Trixie había conocido antes el significado de la palabra ignorar, había sido ignorada de una manera fría y despreocupada, silente, ahora conocía el significado de la palabra rechazo.
Claramente no se arrepentía de tener una relación en regla con Sunset, pero eso no había ayudado en lo más mínimo a que mejorara su reputación en la ciudad, por aquellos tiempos todavía prejuiciosos, ella se había convertido de la extraña errante que era mejor evitar, a la yegua perdida que había pervertido a la hija de un respetable funcionario.
El apoyo que les daban los Lulamoon, y el poco menos que les daban los Shine era lo único que las mantenía felices, dentro de esas casas se sentían seguras, aunque ya no pudiera quedarse a dormir donde Sunset, pero estaba bien, los padres de Sunset parecían todavía muy incómodos, pero no tenían nada en contra de Trixie habían seguido el consejo de Mystic, tenían un refugio, y eso era seguro, ninguna lo iba a olvidar jamás.
Aún así Trixie no podía evitar sentir que era injusto, para los demás ella era la culpable y Sunset algo así como una víctima, para ella quedaba el desprecio, para Sunset, los consejos "bienintencionados" de quienes le repetían una y otra vez que terminara con la relación.
Trixie se estaba volviendo más dura y agresiva a medida que las miradas y comentarios le caían encima como un torrente.
En ese momento estaba esperando a Sunset a las afueras de la academia, desde hace un tiempo había conseguido una capa y un sombrero con una gran ala, muy parecidos a los de sus padres, siempre se ocultaba con ellos cuando estaba cerca de grandes grupos de ponis, la mirada hacia el suelo y el rostro cubierto.
Solo le estaban faltando las cicatrices.
-Mira, entiendo que le tengas cariño y todo, pero no es lo mejor para ti que te quedes cerca de ella, insisto en que lo mejor sería dejarla de lado, por tu futuro.
-Por última vez, no Spring Blow, si dices eso una vez más, realmente me voy a enojar, esto se está saliendo de control – respondió la voz de Sunset al semental con el amanerado nombre.
-Es la quinta vez que haces esa amenaza, voy a insistir hasta que me hagas caso, no entiendo cómo puedes estar con esa errante siendo que todo el mundo te mira mal por ella, es mala para ti.
-Si no te callas ahora te pateo, y esta vez si va en serio – respondió Sunset con una voz molesta, justo antes de que salieran por las puertas de la academia y Sunset notara a la yegua apoyada en la muralla.
-¡¿Trixie?! ¿Porque viniste hasta acá? – Preguntó Sunset – deberías haberme esperado en tu casa…
-Ayer dijiste que te molestaba que no pudiera venir aquí, así que pensé en mostrarte que si podía estar cerca de la academia, que puedo aguantar las miradas… - la voz de Trixie tenía desgana.
-¿Y los comentarios? – preguntó Sunset mirando a su compañero de clase de reojo – Trixie, la única razón de que prefiero que me esperes es…
-Por mi bien, entiendo, no voy a volver por aquí – dijo Trixie con los ojos todavía cubiertos por el sombrero - ¿Vamos a ir o prefieres quedarte aquí con tus amigos?
-¿De que estás hablando? Claro que voy, te dije que iba a ir la semana pasada – dijo Sunset adelantándose - ¿Por qué haces ese tipo de preguntas? – dijo tomando el sombrero de Trixie para mirarla a la cara, Trixie soltó un resoplido de sorpresa y Sunset se dio cuenta por su expresión y sus ojos que empezaban a enrojecerse que no estaba intentando ser irónica ni hiriente, era una pregunta completamente honesta.
-Sunset ¿Qué haces?
-En serio te irías si te dijera que prefiero quedarme aquí ¿Cierto? – preguntó Sunset.
-Bueno, claro – respondió Trixie, Sunset soltó un suspiro y abrazó a Trixie tiernamente.
-Eso no está bien Trixie, no deberías pensar así – dijo Sunset – si te dije que iba a ir deberías creerlo, no está bien que rompa un promesa contigo ¿Entiendes?
-Okey – dijo Trixie no muy convencida, pero luego dejó descansar su cabeza en el hombro de Sunset y soltó un largo suspiro.
-No seas tan insegura Trixie, yo realmente te quiero – dijo Sunset – ya hemos hablado de eso.
-Miles de veces – respondió Trixie restregando su mejilla contra el cuello de Sunset – lo siento – Trixie estaba segura que ser una yegua depresiva e insegura iba a terminar por aburrir a Sunset.
-La conversación se terminó Spring, ahora vete – dijo Sunset mirándolo con odio, Spring dudó unos segundos pero luego se alejó cabizbajo, era la última vez que intentaba razonar con esa yegua, de ahora en más la iba a dejar por su cuenta.
-Gracias.
-No te preocupes Trixie, ahora vamos, no quiero llegar tarde con tus padres.
-Okey – dijo Trixie sonriendo mientras se alejaban frente a las miradas pegadas a sus espaldas.
Contra la costumbre, caminaron pegadas una a la otra mientras salían de los sectores más céntricos de Canterlot hasta la casa de Trixie, sus padres, como desde hace un tiempo, todavía no llegaban a la casa, siempre habían intentado hacer poco trabajo fuera, pero ya no podía ser el caso, llegaban cansados cada día y Trixie muchas veces cocinaba para todos, pero este día habían avisado que saldrían mas temprano, seguramente ya estaban por llegar.
-Tendría que haberlo pateado – dijo Sunset – realmente tendría que haberlo pateado hasta cansarme.
-¿Sigues pensando en eso? – preguntó Trixie.
-Claro que sigo pensando en eso, todos intentan decirme que hacer, y luego cuando no les hago caso me deja sola, joder ¿Cómo es que tú no te hartas?
-No sirve de nada enojarme o seguir pensando en eso – respondió Trixie – solo me volvería cada vez más triste así, es mejor olvidarlo.
-Pero se merece que lo patee – dijo Sunset molesta.
-No importa que se lo merezca, no me hace bien recordarlo – dijo Trixie, cuando vio a Sunset con un mohín sonrió levemente – relájate y déjame relajarme, ya llegamos.
Apenas cruzó la puerta de su casa, Trixie soltó un lago suspiro y Sunset notó como se quitaba un enorme peso de encima, parecía ahora un poco más la antigua y feliz Trixie que la atrajo cuando la vio teniendo diez años.
-¿Tus padres no llegaban temprano? – preguntó Sunset.
-Deben estar por llegar – dijo Trixie – incluso cuando salen temprano del teatro llegan un poco más tarde.
-¿O sea que estamos solas? – preguntó Sunset mientras Trixie se quitaba todo de encima.
-Si, al menos por una hora, no creo que lleguen antes… - Trixie se interrumpió cuando sintió el casco de Sunset girando su rostro, y antes de seguir sintió con le daba un profundo y apasionado beso.
Trixie cerró los ojos y se relajó, pero Sunset rápidamente profundizó el beso y lo hizo más fuerte y desaforado, Trixie no logró seguir el ritmo hasta que se vio empujada de espaldas contra el sillón, Sunset la empujó con fuerza y bajo besando todo su cuello.
-Oh, Sunset, espera… - dijo Trixie entre quejidos, siempre decía lo mismo cuando Sunset la tomaba por sorpresa, pero esta vez la yegua no tenía tanta paciencia.
-Vamos a tu pieza – dijo Sunset con la boca pegada ahora al pecho de su novia – hace demasiado tiempo que no te puedo hacer esto.
Trixie se mordió el labio, era cierto, ya no se podía quedar donde los Shine, si bien Sunset parecía estar ablandándolos respecto a eso, incluso con el hechizo de silencio, que Trixie no dominaba muy bien, tenían que controlarse cuando estaban en la casa de los Lulamoon, Trixie tragó.
-Bien, vamos, yo también lo extraño – dijo Trixie retorciéndose frente al ataque de Sunset, la yegua naranja sonrió y tiró de Trixie al segundo piso sin dejar de usar su boca y cascos, y algo de presión certera de su magia.
Y como prometió hizo a Trixie poder olvidarse del mundo, sin tener que controlarse la llevó a lo que algunos llaman la pequeña muerte, los vecinos no pudieron evitar mirar al suelo o sonrojarse por el tempestuoso ataque de Sunset que hizo gritar dulce y apasionadamente a Trixie, al límite de sus pulmones, cuando a la agotada yegua le tocó complacer a su amante tuvo que hacerlo más cuidadosa y plácidamente, lo que no le gustó menos a Sunset, entraron juntas a un estado de ensueño abrazadas en la cama, sonriendo luego de liberarse por poco más de una hora luego de tanto tiempo sin estar juntas.
Trixie "despertó" media hora más tarde al escuchar el sonido de un casco golpeando la puerta de su habitación, levantó la cabeza en su letargo al mismo tiempo que Sunset, que casqueaba sus labios secos "Quienesquinminutmstengsueñ…." Murmuró la yegua antes de agitar la cabeza y despertarse por completo.
-¿Trixie, estás ahí? – escuchó la voz de su madre, Trixie se puso algo nerviosa.
-Eh, si mamá, estoy aquí, hola… estoy con Sunset – dijo Trixie sonrojándose un poco, Sunset saludó a través de la puerta con la voz un poco quebradiza.
-Oh… bien, llegamos hace poco, la cena va a estar lista en un rato más ¿Bajan de inmediato?
-Oh, ¡No! No, yo – Trixie se examinó y luego a Sunset, tenían la melena en un estado desastroso y el pelaje, en especial el morro, despeinado y húmedo, Trixie con una sonrisa avergonzada respondió – creo que antes de ir nos vamos a duchar…
Se escuchó un segundo de silencio seguido de el inició de una risa ahogada.
-Okey, no necesito saber más – dijo Frelia con sorna – creo que entonces van a bajar a sentarse a la mesa, no se demoren demasiado – luego escucharon los pasos de Frelia alejarse por el pasillo.
-Okey, eso fue incómodo – dijo Sunset riendo.
-Yo soy la que la veo a diario – dijo Trixie – como sea ¿Quién va primero?
-Oh, yo no me apresuraría tanto – dijo Sunset rodando y quedando encima de Trixie.
-Sunset, tenemos que bajar pronto- dijo Trixie algo nerviosa.
-Espera solo un momento, me acabo de dar cuenta de que hay mucho en tu cuerpo que me hace falta marcar – dijo con una sonrisa maliciosa.
-¿A que te… - empezó a preguntar Trixie pero se interrumpió cuando Sunset rápidamente bajó la cabeza y paso suavemente la lengua por el lateral de su torso, desde antes del flanco hasta casi la axila – Wow, eso se siente extraño – dijo Trixie con un quejido mezcla de placer y sorpresa.
-Date vuela – dijo Sunset, con ese tono autoritario que tenía de repente, Trixie asintió y se dio vuelta.
Trixie aguantaba quejidos y suspiraba con fuerza mientras Sunset lamía y besaba esas zonas de la espalda que generalmente se quedaban sin caricias, la respuesta eran sensaciones eléctricas que recorrían a Trixie de pies a cabeza, tomándola con la guardia baja, Sunset tomó la cola de Trixie y la levantó, dejando ver sus flancos por completo, comenzó a besar su flanco derecho.
-Sunset, en serio deberíamos bajar – dijo Trixie entre suspiros, la yegua no le respondió, pero se detuvo, Trixie se dio vuelta y la vio pensativa.
-Trixie ¿A ti te gusta todo lo que hacemos cierto? – preguntó Sunset.
-Claro que sí, que pregunta es esa… ¿Por qué a ti no?
-No claro que si, es que siempre soy ya la que comienza con esto, así que… no sé, olvídalo.
Trixie la quedó mirando un segundo, al parecer Sunset también podía ser insegura de vez en cuando.
-Tonta – le dijo Trixie con un golpe juguetón en la nariz - solo cuando estoy contigo estoy completamente feliz, no le des más vueltas.
Las orejas de Sunset se levantaron y sonrió, siempre era difícil para ella leer a Trixie, saber siquiera que estaba pensando o incluso si estaba conforme.
-De todas formas si no nos duchamos y bajamos luego solo se va a hacer más incómodo – dijo Trixie escurriéndose fuera de la cama, Sunset se quedó esperando el baño sonriendo bastante pagada de sí misma.
La cena transcurrió como siempre, cuando se juntaban, Trixie sentía que Sunset era una más de la familia, a través de las risas y conversaciones las diferencias y situaciones fuera de la casa se disolvían, y por fin se sentía como tendría que sentirse en cualquier momento, como una yegua con su pareja cenando en casa de sus padres, una cena agradable, no errantes, no artistas, no habladurías, nada, la situación era precoz, pero incluso eso se convertía en menos que un detalle con sus tolerantes padres al otro lado de la mesa, Trixie, pura y llanamente, en esos momentos era feliz.
Luego cuando se iba a dormir, y su cuerpo tomaba contacto con el calor del de Sunset, sea para amarse o para abrazarse y dormir, Trixie se sentía al fin plena, y eran sus mejores noches de sueño.
Seis meses después Trixie se encontraba con una Sunset molesta a las afueras de la escuela normal, Trixie salió nerviosa y Sunset la recibió mirando en otra dirección.
-Hola Sunset…
-Hola – respondió Sunset luego de soltar un largo suspiro, empezó a camina con Trixie siguiéndola.
-Podrías haber ido de todas formas… - dijo Trixie por milésima vez en voz baja, si bien Sunset no escuchó bien podía saber que estaba diciendo.
-¿Podrías parar con eso? Ya lo hemos discutido mil veces – le respondió Sunset – yo me quedo fuera de la fiesta, de nuevo, como desde hace mucho, eso es todo, ya estoy harta de ir sola y tener a decenas de imbéciles encima.
-…
-Lo siento… es solo… entiendo que no quieras ir luego de lo que pasó la ultima vez, pero no por eso tiene que agradarme ser una mártir ¿O sí?
-O sea, lo que yo siempre he sido – respondió Trixie, Sunset tragó y la miró con culpa, es cierto, ella había vivido así siempre, Sunset era la que no estaba acostumbrada a eso, ahora se daba cuenta de que no era tan resistente y fuerte como lo era la yegua azul que caminaba un poco detrás suyo.
-Soy la hija de un diplomático, hija única y siempre he sido popular, necesito un tiempo más para acostumbrarme a esto – dijo Sunset con un suspiro, no es que estuviese molesta con Trixie, simplemente estaba frustrada, Trixie la miraba y sabía que en ese tipo de situaciones era mejor mantenerse callada un momento, pero la reacción de Sunset la asustaba, ni siquiera intentaba acercarse.
-Ven aquí Trixie, camina a mi lado – dijo Sunset, Trixie caminó a su lado un rato sin decir nada, mirando al suelo, Sunset sabía que ella se sentía culpable, que pensaba en como su presciencia afectaba la vida normal de Sunset.
-Trixie, Trixie ¿Me escuchas? – Preguntó Sunset, Trixie siguió mirando al suelo - ¡Trixie!
-¿Ah, sí? Perdón ¿Qué? – dijo la yegua levantando la cabeza de golpe, solo para sentir como los labios de Sunset se juntaban con los suyos muy tierna y dulcemente, abrió los ojos con sorpresa pero su respiración se fue calmando mientras se relajaba cada vez más.
Cuando Sunset terminó el beso se acerco a Trixie para abrazarla y está casi sin pensarlo apoyó su cabeza en el hombro de Sunset.
-Perdón por andar malhumorada, pero recuerda que te amo Trixie, sea como sea me gusta tener tu compañía – dijo Sunset haciéndole cariño en la nuca.
-Sí, lo sé, es solo que… tal vez hubiera sido mejor que no me hubieras conocido, no hago más que darte problemas – respondió Trixie, Sunset esperaría escuchar esas palabras de alguien con rostro quebrado, pero aun con la amargura, Trixie tenía una expresión dura en su rostro, dura y fría que a Sunset no le gustaba en lo absoluto.
-Hemos tenido esta conversación muchas veces, pero como sea, lo único cierto es que ahora, yo te quiero cerca – dijo Sunset – y no sé qué haría si te fueras ¿No te basta con eso?
-Me basta y me sobra – dijo Trixie – pero eso no cambia nada, voy a estar contigo, no lo voy a hacerlo todavía peor.
Sunset miró a Trixie impresionada como siempre que decía algo por el estilo, se había hecho muy madura ¿O solo muy triste? No lo sabía, pero no estaría teniendo ese tipo de conversaciones si no fuera por Trixie, no tan profundas, su vida, estaba segura, sería mucho más superflua, y no sabía que sentir respecto a eso, sus "amigos" deberían estar preparándose a la fiesta a la que ella no iba a ir, aunque fuera con ponis de catorce a dieciséis, los hijos de papa siempre encontraban la forma de salirse un poco de la raya, eso era divertido, pensó Sunset recordando no suspirar.
-Se que no te voy a convencer de otra cosa – dijo Sunset – pero de todas formas apresurémonos, es tu segundo bienvenida a mi casa y es mejor no llegar tarde, quiero pasar a comer algo antes de llegar a mi casa.
-Bien – dijo Trixie con una sonrisa.
Trixie comía tranquilamente en el pequeño café, no había sido una buena idea hacerlo todavía en el centro de la ciudad, a su alrededor los ponis de alta alcurnia comían y miraban a la pareja que se había convertido en la comidilla de todos los chismes, la hija del embajador con una yegua errante.
Trixie podía manejarlo e ignorarlo siempre, mientras no escuchara ninguna frase completa iba a estar bien, de hecho frente a todo, con su aguante, estaba pasando un momento agradable.
No es lo mismo que podríamos decir de Sunset, tenía el mentón agarrado con un casco, la mirada nublada y asesina mientras intentaba adrede notar todas y cada una de las miradas y comentarios que se dirigían a su mesa.
-Sunset, cálmate y sigue con lo tuyo – dijo Trixie viendo como la expresión de Sunset se volvía cada vez más furiosa y molesta, en un momento Sunset escuchó las risas disimuladas de dos yegua de su edad que pasaban caminando por el lugar, y sin siquiera pensarlo, decidida como si la rabia la poseyera, se dio la vuelta para ir a encararlas, Trixie soltó un largo suspiro mientras la seguía.
-Hey tu, ven aquí- le dijo Sunset a la yegua rosa que se alejaba del lugar, todas las miradas puestas en ella – ¿que se supone que te hace tanta gracia?
La yegua se dio la vuelta con una expresión levemente divertida pero al ver el rostro de Sunset se asustó más de lo que hubiera creído, estaba completamente seria y furibunda, la yegua no sabía decir si en cualquier momento iba a saltarle encima y golpearla.
-No, nada, no pasa nada – dijo mirando a su compañera nerviosa, con la mayor dignidad que podía.
-No, no, en serio, quiero saber que te hace tanta gracia – dijo Sunset – porque veo que todo mundo esta divertido y a mí me gustaría saber que pasa que los tiene a todos tan contentos.
La yegua pasó su mirada de Sunset a Trixie que estaba un poco más atrás con un rostro e disgusto.
-Entonces es Trixie ¿Cierto? La verdad no sé porque la gente se divierte tanto mirándola – dijo Sunset – tu amiga ahí atrás es una unicornio ¿Me equivoco? Supongo que tiene que ser una unicornio talentosa para estarse riendo de los demás…
-Por favor Sunset – la interrumpió Trixie.
-No Trixie, tengo curiosidad –continuó Sunset – veamos de que es capaz, de hecho, de que es capaz cualquiera de los unicornios aquí en contra de lo tuyo.
-Realmente no me siento cómoda con esto… - empezó Trixie.
-Amor, apóyame con esto ¿Si? – dijo Sunset, Trixie soltó un suspiro de rendición y su cuerno brilló con fuerza.
-Sus ilusiones ahora llegaban hasta la mitad de su pierna, aparecieron de la nada dos minúsculos potrillos con detalles extraños como escamas y garras, que correteaban y jugaban por el lugar, a los pocos segundos se desvanecieron de nuevo.
-Si estuvieras con los grifos o los errantes tu risita sería tomada por lo que es, una estupidez de una yegua inmadura que con suerte puede limpiarse el culo, las risitas y los comentarios de todos aquí, así que intenten cerrar el hocico - terminó Sunset, que luego salió del lugar lanzando los bits a la mesa, Trixie se caló el sombrero y salió frente a las miradas odiosas de todos los unicornios presentes.
Caminaron un rato en silencio.
-¡No entiendo cómo puedes quedarte tan tranquila! – dijo Sunset.
-Aquí vamos de nuevo.
-¡Parecía que me estuvieras dejando tirada allá atrás!
-Te lo he dicho muchas veces, hacer eso no sirve de nada, simplemente tienen más que comentar ahora, y por cada boca que pase va a ser peor – dijo Trixie – no es cobardía, es otra forma de ser fuerte, y una más efectiva, solo deja que hablen.
Sunset bufó y dejó estar el tema, conversaron de otras cosas hasta llegar a casa de Sunset.
Los padres de Sunset habían decidido por aceptar la relación más abiertamente, y Trixie había sido invitada a cenar y quedarse por la noche, también ha de decirse, tuvo que ver el orgullo como debatiente de Bright, siempre que hablaban mal o recomendaban contra la relación, los ponis lo hacían con argumentos tan obcecadamente imbéciles que tenían el efecto contrario, por naturaleza el semental respondía y argumentaba en contra, hasta que sus palabras hicieron mella lentamente en su actitud, un debatiente digno sabe cómo darse por vencido y cambiar de parecer, un debatiente magnífico sabe cómo actuar bajo su discurso, y como ser lo que discute, Bright había terminado por mandar a Sunset un día a que invitara a Trixie, la yegua no se hizo de rogar un segundo.
La cena fue de todas formas algo cortada en incómoda, la conversación algo irregular, y cuando se sentaron todos juntos a ver una película y Sunset paso su casco por los hombros de Trixie, esta no pudo evitar estar rígida y nerviosa en todo momento.
Incluso con lo que adoraba estar abrazada por Sunset en la cama, Trixie tardó en quedarse dormida, esa angustia no la abandonaba, se quedó mirando la pared con el miedo a que su relación se acabara de golpe, angustiada de que Sunset fuera más feliz sin ella, de que estuviera estorbando y ese sitio en esa cama no le perteneciera realmente.
Algo corto, lo se, como sea, ya se acabo lo que estaba reescribiendo del pasado, así que los caps del pasado podrían demorarse un poco más, los del futuro todavía tienen un rato.
