Trixie estaba esperando apoyada en la muralla de Manehatan, el grupo de contentos adolecentes que la había llevado al lugar le había dicho que esperara ahí, Trixie suspiró pensando en porque seguía acompañándolos cuando la encontraban caminando por la calle, tal vez porque una de cada tres veces realmente salían a divertirse, o tal vez porque eran su única compañía.
Escuchó un estruendo que venía desde lejos y se preparó con el sombrero sobre su cabeza, así no tenía que simular también el brillo de su cuerno.
-¡Malditos ladrones, vuelvan aquí! – gritaba el gran poni persiguiéndolos.
Tres sementales salieron de uno de los callejones, cada uno con unas cuantas bolsas en el hocico, se acercaron corriendo a toda velocidad hacia donde Trixie estaba esperando, poco después de Trixie había un callejón hacia la izquierda, y metro más allá uno hacia la derecha, el tendedero y el farmacéutico que los perseguían vieron, casi claramente, tal de forma algo confusa, como lanzaban una bomba de humo y entraban al callejón de la izquierda.
-¡Los tenemos! – gritó el poni de nuevo, girando rápidamente hacia la izquierda, Trixie en ese momento se levantó, intentando parecer sorprendida, y se alejó del lugar, viendo como el tendedero miraba cada rincón por donde se habían ido supuestamente los maleantes, sin encontrarlos.
Por supuesto, la bomba era una parte del truco, las sombras que vieron los ponis eran una ilusión de Trixie, y los ladrones siguieron corriendo hacia el siguiente callejón cubiertos por una barrera gris de la misma yegua.
Trixie se sentó a esperar unas calles más lejos, sabiendo que los ponis la miraban en todo momento, de golpe, sintió un peso cayéndole en la espalda.
-Ah, Trixie, luz de mis ojos, juras cada vez que es la última, pero mira por donde, ya no te creo – dijo alegremente un semental verde oscuro que le ofrecía una gran manzana, Trixie lo miró unos segundos y con una leve sonrisa tomó la fruta.
-Simplemente espero que sea la última vez que lo hacen – dijo Trixie – pero no tengo demasiada esperanza.
-Bien, porque va a seguir pasando – dijo otro poni, esta vez uno gris, detrás de ella.
-Wicked – dijo Hiden a su lado – no seas tan cortante, después de todo le debemos a la encantadora yegua.
-¿No te cansa ser tan… halagador Hiden? – preguntó Trixie, con la insinuación de lame botas en la frase.
-Oh, pero claro que no, es divertido, y me deja conseguir información, como que fuiste pareja de la hija del embajador, o que tus padres alcanzaron a actuar en el festival, o que tuviste el examen en la academia el mismo día que la protegida Twilight – dijo Hiden riendo.
-A veces das miedo Hiden ¿Lo sabes?
-Me encanta darlo.
-Hey, chicos, tenemos que pasar donde Mónica – dijo el tercer semental apareciendo de repente, Forged siempre era el que se dedicaba más tiempo a revisar el perímetro, y además, el que más interés tenía en Mónica.
-Por supuesto Forged, solo descansa un minuto, acabamos de robar esto, por dios – dijo Wicked mostrando las bolsas, los demás miraron en todas direcciones por si alguien había escuchado.
-Como siempre, la discreción no es lo tuyo – dijo Trixie.
-Chicos, Mónica – repitió Forged.
-¡Okey, okey, vamos de inmediato! – Dijo Wicked - ¿Supongo que tu vienes? – le preguntó a Trixie.
-Claro, Mónica al menos me cae bien – dijo Trixie levantándose del asiento, Wicked frunció los labios, pero los otros dos lo tomaron como la broma que era.
La casa de Mónica estaba en los confines de Manehatan, no se podía decir que fuera miserable, tal vez el mejor adjetivo para definirla fuera "espartana" tenía lo necesario, pero no mucho más que eso, el hermano de Mónica trabajaba gran parte del día, mientras la pegaso dormitaba en su cama en el suelo.
No es que fueran hermanos, ambos eran huérfanos.
Los cuatro ni siquiera tocaron la puerta, solo entraron y enfilaron hacia la única habitación grande, la que habían dejado para la paciente.
-¡Monica, preciosa pegaso, despierte nuestra bien amada! – gritó Hiden entrando a la habitación, para recibir un golpe de Forged que lo dejó sobándose la cabeza, Trixie rio por lo bajo.
La pegaso levantó la cabeza de la cama, eran eso de las una de la tarde, y ella se levantaba unas cinco horas al día solamente, cuando los miró les lanzó una tierna sonrisa, Forged tragó nervioso.
-Chicos, es bueno verlos – dijo Mónica – incluso tu viniste Trixie – dijo con otra sonrisa.
-Es bueno tener algo de compañía femenina – dijo Trixie acercándose y sentándose en la amplia cama – para variar.
-Entiendo eso – dijo Mónica riendo.
-Toma – dijo Forged adelantándose y entregándole una bolsa, la pegaso revisó dentro con una mirada reprobatoria.
-¿De nuevo salieron a robar? – preguntó frunciendo los labios.
-Sip – dijo Hiden con orgullo.
-¿Los ayudaste Trixie?
-No podía dejar que los atraparan ¿O si? – dijo Trixie, Mónica sintió.
-Solo tómate eso – dijo Wicked – es mejor que la porquería que tiene que tomar todo mundo.
Mónica tomo uno de los frascos y se tomó una de las pastillas que había dentro, eran al menos diez veces más caras que las que entregaba el hospital, pero tenían menos efectos secundarios y eran más efectivas, luego de tomarlas a pegaso se sentó en la cama.
-También te trajimos un pastel – dijo Hiden acercando una bolsa de papel, Mónica miró el contenido con los labios fruncidos hasta que comenzó a comérselo con el ceño fruncido y sin decir nada – un pastel perdona todos los pecados – dijo Hiden.
-¿Cómo te has sentido? – preguntó Trixie.
-Bien, he estado bien – dijo Mónica – cansada como siempre, pero bien.
-Me alegro.
-¿Qué pongo hoy Mónica? – preguntó Wicked yendo a un viejo equipo de música que estaba en la habitación.
-La cuarenta – dijo Mónica.
-Tienes decenas de discos y solo escuchas lo mismo una y otra vez- respondió Wicked – vende los demás.
-Nunca, son regalos de mi hermano – dijo Mónica frunciendo el ceño.
Mónica era un nombre que usaban algunas grifos, cuando los potrillos o potrillas no tenían padres, usualmente elegían un nombre transitoria, que luego ellos mismos cambiarían, Mónica no quiso un nombre simbólico, la sinfonía número cuarenta llenó la habitación.
Trixie comenzó a relajarse escuchando la orquesta, era una composición clásica, casi cliché, pero de todas formas, siempre le gustaba escucharla, más cuando estaba en esa casa, escuchándolo de ese equipo viejo pero fidedigno.
Mónica se levantó lentamente de la cama, Trixie de inmediato hizo levitar una bufanda y una capa que habían colgados cerca de ella, Mónica la miró con agradecimiento en el rostro.
-Gracias Trixie, me alegra que vengas por aquí – dijo Mónica.
-De nada – dijo la yegua, Mónica caminó lentamente hasta el salón, sentándose en uno de los sillones.
Había conocido a los tres un día cualquiera luego de que su familia se mudara a Manehatan, su reputación era bien conocida y en Manehatan la vida era más relajada, habían salido de la ciudad con medicamentos a montones, y además en cualquier momento podían volverá comprar, solo se había quedado tanto tiempo ahí por Trixie.
Y ahora por Trixie vivían en una ciudad.
Ese día iba caminando cuando le robaron de un tirón un bolso, Wicked, Hiden y Forged pasaron volando, pero Trixie reaccionó de inmediato, la pared frente a ellos de pronto parecía un callejón, un callejón algo falto de detalles y luces, pero un callejón igual, Forged se estrelló contra el muro como un tranvía, lo tuvieron que llevar levitando hasta la casa de Mónica, que estaba cerca, levitando con ayuda de Trixie, claro.
Más que maleantes eran pillos, cosas muy distintas, pensó Trixie cuando Mónica se estaba disculpando con ella, desde ese día, no había perdido contacto con los cuatro ponis.
-Ah, esto es vida – dijo Hiden relajándose en el sillón – Oye Trixie, cuéntanos un poco más de ti.
-¿No se supone que eso tienes que averiguarlo? – preguntó Trixie.
-Si, no tengo tanto potencial, solo pude averiguar que tu antiguo profesor está desaparecido – dijo Hiden, Trixie frunció el ceño, ya habían pasado poco más de cuatro años, se estaba empezando a preocupar.
-El salió de aventuras fuera de Equestria un día – dijo Trixie – todavía espero que vuelva – los demás se dieron cuenta de que Trixie estaba seria y prefirieron guardan un corto silencio.
-¿No vas a dejar de atosigar a Trixie? – Preguntó Mónica – de todas formas lo que averiguas casi nunca es cierto.
-No, el tiene razón – dijo Trixie – la verdad tiene razón sobre casi todo lo que dice, se pdría decir que no quedé en la academia por presentare luego de la protegida.
-Es entendible, mira que ir darle vida a un dragón, que cabrón – dijo Wicked.
-Bastante – respondió Trixie.
-¿O sea, todo, lo de la hija del embajador también? – preguntó Mónica.
-Sunset Bright, si, fui su novia cuatro años, mi amiga por más de seis – dijo Trixie con un largo suspiro.
-Wow – dijo Mónica sonrojándose y jugueteando con sus cascos.
-¿Y qué pasó, te botaron? – preguntó Wicked.
-No, yo lo hice, no estaban las condiciones para tener una relación feliz, así que era mejor acabarlo – dijo Trixie.
-Eso suena muy maduro, demasiado para mi gusto – dijo Hiden, Mónica asintió.
-A mi me suena a cobarde – dijo Wicked.
-Cierto, pero por ese tiempo y todavía, ya no podía aguatar más mierda de Canterlot – dijo Trixie frunciendo el ceño y mirando al techo, de nuevo se hizo un silencio – y no quiero hablar más de eso.
-Entendido – dijo Mónica mirando a Hiden y a Wicked a ver si seguían molestando a Trixie.
En ese momento entró Tough, el hermano de Mónica.
Era un poni de tierra, algo delgado para serlo, pero de todas formas fuerte como los que más, Mónica a menudo se quejaba de hacer trabajar demasiado a su "hermano" Wicked insistía en que por ser de tierra importaba un comino cuanto trabajara, que les gustaba hacerlo, los demás no podían negarlo, pero el comentario de todas formas sonaba intolerante, Tough, por cierto, siempre tenía ánimo, no importa trabajar cargando nueve horas de lunes a sábado.
Pero no terminaban de caerles bien los amigos de Mónica.
-Hola Moni – le dijo a la yegua nada más entrar, luego con una voz mucho menos entusiasta – hola ustedes… Trixie hola – las dos yeguar respondieron el saludo.
-Hey Tough, danos algo de reconocimiento, ignorar ofende – dijo Hiden, el semental se los quedó mirando unos segundos.
-El pelmazo verde, el arisco gris y el callado celeste, hola – dijo agitando un casco, Hiden se puso a reclamar mientras Mónica reía, su hermano la quedó mirando fijamente, muy fijamente, ella empezó a mirar a los lados hasta que vio a Trixie, Trixie apuntaba a la comisura de sus labios.
Mónica se tocó donde todavía tenía algo de crema y se la limpió de inmediato.
-¿De dónde sacaste eso?
-Yo se lo compré – dijo Trixie tranquilamente, Tough la miró un instante antes de suspirar, sin creérselo en absoluto.
-No te exaltes Tough, de todas formas te gusta que Mónica tome laque traemos ¿Cierto? – preguntó Wicked con una sonrisa maliciosa.
-Un poco más de humildad jovencito – dijo Tough – si te dedicas a banalizar al menos quiero que no vanaglories por eso – Wicked frunció los labios y siguió merodeando por la casa.
-Como sea, yo ya me tengo que ir – dijo Trixie bajándose del sillón.
-¿Tan pronto? – preguntó Mónica.
-Sí, tengo cosas que hacer – dijo Trixie.
-Ve cuando quieras, es un agradable cambio después de estos tres pelmazos – dijo Tough dirigiéndose a su habitación.
-Tu hermano siempre es tan irritante – dijo Wicked.
-Tal vez si no te pavonearas cada vez que vienes – dijo Forged al fin abriendo la boca, Hiden se rio del rostro molesto de Wicked, pero Mónica se levantó y siguió a Trixie que ya estaba saliendo.
-¡Trixie! Espera un segundo – dijo Mónica, Trixie espero hasta que llegara a su lado – bueno… sobre lo que dijo mi hermano, yo opino igual – dijo la yegua – puedes venir cuando quieras, porque, bueno… ¿Somos amigas cierto? – dijo Mónica con una leve sonrisa.
Trixie frunció los labios, amigos, era algo que le causaba cierto rechazo, todavía no terminaba de olvidar como las cosas habían terminado con Sunset… aunque no se arrepentía, de vez en cuando se preguntaba si lo podría haber solucionado de otra forma.
Pero Mónica y los demás eran diferentes, simplemente eran ponis normales, incluso pobres, no tenían porque hacerle nada por ser errante, la gente alrededor suyo ahora simplemente dudaban y se alejaban largo tiempo antes de acercarse, ya no habían habladurías o miradas inquisitivas.
-Claro Mónica, somos amigas, voy a tomarte la palabra y venir de vez en cuando – dijo Trixie.
-Me alegro – dijo la pegaso con una genuina sonrisa y algo de sonrojo – entonces, adiós, hasta luego – dijo agitando un casco.
-Adiós, Cuídate – dijo Trixie, saliendo de la casa.
La nueva casa de los Lulamoon no era un árbol, era una casa de paredes de ladrillo a las orillas del centro de Manehatan, el trabajo de sus padres ahora era más tranquilo, pero con el estilo avante garde de la ciudad, sus espectáculos no era la octava maravilla, simplemente unos muy buenos, era más relajado, y más discreto.
Aunque sus padres se lo estaban tomando con mucho relajo.
Trixie estaba mirando el esqueleto del que sería su nuevo carro, tenía los planos listos, y tenía los materiales para construirlo.
-Si quieres marchar pronto deberías empezar de una vez – escuchó la voz de su padre a sus espaldas.
-Sí, simplemente quiero tenerlo listo para cuando quiera irme – respondió Trixie.
-Eso no es lo que dijiste cuando comenzaste a armarlo – dijo Mystic, se veía algo cansado, Trixie no le respondió - ¿Alguna razón por la que estés dudando? – esta vez Trixie lo pensó y pronto miraba decidida hacia la compleja construcción.
-No, ninguna – dijo de inmediato – voy a tener esto listo, voy a seguir trabajando con ustedes, y luego cuando pueda me voy a ir – dijo tomando un martillo – está decidido.
-Si tú lo dices hija – respondió Mystic – mañana temprano vamos a estar en el teatro, no te demores.
-Ahí voy a estar – dijo Trixie sin darse vuelta.
Ya estaba decidido.
Trixie trabajaba con sus padres usando hechizos básicos, y algún que otro holograma pequeño de vez en cuando, no solo eso, estaba aprendiendo sobre el teatro en si, no es que al salir de Manehatan le ayudara demasiado, pero prefería saberlo, por si las moscas.
Así que empezó su vida laboral temprano, estudiaba magia todavía, la escuela ya la había terminado, y el resto del tiempo se quedaba en su casa leyendo o mirando al cielo desde el jardín, o más recientemente, yendo a casa de Mónica.
Al tiempo después su padre la encontró de nuevo, deshaciendo todo el trabajo que le había puesto a su carro.
-¿Qué haces?
-Tengo nuevas ideas para esto – dijo quitando clavos y tablas del armatoste – puedo hacerlo mejor.
-Sí, bueno, es la segundo vez que dices eso – dijo Mystic – si te siguen llegando ideas a la cabeza nunca vas a irte de aquí.
-No, va a estar listo en algún momento – dijo Trixie – no tengo apuros para estar lista, pero quiero estar realmente lista – dijo mirando a su padre.
-Bueno, nosotros partimos a Canterlot en un uno poco más humilde que eso – dijo apuntando al carro con su casco.
-Si, bueno, eran dos, y ya en ese momento podían hacer bastante más de lo que yo puedo hacer – dijo Trixie – necesito compensarlo de alguna manera, digo yo.
-Bueno, como te hemos dicho muchas veces, no es necesario, puedes quedarte con nosotros cuanto quieras.
-Y como he dicho muchas veces, quiero irme –dijo Trixie mirando directo a su padre, se quedaron mirando unos segundos en silencio, el padre con un mohín y Trixie.
-Punto aparte, estuviste trabajando para la comida ¿Vas a cenar con nosotros?
-No, lo siento, le dije a Mónica que me iba a pasar por ahí hoy – dijo Trixie.
-Pasas mucho tiempo con ella últimamente – dijo Mystic levantando la ceja.
-¿Eso es una indirecta? – preguntó Trixie levantando una ceja, ese fue el momento en que Mystic rió.
-Si seguro – dijo el – ya deberías saber que nunca doy una indirecta ¿Qué tienes con esa yegua, es algo especial o es solo una amiga? – Trixie lo pensó unos segundos, le gustaba como Mónica se sonrojaba rente a ella, pensaba que probablemente fuera porque Trixie misma había admitido ser lesbiana, pero era tierno, aunque no pensaba realmente en entablar algo con Mónica.
-No, la verdad, solo somos amigas – dijo Trixie – me cae bien.
-Me alegra, si no fuera por esos tipos te pasarías aquí sola todo el tiempo – dijo Mystic – aunque me hubiera alegrado que te gustara alguien, después de todo lo que pasó con Sunset.
-¡Dios! ¿Eso es algo que se supone le dices tan ligeramente a una hija? – preguntó Trixie frunciendo el ceño, Mystic rio de nuevo.
-A una hija como tu si, prefiero ser directo, así no te guardas nada luego, y tu lo prefieres también.
-Bueno, sí, es cierto – dijo Trixie – pero en el caso de Sunset, prefiero no hablar de eso.
-Ya ha pasado más de una año – dijo Mystic con un mohín – si todavía te duele tanto es por algo… - Mystic dudó un momento – al parecer Sunset no quiere contactarte, dice que no tiene derecho a meterse en tu vida, incluso pareciera que le da vergüenza cuando le hablan de ti.
-¿Cómo es que sabes eso? – preguntó Trixie con el rostro anonadado.
-Los Bright nos mandaron una carta – dijo Mystic – no sé que se dijeron, pero tal vez sea buena idea que la veas de nuevo, aunque no te digo que lo hagas, todavía me duele como saliste de ahí – Trixie suspiró con algo de vergüenza.
-No, no tiene sentido – dijo Trixie – mejor está ella si se olvida de mi, mejor estoy yo sin toda la presión que es tenerla cerca, además, si volvemos a ser amigas, no creo poder responder por ninguna de las dos – dijo levantando las cejas – si es que me entiendes.
-Sí, entiendo – dijo Mystic – como sea, cuídate donde Mónica, y no llegues muy tarde.
-Entendido – respondió Trixie mientras seguía desarmando el carro.
Mónica nunca pasaba todo el día sola, eran muy contadas las ocasiones, cuando su hermano trabajaba hasta tarde, siempre la visitaba alguno de sus amigos, incluso con su actitud, Wicked era preferible a estar sola acostada todo el día, ahora que también estaba Trixie, ella era la que iba cuando nadie más podía.
Trixie usó una llave en la puerta de la casa y entró sin invitación previa, yendo directo a la habitación de Mónica.
La encontró algo aproblemada y cansada, intentado arreglar sus plumas.
-Te vez divertida con eso – dijo Trixie al entrar, Mónica levantó la cabeza y se sonrojó.
-No me molestes con eso Trixie, hacer esto ya es suficientemente molesto y doloroso con pegasos cualquiera – dijo Mónica – y yo me canso simplemente de tener… que girar… y contorsionar… - dijo girando el cuello para arrancarse otra pluma.
-Tal vez no sería tan grande el problema si lo hicieras más a menudo – dijo Trixie, viendo el desastre de las alas de Mónica, que estaban ahí casi por adorno.
-Supongo, pero me desagrada tanto hacer esto – dijo Mónica, sus alas estaban rígidas de no usarlas, mover el ala hasta el frente y arrancar la pluma debiera ser mucho más natural, a medida que veía a Mónica casi sudar del esfuerzo, más todas las plumas apuntando en diferentes direcciones, Trixie se empezó a desesperar.
-A ver, tu déjamelo a mí – dijo Trixie – dolo tírate de panza y yo te quito las plumas.
-¿Qué? ¡No, eso es extraño! – dijo Mónica.
-Más extraño es que me quede aquí media hora viendo como sudas mientras los haces, vamos, tírate, dijo sentándose en la cama.
Mónica se echó algo recelosa, Trixie sabía que intentar quitar con magia algo muy fino puede ser mala idea, tomó una de las plumas entre sus dientes y tiró con fuerza.
-¡Auch! ¡Avísame antes! – Dijo Mónica con un puchero – para prepararme.
-Lo siento – dijo Trixie escupiendo la pluma – aquí vamos, uno, dos, tres – dijo tirando de una pluma más.
Mónica lanzaba soniditos de dolor por cada pluma, que eras como dos decenas, Trixie seguía quitándolas, poco le importaba que tan extraño pudiera parecer, solo la estaba ayudando, aunque tal vez las alas de Mónica, incluso considerando la falta de uso, estuviesen más rígidas de lo normal.
-Gracias – dijo Mónica cinco minutos después – fue bastante menos terrible así, fue casi agradable – dijo, luego se quedó un segundo paralizada, pensando en lo que había dicho, mirando a la colcha y chocando sus cascos levemente, en un incómodo silencio.
-Si, bueno, para que están los amigos – dijo Trixie - ¿Cómo te has sentido últimamente?
-Bien – dijo Mónica contenta de cambiar de tema – ahora que ya pasamos el invierno me siento bien, aunque las alergias de Verano y Primavera no son agradables, mi época favorita es el Otoño – dijo Mónica.
-A mí me gusta el invierno – dijo Trixie.
-Sí, pero con tanto frío tengo que cuidarme todo el tiempo y es molesto – dijo Mónica – no quieres ver como se desespera mi hermano cuando me resfrío.
-Tough es un gran semental.
-Sí, es el mejor hermano que pudiera pedir – dijo Mónica con una sonrisa.
-Pero no es tu hermano de sangre ¿Cierto? ¿Nunca has sentido nada más por el? – el rostro de Mónica pasó a una expresión de trauma.
-Eso es asqueroso, Trixie, el es mi hermano.
-Solo tenía curiosidad – dijo levantando los cascos.
-Tu tío no es de tu sangre ¿Acaso sentiste algo por el?
-Bueno, está la diferencia de edad, y el hecho de que es un semental, así que no, para nada – dijo Trixie riendo.
-Entonces… ¿Solo te gustan las yeguas?
-Si, desde que tengo nueve – dijo Trixie - ¿Te molesta?
-No – dijo Mónica – pero es que decirlo a todo mundo y salir con la hija de un embajador, me parece valiente – dijo Mónica – hay algunos ponis que dicen serlo para llamar la atención, pero que lo seas y no te moleste… me parece valiente, si, no hay nada más que decir.
-Se lo debo a mis padres – dijo Trixie – cuando me di cuenta estaba aterrada, ellos me calmaron – dijo Trixie riendo.
-Tus padres parecen buenos ponis.
-Sí, son geniales, tal vez podrías conocerlos – dijo Trixie – algún verano que te pase por ahí un rato.
-¿Quieres que los conozca? – preguntó Mónica sorprendida.
-No, solo si tu quieres, si no da lo mismo – dijo Trixie.
-Oh… si puede ser – respondió Mónica – tal vez algún día.
-Algún día - respondió Trixie – Oye ¿No quieres escuchar algo? – preguntó.
-Cierto, no me di cuenta de que no había música – dijo Mónica, Trixie se dio cuenta de que cuando llegaba con los demás nunca se le olvidaba - ¿Sabe usar el equipo?
-He visto a Wicked usarlo.
-Pone "La fille aux cheveux de Lin" dijo Mónica.
-¿Cómo demonios se pronuncia eso?
-Solo busca el disco – dijo Mónica riendo.
La tonada era simple y bella, el violín y el piano lentamente daban una sensación de calidez y paz muy casera, muy cercana, Trixie se relajó sobre la cama y cerró los ojos, escuchando.
-Debería escuchar más de esto – dijo Trixie – es bello.
-Tengo unos cuantos más del mismo compositor si te gusta – dijo Mónica – ¿No tienes hambre? Perdona, debe ser hora de la cena, Trixie levitó desde su bolso una bolsa café, Mónica sonrió de inmediato.
-Yo cambio el disco, tu empieza a comer eso – dijo Trixie – y no te preocupes, estos los compré – cuando se giró Mónica ya tenía el morro manchado de la crema, sonrió con disculpa mientras Trixie reía.
Estuvo unas cuantas horas conversando con Mónica, era fácil abrirse con ella y hablar de su pasado, y escuchar el pasado de Mónica.
-A diferencia de ti, no tengo mucho que decir – dijo Mónica frunciendo los labios – estuve en el orfanato, ahí me enfermé bastante, lo que hizo peor para mis pulmones, ahí mismo me enamoré de la música, nuestra cuidadora se gastaba lo que no tenia para poder escucharla, y ahí mismo conocí a Tough, se volvió mi protector de inmediato, y juró que luego iba a adoptarme, si no fuera un semental tan ejemplar jamás le hubieran dejado – sonrió Mónica.
-Yo creo que es una bonita historia – dijo Trixie - ¿Quieres escuchar una historia? – dijo sin pensar, pero Mónica asintió de inmediato – bien entonces, te voy a contar mi favorita, la historia de Pelasio, la cebra que mató a un dragón…
Era bastante tarde cuando Trixie se despedía tanto de Mónica como de Tough, prometiendo volver tiempo después.
Desde ahí fue un vaivén, se alejaba de Mónica, no mucho, pero lo hacía, para luego comenzar a construir el carro, y luego se acercaba a ella de nuevo, y justamente se le ocurría como cambiar el carro, luego fueron solo excusas de espacio, simplemente lo construía y des construía una y otra vez, hasta el punto de que se lo pensaba mucho ante d quitar una tabla, pues sus padres se carcajeaban cada vez que lo hacía.
Por su parte Mónica empezó a apreciar cada vez más el tiempo con Trixie, por eso Trixie se alejaba también. A ella no le gustaba Mónica, y mientras pasaba el tiempo, cada vez sospechaba más que Mónica si sentía algo por ella.
Trixie suspiró, y por enésima, vez retiró una tabla.
Agghh! Perdón el atraso, no tenía bien definido esto, no me gusto mucho como quedó, pero tampoco lo detesto, y ya van tres días sin subir, so, have it.
