-¿Qué haces aquí?- preguntó incrédulo.
-Sólo pasaba- dijo encogiéndose de hombros-
-¿Qué es esto Maxfield?- dijo desconfiado y con enojo uno de sus socios e inmediatamente apuntó su pistola hacía él.
-Calma…- pidió Wes alzando sus manos- Elena, querida, no es momento de juegos- le espetó apretando la mandíbula.
-Pero si yo no estoy jugando- le dijo y su sonrisa se volvió mortalmente malévola.- ¿Verdad chicos? - Gritó.
Allí frente a los ojos de todos, se escuchó el gatillar unánime de cientos de armas. No supieron ni dónde ni cómo, pero los agentes vestidos de negro parecieron salir de todas partes.
Los jefes voltearon sus miradas alarmadas a sus hombres, pero todos estaban inmóviles, con sus armas en el suelo y sus manos arriba y una pistola firmemente apoyada en la nuca de cada uno.
Era imposible contar el número de cañones dirigidos a ellos. Lentamente todos dejaron sus armas en el suelo, mirando a Wes con odio.
Aquello no era un juego, ellos no eran ACO, no eran los federales… eran simplemente… el FBI
Wes no podía creerlo. ¿Ella estaba con el FBI?
Elena descendió del barco de un salto, como éste estaba medio hundido, no había una gran distancia al suelo. Se dirigió hacia el rubio y para asombro de varios de los presentes, sacó de su bolsillo una placa del FBI.
-Wes Maxfield, queda arrestado por tráfico de armas, asociación ilícita y vinculación con el narcotráfico- Ella sacó unas esposas y los hombres que antes estaban a un lado de Damon y Rick llegaron hasta él y juntaron sus manos por delante. La chica lo esposó- Tienes derecho a permanecer en silencio, todo lo que digas podrá ser usado en tu contra.- La sonrisa que le dirigió fue totalmente arrogante.
-Maldita…- siseó- Me traicionas… yo te creía parte de mi familia…¡Romperás el corazón de mi hermano perra!- le gritó.
Se escuchó una suave risa proveniente de las sombras detrás de algunos agentes.- Tranquilo hermano, mi corazón está perfectamente a salvo- Los ojos de Wes prácticamente se salieron de sus órbitas- Y no te atrevas a llamar perra a mi mujer- Le dijo serio. La chica asintió cerrando sus ojos fingiendo seriedad- ¡Oh espera!- sonrió- Ella no es mi mujer- y acto seguido los dos chicos rieron.
Wes no daba crédito a lo que oía. Miró de uno a otro sin poder descifrar lo que pasaba allí.
-Pero que…- susurró.
Stefan sacó de su bolsillo una placa idéntica a la de Elena- Stefan Maxfield, FBI- le sonrió con suficiencia.
Detrás de Wes, Damon y Rick casi se caen al suelo de la impresión ante toda aquella escena. ¿Elena en el FBI? ¿Cuándo había pasado aquello?
Una rabia descomunal se hizo presa de Wes, levantó sus manos esposadas y dio de lleno en la mandíbula de un desprevenido Stefan tumbándolo en el suelo.
Y Allí se desató el caos.
Los agentes se distrajeron en la escena y los narcos aprovecharon para levantar sus armas. Las balas comenzaron a volar por todos lados, Elena se tiró al suelo para proteger el cuerpo de un aturdido Stefan, y resguardarse ella misma.
Unos pasos más atrás Damon y Rick miraban desesperadamente a los lados tratando de encontrar un arma para participar en aquello, pero eran rodeados por un cordón de agentes con escudos.
-Denme un arma con un demonio- rugió Rick totalmente exasperado.
-Lo siento- gritó un hombre para hacerse oír por encima de las balas.- Tenemos órdenes estrictas de proteger sus vidas a como dé lugar- dijo volteando un poco para que lo oyera mejor.
-Porque…- susurró Rick confundido-
-Ustedes dos son testigos bajo protección del FBI- le reveló el hombre.
Rick y Damon intercambiaron una mirada de asombro. Qué demonios estaba pasando allí. Vieron a Elena y Stefan correr agachados hacía ellos.
-Agente, sáquelos de aquí, ellos son el blanco- le gritó la chica al hombre que hablaba con ellos.
-Entendido- Dicho esto los hombres que los rodeaban intentaron acercarse a ellos para llevarlos al automóvil en el que habían venido.
-No me moveré de aquí- gritó Rick decidido y junto con Damon se pusieron en guardia- tendrán que obligarnos.
-No sean estúpidos- le pidió Elena- si salen heridos todo esto habrá sido en vano-la súplica en sus ojos casi derrota a Rick… Dios, llevaba tanto tiempo sin tenerla así de cerca. Pensó en abrazarla, pero en medio de una balacera no sería buena idea.
Los hombres que los rodeaban los protegían con sus escudos anti balas, pero no por mucho. Una horda de hombres de Wes llegó allí en aquel instante, eran los que se suponía que esperaban a Damon y Rick. Pero como ellos nunca llegaron, se habían dirigido al lugar de la entrega para intervenir si era necesario. Atacaron desde todas partes, se desató una guerra allí fuera y sólo les quedó como protección aquél pequeño grupo de hombres.
-¿Por qué no disparan?- les apremió Elena.
-Para disparar debemos soltar los escudos, y la prioridad es protegerlos a ellos.- le respondió uno de los hombres.
-¡Saltzman!- gritó Wes entre la multitud.- Sal de ahí cobarde, ven a enfrentarme- se dirigió hacia ellos, corriendo rápidamente para esquivar cualquier ataque.
Elena miró a todos lados, los hombres del FBI estaban demasiado ocupados reduciendo a los narcos y su gente, y Wes caminaba hacía ellos con un arma en sus manos esposadas. Una bala dio directa en la frente del hombre que tenía delante, y la dejó desprovista de protección.
-Pagarás por esto maldita Gilbert- le dijo Wes encolerizado. Y Sin pensarlo dos veces le disparó.
Un segundo más tarde, el cuerpo de Rick caía pesadamente delante de ella.
-Papaaaaaaaaaaá- gritó Elena cayendo de rodillas frente a Él. No podía ver donde le había dado pero lo que si veía era mucha sangre.
-Bueno, esta es mi oportunidad de acabar lo que empecé hace ya tantos años- dijo sonriendo malévolo y apunto su arma a la cabeza de la chica.
Tres disparos al pecho. Wes observó su cuerpo comenzar a cubrirse de sangre y alzó la mirada aturdido.
-Sobre mi cadáver Maxfield- Dijo Damon, que sostenía el arma humeante que le robó al hombre delante de él.
Wes cayó inerte al suelo y Stefan desvió la vista contrariado. EL sentimiento de alivio que lo invadió le provocó también un poco de culpa. Después de todo, era su hermano.
-Papá por favor- decía Elena entre susurros- abre los ojos…- sollozó.
Rick abrió los ojos débilmente y la miró.- Hija… yo…- una lágrima rodó por su mejilla.- Perdóname- fue todo lo que pudo decir antes de cerrar los ojos de nuevo.
-No papá por favor…- lloró ella aun más fuerte. Luego alzó su mirada rota al frente.- ¡Llévenlo al auto ahora mismo! Necesita un médico urgentemente.
Sin rechistar dos de los hombres que los cubrían cargaron a Rick. Lo subieron al auto y se perdieron de vista.
Más allá de ellos el caos iba remitiendo. Poco a poco el FBI logró dominar la situación.
Veinte minutos después, todos los narcos estaban esposados y uno a uno eran subidos a unos pequeños camiones que los llevarían a los cuarteles generales para ser interrogados.
Varias ambulancias habían llegado a la zona para atender a los heridos. Elena estaba recostada sobre una pared junto a Stefan y Damon. Con sus ojos cerrados, no se percató de la mirada azul que tenía fijamente clavada en ella.
-Agente Saltzman- dijo un hombre uniformado llegando hasta ella- Acabamos de recibir el informe de nuestros médicos- le sonrió- no debe usted preocuparse, la bala entró y salió de su cuerpo, perforó un pulmón pero los médicos dicen que con el adecuado descanso y tratamiento él estará bien en unos meses- El hombre señalo un vehículo tras él.- Si viene conmigo la llevaremos al cuartel general, su padre está internado en nuestra clínica interna.
Elena abrió sus ojos y lágrimas de alivió cayeron por su rostro.
-De acuerdo vamos- Se giró a Damon- ¿Vienes?- el chico asintió sin decir palabra y se encaminó al auto, ella dirigió su vista a Stefan- Te veo luego- le dijo dándole un fuerte abrazo.
Horas después, Damon y Elena estaban sentados en la sala de espera de aquél lugar, aguardando por noticias. El médico les había dicho que todo estaba bien pero que debían esperar a que despierte para verlo. El silencio se había mantenido presente en todo momento, ninguno de los dos sabía muy bien que decir y el aire era algo tenso entre ellos.
De pronto una muy afectada Jenna entró en el lugar como un vendaval.
-¡Damon!- se arrojó a sus brazos nada más verlo y se hundió en su pecho ahogando sus frenéticos sollozos.-
-Shh… él está bien Jenna- la tranquilizó acariciándole la espalda, de pronto calló en cuenta de algo- ¿Cómo demonios llegaste aquí?- la interrogó extrañado.
-Yo les pedí que la trajeran- susurró Elena mirando a la mujer en sus brazos con cariño y emoción.
Jenna al escuchar su voz se separó inmediatamente del chico y se giró a verla. Sus ojos se abrieron como platos al constatar que en verdad era ella, que su mente no le estaba jugando ningún truco.
-¡Elena!- gritó y se abalanzó sobre la chica. La apretó tan fuerte que la castaña pensó que no podría respirar aunque lo intentara- ¡por amor al cielo estas aquí!- exclamó entre llantos la mujer.
-No estaré aquí por mucho si me sigues apretando así Jenna- le dijo con una sonrisa y un poco de dificultad.
Jenna se separó un poco de ella y la miró a los ojos como si la viera por primera vez.- Dios, estás hermosa… es decir, eres un asco…- Elena soltó una pequeña risita, ¿Cómo esperaba que se viera luego de estar en medio de una guerra y ver cómo le disparaban a su padre frente a sus ojos?- pero estás hermosa, te vez más adulta que la última vez que te vi… te extrañe tanto cariño…- la abrazó de nuevo por un minuto hasta que al fin logró calmarse- ¿Cómo esta él?- dijo ahora volteando para mirar a ambos chicos.
-Está estable, pero no podremos entrar hasta que despierte- le informó Damon.
Jenna asintió y se sentó a esperar con ellos.
Una hora después el doctor apareció. Los tres se pusieron de pie.
-El señor Saltzman ah despertado, sus signos vitales están bien y no corre ningún riesgo, necesitara un tiempo de reposo y descanso para estar como nuevo- les informó con una sonrisa.- ¿Quién será el primero en entrar?-
Damon y Jenna dirigieron su vista a Elena, ella iba a replicar que Jenna debería entrar pero ésta se adelanto.
-Estoy segura que eres la persona que el más desea ver en este momento- le dijo con una sonrisa entre lágrimas.
La chica asintió y siguió al médico hasta la habitación de Rick.
-Está conectado al respirador, asique no podrá hablar por ahora- le informó- al menos hasta dentro de un par de días.
La chica asintió y abrió la puerta de la habitación.
La imagen le rompió el corazón. Su siempre fuerte y alegre padre, se veía demasiado frágil para su gusto. El respirador le tapaba la mitad de la cara y estaba conectado a un sinfín de máquinas que hacían distintos sonidos.
A pesar de todo esto la sonrisa en su cara al verla fue innegable. Ella se acercó a la cama y tomó su mano con delicadeza. Rick cerró sus ojos, conmocionado por sentirla, por saber que estaba a salvo y de nuevo a su lado.
-Lamentó esto- susurró ella con los ojos aguados y luego le dio una mirada reprobatoria- pero si me hubieras hecho caso no habría pasado- lo regañó con una sonrisita.
Rick puso sus ojos en blanco.
-No sabes cuánto te extrañé- le dijo besando su mano- tengo tanto que contarte- Rick le envió una mirada expectante, ella rió- no ahora, necesitas descansar… Y sólo accederé a hablar si prometes ponerte bien y estar en condiciones de responderme- le propuso. A él le pareció justo el trato y asintió levemente.- ¿Te duele?- interrogó la chica a continuación observando los vendajes que cubrían todo su pecho. Él negó ligeramente con la cabeza y luego desvió sus ojos al suero que colgaba a un lado de la cama.- Genial, calmantes- sonrió siguiendo su mirada, luego besó su mano y se separó de él- Iré por Jenna o le dará un ataque- Rick sonrió- Te veo luego papá- Antes de salir pudo ver claramente una pequeña y solitaria lágrima de emoción cayendo por la mejilla de Rick.
Pasaron cuatro días hasta que el hombre pudo desprenderse del respirador y comenzar a hablar otra vez. Durante ese tiempo Jenna, Damon y Elena se turnaron para hacerle compañía. Se ponía bastante exasperante porque odiaba estar en la cama y mucho más en una clínica. Era un como un niño pequeño enfurruñado. El médico le había prometido que si se portaba bien, en dos días más lo dejaría ir a casa y eso logró calmarlo un poco.
Las cosas entre Damon y Elena seguían en punto muerto, su preocupación por Rick, las noches mal dormidas en la sala de espera y el constante ir y venir a la clínica, habían impedido que se tomaran el tiempo necesario para mantener una charla sobre lo que había sucedido. Sólo se limitaban a observarse de lejos o pasar tiempo juntos en incómodos silencios si coincidían en algún momento.
Cómo Rick ya no necesitaba estar conectado a ninguna maquina, lo pasaron a una habitación común y pudieron entrar a verlo todos juntos. Jenna estaba sentada a los pies de su cama, Damon en un pequeño sofá al lado de la mesilla de noche y Elena en una silla justo frente a él.
Había llegado la hora de hablar.
-Bueno hija, soy todo oídos- dijo Rick dándole una sonrisa de ánimos. Ella se la devolvió y tomando aire comenzó su relato.
-Todo comenzó el día en que Wes me contó la historia completa sobre los papeles y todo lo ocurrido en el pasado, me desesperé en aquel entonces y no supe muy bien cómo reaccionar, obviamente no quería apoyarlo en su plan, pero temía que si me oponía el intentaría algo contra ustedes- observó sus caras, todos le prestaban completa atención- La respuesta me llegó de la forma más inesperada… Stefan- Ante la mención del nombre vio a Damon tensarse en su lugar- Hablando con él supe que no se llevaba muy bien con su hermano…un día en el que yo estaba terriblemente desesperada, me ofreció salir a dar un paseo, nos adentramos en los terrenos de la mansión, alejados de todos, y no sé ni porque le conté lo que Wes me había dicho y allí fue cuando el chico me reveló la verdad- Ella suspiró- Su familia lo rechazaba por culparlo de la muerte de su madre y lo maltrataron toda su vida por ello… Mientras fue creciendo observó en silencio como su padre y su hermano se metían en negocios turbios con gente peligrosa, como manchaban el buen nombre de su familia… Entonces decidió hacer algo al respecto, por la memoria de su madre y para que nadie más sufriera a manos de aquellos dos individuos que tanto sufrimiento le habían causado ya a él… comenzó el entrenamiento de reclutas del FBI y con el tiempo se convirtió en agente…nadie jamás sospecharía de el tonto e inocente Stefan… el problema era que su hermano no le revelaba nada de sus planes debido a su mala relación, allí fue cuando le aconsejé que se acerque a él y que finja admirarlo- su vista se perdió en la ventana a un lado de la cama de Rick- unos días después me contó que Wes le pidió que me enamore para ponerme de su lado… y supimos que era la forma de hacerlo caer de una vez… me llevó al FBI aquella noche y me presento al director general, nos llevamos bien al instante, me hizo un interrogatorio muy extenso y luego me pregunto si quería colaborar, dije que sí sin dudarlo y trazamos el plan… Le haríamos creer a Wes que estábamos irremediablemente enamorados y que en nuestra nube romántica no nos daríamos cuenta de nada…- La chica sonrió con la mirada aún perdida- Fue así que me convertí en agente encubierta del FBI- soltó una risita- ¿Pueden creerlo?- el silencio reinaba en la habitación, todos la miraban alucinados- Me dieron una placa y me hicieron firmar un contrato de confidencialidad… nunca bajo ningún aspecto, alguien podía enterarse de esto…- dirigió su mirada a Damon y vio un sinfín de emociones en aquellos hermosos ojos azules- A partir de allí nos dedicamos de lleno al trabajo…Wes tenía la mansión entera llena de micrófonos, nos vigilaba permanentemente ,asique tuvimos que hacerlo creíble… Logramos pinchar las comunicaciones y el FBI también tuvo acceso a los audios, logrando conseguir pruebas inmejorables… con la noticia de que se haría la entrega de los papeles, todos supieron que era la mejor oportunidad para atrapar a más de un pez gordo…- suspiró- todo iba perfectamente, el plan marchaba como debía… hasta que Damon apareció- bajó la mirada- Su llegada lo complicaba todo, si por algún motivo hacía que Wes sospeche que no estaba totalmente de su lado, fracasaríamos y aquello significaba la ruina de miles de personas, sin mencionar aquellas que eran lo más importante para mí- Se aguaron sus ojos por un segundo y tragó duro guardando silencio.
-¿Qué pasó luego cariño?- dijo Rick conmocionado por aquella historia y con un sentimiento de orgullo por su pequeña. Había sido tan valiente.
-Intente que se fuera- suspiró- De veras que lo intenté, pero estaba necio en permanecer allí- su mirada se clavó en el suelo otra vez- Estaba a punto de darme por vencida, hasta que ocurrió algo que lo cambió todo… Wes nos informó a mí y a Stefan que había un cambio de planes, ya no sólo sería destruir a ACO y entregar la lista…aprovechando la aparición de Damon, atraería a Rick hacia ellos y los matarían a ambos… Había que hacerle creer a Damon que la ubicación había cambiado y enviarlo directamente a una trampa, para que luego lo llevaran junto contigo frente a Wes y los narcos- Dijo la chica mirando a Rick- Me tocó la parte de engañar a Damon- Sus mejillas enrojecieron al recordar aquella noche y bajó la mirada de nuevo incapaz de mirar a nadie- Lo hice, pero no le di la verdadera ubicación… Por lo que también engañé a Wes… Le dije que estaba hecho pero en realidad, le di a Damon la dirección del lugar donde estarían los del FBI…-
-Y es por eso que al llegar pensé que me habías traicionado una vez más- habló por primera vez Damon. Su tono era neutro pero sus ojos transmitían un torbellino de emociones encontradas.- No te imaginas mi sorpresa al ver que era el FBI el que nos esperaba, no entendía nada de lo que pasaba allí.
-Ni yo- lo secundó Rick- En un principio vimos todo vacio, Recuerdo a Damon maldecir algo por lo bajo… pero luego apareció un agente mostrándonos su placa, para decirnos que el escuadrón de ACO ya no era necesario, que teníamos que acompañarlo… En el auto nos explicó que deberíamos fingir que habíamos sido atrapados, que luego se nos pondría al tanto de la situación.- contó.
-Y así fue- continuó Elena- Wes pensaba que ustedes serían capturados y llevados ante él. Pero en realidad era el FBI el que le caería encima… lástima que sus hombres se aburrieron de esperarlos y cayeron el lugar después…- sonrió la chica recordando.
-Ahora, hay algo que no entiendo…- Rick sonaba confuso- ¿Cómo es que el FBI no cerró ACO luego de poner las manos en los papeles que lo inculpaban?-
-Fue parte del trato- Elena lo miró seria- Ellos dejarían pasar un error que cometió una persona hace muchos años y a cambio yo colaboraría y junto con Stefan les entregaríamos a algunos de los criminales más buscados del mundo- ella se encogió de hombros- Era un trato justo, ACO salva muchas vidas diariamente, no podían darse el lujo de cerrarlo, y así se los hice saber.
Rick la miró incrédulo- ¡¿Te sentaste a negociar con uno de los cabecillas del FBI?!- la chica se encogió de hombros con una sonrisa- Dios niña que cosas te eh enseñado- dijo negando teatralmente y ambos soltaron una risita.- O sea que… ¿estuviste todo este año trabajando para el FBI?- comentó aun sin creérselo del todo.
-Sip- dijo ella como una niña pequeña
-¿Nosotros intentando salvarte de un sufrimiento enorme y un fatal destino y tú enlistándote en una de las más poderosas agencias gubernamentales?-
-Sip- repitió.- Si no hubiéramos intervenido, ambos habrían acabado muertos- comentó- Esa fue otra parte del trato, ustedes entraban como blancos a proteger.
-Al final… Tú acabaste salvándonos… fuiste tan valiente mi cielo- dijo alucinado y negando con la cabeza.
-Sip- rió ella.
-¡Girl Power!- exclamó Jenna alegre y todos en la sala rieron.
Fueron interrumpidos por el sonido del móvil de Elena. La chica leyó el mensaje con una sonrisa y tecleó una rápida respuesta.- Hay alguien que quiero que conozcan- dijo misteriosa.
Un instante después la puerta sonó. Visiblemente contenta ella se levantó a abrir ante la mirada expectante y curiosa de los presentes, que se miraban unos a otros sin entender mucho.
Un hombre alto vestido de traje entró a la habitación, su porte denotaba que tenía poder, pelo castaño y ojos claros y dulces, que desentonaban un poco con su pose autoritaria.
El hombre le dirigió a Elena una amplia y orgullosa sonrisa- Lo ah hecho usted de maravilla agente Saltzman- La elogió.
-No podría haberlo hecho sin su ayuda- dijo ella tímida y se volteo a su familia- Ellos son mi familia, Mi padre Alaric, su esposa Jenna y Damon- los señaló uno a uno.
El hombre los miró uno a uno sonriente deteniéndose en el chico de ojos azules- Mi nombre es Zach Salvatore, director general del FBI- Un espasmo general de aire contenido recorrió la habitación.
-Sa…¿Salvatore?- dijo Rick incrédulo.
- Hermano de Giuseppe por si se lo preguntan, entiendo que nunca hayan sabido de mí, él jamás me aceptó. Sólo compartíamos padre, ya saben…El hijo bastardo- Puso sus ojos en blanco y sonrió.- Tú debes ser Damon, gusto en conocerte…sobrino… si es que me lo permites claro- Le tendió una mano que Damon estrechó estupefacto- Elena me ah hablado muy bien de ti- le sonrió cálidamente.
Damon no supo como definir el sentimiento que lo embargó. Desde hacía mucho tiempo que había aceptado que ya no tenía familia en este mundo, de sangre claro está. Algo cálido se alojó dentro de él, algo que lo reconfortó un poco en aquella extraña situación. El parecía agradable.
Debo felicitarlo Teniente General, su hija es una de las mejores agentes que eh tenido el placer de dirigir- le extendió la mano a Rick ahora, éste se la estrechó.
A su espalda la chica sacó su placa de la chaqueta que llevaba puesta-Gracias por el préstamo- Dijo sonriente.
-Ningún préstamo- dijo serio Zach- Tú te la ganaste, ¿Eres conscientes de lo que has hecho aquí? Hemos estado detrás de algunos de estos hombres por años- Le sonrió- Dime princesa guerrera…- Ambos rieron ante el apodo que le habían puesto a Elena en el FBI- ¿Has pensado en mi oferta?
La chica negó lentamente-No gracias, solo quiero volver a casa- dijo mirando a Rick.
-Ah es una pena- se lamentó Zach- Hubieras sido grandiosa ¿Lo sabes verdad? Tu naciste para esto Elena- Le dijo sin un atisbo de burla. Ella se sintió importante.
-Tal vez solicite algún puesto en ACO- sonrió y el hombre sonrió con ella.
-Sabes que eres bienvenido siempre que quieras- Le dijo Elena sonriente y se abrazó a él- Disculpe la falta de formas Director, pero…Gracias… gracias por salvar a mi familia-
Zach se separó de ella y negó lentamente con la cabeza- Tú lo hiciste pequeña… Gracias a ti, por darme una oportunidad de conocer a la mía- Dijo desviando un segundo su mirada a Damon. Ella asintió en silencio.- Tengo que irme… lamentó la visita tan breve pero esta chica ah llenado las celdas que teníamos disponibles y tengo un sinfín de interrogatorios que presenciar- Dijo poniendo los ojos en blanco. Ella rió- Si me lo permiten, me gustaría pasar a visitarlos a la mansión…- Dijo dudoso mirando a Rick y a Damon-
-Serás bienvenido siempre que quieras- Dijo Rick comprensivo, era evidente que el hombre quería poder conocer un poco más a su sobrino. Y tampoco estaría mal para Damon pensó- Le debó mucho, gracias por todo lo que ah hecho por nosotros.
-Ni lo mencione- dijo Zach y abrazó a Elena por los hombros dándole una palmadita amistosa- Es fácil encariñarse con esta niña- Todos rieron.
Cuando Zach se fue Elena se volteó a Damon.
-No quiero meterme ni nada por el estilo- dijo con cuidado- Pero creo que deberías darle una oportunidad, es un hombre admirable…- bajó un poco su tono de voz- Me recuerda a ti en muchos aspectos- sus mejillas se colorearon y desvió la mirada, por lo que no pudo ver la mirada de emoción que le envió Damon.
Estuvieron un rato más conversando en la habitación sobre todo lo que había pasado aquél año cuando la puerta volvió a sonar, esta vez Damon abrió y su gesto se endureció al ver allí a Stefan. Asiendo acopio de su fuerza de voluntad se hizo a un lado y lo dejo pasar.
-¡Stefan!- gritó la castaña y se le hecho encima. Él rió.
-También te extrañe Elena- dijo cariñoso.
Cuando se separaron ella se volteó a Rick.- Te presentó a mi padre y a Jenna-
-Gusto en conocerlos a ambos- sonrió el rubio, Jenna y Rick estrecharon su mano sonrientes. Luego se giró a Damon- Hola Damon, es bueno verte vivo- Dijo contento, Damon asintió pero sin sonreírle.
-Gracias por haber cuidado de Elena todo este tiempo- le dijo Rick.
-Fue un placer señor Saltzman- asintió el joven.
-Puaj no me hagas sentir viejo- dijo éste agitando una mano- Puedes llamarme Rick. -Ambos se sonrieron.
El chico ahora se giró a Elena.
-¿Qué harás ahora?- preguntó ella.
-Comprar una casa y establecerme aquí en New York – suspiró.
La chica lo miró sorprendida- ¿No regresas a Inglaterra?- dijo contenta.
-¿Y alejarme de ti? Ni pensarlo- dijo seriamente y ambos rieron.- En realidad no hay nada que valga la pena allá que me motive a volver…sólo malos recuerdos- agachó la cabeza, pero se recompuso rápidamente y alzó la mirada- Ayer en la noche Bonnie llegó al país y trajo a Sansón con ella, por lo que no hay de qué preocuparse.
Elena se alegró, había desarrollado una muy buena amistad con Bonnie, y realmente se merecía una nueva vida lejos de aquella horrorosa mansión llena de secretos-Genial, pensé que tendría que despedirme de ti.- se abrazó a él.- Gracias por ser mi cómplice en esto- Le dio un apretón y luego se separó de él y se quitó su anillo de bodas.- Fue un gusto estar casada contigo pero…No eres tú, soy yo- dijo depositándolo en su mano. Sus carcajadas llenaron el lugar.
-Tonta- le dijo revolviéndole el cabello.
-Te extrañaré- le dijo ahora seria.-
-Y yo a ti…- suspiró- pero prometo visitarte seguido- exclamó contento.
-Te tomo la palabra- lo besó en la mejilla-
-¿Casada?- interrumpió Rick a punto de entrar en pánico.
-Parte del plan-contó la chica y él soltó el aire aliviado- Fingimos una boda-
-¿Fingieron?- ahora Damon interrumpió de repente muy interesado en aquello.
-El cura y el juez eran falsos, agentes del FBI- contó Stefan- Sólo somos buenos amigos… y cómplices encubiertos- dijo guiñando un ojo. Y todos rieron… menos Damon.
El chico miró su reloj- Debo irme… tengo cita para ver una casa en una hora…Nos vemos cariño, pórtate bien- Le dio un último abrazo y se fue.
Unos días después y con el alta de Rick firmada, al fin podían ir a casa.
El viaje fue largo, pero cuando al fin llegaron al arco de madera que marcaba la entrada a las tierras de los Saltzman el corazón de Elena galopó en su pecho pleno de emoción. El extenso camino serpenteante hasta la casa, la dejó con los ojos llenos de lágrimas y un sentimiento de paz que no le cabía en el cuerpo. Al fin estaba en casa, al fin podía ser ella nuevamente, no más secretos, no más mentiras. Suspiró feliz.
-Hogar dulce hogar- suspiró Rick.
-Y a la cama dulce cama- lo cortó llena- no olvides que estas de reposó tres semanas más.-Rick hizo pucheros.- Quita esa cara no le das pena a nadie.
-Sí me disculpan, quiero ir a mi habitación.- Dijo Elena visiblemente cansada.
-Claro cariño, todo está tal y como lo dejaste. -Dijo Jenna emocionada y dándole un abrazo- Bienvenida a casa.
Elena soltó sus lágrimas ante esta frase y la abrazó más fuerte- Te quiero Jenna- le susurró y acto seguido se dirigió a su padre.
-Mañana iré a hacerte un rato de compañía lo prometo- le dijo abrazándolo y aspirando fuertemente su aroma. Lo había necesitado tanto.
-Claro mi cielo, descansa- dijo besando su frente.
-Te quiero hasta el infinito pá- le dijo con una enorme sonrisa.
Los ojos de Rick se aguaron un poco- y yo más allá- le contestó como tantas miles de veces antes.
Al fin estuvo en su cuarto para descansar un poco. Recorrió cada centímetro de su habitación como si nunca hubiera estado allí. Todo estaba tal y como lo recordaba. Tal y como lo había extrañado. Sólo que ella ya no era la misma. Ahora se sentía definitivamente una mujer. Una mujer que había crecido y madurado enormemente aquél año. Que se supo sobreponer a todas las cosas difíciles que habían pasado y había logrado su objetivo. Salvar a su familia.
Su puerta se abrió tras ella. No tuvo que voltear para ver quién era.
-Se siente grandioso volver a casa- susurró y se giró a verlo.
Parecía diez años más viejo que la última vez que habían estado allí. Elena suspiró. Había salvado su vida, pero… ¿A qué precio? Sentía que luego de tantas mentiras y heridas que le provocó ya nada seria igual entre ellos…
Pero estaba vivo y eso para ella valía más que el mundo entero. Aunque no quisiera volver a verla jamás.
-¿Por qué no me lo contaste?- su susurró era doloroso.
-No podía- Bajó la cabeza y cerró los ojos mortificada- Lo siento Damon… siento haberte mentido, siento haberte hecho pasar por todo aquello…pero…necesitaba…desesperadamente…salvar tu vida.
-Podría haber ayudado- siguió insistiendo- ¿Tienes una idea de lo que fue para mí creer que…-se silenció. Bajó la cabeza para contener las lágrimas.
-¿Y para mí?- susurró ella, alzó la vista, ya no le importó que la vea llorar- ¿sabes lo que significó verte allí luego de un año y no poder correr a tus brazos?... ¿mirarte a la cara y mentirte? Saber que estabas allí por mí y dejarte creer que no me importaba- negó y se volteó para ocultar su dolor- Ver en tus ojos que tu corazón se rompía mientras creías que me casaba con otro… que te traicionaba…- sollozó y sintió sus brazos cálidos rodeándola.
-Podrías habértelo ahorrado- susurró en su oído-
Ella se estremeció en sus brazos- Tenía un contrato firmado, por no mencionar tu vida y la de Rick pendiendo de un hilo, hice lo que creí mejor, lo único que podía hacer. Lo siento Damon en verdad, estaba desesperada, sé que no es justificación pero…- su voz se cortó por un sollozo. -Lamento todo lo que paso- susurró- no encontré otra forma. Estaba atada de pies y manos y tu vida es demasiado valiosa para mí como por haberla arriesgado en vano- suspiró- entiendo que ya nada será lo mismo después de tantas mentiras…- él la giró en sus brazos, ella agachó su vista incapaz de mirarlo a los ojos. Damon levantó su mentón con el dedo índice y la obligó a mirarlo.
-Tienes razón ya nada será igual- le dijo serio- ya no podre amarte como lo hacía- y una lágrima rodó por la mejilla de la chica. Él la atrapó con su dedo- Porque ahora tendré que amarte más…- susurró y elimino la distancia que había entre ellos.
La besó con todo el amor que había contenido todo aquél tiempo que habían estado separados. Con ternura, cariño, para calmarla, para hacerle saber que a pesar de todo, el la amaba. Se separó lentamente de sus labios y observó la mirada atónita impresa en aquél hermoso rostro.
-Te amo Elena, a pesar de todo, siempre te eh amado y siempre te amaré- dijo en un susurró cargado de emoción.
-Pero yo… tú…- ella suspiró incapaz de continuar... y de pronto una sonrisa de rendición apareció en sus labios- al diablo con todo yo también te amo- soltó al fin y riendo ambos volvieron a unirse en un apasionado beso.
Un rato más tarde, se encontraban recostados sobre la cama de la chica, ella estaba acurrucada en su pecho y el acariciaba lentamente su espalda con la cabeza hundida en su pelo. Estaban en silencio simplemente sintiéndose el uno al otro, perdiéndose en la felicidad que les provocaba al fin poder estar juntos sin nada que se interpusiera entre ellos.
Ambos pensaban en todo lo que habían pasado, todo ese dolor y sufrimiento ahora que se tenían el uno al otro parecía muy lejano…
Damon suspiró- Casi me matas el día que me besaste solo para quitarme la llave- la apretó contra sí recordando.
Ella soltó una risita y se alzó sobre él para poder mirarlo - te lo dije aquél día ¿recuerdas?- suspiró repitiendo aquella frase- No todo es lo que parece Damon-
-Debería haberte entendido- la acarició el rostro tiernamente- No sé cómo pude pensar que harías todas aquellas cosas- suspiró- Pero debes admitir pequeña…que eres una gran actriz- le sonrió. Se le notaba totalmente agotado.
-Sólo me motivaba el hecho de saber que lo hacía para salvar tu vida- Suspiró- ibas directo a tu muerte- le acarició la mejilla- Habría sido todo más fácil si no hubieras aparecido- sonrió- pero supongo que no podía esperar que te sentaras a esperar mientras yo estaba secuestrada.
-Moví cielo y tierra para encontrarte- dijo él- y aún en los peores momentos, no pude simplemente huir y dejarte allí- le dio un suave beso- No era por ACO, no era por Rick, ni siquiera por atrapar a Wes… Era por ti.- apoyó su frente en la de la castaña. Soltó una risita incrédula y se alejó para verla a los ojos- Todo este tiempo pensando que era tu héroe, que tenía que correr a salvarte, que estaba allí para rescatarte- la tomó de las mejillas- y resultaste ser tú quien me salvó a mí.
-Siempre estuve ahí para salvarte- le sonrió tierna-
-¿A sí?- preguntó con una sonrisa
-Tú me salvaste una vez… yo olvidé, me protegí… viví una vida feliz con una familia que me amó siempre…Ya no necesitaba que me protejan- Ella acarició su cabello.- Pero tú…estabas perdido, siempre lo estuviste…la perdida de tu madre, los maltratos de tu padre…volver de tus misiones, de las matanzas, mil fantasmas acechándote… y yo te cuidaba, te sonreía, jugaba contigo para que olvides, para que vivas la vida que merecías vivir….¿Quien corría a tu cama cuando tenías pesadillas de guerra, diciéndote que tenía "miedo a la oscuridad"?- dijo haciendo énfasis en la última frase
Damon abrió los ojos incrédulo- ¿No tenías miedo a la oscuridad?- ella negó con la cabeza.
-Jamás lo tuve, pero sabía que tú tenías pesadillas y jamás pensarías en pedir ayuda por eso- le comentó. El no sabía que decir ante eso y la chica continuó- ¿Quién te contaba chistes muy malos cuando volvías estresado luego de horas de trabajar? ¿Quién te rogaba jugar luego de que estuvieras con tu padre?... Quien robaba tu uniforme para jugar a la guerra luego de que volvías del extranjero… ¿Crees que a una niña le gusta jugar a la guerra? Sólo lo hacía para que desapareciera de tu cuarto por semanas… para que no recordaras… ¿Quién ponía música fuerte en las noches de tormenta para que los ruidos no te recordaran las bombas y las balas?... Todas mis travesuras… cada una de ellas tenía un propósito…y así permaneció a lo largo de los años… de mil y una maneras…Era mi forma de agradecerte por salvar mi vida… de demostrarte que para mí eras la persona más importante en el mundo…siempre te cuide… aunque tú no te hayas dado cuenta…siempre estuve ahí…siempre fui tu sombra.- le confesó en un susurro.
Los ojos del chico se nublaron de la emoción, bajó a su boca y la besó con infinito amor y agradecimiento. Al separarse agitó su cabeza con una sonrisa consternada- Vaya… Acabo de tener una revelación- Soltó una carcajada atónita- Yo no soy el héroe de esta historia- Ambos rieron.- No sé si sentirme bien o mal al respecto.
-Todos necesitamos ser salvados Damon- le susurró.- Tú me salvaste a mí y yo te salvé a ti.
El asintió totalmente de acuerdo y ella volvió a recostar su cabeza en su pecho.
-Se siente bien poder estar contigo como antes- dijo suspirando feliz.
-Es cierto, te extrañé tanto- comentó apretándolo.
-Yo igual… Odiaba cuando me decías "Damon"- dijo imitándola- con ese tonito tuyo tan molesto, Prefiero que volvamos a lo de antes- pidió tierno.
-¿Hermanito?- interrogó ella divertida.
-No tan atrás princesa- se rió él y provocó la misma reacción en ella.
-Por cierto… la noche en la que viniste a decirme que se había cambiado la ubicación de la entrega- Ella alzó la cabeza cuando comenzó a hablar- ¿Todo lo de aquella noche fue parte del plan?- preguntó con mirada picara.
Ella enrojeció y desvió la mirada- Bueno…- carraspeó avergonzada- supongo que me salí un poco del papel- luego lo miró con fingida molestia- Fue tu culpa por ser tan condenadamente sexy- lo acusó- y besar tan bien…- continuó coqueta y lo besó.
Rieron entre besos y de pronto una ráfaga de viento frío se coló por la puerta balcón que permanecía abierta.
Ella tembló levemente y se levantó de la cama. Damon hizo un ruido de protesta- Espera, iré a cerrar la puerta, hace frío-
Cuando acabó de cerrar la puerta ya lo tenía detrás de ella.
-Jmm ansioso- lo picó ella-
-Es tu culpa…- contestó- por ser tan condenadamente sexy- le dijo atrayéndola a él y besándola con pasión.
Al fin podían besarse sin reparos, ni inhibiciones, ni sentimientos contenidos…después de tanto sufrimiento, mentiras y dolores, estaban juntos, sin secretos y libres de demostrarse todo lo que sentían el uno por el otro.
-¡¿Qué demonios significa esto?!- la voz de Rick resonó en toda la habitación.
Los jóvenes se separaron instantáneamente y voltearon a verlo asustados.
Bueno… Tal vez no tan libres…
Atrás de Rick Jenna estaba que se moría de un ataque de risa.
-Papá…- comenzó Elena.
-Rick…- comenzó Damon al mismo tiempo. Se miraron sin saber que decir.
-¡Quiero una explicación y la quiero ahora!- soltó enojado e inmediatamente sintió la mano de Jenna en su hombro.
-Cariño te hará daño, recuerda que estas convaleciente- intentó calmarlo.
-Y un cuerno- soltó Rick visiblemente alterado.
-A mi no me hablas así- le contestó ella- Es hora de ir a la cama, ¡Ahora!- él la miró enfurruñado- Déjalos en paz son adultos que saben lo que hacen- Ella los miró- Además no vas a decirme que nunca te diste cuenta si son tan obvios- Rió ella y ambos jóvenes la miraron avergonzados.
-No me iré de aquí sin una explicación- protestó el terco.
-¿Qué más explicación necesitas que esta?- los señaló ella- ¿Quieres un esquema?- Todos rieron menos Rick que tenía su vista puesta en la pareja con mirada asesina. Jenna suspiró- Vamos Rick, no podrías esperar nadie mejor para ella que Damon- intentó razonar.
-Pero…- el suspiró rendido- Mañana hablaré seriamente con ustedes.
-Ese es mi chico, ahora vamos a la cama- dijo llevándoselo
-Tendré pesadillas esta noche- se escuchó la voz de Rick perdiéndose en el pasillo.
Elena y Damon rieron nerviosos.
-Eso fue…- comentó ella- mejor de lo que esperaba- suspiró
-Ni te alivies, mañana nos caerá una bastante buena- dijo mortificado.
Ella asintió riendo.- ¿Te quedas?-interrogó señalando la cama.
-Lo hubiera hecho aunque no hubieras preguntado- contestó el risueño.
Volvieron a su posición inicial en la cama y agotados por todas las emociones vividas se durmieron profundamente uno en brazos de otro. Sintiendo sin lugar a dudas que allí era donde pertenecían.
Al día siguiente se llevaron el sermón del siglo. Rick los tuvo a ambos más de una hora escuchando su regaño, pero al fin con una sonrisa resignada y empujado por su amada Jenna, terminó aceptando lo inevitable y les dio su bendición. Después de todo su mujer tenía razón, no había hombre en el mundo que podría cuidar mejor de su hija que Damon.
Sentados en el jardín aquella hermosa tarde de verano, ambos observaban el paisaje sumidos en la más profunda y tranquila felicidad.
-Es bueno volver a estar en casa…- suspiró ella emocionada- volver a estar contigo- le dijo volteando a él.- Fueron demasiados los días que tuve que contar para volver a verte- se lamentó con una sonrisa.
-Te amo Elena- susurró él en su oído.
-Te amo Damon- le respondió ella.
Y con un suave beso se demostraron la verdad escondida en aquellas hermosas palabras. Todo quedó olvidado, las mentiras, los engaños, las tristezas y dolores, la separación. Ya no había bandos, no había peligros y no importaba quien salvó a quien. Sólo importaba el hecho de que estaban juntos y eran libres para amarse por el resto de sus días.
Lamento la tardanza! la universidad me consume! jajaja.. espero que hayan disfrutado el final! les dejo también el epílogo! :)
