Antes de que ninguna de las dos pudiera darse cuenta, la moto se hallaba aparcada frente al dúplex de la más adinerada.

La cena no había sido del gusto de las chicas y el trayecto había sido de lo más tranquilo y cayado, ninguna se había atrevido a hablar y pese a que los ánimos se habían calmado la tensión se podía seguir palpando en el ambiente. Quizás fuera porque la joven rubia aún se echaba las culpas por no haberse quedado en la mesa y haber evitado lo sucedido o quizás porque la aquamarino no podía perdonarse haber metido a la chica en algo tan extraño.

Sin decir palabra la joven Kaioh se quito el casco y se bajo de la moto con cuidado de no caerse ni quemarse con los tubos, mientras tanto, Haruka mantenía a la moto en equilibrio para no caer.-Supongo que esto es todo- Michiru fue la primera en hablar con un tono de voz cansado y triste, provocando que la preocupación se apoderase por un momento de la otra chica.-No creo que sea buena idea que sigas metida en esto…- La aquamarino soltó un profundo suspiro y dibujo una cansada sonrisa para que no se preocupase por ella.

A través del plástico protector Haruka clavo la mirada en Michiru ¿De verdad pensaba que ahora iba a dejarla marcar? Por supuesto que no y menos sabiendo que el tarado de Yuri andaba tras la chica.-Lo que no sería buena idea es que te quedases desprotegida ante ese tarado- Fue seca y tajante una combinación un tanto extraña que por algún motivo crispo a la aquamarino. –No creo que debas de ser tú quien me diga lo que debo hacer ¡Ni siquiera te conozco!- Michiru rompió su límite y evocó su rabia con la persona que tenía a su lado e intentaba ayudarle.

-De acuerdo- Sin decir ni media palabra la rubia aceleró un par de veces rompiendo el silencio de la calle y se dispuso a salir de aquel lugar, no pensaba ayudar a alguien que se negaba a ver la verdad.

Tres semáforos más allá, cuando se encontraba parada a la espera de que cambiara el color, Haruka se dio cuenta de que le faltaba algo. Se había olvidado el casco de la moto de Mamoru y si no se lo devolvía el moreno era capaz de hacerle la vida imposible tanto a ella como a Usagi. Suspiro, miró hacia ambos lados y comprobó que nadie viniera y luego cambió de sentido para volver a atrás.

Michiru se había quedado cerca de su puerta comprobando que la rubia se hubiera ido. No le había hecho nada, es más, le había ayudado y le había protegido pero entre los nervios, la tensión y que estaba cansada de que la controlasen había acabado espetando contra ella de mala manera. Buscó las llaves de su dúplex y dejo el casco en el suelo para poder hacerlo sin percatarse de que aquel objeto no era suyo y de que en cualquier momento iban a volver a por él. Pasó a la casa y cerró la puerta, subió a su cuarto y dejo allí, sobre su cama, el casco de la moto para luego meterse en la ducha.

Haruka bajo de la moto y le puso el candado de seguridad antes de ir a picarle a la aquamarino, no podía volver en otro momento pues conocía muy bien la terquedad del chico así que le gustase o no a Michiru le iba a tener que recibir.

Pico una vez al timbre y esperó unos segundos a que le abrieran pero nadie se acercó a la puerta, volvió a picar y ocurrió de nuevo lo mismo solo que esta vez la rubia dio unos pasos para atrás en busca de alguna luz por si la chica estaba durmiendo –cosa que realmente dudaba. Rodeó el dúplex preguntándose si algún día iba a poder tener uno igual y mientras lo hacía descubrió una pequeña ventana con luz. –Así que estas despierta…- Murmuró al tiempo que volvía a picar para no obtener respuesta. Se llevó una mano a su rostro y negó con la cabeza, su móvil había muerto hacía un par de minutos y ahora lo único que le quedaba era que la chica le abriera sí o sí la puerta.

Bajo el agua de la ducha y con la puerta cerrada Michiru disfrutaba de un cálido momento en el cual sus defensas se habían roto y se había echado a llorar de forma silenciosa por todo lo ocurrido. Su sollozo era leve y el agua tapaba cualquier ruido que pudiera haber, por eso ni siquiera se había enterado de cuando la rubia había picado a la puerta. Cerró el agua y salió de la ducha, había dejado de llorar pero su rostro aún mantenía el tono rojizo.

Algo a su espalda, similar al sonido de una pequeña piedra al golpear una pared llamó su atención haciendo que se limpiara la cara y se tapara con la toalla para buscar la fuente del sonido. Abrió la puerta y salió a su cuarto para comprobar que no venía de allí, se asomó a las escaleras y descubrió que de allí tampoco venía. Clack. El sonido venía de su espalda, para ser exactos de la ventana del cuarto de baño. Curiosa, Michiru se acercó y abrió la ventana para poder asomarse.

La rubia sonrió como si nada hubiera sucedido.-Vaya, pensé que no ibas a abrirme nunca-

Anonadada por la presencia de la chica Michiru simplemente se quedó mirando a la otra.-¿Qué haces aquí?- No se había dado cuenta de cuando había abierto la boca pero lo había hecho y, lejos de encontrarse con una mala reacción , Michiru descubrió a una sonriente Haruka que parecía divertirse.

-Venia a ver como estaba mi princesa pero veo que me he equivocado de casa- La sonrisa irónica de la rubia y el tono de sus palabras hicieron que el rojo del rostro de Michiru pasara a ser un fuerte rubor.-Es broma, no te pongas así.- Hizo una pequeña pausa para que la chica se calmase antes de proseguir.-La verdad es que venía a por el casco de la moto que si no me matan.

Aquello ya tenía más sentido para Michiru.-Dame un minuto y te abro- Cerró la ventana y corrió a su cuarto para ponerse algo de ropa para poder abrirle la puerta a la chica. ¿Cómo había podido olvidarse del casco? Suponía que era por lo molesta que había estado y estaba agradecida de que la rubia no se hubiera comportado mal con ella.

Con una camisa blanca de algodón y unos pantalones cortos que apenas asomaban por la camisa, Michiru abrió la puerta a Haruka. La rubia pese haberse fijado en la chica nunca antes había sentido el impulso que sentía ahora de besarla y, frente a la idea, lo único que pudo hacer fue zarandear la cabeza e intentar mantenerla fría.-Pasa, pasa, ahora te lo doy- Michiru intentaba que no se notase que había estado llorando hacia escasos minutos e intentaba retener el impulso de volver a hacerlo. Tener a la chica cerca solo hacía que ponerla más nerviosa y aquello poco le gustaba.

Subió las escaleras y se metió en cuarto a oscuras para buscar el casco mientras la rubia se quedaba abajo cerca de la puerta. Un ruido sordo hizo que Haruka se asomara por las escaleras y escuchase a Michiru llorar. Sin pensárselo dos veces, la rubia subió por las escaleras de dos en dos para encontrarse con el casco en el suelo y a la chica al lado acariciándose la frente y llorando a más no poder.-¿Te has hecho mucho daño?- Haruka se arrodillo a la altura de la aquamarino en medio de la penumbra y antes de que pudiera hacer nada la chica se abalanzó sobre ella mientras sollozaba. Tenoh suponía que el golpe había sido el desencadenante de aquello y se mantuvo callada mientras le acariciaba la espalda y la apretaba contra ella con todo el cariño del mundo.

-Tranquila, no es nada- Acarició su cabello lentamente al igual que su espalda.-Solo ha sido un golpe- Tras aquellas palabras la aquamarino echo a llorar aún más fuerte y la rubia se dio cuenta de que aquello no era solamente por el golpe así que volvió a intentar tranquilizarla con algo distinto.-Vamos Michiru, no llores… todo ha pasado y ahora todo va a ir bien- Separó a la chica para poder mirarle a la cara pero esta intentó ocultar su rostro para que no le viera llorar.-Estoy a tu lado y te ayudaré a salir de ello pero esta vez no como un favor- Michiru asintió sin decir nada y enterró su rostro en el pecho de Haruka quien se pasó un buen rato acariciando a la aquamarino con delicadeza.

-¿Mejor?- Tenoh no sabía cuánto rato había pasado la chica llorando pero sabía que había sido el suficiente como para que se empezara a sentir fatigada.-Sí- Michiru aún lloraba de rato en rato pero intentaba que su llanto cesara.-Me prometes que estarás conmigo?- Haruka sonrió y asintió al tiempo que ayudaba a la chica a levantarse del suelo.-Por supuesto.

Acompaño a Michiru hasta el baño para que se limpiara el rostro y acabase de asearse antes de obligarla a irse a dormir y quedarse así un poco más tranquila.

Mientras Michiru guardaba el cepillo de dientes una pequeña idea le asaltó e hizo que Haruka se quedara sin palabras.-¿Te quedas a dormir?- Su voz parecía tan inocente y frágil que Tenoh no pudo sino que aceptar con un movimiento de cabeza afirmativo.

¿Dónde me estoy metiendo? Pensó la rubia al tiempo que la otra le daba una camiseta blanca de deporte y unos pantalones de chándal. Ninguna de las dos cosas era obviamente de su tamaño pues el pantalón que se suponía que le tenía que llegar por la rodilla se quedaba a la mitad de la pierna y la camiseta le apretaba un poco.-Lo siento, eso es lo más amplio que tengo-

-No te preocupes, ya está bien- Tenoh mintió para no preocupar a la chica pero en el fondo le hubiera agradado poder destrozar a aquella camiseta que le oprimía por la parte de los brazos y espalda.-Supongo que dormiré en el sofá…¿No?- Deseaba que la respuesta fuera un sí para sentirse un poco más aliviada pero al parecer la fortuna no estaba de su parte.-Pensaba que dormirías conmigo- De nuevo Michiru usaba un tono que ponía los pelos de punta a Haruka de lo manipulable que se sentía.

Ambas se metieron en la cama y Haruka se colocó de costado a la espera de poder controlarse y que no sucediera nada.