Para efectos del fic, la batalla contra Tirek SI sucedió, pero no, la biblioteca no se destruyó, y no, Twilight no es de golpe un personaje diferente… Eso, además, así planee los demás fics del mismo universo.
Al día siguiente Trixie no recordaba demasiado del día anterior, simplemente imágenes y conceptos aislados, lo que si recordaba era que Twilight le había dicho que iba a volver a ver a sus padres, y lo alegre que se hubiera sentido, al momento la invadió un terrible nervio, se levantó de golpe de la cama.
-"¡Voy a ver a mis padres!" pensó con la mandíbula caída "¡Joder, voy a ver a mis pares!" Saltó de la cama hiperventilando.
-Entonces, hoy vas a hacerlo todo – dijo Spike en el salón - ¿Todavía estás segur a Twilight?
-Si, voy a hacerlo Spike – dijo Twilight – hoy…. Ve a quedarte a casa de Sweetie ¿Okey? Intenta pasarlo bien…
-Nos empezamos a gustar antes de la fiesta Twilight, si no soy capaz de encontrar una forma sin eso, entonces igual no vale la pena – Spike se dio vuelta hacia la puerta, Twilight lo miró sorprendida por sus palabras – hasta luego, cuídate… y eso va en serio, esta debe ser la vez que te veo másdesorientada.
-Hasta luego Spike – dijo Twilight despidiendo al dragón.
Una vez había salido una temblorosa Trixie salió de su habitación.
-Twilight, me siento mal – dijo Trixie acercándose a Twilight, esta la miró fijamente, todavía estaba algo herida, pero no podía evitar mirarla con cariño – tengo nauseas…
-¿Algo que comiste? – Preguntó Twilight acercándose y poniéndole un casco en la frente – no tienes fiebre…
-No, son nervios – dijo Trixie – ayer estaba grogui, pero ahora que estoy más consiente… tengo mucho nervio de ver a mis padres – dijo mordiéndose un casco.
-Es natural – dijo Twilight – ayer me sorprendió que no te pasara nada…
-¡Ayer apenas y podía tenerme en pie! – Dijo Trixie - ¿Qué se supone que les voy a decir, que he sido una vergüenza desde que murieron? Dioses, no voy a hacer más que decepcionarlos – Trixie caminaba de arria abajo nerviosa, seguía cansada, pero no a un punto que la detuviera, no iba a correr en un par de semanas, eso seguro.
-Probablemente les hiera saber que te ha pasado, pero por eso mismo vas a hacerlo ¿Cierto? – Dijo Twilight, Trixie la miró y asintió, Twilight se derritió inevitablemente frente a la mirada desvalida de Trixie, con un suspiro y una sonrisa se acercó y apretó el rostro de la yegua azul contra su pecho – todo va a salir bien, tiene que salir bien, son tus padres, te aman y lo sabes.
-Okey… - dijo respirando profundo Trixie - si, tienes razón, no creo que me vayan a rechazar, probablemente no…
Twilight apenas daba crédito, Trixie ni siquiera confiaba en el encuentro con sus padres, realmente necesitaba cerrar heridas…. Bueno, en unas cuantas horas ya no iba a necesitarlo.
-Espera ¡Apple Jack! – Dijo Trixie – se podría molestar.
-Le dije a Spike que le dijera que teníamos un asunto urgente, además, por tu accidente con las pociones no puedes hacer mucha magia – dijo Twilight – tu despreocúpate y desayuna, salimos en un rato.
-Solo espero no vomitar – dijo Trixie – ni desmayarme o algo cuando los vea…
-Son tus padres Trixie, ahora estás nerviosa, pero cuando los veas va a estar bien – dijo Twilight – perdón… Por no enviarte más atrás, hasta Journe y Fairy, pero eso ya es demasiado peligroso – Twilight dudó – aunque tal vez…
-No Twilight, eso está bien – dijo Trixie – es mejor no tomar tantos riesgos, además, no es como si fueran a volver, y ya me despedí de Journe y Fairy, solo quiero ver a mis padres.
-Entiendo – dijo Twilight – yo voy al sótano a empacar y arreglar todo….
-Twilight – dijo Trixie acercándose a Twilight – en serio esto es demasiado, ayer me parecía mucho, pero es más de lo que podría pedir, es más de lo que cualquiera esperaría – Trixie se trabó con las palabras – Yo… No entiendo… No se porque estás haciendo tanto por mi, pero gracias, en serio, no puedo agradecerte suficiente.
Twilight no respondió, simplemente sonrió, asintió y bajó al sótano.
Trixie siguió nerviosa pensando en que demonios iba a pasar, planeando su saludo y en que iba a decirles, y que iba a guardarse para sí… No quería que sus padres supieran como había estado viviendo esos últimos años.
Por momentos pensaba en no volver, pero el cariño por sus padres y el recuerdo de recibir esa maldita carta del abogado… Era demasiado como para ignorarlo, en otros planeaba una historia diferente para decirles, en otros momentos se resignaba a decirles todo, y en los momentos en que realmente era capaz de captar la magnitud del plan le temblaban las piernas y tenía que dejar de pensar unos segundos.
-Trixie, estamos listas – dijo Twilight subiendo las escaleras con un equipo completo flotando alrededor – el tren no se va a demorar mucho más en llegar.
Trixie se dio vuelta, llegaba el momento de partir, parecía que hubiese pasado un segundo, la miró vacilante y asintió, saliendo de la biblioteca.
Caminaron en silencio hasta la estación, Trixie repasando en su mente y Twilight manteniendo la compostura, mirando de frente.
-A Manehatan entonces- dijo Trixie al frente del tren que llegaba a la estación - ¿Cuándo compraste los pasajes?
-Ayer pedí un cuarto directamente a la estación – dijo Twilight – algunos de los beneficios de ser princesa, es una de las pocas veces que los uso…
Trixie asintió agradecida y tragando avanzó hacia el vagón que tenían para ellas dos.
Seguramente les habían conseguido a prisa un tren más elegante, en vez de las camas a ambos lados del pasillo principal, había un pasillo con habitaciones cerradas a los lados, apenas entraron en el suyo Trixie se sentó en una de las camas y comenzó a balbucear para sí misma.
-¿Estás bien? – preguntó escueta Twilight sentando al frente de Trixie.
-Estoy pensando en qué demonios voy a hacer – dijo Trixie – realmente, un día no es suficiente para saberlo.
-Simplemente diles lo que tengas que decir – dijo Twilight- es tan simple como eso – Twilight parecía algo fría, miraba por la ventana con una expresión desganada, Trixie pensó que era por estarse tomando la molestia de hacer eso por ella, de todas formas, era maravilloso de su parte… Normalmente habría empezado a acosarla, pero ahora estaba demasiado nerviosa con lo que tenía por delante, su mente siguió trabajando a toda velocidad por entre las diferentes posibilidades, hasta que en un momento su mente se negó a ir al mismo ritmo.
Bostezó contra su voluntad, se sentía algo culpable de estar cansada, no podía dormir, tenía que resolver que iba a hacer.
-Trixie, cálmate – dijo Twilight, no se había dado cuenta de cuando, pero se había sentado a su lado – sé que es algo my grande, pero son tus padres, simplemente ve y diles todo – Twilight puso un casco en su hombro – por lo que me has contado nada podría salir mal.
Trixie se volteó y sonrió al verla.
-Por años me he avergonzado de cómo los traté, no es fácil olvidarse de eso – dijo Trixie.
-Como sea, tienes que calmarte, solo tienes esta oportunidad, respira y todo va a salir natural.
-Okey, gracias Twilight, tienes razón, tengo que calmarme… e intentar no agotarme antes de llegar – Trixie cerró los ojos y empezó a respirar lento y profundo, apretó los dientes cuando su cabeza se negaba a dejar el asunto por la paz, hasta que Twilight tomó su cabeza y la apoyó en sus piernas de golpe.
-Cierra los ojos, respira profundo y cálmate – dijo Twilight casi ordenándole – ahora.
-Me gusta cuando te portas así – dijo Trixie con una sonrisa – te vez sexy.
-No… No es cierto – titubeó Twilight.
-Claro que si – dijo Trixie todavía con una sonrisa algo burlesca, luego se estiró suavemente y cerró los ojos – te voy a hacer caso – besó tiernamente la panza de Twilight y se obligó a un estado de inmovilidad y sin pensamiento, en duerme vela, Twilight sonrió con amargura con el beso y empezó a acariciar la melena de la yegua, apenas y intercambiaron comentarios aislados en el primer momento del viaje.
Trixie se dio cuenta de que no servía de nada intentar planear el viaje, saliera como saliera, tenía que intentarlo, y las cosas iban a salir como el destino lo dispusiera, aún así, el nervio se empezó a acumular dentro de ella, simplemente lo dejó crecer, no tenía nada más que hacer, en las piernas de Twilight, se fue quedando cada vez más quieta y tensa, Twilight no dejó de acariciarla en las horas hasta Manehatan, el tren avanzaba con rapidez para la princesa.
Trixie tenía los ojos completamente abiertos, mirando hacia el frente en todo momento, Twilight no alcanzaba a notarlo, hasta que llegando a Manehatan, Trixie tuvo un fuerte escalofrío.
La yegua se levantó de golpe del asiento.
-Creía que estabas durmiendo – dijo Twilight sintiendo sus cascos vacíos.
-Ojala pudiera – dijo Trixie – como sea, ya solo puedo seguir, vamos, te llevo a mi casa.
Twilight levitaba todo lo necesario mientras Trixie iba al frente, adentrándose más y más en las calles humildes de Manehatan, el Sol que se acercaba a mediodía dejaba ver entre la suave neblina que terminaba de amargar su ánimo, Trixie no hablaba, solo seguía adelante, y Twilight no sabía si mantenerse a su lado y tener que ver el rostro de acero de Trixie, o quedarse detrás de ella y ver como se alejaba cada vez más.
Trixie solo estaba concentrada en congelar su línea de pensamiento llena de pánico, sabía que si las cosas funcionaban iba a tranquilizarse, lo demás solo eran las pesadillas molestas que intentaban torturarla, eran una mentira ¿Cómo iba a ser posible que la rechazaran, que no le hicieran caso? ¿porque, porque nunca la habían querido? Esas eran idioteces, sombras sin sentido, pero que su mente creaba a cada momento, simplemente paraliza tu pensamiento, sigue caminando, nada más, ni siquiera hables…
En un momento pasaron cerca de un pequeño parque, Twilight estaba nerviosa por el silencio de Trixie, es cierto que los pequeños cambios… Pequeños al menos en los demás casos, podían darse en 24 horas, pero tal vez una vez se transportara, ese iba a ser el último segundo que se vieran…
-Aquí – dijo Trixie deteniéndose frente a una construcción que se veía nueva – se supone que aquí estaba…
El antiguo sitio de casitas de madera había desaparecido, donde antes había grandes terrenos libres y espacio verde ahora estaba un conjunto de casas pegadas entre ellas.
-Al menos el parquecito sigue aquí… – dijo Trixie.
-¿Tienes recuerdo con él?
-No… - dijo Trixie negando - aquí apenas y salía fuera de Mónica… tendría que haberte hablado más de ella…
-Está bien, me dijiste más de lo que podía pedir – Twilight y Trixie se miraban nerviosas, por diferentes razones - ¿Algún callejón que siga en el mismo lugar?
-Por aquí – dijo Trixie, pero ya no aguantaba, empezó a trotar hacia el sitio mientras Twilight la seguía, llegó a un pequeño pasillo entre edificio, con vallas de madera a ambos lados, seguía igual, Trixie sonrió.
-Trixie ¿Puedes hacer un poco de magia? Solo un poco, apunta tu ilusión a este frasco – dijo Twilight sacando un frasco violáceo brillante de uno de las mochilas y bolsas que flotaban.
-¿Qué quieres que haga?
-Algo para ocultarnos – dijo Twilight, Trixie asintió y se acercó, su cuerno se negaba a funcionar, pensó en el hechizo y intentó lanzarlo, pero no tenía suficiente magia, el frasco brilló un segundo para luego volver a su color.
-Lo siento, no puedo – dijo Trixie bajando la mirada.
-No importa, eso es suficiente – dijo Twilight, agitó el frasco unos segundos y luego derramó su contenido en el suelo.
-¿Qué se supone que…? – Empezó Trixie, pero de pronto el líquido brilló y el hechizo completo se extendió, las encerró en una gran caja de madera traslúcida, de apariencia sucia, desde afuera, no se podría ver nada – joder, ¿Qué fue eso? – dijo Trixie con la aboca abierta.
-Ya había cargado de magia el frasco, simplemente tenías que… digamos, configurar en que iba a ser usada – dijo Twilight con tranquilidad, Trixie estaba boquiabierta, ahora entendía porque tenía que proteger la investigación, era realmente peligroso.
-Ahora – empezó Twilight con un gran suspiro – déjame hace unos cálculos – Twilight sacó de un gran bolso un trozo grueso de papel lleno de símbolos, que dejó de inmediato en el suelo, luego hizo una runa en siete espacios del papel, luego sacó siete apoyos y siente frascos, puso cada unos en una de las runas en el papel.
-Twilight, no quiero molestar, pero esto da miedo – dijo Trixie tragando, se puso encima la capucha que tenía que usar para que no la reconocieran.
-Solo estoy manipulando y canalizando magia, no es nada más que un hechizo complejo – dijo Twilight anotando números en un papel – no te preocupes.
-Bien – dijo Trixie, le creía, pero pensó en qué tipo de hechizo sería necesario para que Twilight considerara peligroso hacerlo.
Twilight terminó los cálculos y sus cinco revisiones y empezó a escribir números en los frascos con un rotulador simple.
-Esto se me escapa – dijo Trixie negando con la cabeza.
-Como no quiero volverlo más complicado – dijo Twilight - vas a ir a ese día, a esta misma hora, y luego de estar seis horas, vas a volver aquí como si el tiempo hubiera pasado, eso es todo lo que puede darte la magia de Celestia, ah, y te voy a estar esperando en el parquecito de antes.
-¿La magia de Celestia? – Twilight no respondió, solo sacó los dos frascos brillantes de color de sol, Trixie abrió los ojos – No piensas usar eso ¿O sí?
-Pienso – dijo Twilight asintiendo, luego apuntó a los dos frascos y les dio una leve descarga de magia, los frascos tomaron un color anaranjado para luego volver a su tono normal, Twilight dudó un segundo con un gran suspiro - ¿Alguna última cosa que me quieras decir?
-Te he dicho gracias y que te amo muchas veces – dijo Trixie – no puedo decir más que eso ¿Quieres que lo endulce más? – dijo con una sonrisa y la ceja alzada - Podría, pero en realidad eso es todo, gracias, realmente muchísimas gracias – dijo Trixie acercándose y acariciando la mejilla de Twilight con la suya, Twilight se lazó a abrazar a Trixie y esta hizo lo mismo con una gran sonrisa – hasta el final, no me voy a olvidar nunca, tienes la gratitud de por vida de un errante, no es poco cosa.
-Eso es lo único que pido – dijo Twilight apretando a Trixie con fuerza, se negó a llorar en ese momento, luego de unos largos momentos la soltó y se alejó lentamente – ahora bebe la poción.
-¿Quieres que beba eso? – dijo Trixie apuntando el frasco.
-Tranquila, conmigo aquí no va a pasar nada – dijo Twilight - ahora bébelo, adentro del círculo, así vas a volver aquí en vez de en medio de una muralla, yo bebo el otro frasco y luego… luego todo va a estar acabado- Trixie miró el frasco con suspicacia, pero ya no había vuelta a tras, lo destapó y se lo bebió hasta el fondo, extrañamente, sabía a calor, sabía a una calurosa y verde tarde de verano, Twilight a su vez bebió la poción.
-No siento nada – dijo Trixie, pero a los segundos empezó a sentir un calor en el estómago, no un calor físico, era parecido a lo que sentía en su cuerno cuando usaba mucha magia, solo que más, y se extendía cada vez más fuerte por el estómago, era casi nauseabundo, como algo demasiado dulce, no iba a quemarle el cuerpo, paro sentía que se le quemaba la conciencia, como si se empezara a perder a ella misma - ¡¿Twilight?!
Trixie sintió un tacto y vio a Twilight, su cuerno y sus ojos comenzaban a brillar, a ella tal vez le pasase lo mismo, Twilight tomaba su rostro y lo daba vuelta hacia ella dulcemente, en medio del brillo, le dio un beso corto y tierno.
-Suerte en tu nueva vida – dijo Twilight, Trixie arqueó las cejas, la frase era algo extraña, Twilight usó su cuerno y la magia parecía estar siendo consumida en vez de quemarla.
-¿Qué se supone…? – alcanzó a escuchar Twilight antes de que Trixie se desvaneciera.
-¿…Qué significa eso? – terminó Trixie años en el pasado, ahí se dio cuenta, con una mezcla de entusiasmo, miedo, esperanza e inseguridad, de que hasta ese momento no lo había creído posible.
Twilight se quedó mirando el espacio vacío en que antes había estado Trixie "ya está hecho" se dijo con un profundo y amargo suspiro "ya está hecho, ya no queda más que hacer, ya está hecho"
Mientras caminaba lentamente hacia el parque se repetía eso una y otra vez, "ya está hecho" así evitaba que la amargura se apoderara de ella… había sido bastante ciega, ciega desde el primer momento, tal vez si se hubiera dado cuenta antes habría tenido un tiempo para estar cerca de Trixie ¿Desde cuándo le gustaba? Tal vez desde la primera vez que habían dormido juntas, su tacto había sido tan reconfortante… Desde ese momento, hubiera hecho lo mismo cada día, simplemente no lo intentó porque le parecía extraño.
Incluso antes, había hecho de todo para ayudarla, la había apoyado desde el mismo momento en que la vio atacada por los timberwolfs, incluso estaba pensando en ella antes de que todo sucediera.
Si, hubiera sido bueno que se hubiera dado cuenta antes, pensó mientras se sentaba en una de las bancas "ya está todo hecho" era lo que tenía que hacer y lo que había hecho, no quedaba más que pensar "Ya está todo hecho" ni siquiera iba a extrañarla, no iba a recordarla, estaba mejor si no la hubiera conocido "Está todo hecho"
En ese momento escuchó unas risas de niño, miró al frente y vio a una par de pequeños riéndose mientras jugaban en el columpio, entonces recordó a la pequeña que la había ayudado en el examen.
Incluso de pequeña Trixie se había sonrojado cuando la veía, le había enseñado a relajarse, le había ayudado con Spike, recordaba a esa pequeña que saltaba diciendo que era una heroína de cuentos, recordaba cuando la tomó de los cascos y la hizo pensar en una gran biblioteca, eran recuerdos ocultos que habían salido a la superficie en el último par de días.
El Sol estaba más alto y la neblina casi inexistente, solo lo suficiente para darle un ambiente cálido y acogedor a la ciudad por los rayos anaranjados de cielo.
Estaba bien, de todas formas sufría cada vez que pensaba en esa pequeña siendo atacada "Ya está hecho" esa pequeña que había perdido todo "Ya está hecho" que había perdido la academia, sus padres, su pareja, y había estado viviendo con frío y hambre por dos años mínimo "Ya está hecho" Si, estaba bien, le gustaría regresar y abrazar a esa pequeña Trixie y decirle que todo iba a estar bien, pero con Trixie había tomado todos los riesgos posibles, la imagen de ella misma abrazando a la pequeña Trixie la hizo sonreír.
Pero entonces otra imagen se escurrió en su cabeza, como un intruso, la imagen de ella abrazando a una pequeña… y Trixie al otro lado abrazando a la mima pequeña, la pequeña de ambas.
Twilight se sorprendió con la imagen, la ponía nerviosa, le daba miedo, pero con todo, era una imagen agradable, una imagen cálida.
Una lágrima bajó por sus ojos "Ya está todo hecho…" pero esta vez no la calmó, la frase solo la puso triste, porque con esa imagen, era la primera vez que tenía una verdadera duda, no estaba segura de lo que había hecho.
Pero ya estaba hecho, no podía dar marcha atrás, Twilight suspiró y se cubrió el rostro, ya daba lo mismo, ya no importaba, así que se rindió al llanto, era una extraña imagen, ver a una princesa llorar desconsoladamente en un banco cualquier en un pequeño parque de la periferia de Manehatan, a la luz del Sol de tan bello día.
Trixie caminaba paso a paso hasta su antigua casa en Manehatan, cada uno de ellos era como una odisea, si todo había salido bien, solo hace un par de horas se había ido de su casa, el concepto era tan extraño que parecía falso, esperaba despertarse de un momento a otro.
¿Tu nueva vida? Eso la había tomado por sorpresa, esperaba que Twilight no hubiera querido decir lo que pensaba, había vuelto para despedirse, lo que significa que la línea actual de tiempo tenía ya la disculpa con sus padres ¿Cierto? Cambiar el tiempo era algo cobarde ¿O no? Pero tenía la oportunidad de hacerlo.
Y lo que la tenía nerviosa era no querer cambiarlo, Twilight le había hecho pensar en eso, y tal vez sus padres… Tal vez sus padres quisieran cambiar las cosas, si querían hacerlo… No iba a poder decirles que no.
Horas luego de que Trixie saliera de Manehatan, una figura con una gran capucha que no dejaba ver nada se detuvo en la vereda del frente, parecía querer entrar, parecía estar vigilando algo, sospechosamente.
Trixie ahora tenía verdadera conciencia de lo que significaba esa aventura, sus padres, Mystic y Frelia, estaban dentro, su presencia era gigante, el corazón de Trixie palpitaba muy fuerte, su respiración era profunda y agitada, simplemente era demasiado para mantener la compostura, bien, de todas formas no iba a lograr clamarse.
Cruzó la calle y se detuvo frente a la puerta con el corazón retumbándole en los oídos, apretó los dientes y sin pensarlo abrió la puerta y entró a la casa.
Mystic estaba echado en el sillón con una manta al lado de Frelia que leía calmadamente, ambos parecían más cansados de lo que se hubiera imaginado.
Mystic se dio cuenta de la figura en la puerta y arqueando la ceja habló.
-¿Quién es usted? – Dijo suspicaz.
Trixie se quitó la capucha en medio de una parálisis emocional, al descubierto quedó su rostro, el mismo que sus padres habían visto siente años más joven salir hacia el mundo unas cuantas horas antes.
-¿Trixie? – Frelia frunció el ceño completamente anonadada - ¿Qué está sucediendo?
-¿Puedo…? – Empezó Trixie quitándose el abrigo con timidez, sus padres lograron ver su cutie mark y se sorprendieron más todavía cuando vieron lágrimas bajar de los ojos de la yegua - ¿Puedo quedarme aquí un rato? – Preguntó mientras sus labios temblaban – Solo tengo unas seis horas, es todo lo que pido – dijo acercándose indecisa, sus padres se miraron entre ellos y a Trixie, la situación era como mínimo sorprendente, pero era su hija de todas formas.
-Por supuesto – dijo Mystic levitando una silla para que ella se sentara, sin perder nada de la sorpresa – por supuesto Trixie, esta es tu casa, siempre va a ser tu casa…
Trixie asintió y se acercó lentamente, se sentó cuidadosamente, sin hacer ruido, como haciendo algo incorrecto, apoyó sus cascos en la mesa con el cuerpo tembloroso, apenas lo hizo sus padres vieron como se limpiaba una lágrima del rostro.
-No alcancé a vivir mucho tiempo aquí – dijo Trixie con voz temblorosa – pero aun así me siento en casa, como en un hogar, hace mucho tiempo que no me sentía así… - el significado de sus palabras caló lenta pero segura en la mente de sus padres, estos se acercaron y abrazaron a Trixie, que se puso a llorar con más fuerza mientras se limpiaba las lágrimas.
-Mucho… - su padre tragó - ¿Hace cuento exactamente?
-…Siete – dijo Trixie luego de un largo silencio – siete años.
-Así que siete años – dijo su madre con el ceño fruncido – Esto es… Esto me supera… ¿Por… porque estás aquí?
La yegua azul dudó unos segundos, unos segundos tensos en los que miró a la mesa con un nudo en la garganta.
-Lo tenían hablado ¿Cierto? – Respondió Trixie – después de todo, casi nadie ve morir a sus padres, ni siquiera entre los ponis de ciudad, tenían pensado no decirme que tan enfermos estaban, para no frenarme o algo – Trixie miró hacia el frente - ¿Me equivoco?
-Es cierto – respondió Mystic frunciendo el ceño – no quisimos que te quedaras aquí por estar enfermos…
-Tal vez no haya sido la mejor decisión – soltó Trixie – no, lo siento… No vine a decir nada malo, solo vine a disculparme – dijo cubriéndose el rostro, soltó un sollozo con el cuerpo tembloroso – nunca he logrado perdonarme yo, así que Twilight me envió para que ustedes pudieran hacerlo… solo si deciden hacerlo – Trixie empezó a sollozar más fuerte – aunque ni siquiera es algo que haya hecho todavía.
-¿De qué estás hablando? – preguntó Frelia, su rostro se notaba angustiado, la situación podía ser muy extraña, pero una madre es una madre, y una hija llorando es lo primero siempre.
-No creo que tenga sentido ahora mismo – dijo Mystic – después de todo todavía no pasó, todavía no puedes disculparte ¿Cierto?
-No, la verdad no… - dijo Trixie mirándose los cascos con vergüenza – es una larga historia…
-Tenemos todo el tiempo del mundo – dijo Mystic, el semental no estaba realmente interesado en la disculpa de Trixie, ella, se notaba, ni siquiera confiaba en que ellos la recibieran bien, tenía que haber algo muy profundo para que algo así sucediera – bueno, tenemos seis horas – miró a Frelia y notó que tenía la misma idea, solo querían escuchar lo que tenía a Trixie tan afectada, tanto que casi no reconocían a la yegua debajo de ese cuerpo tembloroso e inseguro – no sé qué decirte sobre el perdón si no se qué hiciste, ni porque.
-Okey – dijo Trixie – al menos me voy a quitar el peso de encima…
-Antes de cualquier otra cosa – dijo Frelia, Trixie saltó al escucharla – se acabo de cocer el estofado ¿Quieres un poco?
-Bien – dijo Trixie un poco confusa – he extrañado ese estofado.
-Te voy a dar la receta completa antes de que te vayas – dijo Frelia casi casual, saliendo del sillón hacia la cocina, sirviendo tres platos.
-¿Cómo van tus ilusiones Trixie? – Preguntó su padre de la misma forma que Frelia – siempre quise saber cómo serían a futuro.
-Ahora mismo no puedo hacerlos, quemé mucha magia hace poco – se disculpó Trixie – pero van mejor que nunca, hice un Menor Ursa con las pociones de Twilight, así que…
-¿Quién es esa Twilight? – preguntó Mystic.
-Es… - Trixie dudó un segundo – quien me recogió cuando me atacaron los timberwolfs y se destruyó mi carro.
-Luego me vas contar más de la yegua que te envió siente años al pasado solo por hacerte un favor – dijo Mystic con una sonrisa – va a ser una interesante historia.
Trixie no pudo evitar darse cuenta, más cuando su madre le puso un plato al frente y le acarició la melena, que era muy fácil sentirse segura y en casa ahí, era a cada segundo más como si no se hubiera ido nunca.
Entonces se dio cuenta de que tal vez estaba pensando como Equestriense al culparse tanto, sus mismos padres no habían visto a sus abuelos por un par de años antes de que estos murieran.
Twilight se había calmado luego de un buen rato, no estaba en condiciones excelentes, pero al menos ya no estaba llorando sintiéndose sola y abandonada en el banco, estaba mirando hacia el cielo con un rostro resignado.
"¡Tampoco es que fuera tan terrible!" ahora sus pensamientos era un poco más mezquinos, ahora que podía permitírselo "Muchos ponis tratan mal a sus padres y luego se arrepienten… oh, a quien engaño" lo había hecho porque cada mirada insegura y asustada de la yegua fuerte le laceraba el corazón, no iba a arrepentirse ahora.
En ese momento se dio cuenta de que alguien la miraba con una sonrisa incrédula desde el otro lado del parque.
Era una yegua blanca, una yegua que había visto un par de veces, pero con la que nunca había tenido la oportunidad de hablar, tenía la melena azul y celeste y unos lentes de un raro tono de rojo, una cutie mark de nota musical y un cuerno, era una unicornio muy conocida en Equestria, la famosa DJ – PON3, Vinyl Scratch.
La yegua se acercó trotando alegremente hacia el banco donde estaba Twilight, sentándose a su lado sin dejar de mirarla.
-Okey… - dijo con un tono casi burlesco – no tenía idea de que la princesa veía a pasar el rato a este basurero en medio de la nada – Twilight frunció el ceño por haber hablado así del antiguo hogar de Trixie.
-No creo que a los ponis del lugar les guste ese apelativo – dijo Twilight mirando ceñuda a la yegua.
-¡Ahh, no te espantes, yo nací aquí! – dijo entusiasta la yegua - ¡Nacida y criada en Manehatan! Por eso me pareció interesante, ver a la princesa de la amistad pasando el rato en el parquecito donde jugaba de niña.
-Ah, okey – dijo Twilight calmándose un poco, se volvió mirar al cielo, Vinyl se quedó sonriendo un segundo, pero cuando se dio cuenta de que Twilight no respondía frunció el ceño.
-Vamos, ¿Qué hace la princesa aquí? – insistió Vinyl.
-Estoy esperando a una amiga – dijo Twilight – ella vive… o vivía por aquí.
-Oh, la princesa si se mezcla con los poni del pueblo – dijo levantando las cejas – pero que digo, si es la princesa de la amistad, entre las guardianas hay incluso una granjera ¿Cierto?
-Se llama Apple Jack, y si, es una granjera, lo que no tiene nada de malo – Twilight parecía algo molesta, aunque Vinyl se dio cuenta de que estaba irritada desde antes.
-Bien, lo siento, no tenía intención de ofender a nadie, yo vengo de familia humilde ¿Sabe? – Vinyl parecía honesta, a lo que Twilight se ablandó un poco.
-No, está bien, solo estoy algo tensa – dijo Twilight con un profundo suspiro lanzado al cielo, su frente fruncida animó a Vinyl a seguir hablando, como hubiera hecho con cualquier poni que se encontraba de casualidad por la calle.
-¿Tiene que ver con tu amiga? – Preguntó Vinyl – Lo que te tiene tensa, digo.
-Si – dijo Twilight, al diablo, ese día ni siquiera iba a existir – tiene que ver con ella.
-¿Te dejaron plantada princesa? – preguntó Vinyl.
-Voy a estar unas seis horas aquí sentada – dijo Twilight – pero no, no me dejaron plantada, y tampoco es el problema.
-¡Seis horas! – dijo Vinyl levantado una ceja – lo máximo que he tenido que estar esperando a alguien son seis horas, mi amiga tuvo un ensayo de emergencia de última hora, hace unos años jamás hubiera pensado en esperar tanto por ver a alguien, tal vez a mi madre, si es que.
-No me queda de otra, una vez vuelva no la vio a volver a ver – dijo Twilight – es la última vez que voy a estar con ella – Vinyl dio vuelta la cabeza con una expresión nula en el rostro.
-¿Cómo es eso posible para una princesa? – Preguntó Vinyl mirando al cielo con una mueca de desconcierto – no puedo imaginarme porque… joder, no me digas que se está muriendo o algo.
-¡No, no claro que no!- dijo Twilight negando con la cabeza – no es por eso.
-Entonces no entiendo – dijo Vinyl encogiéndose de hombros – pero siempre puedes apostar a verle en ALGÚN momento ¿Cierto? tal vez se demore mucho pero…
-No, nunca más – interrumpió Twilight – es complicado… - Se agarró la cabeza entre los cascos – es lo mejor para ella, déjalo así, por favor.
Vinyl miró al cielo con el ceño y los labios fruncidos, no la convencería en los más mínimo.
-Eso… eso es pura mierda ¿Sabes? – dijo Vinyl, Twilight abrió los ojos con sorpresa mirándola – he escuchado a muchos ponis decir eso cuando terminan con otro, cuando se pelean con sus familias, cuando le fallan a un poni, pero siempre es una excusa para dejar su compromiso y salir pitando – Vinyl gesticulaba con los cascos sin notar la mirada ofendida de Twilight – No es que no puedan ser mejores para los ponis, es que prefieren creer que no y no arriesgarse a salir heridos, así no tienen que comprometerse demasiado.
Twilight la miraba con una mueca ofendida, Vinyl hablaba como si nada, como un simple comentario, pero Twilight sentía la indignación recorriéndola.
-Eso… - Twilight titubeó – Eso es algo que no tienes derecho a decir a la ligera ¿Cómo sabes tú cual es mi situación?
-No lo sé, pero sé que es así – dijo Vinyl – a veces la situación es tan difícil que no quieres hacerlo, pero entonces tienes que ser honesto y decir que no quieres hacerte cargo – dijo Vinyl levantando los hombros – nadie está obligado a hacerse cargo de otro poni.
-Esa no es la situación – dijo tajantemente Twilight – si pudiera me haría cargo de ella.
-Según los rumores ya lo está haciendo – dijo Vinyl – como sea, le voy a creer, pero hasta el momento ningún poni me ha dicho eso y ha resultado cierto.
-¡Te digo que no es el caso, el punto es que es malo que esté conmigo así de simple! – exclamó Twilight - ¿Y por qué te digo esto a ti? – Preguntó con brío – apenas te he visto en un par de fiestas.
-Oh, cálmese princesa, yo soy un poco bruta con las palabras, pero no intento molestar a nadie – dijo Vinyl disculpándose, solo para al momento siguiente ver detrás de Twilight, incluso con los lentes Twilight notó la cautela de la yegua, se sacó los lentes y se encogió un poco – Hola Octavia.
Twilight se dio vuelta y vio a una yegua gris con otra cutie mark de nota musical, su melena era larga y negra, tenía un corbatín rosa y una mirada glacial casi militar que lanzaba a Vinyl.
-Se puede saber – dijo con una voz casi robótica, controlada y fría - ¿Por qué estás molestando a una princesa? – Octavia mantenía sus ojos abiertos, y los músculos rígidos en una expresión nula, sus ojos tomaron una expresión asesina que le dio un escalofría a Twilight.
-¡No lo estoy haciendo! ¿¡Cierto princesa?! – Se apresuró Vinyl – solo conversábamos, quería saber que hacía la princesa en un parque aislado de Manehatan – En Octavia se vio un destello de curiosidad también – y el tema se volvió delicado.
-¿Es cierto eso princesa Twilight? – preguntó Twilight con una leve inclinación de la cabeza.
-Sí, lo es - dijo Twilight con los labios fruncidos – la verdad tu amiga no quiso hacer ningún mal.
-Entiendo – dijo Octavia relajándose un tanto, a lo que Vinyl suspiró con alivio – de todas formas Vinyl, llegamos tarde, se supone que ibas a estar aquí poco tiempo.
-Sí, me distraje un poco – dijo Vinyl levantándose – ya te alcanzo, adelántate un poco.
Octavia dudó un segundo, a pesar de su educación, se notaba que también tenía sus ojos puestos con curiosidad en Twilight.
-Nosotras vamos a una junta con unos productores de Manehatan, pero en un par de horas estamos libres ¿No le gustaría estar un rato con nosotras princesa? – Octavia había escuchado que Twilight era incluso más accesible que un poni cualquiera.
-Se tiene que quedar esperando aquí seis horas – dijo Vinyl.
-La verdad, va a llegar en seis y media – dijo Twilight - pero no tenía pensado algo que hacer mientras…
-Entonces nos acompaña, como una manera de disculparme por el comportamiento de mi compañera – dijo Octavia, Twilight la miró y suspiró, no se le hacía leal irse de la plaza, pero tampoco quería amargarse hasta ser un zombi cuando llegara Trixie, tal vez lo mejor fuera relajarse un rato.
-¿En dos horas frente a la estación? – preguntó Twilight.
-Sería encantador – dijo Octavia – yo invito, por supuesto, Vinyl, se que eres una estrella, pero no te van a esperar por siempre – Octavio volvió a hacer una inclinación – hasta luego princesa, fue un placer.
-Hasta luego – dijo Twilight agitando un casco, Octavia sonrió con el gesto y comenzó a caminar.
-Jamás, JAMÁS hubiera aceptado ordenes de alguien antes de conocerla – dijo Vinyl – aunque le parezca ridículo, me tomó mucho tiempo y esfuerzo acostumbrarme, y ahora me parece normal – Vinyl comenzó a alejarse – tal vez tenga por delante algo mucho más difícil que yo, pero siempre se puede, ánimo princesa – Vinyl agitó un casco y trotó hacia Octavia, esas eran bellas palabras, pero es esa situación, golpeaban a Twilight como ladrillos de hielo, se aferró a la lectura de un libro para no pensar, tenía que leer tres veces cada frase para entenderla.
Mystic y Frelia notaban como Trixie se iba poniendo cada vez más nerviosa y fría mientras avanzaba el relato, parecía que se fuera cubriendo de una inminente amenaza.
-Pero ¿Es que no enviamos cartas en ese momento? ¿Cómo es que no hicimos nada? – Preguntó Frelia cuando Trixie les habló de su primera ida a Poniville – Yo no me quedaría de brazos cruzado.
-Nunca les dije en las cartas – dijo Trixie – o no lo voy a hacer… quería seguir por mi cuenta, derrotar a la adversidad sola, porque una nace y muere solo y esas idioteces – dijo Trixie – de hecho me pidieron que volviera en ese momento, además, me daba vergüenza volver a Manehatan en ese estado.
-Supongo que tenía que ser así – dijo Mystic, se secaba los cascos con los que había lavado los platos – es lo que hubiéramos hecho Journe o yo a esa edad – se sentó - ¿Es eso lo que tanto te preocupaba?
-No, caro que no – dijo Trixie – es otra cosa, tengo que seguir con la historia si quieren escucharlo.
-Por supuesto – dijo Frelia – pero solo han pasado solo un par de horas, la historia va a acabar antes de eso y yo quiero tomarme un descanso ¿Te parece querido?
-Opino lo mismo – dijo Mystic – con una taza de té y una media hora de descanso voy a estar bien.
-Ya estaban así de enfermos – dijo Trixie – en el día en que salí de viaje…
-Sí, pero no es gran cosa – dijo Mystic – aquí trabajabas dos veces a la semana y ya casi no hablamos, un pájaro tiene que salir del nido.
-¿No les molesta, en serio? – Preguntó Trixie con las cejas en alto – los dejé aquí enfermos, para ir a arruinarlo en Poniville.
-Bueno, lo de la enfermedad te lo ocultamos, y sobre Poniville, bueno, no fue tu mejor actuación – dijo Frelia – pero en última instancia intentaste arreglarlo ¿O no? Todavía recuerdo cuando tu padre era joven y se le subían los humos a la cabeza, aunque él no tiene justificación – Frelia miraba con cariño a Mystic, el semental dio vuelta los ojos sonriendo.
-Luego de ese holograma podía hacerlo – dijo Mystic – nadie me recriminó, aunque al parecer Trixie ya hizo uno más grande, o al menos, lo va a hacer en unos años… Esto es muy extraño.
-Solo fue por la poción de Twilight – dijo Trixie – la verdad mis hologramas no están tan fuertes.
-Háblame de esa Twilight – dijo Frelia – tiene que ser una unicornio impresionante para poder hacer eso.
-Es una alicornio – dijo Trixie – la nueva princesa de la amistad, se corona en unos seis años.
-Oh, joder, esa es una buena historia – dijo entusiasmado Mystic – aunque no creo que alcance a verla – Mystic hablaba de eso a la ligera, Trixie empezaba a sentirse cada vez más incómoda en ese ambiente tan casual y casero, como asfixiándose en una dulzura que no se supone estuviera ahí.
-Te lo vas a perder por poco – dijo Trixie con el ceño fruncido.
-¿En serio? – Preguntó su padre ladeando la cabeza – vaya, por como le pasó a nuestros padres no me daba más de dos años – Trixie lo miró un segundo sorprendida, venía a disculparse, a arreglar algo, pero el ambiente no era el que esperaba, sacudió la cabeza con los ojos cerrados, sin notar la mirada comprensiva de sus padres.
-Como sea, Twilight me ayudó mucho, estaba en muy malas condiciones cuando llegué esa vez a Poniville.
-Por como lo dices, parece que tienes algo de historia con ese pueblo – dijo Frelia.
-Solo he ido tres veces, pero las tres me han cambiado la vida- dijo Trixie – la próxima vez que fui…
-Espera antes de seguir, queremos seguir bien la historia – interrumpió Mystic.
Trixie se quedó mirando como sus padres se detenían y parecían ir a una cámara más lenta, respiraban más pausadamente, en su interior comenzó una lucha entre la comodidad y el calor de su hogar y la culpa.
-Querida ¿Quieres probarte algunas de tus ropas? No te llevaste casi nada cuando te uiste de aquí, y me da la impresión de que no volviste por ellas.
Trixie recordó las prendas que no había encontrado cuando había llegado a su casa luego morir sus padres, y asintió con desconcierto, parecía, realmente, como tenía que ser una visita cualquier a los padres.
Twilight esperaba al frente de la estación de Manehatan, no estaba realmente entusiasmada, pero quería desconectarse un poco de las dudas que tanto la imagen de la niña como Vinyl habían plantado en su cabeza.
-¡Princesa Twilight! – escuchó la voz de Octavia un poco más lejos, miró entre la multitud que la miraba con curiosidad intentado ver el pelaje gris, de repente la vio llegando con su amiga Vinyl, haciéndose espacio entre los demás ponis - ¡Pensé que no iba a parecer!
-Dije que iba a venir – dijo Twilight frunciendo el ceño algo tocada - ¿Por qué pensaste lo contrario?
-Oh, solo creí que la princesa tenía cosas más importantes que hacer – dijo Octavia, Vinyl alzó una ceja con una mueca entre divertida y molesta – no pensaba tener tan fácilmente el honor de almorzar con la salvadora de Equestria.
-Ah, no, intento no pensar así, y preferiría que no me trataras así tampoco – dijo con una leve sonrisa Twilight – soy una yegua cualquiera.
Octavia sonrió a su vez, la actitud le agradaba y a la vez le incomodaba un poco, se esperaba algo más de arrogancia de Twilight Sparkle.
-¿Ves Octavia? te dije que podías acercarte como con un poni cualquiera, no es una estirada como la mayoría de la realeza – dijo Vinyl.
-Si, me lo dijiste – dijo Octavia – pero tengo que oírlo de la princesa, algo de respeto por las protectoras de Equestria Vinyl.
-Sí, si, como sea – dijo Vinyl – ahora llévanos a tu restorán elegante ese – Octavia dio vuelta los ojos y las guió por las calles de Manehatan, hasta esas que intentaban imitar el estilo de Canterlot.
-Entonces princesa ¿Le gusta la música? – preguntó Octavia.
-No conozco demasiado – respondió Twilight – pero si, y si, se lo que hacen las dos.
-Eso es halagador viniendo de la princesa.
-Ya Tavi, para con eso – dijo Vinyl quitándole importancia con el casco – solo vas a lograr incomodarla con esa forma de hablar, y es obvio que ha escuchado de ti, y por mi ¡Pinkie siempre me llama cuando quiere hacer algo grande!
-Solo quiero ser amable… no entiendo como conoces a una de las guardianas y nunca la invitas a comer a casa.
-Es más una forma de respeto, de una fiestera a otra – dijo Vinyl – aparte de las fiestas casi no hablamos, aunque siempre es muy amable con todo el mundo…
Twilight caminaba en silencio escuchando como las dos yeguas conversaban y discutían, al parecer los rumore en torno a ambas estaban fundados.
-Señoritas ¿En qué puedo ayudarlas? – preguntó el recepcionista del restaurante cuando llegaron ahí.
-Hola, buenas tardes – dijo Octavia – tenía una reservación para dos, pero pienso que pueden hacer espacio para una más.
-Es un asunto complicado… – empezó el semental, pero luego vio las alas de Twilight y sin cambiar en lo más mínimo de expresión parpadeó un par de veces – tengo que hablarlo un segundo con el encargado, esperen aquí.
El semental entró a una puerta detrás de él y Twilight hubiera jurado que solo se quedó ahí unos cuantos segundos haciendo tiempo hasta salir de nuevo.
-Bien, podemos hacer un pequeño cambio en las mesas, si me acompañaran, por favor - el semental las llevó hasta una mesa grande en un extremo de la habitación, con vista hacia las calles fuera – cuando tengan listo su pedido las atenderé de inmediato – dijo dejando un par de cartas – tenga una buena tarde.
-Esta mesa debe ser para cuatro, pronto cuatro ponis van a comer en una mesa para tres y tres en una mesa para dos – dijo Vinyl.
-Son los beneficios de ser princesa – dijo Twilight frunciendo la comisura de los labios.
-¡Ja! No creí que te gustara – dijo Vinyl acercándose casi descaradamente.
-No lo hace, pero me ha estado pasando últimamente, no hice más que atender un asunto en el banco de Manehatan y me hicieron pasar a ver al gerente.
-Buen, son cosas a las que las figuras públicas tienen que acostumbrarse – dijo Octavia – aunque siempre dicen de usted que parece más acomedida en ese sentido.
-Nací siendo una unicornio cualquier – dijo Twilight – luego solo una buena hechicera que quería prender más, todo pasó muy rápido, pero en esencia, sigo siendo eso, una hechicera que quiere aprender más – Twilight empezó a observar los platos de la carta, no entendía la mitad, o sea, entendía el idioma, pero no que tendría que esperar en el plato, por la mente le pasó que incluso Trixie podría entenderlo mejor.
-Y salvar a Equestria media decena de veces – dijo Vinyl.
-Siempre fue con ayuda – dijo Twilight – o casi casualidad, por eso ahora estoy trabajando con pociones, para entregar algo completamente mío… ¿Tiene sentido?
-Claro, princesa – dijo Octavia – bueno, eso es lo que espera cualquier músico o artista de este mundo.
-Supongo que es cierto – dijo Twilight – gracias.
-La veo algo decaída – dijo Octavia - ¿Tiene algo que ver con la yegua a la que está esperando? No me imagino quien puede llamar tanto la atención de la princesa.
-Supongo que muchos quieren saber, se ha hecho un rumor ¿O no? – preguntó Twilight calmadamente – me inquieta pensar en que es lo que se dice.
-Solo que tiene una protegida de su edad, y que es algo así como un servicio de caridad – dijo Octavia – por supuesto, no creo en eso último, y lo primero no es asunto mío.
-Bueno, no es cierto, es mi amiga, y si, es ella a la que estoy esperando, pero no quiero hablar de eso ahora mismo.
-Oh, dejen de hablar así, me duele la cabeza- dijo Vinyl – solo ordenen algo, yo voy a ordenar doble, en estos lugares siempre te dan una miseria.
-¡Vinyl!
-¡Es cierto! Salgo de aquí con el estómago vacío – dijo Vinyl – bueno Twilight, si no quieres hablar de eso, dime ¿Qué música prefieres?
-La verdad, la que estén tocando en ese mismo momento – dijo Twilight un poco avergonzada – no sé mucho de arte, solo literatura.
-Con eso perdemos un gran interés común – dijo Octavia – entonces ¿Qué hace en su tiempo libre?
-Básicamente leer y estudiar – dijo Twilight, bajando la mirada – desde hace tiempo que no hago mucho más que eso…
Se hizo un silencio algo incómodo, Octavia y Vinyl se miraron algo cortadas.
-Hey, arriba el ánimo, un yegua joven que ascendió a princesa y salva a Equestria como pasatiempo no puede tener demasiado tiempo libre – dijo Vinyl.
-Claro, siempre puedes hablar de eso – dijo Octavia – estoy segura de que podrías contarlo una y otra vez y nadie se cansaría de escucharlo.
-Últimamente lo he relatado muchas veces, no creo tener nada más que decir – dijo Twilight frunciendo el ceño.
-Oh, claro – dijo Vinyl con una ceja en alto – tener relato clásicos de una heroína mítica, que desgracia… vamos cuéntanos,
-No se…
-Oh, a esa edad siempre se es tan inseguro – dijo Octavia – solo que uno no se da cuenta, ¿Recuerdas como entrabas en histeria siempre que te bloqueabas Vinyl? Pensando que habías perdido al genio para siempre.
-No me lo recuerdes – dijo Vinyl tomándose la frente –al final siempre vuelve… Sabes, tú tienes ventaja, solo tienes que practicar una y otra vez la partitura.
-Eso, es injusto y estás consciente de eso – respondió Octavia – tú no tienes que responder a ninguna partitura, además… - amabas amigas se metieron de nuevo en una de esas leves discusiones, se veían tan adorables cerca, que Twilight no pudo evitar sonreír, y soltar un comentario casi sin pensar.
-¿Desde cuándo están juntas? – Preguntó Twilight – hacen un linda pareja.
Las dos yeguas se pararon en seco, con el color hasta las cejas, miraron a Twilight con los ojos abiertos antes de mirar hacia todos lados sin hacer contacto visual.
-Oh, perdón – dijo Twilight agitando un casco delante suyo – no debí sacar conclusiones, entones solo son amigas…
-No somos exactamente pareja – se apresuró a decir Vinyl.
-¡¿Exactamente?! – saltó Octavia.
-Bueno, no, no exactamente, pero tampoco somos solo amigas – dijo Vinyl.
-Yo creo que sí.
-Oh, en serio, entonces ¿Puedo volver a invitar a alguien a mi habitación de la casa?
-¡Claro que no…! Perfecto, si así lo deseas hazlo – dijo Octavia – pero yo no lo voy a hacer.
-Claro que no lo vas a hacer, me dejas entrar a mi siempre que quiero – dijo Vinyl levantando la ceja.
-Vinyl, se más discreta – pidió Octavia.
-Más todavía – dijo Vinyl con el ceño fruncido – okey, bien, voy a ser más discreta.
-Gracias – dijo Octavia, quedándose en silencio, ambas parecían avergonzadas, Octavia más alarmada que Vinyl, el silencio se hacía cada vez más incómodo, Twilight entendió a que se refería Trixie con cosas más raras.
-¡Bien, empiezo con la batalla contra Tirek entonces! – Soltó Twilight para romper la tención – pero antes pidamos la comida, si no nos vamos a quedar aquí para siempre…
Twilight comentó la historia pensando en su supuesta inexperiencia, y en lo sana que parecía su situación con Trixie comparándola con ambas yeguas delante suyo.
Trixie empezó a hablar de sus trabajos luego de Poniville muy nerviosa, y sus padres lo notaron, le incomodaba también la mirada de padre comprensivo que uno le lanza al niño torpe, o al menos así lo percibía, sus padres sonrieron en todo momento cuando hablaba de esfuerzo que hacía, tal vez fuera malo para los demás ponis, pero era un relato común entre errantes.
-Fue entonces cuando escuché que había un comerciante extranjero… Que vendía todo tipo de artículo mágicos – dijo Trixie – y en ese momento lo único que quería era derrotar a Twilight y volver a ser la "Gran y Poderosa Trixie" entonces… fui y compré el amuleto alicornio – Trixie tragó esperando continuar – y cuando me lo puse mis intenciones cambiaron…
-Hay un relato errante que habla de eso – dijo Mystic – es uno de los más nuevos, pero ahí está.
-¡Lo sé, pero no creí que fuera real! – Dijo Trixie – como sea, pasé de querer derrotarla a… básicamente… esclavicé a todo el pueblo… - Trixie bajó la mirada esperando una explosión.
Mystic y Frelia se miraron con los ceños fruncidos, parecían algo decepcionados, pero debajo, se notaba como empezaban a agarrar a la parte escurridiza que querían encontrar dentro de Trixie.
-Continua – dijo Mystic con una voz algo más fría – te escuchamos.
-No… Quiero detallar mucho sobre eso.
-No, viniste para hablarlo, dinos, ¿que fue lo que hiciste exactamente? – dijo su padre.
-Expulsé a Twilight de Poniville – dijo Trixie algo agitada.
-Espera un segundo, la Twilight que derrotó al Ursa, la de ahora y la que te acogió son la misma ¿Cierto? – preguntó su madre.
-Sí, son la misma yegua.
-Que vueltas que da la vida- dijo Frelia con una media sonrisa.
-En serio – dijo Mystic – entonces, ¿Qué más?
Trixie les describió sus actos en Poniville esperando una mala reacción, en especial por lo de Snips y Snails, pero cuando terminó su padre solo tuvo un comentario.
-Espero que eso te sirva de lección – dijo Mystic – tienes que tenerle más respeto a los objetos mágicos, no son un juguete.
-¿Eso es todo, no me van a criticar más por haber hecho eso? – preguntó Trixie extrañamente decepcionada, parecía querer ese regaño.
-No, existen historias mucho más violentas sobre objetos encantados – dijo Frelia – solo espero que seas más juiciosa sobre qué cosa maligna echarte al cuello – su madre levantó una ceja con una mirada reprobadora, pero no parecía molesta realmente.
-Okey, como sea – dijo Trixie agitando la cabeza – luego de eso… - Trixie se dio cuenta de que el relato estaba terminando, esperaba que sus padres se estuvieran enfureciendo de a poco, pero se veían tranquilos, ya había comentado varios años desde su salido de Manehatan, miró a ambos de hito en hito sin entenderlo, pero no quedaba más que seguir contando – luego de eso recibí la carta…
-¿Qué carta? – preguntó Mystic sin mirar, sin curiosidad en su voz, como si supiera que venía.
-La… - Trixie casi perdió la voz – la carta del abogado, que me informaba…
-Que estábamos muertos – terminó Frelia igual que Mystic – si, ya me sorprendía que eso no apareciera en tu relato.
-Pero – Trixie titubeó – pero eso es lo terrible ¿O no? – Trixie se sentía muy idiota en ese momento – joder, antes de venir estaba tan segura de esto, pero ahora… - se golpeó la cabeza con el casco - ¡Por eso vine aquí, porque no podía perdonarme por dejarlos cinco años y luego que murieran solos, pero parece que no les importa! – Trixie estaba agobiada, por supuesto no se arrepentía de haber vuelto a ver a sus padres, pero las cosas iban muy diferentes a como estaba convencida de que iban a ir.
-Eso no es cierto Trixie – dijo su padre – no viniste por eso, viniste porque ahí es donde acumulaste la mayor parte de la culpa – Mystic se acercó a ella y la abrazó con ambos cascos, Trixie abrió los ojos con sorpresa, pero a la vez el tacto de su padre abrazándola a pesar de lo que había creído un pecado imperdonable la embriagó, no como cuando estaba con Twilight, era simplemente un calor fresco, una dulzura intensa y a la vez suave, se relajó, la confusión no salía de ahí, en su cabeza, pero los dejó de lado un momento mientras su madre se acercaba y la abrazaba también, las lágrimas empezaron a escapar de su rostro mientras sollozaba, se supone que no tenía derecho a tanto cariño de sus padres, que se había intentado alejar de ellos hasta olvidarlos, pero ahí estaban, parecía que toda su culpa fuera una ilusión, lloró calmadamente en el hombro de ellos, casi como hace unos nueve años, cuando la dejó Sunset, pero esta vez era más tranquilo, más cálido.
-Oh, Trixie, aún ahora eres tan joven – dijo Frelia – y estoy segura que tu amiga tampoco tiene mucha experiencia con estos temas.
-Era una antisocial casi hasta los veinte, así que no – dijo Trixie apretando a sus padres con una leve risa – cuando llegué no pensaba que podía abrazarlos, pero les digo, lo extrañé tanto…
-Ahora no – dijo Mystic – todavía queda una parte de la historia, y creo que es la más importante – Trixie trago con fuerza, no se sentía tan indefensa desde que era niña - ¿Me equivoco?
-No sé porque debería comentar sobre eso – dijo Trixie.
-Créele a tu padre, que por algo ha vivido más que tu – dijo Mystic – creo que te quedan un par de años dando vuelta.
Vinyl y Octavia prácticamente se odiaban cuando recién se conocieron, una era una rebelde y desbocada yegua que detestaba todo tipo de orden y autoridad, la otra era una yegua recatada, casi estirada , organizada y perfecta que apreciaba el orden, la clase y los modales por sobre todo, cada una tenía que haber ido haciendo grades concesiones para estar juntas, Vinyl jamás hubiera esperado a una yegua, o hubiera ayudado con una composición, o se hubiera preocupado de mantener una casa ordenada, vale decir que Octavia había llegado con esfuerzo también al punto medio entre las costumbres de ambas, se habían hecho ponis más completos y competentes la una con la otra, además de más felices.
-Creo que estamos estorbando en la mesa – dijo Vinyl en un momento – no creo que el restaran espere que estemos aquí horas.
-La princesa nunca va a cinco estrellas, no creo que les moleste que la vean por aquí – dijo Octavia.
-Por eso no salgo demasiado, no me gusta que todos me estén mirando – dijo Twilight.
-Como sea, ha sido una tarde fantástica – dijo Octavia – pero nosotras tenemos que partir hacia Canterlot, tenemos que comenzar a trabajar en nuestro álbum.
-Espero ansiosa poder escucharlo – dijo Twilight.
-Le voy a enviar una copia a la biblioteca de Poniville – dijo Octavia, que en ese momento recibía la cuenta, Twilight hizo el amago de acercarse, pero Vinyl le puso un casco delante negando con la cabeza, Octavia escribió una cifra en un cheque y lo dejó encima.
-Les he pagado antes así, no creo que haya un problema – dijo Octavia dejando un par de billetes como propina – vamos entonces, apenas y estamos llegando a la estación Vinyl.
Conversaron hasta llegar a los trenes, ambas le habían caído muy bien, y había logrado distraerse, incluso le daba nervio quedare sola de nuevo, acercándose la vuelta de Trixie.
-Recuerda Twilight, si yo pude aprender a aguantar a esta todo es posible – dijo la DJ apuntando a Octavia, Octavia entornó la mirada negando con la cabeza.
-Hasta pronto princesa, fue un encuentro de los más afortunado, espero volver a verla – dijo Octavia entrando al carro.
-Lo mismo digo – Twilight se despidió agitando el casco frente a una entusiasta Vinyl que se mecía entero desde la ventana, luego ambas se perdieron de vista mientras avanzaba el tren.
Tal vez ellas estaban acostumbradas a ese tipo de encuentros, pero para ella era algo nuevo, nuevo y agradable.
Claro que cuando se fueron la duda volvió y esta vez más fuerte, tal vez hubiera sido un error… un error que no hubiera cometido de tener más experiencia, de no ser una yegua que solo casi a los veinte había conseguido amigos, apretó los dientes y golpeó un faro, se empezaba a sentir muy pero muy tonta.
La siguiente parte del relato fue la que más afecto a sus padres, Trixie intentaba seguir y no mirar sus reacciones, pero mientras su padre se veía serio y aguantando su madre parecía realmente descompuesta, mientras hablaba de cómo le tiraban fruta, del frío, el hambre y la humillación, Trixie se iba sintiendo tranquila, sus padres no mostraban vergüenza o decepción, solo preocupación, Frelia le tomaba el casco con los ojos enrojecidos, solo su usual templanza la hacía verse digna y calmada mientras a escuchaba, su padre le tomaba el otro casco con una mirada circunspecta, intentando no mostrar su pena.
Para Trixie resultaba fácil realmente, una vez empezó a convencerse de que no iban a mirar mal se soltó, detalló los momentos en que se levantaba con esperanza intentando resurgir solo para caer más y más profundo, era una repetición de lo mismo que a sus padres les pareció interminable.
-Fue entonces cuando pensé en ir a ver a la cebra que vive en el Everfree – terminaba Trixie – porque bueno, tal vez ella supiera cómo podía hacer un holograma, con el amuleto ni lo intenté, quería algo más fuerte, más tangible, cometí el error de acercarme de noche y los timberwolfs casi me matan, Twilight y sus amigas me salvaron apenas y he estado con ella desde entonces, así me gané las cicatrices.
-Unas de las que Journe va a estr orgulloso – dijo Frelia con una voz suave y frágil restregando sus ojos.
-No creo que vuelva – dijo Trixie.
-El saldría de la tumba para cumplirte una promesa – dijo Mystic – entonces, esa Twilight ¿Te ha tratado bien?
-Ha sido la mejor cosa que me pudo pasar – dijo Trixie sonriendo.
-Y estás enamorada de ella – dijo Frelia, no era una pregunta.
-Claro, a más no poder – dijo Trixie – aunque hay algo que me confunde, cuando vine aquí, me dijo "Disfruta tu nueva vida" no sé qué quiso decir, cuando vine aquí pensé en que nunca se ha cambiado de hecho nada con este hechizo, solo pequeños detalles…
-Dijiste que ella había sido antisocial hasta llegar al pueblo ¿Cierto? – Dijo Mystic – tal vez haya pensado que era lo mejor, más si su imagen hizo que te atacaran, tal vez creía que tenía que alejarte, siendo antisocial tanto tiempo, tal vez sea la primera vez que se siente así de cupable… si es así vas a darle un gran sorpresa.
-Supongo, es decir, cuando llegué no sabía si ustedes iban a querer que me quedara… - Trixie vio el rostro de sus padres – es solo que desde hoy no me verían nunca más.
-Ya estábamos listos para eso – dijo Frelia – tienes sangre errante después de todo.
-Y este día es un regalo más grande de lo que te imaginas – dijo Mystic – lo que más me dolía era no poder verte de mayor, pero ahora te vemos dos años más grade de lo que deberíamos, y en el momento más oportuno ¿Cierto amor? – dijo dirigiéndose a Frelia.
-Uno nunca deja de ser padre – respondió Frelia con una sonrisa.
-Trixie, te perdonamos ¿Te sientes mejor? – Dijo Mystic – honestamente ni siquiera te creo culpable de algo ¿Te sientes mejor con eso?
-Un poco – dijo Trixie, sin estar lista para lo que iba a decir Mystic.
-Un poco no es suficiente, y tampoco va a durar – dijo su padre, Trixie lo miró con el ceño fruncido.
-¿De qué estás hablando? – preguntó Trixie confundida.
-Nuestro perdón no sirve de nada, simplemente te sientes culpable con todo, ahora si te vas te vas a empezar a sentir culpable con Twilight, o con Poniville, o con lo que sea, pero la culpa va a seguir ahí siempre – Trixie miró a su padre sintiéndose algo atacada, miró a su madre, pero ella asintió lentamente.
-Es complicado, pero voy progresando papá, no tienes que decir algo así – dijo Trixie tragando.
-No es por eso, es porque te acostumbraste a tener miedo y no recibir nada de cariño – dijo Mystic – tendría que haberlo pensado antes, te fue pasando desde niña, tuviste que volver con un hechizo probablemente ilegal para que me diera cuenta de que tanto.
-No es tan grave, voy a seguir adelante, siempre lo hago – dijo Trixie negando con la cabeza, apretando los dientes, seguía pudiendo forzar la fuerza a salir de ella, aunque ahora fuera más difícil.
-Tienes que hacer algo más que salir adelante – dijo Frelia – estás atascada en eso Trixie, tienes que dar un paso más allá.
-¿Y que se supone que tengo que hacer con eso? – preguntó Trixie algo mosqueada.
-Primero aceptar que ninguna de esas cosas era necesaria, y luego simplemente intenta dejar de tener miedo y ser feliz.
-No es tan fácil – dijo Trixie frunciendo el ceño – tengo que ir dejándolo de a poco, eso es todo.
-Eso no es todo Trixie – dijo Mystic – tendrías que haber sabido que te íbamos a perdonar, o simplemente no haber venido en primer lugar, podrías haber arruinado lo tuyo con Twilight ¿Y pensar que te íbamos a pedir quedarte? No está bien.
-Ahora sabemos todo lo que te pasó, estamos tan orgullosos de ti como siempre.
-¿O sea que hubieran preferido que no viniera? – preguntó Trixie algo herida.
-Hubiera preferido que nuestro recuerdo no te torturara encima de todo lo que tenías encima – dijo Mystic mordiéndose los labios, Trixie lo miró algo sorprendida – hubiera preferido que te olvidaras de nosotros un tiempo, pero ya que no lo hiciste, es mejor que hayas venido aquí.
-¿Qué me olvide de ustedes? Pero son lo único que tenía…
-No de esa forma – dijo Frelia interrumpiendo a su hija – simplemente sigue adelante, pero no cargando con todo tu pasado a cuestas, déjalo ir Trixie, tienes que salir de eso.
-Yo solo vine aquí queriendo disculparme por dejarlos aquí tirados – dijo Trixie - ¡Los dejé morir solos y abandonados!
-No tenías porque estar aquí – dijo Mystic – y no teníamos porque pedírtelo, eres nuestra hija, no una sirvienta, tampoco somos inválidos.
-Y ahora tienes que olvidarte también de lo que te pasó, ahora lo único que sigue por delante para ti es Twilight y Poniville, nada más, no tienes que cargar nada más en la espalda – dijo Frelia.
-Pero no quiero olvidarme de todo, no quiero olvidarme de Journe, de Fairy, de ustedes...
-Pero quiero, y todos dirían lo mismo, que nos recordaras sin herirte más todavía – dijo Mystic acercándose con ambos cascos en sus hombros – Trixie, desde que llegaste yo y tu madre sabíamos que no íbamos a disculparte de nada, te conocemos, incluso luego de siete años, tu decisión con Sunset y con Mónica, y con todo el mundo, es lo mismo, siempre tomas toda la carga de la situación y te la llevas para siempre, como un ancla, por años, no tienes que hacer eso.
-¿Pero entonces porque los conté todo eso? Querían saber que había hecho ¿cierto? – preguntó Trixie confundida.
-No Trixie, si venías a contarnos todo es obvio que no habías alcanzado a volver en esos cinco años – dijo Frelia – y si no sabíamos tu historia, nada de lo que te digamos va a significar algo.
Trixie miró a sus padres de hito en hito algo desconcertada.
-Me siento tan imbécil ahora mismo – dijo Trixie – vine aquí para quedar en ridículo.
-¿Lo vez? Ya ni siquiera puedes darle una visita a tus padres sin sentirte mal – dijo Mystic - ¿En serio te arrepientes de haber venido?
-No, claro que no – dijo Trixie – sabía que venir iba a ser bueno para mí, pero no es lo que esperaba.
-Es mejor todavía, creo que te vas a ir con algo más valioso de lo que viniste a buscar – dijo Mystic – pero ya debería detener esta charada.
Trixie quedó pasmada cuando del ojo de su padre brotó una lágrima, nunca lo había visto llorar, pero peor fue cuando se adelantó y la acunó tiernamente entre sus brazos, con lágrimas cayendo sin control de sus ojos, sonriendo, luego la besó tiernamente en la cabeza, Trixie sintió su corazón derretirse, pocas veces incluso la había abrazado así, era cariñoso, pero no tan cercano, su madre no la sorprendió tanto cuando la abrazó y beso su casco.
-Escuchamos tu historia tal y como quisiste contarla, sin apresurarse y sin dejar nada – dijo Frelia – así que ahora no puedes negarlo, sabemos todo.
-Y no te voy a perdonar si sales de aquí son prometerlo Trixie – continuó su padre todavía abrazándola – si tanto te preocupaba que te perdonáramos definitivamente vas a honrar una promesa.
Trixie estaba paralizada en su lugar, sintiendo la presencia de ambos padres perdidos abrazándola, como si una dulce miel de deslizara lentamente hacia su alma hambrienta, pero no iba a durar mucho, nunca duraba mucho… Entonces empezó a entender lo que le había dicho su padre, tal vez no tuviera esa eterna lucha por ser normal, esa lucha por poder disfrutar de la vida, tal vez pudiera dejarlo atrás…
-Llegué esperando que se enojaran conmigo, o por último que decidieran cambiar todo– dijo Trixie devolviendo el abrazo, se sentía feliz, por primera vez, y es que esa emoción normal entre los ponis, era para ella era como una rata escurridiza que se adentraba de pura casualidad, si, las cosas eran buenas, si, era un buena yegua, pero sabía que no iba a durar, sabía que no era para siempre, si podía realmente mantener ese sentimiento para siempre, ahora mismo no le interesaba que tan rara fuera la situación, simplemente se sentía bien, en calma – me fui hoy en la mañana, no esperaba que me abrazaran como la hija perdida… Te voy a hacer cualquier promesa que quieras.
-Prométeme que vas a dejar de seguir el camino a la anciana gruñona a la que te vas acercando ¿Si? Intenta volver a ser tan feliz y simple como cuando eras niña y veías nuestros espectáculos a las afueras de Canterlot, antes de la discriminación y de las habladurías, antes de todo eso – dijo Mystic.
-Lo prometo – suspiró Trixie.
-Bien, empieza ahora – dijo su madre – dilo.
-¿Decir qué? – preguntó Trixie alejándose un poco.
-Di que vas a hacerlo, que vas a ser tan feliz como cuando eran niña, pero créetelo.
-Yo… - Trixie sonreía, pero sus labios temblaron un poco al intentar decirlo – yo voy a ser tan… - empezó a respirar agitada, sentía como si le intentaran arrancar una parte del corazón – tan feliz como…
-Y que te mereces a Twilight, y que mereces que la multitud te quiera, y que vas a tener amigas y a disfrutar sin sentir que mereces que te echen a patadas, que mereces que te quieran, que no mereces estar sola – enumeró su padre subiendo la voz - ¡Deja de pensar en todo lo que ha pasado, te va a terminar esclavizando! Fue horrible, pero tal vez te gustaría considerarlo un accidente, un mal fortunio, no considerar que el mundo está contra ti.
-Es muy fácil para un poni lanzar a alguien que considera culpable, pero no creo que siquiera uno de ellos lo haya hecho más de una vez, es cuando la mayoría prefiere ignorar y cuando los menos ponen su grano de arena, cundo las cosas se pueden ver mal, unos pocos parecen el mundo completo – dijo Frelia - pero es mejor que lo olvides, el mundo en realidad no te va a reprimir, si sigues adelante, feliz y con templanza, las cosas van a mejorar, confía en mí.
Trixie sentía los cuatro cascos sujetándola con fuerza como salvavidas que venían a rescatarla cuando se ahogaba, un ahogamiento de años.
-¿Cómo es que un viaje al pasado se convirtió en algo tan casual?- dijo Trixie.
-Así tiene que ser una visita a tus padres – dijo Mystic – hay historias más increíbles que esta, ahora repítelo.
Los labios de Trixie temblaron de nuevo, le costaba sacar esas palabras y creerlas al mismo tiempo, se sentía extraño, le costaba ser vulnerable de nuevo, pero eran sus padres, apenas terminó la primera frase empezó a llorar, pero eran lágrimas cálidas, corrían por su rostro a medida que extirpaba una costra negra que tenía cosida, y dolía, dolía bastante por el miedo, por enfrentarse a lo injusto, eso le había dicho a Twilight, y tenía razón, era más fácil creer que uno se lo merece, es un dolor sordo, pero ahora la herida abierta quedaba cubierta no solo por su ganas y el esfuerzo que ponía para creerlo a propósito, también por sus padres, que la animaban pacientemente a que avanzara, empezó con la mandíbula temblando y limpiándose los ojos, pero terminó hablando firme, sin limpiarse el rostro, casi agotada emocionalmente.
-Así se hace – dijo Mystic al final – ese va a ser lo último que vamos a hacer para ti como padres.
-Nunca hubiera esperado eso – dijo Trixie, luego abrazó a ambos – en estos dos años los extrañé tanto, pero me daba miedo saber que iban a pensar de mi si supieran como estaba.
-Tú solo ve, verte más grande es hermoso, y tampoco vamos a quitarte a tu enamorada ahora que puedes hacer todo bien – dijo Mystic – y si por algún momento dudas, voy a dejarte algo ¿Recuerdas la fecha de la última cata que te enviamos?
-Claro – dijo Trixie nombrando la fecha, había leído la carta cientas de veces - ¿Por qué quieres saber eso?
-Porque te voy a dejar una pista, no me voy a olvidar ni cambiar de opinión, cada vez que dudes de eso lee la carta – dijo Mystic con un guiño – y además, ya va siendo hora.
Trixie arqueó una ceja y miró la ventana, el Sol se había ocultado casi, sin que se diera cuenta, con la luz encendida y las gruesas cortinas para los ahora delicados ojos de sus padres, la movió con un poco de magia y vio el atardecer atacando como un monstruo.
-Me alegra haber tenido el tiempo de hacerlo bien – dijo Frelia – dijiste seis horas ¿Cierto? Entonces deberías empezar ahora, oh, mira tú casco, ya empieza.
Trixie miró hacia abajo y vio como empezaba a brillar con terror, la luz subía de a poco por su cuerpo, envolviéndola en un calor reconfortante.
-¡Pero no me quiero ir todavía! – Dijo Trixie – no ahora, no así.
-No te vayas a sentir culpable de nuevo querida – dijo Frelia – todas las despedidas duelen, solo considéralo tu última visita, y recuerda la carta.
-La carta… - susurró Trixie, recordando la última frase, sus ojos derramaron dos lágrimas brillantes de una magia dorada.
-Y recuerda, cada segundo desde ahora, es como si te hubiéramos estado mirando – dijo Mystic- y estamos orgullosos de todo.
-Pero cuando llegué aquí pensaba que me iban a echar… ¡Gaste estas horas en nada! – dijo Trixie tratando de sacudirse la magia de encima.
-Nos dejaste consolarte, como si eso fuera poco – dijo Mystic, luego le lanzó la capucha encima, con otras ropas enrolladas, Trixie la sostuvo un segundo mirando hacia la tela, para luego sentir el abrazo de Mystic que besaba su frente, y de Frelia que besaba su mejilla.
-Te amamos Trixie, y siempre te vamos a amar – dijo Mystic en un segundo que se congelaba mientras la luz inundaba la casa hasta casi enceguecerlos.
-Yo también los amo – dijo Trixie abrazándolos casi con desesperación – siempre lo hice.
-Lo sabemos hija, vas a tener muchos episodios así en la vida, pero vas a salir adelante, sabemos que si – Trixie intentó responder, pero eso fue lo último que logró escuchar de sus padres, con un chispazo, cayó en el callejón en medio de la oscuridad de la noche.
Mystic y Frelia se quedaron observando el lugar vacío donde antes había estado su hija en silencio, simplemente se quedaron mirando el sitio impávidos, hasta que Mystic sacudió la cabeza y miró a su esposa.
-¿Quieres salir a dar un paseo querida?- preguntó el semental.
-Pero terminamos agotados siempre – dijo Frelia.
-Como sea, prefiero llegar dando cabezadas a meterme en esa maldita manta más de lo necesario – dijo Mystic tomando una capa – vamos a caminar un rato, no creo que lleguemos a escribir esa carta sin combatirlo lo más posible.
-Probablemente tengas razón – dijo Frelia tomando una capa a su vez – y luego a ver si al fin puedes cumplirme semental – dijo Frelia con una risita.
-¡Hey, no soy el único que se la pasa agotado! – dijo Mystic riendo a su vez, se acercó a Frelia y le plantó un beso en la mejilla – pero creo que puedo cumplirle a mi esposa.
-Es como envejecer juntos ¿Cierto? – Dijo Frelia – de alguna forma.
-Sí, algo así –dijo Mystic – aunque esperaba tener más de estos años contigo…
-Querido – Frelia se acercó y le dio un cálido beso en los labios, Mystic la tomó con fuerza y lo profundizó, ambos cerraron sus ojos, Frelia, conociendo a su esposo, pasó el casco por su mejilla, limpiando la solitaria lágrima que escapaba por ahí, luego acariciaron sus mejillas con tanto cariño como la primera vez.
-Bien, vamos – dijo Mystic agitando la cabeza – se hace tarde y no queda demasiado.
Mystic y Frelia definitivamente no se abandonarían de nuevo.
Twilight esperaba en el parque con algo de frío, pero la espera la estaba matando, estaba empezando a perder la entereza de su decisión, Trixie tenía que aparecer pronto, y hablar de que tan fantástico había sido todo, al rato no lo aguantó y se fue al callejón a esperar entre las sombras del lugar, quedaban solo cinco minutos para que Trixie volviera, si todo salía bien.
Respiró profundo, desterrando sus miedos a las sombras, le había hecho frente a villanos, podía hacerlo ahora, solo eran cinco minutos más, que se hacían interminables.
De repente el sitio donde Trixie había desaparecido comenzó a brillar, fue primero una chispa pequeña, pero de agrandó rápidamente, hasta que con un chispazo Trixie apareció ahí donde se había marchado hace seis horas.
Twilight corrió hacia ella con el estómago revuelto, Trixie miraba al suelo con el cuerpo laxo.
-¡Trixie! Trixie ¿Cómo fue? – Preguntó Twilight poniéndole un casco en el hombro, Trixie subió la mirada con lágrimas en los ojos - ¡Oh dios! ¿Estás bien? ¿Todo salió como lo esperabas?
Trixie la miró con una suave y honesta sonrisa, de esas que derretían el corazón de Twilight.
-Si – dijo con una voz suave y calmada –estoy perfecta, salió mejor de lo que esperaba – Trixie cayó sentada al suelo – salió perfecto – luego de eso Trixie se deshizo en ese llanto calmo y suave, mientras Twilight la abrazaba con el corazón apretado y la garganta seca.
-¿Segura que estás bien? – preguntó Twilight.
-Si, en serio, estoy perfecta – dijo Trixie.
-¿Hiciste todo lo que podías hacer?
-Hice todo lo que podía hacer y más – dijo Trixie limpiándose los ojos.
Twilight sintió alegría y angustia al mismo tiempo, como suponía, no lograba arrepentirse de ayudar a Trixie con eso, por más loco que pareciera, sonrió a su protegida y acarició su melena.
-Perfecto, eso… eso es perfecto – dijo tragando con fuerza - ¿Vamos a casa entonces? – Twilight lo preguntó por si acaso, no sabía qué hacer en las siguientes veinticuatro horas.
-Claro, vamos a casa, ya me estoy empezando a cansar un poco – dijo Trixie – quiero llegar rápido a mi cama.
-Bien, si así lo quieres – dijo Twilight interpretando su respuesta – vamos entonces, hay un tren que debería salir dentro de poco, voy a hacer uso descarado de ser princesa al menos una vez.
Caminaron hacia la estación casi en silencio, pero Trixie notaba con alegría que Twilight estaba muy pegada a ella, casi podía sentir su calor al lado, la experiencia de ese día había sido muy intima como para hablarlo ahí, Trixie esperaba a llegar a su vagón para hablar, Twilight la miraba atentamente a cada segundo, casi como si intentara mirarla todo el tiempo posible, Trixie solo lo dejó estar, disfrutando de ello.
Incluso recibían algunas miradas de los transeúntes, de lo cerca que caminaban, Twilight pidió un compartimento privado junto con Trixie y se lo cedieron de inmediato, Trixie caminaba lentamente y con una sonrisa en todo momento, parecía haber soltado una pesada carga.
Entraron al vagón y Trixie se sentó en uno de los asientos, Twilight se sentó a su lado.
-Entonces ¿No me vas a decir cómo fue? – preguntó Twilight.
-Estaba esperando a estar a solas – dijo Trixie.
Entonces empezó a contar lo que había sucedido, empezando por lo insegura que estaba al llegar, y de cómo creía que iban a reaccionar mal a su pasado, Trixie dijo como estaba esperanto un reto o una decepción de sus padres que nunca llegó.
-Lo primero que hicieron fue invitarme a comer, tendría que haberlo imaginado – dijo Trixie riendo – se dieron cuenta de inmediato de que era lo que me pasaba, no me había dado cuenta de que era algo que me acompañaba desde niña.
-Yo si me había dado cuenta – dijo Twilight - cuando me contabas de ti, me era obvio…
-Bueno, algo si sabía, pero no tan claro – dijo Trixie – nada salió como lo planeaba, pero al final resultó en lo mismo.
-¿O sea que arreglaste todo lo que tenías que arreglar? – preguntó Twilight con voz suave.
-Todo por lo que iba y más – dijo Trixie, luego se hizo un corto silencio, hasta que sintió el peso de Twilight apoyándose a su costado derecho, Trixie pensó por un segundo en las palabras de Twilight antes de ir al pasado, pero le había pedido que volvieran a casa, así que tenía que haberla malinterpretado.
-Me alegro por ti – dijo Twilight con sinceridad mientras Trixie pasaba el casco por sus hombros, luego sintió un beso de la yegua azul en su cabeza – realmente me alegro.
-Sí, fue una locura, pero gracias Twilight – dijo Trixie sobando su mejilla contra la melena de Twilight – pero todo salió a pedir de boa, ahora puedo empezar a despedirme de toda es mierda que tenía que llevar a cuestas – Trixie luego se acercó a Twilight y le plantó un tierno beso en la mejilla – hasta el final, no voy a poder agradecerte lo suficiente por esto, jamás.
Trixie se mantenía un poco lejos ya que Twilight había estado un poco lejana los últimos días, algo fría de vez en cuando, parecía que los primeros días desde que se confesó se había tomado todo muy rápido y había apretado el freno, pero bueno, tampoco era el fin del mundo, podía tomárselo con más calma.
Twilight quedó un poco pasmada frente a la cercanía de Trixie, tal vez fuera solo que tenía más experiencia y pretendía aprovechar esos últimos momentos, Twilight no sabía, pero de todas formas se estaba dejando llevar, ver a Trixie tan feliz a la vez la alegraba y la laceraba, tenía una sonrisa temblorosa que no le mostraba a Trixie, manteniendo su mirada baja, se apretó más todavía contra Trixie.
-No les molestó realmente nada de lo que hice, ni siquiera tuve que ir por un perdón, simplemente me dejaron desahogarme y me dijeron lo que había estado haciendo mal, me sentí como un niña, como si volviera a tener cinco años, pero de una buena manera – dijo Trixie – no va a durar demasiado, pero no importa, me gusta esta calma.
Twilight se encogió en su lugar.
-Entonces ¿Qué hacemos una vez lleguemos a la biblioteca? – Preguntó Trixie - Yo estoy cansada, pero tampoco quiero ir a dormir de inmediato, quiero quedarme con esta emoción mientras pueda.
-Hagamos lo que tú quieras – susurró Twilight – yo no sé que quiero hacer.
-No me tientes – dijo Trixie riendo mientras rodeaba a Twilight con ambos cascos – tu sabes que me gustaría hacer.
Twilight tragó al escuchar esas palabras con el mentón de Trixie apoyado en su cabeza, no había viso ningún cambio todavía, lo más probable es que se tomara todo un día todo el proceso, probablemente tenían el tiempo, pero la idea la ponía nerviosa, y la hacía sentirse abandonada, como si fueran a hacer algo y luego Trixie fuera a dejarla tirada, se deslizó suavemente entre las piernas de Trixie, para quedar apoyada en su pecho como la última vez, sentada entremedio de sus piernas, tomó un manta y envolvió a ambas.
-Por ahora dime que hicieron tus padres – dijo Twilight – quiero oírlo…
Trixie abrazó a Twilight y la atrajo lo más que pudo a sí misma, empezaba a adorar esa posición.
Trixie habló largo rato, a frases entrecortadas y calmas, pero Twilight, aunque quería, no lograba ponerle mucha atención, pensaba en las palabras de Trixie, no lograba convencerse, prefería pasar esas horas acurrucada contra la yegua, esperando el final, pero tal vez solo fuera porque le debe nervio. Mientras tanto, Trixie seguía hablando de sus padres, tampoco quería ser ella la que usara a Trixie.
Aunque ya habían pasado mucho tiempo juntas, y se habían ayudado bastante entre ellas… además, solo quedaba poco tiempo, ya no habían reglas, podía hacer lo que quisiera, en ese momento le entró algo de miedo y se le revolvió el estómago, tal vez… tal vez pudiera, pero no en el tren, en la biblioteca, donde se sentía más a gusto.
-Twilight, este tren va muy rápido – dijo Trixie mirando el paisaje por la ventana, interrumpiendo su inconcluso monólogo – ya estamos a más de medio camino.
-Es un expreso – dijo Twilight – no quería pasar mucho tiempo en un vagón.
-Perfecto, yo tampoco – dijo Trixie.
-Trixie, tengo un pregunta algo extraña – dijo Twilight tragando mientras golpeaba sus cascos entre sí.
-Adelante – dijo Trixie mientras inhalaba el aroma de la melena de Twilight sin que esta se diera cuenta – ya te he contado casi todo de mi.
-Sí, pero esto es algo un poco más íntimo – dijo Twilight – espero no te moleste, pero… ¿Cómo… como te gustaba estar con Sunset?
-¿Estar con Sunset? – Preguntó Trixie mientras se le subía el color al rostro - ¿A qué te refieres con eso?
-Bueno, a estar con ella – dijo Twilight – digo… Como pareja… ¿Tu… ella… quien controlaba todo? – dijo Twilight titubeando a cada momento, luego agitó la cabeza y Trixie alcanzo a ver su rostro completamente enrojecido y avergonzada – sabes que, olvídalo, no debería haber preguntado eso.
Trixie se quedó mirando a Twilight, sabía que pasaba entre sementales, algunos, especialmente los menos sexuales, preferían entrar a ese mundo dominando, hacía la transición menos drástica, luego, claro, hacían lo que querían, entre yeguas era menos común, pero tal vez a Twilight le molestaría empezar teniendo que tomar el control, o dejando que lo tomara ella, era entendible.
-No me importa mucho – dijo Trixie – con ella el lugar cambiaba, aunque en esa época era más insegura, y ella era más grande y tenía una personalidad más arrolladora, así que terminaba tomando la mayor parte del control, pero a mí no me importa.
-Okey, entiendo – dijo Twilight – vamos a llegar a Poniville en una hora ¿Tienes algún cuento corto? Para pasar el rato.
-Claro que si – dijo Trixie – o podría contar una historia yo misma ¿Qué te parece?
-Me parece bien – dijo Twilight.
Entonces Trixie empezó a contar la historia de una yegua pequeña, Twilight se dio cuenta de inmediato que estaba hablando de ella misma, era la historia de una pequeña que por mala fortuna llegó a un lugar donde los ponis le engarzaban cadenas, siendo niña, no podía deshacerse de ellas, y nadie podía deshacerse de ellas, tenía que hacerlo sola, pero de niña, y creciendo, realmente no podía, y se fue acostumbrando a ellas, empezó a ejercitarse para poder cargarlas, y a dejar las costras en su lugar para que el roce no la siguiera quemando, cada vez habían más y más cadenas, y cada vez la pequeña se adaptaba mejor a ellas.
En una ocasión le cayó una cadena muy grande, de una yegua no hubiera pensado que lo hiciera, fue accidente, pero de todas formas estaba ahí, así que decidió no acercarse demasiado a los ponis, mientras más cercanos, las cadenas se volvían más pesadas.
Pero se volvió a acercar, y de nuevo le cayó una cadena, en ese momento se alejó e intentó olvidar a todos los ponis, para que no le pusieran ninguna otra cadena, ya tenía demasiadas.
Pero no se dio cuenta de que no solo así caían cadenas grandes, luego de eso hizo cosas malas, y le volvieron a poner cadenas, estas eran unas cadenas con unas pequeñas púas que la molestaban al caminar, y sabía que se las merecía, así que decidió desde ese momento ser una yegua buena, para que no le cayera ninguna otra cadena.
Pero ahora los ponis recordaban sus actos, y veían sus cadenas con malos ojos, todos llevan un par de ellas, pero ella tenía tantas que no la aceptaban, empezaron a ponerle otras cadenas a la fuerza.
Y por un tiempo estuvo bien, podía acostumbrarse a ellas, podía lidiar con ellas, era fuerte, estaba segura de eso.
Pero ser fuerte es agotador, los ponis solo le recalcaban sus cadenas y agregaban otra de vez en cuando, la yegua dejó de vivir fuera de las cadenas, soportar las cadenas era ahora toda su vida, y rechazaba a cualquiera que se le acercara por el temor de que dejara otra encima, era fuerte pero ¿De qué servía la fortaleza si eso era todo lo que tenía? De nada. La yegua estuvo pensando en rendirse en algunos momentos, hasta que cayó gravemente enferma y quedó en un hospital.
En ese momento apareció otra yegua, recordaba a esa yegua, era una que le había puesto una cadena considerable sin quererlo, entonces le gritó e intentó alejarla.
Twilight tembló un segundo al escuchar esa parte, pero Trixie siguió con una sonrisa, mientras acariciaba el pelaje de su yegua amada.
Intentó alejarla unas cuantas veces más, pero la yegua no tenía ninguna otra cadena para ponerle, lo único que intentaba hacer era agarrar el extremo de las cadenas y cargarlas a su lado.
Le costó mucho confiar en esa yegua, ella no tenía muchas cadenas y la envidiaba por eso, pero de a poco, logró ir confiando, luego no se daba cuenta de cómo agarraba las cadenas consigo, se empezó a volver común.
Con el tiempo se dio cuenta de que las sostenía de la peor forma posible, algunas se arrastraban y se trababan, otras le hacían perder el equilibrio, después de limpiar y acomodar todas las pudo cargar mejor.
Y todo se lo debía a la segunda yegua, y estaba feliz, las cadenas dejaron de caer y la vida se le hizo más fácil, amaba a la segunda yegua, había sido la salvación caída del cielo, estaba conforme.
Pero la segundo yegua no estaba conforme, quería verla sin cadenas, algo que le parecía inverosímil a la primera, además ¿Cómo hacerlo? Hace mucho había perdido la única llave, pero la segunda yegua no se conformó, a pesar de ser peligroso, decidió enviar a la primera a buscar la llave al pasado.
La primera yegua no se lo podía creer, de hecho, no se lo creyó hasta estar en el pasado, y ahí empezó a buscar la llave de inmediato.
Esperaba encontrar una gigantesca llave, y alivianar su peso un poco, fue en busca de los dos hechiceros con los que había vivido.
Ellos la recibieron con alegría, pero no le entregaron ninguna gran llave, hicieron que se pusiera frente a un espejo.
La yegua quedó confundida, las cadenas se movían, cambiaban de forma, se retorcían, desaparecían y reaparecían, entes de poder reclamar, le dijeron que esas eran sus verdaderas cadenas, que verlas de cerca era el primer paso, luego le entregaron un pequeñísima llave.
La primera yegua no entendía nada, pero confiaba en los hechiceros, los hechiceros la tomaron de los hombros y le dijeron que se calmara, que limpiara su mente.
Y por un instante, logró ver la cadena, la tomó al vuelo y abrió el pequeño candado, tal vez no fuera mucho, pero era algo.
Con sorpresa, vio como del candado caía otra llave, una un poco más corta pero más gruesa, empezó a mirar a su alrededor con premura, pero los hechiceros le dijeron que no la iba a encontrar ahora, solo tenía que seguir adelante e iba a abrir todos los candados, o casi todos, de todas formas iban a venir nuevas cadenas, y tenía que abrirlas de nuevo, pero iban a llegar a lo normal, e iba a poder ser feliz, los hechiceros la despidieron con emoción en medio de un destello de luz que la llevó a su tiempo.
Para el final del relato Twilight estaba al borde del llanto.
-Gracias – dijo la yegua lavanda.
-De nada – dijo Trixie – y va en serio, completamente en serio.
-Aunque no es tan exacto – dijo Twilight por el final.
-No, pero uno tiene que hacer más bonito el cuento – dijo Trixie refiriéndose a sus padres como hechiceros.
Twilight se restregó los ojos y se quedó mirando el pecho de Trixie, que subía y bajaba a un ritmo regular, a la mierda, ya estaba hecho, y quería estar con ella, quería darle lo que pudiera ¡Demonios! Quería que se quedara, ahora se permitía pensarlo, por Celestia, como quería quedarse con ella para siempre, quería… quería ser su yegua.
Trixie sintió un beso en su pecho, un cariñoso beso y sonrió, pero no se detuvo ahí, sintió otro, y luego otro, de a poco, empezaba a sentir besos por todo su pecho, miró a Twilight y cuando vio como sus labios le acariciaban no pudo evitar gemir de gusto.
-Twilight – susurró Trixie acercando su boca a la de ella, pero Twilight la detuvo un momento, Trixie vio como tragaba y su mirada insegura, luego siguió regando cálidos y tímidos besos por su pelaje – Twilight ¿Estás bien? – preguntó en una voz baja y ronroneante.
-Si – Twilight seguía intentando besar cada pequeña porción de pecho de Trixie – si estoy bien – pero no parecía así, parecía estar un poco triste.
-No parece…
-Quiero hacerlo, déjame hacerlo– dijo Twilight abrazándola por la cintura, Trixie lo dejó estar, la sensación era demasiado placentera, echó la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados, con los cascos acariciando la melena de Twilight, sintiendo el suave movimiento acompañado de los húmedos labios de Twilight, es porque era ella, cuando ella le hacía algo no solo le daba placer, se sentí segura y querida.
Twilight bajó un poco y empezó a besar la parte alta del estómago, Trixie no alcanzó ilusionarse demasiado antes de que Twilight subiera de nuevo hasta el cuello de la yegua, besando cada centímetro dejando sus labios deslizarse suavemente.
-¿Te gusta? – Preguntó Twilight – no sé si lo hago bien…
-Es fantástico – dijo Trixie - ¿Puedo… puedo acariciarte? – "Hmhh" dijo Twilight asintiendo, Trixie comenzó a acariciar la espalda y el pecho de Twilight, notaba algo raro, pero no se decidía a detener nada, Twilight, entre suspiros, comenzó a subir por el cuello hasta llegar a la oreja de Trixie.
Trixie abrió los ojos y notó la mirada seria de Twilight, Trixie la detuvo y la miró a los ojos con la respiración agitada.
-No tienes que hacer algo que te desagrade – dijo Trixie – no me gusta si no te gusta a ti.
-Te digo que quiero – dijo Twilight – estoy un poco nerviosa, es todo – Twilight se quitó los cascos de Trixie de los hombros, logró sonreír con honestidad – y se que te gusta, no me mientas – luego se adelantó hacia Trixie y la besó en la boca.
Trixie mantuvo los ojos abiertos, el cuerpo de Twilight temblaba y respiraba agitada, gemía de vez en cuando, pero todavía tenía el ceño fruncido, Trixie decidió abrazarla y acariciarla suavemente para que se relajara, parecía funcionar, su ceño se suavizó un poco y dejó descansar su peso en ella, Trixie cerró los ojos, el beso de Twilight parecía algo apresurado, forzado, tan centradas y ensimismadas estaban con eso que no se dieron cuenta cuando el tren frenó, la puerta se abrió de golpe.
-¡Princesa, ya llegamos a Poni…! – la yegua que había abierto la puerta las miraba a ambas con los ojos abiertos, había esperado que la princesa llamara por algún servicio, pero nada, ahora creía entender porque… - ville…
-Se supone que en estos vagones se toca antes de entrar – dijo Twilight dándose vuelta con un mohín en los labios y el rostro tan rojo como podía estarlo.
-¡Oh, sí, lo siento mucho princesa! – Dijo la yegua bajando la cabeza - ¡Mi error, juro que no voy a decir nada!
-Okey, no importa – dijo Twilight agitando un casco – vamos Trixie, a la biblioteca.
-Okey – dijo Trixie levantando una ceja, pasando al lado de la yegua que todavía las miraba con los ojos abiertos, siguió a Twilight a la biblioteca en silencio, ella trotaba rápidamente, en medio de la noche cerrada, Trixie comenzó a preocuparse.
Llegaron a la biblioteca en nada, Twilight abrió y cerró la puerta detrás de ella rápidamente, Trixie se adelantó y se sentó en el sillón, Twilight se subió encima de ella.
-Twilight, calma – Trixie frunciendo el ceño
-Tú quieres ¿Cierto?
-Sí, pero…
-Solo déjame hacerlo entonces – Trixie la miró con los ojos entrecerrados un momento, Twilight a miraba con el ansia en su rostro, ahora en la biblioteca parecía más cómoda, más a gusto, si las cosas se desvirtuaban, iba a poder llevarlo a buen sitio, no quería arruinar la primera vez de Twilight.
-Okey – dijo Trixie tomando a Twilight de la cintura – solo relájate un poco ¿Si?
-Okey – dijo Twilight asintiendo con una sonrisa nerviosa, tragó despacio y se acercó de nuevo a Trixie.
Trixie se relajó y de inmediato empezó a disfrutar el beso, era inevitable, amaba a la yegua, cada vez que sus labios se tocaban Trixie no podía evitar querer más y respirar agitada, deseaba a esa yegua, Twilight estaba más tranquila y lo profundizó de inmediato, parecía estar disfrutándolo también, así que Trixie simplemente se dejó llevar, había empezado algo extraño, pero era lo de menos.
Trixie dejó hacer a Twilight, empezó a olvidarse del mundo, notaba el temblor de Twilight dentro de su boca, lo que esperaba fuera un temblor de ansia, de hambre.
Twilight bajó sus cascos de golpe para intentar tocar el cuerpo de Trixie, en un movimiento brusco, Trixie frunció el ceño y notó los ojos enrojecidos de Twilight con horror, al instante todos los movimientos de Twilight se detuvieron, y cayó con el rostro en el hombro de Trixie.
-Twilight, demonios ¿Qué pasa? – Preguntó Trixie algo frustrada, pero más preocupada que nada, en ese momento sintió a Twilight sollozar en su hombro – Twilight – dijo abrazándola- ¡En serio me estás preocupando ¿Qué pasa?!
-Lo siento – dijo Twilight, lo había intentado, había creído que podía simplemente hacerlo una noche, pero se sentía tan usada así… - No puedo, pensé que podía pero realmente no puedo dejarlo y estar contigo esta última noche, pensé que iba a ser una buena despedida – Twilight se limpiaba los ojos mientras se disculpaba con Trixie.
-Oh, dioses, no puede ser en serio – dijo Trixie con los ojos abiertos.
-¡Lo siento! – dijo Twilight de pronto asustada con la actitud de Trixie – en serio lo siento – pero Trixie se salió del sillón pasando a llevar un poco a Twilight y fue directo a su habitación, Twilight quedó con los ojos abiertos completamente anonadada, pero Trixie no se encerró, hizo levitar apenas el cofre, y del fondo sacó una carta, era la última carta de las que habían enviado sus padres, con ella volvió decidida a una asustada Twilight.
-Léela – le dijo empujando la carta hacia Twilight – lee la última parte de la carta, vamos.
Twilight tomó la carta algo confundida, había un último párrafo separado del resto.
-"Y como ya te prometí, mi consejo, no importa que veas el Crepúsculo (Twilight) delante de ti, porque siempre va a haber una Chispa (Sparkle) de felicidad dentro, sigue adelante, te quieren, tus padres " – dijo Twilight leyendo.
-Es algo torpe, lo sé – dijo Trixie – pero debió haber estado muy cansado como para ponerle más imaginación – Trixie se lamió los labios acelerada - ¿No lo entiendes Twilight? No me voy a ir de aquí, jamás, ¡Nada va a cambiar!
-¿Cómo? – Twilight reaccionó como si le hubieran dado un sartenazo en la cabeza – Pero Trixie ¡Yo te envié para que cambiaras todo! Ahora tenemos máximo un día y toda esta realidad se va – Twilight tragó con fuerza – por eso quise terminarlo así, oh, por favor, dime que lo hiciste, dime que cambiaste todo – Trixie se la quedó mirando con el corazón a mil por hora.
-¿En serio fue esa tu intención? Joder, lo pensé por un segundo, pero creí que era un plan demasiado loco como para ser real – dijo Trixie - ¿Cómo es que pensaste en eso?
-¿Cómo que porque? Ya te lo dije, me dolía cada vez que tenías una pesadilla o notaba que tanto estabas sufriendo, más si yo era la culpable de todo – Twilight la miró de golpe con los ojos abiertos – tienes… tienes que haberlo hecho ¡No aguanto cuando pienso en ti sola siendo atacada por Equestria ¡Me duele en el alma! – Twilight se acercó a Trixie con una mueca de temor en el rostro, Trixie no podía dar crédito a lo que escuchaba.
-Mira, si me hubieran dado la oportunidad hace dos meses lo hubiera hecho sin pesarlo, pero ahora… Ahora es diferente – Trixie se acercó a Twilight hasta estar tan cerca que sentía su aliento – ahora no cambiaría esto por nada.
-Pero Trixie, tendrías algo mejor si lo hubieras cambiado – dijo Twilight empezando a sentir un vacío en el estómago, paseándose por la habitación – Ah, no, tendría que haberlo dejado claro ¡Pero pensé que era obvio! Ahora no se qué hacer, el hechizo se puede usar una sola vez.
-No – dijo Trixie tajante atrapando a la alterada Twilight en su andar – no vas a entrar en pánico y… ¡Arruinar este momento! – Trixie se detuvo y fijo a Twilight al lugar por los hombros – he sufrido mucho, es cierto, pero ahora estoy bien, estoy feliz y mis padres vana morir sabiendo que en dos años voy a ser feliz, eso es todo, no importa por lo que haya pasado, periero quedarme ¡Te dije que tu eres tdo lo que nesecito! ¿Por qué me iba a ir si contigo tengo todo lo que nesecito Twilight, cuando vas a enteder que te amo, como tengo que decírtelo? – Twilight se quedó en silencio mirando a Trixie a los ojos, sus palabras calaron en su corazón profundo, haciendo desaparecer de a poco la confusión en su alma.
-Entonces – dijo Twilight con la carta en la mano - ¿La carta es como una pista?
-Exacto – dijo Trixie tomándola – es un recordatorio, de que mis padres siempre supieron que había hecho, que siempre me quisieron y que estuvieron orgullosos – Twilight vio como temblaba la voz y el rostro de Trixie por un segundo – y de que cicno años después seguían pensando lo mismo, eso es lo que obtuve de ir al pasado.
-O sea… - Twilight hizo un puchero – o sea que te quedas…
-A menos que me eches, si me quedo – dijo Trixie – te amo, y me rindo, voy a decírtelo cada vez que pueda, hasta que por fin entiendas que significa eso.
Twilight sintió como temblaban sus labios, entre lo conmovida que estaba por las palabras de Trixie y la felicidad que crecía dentro suyo por saber que se quedaba.
-No debería estar feliz – dijo Twilight agitando la cabeza – de tomar tu oportunidad de estar con tus padres…
-¡Pero no fuiste tu! Fue la maldita enfermedad, tu me diste la oportunidad de volver a verlos – dijo Trixie – no tuviste culpa de nada Twilight – Trixie empujó a Twilight al sillón, la yegua la miro algo agitada – y de todas formas no tiene sentido podernse triste, ya no cambie nada, no voy a irme a ningún lado – Trixie tragó – dime, en serio ¿Por qué intentaste hacerlo conmigo?
Twilght se enrojeció, pero la siguió mirando a los ojos.
-Ya te dije, pensé que iba a ser la última noche que íbamos a siquiera conocernos – Twilight amagó una sonrisa tomando las mejillas de Trixie - ¿En serio vas a quedarte?
-Ya no puedo cambiarlo – dijo Trixie – pero no preguntaba eso – Tu… Trixie titubeó un momento – querías simplemente darme en el gusto, querías experimentar ¿Qué querías hacer? – Trixie se acerco todavía más a Twilight – has estado comportándote my muy rara Twilight, yo ya no entiendo nada, responde ¿Por qué hiciste eso?
Twilight tenía a Trxie al frente, casi aprisionándola contra el sillón, la ponía algo nerviosa, pero era lo de menos, ahora se estaba sintiendo abrumada por el hecho de que Trixie iba a quedarse ahí, su corazón, ante amargo y triste, se empezba a hechir con una alegría que la estaba desorientando, cuando Trixie le preguntó se dio cuenta de que realmente no tenía nada que cultar, enrojeció y miro hacia abajo.
-Entonces por eso… - dijo Trixie levantadno los brazos con frustración – solo por darme un último…
-No – dijo Twilight con voz firme – no, no es por eso, yo quiero hacerlo – Trixie se giró de nuevo a mirarla con los ojos abiertos – Solo… quería que luego te quedases conmigo… - Trixie tragó mientras las palabras entraban en su corazón de a poco, como una llamada brillante – quiero hacerlo, por la misma razón que quería sacrificarlo todo al enviarte al pasado – Twilight tragó y cerró los ojos, tenía que decirlo – porque… Porque te amo – termino susurrando en voz baja.
-Pero… pero estos días te fuiste alejando… - dijo Trixie sin entender nada.
-Claro que lo hice – dijo Twilight, empezaba a llorar de emoción – pensaba que ibas a irte en unos días, no quería hacértelo difícil – Twilight se restregó un ojo – Estuve días convenciéndome de que tenía que olvidarme y dejarte ir, porque era lo mejor para ti – dijo Twilight abrazando a Trixie – pero siempre quise que te quedaras conmigo.
-Incluso si dices que me amabas, me hiciste ir al pasado, a cambiarlo todo ¿Por mi? – preguntó Trixie conmovida.
-Por supuesto – dijo Twilight.
-Ahora estoy contigo – dijo Trixie – si me dices que me quede voy a hacerlo, si me lo pides yo hago lo que quieras – Trixie se subió al sillón con las piernas abiertas a ambos lados de las de Twilight, la yegua no la rechazó, de hecho se calmó un poco y la apretó un poco más fuerte.
-Entonces hazlo, quédate conmigo – dijo Twilight en voz suave, luego sacó el rostro del pecho de Trixie – no te vayas de viaje de nuevo, haz tu espectáculo, pero vuelve siempre a Poniville…
Twilight y Trixie se miraron a los ojos unos segundos con un comprensión momentánea, tan rara para ellas, sonrieron lentamente, luego Trixie rio, una risa simple y pacífica.
-Parece que vamos a tener que ser más honestas entre nosotras, para evitar otro enredo como este – dijo Trixie con una sonrisa – claro que me quedo contigo.
Trixie se adelantó lentamente, Twilight cerró los ojos y entreabrió los labios antes de que la besara, era un beso diferente, era no un experimento, era un compromiso, Trixie bajó muy lentamente, sus labios se tocaron y Trixie acaricio los labios de Twilight con su lengua lentamente con solo la punta, como saboreando algo antes de echárselo a la boca, Twilight soltó un muy suave gemido de placer al tiempo que apretaba a Trixie por la espalda, Trixie lamió la comisura misma de los labios y la respiración de Twilight se detuvo por un segundo, eso fue suficiente para que Trixie no se pudiera aguantar más, tomó el rostro de Twilight y se sumergió en el beso más apasionado que pudiera dar.
Twilight se sintió sobrepasada de inmediato, Trixie acariciaba lenta pero fuertemente todo su cuerpo, se apoderaba de su boca cada vez más, había empezado lamiendo y besándola, cada cierto tiempo se separaba para tomar aliento, Twilight respiraba agitada mientras Trixie seguía besando su rostro y su cuerno unos segundos para seguir fundiéndose en su boca una vez más.
-Oh, Trixie – suspiró Twilight cuando esta le dio un momento de descanso.
-Te amo – dijo Trixie, besándola esta vez más fuerte – te amo – Twilight notó su ansia y su hambre en la mirada – te amo demasiado Twilight, desde la primera vez que te vi te amo, desde hace más de diez años – Twilight solo se apretó más todavía, emocionada.
Trixie ahora empezó a morder suavemente los labios de Twilight, la yegua lavanda estaba completamente dominada en el sillón, Trixie estaba haciendo con ella lo que quería, sus alas escaparon de su espalda rígidas, y Trixie comenzó a masajearlas con los cascos, Twilight gemía cada vez más alto mientras Trixie tiraba suavemente de sus labios con los dientes, Twilight se quejó y comenzó a temblar suavemente, Trixie notaba como apretaba sus piernas entre ellas, y cuando comenzó a lamer su cuerno como abrió los ojos y apretó los dientes aguantándose un gritito, Twilight la apretó fuerte y bajo la mirada intentando no hacer tanto ruido, mientras sus caderas se movían ligeramente.
Twilight se había quedado tensa y de vez en cuando pegaba un saltito frente al ataque de Trixie, la yegua azul se detuvo un segundo y tomando el mentón de Twilight la hizo mirar hacia arriba, la mirada de Twilight parecía nerviosa y casi temerosa.
-¿Estás segura Twilight? – preguntó Trixie entre resoplidos -Me voy a quedar aquí, así que podemos esperar…
-No voy a estar menos nerviosa – dijo Twilight negando con la cabeza – quiero hacerlo, solo… quiero que me abraces y que me hagas cariño – dijo Twilight avergonzándose un poco incluso en la situación – trátame bien ¿Okey? – pidió con un nudo en la garganta, Trixie sonrió y abrazó a Twilight fuerte contra su pecho mientras la besaba de nuevo, esta vez tiernamente, Twilight se fue relajando mientras el placer la invadía, hasta que ya no sabía ni le interesaba donde empezaba su lengua y terminaba la de Trixie, simplemente se dejó llevar saboreando a la otra yegua.
De a poco la pasión empezó a tomar el control de ambas, las palabras desaparecieron y simplemente se besaron más raudo y fuerte, tomando aliento apenas antes de volver a besarse, las caderas de Twilight tenían vida propia, Trixie se fijó con hambre en sus muslos mientras dejaba su boca y empezaba a bajar voluptuosamente desde las orejas en punta hacia por el pecho hacia el pecho de Twilight.
Trixie metió una rodilla a la fuerza entre los muslos de Twilight, eta abrió los ojos con sorpresa y, pero se calmó y siguió haciendo los mismo, Trixie metió la segundo rodilla y Twilight pegó un saltito, abrió los ojos y se quedó mirando a Trixie, pero la yegua azul sonrió con picardía y abrió sus rodillas de golpe, abriendo las piernas de Twilight.
Twilight sin pensarlo lazó uno de sus cascos hacia su entrepierna, tapando su intimidad, Trixie se alejó y negó con la cabeza, acariciando su rostro – Déjame mirarte Twilight - tomó el casco y lo alejó de la entrepierna de Twilight, mirándola atentamente.
Twilight cerró los ojos ante el escrutinio de Trixie, la yegua miraba encantada el sexo palpitante de Twilight, ya húmedo, y la princesa sentía que moría de vergüenza, Trixie apretó su rodilla contra la entrepierna de Twilight, la princesa abrió los ojos con un quejido a tiempo para notar como Trixie se llevaba a la boca la perta húmeda de su casco, lamiéndola como si fuera un manjar, era tan obsceno pero a la vez se sentía tan bien, Twilight miraba la boca de Trixie que se relamía en su casco con un anhelo.
-Esto te va a gustar – dijo Trixie con una voz ronca de deseo, bajó con impaciencia, rociando de besos el pecho de Twilight, y luego su estómago, besó completamente el interior de un muslo y el otro, sosteniendo las rodillas de Twilight que se intentaban cerraban con voluntad propia, Trixie miró hacia arriba para captar la mirada de Twilight, y acercó su lengua lentamente a esa zona de carne rosada que usualmente tapaba el pelaje, pero ahora estaba descubierta por el placer de la yegua.
-No – dijo Twilight con voz ronca, deteniendo a Trixie, la yegua quedó con la boca abierta y frustrada, miró a Twilight con impaciencia, pero entes de que dijera algo – no aquí, no en el sillón – Twilight tragó y soltó a Trixie – vamos a mi pieza.
Trixie se levantó con esfuerzo, solo tenía que esperar un poco más, solo un poco.
-Como quieras – dijo Trixie con una sonrisa, pero Twilight notó la impaciencia y el hambre animal en su mirada, tembló de gusto cuando lo vio, quería que Trixie le hiciera de todo… Tal vez por eso le daba más nervio, porque lo hacía más vulnerable, pero ahora se le erizaban los pelos de pensar en ser vulnerable con Trixie, sola, en una cama, para que le hiciese cualquier cosa…
Trixie no dejó de besar y tocar a Twilight mientras rodaban en las paredes hacia la habitación, era la primera vez que Trixie entraba, no se fijó en nada, solo en la gran cama, Twilight solo alcanzó a apoyar una rodilla en ella antes de que Trixie la abrazara desde atrás y lenta pero firmemente, inclinara su cabeza hacia atrás, comenzó a lamer y succionar su cuerno desaforadamente.
Twilight comenzó a gemir escandalosamente, estar en esa posición con Trixie era demasiado, Trixie metió una rodilla e inmovilizó a Twilight para poder hacerlo mejor, pero a Twilight le encantó, sus gemidos se iban convirtiendo en gritos, y su inhibición se disolvía, sentía el placer acumularse dentro suyo, en sus entrañas, queriendo escapar, movió su casco a su entrepierna, pero Trixie la detuvo.
-No – dijo Trixie como una orden.
-Pero lo necesito – dijo Twilight quedamente.
-Para eso estoy yo aquí – gruñó Trixie, y empezó a deslizar su casco por el sexo de Twilight.
Twilight notaba como esa sensación iba creciendo dentro suyo, hasta hacerse casi insoportable.
-Ah, ah, ah, Trixie – Twilight suspiraba mientras el casco de la yegua hacia infinidad de formas en su sexo, cada una parecía diferente a la anterior, a diferente velocidad, a diferente presión, cada segundo como si no hubiera hecho más que empezar, abrió los ojos con sorpresa por tanto placer.
Twilight comenzó a temblar mientras sentía el cao de Trixie apretarse con fuera sobre ella, casi hasta ser doloroso, para luego tomar un movimiento frenético que apenas la rozaba, luego empezó a deducir la velocidad, hasta que casi de se tuvo, Twilight se agarró con fuerza al brazo de Trixie, había estado casi gritando hasta que su casco de detuvo, lentamente, Twilight sentía cada instante mientras se detenía hasta que casi a un instante antes de detenerse se quedó quieta con anticipación, y el casco de Trixie entró a atacar frenéticamente ese botón sensible que eataba un poco por encima y Twilight no se pudo aguantar ahora un grito de verdad, sus caderas se movían con vida propia empujando contra el casco de Trixie, sentía como todo ese placer acumulado empezaba a ser demasiado y en cualquier momento iba a explotar.
Trixie también lo notó, pero quería que su primer orgasmo con ella fuera de otra forma, deseaba saborearla, de detuvo y con firmeza la empujó de espaldas contra la cama, subiéndose encima, la besó y las cosas se calmaron solo un poco, mientras se acariciaban cariñosamente, con amor en cada caricia y pequeño beso que esparcían por el rostro y el cuello de la otra, Twilight estaba completamente entregada, haciendo todo lo que Trixie le indicaba con movimientos, con un temblorcillo abrió las piernas hasta que no podían más.
-Twilight, ya no aguanto más – dijo Trixie encima de ella.
-Haz lo que quieras – dijo Twilight en un suspiro – todo lo que quieras…
Trixie bajó besando el pecho y el estómago de Twilight, sin paciencia ni para un minuto más, y llegó al sexo de la yegua que amaba.
Caía un gota deslizándose por la nalga de Twilight, Trixie la lamió por completo, haciendo que Twilight gruñera y su cadera temblara con anticipación, hizo lo mismo con la otra y no aguantó, todavía mirando a Twilight a los ojos, se lanzó a beber de Twilight.
Twilight vio como la boca de Trixie conectaba con ella casi en cámara lenta, como si fuera irreal, pero la sensación la hizo arquear la espalda y lanzar un quejido sin aliento, era más de lo que se hubiera imaginado.
La lengua de Trixie hacía figuras en sus labios como si estuviera escribiendo y sus labios acariciaban todo lo que pudieran tocar, la excitación la hizo empezar a gemir cada vez mas alto, desbocadamente, mientras a cada segundo se sorprendía más y más de que tan delicioso se sentía la boca de Trixie chupándola.
Trixie sentía como la cadera de Twilight empujaba con más fuerza contra ella, veía sus piernas moverse entre espasmos, pateando y doblándose a cada quejido, como agarraba las sábanas con su cascos y como se arqueaba su espalda, llegaba pronto, lo sabía, y solo hizo que chupara cada vez más frenéticamente, tomo su clítoris suavemente entre los dientes y lo cepilló con su lengua tan rápido como podía, sentía la humedad de Twilight empapar su mentón y sus labios y cerró los ojos concentrándose en hacerlo lo más rápido posible.
Twilight sintió como la sensación dentro suyo se desbordaba, sus caderas no le pertenecían y temblaban a su gusto cuando notó como algo llegaba, se empezó a derretir por dentro y le cayó por completo, abriendo los ojos al máximo, entonces explotó.
Trixie escuchó el grito de Twilight mientras seguía dándole placer, sus cadenas la empujaron con fuerza pero se aferró a Twilight mientras resoplaba del esfuerzo, Twilight se arqueo tanto como podía y su grito se extendió, era más de lo que se hubiera podido imaginar, ni siquiera podía respirar a voluntad, sus caderas comenzaron a bajar pero a medio camino de disparó de nuevo por la boca de Trixie, con otro grito casi tan fuerte, bajó de nuevo y de nuevo se disparó, todo su cuerpo se movía a voluntad propia y no creía poder seguirlo aguantando, pero Trixie no dejaba de lamer, y morder y chupar y volverla completamente loca.
-Trixie… - logró al fin decir entremedio de sus quejidos – no, no aguanto más…
Trixie tomó los cascos de Twilight, por un segundo la dejó y le dio tres tiernos besos en el estómago, acariciando sus cascos, Twilight tragó mientras su respiración se relajaba un poco.
-Confía en mi Twilight – dijo Trixie todavía besándola – déjame darte placer, grita y muévete todo lo que quieras, no te limites– Twilight la miró y asintió, preparándose para quedar acabada por Trixie.
Twilight gritaba desbocadamente dejándose llevar, Trixie parecía fundida a ella y no la dejaba por un segundo, acariciando sus muslos y su torso con cariño, después de un tiempo el mundo desapareció, Twilight seguía gritando sin darse cuenta, mientras Trixie le daba un orgasmo tras otro, hasta que ya no sabía cuántos llevaba.
Trixie notaba el cansancio hacer mella en ella, de vez en cuando lo hacía más lento y sus ojos se entrecerraban, pero agitaba la cabeza para despertarse y lo hacía con fuerzas renovadas, haciendo saltar a Twilight.
Twilight ya hace rato se había olvidado del mundo, seguía gritando más y más fuerte mientras se retorcía y se agarraba de la cabeza de Trixie, es un estado de inconsciencia placentero, se preguntaba apenas como había podido estar tan nerviosa, el placer la tomaba y ninguna duda ahora importaba, seguía empujando contra Trixie.
Tuvo una explosión especialmente fuerte, quedando sin aliento, sentía el cuerpo cosquilleándole y el ataque de Trixie todavía en pie, se estaba cansando, y cuando miró hacia abajo notó que a Trixie se le empezaban a cerrar los ojos cada unos cuantos segundos.
-Para… - dijo Twilight muy bajo, empujando suavemente la cabeza de Trixie, esta seguía y apenas le dejaba modular cada cierto tiempo – Trixie… para… por favor… - suspiró Twilight –Trixie dejó de lamerla con frustración.
-¿Por qué? Sé que te gusta – dijo Trixie mirando Twilight con largos resoplidos, respirando profundamente al fin.
-No aguanto mucho más – dijo Twilight entre grandes resoplidos – y te toca – dijo Twilight tragando y enrojeciéndose más de ser posible – quiero hacértelo a ti…
Trixie se quedó paralizada un segundo, Twilight vio su ansia y la arrastró hacia ella, la besó sin que le importara nada y luego se giró hasta quedar encima.
-No sé cómo se hace… Así que tal vez no sea tan buena – dijo Twilight nerviosa encima de Trixie, la yegua azul la miró con cariño y acarició su rostro y melena suavemente.
-No importa, si tu lo haces no importa – dijo Trixie – si realmente quieres…
Twilight asintió y le dio un último beso, empezó a bajar por el torso de Trixie mientras esta seguía acariciándola, la yegua lavanda estaba algo insegura y bajaba lento, Trixie la miraba como si viera algo irreal, el momento se acercaba pero el concepto era tan increíble que la miró con mucha atención, preparándose, Twilight lo notó y se avergonzó más, llegó al sexo de Trixie, del que corrían gotas hacia la cama, miró a Trixie que con la mirada le pedía que lo hiciera de una vez, y lamió tímidamente a la yegua.
-Uhhg – Trixie lanzó un quejido mientras miraba hacia el techo un segundo – si, así Twilight – Trixie era menos tímida, gemía y se mordía los labios mientras Twilight intentaba imitar los movimientos que Trixie había usado con ella, el sabor y olor deberían haber sido desagradables, pero la incitaban con fuerza, pronto se dejó caer y se sumergió en el sexo de Trixie, temblando de impaciencia y nervio – así, así… ¡ohh! No pares, sigue, chupa ¡Ahhg! – gritaba Trixie mientras apretaba la cabeza de Twilight contra si, empujando con sus caderas, Twilight se sentía algo forzada y sin saber porque le gustaba, mientras Trixie perdía el control y se volvía más brusca más le gustaba, hasta que no aguantó más y empezó a tocarse, gimiendo en el sexo de Trixie.
Trixie sentía como sus fuerzas mermaban desde hace un rato, y cuando Twilight empezó se fue en picado.
Era Twilight, la yegua perfecta, su yegua amada, la querida, la protectora, la cariñosa e inteligente Twilight, esa yegua se esforzaba tímida y complaciente en darle placer con el morro en su sexo, chupando y lamiendo como podía, enterrada en sus jugos, esa sola idea era suficiente para que Trixie empezara de inmediato a tener orgasmo tras orgasmo, a cada que bajaba la vista y veía la legua de Twilight pasar una y otra vez o la veía succionar de su botón gruñía y sentí su cuerpo temblar una vez más en orgasmos cortos pero continuos, casi no terminaba uno antes de que empezara el otro, Trixie decía el nombre de Twilight entre susurros y quejidos, con el cuerpo cada vez más agotado, entonces vio a Twilight tocándose.
-Twilight – Trixie alejó a Twilight y se levantó para besarla apasionadamente, alcanzando a saborearse en la boca de la otra yegua – déjame hacerlo a mí.
-No, ahora te toca a ti – dijo Twilight intentando empujar a Trixie de nuevo a la cama, Trixie negó con la cabeza.
-Digo que te gires – dijo Trixie con una sonrisa cariñosa pero con deseo –déjame hacerlo también.
Twilight comprendió y su boca hizo una "o" de sorpresa, enrojecida, asintió, y algo titubeante se giró hasta quedar en posición, Trixie se echó y Twilight se corrió hacia atrás hasta tener la entrepierna de Trixie al frente.
-Trixie, yo no sé si ¡Ahh! – Twilight sintió de nuevo a Trixie en su sexo, pero ahora sin poder verla le daba un morbo que la hacía temblar desde el primer momento, solo estuvo un segundo sin hacerlo ella hasta sentirse culpable y se lanzó a Trixie con brío.
Trixie sentía a Twilight, con el cuerpo vigoroso, temblando y empujando contra ella, mientras gemía en su sexo, ella se estaba agotando, le quedaba poco, lo sabía, sus orgasmos ahora eran pacíficos y cansadores, pero Twilight seguía gritando y temblando, tenía que forzarse, seguir, dejar a su yegua satisfecha, incluso si no lograba levantare luego, se convirtió en un tortura deliciosa, evitar dormirse a cada segundo, haciéndolo más fuerte, pero notando como cada vez le costaba más reaccionar, intentando darle a Twilight un espasmo más, otro, y otro.
Twilight por su parte había entrado en un ciclo infinito, cuando tenía un orgasmo se lanzaba a lamer desesperadamente, lo que activaba a Trixie y la hacía atacarla de nuevo, y le daba otro orgasmo, ya tenía los ojos blancos y no era consciente del mundo, estaba tensa como una cuerda de acero mientras cada orgasmo la lanzaba más y más allá a lo que algunos llaman la pequeña muerte, cada vez gritando y teniendo espasmos más fuertes, cuando Trixie abrió la boca al máximo y metió la lengua en su sexo, acariciando apenas esa zona rugosa, llegó con tanta fuerza que no lo hubiera creído posible, se arqueó como un arco y gritó a todo pulmón, Trixie sonrió con el ego crecido y siguió lamiendo lenta y cariñosamente, Twilight tembló unas cuantas veces más, pero luego cayó sin energías.
-Me aplastas Twilight – dijo Trixie con una suave risa.
-Oh, sí, lo siento – dijo Twilight todavía grogui, lentamente, se levantó y se dio vuelta algo desorientada, cayó laxa al lado de Trixie, encima de las sábanas – eso… eso fue fantástico – dijo agitando la cabeza para despertar – Joder, fue delicioso, no sabía que podía ser tan bueno.
-Te hice maldecir – dijo Trixie con una sonrisa, se miraron unos segundos y luego se besaron lenta y amorosamente, sin ninguna inhibición, abrasándose con cascos y piernas sobre la colcha, con las colas cruzadas.
-Levántate un segundo, tengo que acostarte bajo las sábanas – dijo Twilight saliendo apenas del colchón, Trixie se levantó apenas y juntas se acomodaron bajo las sábanas, Twilight se acurrucó en el pecho de Trixie - ¿A ti… te gustó? – Preguntó Twilight con una sonrisa nerviosa, pero no tuvo respuesta - ¿Trixie?
-¿Ah? Ah, lo siento – dijo Trixie bajando la mirada, Twilight notó el enorme cansancio en sus ojos, pero sonreía con templanza incluso – Twilight, esta es por mucho la mejor noche de mi vida ¿Contenta?
-Si- dijo Twilight feliz.
-Twilight, no me odies, pero me voy a quedar dormida – dijo Trixie intentando que sus ojos no se cerraran.
-No importa.
-No quiero hacerlo, pienso que cuando despierte todo va a ser un sueño…
-Trixie – Twilight tomó el rostro de Trixie entre sus cascos – voy a estar aquí mañana, y pasado y pasado, hasta siempre ¿Okey? Te amo – Twilight le sonrió con alegría, Trixie sabía que era una promesa difícil e incluso infantil, pero esta vez, solo esta, se permitió creerlo, y el futuro por primera vez no era oscuro y deprimente, se veía brillante y feliz.
-Yo solo – dijo Trixie parpadeando y bostezando – solo voy a dejar descansar los ojos un rato – y su cabeza cayó a la almohada mientras abrazaba a Twilight con fuerza, sus miembros se relajaron a los pocos segundos y Twilight se dio cuenta de que dormía, se acomodó por su cuenta y con la cabeza en el pecho de Trixie, se durmió también.
¡AAAAAAAAAAA! JODER COMO ME COSTÓ ESTE CAP, 20.700 PALABRAS! Bien, como sea, aquí termina, pero hay un prólogo, que se va a demorar lo suyo, porque he subido casi un cuarto de millón de palabras en dos meses y algo, a ver si entienden que tan cuatico es eso, ahí está, espero, en serio espero que les guste : )
