En el desayuno al día siguiente Twilight estaba apoyada en el cuerpo de Trixie mientras esta comía, parecía seria y pensativa, así que Trixie la dejaba tranquila a excepción de unas cuantas ocasiones en que le sacaba una corta sonrisa acariciando su cabeza o con un beso en la mejilla.

-¿Trixie? – "¿Mmm?" – hipotéticamente, si pudieras volver el tiempo ¿Lo harías? – preguntó Twilight, Trixie se giró y la quedó mirando pensativa.

-La verdad nunca había pensado en eso… - dijo sobándose el mentón mientras miraba hacia arriba – no, la verdad no, no creo que lo hiciera, sería una negación ¿O no?

-Supongo… Pero si pudieras ir y… Despedirte bien de tus pares ¿Lo harías?

-Sin pensarlo un segundo – dijo Trixie de inmediato, no notó como Twilight se encogía sobre si misma – como te dije, es lo único de lo que realmente me arrepiento – Twilight tragó nerviosa.

-Si, supongo que tampoco te hubiera gustado pasar por todo lo demás…

-No, solo lo de mis padres, claro que cambiaría todo lo demás, pero siento que no estaría bien cambiar todo por lo que he pensado- dijo pensativa - ¿Y de donde sale todo esto? Ya te dije que estoy bien Twilight – Trixie abrazó a Twilight con un casco – no le veo sentido a pensar en eso.

-Solo es curiosidad – dijo Twilight que sentía pesado el brazo de Trixie – claro que si pudieras volver a disculparte, cambiaría todo lo demás desde ese momento… - dijo tanteando Twilight.

Trixie se sumió en sus pensamientos.

-Si… tendría que ser así, no me agrada la idea de cambiar algo, pero siento que por mis padres lo haría – Trixie dijo con seguridad, ni siquiera pensando en una posibilidad real de que sucediera – se lo debo a ellos.

-Entiendo – dijo Twilight cerrando los ojos y quedándose en silencio.

-¿Estás bien Twilight, a que venía eso? – preguntó Trixie.

-No, nada, no te preocupes – dijo Twilight – tu ve a trabajar, estás llegando tarde – dijo palmeando el casco de Trixie.

-Cierto, pero tengo algo que hacer antes de irme – dijo Trixie, giro cuidadosamente el rostro de Twilight con su casco libre, dándole suaves besos a lo largo del rostro, hasta que llegó a sus labios y la besó, sus labios se juntaron muchas veces, dejando el típico sonido resonar hasta llenar la habitación, suave, cariñoso, poco más que una caricia – me voy a trabajar Twilight.

-Vaya, tenga cuidado – dijo Twilight cerrando los ojos, su expresión era tan calma que Trixie no supo que decir, simplemente besó su cabeza y se separó de ella, tomó su abrigo y se alejó hacia la puerta.

-Hasta luego Twilight, te amo – susurró saliendo de la biblioteca.

Una vez había salido Twilight se quedó en la misma posición, paralizada con los cascos juntos, si alguien se hubiera acercado lo suficiente, se hubiera dado cuenta del leve temblor, muy leve, que recorría su cuerpo.

Rato después Spike llegaba de su ejercicio diario, encontrando a Twilight todavía a la mesa.

-Twilight… ¿Twilight, pasa algo? – preguntó Spike acercándose a la yegua y poniendo una garra en su hombro.

-Spike, toma nota por favor – dijo Twilight, hace un tiempo no hacía eso, Spike se acercó a los estantes y tomó la pluma y el pergamino con el ceño fruncido.

"Querida Princesa Celestia.

Junto con saludarla, quisiera hacerle una petición, la he estado informando de mi progreso con las pociones, lamento si la lectura ha sido aburrida, ya que esa es la magia que peor domino, sin embargo, ahora mismo estoy a puertas de un avance sustancial, que considero valioso para Equestria, por eso pido que confíe en mi como su antigua protegida y princesa de Equestria, con ayuda de Spike voy a enviar dos frascos de una fórmula nueva, esta fórmula es capaz de almacenar grades cantidades de magia, para ser usadas luego, de esa forma el poder de los más poderosos unicornios a alicornios puede ser canalizado y usado sin necesidad de la presciencia del poni en cuestión, solo tiene que usar su magia en el frasco y este se va a cargar automáticamente, espero con ansia su respuesta,

Siempre suya, Princesa Twilight Sparkle.

Mientras Trixie trabajaba animadamente en la granja, una figura extraña se adentraba en Poniville, una figura más alta que el poni promedio, cubierta de una gran capa, incluso exagerada para esa época del año, cubriendo la figura de cascos a cabeza, caminaba por las calles con una gran sonrisa en el rostro, sonrisa que sin embargo nadie alcanzaba a ver.

Había viajado un buen tiempo para alcanzar el lugar, y habían pasado muchos años, esperar un poco más y no arruinar la experiencia con un estomago vacía valía la pena, además, la espera solo endulza el premio.

La figura se sentó en Clovers café frente a las miradas de los extrañados ponis, se detuvo a mirar la carta unos segundos, definitivamente era una carta basada en la gastronomía de Canterlot, esperaba que tuviera un toque campirano…

-Buenas tardes ¿Ya decidió que va a querer? – preguntó una yegua verde al lado de la figura extraña.

-Sí, no me decido, así que trae unas tres tazas de café, y todos los pasteles que usen ingredientes frescos de las cercanías – dijo cerrando la carta.

-Lo más fresco es hecho con manzanas y zanahorias – dijo la yegua dubitativa – pero esos son como diez postres…

-Adelante, tengo tiempo, además de mucha hambre – dijo la figura dejando una buena cantidad de monedas en la mesa.

-Okey – dijo la yegua anonadada, alejándose lentamente.

No es común que un poni se tropiece, pero de vez en cuando un poni terrestre tiene que levantarse en dos patas, especialmente mientras trabaja, la yegua se levantó intentando acomodar la bandeja, para pisar un charco que casualmente estaba en el lugar.

-¡Waa! – gritó la yegua cayendo de espaldas, al segundo sintió que algo, algo muy firme sostenía su espalda, tan firme y rápido que alcanzó a equilibrar la bandeja en su casco, miró hacia atrás y la figura la sostenía con un solo casco, como si fuera una pluma – Gracias.

-No hay de que – dijo la figura, sentándose de nuevo, la capa, se dio cuenta la yegua, no era tan gruesa, era el cuerpo de la figura lo grueso, fornido pero elegante.

Comió todo lo que le pusieron en la mesa rápidamente, pero impecable, sin desparramar ninguna miga nimanchar nada, junto con cuatro tazas de café negro y cargado.

Trixie volvió de la granja incluso más descansada que el día anterior.

Trotaba encantada, a su lado derecho pasaban unos cuantos ponis en miniatura, todavía le sorprendía lo poderosa que se había vuelto la ilusión, y su naturaleza también era extraña, eran demasiado sólidos, demasiado opacos, con demasiada textura, demasiado reales, los ponis volteaban a mirar la encantadora ilusión.

Llegó a la biblioteca a tiempo de ver a Twilight levitando dos grandes frascos que tenían un brillo dorado intenso, como si guardaran unos cuantos rayos de Sol.

-Wow, ¿qué demonios es eso? – preguntó Trixie hipnotizada, Twilight se giró y la vio con una sonrisa desganada.

-Son… parte de un experimento, los voy a guardar en mi habitación, son delicados.

-¿Spike y Humming?

-Spike está fuera, Humming está abajo todavía – respondió Twilight - ¿Cómo te fue hoy?

-Mejor que ayer – dijo Trixie haciendo aparecer un Twilight en miniatura – y mira mis ilusiones.

Twilight se acercó lentamente a la miniatura, era una versión tierna de ella, como una niña… se parecía bastante a ella misma de niña, saltaba sonriendo y bailando, menando las caderas.

-Trixie, para con eso – dijo Twilight riendo sonrojada, hasta que vio aparecer una segundo ilusión, una pequeña Trixie, tan tierna como la otra, que se empezó a abrazar y acurrucar con la pequeña Twilight - Trixie, eso es vergonzoso – dijo Twilight con una sonrisa avergonzada, la pequeña Trixie miró a la pequeña Twilight y se abalanzó encima de ella con un apasionado beso - ¡Trixie!

-Okey, okey, lo siento – rio Trixie separando a las pequeñas, pero dejándolas abrazadas por los hombros, de todas formas la pequeña Trixie a Twilight se le antojaba conocida, tenía un sentimiento de descubrimiento que no lograba atrapar o relacionar con nada.

-¿Así eras de niña? – preguntó Twilight acercándose a la pequeña, Trixie no respondió, pero la figurita asintió energéticamente con una gran sonrisa – que adorable eras - agregó Twilight riendo.

-¿O sea que ya no lo soy? – preguntó Trixie.

-No – respondió Twilight de inmediato solo para que Trixie se molestara, escuchó pasos detrás suyo y las figuras desvanecerse, se giró.

-¿Ni siquiera un poco? – preguntó Trixie sentada en el suelo, alargando sus cascos hacia delante mientras pedía con ellos a que Twilight se acercara.

-Tal vez un poco – dijo Twilight acercándose, Trixie la abrazó por el cuello y apoyó su cabeza contra el hombro de Twilight, la alicornio estaba esperando que Trixie intentara hacer algo más, pero ella solo se acurrucó contra ella.

-Hueles a libro viejo y pergamino, a hierba de verano – dijo Trixie – me encanta como hueles.

-Trixie – susurró Twilight, abrazó a Trixie con un casco, tenía que tomar algo de distancia si quería llevar a cabo lo de la poción… si es que lo hacía, tenía el ceño fruncido cuando la interrumpieron.

-¡Señorita Trixie! Parece que la ilumina a fortuna al fin – se escuchó la voz de Humming que subía las escaleras.

-Como nunca – respondió la yegua sin salir del abrazo.

-A todo esto – dijo Twilight rompiendo el abrazo de golpe – tengo que ir con Fluttershy y Humming al bosque, mejor ahora mismo, ya es bastante peligroso más tarde.

-Okey… - dijo Trixie levantándose de mala gana – ¿pero no saliste hace poco?

-Voy a necesitar muchos ingredientes mañana – dijo Twilight con una mirada triste.

-¿Estás bien?

-Sí, perfectamente.

-Bien, pero tengo algo que hablarte… en privado – dijo Trixie mirando de reojo a Humming.

-Yo me voy adelantando – dijo el unicornio luego de entornar la mirada, salió por la puerta trotando.

-Bien Trixie ¿Qué tienes que decirme?

-No mucho – Trixie la abrazó de nuevo – cuídate – le dijo al oído.

-Con ellos dos voy a estar bien – dijo Twilight – no te preocupes.

-Casi me muero con esos malditos lobos – dijo Trixie – no me va a dejar de dar nervio.

Twilight la miró con ternura, la besó en la cabeza, el aroma de Trixie la golpeó, era una aroma fresco pero dulce, apretó los dientes de nuevo.

-Vuelvo en un rato.

Twilight salió por la puerta sin dejar de mirar a Trixie.

-Okey princesa – dijo Humming una vez caminaban lado a lado hacia la casa de Fluttershy – también me interesa la pregunta de la señorita Trixie, tenemos todavía bastantes ingredientes, al menos para lo que sigue en su planeación de trabajo.

-Es para un proyecto propio – dijo secamente Twilight.

-Al igual que los frascos de la Princesa Celestia, he de suponer, los mismos que la asustaron cuando Spike apareció con ellos en el sótano antes de salir, supongo que nadie debía verlos.

-Exacto, no se supone que los viera, por favor, dejémoslo hasta ahí – dijo Twilight mirando hacia otro lado.

-Bien, yo me callo – dijo Humming, y siguieron así hasta que llegaron a la casa de Fluttershy.

La pegaso salió y cuando los vio se sonrojó un poco.

-Ho… hola chicos.

-Hola Fluttershy, ah, y Humming no me gusta, nunca me ha gustado – dijo Twilight – ahora apresurémonos, no es seguro de noche – Twilight estaba seca y cortante como nunca, la siguieron una cohibida Fluttershy y un pensativo Humming.

-Como suponía, la boutique es lo más fácil de encontrar – dijo la figura al frente de la casa de Rarity, tocó la puerta con tres poderosos golpes, luego de un minuto sin respuesta volvió a tocar.

-¡Voy! – Escuchó una voz aguda desde dentro, la puerta se abrió y apareció una potrilla y un dragón, perfecto, quería tener algunos acompañantes hacia la biblioteca, era lo mejor, para templar el ambiente, la potrilla miró a la figura algo nerviosa - ¿Necesita algo?

-¿Es este el Carrousel Boutique?

-El mismo.

-Me gustaría que alguien me guiara a la biblioteca, tengo asuntos con alguien ahí – dijo la figura con tono amable.

-Podemos darle indicaciones, no es tan difícil de encontrar.

-Oh, pero realmente adoraría que alguien me guiara, prefiero llegar directamente, tengo prisa.

-Bien, pero yo voy también – dijo el dragón interrumpiendo y poniéndose por delante, la potrilla sonrió mirando al protector dragón, demonios, pensó la figura levantando una ceja, Equestria había cambiado realmente.

-Adelante, gracias por la ayuda – dijo la figura.

-¿Quieres ducharte conmigo Reitu? – Preguntó Trixie al lagarto que estaba encima de su cabeza, el lagarto asintió de inmediato – vamos, después de practicar siempre apesto.

Trixie tenía la biblioteca para ella sola, era algo inusual, se sentía algo sola… solo podía sentirse sola en esa biblioteca, no era lo mismo sin Twilight dentro.

Trixie salió del baño ya seca, estaba pensando en leer un rato, hasta que sintió unos potentes golpes en la puerta, cuando fue a abrir se encontró con una gran figura con una capucha, Spike y Sweetie estaban detrás de la figura.

-Trixie, esta poni apareció en la boutique, dijo que quería venir a la biblioteca… - Spike se calló cuando sin invitación, la figura entró y se puso a observar todo el lugar.

-¿Si? Quieres algo con la princesa – preguntó Trixie mirando a la figura de reojo, la figura se dio vuelta y la miró por debajo de la tela en silencio, Trixie podía sentir su sonrisa, se fijo y vio un detalle naranja intenso debajo de la capucha, Trixie abrió los ojos con incredulidad, una sonrisa por la tontería que había pensado.

-¿No me reconoces Trixie? – preguntó la figura, Trixie quedó boquiabierta – no me sorprendería, me abandonaste y te largaste sin mirar atrás, tal vez no duré en tu memoria más de tres días – la voz era bromista, Trixie tragó con fuerza, la capucha levitó con fuerza dejando al descubierto a la gran yegua debajo, naranja intenso, alta y más fornida que nunca - ¿Te olvidaste de tu antigua novia?

-Sunset – dijo Trixie anonadada en una voz baja en incrédula, retrocedió un paso, no podía crerlo – joder ¿En serio?

-Muy en serio – dijo la yegua - ¿Todavía me odias?

-Nunca te odie, simplemente no podía aguantar más vivir en Canterlot… o recordarlo – dijo Trixie confundida agitando la cabeza.

-Bien – dijo Sunset, antes de que Trixie pudiera reaccionar, la yegua se adelantó y le plató un beso más que apasionado, un beso tórrido y lujurioso, Trixie abrió todavía más los ojos, Sunset la apretó contra si muy dominantemente con un casco, Trixie se sentía extraña, no es que su beso fuera malo, era tan buena como siempre, pero se sentía incómoda, probablemente por Twilight, un beso en cualquier otra circunstancia hubiera sido solo eso, un beso.

Sunset terminó antes de que Trixie pudiera reaccionar.

-Eso fue para desquitarme, he esperado más de seis años para desquitarme – rio Sunset, a Trixie le recordaba a su tío Journe, más ahora que nunca, cosa que no ayudaba con sus nervios.

-Sunset ¿Qué haces aquí? – Preguntó Trixie tratando de salir de su parálisis - ¿Cómo coño es que luego de tanto te apareces como si nada en la puerta?

-Eso es una conversación muy larga, conversación por la que estoy aquí – dijo Sunset.

-Okey, bien, conversemos – dijo Trixie, pero se puso nerviosa pensando en Twilight – vamos a mi habitación- dijo apuntando a la puerta – Spike, Sweetie, no le digan de esto a nadie, por favor – dijo Trixie acelerada.

-Se que no son pareja, pero no me parece – dijo Spike – ayer mismo te vi con Twilight.

-No es lo que piensas – dijo Trixie, Spike alzó una ceja.

-¿Segura?

-¡Ella me robó el beso!

-Y ahora te encierras con ella…

-Es mi primera amiga y… quiero escucharla, por favor Spike – Spike miró a Sweetie y ella asintió, pero el dragón no parecía convencido.

-Bien, yo no me meto – dijo Spike – voy a mi pieza con Sweetie, y luego voy a la boutique, no hemos visto nada, pero si intentas irte a dos bandas voy a hablar.

-No voy a intentar eso – dijo Trixie – en serio.

-Voy a confiar en ti.

Durante el intercambio de palabras Sunset se había quedado sonriendo mirando a ambos como en un partido de tenis.

-Gracias Spike el dragón – dijo Sunset – héroe del Reino de Cristal, invitado común a las negociaciones con los dragones foráneos, razón por la que Trixie no entró en la academia de magia – Sunset sonreía frente a la mirada de sorpresa de Spike.

-¿Qué quieres decir con eso? – preguntó el dragón.

-Calla Sunset, nadie necesita oír eso.

-Pero yo quiero decirlo – dijo Sunset – luego de que la sabotearan dos meses, y luego de que casi todos los profesores la disminuyeran, todavía podía entrar, eso si tu no hubieses nacido justo antes del examen de Trixie y nadie tomara en cuenta su holograma, que hizo con nueve años.

-Eso es mierda – dijo Spike, Sweetie se sorprendió con las palabras de Spike, el dragón miraba a Trixie con una ceja en alto - ¿Lo es cierto?

-No… - dijo Trixie negando con la cabeza - quedé entre los diez primeros de la lista de espera – Trixie se fijó en Sunset - ¡Y no había razón para decirlo! Joder Sunset, no me digas que vienes a dar problemas – Spike empezó a abrir la boca para habar pero se quedó callado, viéndose algo furioso con las palabras de Sunset.

-Solo quería decir que no son pareja, si quisiera meterme con Trixie lo haría, que no digo que lo vaya a hacer – dijo Sunset – dragón, Spike, por favor, discutir esto es realmente infantil – Spike la miró un segundo sacudiendo la cabeza, todavía parecía muy molesto por lo de la academia.

-Mejor me voy de inmediato – dijo Spike levantando las garras – simplemente no le mientas a Twilight.

-No lo planeo – dijo Trixie, Spike salió golpeando la puerta.

-Tiene su temperamento – dijo Sunset asintiendo – me gusta.

-Hablar de eso fue infantil.

-Déjame un segundo, ser una diplomática es realmente agotador, no puedo dejarme llevar – dijo Sunset.

-¿O sea que al final seguiste los pasos de tu padre? – dijo Trixie levantando una ceja.

-Sí, aunque incluso controlándome soy la revoltosa lesbiana del lugar – dijo Sunset.

-Tiene que estar orgulloso.

-Tal vez lo sabría si no le hubiera dado un ataque al corazón… Trixie cerró los ojos arrepentida de inmediato - Era bastante más anciano de lo que la gente pensaba, aún así, cincuenta y nueve no es una larga vida – Trixie se quedó un segundo mirando la expresión dura de Sunset, luego se golpeó el rostro con fuerza.

-Dioses Sunset, lo siento, no sabía, no quería hacerte sentir mal…

-No te preocupes – dijo Sunset – vivió feliz, murió con su familia, y además no sabías… Si te interesa, el siempre quiso que volviéramos a vernos, no le quitaba el sueño exactamente, pero mis padres nunca te olvidaron, mi madre va a estar feliz de que te haya encontrado…

-Sunset – Trixie se interrumpió, todavía no absorbía a Sunset de pie delante de ella, era irreal, pero ahí estaba, más confiada que de costumbre, más grande, pero la misma Sunset que amó de niña, la que fue su única y mejor amiga… Cuando la veía parecía poder elegir, elegir recordar lo malo, como había sido siempre, o recordar lo bueno, como cuando la consoló en el zoo, o cuando le lanzó huevos a la casa de Witchcraft, o cuando se amaban de noche… solo quedaba una cosa por hacer, se acercó a ella, Sunset la miró con una ceja en alto, Trixie se levantó en dos patas y la abrazó con fuerza.

-Fue una estupidez haberme ido así – dijo Trixie – pero era joven y dolía mucho…

-Entiendo, yo no te guardé rencor… Bueno, no después de un tiempo al menos – dijo Sunset respondiéndole el abrazo – te extrañé mucho cuando te fuiste, me sentía tan culpable… solo fui a tu casa luego de un par de semanas, entonces ya estaba arrendada… Lloré mucho.

-Yo también – susurró Trixie – estaba convencida de que iba a ser cada vez peor, y extrañaba a Journe, a Fairy y a ti… No podía estar más ahí en Canterlot ¡Ni siquiera aguantaba la idea de ver el frontis de la academia!

-¿Qué pasó con Journe? Supe lo de tus padres, lo siento mucho por cierto, eran grandes ponis – dijo Sunset – mi familia entera se apenó con la noticia.

-Journe no ha vuelto…

-Oh, joder, realmente era un gran semental, admiraba a ese tipo – dijo Sunset – hasta cierto punto creo que he intentado ser como el.

Era terrible, era una cascada gigantesca, era un martillo brutal que venía a destrozar la presa que Trixie tenía para que sus emociones pasaran lentamente, era un brutalidad contra todos sus escudos, era el pasado que venía a buscarla, que rompía sus defensas como una puñalada en la espalda, antes de darse cuenta, Trixie estaba temblando y sollozando, no podía controlarse, el destino le había hecho un ataque a traición, parecía que la obligaran a sentir.

-Trixie ¿Trixie, estás bien? – preguntó Sunset preocupada, nunca había visto así a la yegua, la vez que la vio más quebrada era en el zoológico, o cuando rompieron, y no se veía tan grave.

-Lo siento… - dijo Trixie entrecortadamente – Los… los olvidé a propósito, a mis padres, a ti, a Journe, a Fairy, a Monica y los chicos, los escondí porque me dolía mucho, los extrañaba tanto… – Trixie intentó limpiarse los ojos pero seguían cayendo gordas lágrimas –fue tan horrible… tan malo, tenía tanta vergüenza, los escondí… No quería recordarlos, los extrañé, te extrañé… Te entrañé mucho, pero… ¡Ni siquiera ame había dado cuenta hasta ahora! – Trixie quebró y empezó un llanto desbocado, sin frenos de ningún tipo.

Sunset se abalanzó y acunó a Trixie entre sus brazos.

-Lo siento Trixie… me demoré mucho, pero te busqué, cuando te fuiste de la casa de tus padres… Llegué un mes después de que te fueras, luego envié cartas, no sé si llegaron, un par de veces creí encontrarte en un pueblo, pero no aparecías, me decían que acababas de partir, estabas perdida en el mapa… Me demoré en madurar, pero me di cuenta de que sigues siendo la mejor amiga que jamás he conocido, por eso vine aquí – Sunset miró el rostro compungido de Trixie, en el vio la dureza de siempre, pero una dureza de otro tipo, estaba más plena, más feliz, más armada – porque jamás pude olvidar a la niña errante, la mejor ilusionista de Equestria.

-Dioses, estos últimos años han sido un torbellino de… ¡De pura mierda! – dijo Trixie – Oh, dioses, ni siquiera me quiero detener a ver atrás para saber que tan mierda, no quería que me miraran así… Te vi dos veces en mis viajes, huí de inmediato – Trixie negó con la cabeza- hubiera muerto antes de dejar que me vieras así.

-No quiero ni imaginarme todo – dijo Sunset – pero al parecer la princesa te ha sentado de maravilla – Trixie alzó la mirada con una sonrisa.

-Twilight ha sido fantástica – dijo Trixie.

-Y la amas – Trixie dudó mirando hacia un lado – No mientas, mira, cuando te tenía que consolar tuve que aprender a leerte la mente, se que la amas.

-… La amo mucho – dijo Trixie asintiendo – muchísimo…

-Me alegro – dijo Sunset, aunque muy lejano, algo de celos se podían ver, de esos que siempre se sienten por alguien que se ha amado mucho, no importa el tiempo o los demás ponis entremedio, a veces es imposible evitar los celos.

-¿Y tú, que contigo?

-Oh, he tenido un par de relaciones, pero no demasiado serias, voy a seguir buscando a mi media naranja, parece que a esta ya la cosecharon.

-Todavía no me ha dicho que si – dijo Trixie.

-Como sea, si no te sale bien, puedes buscarme, no voy a rechazar a un flanco tan bello como ese – se quedaron mirando unos segundos y luego las dos comenzaron a reír a carcajadas.

-A todo, esto, vamos a mi pieza, no quiero que Twilight nos vea… sería incómodo – dijo Trixie golpeando sus cascos.

-Tienes miedo de que yo lo arruine, lo sé – dijo Sunset – te sigo.

Se encaminaron a la habitación de Trixie, lo que conversaron entre ellas, de forma amistosa, fue en voz baja por el abrazo, tan baja que la sombra de leve tono lavanda en la ventana no pudo escucharlo, solo las vio enfilar a la habitación, no era suficiente para hacerla desconfiar, pero si había otra cosa.

Ahora recordaba, pensó Twilight apoyándose en la pared de la biblioteca con la espalda, descolgándose lentamente hasta el suelo, ahora recordaba a Griseilda… Dijo que se llamaba Griseilda, la niña que le consejo en el examen era Trixie… dijo que se llamaba Griseilda, Trixie la recordaba, Trixie le dijo que la había amado desde la primera vez… y estaba con otra pequeña naranja, y ella, Twilight era una antisocial… Trixie un pequeña feliz y amable, encantadora, pensó Twilight con una sonrisa… Una niña que tuvo que sufrir tanto, una niña que no entró a la academia porque a ella se le ocurrió invocar a un dragón ¿Por qué no podía haber invocado a Spike al último? Hubiera sido compañera de Trixie… Le era imposible arrepentirse de Spike, siquiera pensar en arrepentirse, era una encantadora niña, que se convirtió en una joven a la que era muy fácil amar.

No podía aguantar recordar a la pequeña, verla feliz diciendo que era Griseilda, la de la leyenda, recordarla sonrojándose cuando le hablaba, y saber que había estado años siendo atormentada, que ella había sido parte de ese dolor, que la había dejado fuera de la academia, que le había roto el sueño, Twilight temblaba sujetándose los brazos en la noche fuera de la biblioteca, apoyada contra una de las paredes.

Trixie estaba nerviosa por si Twilight llamaba, no lo hizo, conversó con Sunset hasta tarde, luego se teletransportó fuera, prometieron mantener el contacto.

Twilight no pudo dormir, se quedó en el sótano trabajando en la poción, mientras más aceptaba que amaba a Trixie, más quería enviarla al pasado, trabajó derramando lágrimas.

-Trixie, te… - Twilight se paró, pero ya no había una barrera suficiente, había pasado, el miedo había sido muy débil contra el sentimiento, la duda y el qué dirán también – te amo – susurró – y te voy a enviar al pasado, y nadie te va a tirar jamás fruta, nadie te va a hacer daño, vas a ser feliz, vas a despedirte de tus padres, vas disculparte con Sunset, ningún timberwolf asqueroso te va a morder, voy a salvarte de eso, porque te amo…

¡Si! Ojalá les guste este cap, porque me encantó como quedó, lo amé, corto, voy a subir ahora este porque tengo ansias, no puedo esperar hasta tener dos días, solo tegno algo más que decir ¡Sufrid! XD Los amo lectores.