Kaien Tenoh Gracias por tu review y por saber que te ha gustado, espero que este capitulo sea de tu agrado. Posiblemente en breves pueda subir la continuación de este capitulo con más acción.
Había pasado una semana desde el día en el que se le había ocurrido la maravillosa idea de colarse en el dúplex de Michiru Kaioh, una semana en la cual no había recibido notificación alguna por lo de su padre y por lo que comenzaba a pensar que todo había sido en vano; una semana en la que su orgullo, día a día, se resentía por lo que había hecho.
Sentada en la última fila y con el bolígrafo en mano, la joven Tenoh se sumergía poco a poco en sus pensamientos, hacía cuentas mentalmente e intentaba recortar dinero por todas partes con la intención de ahorrar un poco más y conseguir el dinero con más facilidad pero le era casi imposible, ya no podía "apretarse más el cinturón", todo lo que tenía era básico y necesario. Zarandeó con suavidad la cabeza e intentó centrarse en la lección de Japonés moderno, asignatura que odiaba y se le hacía muy pesada.
-Ts, Haruka- Una voz dulce hizo que se girase en busca de la persona que le había hablado.-¿Qué te pasa? ¿Todo bien con tu madre?- La rubia de cabello largo que tenía a la derecha parecía realmente preocupada por su amiga y compañera Tenoh.
-Bueno… como siempre- Haruka esbozo una sonrisa cansada.-Aunque parece que ha ido a peor y ya no se qué hacer…-
-Bueno pues entonces quizás hoy te lleves una sorpresa al ver lo que tengo en la mochila- Minako le guiño el ojo con picardía mientras se giraba y atendía de nuevo al profesor, dejando a Haruka un tanto extrañada por lo sucedido.
La campana que avisaba del final de las clases acababa de sonar y tanto Haruka como Minako se dirigían hacia la azotea del colegio Shibakouen. La azotea siempre había sido un lugar cerrado para los estudiantes pero, contando con la habilidad Tenoh, aquel lugar se había convertido en una especie de santuario pacifico. Haruka como siempre se arrodillo y metió la ganzúa dentro de la puerta mientras Minako miraba si alguien subía por las escaleras y le cubría las espaldas. Click. La puerta se abrió y Haruka se limpió el polvo de las rodillas –odiaba las faldas pero un año atrás ya había tenido problemas con el nuevo director del colegio y por no meter a nadie en problemas se había comprado un uniforme femenino- aviso a Minako y ambas pasaron a su santuario privado.
-Cada vez que subo aquí me siento en paz…- Tenoh dejo las cosas en el suelo mientras su amiga contemplaba las vistas.- Todo este lugar es muy bonito-
-Ya, es el único sitio que me hace olvidar los problemas- Haruka se sentó en el suelo mientras abría la mochila y sacaba de dentro la comida. -¿Sabes? Fui a ver a la hija de los que no dejan que mi padre salga de la carcel…
-¿¡Qué!?- Aino se acercó casi corriendo y se sentó al lado de Tenoh.-¿¡Qué hiciste qué!? ¡Estás loca Haruka!-
-Calma, no fue tan mal… al menos no me ha denunciado…- Abrió el táper con arroz y carne que llevaba y lo dejo a un lado mientras hablaba y buscaba los palillos.-Entré en su casa para hablar con ella sobre lo de mi padre y casi se echó a llorar pensando que quería matarla o algo peor-
Aino sin pensárselo dos veces le dio un suave capón.-¿Tú estás loca? Podría haberte denunciado y entonces qué, ¿Quien te sacaría a ti y a tu padre de la cárcel? Porque yo no pienso hacerlo- Se giró haciéndose la ofendida mientras de reojo contemplaba la sonrisilla de Haruka. Su amiga muy bien sabía que en realidad hubiera hecho cualquier cosa por ver sonreír a la de pelo corto.
-Pero no ha ocurrido ¿verdad? … Entonces no hay nada de qué preocuparse- Esperó a que Minako buscara su comida antes de comenzar a comer.-Aunque espero realmente que hay funcionado para algo… van a aumentar el precio del tratamiento de mi madre…-
-…¿ Desde hace cuanto que lo sabes?-
-Dos meses, me avisaron de que todo iba a peor y de los productos de prueba iban a ser caros-
-¿Y ahora que va a pasar?-
-No lo sé, pero no creo que mi madre aguante mucho más…-
-No digas eso Haruka, ella es toda una luchadora y estoy segura de que podrá salir adelante-
-Ya lo sé pero creo que se dejaría matar si supiera cuanto nos va a subir…-
-¿Tanto es?-
Haruka asintió con la cabeza mientras dejaba la mitad de la comida y cerraba el táper. Tenía que ahorrar algo de comida si quería ir por la noche a ver su madre hospitalizada.
-Entonces creo que te alegrara saber que hace unos cuantos días las chicas me invitaron a un evento y…- Minako cerró la boca antes de continuar hablando y metió la mano dentro de la mochila antes de continuar con su explicación.-Toma, leelo-
Haruka recibió el folleto y empezó a leer con tranquilidad hasta que llego al final y soltó un par de lágrimas de felicidad.-¿Esto va enserio?-
Minako asintió con la cabeza y abrazó a la otra rubia.-Sí y por eso creo que ahora no van a ser tan caro los costes de tu madre-
Ambas chicas se pasaron un rato abrazadas mientras Aino acariciaba la espalda de Haruka y esta se desahogaba un rato.
-Dios mío, muchísimas gracias Minako…- Intentaba calmarse pero le costaba bastante.
-No me las des a mí, dáselas a todos aquellos que dieron dinero, sobre todo a los Kaioh y a Makoto, que dono parte de su sueldo-
Al escuchar el apellido, el corazón de Haruka comenzó a latir con fuerza, ahora se arrepentía de todo lo que había hecho y se veía con la urgencia de pedir disculpas a la pobre chica.
-Y como hoy ha sido un día tan bueno creo que estaría bien que en vez de ir por la noche a ver a tu madre fueras ahora, antes de que acabe la hora de la comida…-
-Pero-
-Nada de peros, yo te cubro-
El hospital general estaba a unos treinta y pocos minutos del colegio Shibakouen, era un hospital enorme que contaba con varios edificios adheridos que tenían como función agilizar el paso de los hospitalizados por la general, es decir, todos los que entraban a urgencias tenían un solo edificio para ellos con quirófanos incluidos, los niños tenían otro para no coger enfermedades de adultos que los hicieran más vulnerables, los trámites administrativos tenían otro lugar para ellos y así con diversas cosas. Aquello más bien parecía una ciudad.
Haruka se conocía todo aquel complejo como la palma de su mano, sabía por dónde acortaría el paso y por donde no debía de ir a ciertas horas, se conocía a varios camilleros y enfermeras por no mencionar a la cantidad de doctores con los que se llevaba bien.
Abrió la puerta del edifico este y se fue hasta recepción para saludar a la becaría en prácticas que tan simpática se le hacía antes de ir a la habitación.
-Buenos días Haruka- La pelirroja de cabello corto saludo con su típica sonrisa animal e inocente a la rubia de ojos claros.
-Buenos días Aoi- Para Haruka aquella becaría siempre había tenido el aspecto de un animal rudo y feroz pese a que en realidad era todo lo contrario.
-¿No deberías de estar en el instituto?-
-Em, bueno, sí, pero no vino el profesor y nos dieron la hora libre…-
-Sabes que si sigues así te volverán a retrasar un curso ¿Verdad?-
-Sí, sí, pero de verdad que no va a pasar nada-
-Tú misma pero no voy a volver a hacerte un justificante falso- En realidad ya era la quinta o sexta vez que Aoi se lo decía a Haruka y que a la hora de la verdad se le hacía imposible cumplir.
-Lo tendré en cuenta- Haruka le guiño un ojo y luego echó a andar en dirección a las escaleras.
Abrió la puerta de la habitación número trece con lentitud por si su madre estaba durmiendo y se encontró con una mujer de mediana edad que dormía plácidamente mientras la televisión estaba encendida. Sin poder evitarlo Haruka dibujo una sonrisa y cerró la puerta tras ella.
Apagó la televisión y dejó las cosas en un pequeño armario que había, sacó una pequeña mochila que había en uno de los estantes y se metió en el cuarto de baño para poder asearse y cambiarse con tranquilidad. Era su ropa de recambio y su uniforme de trabajo por si algún día tenía que hacer el turno de noche.
Al salir, su madre aún se encontraba durmiendo pero , junto a ella, una doctora se encontraba tomando los datos de las máquinas para comprobar que todo fuera bien.
-Buenas tardes señorita Tenoh- La doctora peliazul miraba con severidad a la joven rubia que se había saltado clases.
-Bu-buenas tardes doctora Mizuno, ¿Todo bien?-
-Con su madre sí, pero me temo que no puedo decir lo mismo de usted-
-¿Qu-qué quiere decir?- Aquella mujer siempre la había puesto nerviosa, sobre todo por lo tajante que era.
-No ha ido al colegio… otra vez-
-Me dieron permiso- Mintió la rubia intentando inventarse una excusa creíble. -Minako me contó lo de la cena y pedí permiso para hablar sobre lo del tratamiento-
-Entiendo, entonces ya se lo han contado…-
-Sí-
-Pues entonces debería usted de saber que los Kaioh quieren revisar la investigación y estar al día de ella…- Hizo una pausa para ver si Haruka seguía el hilo de la conversación.-En media hora la señorita Kaioh iba a venir para ponerse al día y, viendo que usted ya está aquí, creo que podríamos aprovechar y ponerle a usted también al corriente de todo-
Haruka asintió con la cabeza.
-Entonces le espero en media hora en mi departamento-
Haruka volvió a asentir y al poco rato la doctora Mizuno dio por cerrada la conversación y se fue de la habitación.
Algo agitada por lo que estaba ocurriendo, Haruka se fue hasta el sillón y se dejo caer en él.-Madre mía… en que follón me acabo de meter…- Miró a su madre que dormía tranquilamente por el sedante que le habían dado y trato de relajarse para la cita con la señora Mizuno y los Kaioh.
Al haber sido uno de los mayores inversores, los Kaioh, debían de presentarse en el hospital general para pedir los papeles de la investigación y ponerse al día con lo que llevaban, por no decir que debían de contratar a una tercera persona para que los revisara, y como ahora quien se encargaba de todas aquellas cosas era Michiru, le había tocado pedir permiso en Mugen.
Lo curioso de todo ello era que por una parte deseaba encontrarse con el hijo de la señora Tenoh para poder preguntarle sobre lo ocurrido entre ambos pero a su vez le temía por la agresividad que había mostrado aquel día en su casa. Si bien había pensado que todo había sido un sueño, la pared con un pequeño golpe en ella demostraba que no había sido así.
Después de aquel día, había ido ella misma a hablar con el juez que estaba a cargo del proceso judicial de Morton Tenoh, un buen amigo de su madre, con quien tuvo una larga charla y finalmente logró persuadir de que no siguiera subiendo la fianza y de que la rebajara un poco. No le había hecho mucha gracia tener que usar su feminidad para llamar la atención del juez y aún menos la antigua relación que había tenido su madre con él pero, ahora que más o menos sabía los motivos del hombre que les había robado, quería ayudar de alguna forma.
Salió de Mugen y subió a la limusina negra que le esperaba fuera del instituto para ir al hospital.
-Buenas tardes señorita Kaioh, soy la doctora Aya Mizuno-
-Buenos días doctora Mizuno-
-Soy la doctora que esta al cargo de la investigación de los Van Heimet, aunque supongo que eso ya lo sabía. ¿Sus padres van a venir?-
-Mis disculpas pero soy yo quien se hace cargo de estos asuntos-
-Oh, ya veo- La doctora peliazul miró de arriba abajo a la joven de cabello aquamarino intentando calcular la edad que debía de tener la chica pues no aparentaba más de dieciocho años. –Entonces sígame señorita Kaioh, le llevaré hasta mi departamento-
En silencio Michiru siguió a la doctora por los pasillos hasta llegar a una sala apartada que daba a una pequeña puerta de madera.
-Vaya entrando señorita Kaioh, voy a buscar unos documentos y vuelvo-
Michiru asintió con la cabeza y entró al despacho de la doctora.
Una enfermera había entretenido a la joven Tenoh y llegaba cinco minutos tarde a la cita con la doctora, tenía miedo por si le echaba la bronca –algo muy natural en Aya dado que la trataba como si fuera su propia hija- o algo peor. Mientras corría por los pasillos intentaba meterse por dentro la camiseta blanca para que al salir de la reunión pudiera ir a toda prisa al trabajo.
Al llegar al departamento tomo un poco de aire y luego se metió en la sala que, para su sorpresa, parecía vacía. –¿Aya?- Algo a su derecha cayó al suelo y Haruka se giró.
Ambas chicas se miraron a los ojos y se quedaron en silencio, Haruka por el pánico que sentía y Michiru por lo atontada que se había quedado al ver al "chico".
Michiru que estaba prácticamente sentada en el suelo repasó con la vista a Haruka, observando el buen porte que tenía y lo bien que le quedaba el traje que llevaba. Cuando quiso darse cuenta, la mano de la rubia estaba en frente suyo, tendida y mostrando gentileza. Michiru se agarró y Haruka le ayudo a levantarse.
Ninguna de las dos se atrevía a hablar hasta que por fin Haruka dio el primer paso. –Lo siento, siento mucho lo que ocurrió el otro día…-
Michiru seguía embelesada por la belleza del rubio y apenas pudo negar con la cabeza.-No pasa nada, creo que puedo llegar a entender lo que ocurrió-
-No es cierto, me pasé de la raya y encima estuve a punto de hacerte daño-
-Tranquilo, supongo que yo hubiera hecho lo mismo-
Haruka se quedó extrañada por el uso del masculino pero no le dio demasiada importancia.-Pero… después de la ayuda que has prestado a mi familia, de no delatarme aquel día y de todo esto … yo… lo siento- Agachó la cabeza avergonzada de su comportamiento.
-Aquello pasó hace mucho tiempo y tampoco te hubiera delatado, si te soy sincera hiciste que me olvidara del miedo que me daba la tempestad-
Haruka se quedó en silencio, pensando en lo que podía hacer para solucionarlo.-Entonces, déjame que te lo compense de alguna forma-
La puerta se abrió y la doctora Mizuno entro en el interior del departamento con varios documentos dispuesta a iniciar la reunión.
