Trixie se levantó con una mirada fría, triste y dura mirando al techo, este era su último día de trabajo de la semana, sentía el cuerpo agotado, le dolían los músculos y la cabeza, pero se dijo que eso tenía que ver con el cansancio acumulado y lo desacostumbrada que estaba a tanto trabajo, cuando se dio cuenta de que antes hacía algo parecido a diario dejó de pensar por molestia, se preparó y salió donde Apple Jack.

En el camino iba intentando sacar las dudas de su mente, iba a esperar a que el carro estuviese listo, e iba a vivir ahí hasta el final de Otoño, luego se iba a ir, no quedaba nada más que hacer… si lo le gustara Twilight la situación sería la mejor, pero le gustaba, y por más que le doliera, tenía que ser objetiva, había tenido mucha suerte de encontrar a una yegua como Twilight en su camino.

En la granja Apple Jack se dio cuenta de que algo andaba mal, Trixie era mucho más lenta que de costumbre, y tenía el rostro enrojecido, Apple Jack se paseaba de vez en cuando cerca de ella para ver como andaba, preguntándose si debería mandarla a la biblioteca, aunque de seguro se hubiera negado, era una suerte que ese mismo día el trabajo fuera muy poco, al parecer Trixie iba a irse a la misma hora de siempre.

Apple Jack se asustó cuando a la una de la tarde encontró a Trixie tosiendo mientras recolectaba las últimas manzanas.

-¡Oh Nelly! Eso es una tos bastante fea – dijo Apple Jack acercándose – tal vez deberías irte a casa por hoy.

-De ningún modo, ya me falta muy poco – dijo Trixie con una voz inusualmente ronca.

-Mira, se que no te va dejar el orgullo, así que te voy a dar una opción, la próxima semana voy a empezar por el otro lado de este sector, así que puedes terminar aquí el lunes, por otra parte, como jefa, no me interesa que estés enferma toda la próxima semana… - dudó unos segundos con los labios fruncidos, mirando al suelo - aunque eso tendría que haberlo pensado antes, no se como ahorrar un par de horas de trabajo ayude – Trixie la miró y a los segundos sonrió.

-A decir verdad, justo ahora me empezaba a sentir mal, gracias Apple Jack – le respondió Trixie.

-Ni lo menciones, no sé qué haría Twilight si pensara que te hago trabajar enferma en la granja - dijo Apple Jack – bueno, cuídate y descansa sugarcube, si quieres puedes trabajar de martes a sábado la próxima semana, incluso.

-No creo que vaya a ser necesario, pero te tomo la palabra – dijo Trixie agitando un casco – hasta luego.

-Hasta luego Trixie – Apple Jack la vio alejarse en silencio, esa yegua era definitivamente un poni misterioso, todavía no sabía qué imagen hacerse de ella, pero era lo de menos, siendo que Twilight quería cuidarla, para Apple Jack estaba bien.

Trixie se iba sintiendo cada vez peor mientras se acercaba a la biblioteca, lo que había empezado como malestar general de a poco se transformaba en dolor, la cabeza le estaba palpitando y punzando para cuando llegó y abrió la puerta.

-Ah, hola Trixie – le dijo Spike cuando entró, el dragón levanto una ceja – no te vez muy bien.

-¿Te parece? – Trixie tosió, recordó que el doctor había dicho que los primeros meses era fácil sufrir una recaída rápida – yo me ducho y luego voy a la cama, me siento terrible ¿Dónde está Twilight?

-Está con Brew en el bosque, recolectando hierbas con Zecora, si no van entre tres puede ser muy peligroso.

-Ah, entiendo- dijo Trixie con su expresión dura y fría nuevamente – como sea, ya que empezó mi fin de semana, me voy a quedar holgazaneando – en ese momento vio a Reitu, el lagarto se estaba acercando lentamente a la lechuza de Twilight, justo cuando estaba al lado, lanzó una llamarada hacia delante y la lechuza, con una exclamación aterrada salió volando lejos antes de volverse a observar la expresión burlesca de Reitu.

-Han estado así todo lo que va del día, por alguna razón no logran caerse bien – dijo Spike rascándose la cabeza, Trixie sonrió entendiendo el gesto de lealtad de su mascota.

-¡Reitu! Ven a hacerme compañía- le dijo poniendo el casco en ángulo para que el lagarto subiera – si vienes del pantano no te molesta el agua ¿Cierto? – el lagarto se subió a su hombro y justos entraron al baño.

-¡Spike, estoy en casa! – gritó Twilight entrando a la biblioteca, escuchó sus pasos subiendo las escaleras justo cuando entraba Humming por la puerta.

-Ah, hola Twilight, Brew – dijo el dragón saludando - Twilight ¿Dónde tienes esa medicina contra el resfrío que inventaste hace poco?

-La tengo guardada bajo el escritorio – dijo Twilight levantando una ceja - ¿Por qué, que pasa?

-Trixie está resfriada – dijo Spike, Twilight se paralizó un segundo.

-Trixie no puede resfriarse – dijo secamente.

-Pero lo está, hoy llegó y estaba pálida y con los ojos rojizos, parece que se resfrió de golpe – dijo Spike – estando delicada y trabajando tanto, supongo que solo fue mala suerte.

-Pero es que ella no se puede resfriar – dijo Twilight – espérame un segundo, voy a verla, Humming, lo siento, pero creo que por hoy deberíamos dejarlo hasta aquí – dijo con una disculpa en el rostro.

-Como desee princesa, si tiene que ayudar a una amiga me retiro con gusto – dijo el semental con una sonrisa mientras Twilight se apresuraba a la habitación de Trixie.

La yegua estaba dormitando encima de la cama con Reitu al lado, incluso el lagarto parecía algo preocupado, lanzando unas cuantas llamaradas a sus patas para luego caminar por encima de Trixie.

-Trixie, Trixie despierta y dime como te sientes – dijo Twilight susurrándole de cerca – necesito tus síntomas.

Trixie empezó a despertarse y sus movimientos parecían algo lentos y forzados, mala primera señal, cuando miró a Twilight, en efecto, tenía los ojos enrojecidos y parecía incómoda.

-¿Twilight? – empezó con un voz ronca – Oh, ya llegaste ¿Llegaste con ese pelmazo de Humming? – Trixie todavía parecía algo desorientada y balbuceaba todo lo que salía de su boca, se restregó los ojos – No me siento bien.

-Tienes que decirme como te sientes, entonces voy a poder ayudarte mejor – Twilight estaba algo nerviosa, la idea de una recaída le daba miedo, pero lograba mantenerse calma.

-Me siento mareada, me duele la garganta… - dijo Trixie tosiendo - estoy cansada, tengo… calor en la pancita y frío en mis cascos – dijo Trixie apuntándose torpemente las patas traseras, Twilight no pudo evitar notar lo adorable que se veía.

-Supongo que eso es suficiente por ahora – dijo Twilight – tienes que acostarte – cuando tocó la frente de Trixie, y esta miró su casco con una sonrisa complacida, notó que estaba caliente – tienes un poco de fiebre, voy a traer un termómetro, medicina y una toalla húmeda, le voy a decir a Spike que te prepare algo caliente y proponedor, un estofado sería lo mejor.

-Uno como los que hacía mi mamá, eso sería bueno – dijo Trixie levantándose torpemente para meterse bajo las sábanas – hacía los mejores estofados, cuando se fue me di cuenta de que nunca he probado una tan bueno.

Trixie se acostó con una expresión algo triste, estaba más vulnerable, tal vez por el resfrío y el cansancio, la tristeza de Trixie la tocó un poco más profundo.

-Luego puedes enseñarme a hacer el estofado de tu madre Trixie, podemos intentar hacerlo juntas – dijo con una sonrisa.

-Okey, eso sería genial, Frelia fue la mejor madre del mundo – mustió levemente antes de acostarse, luego de unos segundos, abrazó la almohada.

Twilight salió de la habitación tratando de despegarse las mariposas del estómago y los desvaríos de su mente, ahora tenía algo más importante.

-Owilicious, sé que es de día, pero tienes que llevar una carta al hospital, necesito que la enfermera venga a ver a Trixie – la lechuza se despertó estirándose algo molesta, pero tomó la carta, Twilight casi nunca la molestaba de día, y si lo hacía era importante de veras, salió volando con ella de mala gana, Twilight tomó las cosas y las llevó donde Trixie mientras Spike revolvía el caldero.

-Bien, déjame tomarte la temperatura – dijo Twilight acercando el termómetro a los labios de Trixie – acuéstate mirando hacia arriba, para acomodar las toallas – Trixie miró hacia el techo y Twilight notó su rostro enrojecido, de verdad se había enfermado rápido, sus pulmones todavía estaban delicados, esa tenía que ser la razón.

-¿No tienes que trabajar en las pociones? – preguntó Trixie con la voz ronca.

-Eso puedo hacerlo luego, ahora mismo tu resfrío me tiene preocupada- dijo Twilight retirando el termómetro y comprobando que Trixie tenía una ligera fiebre.

-Es solo un resfrío, ni siquiera me duele el pecho, me dolía más antes de lo de los timberwolfs, así que no te preocupes – dijo Trixie quitándole importancia.

-El doctor dijo que una recaída en muy fácil y peligrosa, yo no me quedo tranquila hasta que venga la enfermera – dijo Twilight – no sabría como perdonarme si te agravaras de nuevo estando a mi cuidado – Trixie la miró con una sonrisa, estaba de golpe cansada y le dolía la cabeza, iba a ser un resfrío persistente, pero nada más que eso, le gustaba mirar la expresión seria de Twilight mientras la examinaba minuciosamente en busca de más síntomas.

Algunos individuos usan la borrachera como excusa, otros los momentos incómodos, pero la gente suele soltarse y ser más honesta consigo misma y los demás de forma natural en ciertas circunstancias, sus padres sabían, e incluso Sunset recordaba, que cuando Trixie se enfermaba pasaba a ser una potrilla consentida, al in y al cabo, podían contarse con los dedos de una mano las veces que había quedado en cama.

Sunset y Mónica la habían visto con algún ansia, incluso de la forma más inocente, algo querían de ella, pero Trixie en el último tiempo se había convencido de que Twilight no esperaba nada específico de Trixie, solo honestidad y buena voluntad, que quería mirar directamente a Trixie, sin expectativas… Al menos… al menos le debía una historia.

-¿Quieres que te siga contando mi historia mientras esperamos? – preguntó Trixie, Twilight se sorprendió, últimamente Trixie parecía más lejana y hace dos noches que no hablaban.

-Por supuesto – respondió asintiendo de inmediato.

-Bien, supongo que lo próximo que tengo que contarte, es sobre Sunset Shine, una potrilla que conocí durante el examen y se hizo mi única y mejor amiga – dijo Trixie – Poco después de eso… Sunset se volvió mi primer amor – Twilight se sorprendió de golpe, Trixie tenía los labios fruncidos al decir eso, parecía algo preocupada, lo peor fue la sensación de satisfacción que tuvo al escuchar eso - ¿Te molesta eso Twilight?

-¡No, claro que no, por mi perfecto! – Dijo Twilight, luego se corrigió agitando la cabeza - ¡No es que lo prefiera, pero tampoco prefiero lo otro, no digo que…! – Twilight suspiró – me estoy enredando sola, tu me entiendes.

-Claro que entiendo – dijo Trixie con una sonrisa.

Trixie le contó a Twilight sobre la partida de Journe, de lo abandonada y sola que se había sentido luego de eso, y de cómo Sunset había estado a su lado siempre para mantenerla feliz.

-Incluso le lanzamos huevos a la puerta de Witchcraft, y un par de veces le gritó a los ponis que hablaban mal de mi familia, realmente fue una buena amiga – dijo Trixie riendo.

-¿Qué pasó con ella?

-…Tal vez todavía sería mi amiga si no nos hubiésemos enamorado… A veces el amor puede salir realmente mal… aunque a decir verdad pudimos haberlo solucionado, solo éramos jóvenes e inmaduras – dijo mirando al techo.

-Me apena escuchar eso.

-No, está bien, como que tenía todo eso bloqueado, mis padres, Fairy y Journe son mis pilares pero tampoco debería olvidarme de unos cuantos ponis…

-De todas formas no es agradable escucharlo – dijo Twilight.

-Sí, entiendo – dijo Trixie mientras Twilight de nuevo le cambiaba una toalla – siguiendo, si no hubiera sido por Sunset, probablemente me hubiera convertido en una ostra luego de que Journe se fue, no sé cómo hubiera soportado el ambiente en Canterlot, una vez todo se arruinó, no logré soportarlo y huí de ahí… pero me estoy adelantando…

Trixie siguió hablando de su vida hasta que llegó al momento en que se confesaron a los padres de Sunset.

Twilight había estado escuchando por un rato ya, había intentado no mostrar ninguna reacción frente a que Trixie se hubiera enamorado de una yegua (y jamás había tenido problema con eso) pero imaginar a Trixie junto a otra yegua la ponía nerviosa, y también algo anhelante, ese sentimiento en especial la perturbó.

-¿No me vas a contar algo tu ahora Twilight?

-Yo no tengo nada interesante que decir de mi infancia.

-Entonces háblame del incidente con Chrysalis, estoy segura de que va a ser una historia interesante – dijo Trixie acomodándose.

-Bien… - Twilight dejó la silla y se acomodó sentándose al borde de la cama, Trixie de inmediato se acercó – esa aventura empezó cuando recibí la carta de invitación al matrimonio de mi hermano, al principio me alteré, porque hace tiempo que no hablábamos y enterarme de repente que se iba a casar… ya te imaginas, de todas formas, las seis y Spike salimos hacia Canterlot…

Twilight siguió contando la historia, Trixie estaba acurrucada en la cama y ella no estaba segura de si estaba despierta, pero siguió hablando de todas formas, terminó la historia apenas la enfermera Red Heart entraba a la habitación.

-Princesa Twilight, buenas tardes – dijo entrando – lamento si no pude venir de inmediato, estábamos todos ocupados con el último ataque desde el Everfree.

-¿Otro más? – preguntó Twilight.

-Sí, es el cuarto esta semana… Usualmente no hay tantos pacientes en Poniville, podemos con ellos, pero una situación de emergencia sería desastrosa para un hospital con tan poca planta, al menos deberíamos enseñar primeros auxilios y RCP entre los habitantes, apreciaría que usted lo propusiera, siendo una princesa…

-Es una buena idea, nunca está demás saber hacerlo, pero en este momento…

-Trixie siente como si tuviera un hacha en la cabeza – interrumpió la yegua azul desde la cama, Twilight la miró sorprendida por el uso de la tercera persona, no sabía si por debilidad o por confianza.

-Entiendo que está preocupada por una posible recaída, pero no tiene que alterarse demasiado, es común que los pacientes se enfermen luego de una neumonía tan difícil como por la que pasó, solo tiene que cuidarse bien en este momento y no va a ser más que un resfrío pesado – Red Heart tomó sus instrumentos y se acercó a Trixie – levántese, bien ahora respire profundamente – dijo con el estetoscopio en el pecho de la yegua, el reconocimiento duró un rato, Trixie tenía una mirada de potrilla amurrada y Twilight esperaba ansiosa.

-Como esperaba, está en buen estado - dijo la enfermera fuera de la habitación - no sé de que está hecha esa yegua, pero es casi fuera de lo normal, solo tiene que cuidarse. Sus pulmones están intactos, bueno, al menos tan intactos como pueden estarlo, si vuelve a trabajar va a tener que ser en un horario más tardío, preferentemente desde las ocho de la mañana, el frío no es malo, pero en su estado ataca los pulmones y deprime el sistema inmune, tiene que trabajar sin cambios demasiado bruscos de temperatura, y por el sudor, abrigarse justo después de terminar de trabajar.

-Si esta tan bien ¿Por qué no le dice lo mismo a ella? – preguntó Twilight, levantando una ceja, la enfermera sonrió ante la preocupación de Twilight.

-Porque si se lo hubiera dicho ella hubiese insistido en exigirse más de la cuenta – Twilight asintió – sabe, los ponis resistentes como ella no son los que más duran en este mundo, son los que son algo delicados, y que se hacen consientes de sus límites los que más viven, los ponis como ella están acostumbrados a dar más de lo normal, y en situaciones delicadas terminan haciéndose mucho daño a largo plazo, cuide a Trixie princesa, por un largo tiempo va a estar delicada, no importa que tan fuerte se vea por fuera.

Ambas se despidieron cordialmente y luego Twilight fue a ver de nuevo a Trixie, apenas las yeguas se habían ido Reitu había escalado hasta acurrucarse con Trixie que ahora dormía no demasiado plácidamente, Twilight sonrió con ternura al verlos dormir juntos, el lagrto le había dado espacio a ella y la enfermera, pero ahora tomaba su lugar.

Twilight se acercó hasta mirar a Trixie de cerca… el pensamiento de que le gustaban las yeguas todavía la perturbaba, y no sabía si de una forma agradable o desagradable, espera ¿Qué pensaría Trixie de ella? ¿Y de sus amigas? No se imaginaba a Trixie poniéndose cariñosa con ninguna de las seis, aunque Humming insistía en que Trixie estaba celosa de él, eso le daba una dimensión nueva.

Unas cuantas imágenes de Trixie flashearon por su cabeza, de Trixie con cada una de sus amigas, le quitó el aliento pensar en eso, en especial cuando la imaginó teniendo algo con Apple Jack. Ahora estaba trabajando de empleada de la granjera, no sería correcto que tuviese algo con ella… Aunque el pensamiento, el más posible de entre todos, le molestaba más de la cuenta.

Había ido a hablar con Rarity, pero más que nada había sido para quitárselo de encima, ahora se daba cuenta de que jamás había pensado seriamente en algo, simplemente quería expresarlas.

Luego recordó de nuevo a la Trixie sonriente y feliz que se veía tan poco, había pensado en que le gustaría verla más feliz todo el tiempo, ¿La haría feliz tener algo con Twilight? En su mente apareció una imagen de Trixie abrazándola alegremente como pareja, en la biblioteca.

Agitó la cabeza demasiado confusa, solo quería que las cosas fueran lógicas y entendibles de nuevo pero se complicaban más cada vez, ahora mismo el pecho de nuevo le latía fuerte y sus mejillas se enrojecían, recordaba las noches en que había dormido con Trixie y le daba ansias de meterse en la cama, de abrazar a la yegua delante suyo, de hacer que estuviera feliz y tranquila, que no tuviera que sentirse rechazada nunca más.

Miró por minutos el rostro de Trixie, luego se inclinó hacia delante.

Un beso en la frente sería algo inocente, pero el casco de Twilight, incluso sin tocar a Trixie, la rodeo en un gesto un poco posesivo, mantuvo sus labios largos segundos en la frente de Trixie.

Cuando se separó vio al lagarto despierto y mirándola con una expresión algo burlesca, se sintió como si la hubieran atrapado haciendo algo malo.

-¿Por qué me miras así? – susurró Twilight, el lagarto soltó algo de fuego y se recostó de nuevo, Twilight salió de la habitación avergonzada y nerviosa, se estaba dejando llevar por emociones a su parecer incoherentes y peligrosas.

-Spike, ve a ver si ya despertó, tiene que comer antes de que anochezca – dijo Twilight a Spike - ¿Y porque hoy no sales con Sweety Belle, todo está bien?

-Sí, de maravilla, pero ahora Scootaloo necesita a sus amigas, les voy a ceder unos cuantos días a la semana. A todo esto ¿Cómo va la investigación sobre el defecto de ella? – preguntó Spike.

-He buscado en todos los libros pero algo no calza, es decir, los pegasos afectados suelen ser muy débiles, muy frágiles, pero Scootaloo es muy fuerte y nunca la he visto enferma, lo que es más, se supone que los pegasos con esa enfermedad ni siquiera pueden volar, así que tiene que ser algo más.

-¿Nada más que puedas hacer? – preguntó Spike mientras caminaba a la habitación de Trixie.

-Necesito un prisma y unos lentes mágicos, ya los pedí del castillo pero son instrumentos delicados y van a tardar un par de días en traerlos – dijo Twilight.

-Gracias Twilight, te debo una – dijo Spike.

-Ni lo menciones.

Spike abrió la puerta de Trixie y lo recibió de inmediato un balbuceó incoherente de quien se despierta de una siesta.

-Hasta que la señorita se despierta – dijo Spike - ¿Cómo se siente la convaleciente?

-Me duele la cabeza y tengo sed – dijo Trixie restregándose los ojos- ¿Qué hora es?

-Las siete y media – respondió Spike - ¿Asumo que quieres una lámpara y algo de comer? – en ese momento el estómago de Trixie rugió con insistencia.

-Si por favor inmediato – dijo Trixie, Spike asintió y salió, al rato llegó con la lumbre, un gran cuenco de estofado y una jarra de agua con un vaso.

-Gracias Spike – dijo Trixie comenzando a tomar cucharadas de la sopa.

-Pañuelos, medicina mágica de alicornio, toallas húmedas, cambio de almohadas – dijo Spike apuntando a todo – lo preparó Twilight antes.

-Já, que tierno – dijo Trixie con una triste sonrisa, abrazando una almohada, al segundo se dio cuenta de lo que decía, mientras Spike la miraba con una ceja en alto – tu guarda silencio.

-Yo no he dicho nada – respondió el dragón levantando las garras - como sea, recupérate o Twilight va a empezar con sus paranoias en poco tiempo.

-No prometo nada – dijo Trixie, mientras Spike salía agitando una garra.

Trixie terminó de comer y se quedó quieta mirando por la ventana.

Se tomó el rostro con las manos mientras intentaba aguantar las lágrimas, por los dioses si era difícil y torturante, intentar mantener ese equilibrio casi alquímico con Twilight.

Normalmente tendría dos formas de actuar en la cabeza, una sería ir a por ella, pero la detenía saber que a Twilight le gustaba Humming, así como le asustaba pensar cómo afectaría su relación que Twilight supiera que se había enamorado de ella, odiaba admitirlo, pero en ese momento algo de ella se rompería si su relación con Twilight se quebrara, había sido una yegua con rencor y cerrada por mucho, y no creía poder volver a limpiarse de eso, si algo la asustaba era volver al camino y morir convencida de que la soledad y el aislamiento eran la respuesta, sabía que no iba a ser muy difícil volver a vivir así, saliendo fuera de ese capullo que era la biblioteca.

Otra acción sería correr, alejarse de Poniville y no volver nunca más, pero la detenía el compromiso que había hecho con Twilight, se había prometido intentar salir del agujero en el que estaba, y se lo había prometido a Twilight, romper una promesa era lo último que quisiera hacerle a Twilight… además, le era muy difícil la idea de irse, cuando Twilight la cuidaba o la abrazaba se sentía como si sus padres volvieran del pasado a consolarla… perder eso iba a doler, iba a doler muchísimo.

El maldito carro podía empezar a armarse solo, tenía que salir de ahí.

Entonces entró Twilight.

-Spike me dijo que ya habías despertado ¿Cómo te sientes? – preguntó Twilight.

-Bien, estoy resfriada, eso es todo – dijo Trixie sin quitar los cascos de sus ojos.

-¿Estás bien? – preguntó Twilight viéndola así.

-Sí, estoy bien, solo… solo tuve una pesadilla – mintió Trixie levantando la mirada con una leve sonrisa – no te preocupes.

Twilight se sentó al borde de la cama y acarició la melena de Trixie, con una sonrisa alentadora.

-Espero que en algún momento dejes de tener ese tipo de sueños – dijo Twilight acariciándole la cabeza – ahora déjame tomarte la temperatura.

-Estoy bien, duermo esta noche y mañana creo que puedo levantarme - dijo Trixie encogiéndose de hombros.

-¡Eso ni hablar! – Dijo Twilight con una voz autoritaria – Tu te quedas en cama hasta el lunes, y el martes, si sales donde Apple Jack, sales a las ocho.

-¡Si, como no! Yo estoy de pie mañana – dijo riendo Trixie – y voy a trabajar a la hora de siempre.

-Apple Jack te llama tan temprano para ver como trabajas, estoy segura, ahor que sabe que trabajas bien no hay problema.

-Sí, pero no quiero salir a las cinco del trabajo – dijo Trixie – ni quiero estar metida en la cama todo un día, ya me levantaría – dijo Trixie frunciendo el ceño, en ese momento sintió una punzada en la cabeza y tosió fuerte.

-Trixie, no he sido terca desde que llegaste, pero te advierto, si no te quedas en cama hasta el lunes y me haces caso, me voy a enojar – dijo Twilight con un rostro casi amenazante, Trixie levantó una ceja sorprendida – no te voy a volver a ver en una cama de hospital, y si no haces caso a lo que dijo la enfermera, vamos a tener una pelea.

Trixie se la quedó mirando unos momentos, no le gustaba la idea de fallarle a Apple Jack, aunque menos le gustaba la idea de pelearse con Twilight.

-Bien, me quedo – dijo Trixie, acurrucándose en la cama – no me gusta estar enferma ¡Odio estar enferma! – dijo pataleando, Twilight rió.

-Pareces una niña – dijo entre risas - ¿Haces esto cada vez que te enfermas?

-Antes del hospital estuve años sin caer en cama – dijo Trixie – es curioso, pero las dos veces que pasa tú estás al lado mío – dijo mirando al techo.

-Me alegra ayudar.

-Me alegra que estés aquí – respondió Trixie, luego se hizo un silencio, ninguna sabía que hablar, viviendo juntas habían tenido su espacio, y ambas eran algo calladas puertas adentro.

Claro que Trixie sabía que cuando Twilight trabajaba, tarareaba una melodía, y cuando se detenía a pensar, al volver al papel, volvía a la melodía desde el mismo punto en que se había interrumpido, reconocía sus mañas y costumbres más o menos bien.

Twilight por su parte sabía que Trixie de vez en cuando se ponía a pensar mirando el techo, sentada en el sillón, y sin darse cuenta sonreía o se ponía seria o triste, sabía que cuando leía se perdía en la lectura.

Pero la última vez que tuvieron la oportunidad de conversar largo y tendido fue en la clínica, donde no salió muy bien.

-Así que… el estafado de tu madre – tanteó Twilight - ¿Era algo de los errantes?

-De hecho si, ponía el agua a hervir y mientras ponía las verduras al vapor con sal, antes de echarlas a la olla, y lo espesaba no con leche, si no con maicena y leche de coco si tenía…

Luego siguieron hablando largo rato de las costumbres errantes, no solo por cortesía, cada una disfrutaba de la compañía larga y tendida de la otra, Trixie habló de los bailes y las bebidas espirituosas de los errantes, sus juegos y noches cerca de las fogatas, de las que tanto hablaba su familia, Twilight habló de su infancia y de cómo jugaba con su hermano y padres, y juntas se la pasaron hablando y riendo por horas.

Tan entusiasmada estaba Twilight, que no se dio cuenta de cómo pasaba el tiempo, luego de que hablaran de su música, libros y películas favoritas, levantó la mirada y casi por casualidad vió el reloj despertador en la mesita de Trixie.

Eran las doce de la noche, Twilight abrió la boca con sorpresa.

-¿Pasa algo? – le preguntó Trixie.

-No me había dado cuenta de la hora – respondió Twilight apuntando al reloj – ya es medianoche, debería ir a dormir – pero no se movió, se quedó ahí.

-No es que tenga mucho sueño – dijo Trixie – me pegué una siesta larga, pero preferirá dormir, el cuerpo todavía me duele.

-Me hubieras dicho, podría haberme ido antes – dijo Twilight.

-La verdad me siento mejor hablando contigo que sola – respondió Trixie – aunque ahora que ya me dio sueño – continuó bostezando – debería dormir.

-Por supuesto – dijo Twilight, empezó a levantarse pero Trixie la interrumpió tomándola del casco.

-Espera un segundo – dijo la yegua sentándose en la cama y acercándose rápidamente a Twilight, a Twilight le dio un retorcijón el estómago y se puso nerviosa, pero Trixie simplemente le dio un abrazo, Twilight se dio cuenta de que no era un abrazo normal, tenía algún significado – gracias – le susurró Trixie en el oído, estrechándola más fuerte, Twilight se dio cuenta de que no era un agradecimiento cualquiera, le devolvió el abrazo.

-Cuando quieras Trixie – le respondió Twilight, que por alguna razón se encontró disfrutando el aroma de la melena de Trixie, casi al instante, pero lentamente, se separó de la yegua – descansa.

-Buenas noches – le dijo Trixie, acurrucándose en la cama.

-Buenas noches – dijo Twilight saliendo de la habitación.

Trixie, como todas las noches, suspiró antes de dormir, pero esta vez con algo así como una sonrisa en el rostro.

A la mañana siguiente solo se sentía peor, la enfermedad se había asentado del todo.

Reitu no podía resfriarse igual que un poni, así que se quedó con Trixie en todo momento..

Twilight entró a la habitación a eso de las doce, para encontrarse con una Trixie llorosa y congestionada, que se sonaba la nariz sonoramente.

-¿Todavía piensas que te podría levantar hoy día? – preguntó Twilight.

-Dho – respondió Trixie, luego se terminó de sonar y carraspeó – mierda, antes simplemente dormía y estaba bien ¿Cómo puede aguantar todo mundo estar así? Es irritante.

-Costumbre supongo – dijo Twilight – la mayor parte de los ponis suelen enfermarse de vez en cuando… ya que vas a pasar dos días en cama, te debería pasar algunos libros ¿Qué prefieres?

-Ya he leído unos cuantos, la verdad no se que leer… - dijo Trixie – solo dame uno que te guste, ¡No Daring Do! Cualquier otro menos ese.

-No se porque le desagrada tanto Daring Do – murmuró Twilight mientras salía unos segundos para buscar un libro cualquiera – aquí tienes, Gulliber, es un libro interesante – dijo Twilight, Trixie tomó el libro y lo miró unos segundos con inapetencia.

-No me entusiasma – dijo Trixie frunciendo los labios – mejor intento dormir, si no voy a aburrirme aquí sola.

-Yo puedo quedarme aquí – dijo Twilight.

-¿No tienes que trabajar?

-Spike logró hacerme prometer descansar este fin de semana – dijo Twilight echándose por fin en una silla – y el mismo salió hoy con Sweetie Belle, así que no tengo nada que hacer.

-No tienes que aburrirte aquí conmigo – dijo Trixie.

-No me aburre hablar contigo, me gusta – dijo Twilight – y tampoco te quiero dejar aquí sola mirando al techo.

-Okey… ¿Twilight? – "¿Mh?" – tengo hambre.

-Oh, claro, espera un poco, te traigo desayuno – dijo Twilight levantándose y saliendo de la habitación, a los pocos minutos volvió con tostadas y una taza de café – supuse que esto te iba a gustar – dijo Twilight.

-Es excelente, gracias – dijo Trixie sonrojándose un poco, no estaba acostumbrada en lo más mínimo al cuidado, menos a que alguien le trajera desayuno, menos estar en la casa de la yegua que le gustaba, enferma, y que esta le trajera desayuno… Ahora que lo pensaba, era la primera vez, sonrió con deleite.

-Entonces tenemos un día completo aquí sin hacer nada – dijo Twilight - ¿Alguna idea?

Trixie tenía muchas ideas, pero se las guardó, además, no estaba en las mejores condiciones.

-Lo que sea, simplemente no quiero estar sola – dijo Trixie - ¿Qué pasó con el proyector de Pinkie?

-De hecho es de la biblioteca – dijo Twilight.

-¿Tienes alguna película?

-La biblioteca tiene unos cuantos clásicos – dijo Twilight.

-Veamos una película entonces – sugirió Trixie encogiéndose de hombros.

-Okey – dijo Twilight asintiendo, mientras salía a buscar todo lo necesario.

Trixie tenía un bol de palomitas de maíz mientras miraba las imágenes, sonándose la nariz de vez en cuando, Reitu se paseba por donde quería y de vez en cuando sacaba una palomita del bol de Trixie. La película, del crepúsculo al amanecer era sin duda un clásico, pero nada realmente intelectual, luego siguieron poniendo filmes a los que poca atención le prestaban.

De todas formas se pasaron toda la película conversando, ambas estaban sorprendidas de lo fácil y agradable que era pasar tanto tiempo juntas, Trixie pensó… probablemente solo le quedaran tres días en la casa de Twilight, en esos momentos no le dolía el pecho, pero cuando el anhelo la tomaba, o cuando imaginaba a Twilight con Humming, apenas podía soportarlo, incluso ahora, toda la alegría que le causaba Twilight apenas y ahogaba la melancolía que le daba la misma.

Trixie tenía esa emoción doble de alegría y pena, pero esta vez se daba cuenta de que no er un vacío contra la pena como en los últimos tiempos, estaba feliz, contenta, una vez se alejara iba a estar bien, estaba segura.

-¿Quieres que te siga contando la historia de la gran y poderosa Trixie? – preguntó luego de la película – o ya te aburrió.

-No, me encantaría seguir escuchando la historia – dijo Twilight sentándose en el borde de la cama.

-Entonces, sigue lo que pasó luego de que le confesáramos todo a los padres de Sunset – dijo Trixie acomodándose – la siguiente parte de la historia no es muy agradable.

Mientras Trixie contaba su historia, el rostro de Twilight se volvía cada vez más triste, ver a la yegua comentando de a poco como el ambiente fue afectando su relación con Sunset, así tan tranquila, la molestaba, ir escuchando como Trixie cada vez tenía más miedo a la ruptura, e ir escuchado como Sunset se alejaba de ella de una forma tan lenta pero segura, le parecía algo muy injusto.

Lo peor era el tono plano con que Trixie lo decía, relatando todo como si fuera algo completamente normal, aunque hacia el final del relato, se podía ver algo de melancolía y pena en la yegua, aunque fuera lejano.

-Fue justo después de eso que nos fuimos de Canterlot, a mis padres tampoco les gustaba mucho, pero yo no aguantaba la idea de seguir viviendo ahí sin Sunset, Fairy o Journe – terminó Trixie, se hizo un silencio, Twilight tragó.

-¿Todavía te da pena? – preguntó algo queda, Trixie miró al techo pensando.

-No es un recuerdo agradable, pero sucedió hace años, hace muchos años… No, no me da pena, pero esas cosas quedan dando vuelta, tal vez podría haber algo hecho mejor, tal vez podría haber aguantado más... cosas así – dijo Trixie encogiéndose de hombros.

-¡Tu hacer algo más? - preguntó Twilight levantando una ceja – a mi me parece que fue la otra la que tendría que haber hecho algo más – dijo por lo bajo.

-¿Sunset? Nah, ella fue bastante buena conmigo todo ese tiempo, las cosas simplemente se fueron muriendo – dijo Trixie.

-¡Pero no por culpa de ninguna de las dos!

-Sí, pero ¿Qué podría haber hecho? – Preguntó Trixie - ¿Pedirle que se quedara conmigo y todo se fuera poniendo cada vez peor? No, lo mejor fue terminar, tal vez no fue lo más maduro, o tal vez podríamos haber terminado de mejor manera, si no hubiera sido por mis miedos y por el poco aguante de ella, tal vez hubiéramos podido ser amigas – continuó Trixie – Pero no me arrepiento, porque al fin y al cabo, si hubiéramos sido tan maduras a esa edad, no hubiéramos sido nosotras mismas.

-Supongo que es cierto – dijo Twilight – no lo había visto así.

-Uno tiene que darse de cabezazos en esta vida – dijo Trixie – no me volví amargada por ese tiempo, fue después, no le guardo rencor a Sunset – Trixie bostezó y se acurrucó más todavía en las sábanas.

-¿Tienes sueño? – preguntó Twilight.

-Estar enferma cansa – respondió Trixie –me da la impresión de que si simplemente me relajo, me voy a dormir sin siquiera darme cuenta…

-Entonces duerme – dijo Twilight saliendo de la habitación, es cierto que los párpados de Trixie se caían solos, pero verla salir no le gustó, cerró los ojos, hasta que sintió como algo cubría su cama, abrió los ojos y desde la puerta estaba Twilight que había levitado una frazada extra a su cama.

-Gracias… ¿No te vas? – preguntó Trixie.

-Me voy a quedar un rato más – dijo Twilight sacando un libro – en otro lado voy a estar sola de todas formas.

-Trixie pensó un segundo en lo raro que era quedarse en la habitación de alguien que duerme, luego recordó que Twilight la había visto en coma en el hospital, así que simplemente se relajó con una sonrisa en el rostro y como había predicho, se quedó dormida sin darse cuenta.

Twilight, unos minutos más tarde, sacó la mirada del libro y miró a Trixie dormir, sonreía hecha un capullo como una niña pequeña, Reitu dormía encima de ella.

Ahora creía comprender algo más de Trixie, la razón de porque había conseguido recuperarse así de rápido, era que dentro de ella, profundo, había una zona pura y bondadosa, con templanza, ahí donde sus padres, su familia, le habían dado tanto amor, ahí donde siempre la habían apoyado, ahí, esa niña y adolecente seguía teniendo fe y esperanza.

Debió de caer al fondo una vez sus padres murieron… Trixie le iba a terminar contando sobre eso, pero presumía que ahí era donde empezaba lo peor de su historia, la que la había traída amargada, deprimida y enflaquecida esa noche al ataque de los timberwolfs.

Como la noche anterior, se inclinó sobre ella para darle un beso en la frente, pero se detuvo a medio camino, mirando el rostro de Trixie, acunó cuidadosamente su cabeza, y la abrazó, Trixie sonrió en sueños.

Poco tiempo después de que Twilight se fuera, su falta despertó a Trixie, miró hacia los lados y vio la luz apagada, la ventana al cielo negro… En ese momento se dio cuenta de que era la penúltima noche que iba a estar en la biblioteca, si todo salía bien, la siguiente iba a ser la última vez que Twilight la arropaba y le daba las buenas noches… Casi se ahoga con la idea, abrazó más fuerte su almohada, intentando calmarse.

Iba a estar bien, iba a estar bien, iba a estar unos meses en Poniville e iba a estar bien, sea que Twilight se quedara con Humming, sea que luego se fuera, pasara lo que pasara, tenía que estar bien.

Reitu se acercó y se puso a "ronronearle" Trixie no había notado que estaba temblando, pero el calor de su lagarto la reconfortó.

-Sí, no necesito mucho más que a Reitu para estar bien ¿Cierto? – el lagarto asintió, y Trixie, entre respiraciones profundas, logró dormirse de nuevo.

No importa que tan bien se viera, Twilight le tenía miedo a cuando llegara a la peor parte de la historia… tal vez nunca hubiera tenido que salir en su carro, tal vez lo mejor hubiera sido que nunca llegara a Poniville…

Twilight no quería enamorarse porque en su mente estaba esa página de ese libro, junto con todas sus anotaciones, si se enamoraba de Trixie no iba a poder evitar enviarla lejos, muy lejos… en el tiempo y en el espacio.

Por mucho tiempo ni siquiera se acostó, estaba sentada en su cama mirando un frasco que sostenía entre los cascos, una poderosa poción de color rubí, que parecía irradiar una opaca luz, la giraba una y otra vez entre sus cascos, pensando.

Uff, todo listo, las piezas están en posición, todo se va a decantar en un torrente desde ahora… en el futuro al menos XD este es el último aburrido del futuro, lo juro.