Disculpad por el retraso, he tenido problemas y no he podido subir antes el capitulo así que he decidido subir un capitulo mucho más largo para compensar un poco.
Las buenas noticias hicieron que Haruka saliera de la habitación con un humor radiante pues por primera vez en mucho tiempo podía sonreír con sinceridad. -¡Dios mío, no me lo puedo creer!- La rubia se llevo las manos a la cabeza mientras sonreía -¡Esto es fantástico!- Se giró bruscamente y abrazo con fuerza a la doctora Aya que les había acompañado hasta la puerta.
-Vamos Haruka, no exageres- La doctora se vio sorprendida por el ataque de cariño que le había entrado a la joven Tenoh pero no dijo nada, simplemente acepto el abrazo.
-¿¡Pero cómo va a ser esto exagerar!? Es la mejor noticia que podían darme, ahora podre centrarme en lo otro por unos meses-
La doctora Mizuno acarició el cabello rubio de Haruka mientras sonreía al ver lo feliz que era la chica. Conocía a la pequeña Tenoh desde que tenía cinco años, la primera vez que la había visto fue el día en el que apareció llorando con el labio partido y el brazo roto al haberse caído de un árbol mientras jugaba con otros niños, después de eso, la empezó a ver con frecuencia cuando su madre desarrollo la enfermedad.
-Vamos Haruka, no soy la única que ha hecho esto posible y lo sabes-
La rubia se separó de la peliazul sin dejar de sonreír y con un par de lágrimas en los ojos que se limpio al momento.
-Todos lo han hecho posible…-
Haruka asintió con la cabeza y se giro en dirección a Michiru para hacerle una ligera reverencia.-Muchísimas gracias, les estaré eternamente agradecida-
Michiru al ver el comportamiento de la rubia comenzó a negar con las manos mientras sentía como sus mejillas comenzaban a arder.-N-no me des las gracias, nosotros solo pusimos algo de dinero-
-¡Pues por eso! Sin vuestra donación no se que hubiera hecho… no creo que mi cuerpo hubiera aguantado mucho más-
Michiru miró a los ojos al rubio y pensó en lo hermoso que se veía sonriendo de esa forma tan pura y sincera.-No es nada, de verdad. No hay nada que agradecer-
La doctora Aya se colocó a la altura de Haruka y le acarició el brazo con suavidad-Señorita Kaioh, le voy a dar un consejo, aprovéchese ahora que puede de Haruka que luego se le hará indomable- Le guiño un ojo a la aquamarino y soltó una suave risa que dejó a ambas chicas asombradas por el cambio de humor de la doctora.-Y tú, Haruka, a ver si complaces a los inversores…-
Michiru entendió lo que la doctora quería decir entre líneas mientras que Haruka se tomó las cosas al pie de la letra.-¡Aya!- La doctora miró a Haruka con severidad y la rubia se aclaro la garganta.- Digo, doctora Mizuno, yo no soy un salvaje…- Haruka se sonrojo al instante al ver como Michiru se reía ante la escena que acababan de representar la doctora y ella. -Por cierto Haruka- De nuevo la doctora fue quien habló.- Ami últimamente te está echando de menos, a ver cuando vienes a casa-
-Este fin de semana tengo fiesta así que podría pasarme el domingo- Haruka sonrió al escuchar el nombre de su amiga; la hija de la doctora había compartido mucho tiempo junto a ella en el hospital jugando, una por tener a su madre trabajando y la otra por no pasarse todo el día encerrada en el cuarto.
La doctora asintió y después se despidió para ir de nuevo a atender en planta.
Ambas chicas se quedaron solas, el ambiente estaba un tanto tenso y ninguna de las dos se atrevía a decir nada. –Bueno- dijo la aquamarino. –Creo que debería de irme o sino llegaré tarde a la academia- Esbozó una sonrisa pero esta desapareció al instante pues el rostro de la rubia había pasado de esplendido a un tanto decaído.-¿Estás bien?-
Haruka asintió con la cabeza.-Me olvidaba de que debo de ir a trabajar- Dibujo una sonrisa un tanto forzada y se froto la nuca –realmente se le había olvidado y ahora le daba pereza ir hasta el trabajo. Michiru negó con la cabeza y dejo escapar una suave risa, aquel acto tan infantil le había hecho gracia. –Así que será mejor que yo también me ponga en marcha- Haruka echó a caminar por los pasillos del hospital forzando a que Michiru le siguiera el ritmo.
-¿Quieres que te dejemos cerca del trabajo? He venido en coche- Michiru intentaba ponerse a la altura de la rubia pero esta era mucho más rápida.
-Oh, no, no hace falta, suficiente habéis hecho por mí como para que ahora me dejéis al lado del trabajo-
-Vamos, no es nada-
-Insisto, no quisiera molestar- Haruka no iba a dejar que le llevaran al trabajo y Michiru pareció captar la directa.
-Entonces… creo que aquí debemos separarnos- Ambas chicas se encontraban frente a los ascensores de la planta, la aquamarino iba a cogerlo para ir hasta la entrada y la rubia en cambio debía pasar de largo para ir hasta la habitación de su madre.-Ha sido un placer conocerte-
-El placer ha sido mío- Haruka se despidió con un suave gesto y echó a andar en dirección a las habitaciones que había en la otra ala. La aquamarino por su parte no sabía qué hacer pues sentía el impulso de ir tras ella y pedirle que le acompañara, quería conocer un poco más a aquel chico que una vez le había robado y conocer el porqué de todo aquello. De repente, Haruka escucho su nombre, parecía que la auqmarino quería decirle algo más así que se giró. Michiru corrió hacia ella. -Un momento, quisiera pedirte el número de teléfono para estar en contacto contigo- Al decirlo se ruborizo pero trato de parecer de lo más normal.
-¿Uh?...¿Para? –
-Me gustaría poder estar al día sobre la enfermedad de tu madre…-
No muy convencida Haruka asintió con la cabeza y Michiru le entregó el teléfono para que apuntara en la agenda el número. –Toma, ya esta apuntado- Haruka le entrego el suyo a Michiru para que hiciera lo mismo.
Aunque la intención a primera vista fuera la de preocuparse por la investigación allí había un motivo oculto que la rubia no iba a imaginarse.
-Gracias- Michiru sonrió y le tendió la mano a Haruka.
-De nada, las gracias debo dártelas yo a ti-
Tras el apretón de manos ambas chicas se separaron y cada una tiro hacia su destino.
Tras la academia Michiru llego a casa con ganas de echarse sobre su cama y dormir, no le apetecía en absoluto tener que hacer los deberes o estudiar y, aún menos, tener que ponerse a limpiar el dúplex.
Abrió la puerta de su cuarto y se dejo caer en la cama deshecha mientras soltaba una especie de suspiro, el día había sido muy largo y pese a que estaba a punto de terminar aún le quedaban cosas por hacer. Tumbada boca abajo y pensando en lo bien que se estaba allí tumbada, su móvil comenzó a sonar.
-¡Halo, Michi!-
-¿Eh?... ¿Zhira?-
-Se, soy yo ¿Qué estabas durmiendo?-
-No, tranquila solo estaba tumbada en la cama-
-Vaya, veo que has tenido un día duro… pues no sé cómo decirte esto …-
-¿El qué?-
-Pues hace nada he escuchado a mis padres hablar con los tuyos y… ¡Planean que seamos familia!-
A la otra banda del teléfono, Michiru se mantuvo en silencio absoluto creyendo que era todo una broma y esperando a que su compañera se lo confirmase.
-Mi padre quiere emparejarte con un primo mío, uno que vive en Rusia y que últimamente está ganando mucho dinero-
-Pe-pero ¿Zhira, estas de coña, no? Quiero decir ¿Por qué me iban a emparejar con nadie?-
-Parece ser que a tu padre no le gusta la idea de que lleves tu sola el imperio Kaioh y buscaban a alguien así que mi padre le menciono a Yuri… Intenté convencerle de que era una mala idea pero se negaron a escucharme-
Michiru volvió a callar esperando que todo aquello fuera un sueño.
-Trate incluso de insinuar que tenías pareja-
-¿¡Qué has hecho qué!?-
-Oye, cuidado, no me chilles a la oreja-
-Cómo no te voy a chillar si has dicho eso ¿Enserio pensabas que se lo iban a creer? Solo conozco a un par de chicos y ellos saben que no son de mi agrado-
-Oye, oye, solo lo hice por ti… No quisiera que fueras mi familia- Zhira hizo una mueca de desagrado al otro lado del teléfono, dejando escuchar un sonido similar a un "buag". Michiru al escucharlo se echó a reír y se calmó durante un rato.
-Vamos, no mientas, sabes que quieres ser familia mía-
Ambas chicas se echaron a reír y poco después decidieron cambiar de tema, ninguna de las dos quería volver a tocar el mismo tema pues Zhira sabía que si seguía por ese camino iba a acabar mal.
Cuando llamarón a la albina para ir a cenar la conversación se tuvo que cortar y Michiru se quedó otra vez sola, pensando en lo que su amiga le acababa de decir y lo que aquello significaba. Ahora entendía porque sus padres habían quedado con ella para desayunar, estaba segura que iban a decírselo en persona, cara a cara y con poco tiempo para que no pudiera escaquearse de ninguna forma. Se dio la vuelta y volvió a quedar boca abajo, aquello no le gustaba en absoluto y no solo porque Zhira hubiera mentido diciendo que tenía pareja -si la pillaban ya podía olvidarse de buscar cualquier otra escusa- sino que realmente le molestaba que no confiaran en ella. -¡Arg!- Golpeó con fuerza el almohadón más cercano.-¿Y de dónde saco yo a un chico que mis padres no conozcan?- Soltó un largo suspiro mientras pensaba en como en tan poco tiempo todo se había se torcido y finalmente decidió bajar a comer algo.
Con el móvil en mano decidió llamar a uno de los restaurantes que le había enviado un flayer días atrás y que había dejado sobre la mesa. Marcó el número y pidió comida tailandesa, mientras lo hacía, el sonido de una llamada entrante le dejo un tanto sorprendida ¿Quién podía llamarla a esas horas? Zarandeo la cabeza y continuó hablando con el del restaurante. Una vez finalizado el pedido, colgó y echó un vistazo a las llamadas recientes.-¿Haruka?- Una sonrisa floreció en su rostro y casi al instante un mensaje del mismo remitente apareció en su pantalla.
-Disculpa por la llamada, me equivoque a la hora de marcar y no me di cuenta hasta que colgué-
La sonrisa de la aquamarino desapareció al instante, sobre todo al saber que el chico no le llamaba a ella. Soltó un suspiro y, de repente recordó lo que Zhira le había dicho. -Haruka sería el chico ideal, nadie, a parte de mí, le conoce- Dibujo una sonrisa bien amplia y se fue hasta el sofá pensando en cómo podía ingeniárselas para que el rubio le ayudara con su plan.
Sentada en el suelo y recostada en una pared, Haruka esperaba de forma impaciente a la llegada de su acompañante femenina.
Habían decidido quedar a las cinco en punto pero el nerviosismo y la inquietud de la joven rubia había hecho que ésta se apareciera media hora antes de lo previsto en el centro comercial.
Miró el reloj una vez más y comprobó la hora -tres minutos para las cinco- sus ojos vidriosos comenzaron a buscar entre la multitud a la aquamarino pero no la veía por ninguna parte. Se levantó con lentitud y pereza, se expulsó la suciedad de los tejanos largos y volvió a mirar cuanto tiempo había pasado -sin ser consciente de ello, sus manos temblaban- cada segundo se le hacía eterno y lo suficientemente largo como para que su cabeza divagara entre las diversas excusas que había inventado en si tiempo libre. Soltó un suspiro que había retenido durante un largo rato y sus hombros cayeron, no se veía con el suficiente valor como para volver a casa pese a que era lo que más le apetecía en ese mundo. Se giró y colocó su mano sobre la pared de cristal que adornaba a una de las tiendas y que mostraba el interior de esta, su vista sin un objetivo fijo vago de un lado a otro y de mientras, su mente, se entretuvo en las palabras de Michiru "Necesito que me hagas un favor, te veo mañana a las cinco a las puertas del centro comercial".
-Hola- Michiru poso su mano sobre la camiseta azul de Haruka con suavidad.-Espero no haberte hecho esperar demasiado- Se había aprovechado de que la rubia no miraba para intentar un leve contacto físico.
Haruka giro el rostro con una media sonrisa mientras evitaba mostrar el sobresalto que se había llevado.-Ho-hola, no ha sido...- Sus ojos chocaron con los de la aquamarino y durante un breve instante sintió como todas sus dudas se desvían.-...demasiado- Acabó su frase casi sin fuerza mientras sentía como la chica retiraba la mano de su hombro.
La sonrisa sincera de Michiru ablandó el corazón de Haruka y la paralizo durante un rato. Hasta ese momento no se había fijado cuan bella era y aún menos en sus hermosas y finas facciones. Por otra parte, Michiru estaba perdida en la belleza de los ojos de Haruka, imaginando lo cálido que uno debía de sentirse al estar entre los brazos de un hombre como él -seguía sin darse cuenta del sexo de la rubia.
Michiru fue la primera en reaccionar.-Entonces ¿Vamos y te lo cuento todo?- Dio un paso para atrás y dejo espacio para la otra.
Haruka aprovecho para pasarse los dedos entre el pelo y poner su sonrisa más galante.-Claro, te sigo- No sabía cómo era posible que una chica como aquella le hubiera pasado desapercibida pero lo había hecho, se veía tan hermosa con el vestido azul cielo veraniego que era imposible no mirarla.
-Veras, quería pedirte algo de ayuda- Michiru guiaba entre la gente a Haruka hacia el patio de cemento del centro de comercial, pasando cerca de una zona de juegos para niños y una fuente.-Pero estás en tu derecho de rechazar mi petición- El nerviosismo de Michiru pasaba desapercibido de la rubia que, atontada por la hermosa figura de la aquamarino, asentía a todo lo que la otra decía.
Al llegar a un pequeño café Haruka advirtió a la chica de que no podía gastar nada de dinero pero Michiru insistió en entrar para vez sentadas, la aquamarino pidió una infusión ella y un café para la rubia quien pese a la insistencia de Michiru se negaba a aceptarlo.
-De verdad, no quiero nada- Haruka negaba con las manos la oferta de Michiru.-Estoy bien sin tomar nada-
-No seas así, si te invito es porque quiero- Michiru dibujo en su rostro una tristeza fingida y clavó su mirada en Haruka. -Además, yo te traje aquí-
-Vale, pero a la próxima deja que lo haga yo- Haruka desvió su mirada mientras sentía como su pierna se movía sola debajo de la mesa.
-De acuerdo- Michiru aparto las manos de encima de la mesa para dejar que el camarero dejara las tazas calientes. -Gracias- Dijeron al unísono las chicas y luego ambas echaron a reír. -Bueno- Michiru se aclaro la garganta antes de proseguir. -Quisiera pedirte un favor. Sé que nos conocemos desde hace poco pero, pensé en que podrías ayudarme con un tema algo espinoso-
Haruka trato de tranquilizar su pierna colocando ambas manos sobre esta y mirando seria y fijamente a la chica. Asintió con la cabeza y dejo que Michiru continuara.
-Necesito que te hagas pasar por mi novio-
La pierna de Haruka se golpeó contra la mesa, aplastando ambas manos contra el tablón de madera y haciendo que las tazas derramaran algo de su contenido.- ¿¡Qué!?- Parpadeó un par de veces incrédula y luego rápidamente cogió las servilletas para limpiar el estropicio.
-Necesito que te hagas pasar por mi pareja- Michiru repitió lo mismo sin dejar de mirar a Haruka.
-¿Porque? No puedo ser tu pareja, seguro que hay cientos de hombres tras de ti ¿Porque no escoges a uno?- Haruka seguía nerviosa, limpiando la mesa y esparciendo el liquido sin darse cuenta.
Michiru cogió la mano de la rubia con suavidad y añadió.-Pero tú eres la persona ideal-
El corazón de Haruka dio un vuelco y se quedo paralizada.-L-l-lo siento, no soy la indicada para hacer algo así- Bajo la vista hasta la mano de Michiru y luego la levanto con miedo por si había ofendido de alguna forma a la chica.-No creo que pudiera hacerme pasar por un hombre...-
Tras la confesión de Haruka, Michiru se quedo helada y sin saber qué hacer, no podía creer lo que la chica acababa de decirle. Mantuvo su misma expresión y trato de no reaccionar de forma extraña.-No te preocupes, no voy a forzarte- Soltó la mano de la rubia y esbozo una sonrisa.
Haruka mientras tanto recogía los papeles mojados y mantenía la mirada baja mientras pensaba en que decir, era cierto que la chica era hermosa pero no podía aceptar algo tan raro.-Yo...- Pensó en la ayuda que había brindado Michiru a su familia y pese a lo que sentía se forzó a aceptarlo.-Lo haré-
"Mierda" Pensó Michiru mientras continuaba sonriendo.-Perfecto, entonces pagamos esto y vamos a por ropa- Se giro para llamar al camarero y deseo no haberle pedido nunca ayuda. -Mañana será la primera vez que veas a mis padres- Ahora le daba vergüenza mirar a la chica a la cara así que continuó girada con la escusa del camarero.-Ahora te cuento más.
Durante el breve periodo en el que ambas chicas habían estado en la cafetería, el centro comercial se había comenzado a llenar. La mayoría de las personas eran jóvenes adolescentes que iban a mirar pues pocas eran las que salían con alguna bolsa, otro grupo bastante amplio de personas eran las parejas, estos iban de un lado a otro pero sobretodo se encontraban en las heladerías o cafeterías.
Tanto Michiru como Haruka guardaban silencio, una por vergüenza y la otra por no saber que decir -aunque empezaba a sentirse incomoda. Finalmente, Michiru condujo a la rubia hasta una tienda para hombres bastante conocida y cara. Un letrero plateado adornaba el fondo negro y, los maniquíes masculinos portaban los trajes más llamativos de la tienda. El local era de madera y contaba con varios asistentes y un sastre, todo muy bien organizado para que toda la mercancía quedara bien expuesta.
Pese a la reacción que había tenido al saber que Haruka era mujer, Michiru sentía que nada había cambiado, la belleza de la rubia seguía siendo la misma y el trato que esta le daba no había cambiado en absoluto "Quizás nadie note que es una chica..." Se arraigo a esa idea aún sabiendo que se la jugaba mucho. -Ven, vamos a ver qué traje te sienta mejor- Michiru continuo andando mientras daba la espalda a Haruka.
La rubia seguía por la tienda a su acompañante algo anonadada, había visto aquella tienda cientos de veces pero jamás se hubiera atrevido a entrar, todo parecía tan caro que nunca se le hubiera pasado por la cabeza entrar a comprar nada.
Michiru se acercó a Haruka y le hizo una señal para que se acercara a ella. Esta vez la rubia abrió la boca para preguntar lo que había estado deseando desde un buen principio pero volvió a cerrarla sin atreverse a hacerlo. –Haruka, creo que un tono suave te quedaría bastante bien- La rubia meneo la cabeza y sonrió. -¿Qué te pasa? ¿Estás bien?-
-Veras… Me preguntaba porque me escogiste a mí y porque todo esto- La chica se colocó al lado de Michiru y cogió una chaqueta de traje con los codos parcheados de un tono crema suave. Mientras Haruka esperaba una respuesta fue mirando las tallas para ver si tenían una large. –Mis padres decidieron intentar emparejarme con el primo de una amiga mía y a esta chica lo único que se le ocurrió fue decir que yo tenía novio- Michiru le acercó una large de color grisácea mientras Haruka se probaba la crema y descubría que no le gustaba como le quedaba.
-Pero eso no explica porque yo- Haruka le entrego la crema y se colocó la grisácea. Michiru colocó la chaqueta en su sitio y le dio el visto bueno a la segunda que la rubia se puso.-Conocen a todos mis amigos y tú eras la única persona a la que desconocen, me pareció una buena idea el pedirte ayuda y, teniendo en cuenta que me debías una…-
Ambas chicas caminaron por la tienda mientras buscaban alguna camisa para el conjunto.-Pero ¿Porqué yo? Después de todo lo que os ha hecho mi familia… cómo eres capaz de confiar en mí- Ambas se pararon frente a un montón de camisas de algodón y de diversos colores, Michiru cogió una de color blanca mientras que Haruka optaba por una de un color rosa suave. –Puedo llegar a comprender porque lo hicisteis, el tratamiento de tu madre es muy caro, demasiado caro para alguien normal- Colocó su mano sobre la camisa de Haruka.-Esta no pega con la chaqueta- Haruka la dejo de nuevo en su sitio y aceptó ir al cambiador para probarse ambas cosas.-No os guardo rencor y además antes llegue a pensar que me gustabas así que pensé que sería una buena escusa para estar contigo-
Haruka se quedó sin palabras ante la confesión de Michiru y cuando quiso darse cuenta se vio siendo empujada hacia dentro del cambiador.-Pe-pero… entonces… ¿Lo hacías porque te gustaba?- La chica empezó a desvestirse mientras la dejaba hablar. –Sí, pero ahora que se que eres una chica no puedo decir lo mismo, ahora vengo- Tras ello dejo a Haruka sola y se fue a por una corbata del mismo tono que la chaqueta. Haruka dentro del cambiador se colocó la camisa blanca y la chaqueta, se desabotonó dos botones del cuello y abrió la puerta.
Michiru miró con ojos críticos el aspecto de la rubia quien con poca ropa había cambiado mucho, ahora estaba mucho más hermosa y pese a su condición de mujer poseía una belleza que le hacía olvidar su inclinación sexual.-Toma- Michiru le entrego la corbata y Haruka se la puso sin demasiada dificultad –teniendo antes que abotonarse la camisa bien. –Bien, me gusta cómo te queda aunque te faltan unos buenos pantalones…-
-Em, Michiru, no tengo el suficiente dinero como para pagarme esto- Haruka se vio empujada hacia el interior y cuando se dio la vuelta se vio con la puerta cerrada tras ella.
-No vas a tener que pagar nada, he sido yo quien te ha metido en esto- La aquamarino espero a que saliera del cambiador con la ropa de normal y arrastro la chica hacia la caja para pagarlo todo.-Y además te necesito sí o sí- Haruka suspiro y dejo que Michiru cargara con todo pues ella apenas podía hacer nada.
-Pienso hacer que todo salga bien, creo que es lo mínimo que podría hacer…- La rubia cogió la bolsa mientras Michiru pagaba y luego ambas salieron del local.-¿Y ahora a dónde vamos?-
Michiru caminaba con confianza y en dirección a otras tiendas de ropa.-Te llevaré a por unos pantalones y unos zapatos, los necesitaras- La aquamarino se volteó para esperar a la rubia que caminaba con desgana.
-Michiru… tengo zapatos, los uso para el trabajo, son negros-
-Pues entonces solo necesitaras unos pantalones- La chica dibujo una sonrisa, se le estaba empezando a hacer agradable eso de ir de compras aunque solo le hacía falta que estuviera allí su mejor amiga. –Vamos-
Haruka empezó a caminar con más rapidez y entraron en una tienda con un cartel rojo, era una tienda de tejanos bastante famosa y cara toda de madera y con gente joven como dependientes. Allí dentro ambas chicas se dedicaron a buscar algún tejano que conjuntara a la perfección con la ropa que acababan de comprar y que a su vez no le hiciera parecer una estirada.
-Y con esto ya acabamos- La aquamarino le tendió la bolsa para que Haruka la cogiera.
-¿Y cuándo es la comida? –
- Esta noche, a las diez en el restaurante Ivanov-
-¿¡Qué!?- Haruka se quedó impresionada al saberlo pues tenía que llamar a alguien para cambiar su turno y encima arreglarse a toda prisa. -¿Entonces solo nos queda una hora y media?-
Michiru asintió con la cabeza y rió por lo bajo.-No me digas que vas a necesitar más de una hora para arreglarte-
-¡Eh! No te pases, con diez minutos me basta pero yo trabajo…-
La reacción de Haruka le hizo gracia y continuó riendo.-¿Y donde trabajas?- La rubia echó a caminar.-En el casino del centro, trabajo por la noche porque por la mañana estudio-
-Entonces creo que me puedo ocupar de ello- Michiru dibujo una sonrisa un tanto traviesa y saco el móvil para hacer unas llamadas. -¿Tienes coche?- Haruka negó con la cabeza.-¿Moto?- De nuevo la rubia negó con la cabeza.
-Solo bici aunque con un poco de suerte puedo conseguir una moto… pero tendría que llamar a un amigo- Michiru cayó a Haruka y se puso a hablar con alguna chica para que le hiciera un favor, mientras tanto, Haruka enviaba unos mensajes de texto su mejor amiga; Minako.
Mientras Haruka esperaba una respuesta escuchó como Michiru le reclamaba algo al otro locutor y como finalmente se salía con la suya, haciendo que la rubia se librara por un día del trabajo. El móvil de Haruka vibro y la chica lo cogió, era Minako la que le estaba llamando para hablar sobre lo que la rubia pedía.
-Vamos Minako, hazme el favor de pedírselo a Usagi, se que está contigo…-
-Pídeselo tú misma, tú también tienes su teléfono-
-Vamos, por favor, se que tú la convencerás … No le agrado demasiado a Mamoru-
-Pero pídeselo tú, a mi no me metas en esto-
-Pues pásame con ella…-
Al otro lado Minako le daba el teléfono a Usagi.
-Hola cara de pan, quería pedirte un favor-
-¡Haruka! ¿Cómo estás?-
-Bien, pero ahora mismo necesito tu ayuda-
-Lo sé, he escuchado vuestra conversación y tranquila, se lo pediré a Mamoru-
-Muchísimas gracias, eres la mejor-
Una vez acabaron de hablar Haruka colgó y se giró para ver a Michiru.-Perfecto, ya tengo el transporte- Sonrió con naturalidad y siguió a Michiru. –¿Entonces te veo a las nueve y media en la puerta de mi casa?- Michiru iba en dirección a la salida con la intención de irse a su dúplex para cambiarse.
-Vale, apúntame la dirección y te paso a buscar en una hora- Entregó a Michiru el teléfono y cuando se lo devolvió se despidió de la chica con un apretón de manos.-Pues yo voy tirando o no llegaré a tiempo- Sonrió antes de salir corriendo con las bolsas para poder ir a por la chica a su hora.
A las nueve y media de la noche, la joven Tenoh se encontraba frente el edificio en el que vivía Michiru, vestida con las ropas que esa misma tarde habían comprado juntas y con una moto negra de alta cilindrada y un casco de sobras –todo gracias a Usagi y Mamoru. Haruka le dio un poco de gas a la moto e hizo rugir el motor para llamar la atención de Michiru, a quien había llamado dos veces ya.
De repente la puerta del edificio se abrió y de él salió una joven de cabello recogido y con un hermoso vestido negro y pegado a su cuerpo. "Wow" eso fue lo único que Haruka pensó antes de entregarle el casco a su acompañante.-Estas radiante- Pese a que no se podía ver la sonrisa a través del caso, Haruka estaba sonriente.
-Tú tampoco te quedas atrás- Michiru sonrió mientras se ponía el caso. Mientras había estado sola se había parado a pensar en lo estúpido que había sido reaccionar mal por primera vez al saber que Haruka era una mujer. Le hubiera gustado que hubiera sido un hombre para poder estar junto a él pero no le importaba en absoluto tener a una amiga como ella – o al menos intentarlo.
Michiru se subió a la moto y ambas salieron en dirección al restaurante a la espera de que sus padres no volvieran a hacer nada por el estilo y que todo acabara bien.
Los padres de Michiru estaban sentados en una mesa redonda junto a los Volk y el primo de estos, hablando sobre el futuro de la joven Kaioh e intentando que Yuri conociera un poco más a la chica antes de poder entrarle. Zhira estaba con mala cara y se negaba a participar en ello, mirando de rato en rato el móvil y esperando a que Michiru entrase junto a alguien y todo eso se acabara.
-Haruka, vamos- Cogió la mano de la rubia y corrió con delicadeza hacia el interior del local, intentando no caerse por culpa de los tacones y de ir rápido.-Llegamos tres minutos tarde- La rubia corría con los dos cascos y dejándose llevar por la aquamarino.-Solo son tres minutos…- Haruka se quejaba mientras Michiru preguntaba por la reserva.
-Bueno- Michiru soltó un suspiro y se acercó a Haruka.-Ahora estoy en tus manos- Sonrió y espero que Haruka actuara bastante bien.
Haruka por su parte decidió actuar de lo más normal y rodeo la cintura de Michiru mientras caminaban en dirección a la mesa que le sabían dado.
Espero que el capitulo les haya gustado, intentaré no tardar demasiado con el siguiente y hacerlo con un poco más de acción.
Muchísimas gracias por las review :3
