Fue cuando Sunset conocía a Night Breeze, una yegua de la academia, que las cosas empezaron a ir para peor, lo más crudo es que Trixie apenas y tuvo oportunidad de ver a la yegua, ya que ambos mundos de Sunset se mantenían separados de forma natural.

Trixie estaba agitando los cascos debajo de la mesa como una niña pequeña cuando Loreta entró a la cocina, su relación con los padres de Sunset se había vuelto más cercana desde hace un tiempo, y ya no había casi vergüenza en sus conversaciones.

-¿Estás esperando a Sunset aquí? – Preguntó la madre levantando una ceja – pensaba que ibas a estar arriba.

-Sí, de todas formas no es que Sunset esté de mucho ánimo – dijo Trixie con una sonrisa de disculpa.

-Y que lo digas Trixie, desde hace un tiempo que viene volviéndose más complicada – dijo Loreta, sentándose al otro lado de la mesa – más desde que se junta más con sus nuevos amigos.

-Aunque es bueno que tenga amigos, desde… bueno, desde que está conmigo que no parece tener más amistades – dijo Trixie con un mohín.

-No seas tan injusta contigo misma, desde que nació que no ha tenido más amistades – dijo Loreta.

-Siempre se ha llevado bien con los demás ponis…

-Siempre se ha hecho respetar por los demás ponis, pero creo que tu eres la primer amistad verdadera que tiene, de hecho, desde que te conoce que ha empezado a ser más abierta y cariñosa, antes era un pequeño tornado naranja, impertinente, entrometido y orgulloso – dijo ella tomando de su vaso de agua, Trixie pensó unos momentos.

-Supongo que al fin aprendió a relacionarse con los ponis, ya no soy tan necesaria para ella – dijo casi sin pensar, Loreta la miró unos segundos y luego le dio una reconfortante sonrisa.

-No voy a negar que todo esto ha sido muy difícil para nosotros – dijo Loreta – pero si algo nos hizo más fácil digerir toda esta situación fueron tu y tu familia Trixie – la adolecente levantó la mirada con sorpresa, Loreta se levantó y se acercó a Trixie con un casco en alto, Trixie arqueó una ceja pero al momento Loreta empezó a acariciar su melena, Trixie ahora estaba más sorprendida que nunca.

-Se lo complicadas que pueden parecer las cosas a su edad, pero realmente no es tan difícil, uno no cambia una cosa maravillosa por unas cuantas cosas buenas, si Sunset al final tiene que estar con una yegua, me gustaría que tu fueras esa yegua – ahora la mirada de Loreta era seria y rígida, con esa rigidez típica de la clase alta que tan poco se veía en ella – las juntas de Sunset son lo que me tienen preocupada en este momento, una madre nunca deja de estar preocupada, como sea, ahí viene Sunset, adiós Trixie – dijo la yegua retirando su casco y caminando dentro de la casa, Trixie seguía muy sorprendida, pero reaccionó para darse vuelta y gritarle.

-¡Gracias señora Shine! – no hubo respuesta, pero Trixie de todas formas se sintió confortada por las palabras de Loreta.

Ella era buena para Sunset, así lo había interpretado.

-¿De qué estabas hablando con mi mamá? – preguntó Sunset cuando llegó al lado de Trixie.

-Nada importante – respondió Trixie - ¿Estás lista para salir?

-Sí, vamos, no quiero llegar tarde.

-Tú eres la que se demora – respondió Trixie caminando hacia la puerta.

Ese día iban al cine, Sunset caminaba al lado de Trixie sin decir nada, se la veía pensativa y estaba callada.

-Sunset, te estoy hablando – dijo Trixie luego deque Sunset no le responiera por tercera vez - ¡Sunset! – la yegua la miró con el ceño fruncido.

-¿Si Trixie¡

-Te estoy hablando Sunset, no me haces caso.

-Ah, lo siento, estoy distraída – dijo con una sonrisa.

-Estamos las dos juntas Sunset, trata de ponerme un poco más de atención – dijo Trixie frunciendo los labios.

-No exageres ¿Tengo que estar pendiente de ti a cada segundo?

-No quería decir eso – dijo Trixie molestándose – cada vez estás más enojona Sunset.

-No me pasa nada, vives preguntándome, se va volviendo molesto – Trixie suspiró y se calló de nuevo, Sunset siguió mirando al frente.

-Lo siento, no quería ser desagradable.

-No importa…

-Si importa, no tendría porque – dijo Sunset – pero en serio no sigas preguntando, estoy bien, solo nesecito un tiempo para poner las cosas en orden.

-¿Qué cosas en orden?

-Nada Trixie, solo… soo vamos a ver la película, te aseguro que todo esta bien ¿Okey?

-Okey – dijo Trixie no muy convencida.

El día fue agradable, pero por más que quisiera ignorarlo, Sunset siguió lejana y pensativa en todo momento, al final del día, Trixie no podía evitar que el miedo empezara a apoderarse de ella.

Desde hace cinco días no veía a Sunset, había estado ocupándose cada vez más con sus hologramas y ayudando a sus padres con el trabajo, por su parte, Sunset había estado más tiempo estudiando para la academia y con sus nuevos amigos.

Trixie tenía el fuerte presentimiento de que su relación estaba llegando a un final, al menos, parecía que básicamente porque se estaba degastando, ella podía decir con casi absoluta certeza, que si bien le tenía más cariño a Sunset que nunca, estaba soportando peor todo lo que llevaba consigo.

Aunque cuando lo había hablado con su preocupada madre esta le dijo que simplemente era el camino normal de una relación, que estas cambian y a veces se confunde con falta de amor pero no es necesariamente así.

Probablemente fuera cierto, a pesar de no querer lanzarse encima de Sunset a cada momento o necesitar verla casi a diario, la idea de no verla más le aterraba de sobremanera.

Trixie bostezó mientras arreglaba los errores de redacción o aclaraba las anotaciones de uno de los guiones de sus padres, eran las ocho de la noche y estos todavía estaban fuera, siempre preferían tener funciones temprano pero ahora estaban obligados a quedarse incluso hasta las doce en algún teatro, Trixie se quedaba sola mucho tiempo, aunque se había hecho fuerte y lograba soportarlo, de vez en cuando le daban ataques de un pánico terrible y necesitaba a alguien querido cerca.

En ese momento escuchó como tocaban la puerta, Trixie fue a abrirla con una ceja en alto, sus padres deberían llegar a las diez de la noche, cuando abrió Sunset estaba fuera.

-Sunset ¿Qué haces aquí? – pregunto Trixie con una gran sonrisa, Sunset la miró seria y al segundo se adelanto, le dio un gran abrazo, Trixie agradeció tenerla cerca, pero cuando a los segundos Sunset seguía aferrada a ella empezó a preocuparse.

-Sunset, amor ¿Estás bien? – Sunset saltó con esas palabras, pero siguió abrazándola.

-Sí, estoy perfecta, solo necesitaba verte – dijo la yegua – simplemente déjame abrazarte un rato ¿Si?

-Entonces ven aquí, que no quiero quedarme parada en la puerta – dijo Trixie yendo al sillón, Sunset la siguió de cerca y se echó con los brazos alrededor de su yegua favorita.

-Me alegra que haya venido, ya me sentía sola aquí revisando papeles – dijo Trixie devolviendo el abrazo.

Sunset sintió un golpe de culpabilidad en su pecho.

-Ya te estaba extrañando – dijo Sunset.

-Desde hace un tiempo nos estamos viendo menos, no me molesta demasiado, pero si, también te extrañaba – Sunset no respondió de inmediato, tenía su rostro enterrado en el pecho de Trixie.

-Te amo Trixie.

-Yo también te amo Sunset – respondió Trixie, esa oportunidad era algo extraño, últimamente las tensiones solo se habían vuelto más duras, aunque Trixie se había vuelto más fuerte, y Sunset más paciente, cuando estaban afuera intentaban parecer invisibles, hace mucho no estaban solas de una forma tan pacífica y alegre, simplemente abrazándose, Sunset levantó su mirada e iba a decir algo pero en ese momento Trixie atrapó su boca con un beso.

Sunset se quedó con los ojos muy abiertos mirando el rostro tranquilo y placentero de Trixie, estuvo a punto de derramar lágrimas pero luego sonrio en el beso y lo respondió amorosamente.

Cuando Trixie terminó el beso y vió el rostro emocionado de Sunset no entendió de inmediato, pero se alegró de todas formas.

-Trixie ¿Recuerdas cuando fuimos a ver a los zorros? – preguntó Sunset – entonces todavía estabas deprimida por lo de la academia.

-Claro que lo recuerdo, esa vez me prometiste que siempre ibas a ser mi amiga y nunca me ibas a hacer nada malo – dijo Trixie – no me lo creí en ese momento, pero fue lindo, más viniendo de una niña tan pequeña – Sunset la miró sin expresión un momento y asintió.

-Si, fueron buenos momentos- dijo Sunset – bonitos momentos, aunque en ese momento no tenía idea de que me iba a enamorar de ti.

-Ni yo – dijo Trixie.

-¿Y recuerdas cuando le lanzamos huevos a la casa de Witchcraft? ¿Y cuando fuimos al cine y todo mundo nos estaba mirando en lo oscuro como si fuéramos a hacer algo?

-Sí, lo recuerdo – dijo Trixie.

Desde ahí Sunset se dedicó a repasar los momentos más felices de la relación de ambas, por casi dos horas estuvieron hablando solo de eso abrazadas en el sillón, Trixie se relajó mientras Sunset hablaba y hablaba y reía de todo lo que cruzaba por su cabeza, tal vez, pensó Trixie, tal vez solo sea una etapa, tal vez no tenga que terminar tan pronto, pesó, ahora que sintiendo tan cerca a Sunset se dio cuenta de que tanto adoraba tenerla a su lado.

Dieron las diez de la noche y el reloj toco sus campanas.

-Ya se está haciendo tarde – dijo Trixie con un suspiro – supongo que tienes que irte.

-Sí, debería irme ahora mismo, lástima que no vi a tus padres… Trixie, te tengo que preguntar algo – dijo Sunset.

-Dime.

-Tu… ¿Tu nunca has pensado en terminar conmigo?- preguntó Sunset mirando sus cascos, Trixe frunció los labios y pensó.

-No, la verdad no, o sea – dijo gesticulando – ha sido difícil, realmente difícil, tal vez haya pensado que mi vida sería mpas simple si no estuviera contigo, pero no he pensado en terminar contigo, te amo – dijo Trixie, Sunset la miró y sonrió asintiendo lentamente - ¿Por qué preguntas eso? – dijo Trixie suspicaz.

-Solo tenía curiosidad – dijo Sunset – nada más que eso, buen, como sea, yo tengo que partir.

-Yo les digo a mis padres que pasaste por aquí y que les mandas saludos.

Las orejas de Sunset bajaron y sonrió melancólicamente.

-Si, dales mis saludos – dijo la yegua levantándose y yendo a la puerta – adiós Trixie, fue divertido.

-Muy divertido… Sunset ¿Mañana estás libre? – preguntó Trixie.

-¿Por qué, quieres que mañana lo pasemos juntas? – preguntó Sunset.

-Si, hace mucho que no pasamos todo un día juntas – dijo Trixie – digo, realmente juntas – el rostro de Trixie se enrojeció, el día subsiguiente era un feriado, o se que podía quedarse a dormir en su casa.

-Claro Trixie, mañana me voy a pasar por aquí apenas pueda – dijo Sunset – y pasamos todo el día juntas ¿Te parece?

-Me encantaría – dijo Trixie, que se adelntó y beso a Sunset con una sonrisa, la yegua sonrió a su vez y salió por la puerta.

-Hasta mañana Trixie.

-Hasta mañana Sunset.

Trixie vio salir a Sunset preocupada, la yegua se estaba comportando extraño el último tiempo, era más distante e insegura, y al lado de ella se veía cada vez menos feliz y más angustiada, no era la misma Sunset que había conocido hace años, y definitivamente no era una yegua tan fuerte contra la presión como quería parecerlo, desde que la habían empezado a rechazar estaba cada vez más afectada.

Bueno, tampoco podía culparla, pensó Trixie, mientras volvía a los guiones, al fin y al cabo ella misma había aprendido con años de rechazo y la ayuda inconmensurable de Journe, Sunset solo hace unos pocos mese se enfrentaba a eso, esperaba que pudiera aguantarlo bien.

Sunset siguió caminando hasta su casa con un frágil sonrisa en el rostro, que se fue disolviendo lentamente a cada paso que daba, para cuando iba a mitad de camino, en la calle solitaria, se apoyó contra un farol y se mordió los labios casi haciéndolos sangrar, su sonrisa era ahora una expresión aproblemada y culposa, miró hacia el cielo nocturno y respiró profundamente, reafirmando su decisión, pero eso no fue suficiente, su expresión tembló y en ese momento se dio un suave cabezazo contra el farol, seguido a los pocos segundos de uno más fuerte que hizo que apretara los dientes del dolor, siguió su camino fortaleciendo su decisión a cada paso en su mente.

Varias semanas pasaron y Sunset y Trixie se veían más seguido, pero Trixie de nuevo estaba intranquila, Sunset ahora estaba siempre bajoneada, cada vez que se veían parecía más triste y más fría, había intentado en todo momento animarla pero nada parecía resultar, desde ese día en su casa todo se había estado yendo hacia abajo, muchas veces veía como Sunset suspiraba con melancolía o la pillaba mirando hacia el infinito con una expresión vacía.

Estaban en la habitación de Sunset, que era uno de sus refugios, ambas leyendo un libro.

-Sunset, tengo que irme – dijo Trixie – se está haciendo tarde.

-Okey, te voy a dejar a la puerta – dijo Sunset dejando el libro de lado.

-Aunque podría quedarme otro rato… - dijo Trixie mirando al suelo.

-No está bien, ya es muy tarde – dijo Sunset.

-Sunset ¿Hay algo que te esté molestando? – preguntó Trixie.

-Ya te he dicho muchas veces que no Trixie – le respondió Sunset - ¿Por qué sigues preguntando lo mismo?

-¡Porque siempre parece que algo te estuviera molestando! – Respondió Trixie molesta – antes siempre insistías en que me quedara más tiempo, y siempre estabas encima mío ¿Qué con eso?

-No estoy de ánimo para discutir contigo – dijo Sunset – por milésima vez ¡No estoy enojada contigo!

-Pero algo te pasa y no quiere decirme – respondió Trixie, que se acercó lentamente a Sunset, mirándola directo a los ojos.

-No me pasa nada.

-Vamos, estás pésimo, solo dime que te sucede ¿No confías en mi? – Sunset vio a Trixie y su expresión preocupada, había estado haciendo sufrir a su novia, lo sabía, pero tampoco podía evitarlo.

-Esté bien, dios, si, me pasa algo – dijo Sunset restregándose el rostro con un casco – es solo que me está costando más esta situación, me está trayendo peor que de costumbre.

-¿Qué situación?

-¡Todo esto, las habladurías, las miradas, los comentarios… y hace poco me empiezan a tratar casi como si no existiera, pasé de ser una víctima, a una ignorada, a una despreciada en cosa de meses – dijo Sunset – es complicado, pero no es nada más que eso.

Trixie se sorprendió un poco, sabía que molestaban a Sunset por su culpa, pero no sabía que llegara a ese punto, desde hace tiempo se sentía en deuda con la yegua pero ahora eso le hizo bajar la cabeza con arrepentimiento.

-Lo siento – dijo Trixie en voz baja.

-¡No lo sientas, tú no tienes la culpa! ¡Dios, solo tengo que plantar los cascos y aguantarlo! – dijo Sunset, Trixie la miró de más cerca y sus ojeras se hicieron más evidentes, al igual que su palidez.

-Sunset ¿Siquiera has estado durmiendo bien? – preguntó Trixie.

-He tenido algunas noches de insomnio – dijo Sunset - ¿Por qué?

Trixie se la quedó mirando en silencio, la sonrisa segura y pícara de la yegua se había ido, su caminar agresivo y rudamente coqueto tampoco estaba, su pelaje y melena estaban deslucidos y hace tiempo que no escuchaba su risa batiente que tanto le gustaba, se estaba transformando, se amargaba, Trixie sintió un nudo en la garganta.

-¿Hay algo que pueda hacer por ti Sunset? Lo que sea.

-¿Me reclamas para poder hacer algo por mi? – preguntó Sunset ahora con una leve sonrisa y una ceja en alto.

-Si, claro, lo que sea – respondió Trixie, Sunset la miró entrecerrando los ojos y girando la cabeza, no esperando esa respuesta.

-Si quieres solo siéntate conmigo y hazme cariño – dijo Sunset encogiéndose de hombros, Trixie de inmediato dejó su libro y se puso a acariciar a Sunset, que luego de darle un suave beso en la frente siguió leyendo algo más cómoda y alegre.

Pasaron un par de semanas desde ese momento.

-Sunset, ¿Vas a salir de nuevo con tu grupito de amigos? – preguntaba Bright en el living de su casa a su hija.

-Si papá – dijo Sunset, hace tiempo que se había rendido sobre su familia aceptando a sus nuevas amistades, aunque de nuevo, ella simplemente disfrutaba de pasar el tiempo con ellos, tal vez demasiado, y tampoco eran muy inteligentes o nobles, pero estar a su lado era fácil, era divertido.

-Pero hoy es noche de carnaval ¿No vas a salir con Trixie? – preguntó su padre.

-No, le dije que iba a salir con mis amigos y ella dijo que estaba bien – dijo mientras se envolvía con un abrigo, su padre volvió a su periódico, asintiendo lentamente.

-No importa que tantos amigos consigas, nunca tienes que olvidar a los que alguna vez lo fueron, pobres, torpes, innobles, inestables, una vez les das tu amistad tienes que seguir con ese compromiso.

-¿Por eso le dedicas tanto tiempo a ayudar a esos ponis que solo te buscan cuando estás en problemas?

-Exacto, tal vez no sean los mejores amigos pero me ayudaron cuando estuve mal, un amigo nunca es más valioso o vale el sacrificio de otro, si fuera por eso ¿De qué vale tu promesa con los amigos con los que reemplazaste a los viejos?

-No voy a dejar tirada a Trixie, cielos – respondió Sunset – cielos, y yo que pensé que les caía mal.

Bright la quedó mirando, pensando en decirle que era mucho más complicado que eso, pero se calló, hay cosas que se tienen que aprender en carne propia.

Sunset se encontró con Night Breeze y los demás unas cuadras más allá.

-¿Tu viejo no te armó problema por no salir con la niña errante? – preguntó uno de sus amigos cuando los encontró, era un semental negro algo bajo para su edad.

-Un poco, por no salir con TRIXIE – dijo Sunset con sorna.

-Oh, vamos, va en serio, sal con nosotros una noche, si quieres una yegua te podemos conseguir una.

Sunset sonrió y golpeó el hombro del semental con fuerza.

-Sigue diciendo eso y te vas a arrepentir – dijo riendo, sabía que sus amigos no eran el ejemplo de la rectitud, pero eso era lo de menos.

Caminó hacia la noche de festival entre bromas y risas.

Trixie estaba en su casa mirando el techo aburrida, pensando en la noche de festival.

Ahora que se daba cuenta, era una situación bastante extraña ¿No se supone que los ponis de Canterlot son más recatados y civilizados? Ahora entendía el comentario de su padre en la mañana, de que incluso esos ponis necesitaban su momento para dejar llevar sus instintos… incluso cuando el festival estuviese completamente estructurado en cada momento.

Trixie suspiró, lo peor para ella es que Sunset estaba seguramente con sus nuevos amigos en ese momento, no podía evitar sentirse celosa, muy celosa de hecho, adiaba que otros ponis pudieran darle algo más agradable de lo que ella podía darle, aunque no era su culpa, e incluso Loreta lo había dicho, ella era buena para Sunset.

Se agarró la cabeza y la apoyó entre sus piernas para calmarse, de nuevo estaba empezando a alterarse, eso no era bueno, tenía que lograr calmarse, no tenía que preocupar a Sunset o sus padres, tenía que estar bien.

Respiró profundamente un rato antes de lograr recuperar la compostura.

Quería salir de la casa, cuando estaba sola, solo le recordaba a Journe y a Fairy, no sería tan difícil si no tuviera que imaginarse a Sunset ahí fuera, o a sus padres trabajando en el mismo festival, pero tampoco quería salir y encontrarse con Sunset de golpe, no quería que pareciera que la estaba vigilando, ella tenía todo el derecho a tener sus amigos, especialmente si ellos podían darle algo más…

Trixie sacudió la cabeza y fue a buscar su sombrero y capa nuevos, todavía no los había usado, su padre se lo había regalado hace un par de días, ni siquiera Sunset lo había visto, se arregló, dejó una nota en la mesa diciendo que salía al festival y enfiló decidida a la puerta, ella también tenía derecho a disfrutar la velada.

Sunset caminaba por entre los puestos de comida y bebida sintiéndose cada vez más relajada y liberada, a su alrededor se sentía una atmósfera de abandono muy diferente a la normal.

-¡Oye Sunset, mira esto! – dijo uno de sus amigos, Sunset lo miró y estaba haciendo el payaso como siempre, y como siempre, todos excepto Night Breeze reían a mandíbula batiente, mientras el semental bailaba con unos palillos saliendo de su nariz, Sunset rio no tanto por la gracia, sino con alegría, y hay que decirlo, algo de condescendencia.

-Podrían dejar de ser tan idiotas por un rato – dijo Night Breeze, la yegua morada a su lado con una sonrisa burlesca.

-Pero así deja de ser divertido – dijo el semental encogiéndose de hombros con una sonrisa.

-Solo para quien no puede divertirse usando un par de neuronas ¿no te parece Sunset? – la yegua levantó las orejas.

-La verdad, mientras puedan divertirse, qué más da – dijo Sunset encogiéndose de hombros, atrás los otros siguieron jugando, pero Night Breeze la miraba con el ceño fruncido.

Se supone que deberías darme la razón – dijo la yegua.

-Le voy a dar la razón a quien crea que está en lo correcto – dijo Sunset rascándose la cabeza – pero en un asunto tan insignificante preferiría no armar tanto lio – dijo con una sonrisa de disculpa.

-Si, como sea – dijo ella dándose vuelta - ¿Siempre hablas así?

-¿Así como?

-Así como si todo fuera un asunto serio, y pensaras todas las cosas antes de hablar – respondió Night.

-No… no es que piense todo antes de hablar, simplemente es lo que creo.

-Pero lo crees porque en algún momento lo pensaste – dijo Breeze - ¿O porque alguien te lo dijo y solo lo repites.

-Supongo que lo pensé en algún momento, aunque es simplemente lo que me queda de lo que voy viviendo, yo… solo creo que es así – dijo Sunset – y de nuevo, en un asunto tan banal no me gusta armar tanto lío.

-Eres una intelectualoide – dijo Breeze con sorna.

-Solo porque de vez en cuando piense no me hace una intelectualoide – respondió Sunset.

-¿Estás intentando decir que yo no pienso? – preguntó Breeze.

-No joder, solo déjalo de lado, me siento tonta discutiendo esto.

Breeze se dio vuelta con los labios fruncidos, solo en esos momentos a Sunset le molestaba la actitud de la yegua, y de cómo se quedaba pensando en idioteces como si fuera algo importante, al parecer Trixie si la había hecho madurar un poco más allá de los ponis de su edad.

Sunset a pesar de estar casi escondida se estaba divirtiendo, o es que se escondiera a propósito, pero con la costumbre de usar capa y sombrero, y los dos tan grandes que sus padres le habían regalado, pasaba desapercibida por completo, y tampoco buscaba llamar la atención, simplemente se estaba paseando por entre los puestos y juegos mientras disfrutaba de la parafernalia.

Mientras caminaba por el lugar vio un puesto que vendía bufandas, y se compró una rosa, ahora su cuello también estaba cubierto, alguien tenía que mirarla atentamente para darse cuenta siquiera de que era de color azul., con lo enorme que era el cuello de la capa y como caía el ala del sombrero.

Cualquiera diría que intentaba ocultar a su hija, pero Trixie reconoció de inmediato el porque del regalo, ese atuendo era exactamente igual al de ladrón favorito de sus cuentos, el mismo que usaba para colarse en las fiestas elegantes y hoteles de lujo pasando desapercibido, con tarjetas de presentación birladas en juegos de póker.

Trixie sonrió pensando en que se había comprado un detalle muy poco discreto, seguramente el personaje hubiese odiado tener que usar una bufanda rosa.

Sus padres tenían que estar haciendo una presentación en un conocido teatro en el centro, por razones del festival las entradas eran gratis pero estaba limitadas, su padre había insistido en que fuera pero ella lo había rechazado todas las veces, básicamente porque estaba segura de que ese día iba a salir con Sunset, pero ella le había dicho de repente que pensaba salir con sus amigos.

Trixie suspiró con desazón mientras intentaba calmar sus miedos y sus celos ¿En donde andaría Sunset de todas formas? Como sea, no estaba segura de si quería encontrarla, Sunset había mencionado una vez que ella la defendía en frente e sus amigos, ero había sonado casi como si sus amigos también hablaran mal de ella.

No consideraba tener el suficiente autocontrol como para enfrentarse a eso en esos momentos.

En ese momento vio a un pequeño de color canela saltando por entre los puestos, preguntándole a los desconocidos lo que quería saber como si estos tuviesen la obligación de responderle, le recordó a Sunset de pequeña, cuando solo eran amigas… Ah, esos eran tiempos felices y simples, ojalá en el futuro pudiese volver a eso con Sunset, solo poder disfrutar cada una de la compañía de la otra.

Compró una manzana acaramelada y se puso a disfrutar de las presentaciones al aire libre, libre de su identidad por la noche.

Sunset caminaba por las calles de la ciudad y a pesar de estar algo aburrida, estaba feliz, Trixie la divertía más con su conversación y sus comentarios, pero la situación ya era asfixiante, necesitaba ese ambiente de vez en cuando, cada vez más de vez en cuando… Agitó la cabeza para eliminar un pensamiento aislado que la estaba molestando.

En ese momento el semental verde del grupo chocó contra otro poni, se empezó a armar un escándalo.

-¡Ah, ten cuidado de donde andas lodoso! – dijo el unicornio del grupo de Sunset, cuando ella se fijó, el otro semental era un poni de tierra, no es que hubieran muchos en Canterlot, y no es que esa palabra se usara mucho.

-¡Hey! – dijo el poni enfureciéndose de inmediato cuando escuchó eso - ¡Tu mira por donde caminas muchacho impertinente! ¡Y no se te ocurra llamarme así de nuevo!

El semental era obviamente mayor que ellos, y raía un fajo de papeles en uno de sus cascos.

-¡Tu no vienes a gritarme a mí! – dijo tirando los papeles del semental al suelo - Mira que ridículo se ve sosteniendo eso con el casco, caminando a tres patas como inválido – dijo el, los demás, incluyendo a Night Breeze, rieron.

Las miradas empezaron a centrarse en ellos, Sunset parecía molesta.

-Mocoso insolente – dijo el semental con una mirada furibunda, luego empezó a recoger los papeles del suelo.

-Eso, sigue así, ya que tienes que inclinarte para hacer cualquier cosa lodoso – repitió con sorna el semental del grupo de Sunset, el semental ni siquiera se dignó a contestar, simplemente se marchó de ahí entre las pullas, insultos y risas del grupo de unicornios hijos de alta alcurnia.

-Ah, que imbécil – dijo Night Breeze dejando de reír por momentos, al parecer complacida con las miradas desaprobadoras de la multitud – Sunset, ¿A dónde quieres ir ahora?

-¿Yo? Yo ahora me voy a casa – dijo Sunset tratando de evitar las miradas, avergonzada del comportamiento de sus compañeros.

-¡Pero si es temprano!

-Mañana tengo que hacer, le prometí a Trixie que iba a salir con ella – los demás entornaron la mirada y la siguieron.

Trixie llegó a la casa de Sunset algo indecisa, se había dicho cientos de veces que no tenía porque pasar por ahí, pero si Sunset ya había llegado a su casa, le gustaría verla antes de devolverse.

Tocó la puerta queriendo correr de ahí, pero siguió inmóvil, con una mirada decidida, abrió Loreta.

-Oh, Trixie ¿Cómo estás? – preguntó la yegua - ¿Qué haces aquí?

-Pasé por el festival – dijo Trixie dibujando unas comillas en el aire al decir la palabra – fue divertido de todas formas… Solo pasaba por aquí, para ver si Sunset ya había llegado.

-Oh, no, no ha llegado, sigue fuera – dijo Loreta – si quieres puedes entrar a esperarla, aunque me da la impresión de que va a llegar tarde.

-Ah, okey, no se preocupe – dijo Trixie con un mohín – de todas formas la voy a ver mañana, así que yo creo que debería irme – ambas yeguas se quedaron mirando un momento, la situación er incómoda, Loreta no sabía que pensar de la actitud de su hija y Trixie se sentía angustiada con ella, y ambas lo sabían.

-Yo le digo que pasaste por aquí ¿si?

-Si, por favor, muchas gracias señora Shine – dijo Trixie.

-Ya me cansé de decirte que me digas Loreta – dijo la yegua, Trixie se detuvo unos segundos y luego recordó lo que la madre de Sunset le había dicho.

-Gracias Loreta – le dijo alejándose mientras agitaba un casco, la yegua a su vez le sonrió y agitó un casco, antes de cerrar la puerta.

Sunset iba a su casa tratando de evitar el enfado que le tenía a sus amigos, al fin y al cabo, eran jóvenes e inmaduros, por eso le gustaba estar con ellos, bueno, esa no era la única razón, aunque la otra razón de porque le gustaba estar con ellos era más complicada… y también una que tenía que eliminar de su cabeza, agitó la cabeza mientras intentaba eliminar la imagen de la yegua que caminaba un poco por detrás suyo, Night Breeze.

Trixie estaba caminando de frente, y a esa hora, sin iluminación, su atuendo negro la hacía casi invisible, iba mirando de frente y vio a Sunset caminando junto con sus amigos, le entró pánico, realmente no quería encontrárselos, le daba vergüenza que supieran que quería o necesitaba tanto a Sunset, a su lado vio un callejón oscuro y se metió, invocó una ilusión simple para que pasaran al frente de ella y luego seguir su camino, la imagen bidimensional de una caja, podía mantener esa ilusión casi diez minutos, iba a estar bien.

-Sunset ¿Por qué estas tan enojada? – le preguntaron desde atrás - ¿Tanto te enfureció que le gritara a ese poni?

-¿Era necesario parecer tan idiota? – preguntó Sunset girando la cabeza, estaba frente a un callejón con una gran caja, usualmente ahí se despedían, ellos no llegaban demasiado cerca de su morada.

-¡El chocó conmigo!- dijo el semental.

-Repito, ¿Era necesario parecer tan idiota?

Trixie creía que iba a estar bien, pero de todo eso, algo la golpeó fuerte, el rostro de Sunset, antes, cuando estaba con ello, parecía completamente deslucido, ahora, tenía de nuevo su sonrisa picara, su risa alegre y su caminar seguro, se veía de nuevo como la yegua que había conocido, empezó a dudar sobre si le hacía algún bien a Sunset, se encogió en su escondite.

-Supongo que no, pero quería de todas formas – dijo el semental, luego una yegua salió del grupo.

-De cualquier forma ¿Cuándo vas a dejar a Trixie? Siempre estás ocupada con ella, y además, siempre pareces agotada luego de que la vez.

-Ya les he dicho que no bromeen con eso – dijo Sunset en el lugar – yo estoy con Trixie, ella me necesita ahora.

Trixie se sintió incómoda con esa frase.

-O sea que solo estás con ella porque te necesita – dijo Night Breeze acercándosele – eso no me parece justo, esa yegua no hace más que darte problemas.

-Si – dijo el semental negro de antes – si no fuera por ella tendrías una vida más simple, hasta mi mamá habla en contra de tu actitud, todo mundo habla mal de eso, te joden en la academia, las familias cercanas, hasta le trae problemas a tus padres.

-Sí, todo eso es cierto – dijo Sunset con un mohín frunciendo los labios – pero ese no es el punto, el punto es que estoy con ella ahora.

-Ahora, mañana podrías estar libre – dijo Night Breeze – al fin y al cabo ¿Qué puedes querer de un errante? Y cuando estás con nosotros eres más feliz, niégalo – Sunset se quedó callada, mirando hacia el lado con el ceño fruncido.

Trixie, que si podía mirar, empezó a sentir las emociones de siempre, pero esta vez, apareció algo más, fuerte, que antes no estaba.

Rabia, una rabia inconmensurable, no es que mermara su agonía, no, solo rabia, porque no era su culpa, nunca había sido su culpa, y ya estaba al borde como para aguatar sin contaminarse, estaba reaccionando como Sunset en el restorán, solo que la situación era mucho peor.

Ella podría hacer muy feliz a Sunset, podría hacer cualquier cosa por ella, podría quererla como nadie.

Pero no podía, porque estar cerca suyo era ganarse el desprecio de todos, y que no fuera su cula n quería decir que no fuera verdad, que estuviera haciendo a Sunset miserable, y que esos idiotas la hicieran más feliz.

Pero no era su culpa, la culpa de que Sunset estuviera mejor sin haberla conocido, era culpa de todos los imbéciles de Canterlot, tal como los ponis al frente suyo.

-Se lo debo a Trixie – dijo Sunset – no puedo hacerle eso.

-¡Oh, vamos, todos sabemos que te gusta Night Breeze! – dijo desde atrás el poni verde que le había gritado al poni de tierra - ¡Estamos esperando que dejes a Trixie y te quedes con ella!

Sunset levantó la mirada sorprendida, las orejas en alto y los ojos muy abiertos, se sintió atrapada al instante.

-No es cierto – dijo con la voz quebrada, pero se notaba a la legua que era mentira.

-Claro que es cierto – dijo Night Breeze – y no te voy a estar esperando para siempre – Sunset se la quedó mirando unos momentos, se sentía cada vez más emboscada, y no solo por sus compañeros, por si misma, Night Breeze se acercaba a ella lentamente, pero Sunset no podía reaccionar – ya ni siquiera amas a Trixie ¿Cierto? Lo haces por obligación.

-No es cierto – dijo Sunset tan poco convincente como antes.

-¿Entonces porque no te alejas? – le preguntó Night Breeze, Sunset no alcanzó a responder antes de que la yegua se acercara a darle un beso, frente a los silbidos y risas de los demás ponis.

En su escondite, Trixie ni siquiera había pedido que no sucediera, estaba segura de que algo así pasaba, lo presentía de antes, pero eso no evitaba que le doliera como el infierno, y que la rabia amenazara con reventarle la cabeza, el beso se prolongó largos segundos más de lo necesario, antes de que Sunset se alejara hiperventilando y con las patas temblando.

La rabia y pena de Trixie estaba en su punto máximo, su concentración se desvaneció y la figura negro casi invisible apareció en el callejón.

-No… no vuelvas a hacer eso – dijo Sunset - ¡No te tomes esto como un juego!

-¿Quién dijo que me lo tomo como un juego? – dijo Night Breeze sin notar que la seriedad de la que hablaba Sunset estaba más allá – Yo voy en serio – dijo acercándose más, de nuevo, Sunset no pudo alejarse, pero giró el rostro hacia la izquierda evitando la cara de Night, justo cuando Night iba a tomar su mentón, notó la figura quieta en el callejón, con su capa y sombrero, y unos cuatos lugares de un bello color azul, de golpe tenía la voluntad e interpuso un casco entre ella y Night, su rostro tomó una expresión de absoluto horror.

-¿Trixie? – preguntó Sunset con una voz queda, la figura levanto la cabeza, y en la oscuridad, el rostro de Trixie se veía marcado de lágrimas, y una expresión de odio terrible, Sunset a su vez tembló de miedo y sintió una lágrima caer de su rostro.

Lo peor, en ese momento, todo el grupo de Night Breeze se acercó al callejón con sonrisas burlescas, okey, ese punto estaba muy por fuera de lo tolerable, Sunset no quería ni imaginarse el daño que le había hecho a Trixie, pero ahora veía como ese grupo se acercaba a ella maliciosamente.

-¡No le digan nada, ni siquiera la toquen! – dijo Sunset lívida juntando algo de voluntad.

La única que se acercó fue Night, que le sacaba un par de centímetros a Trixie.

-Supongo que una orgullosa errante – dijo con ironía – va a saber tomar el papel de derrota, de todas formas, no se que ve Sunset en ti, ni siquiera creo que seas buena en la cama.

El mundo de Night estaba llano de enfrentamientos de aparentar y de poder, era muy diferente al de Trixie, Night había cruzado la línea, Trixie sintió como insultaban las noches que había pasado abrazada a Sunset, todo lo que habían hecho y como se habían amado, esa situación donde no eran más que dos yegua, ni errante ni hija de embajador, su rabia explotó.

La primera roca que lazó fue la menos segura, se disparó desde el suelo luego de flotar unos segundos, un amigo de Night pudo detenerla en el aire.

-¡Quieres pelea! – dijo con bravuconería, pero al mirar el rostro de Trixie, reculó, no era una mirada brabucona, era una mirada asesina.

Todo estaría bien si no fuese por ponis como ellos, pensó Trixie, la academia, el espectáculo, las clases, salir a la calle, comprar en un almacén, estar con Sunset, todo estaría bien, si no fuera por ponis como ellos.

La segundo roca se disparó directa desde el suelo, y golpeó el rostro del susodicho semental sin que pudiera reaccionar, la sangre empezó a manar de su nariz, Trixie salió del callejón caminando lentamente, Sunset estaba aterrada, pero temía más de lo que pudiera hacer Trixie contra los demás, ella no la iba a demandar, no importa que le hiciera.

-Muérete – dijo Trixie con un acento insensible, entonces decenas de rocas comenzaron a volar hacia los ponis.

Pero eran cinco, lograron sujetar con su propia magia las rocas, y se empezaron a confiar, antes de que rocas invisibles comenzaran a golpearlos por doquier.

-¡Largo, váyanse de aquí! – gritó Sunset frente a las miradas asustadas de sus ahora ex compañeros, ellos huyeron de inmediato, Trixie intentó perseguirlos, escuchando los gritos de bravuconería que lanzaban tras sus pasos, pero Sunset se interpuso.

Sunset siempre había creído que Trixie era mejor hechicera que ella, y las rocas invisibles la tenían asustada, aterrada, de hecho, estaba segura de que Trixie la iba a dejar en un muy mal estado, pero no salió, porque si atacaba a los demás podía verse en problemas.

-No Trixie, no, cálmate un poco, si les haces algo te vas a arruinar la vida – dijo Sunset – yo… yo no te voy a culpar de nada – Sunset se empequeñecía, tenía su cabeza baja, el cuerpo cerca del suelo, miraba hacia arriba con las orejas pegadas al cráneo, hacia la expresión fría y dura de Trixie que tanto odiaba - ¿Vas a golpearme?

-No – dijo Trixie carente de expresión, pero luego su labio tembló, y Sunset vio el dolor en su mirada, un dolor terrible, se sintió tentada a abrazarla así la estuviese golpeando o no.

-Casi… casi preferiría que me golpearas – dijo Sunset algo sorprendida por sus palabras, mirando al suelo, cuando miró a Trixie las piedras cayeron, a la vez que las lágrimas caían en cascada de su rostro.

-No… - dijo con una voz más quebrada y ahogada – no se te ocurra seguirme Sunset ¡No se te ocurra! – y luego salió corriendo del lugar, camino a su casa.

Sunset se quedó un minuto paralizada, no lograba pensar bien, es cierto, desde hace tiempo dudaba de su relación con Trixie, y es cierto, le gustaba Night… gustaba, pero se había aguantado ¿Por qué tenía que estar pasando esto? Pero luego empezó a moverse casi sin pensarlo, ene se momento solo podía pensar en consolar a Trixie, no le importaba si la golpeaba, no quería dejarla llorando así, corrió por entre las calles buscando, hasta que se decidió a ir a la casa de Trixie.

Trixie estaba es su pieza, la casa todavía estaba sola, estaba agarrada a una almohada, no quería pensar, no podía dormirse, quería apagarse un rato, para dejar de sufrir.

En algún espacio de su mente agradecía que a pesar de todo Sunset se hubiese mantenido leal en cierta medida, pero eso no era lo que la hacía sufrir, la hacía sufrir que fuera culpa suya o no, todo lo que habían dicho era verdad.

En ese momento escucho unos pasos subir corriendo la escalera, antes de poder reaccionar Sunset antró como un huracán a su pieza.

-Te dije que no me siguieras – dijo Trixie levantándose de su cama.

-Trixie escúchame…

-Vete de aquí – le ordenó Trixie.

-¡Yo no le besé, yo no hice nada malo, por favor Trixie, lo siento, lo siento mucho! – dijo Sunset es su desesperación – ¡lo siento tanto, no sabes cómo lo siento, nunca quise verte así, puedo hacerlo mejor, puedo ser mejor pareja, solo perdóname, perdóname, te lo ruego! – dijo Sunset con los codos en el suelo y los cascos juntos, Trixie la miró unos segundos pensativa.

-¿Crees que ese es el problema? – Preguntó Trixie, Sunset levantó la mirada confundida - ¡Yo lo vi, sé que no es tu culpa, me dolió, me dolió mucho, pero no es ese el problema!

-¿Entonces qué, que hice, que hago ahora? dime y yo hago Trixie, lo que sea.

-Vete – dijo Trixie – vete y no vuelvas más.

-No, no, por favor no digas eso, tiene que haber una forma de hacer esto bien – dijo con una débil y esperanzada sonrisa - ¡Tiene que haber algo!

-No Sunset, esto simplemente no funciona ¡Ni debería funcionar, todo lo que dijeron tus amigos es verdad, estás mejor sin mi haciendo ancla! – dijo Trixie con un sollozo.

-No Trixie, yo te quiero – dijo Sunset.

-Jura que me amas tanto como el primer día – dijo Trixie – júralo – Sunset se quedó callada – a mí también me duele ¡Estoy al borde del colapso nervioso en todo momento, es mejor que esto se acabe Sunset, ahora mismo!

-No es justo – dijo Sunset agitando la cabeza – no debería ser así ¡No hemos hecho nada malo, porque tiene que ser así!

-¿Justo? Nada de lo que vivo es "Justo" Sunset ¡Nada! Debería estar en la academia, debería poder salir sin escuchar comentarios ¡Eso sería justo! Te enamoraste de una errante, toma una probada de lo que e injusto, injusto es que sea cierto que no te convengo, solo por ser errante, injusto que aunque te ame y me ames estemos mejor separadas – dijo Trixie.

-Podemos intentarlo, sé que he estado actuando mal, te he viso menos, pero no me dejes así – dijo Sunset, las lágrimas caían de su rostro y se negaba a creer que las cosas hubieran terminado de golpe, era tan injusto y crudo, pero ese era el mundo de Trixie, en ese momento escuchó un fuerte sollozó, con un quejido.

-Déjame descansar Sunset – el tono era de ruego – déjame terminar esto, tu dices que te están pasando cosas pero sabes, sabes que a mí me toca mucho peor, ya no aguanto, ya no aguanto más – dijo Trixie, Sunset pensó y se mordió el labio intentando encontrar algo que decir pero no encontró nada – los comentarios, las miradas, el desprecio y el miedo, ya no aguanto.

-¿De qué tienes miedo? – preguntó Sunset en un susurro.

-Primero, de esto – dijo Trixie – he estado aterrada siempre de que te enamores de alguien más, porque cualquiera sea, te conviene más que yo.

-Night solo me atraía, y ya vez como terminó, ya no quiero ver a esa yegua – dijo Sunset agarrándose al risco.

-¿Y cuando conozcas a una yegua decente de alcurnia? – Preguntó Trixie – eso si te conviene ¿Cierto? No me pidas que esté a tu lado, ahora, voy a estar constantemente aterrada de que te enamores, voy a estar constantemente segura de que me engañas, de que cualquier día vas a desecharme, y no voy a poder con eso, ahora mismo quiero morirme Sunset, quiero morirme un rato y revivir en un par de años – dijo Trixie limpiándose lo ojos.

-No, por favor Trixie, no me digas eso – dijo Sunset aterrada – no me digas eso y me dejes así de intranquila, si te pasa algo yo me mato.

-No voy a hacer nada – dijo Trixie – pero quiero que te vayas, no quiero intentarlo de nuevo, y que me termines odiando o yo te termine odiando, no quiero que me deseches, no quiero vivir con miedo, porque si sigue así voy a vivir en histeria, no quiero seguir sufriendo tanto – Sunset quería decir algo pero no podía, no encontraba que decir, u rostro se contraía en negación – ahora vete, vete y no vuelvas.

-¿Me estás echando Trixie? – dijo Sunset en un último intento desesperado.

-Si Sunset – dijo ella merándola con una mirada más fría y dura que nunca, las orejas de Sunset se cayeron, y empezó a temblar – te estoy echando.

Sunset la miró unos largos segundos, mientras la realidad, caída de golpe e inesperada, reventaba.

-Lo siento – dijo Sunset – lo siento muchísimo – dijo cerrando los ojos, con una voz que apenas le salía – nunca me voy a arrepentir lo suficiente, perdóname Trixie.

-Te perdono, y quiero recordarte como una amiga, ahora vete, por favor, solo vete – le rogó Trixie, Sunset, casi contra su voluntad, fue retrocediendo, hasta que la puerta de la habitación de Trixie se cerró y la dejo fuera de su vida.

Los pasos de Sunset hacia abajo fueron casi e ensueño, como si no existieran, hasta que se topó con Mystic y Frelia, que venían llegando.

-Sunset ¿Qué pasa? – dijo Frelia viéndola en tan terrible estado, llorando y ensimismada.

Sunset los miró con vergüenza.

-Lo siento – les dijo a ambos – yo no quería… - la interrumpió un nudo en la garganta y salió corriendo de la casa, sin escuchar lo que le decían.

Justo después de escuchar los pasos de Sunset bajar la escalera, el rostro de Trixie, esa máscara que usaba cuando estaba a punto de quebrarse, desapareció, y por fin, se quebró por completo.

-Vuelve… - dijo antes de que su garganta se apretara, y empezara a llorar a gritos, lanzándose contra su cama, quería que Sunset volviera y la obligara a intentarlo, viviendo en el rechazo, estaba segura de que solo iba a salir peor, pero estaba dispuesta a vivir esa lenta tortura, si Sunset hubiera entrado hubiera dicho que si, y dudaba, en su mente confusa, sobre si ir a buscarla.

Pero estaba hecho, tenía que hacerlo y lo había hecho, era lo mejor, de eso estaba segura.

Miró a su cama y recordó las noches que había estado con ella ahí, encontró la cama despreciable, luego miró su pieza y le pasó lo mismo, luego pensó en Canterlot, le pasó los mismo, cada vez que pensaba en cualquier detalle estos le recordaban a Journe, Fairy o Sunset, incluso le había tomado cariño a la academia, porque Sunset estaba ahí, ahora la despreciaba también, pero más que desprecio, no quería verlas, quería alejarse de todo eso, Sunset era lo único que la hacía vivir bien en Canterlot, lo único, ahora despreciaba la idea de siquiera salir de la habitación a la casa llena de recuerdos, y de la casa a la ciudad llena de recuerdos, le molestaba la sola idea de pisar sus calles.

-¡Trixie, Trixie cariño ¿Qué pasa, estás bien?! – las voces de sus padres le llegaban golpeando la puerta, Trixie caminó como sonámbula y abrió.

Frelia y Mystic se espantaron por la expresión adolorida y vacía de Trixie.

-Papá, quiero irme de Canterlot – fue lo primero que dijo.

-Trixie ¿De qué estás hablando, que sucede?

-Quiero irme, tú también lo odias ¿Cierto? Quiero irme – dijo alzando la voz, con lo que sus padres no pudieron responder - ¡Estoy harta, no quiero más murmullos, más miradas, más nada, no quiero recordar a Journe, a Fairy o a Sunset, estoy harta, no aguanto más! – dijo estallando el llanto – sus padres se adelantaron a abrazarla y consolarla, y se dieron cuenta de lo grave, la pena de su hija había sobrepasado lo superfluo, esto llegaba al alma, tenían que irse, eso entes de cualquier otra cosa – Ya no aguanto… no aguanto más…

Cada paso que daba se sentía para Sunset como estarse divorciando con una parte de su alma, con cada paso que daba hacia su corazón ardía, y inhalaba bocanadas de aire.

¡Esto era una mierda! Como podía ser eso lógico, Trixie tenía demasiados miedos, eso era, si, esa era la razón, se intentó convencer, y también, era mala suerte ¿Por qué tenía que haber pasado así? ¿Por qué tenía que estar en ese callejón? Buscaba razones y posibles variaciones de la realidad para escapar de afrontar la realidad, cuando el pensamiento de "Terminamos" llenaba su cabeza amenazaba con consumirla, y volvía a sus juegos mentales, terminó echándole la culpa a cada minúsculo detalle de su historia con Trixie, podrían haberlo mantenido en secreto, podría haber ido al festival con ella, podría haber evitado el beso, muchos podría habían en su mente.

Pero a medida que se acercaba a su casa, las razones y porqués empezaron a perder sentido, a medida que se acercaba a su casa la realidad, cruel, se asentaba en su mente, cuando pasó la puerta, no pensaba en nada, su mente le había dado un segundo de respiro.

-Sunset, hola, Trixie pasó a verte – dijo Frelia de lejos cuando la vio entrar, sus palabras le provocaron una ternura tan dolorosa que se encogió en sí misma – Sunset… Sunset hija ¿Qué te pasa? – dijo Frelia viéndola más de cerca y acercándose de inmediato, preocupada.

Sunset miró hacia arriba y su respuesta fue tanto la aceptación de lo que veía como la verdad y una rendición.

-Lo arruiné mamá – dijo Sunset mientras su rostro se fruncía en una muestra de dolor – lo arruiné con Trixie, lo arruiné a pulso – dijo antes de empezar a llorar en brazos de su madre.

Los Lulamoon aprovecharon la temporada libre que habían planeado de antemano, habían sido discretos, tomaron lo que necesitaran, y dos días luego del festival, bien cubiertos y abrigados, salieron en la noche de Canterlot, abandonando el lugar, Trixie, en la carreta, tenía una expresión vacía y molesta que preocupaba a sus padre, parecía que su pequeña no era la misma.

Solo dos semanas luego del festival Sunset se atrevió a ir a la casa de los Lulamoon, había rondado la escuela y los alrededores, esperando encontrarla.

Pero cuando llegó a la casa, otra familia la ocupaba, Sunset no se decidió a desesperarse todavía.

-¿Sabe donde fue la familia que vivía aquí antes? – preguntó Sunset.

-No, pero acabamos de mudarnos – le decía un poni de tierra azul marino – la corredora de ventas sigue aquí, la casa salió realmente muy barata, se vendió de inmediato, espérame un segundo que voy y le pregunto.

Mientras el semental entraba, salió por la puerta una potrilla azul claro, era una poni de tierra, pero su mirada inteligente le recordó de inmediato a la Trixie que había tenido que consolar de niña, cuando le prometió que no le iba a hacer daño.

-La familia no dijo dónde se iban, a parecer eran errantes, la corredora me dijo que podrían estar en cualquier parte… ¿Estás bien pequeña?

Pero Sunset no respondió, solo en ese momento, la verdad que Trixie había temido siempre terminó de golpearla, frente a la mirada preocupada del semental y la potrilla, Sunset lloró en silencio.

Oh, me costó tanto escribirlo, creo que está bien, no quiero corregirlo DE NUEVO, este capítulo me saco canas, crear una escena así es difícil, como sea, no me odien : ) si, no quise hacer a Sunset la villana promedio, quise que la situación se hiciese cargo, críticas de nuevo, plis.