Damon's POV

Dos días después de la boda se cruzó con Elena por primera vez desde entonces. No había asistido a la ceremonia civil. Los tórtolos se habían desaparecido luego de aquello y no volvieron a aparecer hasta ahora. Parecía que su noche de bodas había demorado bastante pensó, ignorando la punzada que sintió en el pecho. Tenía que olvidar a esa maldita bruja. Al menos hasta que hubiera metido a su marido a la cárcel y tuviera la libertad de darle la gran tunda que merecía. Le pagaría una a una todas las que le había hecho.

Elena no lo había visto aún, estaba sentada en la isla de la cocina, desayunando de espaldas a él. Se sobresaltó cuando tomó asiento frente a ella. No iba a privarse de su desayuno solo porque la niña se hubiera dignado a aparecer.

-Buenos días señora Maxfield- le lanzó una mirada de total desprecio- Al fin su marido se ah dignado a dejarla salir de la habitación- la picó.

Quería pelear. Necesitaba desahogarse, gritarle en la cara todo aquello que llevaba reprimiendo por demasiado tiempo. Pero ella no parecía estar por la labor. Se levantó de su silla y sin dirigirle ni una mísera mirada se fue de allí dejándolo solito con su sed de sangre.

Rugió interiormente y sin ninguna intención de comer se fue de allí en dirección a la base secreta.

En dos días volarían a Estados Unidos. Allí sería la entrega y todo el operativo. Ya había puesto a Rick al corriente de todo. Ya sabían el lugar, sabían quiénes iban a asistir, las medidas de seguridad que se iban a tomar, y ellos estaban preparados para desbaratarlo todo.

Ocurriría en un viejo muelle abandonado, en Nueva York. Rodeados de agua y barcos oxidados, había muchos lugares en los que esconder agentes, y como Damon sabía exactamente como monitorearían el lugar, ya que él había montado personalmente el sistema de seguridad, podía perfectamente trazar un plan para burlarlo. Una vez que todos los jefes estuvieran reunidos, ACO les caería encima y no sólo recuperarían los papeles sino que apresarían a más de un pez gordo. Estaba ansioso por ello. Todo pronto acabaría y el seria dueño de hacer con su vida lo que quisiera. Dedicarse a arruinar la de Stefan por ejemplo, y castigar a Elena, no olvidemos lo más importante. Sonrió ante ello.

1 Semana después, Manhattan, Nueva York

Damon acababa de hablar con Rick. Todo el personal ya estaba en la ciudad y listos para actuar, mañana era el gran día. Estaban manejando una gran cantidad de munición, se esperaba prácticamente una guerra. Habría alrededor de 12 jefes de bandas importantes, los cuales cada uno tendría unos 10 hombres como custodia. Mas los Maxfield y los que se ocuparían de la seguridad general, sumaban alrededor de 150 hombres, que se enfrentarían de pronto a un pequeño ejército de 200 hombres de ACO. Habría balas y peleas por doquier. No se entregarían fácilmente, sería una matanza, seguramente perderían muchos agentes. Sólo esperaba que nada le pasase a Rick, quien se había negado a permanecer en casa.

Caía la noche en la ciudad, había estado todo el día tramando cosas en aquella pequeña habitación de hotel que le había sido asignada, se sentía como león enjaulado. Se disponía a salir de allí a tomar un poco de aire y mentalizarse de lo que debía hacer mañana cuando tocaron a su puerta. Seguramente traían información de última hora.

Se llevó la sorpresa del año al ver a Elena parada allí.

-¿La reina se digna a bajar de las alturas a mezclarse con los plebeyos?- la acusó cínico. Ella lo hizo a un lado y se metió a su habitación sin esperar invitación. El cerró la puerta y la miró interrogante.

-No vine a pelear- Suspiró ella. Prestándole más atención notó que se veía agotada. Tenía dos marcadas ojeras, los hombros hundidos y la mirada más triste que le hubiera visto jamás. El idiota que llevaba dentro quiso salir en ese momento y preocuparse, pero lo cortó de raíz antes de que lo intentara siquiera.

-¿Qué quieres?- preguntó casi con indiferencia. Casi…

-Se que vas a intervenir mañana, y que Rick también lo hará.- dijo mirando al suelo.

-¿Has venido a contarme cosas que ya sé?- soltó con una sonrisa.

-Eh venido a salvarles la vida- dijo con la voz ahogada. Y tomando aire continuó- Wes les tendió una trampa, el lugar en el que ustedes creen que será la entrega es falso, allí los estarán esperando más de doscientos hombres armados, mataran a los agentes de ACO y lo más importante, le tenderán una emboscada a Rick y lo llevaran ante Wes, que lo ejecutará frente a los narcos- culminó en un susurro.

-Eso es imposible, eh visto todos los planes, el confía en mí- dijo incrédulo y sin creérselo del todo.

-No lo hace, lo que viste fueron farsas para que cayeras, el jamás confió en ti, todo fue mentira desde un inicio- le confesó la chica entre palabras atropelladas.

-¿Cómo sabes tú eso?- preguntó suspicaz.

Escuchó como tragaba duramente.- Yo…- entrelazó sus manos delante de ella nerviosa- Yo le dije a Wes que no confiara en ti desde que llegaste. Lo convencí de que te sacara de la celda diciéndole que tú lo llevarías a Rick. Que estabas allí para tenderle una trampa.

Damon no podía creerlo, ella lo decepcionaba cada día más.

-Tú maldita…- negó con la cabeza fuertemente, pero luego se le ocurrió algo- ¿Por qué debería creerte? Sé certeramente que tú no quieres que ACO se enfrente a Wes. ¿No estarás mintiéndome para que él se salga con la suya sin que nosotros aparezcamos verdad?- la miró fijamente.

Por primera vez desde que había llegado ella alzó la vista a él. Lo que vio en sus ojos lo dejó completamente desarmado. Cientos de lágrimas caían por su rostro y su mirada estaba rota, era el miedo más profundo que le hubiera visto alguna vez desde que la rescató de aquella masacre que acabó con su familia.

-¡Escúchame!- le gritó fuera de sí- Sé que eh hecho cosas terribles, sé que me puse del lado de Wes, que quiero que destruyan ACO, que me casé con Stefan y te rompí el corazón- su voz se quebró y su llanto se volvió incontrolable. Damon dio un paso hasta ella, la necesidad de abrazarla y reconfortarla se abrió camino como un alud en su interior, aplastando cualquier otro sentimiento.- Pero no quiero verlos muertos, ni a ti ni a Rick- Sollozo y cayó de rodillas desesperada.- Se que pedir perdón no servirá de nada pero…- El se agacho a su lado y la tomo de los brazos, ella posó su desencajada mirada en él y al chico se le partió el alma- déjame remediar de alguna forma todo el daño que te eh hecho, déjame salvar tu vida, y la de Rick…hazme caso Damon, te juro que estoy diciéndote la verdad.- Ella soltó otro sollozo y agacho la mirada. Él la abrazó fuertemente y sintió como hundía su cara en su cuello para esconder los sollozos que aumentaban cada vez más.

Recostó su mejilla en su cabello y le acarició la espalda tiernamente.

-Shh… cálmate pequeña…te creo- le dijo el reconfortándola. Y la hoyó suspirar con alivio.

Se separó un poco de él y lo miró agradecida- Gracias Damon…-le dijo en un susurro entrecortado.

-Entonces…¿Cómo será todo en realidad?- Ella abrió la chaqueta que tenía puesta y le entregó un sobre.

-Esa es la verdadera información- El chico tomó el sobre y dio una ojeada dentro. Genial, debería trabajar toda la noche y poner al corriente a ACO rápidamente.- Tienes hasta mañana a las once de la noche para alertar a Rick de todo esto.

La chica se paró lentamente, él deposito el sobre en la mesilla de noche y la vio llegar a la puerta, cuando pensó que iba a salir de allí se volteó y camino hacia él.

Posó una delicada y temblorosa mano en su mejilla- Damon…- susurró al tiempo que el apoyaba su mano sobre la suya- Pase lo que pase mañana… recuerda que yo…- Se silenció, parecía incapaz de continuar- Damon…- sonaba desesperada- Prométeme que sobrevivirás…-titubeó un poco- no podría seguir viviendo en un mundo en el que tu no estés…- le soltó y aquello fue lo más hermoso que el chico había oído en mucho tiempo. No pudo evitarlo, hizo presión en sus brazos y la atrajo ferozmente hacía su boca.

Se besaron apasionadamente, con todo el enojo, la desesperación y la angustia que llevaban conteniendo desde hacía tanto tiempo.

Aquel beso sabia a gloria, a salvación… A despedida…

El se separó levemente de ella.- Elena…- No vio ninguna intención de resistencia en su mirada ni tampoco en su cuerpo, por lo que la atrajo de nuevo a su boca y volvió a besarla con hambre.

Lentamente y casi sin que se dieran cuenta, la chaqueta de Elena acabo en el piso y también la camisa que Damon llevaba puesta.

Ella posó sus manos en su torso desnudo y la calidez del cuerpo del chico pareció hacerla reaccionar, se alejó de él bruscamente y sus ojos se abrieron enormes mientras negaba con la cabeza.

Pero él ya no tenía fuerzas para dejarla ir. La tomó por los brazos y la atrajo hacía él con fuerza.

-No… Elena…- su susurro roto provocó nuevas lágrimas en la chica. Unió sus frentes suavemente- No sabemos que vaya a pasar mañana ni donde acabemos luego… sólo déjame… Déjame decirte adiós- Ella negó-Por fav…- ella lo silenció con su dedo.

-Sólo por ahora, porque debes estar seguro…- dijo y una pequeña sonrisa se asomó a su rostro- Que contaré los días hasta volver a verte…- Aquella simple frase, lo transportó a mil y un momentos vividos juntos.

Su princesa. Su dulce y tierna princesa estaba allí. Su amada Elena.

Y sin poder evitarlo la atrajo nuevamente hacía él con toda la desesperación y el anhelo que había acumulado por más de un año.

Las palabras sobraron, ya no se dijeron nada, solo sintieron y se dejaron llevar por todas las emociones que les provocaba el hecho de estar juntos después de tanto tiempo.

De pronto la ropa estorbaba. Damon la desnudó casi con reverencia y ella a él con la curiosidad de una niña aventurera. Era adorablemente seductora, pensó el chico.

Cayeron juntos en aquella cama de hotel que sería testigo del enorme amor que se profesaban esas dos almas destinadas a encontrarse, a salvarse la una a la otra.

Hicieron el amor suavemente, diciéndoselo todo sin decirse nada, demostrándose cuanto se amaban aunque las palabras no pudieran ser pronunciadas.

Sus respiraciones agitadas, sus gemidos y sus nombres soltados entre susurros apasionados llenaron el silencio que reinaba aquella noche.

Juntos llegaron al cielo, con el nombre de su amado en los labios y cayeron rendidos ante el torbellino de pasión que los recorrió por completo.

Y así, abrazados y con un sentimiento de paz que llegó como un bálsamo para las numerosas heridas, se dejaron arrastrar al mundo de los sueños. Sintiéndose completos después de lo que les pareció una eternidad.

Al despertar Damon a la mañana siguiente, se sintió mejor de lo que se había sentido en años. Pero todo acabó cuando al estirar el brazo entendió, que ella ya no estaba a su lado y amanecía una vez más con la fría y cruda soledad.

No se dio tiempo para pensamientos desagradables. Debía hablar con Rick urgentemente. Se levantó y luego de darse un baño se vistió y se puso a trabajar.

Wes POV

Stefan y Elena entraron a su habitación.

-¿Y bien querida? ¿Has hecho tu parte?- le preguntó ansioso.

Ella asintió- Damon cree que ah cambiado el lugar de entrega, irán directo a tu emboscada- le regalo una brillante sonrisa.

-Genial- aplaudió emocionado- Jamás creí que caería tan fácil, me impresionas Elenita- La elogió y la chica rio.- Entonces las cosas quedan así, a las 11 de la noche ellos estarán en el otro muelle y mis hombres mataran a los agentes, me traerán a Damon y a Alaric al verdadero lugar justo a medianoche y yo me ocuparé de ellos con mis socios- sonrió malicioso.

-Una pregunta- dijo Stefan curioso- ¿Por qué desde un inicio no darle a Damon una ubicación falsa?-

-Porque el maldito es condenadamente bueno levantando sistemas de seguridad- dijo serio- Lo necesitaba para que asegurara mi entrega y luego lo sacaba del juego y ya- Suspiró- Además sabes que tengo algunos hombres de mis socios por aquí y quería que lo de Rick fuera una sorpresa… me darán más dinero por ello, pero no lo hubieran incluido en el precio inicial si se los vendía todo junto- le explicó.

Ambos jóvenes sonrieron- Eres maquiavélico hermanito- Comentó Stefan y los tres rieron.

Horas más tarde

Se encontraba en el muelle abandonado, un minuto lo separaba de la medianoche y su gloria eterna. A su alrededor, los jefes lo miraban ansiosos y sonrientes, más lejos, algunos de sus hombres estaban alertas por cualquier imprevisto. Aquel lugar estaba iluminado lúgubremente por algunos focos blancos y los barcos oxidados a sus espaldas le daban un aire fantasmal, nadie se atrevería a andar por allí a esas horas. Y por eso era el lugar perfecto para aquello.

Las luces de un auto iluminaron repentinamente el lugar poniendo tensos a todos. Wes miró su reloj. Medianoche.

-Tranquilos amigos, están conmigo- los narcos lo miraron desconfiados- Es un pequeño regalo que les tengo preparado.

El vehículo se detuvo cerca de ellos y cuatro hombres armados descendieron de él apuntando a la cabeza de Damon y Rick.

-Les presentó a Alaric Saltzman, Teniente General de ACO- Los tipos allí reunidos sonrieron con malicia- Y su hombre de más confianza Damon Salvatore…- Se rio mirando a Damon- Iluso- lo picó y lo vio apretar la mandíbula.

Hizo un gesto y sus hombres los golpearon poniéndolos de rodillas

-Esto vale oro Maxfield- dijo uno de los jefes, contento.

-Lo sé- sonrió el rubio- y por eso se los eh traído.- se giró hacía ellos- Sería divertido ejecutarlos hoy ¿verdad?- hubo risas generales.- Pero primero, dejémoslos que sufran viendo caer a su precioso ACO- hubo asentimiento unánime mientras Wes sacaba dos sobres de su chaqueta.- Éste es para ustedes- Le entregó a uno de ellos la lista- Y Éste es para ti- le dijo al hombre que trabajaba infiltrado con los federales.

-eres un canalla desgraciado- Escuchó que decía Damon a sus espaldas.

-No te gastes… estoy en mi momento de gloria nada de lo que digas me afectará- le sonrió triunfal.

Los murmullos que habían comenzado a sus espaldas cesaron y Wes se giró de nuevo hacía sus socios.

-Todo está en orden, ahora pasemos a la diversión- Dijo uno de ellos sacando su arma.

-Llévenlos al paredón- Dijo Wes y acto seguido, sus cuatro hombres dirigieron a los prisioneros al paredón de uno de los almacenes abandonados de aquél muelle, sólo unos pasos más allá de donde se encontraban.

Frente a ellos se pararon todos los jefes y él.

-Bueno ¿qué tal si nos repartimos las partes? Me gustaría el hombro de Salvatore, pero quiero que me dejen la cabeza de Saltzman- comentó risueño y todos rieron con él.

-Conocen las reglas amigos, todos disparamos a puntos no letales, sólo el último da el certero- Dijo uno de los tipos saboreando la cercana tortura.

Wes se giró hacia los hombres, que con caras de condenados aguardaban su lúgubre destino.

-¿Últimas palabras?- Les preguntó cínico.

-Púdrete- dijo Rick.

-Querido, ¿Sabes que es lo mejor de esto? Que mientras tu mueres en el olvido, yo disfrutare por el resto de mis días la compañía de la dulce Elena- le lanzó con malicia y Rick enfurecido forcejeó tratando de zafarse de quien lo sostenía pero le fue imposible.

-Eres un maldito desgraciado, ¿No te da vergüenza matar a dos hombres sin darles la oportunidad de defenderse?- le gritó encolerizado Damon.

Wes rio- mira quien fue a hablar- Lo miro burlón- Dime que se siente haber sido engañado por una niña-

-Tú dímelo- Una voz se elevó fuerte y clara en la lúgubre oscuridad de aquella noche.

Todos los presentes se sobresaltaron y se voltearon rápidamente. Las caras de sorpresa y desconcierto poblaron el lugar.

Allí parada sobre el viejo barco oxidado que tenían frente a ellos. Solitaria y tenuemente iluminada con la pobre luz blanca del lugar, que le daba un aire fantasmal, se alzaba Ella… altiva y con una sonrisa perversa…

-¿Elena?-….


Bueno bueno! ¿Que pasara aquí? Llegamos al final! :D ... Quiero saber que les pareció, publicare el final cuando lleguemos a 60 Reviews les parece? ;) ... Hasta entonces!.. Saludoss! Blue :)