dio vuelta se encontró con tres sementales que la miraban fijamente, el del medio, de color gris, con más malicia que los otros dos, el verde, incluso, parecía fastidiado por la situación, todos eran unicornios.

-No esperaba volver – dijo Trixie incómoda, dándose cuenta de que estaba en un callejón sin salida, dudó solo un momento, pensando en lanzar un ataque, pero luego se dio cuenta de que nadie atacaría a un alicornio, así que se concentró en intentó lanzar las chispas blancas hacia el cielo, pero luego de eso solo escuchó la magia golpeando un tipo de barrera, miró hacia arriba, Donde había una barrera violácea bloqueando todo tipo de magia.

Ese tipo era bastante bueno con barreras y anti hechizos, Trixie tendría que haberlo recordado.

-¿A quién pensabas llamar? – Preguntó de nuevo el unicornio gris de pelo negro – esto es simplemente una conversación amistosa ¿Cierto? – le preguntó a los otros dos, el unicornio celeste a su lado asintió, siempre se había comportado como un idiota, pero el verde agitó la cabeza.

-Ya déjalo Wicked, no vas a sacar nada bueno de esto.

-Menos tomando en cuenta que estaba a punto de llamar a la mismísima princesa – dijo Trixie.

-¿En serio piensas que voy a creerme eso, que te cuida alguna de las princesas? – dijo de nuevo el poni gris.

-Por supuesto, pronto voy a ser la protegida la princesa Twilight, que debe estarme buscando en este momento- dijo Trixie, en ese momento estaba usando dos hechizos, unos en su mochila, y otro sutil para ocultar que estaba usando magia, intentaba sacar una pequeña botella que le había birlado a Twilight, una poción algo incompleta.

-Cuidado Wicked, se rumorea que la princesa tiene una protegida, o amante, o algo por el estilo – dijo el unicornio verde, Trixie se sorprendió, fuera de Poniville, tanta información no era conocida.

-¿Cómo sabes eso Hiden? – preguntó Trixie.

-Recuerda que siempre se todo lo que sucede – dijo Hiden – si me hubiera interesado sabría si eres tu o no, pero no me interesaba.

-¿Y qué pasa con Forged, que no ha abierto la boca? – dijo Trixie apuntando al poni celeste.

-No ha sido muy comunicativo el último tiempo – dije Hiden.

-¿Y qué contigo Hiden? No creía que siguieras con ellos luego de tanto tiempo.

-No te confundas Trixie, rehíce mi camino, ahora enseño en la academia, pero ellos son amigos, es mi trabajo hacer que no se metan en problemas o sacarlos de sus propios problemas – dijo Hiden – ahora vámonos Wicked, no sé qué planeas hacer pero mejor solo vámonos.

-Espera un poco – dijo el unicornio avanzando hacia Trixie, ella retrocedió un paso – nunca pude arreglar cuentas con esta yegua.

-Tampoco la quiero demasiado, pero no importa que… - se interrumpió, al igual que su avance, cuando el unicornio celeste se puso en su camino, Forged había estado enamorado de Monica, todos lo sabían, lo que no hacía su situación mejor – ambos deténganse ¡Por Celestia, esto es tan estúpido!

Al menos Trixie tenía esperanza en un dos contra tres, hasta que de un momento a otro sintió como el suelo se movía debajo de ella y se golpeó contra la pared, el cuerno de Wicked no había brillado.

-¿Te gusta? Aprendí a hacer este tipo de cosas por mi cuenta luego de que me lo hicieran a mí – dijo Wicked.

-Mejor aléjate imbécil, siempre he sido más fuerte que ustedes dos.

-Al menos hace años, antes de irte con tu carro y dejarnos estudiando en la gran ciudad dijo Wicked – y tu magia es la ilusión, no como la nuestra.

Trixie sintió de nuevo como el piso se movía, pero esta vez, un ladrillo voló desde atrás y la golpeó en la cabeza, sintió estrellas y se dio cuenta de que estaba en verdadero peligro, así que convocó una barrera fuerte a su alrededor.

-¡Vamos, eso no va a aguantar por mucho tiempo! – dijo Wicked, antes de intrigarse por Trixie, que sacaba una poción de la nada y la bebía rápidamente.

Trixie sintió lo mismo que cuando tomó la base de la poción, pero más extremo, como si en vez de querer salir, su magia se fuese sea decisión de ella o no, una gran cantidad de magia, sabía que se iba a quedar casi sin energía luego de eso, también tuvo que hacer un esfuerzo por no desvanecerse.

-¿Pero qué mierda… - dijo el unicornio cuando la barrera de deshizo y tanto el cuerno como los ojos de Trixie empezaron a brillar con intensidad, al segundo siguiente, una inmensa bola de fuego apareció, queriendo engullirse a quienes le cortaban el paso - ¡Joder, corre Forged! – ambos se alejaron de las llamas, deteniéndolas un segundo con un barrera para salir de ahí indemnes, cuando se dieron vuelta, Trixie corría lejos, lanzando una chispa blanca tan grande como para iluminar el cielo un segundo - ¡Tal vez te hubiera dejado ir si no hubieras intentado calcinarme!

El resto de la carrera fue parecido a su escape de los timberwolfs, al poco correr, Hiden saltó y agarró a Forged con un grito, por lo cual solo quedó Wicked persiguiéndola.

Wicked era un buen hechicero, pero lo peor, como él había dicho, era que su magia era casi únicamente combativa, Trixie corría por la multitud de callejones que componían sus recuerdos, un sector casi criminal a minutos de la tranquila calle donde Twilight había conseguido una habitación.

Wicked obviamente le tenía mucho rencor, y era difícil culparlo, pero en el tiempo al parecer se había convertido de una adolecente adolorido a un semental rabioso y peligroso, barreras aparecían constantemente para cortar el camino de Trixie, y que no pudiera llegar a algún camino concurrido, manteniéndola en esos callejones oscuros y solitarios.

La mente de Trixie estaba despierta, reaccionando lógicamente, no era la primera vez que se veía en un problema de ese tipo, su magia estaba muy por lo bajo, luego de beber la poción y lanzar esa gran llamarada, así que solo siguió corriendo, no estaba segura de que podría o quería hacer Wicked, pero seguramente nada bueno, lo que fuera, no quería averiguarlo.

A pesar de su cabeza fría y de saber que tenía que escapar, sentía profundamente un odio y rabia que no sentía desde que escapó del hospital hace una par de semanas, era ese odio y rabia que formaba una barrera entre ella y el mundo, ese rencor que en el mismo momento que comenzaba a sentirlo intentaba destrozar todo a su alrededor, toda emoción positiva, incluso contra Twilight.

No, no iba a dejar que se apoderara de ella de nuevo, se había liberado de ese sentimiento en un momento de abandono y de rendición, pero ahora tenía que rehacerse libre y fuerte, siguió corriendo, intentando mantener sus sentimientos bajo control, lo verdaderamente sorprendente es que empezó a sentirse culpable y triste, triste de sus errores y del pasado, triste por Wicked, que ahora era miserable por todo… de eso la defendía esa rabia, de la culpa, siguió esquivando piedras y ladrillos, de vez en cuando rechazándolos con magia, escuchando los gritos de Wicked a su espalda.

En cierto momento Trixie logró acumular magia suficiente como para crear una cortina de humo gigantesca.

-¡Ah, Trixie, maldita yegua! – dijo Wicked, luego intento rechazar el humo con barreras, pero no lo logró antes de escuchar unos cascos saliendo de un callejón a una calle más concurrida.

Trixie llegó a la mitad de la calle y se dio vuelta, en medio de ese lugar, al menos nada trágico podía sucederle, Wicked apareció en medio del humo con un grito de rabia, la calle estaba llena de pequeños negocios.

-¡Déjame en paz, maldito demente! – gritó Trixie.

Wicked levitó una bandeja de huevos y comenzó a lanzarlos contra Trixie, Trixie estaba agotada, no tenía fuerza como para gastarla en algo que no era letal.

-¡Entonces tu lárgate de aquí, no vulvas a aparecer en este barrio, no tienes ningún derecho! – gritó Wicked frente a la mirada sorprendida de los pasantes – Traidora…

-Te aseguro que no voy a volver a este sitio – dijo Trixie retrocediendo lentamente.

-No, no te vas a ir solo con eso ¡No vas a pasearte por aquí como si nada, y luego irte! Maldita errante traidora – dijo Wicked acercándose rápidamente a Trixie, estaba a punto de levantar el casco cuando un rayo cayó entre él y Trixie, y una poni lavanda cayó entre ellos dos.

Para Twilight, solo era un odioso semental atacando a Trixie.

-Lárgate – dijo Twilight en voz baja, con el cuerno y los ojos centelleando, abriendo sus alas.

-Yo… - dijo Wicked dándose cuenta de que Trixie ERA protegida por la princesa, ahora mostraba algo de miedo, aunque para darle el crédito, no retrocedió un centímetro – no quiero verla por aquí nunca más – dijo apuntando a Trixie detrás de ella.

La melena y la cola de Twilight empezaron a flamear, su pelaje se volvió blanco, y miró al semental de una manera que hubiera espantado incuso a un Ursa.

-Largo – dijo de nuevo en voz baja y amenazadora, Wicked se alejó lentamente, lo más lento que se lo permitía su instinto de auto conservación.

-Espero no verte de nuevo por aquí – dijo en voz baja mirando a Trixie mientras se alejaba hacia el callejón, donde los otros dos, molidos, lo esperaban – este es mi sitio.

Twilight se dio vuelta para mirar a Trixie, y su fuego se apagó en un instante, su rabia seguía ahí, pero estaba llena de preocupación.

-Oh, Trixie… - le dijo acercándosele despacio - ¿Qué pasó? Hace unos minutos vi la chispa, y cuando llegué volando no estabas, ¡Te estuve buscando por todos lados! ¡¿Qué pasó?!

Trixie se la quedó mirando unos segundos, sin expresión, hasta que bajó la mirada con impotencia en el rostro, mordiéndose los labios, no se atrevió a decirle que conocía al poni, ni porque había reaccionado así.

-Es solo algo que me pasa de vez en cuando – dijo Trixie.

Twilight se mordió los labios, una cosa era saber que algo como eso pasaba y otra diferente era verlo, ver a Trixie con huevos rotos en el cuerpo y una línea de sangre bajando por su cuello.

-Estás sangrando Trixie, ¿Cómo puede ser algo que solo te pase de vez en cuando?

Trixie seguía sin responder.

-Voy a encontrar a ese imbécil y llevarlo con la guardia – dijo Twilight con ira de nuevo – no le va a salir barato hacer esto, no conmigo aquí – Twilight miró hacia el callejón y sus ojos se estrecharon, al mismo tiempo que su rostro se ensombrecía – se va a arrepentir de esto.

Trixie se sorprendió cuando vio la furia y decisión en Twilight, con ella había sido no mucho más que una ternura al frente de ella, ahora veía algo un poco diferente.

-No vale la pena Twilight, déjalo estar – dijo Trixie.

-¡Pero cómo voy a dejarlo estar! Tienes el rostro amoratado, y te sangra la cabeza, Trixie, dime que pasó.

Pero Trixie solo se quedó mirando hacia abajo.

-Pensé que me tenías un poco más de confianza, como sea, déjame limpiarte un poco, luego vamos al doctor, y luego al hotel – dijo Twilight, levitó unas toallas de un puesto y una botella de agua de otro, dejando los bits en cada lugar, y comenzó a limpiar a Trixie.

Trixie miró a Twilight a los ojos, que la limpiaba y parecía preocupada, el ánimo agresivo de desvanecía, y tenía algo en su mirada, ¿decepción, cansancio? Lo que fuera, Trixie se dio cuenta de que la paciencia de Twilight no era infinita… la paciencia de nadie era infinita, lo había aprendido de la peor manera, tenía que entregar algo de ella.

-Twilight – "¿Mmm?" – no es que no confíe en ti es solo que no quiero hablar de eso, cuando estoy sola puedo ignorarlo, pero cuando me preguntas, es más difícil… evitar la vergüenza y la pena – Trixie se mordió el labio y cerró los ojos, intentando no derramar lágrimas, el tacto de Twilight se hizo más suave, Trixie abrió los ojos y vio a la Twilight dulce de siempre, aunque si parecía cansada, no parecía tener nada contra ella.

-No es que pueda llegar a entender cómo se siente – dijo Twilight agitando la cabeza – pero solo… me shockeo verlo, no logro entender como puede ser algo que simplemente pase… lo siento, si no quieres hablar de eso.

-No todavía – dijo Trixie – no es por ti, pero no todavía.

-Bien, cuando tú quieras – dijo Twilight – pero recuerda que estoy aquí si quieres algo ¿Si?

-Claro, gracias Twilight.

-Se supone que vinimos para resolver problemas, no para encontrar más – dijo Twilight viendo el rostro triste de Trixie, en un momento, algo de huevo en la melena de Trixie bajó por su frente, Twilight cada vez estaba más furiosa y apenada, no quería ver algo así, no quería que pasara de nuevo, no quería ver a la fuerte y orgullosa Trixie que estaba conociendo siendo despreciada y humillada, ella era mucho más que eso, la hería verla así, la hería ver el moretón en su rostro, como si alguien tuviese derecho a golpearla, sin pensarlo, se adelantó y le dio un beso en la mejilla hinchada.

Trixie se sorprendió un poco pero sonrió.

-No es que sea una potrilla, pero duele menos ahora, gracias.

-De… de nada – tartamudeó algo enrojecida Twilight.

-De cualquier forma, deberíamos salir de aquí, todo mundo está mirando atento a la princesa – dijo Trixie, Twilight giró hacia los alrededores y notó la mirada de todos los ponis puestas en ella.

-Sujétate Trixie – dijo Twilight, Trixie la tomó por el cuello y luego de un chispazo de magia, estaban frente al hotel – ahora ¿Dónde está el hospital más cercano?

-No pasa nada, es solo un golpecito Twilight – dijo Trixie adentrándose en el hotel – ahora solo quiero ducharme.

-No puedes estar segura de eso, tienes que dejar que un doctor te examine – dijo Twilight siguiéndola.

-En serio, estoy bien – dijo mirando hacia atrás – he vivido por mi cuenta a la intemperie mucho tiempo, sé que estoy bien, no tengo nausea, mareo, dolor de cabeza, no sufrí de falta de conciencia, ni ahora, ni cuando me golpeó, estoy bien, ni siquiera sigue sangrando…

-Bien, te voy a creer, pero si sientes algo extraño, lo que sea, vas al hospital – dijo Twilight firmemente – Trixie estaba acostumbrada a Twilight como una ternura, pero verla así de seria y fuerte le causaba cierto placer, tal vez porque era tierna con ella en especial, tal vez porque la hacía conocerla un poco más, no tenía idea, pero lo cierto es que le gustaba.

-Lo prometo – dijo Trixie – ahora dime donde están las piezas y dame la llave, estoy muerta – dijo Trixie, sonriendo con disculpa frente a Twilight frunciendo los labios, okey, mala elección de palabras.

-Es una habitación con dos camas, la trescientos ocho – dijo Twilight entregándole unas llaves – te veo en un rato, voy a enviar el mensaje a Spike.

Trixie fue hasta el tercer piso y entró a una cómoda y bonita habitación con dos camas separadas por un mueble, se metió al baño y se dio una larga ducha, intentando quitarse no solo la suciedad, sino la culpabilidad y la pena.

A eso de las diez de la noche, cuando ambas estaban leyendo, Twilight tosió un poco, Trixie la miró, Twilight había dejado el libro de lado y la miraba.

-¿No… no me vas a contar una de tus historias, gran y poderosa Trixie? – preguntó Twilight.

-Oh, claro – dijo Trixie, se calló unos segundos, dudando, pero luego fue hasta la cama de Twilight y se sentó a su lado, Twilight se echó preparada para escuchar - ¿Qué tipo de historias de gustaría que relatara la gran y poderosa Trixie? – Twilight sonrió, la tercera persona se hacía presente luego de un tiempo, pero esta vez era más amable.

-¿Seguimos con la historia de la gran y poderosa Trixie?

-Oh, bien, supongo que sí – dijo Trixie, tosió y se dispuso a continuar, antes claro, decidió arriesgarse y puso su casco derecho en el estómago de Twilight, Twilight se acomodó y apoyó su cabeza en la pierna de Trixie, ella sonrió para sus adentro, acariciando la melena de la yegua lavanda.

Le habló de los primeros años en Canterlot, en cómo sus padres luchaban por un escenario digno, y de cómo el mundo parecía alejarse de ellos adrede, le contó que no podía conseguir amigos, siendo una errante, le contó lo molesto que se ponía su padre cuando lo censuraba o escuchaban los rumores, pero también le habló de los momentos felices, de los cumpleaños en familia, del enorme cariño de sus padres, de las salidas al claro, de algunas visitas interesantes, pero Twilight notaba que en esa época Trixie se sentía perdida en el mundo, incluso siendo un pequeña potrilla.

-Wow… no me imagino lo que es no sentirse acogido por el resto – dijo Twilight – nunca me importó tampoco, solo lo daba por sentado.

-Bueno, si seguimos así la historia de la gran y poderosa Trixie va a acabarse pronto, así que por un par de días no va a seguir – Twilight la miró con el seño fruncido – pero continuarnos en algún momento, como sea, la próxima parte es más fácil y feliz.

-¿Algún adelanto?

-Es cuando Journe llega a vivir con Trixie – dijo la yegua azul – ahora es tarde y estoy agotada – dijo Trixie - deberíamos dormir, mañana es importante.

-Cierto – dijo Twilight, pero se quedaron en esa posición mirándose al menos medio minuto, antes de que Trixie se levantara y lentamente, muy lentamente y sin dejar de mirar a Twilight, se acostara en su cama.

-Buenas noches Twilight.

-Buenas noches Trixie.

A la mañana siguiente Twilight y Trixie desayunaron y se arreglaron con tiempo, Twilight leyó un poco y Trixie practico unos minutos antes de salir a la cita con el banco.

De camino al banco Trixie bostezaba continuamente.

-¿Problemas para dormir? – preguntó Twilight, pensando en la tarde anterior.

-No es nada, a veces tengo noches de insomnio – dijo Trixie con una sonrisa, la verdad el pensamiento de lo fácil que hubiera sido pasarse de su cama a la de Twilight la mantuvo despierta un largo rato.

-Intenta mantener la compostura, vamos a ver al director del banco después de todo – dijo Twilight estricta, a Trixie le empezaba a gustar esa parte de Twilight más de lo sano.

-Vamos, podría ir en harapos, mascando tabaco y maldiciendo, todo lo que quieren es asegurar tu dinero, princesa – dijo Trixie.

-Pues lo siento por ellos, pero no pienso usar el dinero de la corona, lo máximo que he pensado es en hacer una escuela de magia en Poniville, las únicas buenas escuelas de magia están en Canterlot y Manehatan.

-Bueno, entonces hacerse cargo del proyecto, sin ninguna ganancia, ser el único banco al que acude cierta princesa, y poder hablar de su servicio a la comunidad no le hace mal a nadie.

-¿Por qué piensas tan mal de todo el mundo? – preguntó Twilight sonriendo y levantando una ceja.

-¡¿Por qué pensar mal?! Es un negocio, les conviene, nos conviene, todo es simbiótico.

-Simbiótico, no sabía que conocieras la palabra – dijo Twilight burlesca.

-¿Qué quieres decir con eso? – Preguntó Trixie - ¿me estás diciendo tonta Sparkle?

-No, claro que no – dijo Twilight riendo.

-¿Entonces qué Sparkle? – Trixie tenía ganas de reír también, pero se contuvo, le gustaba que Twilight estuviera mostrándose a su vez más abierta, aunque no sabía que había provocado eso.

-Nada Trixie, nada, pero mira, ya llegamos – dijo, en efecto, estaban al frente del banco de Manehatan.

Cuando entraron y dijeron sus nombres de inmediato las hicieron subir hasta las oficinas más importantes y entrar en una de las más grandes, donde las esperaba un inmenso semental de pelaje gris, calvo, con un bigote negro, su traje apenas sostenía la barriga del personaje, que sonreía felizmente y se acercó a saludarla con una agilidad impensable para su tamaño.

-¡Buenos días damas, princesa Twilight Sparkle, la protegida, señorita Trixie Lulamoon, siéntense, por favor! – dijo antes de que cualquiera de las dos pudiera contestar.

-Buenos días señor… - dijo Twilight.

-Lucky Buck – dijo alegremente – el nombre me lo pusieron mis padres, que eran campesinos, tal vez no debieron dejarlo abierto a interpretaciones – dijo riendo, Trixie lo saludó a su vez.

-Ahora me gustaría saber ¿Por qué estamos aquí? – dijo Twilight sonriendo, intentando no parecer impertinente.

-Directo al grano, me gusta – dijo el semental – esperen un segundo – dijo yendo a la puerta, en ese momento entró la secretaria con unas cuantas bandejas de bocadillos – cinco minutos tarde, bueno, que se puede hacer, en este sitio hay tanto trabajo que me siento culpable de lo que les pago a mis empleados, gracias linda – dijo el semental mirando a la secretaria verde claro con melena rosa crema y rojo en un tomate, ella saludó y se fue, Trixie comenzó a comer de inmediato.

-Bien, para responderle, yo soy uno de los que tiene el poder para hacer un arreglo especial con los empleados y clientes – dijo el poni – y soy el que quería hablar con ustedes dos, siendo la primera vez que la princesa de la amistad acude a un banco, me gustaría que ustedes fueran nuestras clientas por un largo tiempo, espero se den cuenta de que actúo con completa honestidad.

-Bueno, no es que tenga mucho en mente… - comenzó Twilight.

-¡Oh, no se preocupe! – Dijo Lucky – estoy seguro que dos yeguas tan talentosas y ambiciosas tendrán alguna idea, aunque fuera caridad, si piensan un evento o cualquier otra cosa, espero que cuenten conmigo.

-La princesa planea construir una escuela en un futuro no muy lejano – dijo Trixie tanteando.

-Pues sería un placer dirigir el proyecto – dijo el semental como Trixie había predicho – y ayudar a la princesa tanto como pueda, como sea, aquí tengo el arreglo para usted, señorita Trixie, espero lo considere de su agrado – dijo entregándole unos papeles.

El arreglo era casi absurdo, reconsideraba todos los intereses anteriores y los pagos de Trixie desde cero, ninguna de las dos entendía los vericuetos que tendría que haber usado, pero el pago se reducía casi a la mitad de lo anterior, y los intereses eran absurdamente bajos, los pagos eran mínimos, y se extendías por un largo, laaaaaaaargo tiempo.

-¿No podemos reducir las cuotas a pagar? – preguntó Trixie, el semental quería mantener contacto con ellas por años, eso era obvio.

-Sí, supongo que quiere pagar menos – dijo Lucky con una sonrisa divertida – las cuotas son para facilitarle las cosas, pero si prefiere no pagar tantos intereses…

-No se preocupe, así está bien – lo interrumpió Trixie.

-Perfecto – dijo el semental – ahora, princesa – dijo adelantándose hacia ella – tengo entendido que usted es la princesa de la amistad.

-Sí, así llegué a convertirme en alicornio – dijo Twilight.

-Pues me parece que usted es una yegua encantadora, y me conmueve su reocupación por los más jóvenes, ¿Me daría el honor de poder llamarla amiga? – dijo adelantando su casco.

Twilight solo veía a un semental honesto y amigable que había ayudado a Trixie

-Claro – dijo sonriendo y tomando su casco, el negocio estaba hecho.

-Me cayó bien el director Lucky – dijo sonriendo Twilight, caminaban alejándose del banco, Trixie la miró y aguantó una risa - ¿Qué fue eso?

-Oh, Twilight, eres tan ingenua – dijo con una sonrisa.

-¿Por qué? me dijiste antes que el director buscaba algo, pero no hizo nada más que ayudarte – gesticuló Twilight.

-Por un laaaaaargo tiempo, es obvio que quiere mantener contacto conmigo, y por ende contigo, tal vez haya problemas con el pago un par de veces y tenga que venir a hablar con él, que amablemente va a recibirme, y preguntar por tus proyectos – dijo Trixie.

-Que mal pensada eres.

-¿Y eso de ser tu amigo? Seguramente se lo va decir a todo cliente importante, que la reservada princesa es amiga del director del banco de Manehatan, que escándalo.

-¿Por qué tienes que ver todo con malicia? – preguntó Twilight levantando una ceja.

-No es malicia, ninguno de nosotros perdió nada, pero todos ganamos algo, también puedes hace uso de esa amistad, aunque sé que no lo vas a hacer, nadie pierde, todos ganan, la mejor forma de hacer negocios, y tu, princesa de la amistad, no vas a desmentir al amble director ¿Cierto?

Twilight se agarró el mentón con un casco, en la estación de trenes de Manehatan.

-¿Tanto te molesta? – Pregunto Trixie – todo salió a pedir de boca.

-No, no es eso, es que ahora que lo dices es bastante obvio, pero no me di cuenta – dijo con un mohín, Trixie comenzó a reír y la abrazó por los hombros, atrayéndola, y picándole el pecho con el otro casco.

-Eso es porque estás verde, saliste de tu maravillosa casa, a tu maravillosa princesa, para llegar a tu maravilloso pueblo con tus maravillosas amigas – dijo soltándola, Twilight estaba enrojecida y algo molesta.

-¡No… no es como si hubiese tenido todo regalado! Estudié desde que tengo memoria y me he enfrentado a cinco villanos – dijo con el ceño fruncido.

-Lo sé, lo sé – dijo Trixie – solo digo que no alcanzaste a desarrollar desconfianza, o aprender a ver tras las mentiras y dobles intenciones, como sea, el resultado es bastante bueno, deberían haber más yeguas como tu – dijo poniendo los brazos tras la cabeza.

-Lo… ¿Es en serio? – dijo Twilight.

-Claro, el mundo sería un lugar mejor.

-Gracias – dijo Twilight sonrojándose, Trixie la miró de reojo y pensó en lo bonita que se veía sonrojada – al fin llega el tren – dijo luego Twilight mirando lejos, hacia donde se veía un punto de color, antes de escuchar el pitido del tren.

En el viaje a Poniville, Trixie estuvo animada conversando en todo momento, parecía alegre de haber resuelto el problema con el banco, Twilight disfrutaba su sonrisa honesta y relajada que era casi imposible de ver, y le sorprendió, todo eso luego del día anterior parecía superado, Trixie era una yegua fuerte, más de lo que parecía creer.

-Ah! Nunca pensé en que extrañaría este pueblucho – dijo Trixie con una sonrisa.

-No es un pueblucho – dijo Twilight.

-Sí, pero si le dijera pueblito empezaría a encariñarme – dijo Trixie – y después no voy a querer irme.

-Cierto, yo no quise volver a Canterlot cuando me hice princesa, no solo por mis amigas, este pueblo tiene algo.

-Lo que NO tiene, es algún poni intentando matarme – dijo Trixie ligeramente, pero Twilight frunció el ceño.

Okey, sigamos pensando, ¿Hubiera usado ser princesa para ayudar a cualquiera de sus amigas? Sí, claro, definitivamente, ¿Estaría lado a lado con alguna amiga hasta que pudiera estar de pie de nuevo? Por supuesto, entonces Trixie iba a estar con ella hasta que tuviera que irse del pueblo… irse… no le agradaba la idea, la hacía sentir algo abandonada, pensando de nuevo, ¿Le molestaría si tuviera que irse cualquier otra amiga?... no, no realmente, les daría ánimo para continuar con su camino, entonces ¿Por qué cuando pensaba en Trixie yéndose tenía que tragar y calmarse?... buscó una razón y de inmediato encontró una, Trixie salía a enfrentarse a un mundo agresivo y violento, "oh Twilight, eres excelente para encontrar excu… razones lógicas", se dijo la yegua agitando la cabeza.

-¿Twilight, te pasa algo? – preguntó Trixie mirando hacia atrás, cuando Twilight no le respondió.

-No, no me pasa nada… ¿Trixie?

-¿Si?

-¿Piensas irte apenas te lo diga el médico, o vas a esperar a pagar tus deudas y tener todo al día?

-Yo creo que apenas el médico me diga y tenga el nuevo carro – dijo Trixie, en ese momento miraba hacia el frente y Twilight no notó la expresión melancólica en su rostro - ¿Por qué, ya te cansaste de mí?

-No, solo curiosidad – dijo Twilight notando como se le encogía el pecho – solo por saber.

-Okey…

-¿Tienes algo planeado para hoy?

-Aparte de pasarme por la casa de Apple Jack, no, nada, ¿Por qué?

-Porque yo si tengo algo, intenta apurarte y salir de eso pronto, te voy a estar esperando en la biblioteca – dijo Twilight.

-Bueno, supongo, bien, yo voy donde Apple Jack – dijo Trixie trotando alejándose de Twilight – hasta luego.

-Hasta luego – la despidió Twilight agitando un casco.

-Llegas con más de un día de atraso – le dijo Apple Jack a Trixie cuando la vio acercarse a granja.

-Sí, lo siento, no tuve opción – dijo rascándose la cabeza – de todas formas, vine inmediatamente después de bajar de tren.

-Oh, bueno, tampoco era necesario – dijo Apple Jack suavizándose – además, le dio tiempo a Apple Bloom para hacer un mapa y una tabla y otras cosas, lo juro, esa niña cada vez es mejor en ese tipo de cosas.

-¿En qué tipo de cosas?

-Simplemente es ingeniosa, ve una oportunidad en cualquier cosa que ve, por eso su cutie mark es un brote de manzano.

-Entiendo.

-Aquí está todo – dijo entregándole unas tablas pequeñas construidas sobre cartón duro, con el nombre de las diferentes variedades de manzanas y un mapa.

-¿Qué son estas cosas? – preguntó Trixie, abriendo una de las tablas, debajo del nombre había un espectro de colores, madurando de izquierda a derecha – bueno, esto definitivamente me va a ayudar.

-Lo sé, ahora solo voy a mostrarte la granja y mostrarte un par de manzanas maduras de cada clase – dijo Apple Jack – en mayor medida dónde vas a trabajar mañana.

-Perfecto – dijo Trixie – adelante, yo te sigo.

Había bastante que aprender, fuera de que los colores estaban perfectos, algunas especies se podían confundir con otras, Trixie escuchaba cuando Apple Jack le hablaba de la forma de la fruta, de si tenía que estar brillante, de si podía o no tener mucha diferencia de color y muchas cosas más.

A Trixie no le interesaba demasiado, pero de cualquier manera memorizó todo lo que Apple Jack le decía, definitivamente iba a hacer bien ese trabajo, y a decir verdad, la paga era buena, Trixie necesitaba una buena paga si quería mantener a los prestamistas lejos.

La mayor parte de ellos no eran realmente criminales, incuso, hacían su trabajo legalmente, solo usando todos los resquicios legales para intentar quitarle el alma a quien pudieran, ellos no eran problema, solo tenía que depositar dinero a su nombre y guardar los recibos, solo había uno que seguía haciéndolo a la antigua, y a ese tenía que visitarlo pronto.

Cuando llegó a la biblioteca Twilight la estaba esperando con el almuerzo servido, una ensalada con nueces y un sándwich de lirios.

-¿Te gustaría ir a visitar a Fluttershy? – le preguntó Twilight.

-Estaría bien, ¿Por qué?

-No quiero que estés sola cuando salgas de viaje, así que pensé ir y ver si alguna de las mascotas del lugar te atrae – dijo Twilight – no te molesta la idea ¿O sí?

-Una mascota – dijo Trixie mirando al techo – podría estar bien…

-Entonces vamos – dijo Twilight – tal vez encuentres alguien que te acompañe en tus viajes.

-Me parece bien.

En la casa de Fluttershy, la pegaso estaba entusiasmada mostrándole todos los animales a Trixie.

-Oh, Trixie, que bueno es que hayas decidido venir a ver a mis amigos, estoy segura que alguno puede acompañarte y hacerte sonreír cuando lo necesites – decía Fluttershy mientras seguía a la yegua por entre los diferentes animales.

-Ojalá – dijo Trixie – siempre me han gustado los animales, pero nunca he tenido uno.

-Eso no es bueno, una mascota es lo que cualquier poni necesita para hacer la vida más brillante ¿Qué te parece un conejito? – dijo Fluttershy mostrándole un encantador conejo café.

-No me entusiasma – dijo mirándolo de cerca.

-¿Un gatito?

-Tampoco.

-¿un perro?

-Menos.

-Tengo de todos los animales, culebras, murciélagos, arañas… -dijo Fluttershy impacientándose por la completa falta de ánimo de Trixie.

En ese momento Trixie vio un extraño lagarto en un rincón oscuro del patio, como si se hubiera metido ahí para que nadie lo molestara.

-Oye Fluttershy ¿Y ese? – preguntó Trixie apuntándolo, el lagarto, en medio de la sombra, se dio cuenta de inmediato que lo estaban observando, y soltó la roca que había estado examinando atentamente, dándole vueltas entre sus patas.

-Oh, ese es un animal difícil, a mi me hace caso, pero se aleja de todos los demás animales, incluso de los demás lagartos – dijo Fluttershy – Reitu, ven aquí muchacho.

-¿Reitu? – preguntó Twilight levantando una ceja.

-Sí, yo no le puse nombre, la verdad es que este amigo viene de muy lejos, pertenece al sector oriental del reino grifo.

-¿Y tienes permiso de tener animales extranjeros? – preguntó Trixie algo sorprendida.

-Discord me ayudó a conseguir el permiso, el habló con la princesa, aunque ella no puso objeción alguna – dijo con cierto orgullo Fluttershy.

-Espera un segundo, tiempo – dijo Trixie – primero, ¿Cómo es que te dieron permiso en un lugar como este? No tiene vayas o cercas reglamentarios.

-El día en que un animal se escape de Fluttershy yo me corto el cuerno – dijo Twilight riendo, cuando Trixie la miró interrogante continuó – ella calmó a una mantícora, y luego de eso a un dragón adulto, sola.

-Wow, eso es bastante impresionante, ahora entiendo tu cutie mark – dijo Trixie anonadada, Fluttershy miró sonriente y sonrojada.

En ese momento llegó Reitu, había caminado lentamente, sin muchas ganas de complacer a las yeguas, ahora que lo veía de cerca, parecía un camaleón, con diferencia de que su rostro era más cuadrado y sus ojos grandes miraban al frente, con casi una expresión de poni, parecía duro y rocoso, y su boca parecía una sonrisa dada vuelta.

-Y sobre Discord, ella y el son amigos, se cartean casi a diario, son bastante cercanos – dijo Twilight.

-¿Eres amiga del dios del caos, y capaz de controlar a un dragón? Joder, empiezo a tenerte miedo Fluttershy – dijo riendo Trixie – de todas formas ¿Qué tan cercana se puede ser de Discord?

Fluttershy tragó y se sonrojó.

-Bueno, Celestia hace un tiempo le dio permiso para venir a visitarme, así que de vez en cuando pasa unos días aquí – dijo Fluttershy mirando el suelo y rascando la tierra.

Antes de poder responder, Trixie escuchó unos golpes en la tierra, cuando miró de nuevo hacia abajo, Reitu estaba llamando la atención impaciente, tal vez queriendo volver a su roca.

-Tú, pequeño, eres feo – dijo Trixie mirándolo de cerca, en ese momento Fluttershy abrió los ojos espantada.

-¡No digas eso Trixie! El lagarto dracónico en un animal muy inteligente, puede entender más o menos lo que dices – dijo seria.

-Mmm… no digo que tenga nada de malo, pero es feíto ¿Y qué hacía con la roca?

-Puede digerir diferentes minerales, los busca en la roca antes de rasparlos y comerlos con el resto de su comida, de ahí la dureza de su piel.

-Oh, interesante – dijo Trixie, Reitu la miraba y parecía que se molestaba por momentos.

-Es muy interesante, es solitario, viven por su cuenta, comen peces e insectos, pero yo solo le doy peces, puede con eso. Además de minerales y algunas rocas, es inteligente, puede predecir terremotos, no necesita calor externo, puede beber agua desde las patas, puede ver luz infrarroja ¡Hace tiempo que quería uno de estos, son maravillosos animales! – Dijo Fluttershy entusiasmada – pronto va a llegar una pareja de ellos.

-Entonces, asumo que no necesitas este – dijo Trixie acercándose más – pero es un seriote, un lagarto seriote ¿Cierto feíto? – dijo Trixie picándolo suavemente con un casco, en ese momento, Reitu abrió la boca y exhaló fuego, el que pasó rozando el rostro de Trixie, no le dolió… mucho, pero sintió el olor de su pelaje y uno de los mechones de su melena quemados, ambos se miraron unos segundos, Reitu ahora tenía algo parecido a una sonrisa, su piel violácea muy opaca tenía el color de nubes de invierno, y textura de roca caliza, para la mayoría de los ponis era algo deprimente, pero a Trixie le recordaba los tardes nubladas de lluvia, y le traía paz, sonrió a su vez.

-Oh, sí, lo siento, también puede hacer eso, exhalar fuego – dijo Fluttershy nerviosa de la reacción de Trixie, pero ambos solo siguieron sonriendo, Trixie adelantó rápidamente un casco, ante la sorpresa de las otras dos yeguas, pero antes de tocarlo en casco de detuvo, Reitu dudó un segundo y luego subió reptando hasta el hombro de Trixie.

-Me gusta este, me lo quedo – dijo Trixie mientras Reitu escalaba hasta su cabeza y se apoyaba en su cuerno para poder mirar a las yeguas desde lo alto.

-No creo que puedas tenerlo Trixie – dijo Twilight.

-De hecho puede, mi permiso no es tanto por tenerlos como para la cría de ellos, por eso voy a traer una pareja pronto – dijo Fluttershy – este pequeño fue rescatado, no alcanzó a vivir en lo salvaje, claro que tienes que inscribirlo, firmar una compromiso en el que explicitas que no tienes intención de venderlos o aparearlos, y si haces cualquiera de esas cosa te vas a la cárcel – dijo Fluttershy numerando los puntos.

-Wow ¿Por tener un lagarto dracónico? – preguntó Twilight.

-Sí, claro, no está en peligro, así que puede tenerlo, pero podría afectar mucho el ambiente, comen insectos, igual que las ranas, pero es obvio que pasaría si un grupo de lagartos draconianos se peleara el sustento con las ranas, las ranas podrían desaparecer… además tiene que tener un método mágico de rastreo.

-Son muchas cosas para llevare a este feíto – dijo Trixie, para recibir luego un golpe en la cabeza – eso fue más fuerte de lo necesario – dijo frunciendo el ceño mirando hacia el lagarto.

-Tienes que hacerlo, y tienes que ser muy responsable con él, puedo enviar un mensaje a la comunidad, si todo sale bien, podrías tenerlo en una semana – dijo Fluttershy.

-¿Y si les dices que lo quiere la protegida de la princesa? – preguntó Trixie, Fluttershy abrió los ojos.

-¿Vas a hacer a Trixie tu protegida? – preguntó Fluttershy.

-Si, por varias razones- dijo Twilight rascándose la cabeza, era común que una potrilla o potrillo tomase ese papel.

-Oh, bien, en ese caso tal vez el papeles se haga más rápido, y es más probable que de hecho te den el permiso, deberías poder tenerlo en unos cuatro días – dijo Fluttershy – tienes que pasar a llenar un par de formularios.

-Ya la escuchaste Reitu, abajo – dijo Trixie, el lagarto la miró y de mala gana bajó de su cuerno, cuando llegó a su hombro le dio un par de golpecitos y Trixie estiró la pata en diagonal, para que Reitu bajara.

-Entonces mejor hacemos el papeleo de inmediato – dijo Fluttershy, las tres yeguas entraron.

- Una última cosa que no te quise decir fuera, Reitu tiene que entregarse infértil, cuando llegó me entregaron un poción especial, la pongo en su comida y ya está, sin efectos secundarios, solo para que lo sepas.

-Perfecto, así no me va a meter en la cárcel por accidente – dijo Trixie.

-Aquí tienes – dijo Fluttershy acercándole una pluma y unos papeles.

-Intenta venir a verlo todos los días Trixie – dijo Fluttershy cuando se iban.

-Claro, voy a venir a ver al feíto siempre que pueda – dijo mirando hacia atrás, el lagarto le sacó la lengua y luego se metió rápidamente en su rincón.

-De todos los animales tenías que elegir a un lagarto draconiano – le dijo Twilight.

-¿Genial, cierto? – Dijo Trixie – Estoy segura de que va a ser buena compañía.

-Como digas, en un carro de madera…

-Tú tienes una lechuza, ¿cuántos ratones se ha comido mientras no ves?

-Prefiero no pensar en eso – dijo Twilight frunciendo los labios.

-Mira por donde, algunos animales comen carne, es tan simple como eso, agradece que los dragones no, pueden reemplazarlo con gemas, aunque creo que Spike debería comer algo de pescado.

-También he pensado en eso… - dijo Twilight - ¿Vas a practicar?

-Sí, voy a practicar un poco antes de dormir, ahora tengo que despertarme a las cinco y media, así que tengo que acostarme más temprano.

-Cierto… entonces… ¿Mi cuento también va más temprano? – preguntó con una media sonrisa, como disculpándose.

-Tendrá que ser, son las siete, ¿a las nueve está bien?

-A las nueve es perfecto – dijo Twilight sonriendo.

Ese día Trixie contó la historia de Frostmare, la yegua mitológica que llegó hasta el fin de las montañas heladas, para encontrar los últimos restos de la civilización muerta de los draconarios, los dragones sin alas y pequeños que se comportaban como ponis normales, ansiando solo el poder sobre la energía del aire, con la que detenían tormentas y controlaban el clima.

Cuando terminaron, a eso de las diez y media, estaban agotadas por los eventos de los días pasados.

-Buenas noches Twilight.

-Buenas noches Trixie – este vez fue Trixie la que se adelantó y le di un beso en la mejilla a Twilight, Trixie repasaba las palabras de Rarity una y otra vez en su cabeza, Twilight las de Spike, esta se acostó confundida "Spike ¿Por qué tenias que decirme eso?" pensó, intentaba no evadirse pero en la noche muchas veces agitó la cabeza antes de quedarse dormida.

Soy lento, lo sé, lo siento D : pero quiero desarrollar bien al personaje, espero lo entiendan.