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Gracias por sus comentarios en el primer capítulo. Les hago una aclaración, las letras que aparezcan en cursiva dentro de la narración es para representar las palabras expresadas en el lenguaje de los sordomudos.

Card Captor Sakura, no me pertenece sino a sus respectivas dueñas (CLAMP). Por lo que esta historia únicamente busca entretener a quien la lea. Gracias.


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Voces del paraíso

Por Ireth I. Nainieum

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Evocación

"El alma tiene ilusiones como el pájaro alas".

-Víctor Hugo-

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—Y el viento nos trajo hasta aquí ¿cierto? –alzo una de sus cejas con curiosidad- ¿cómo siquiera puedes decir algo tan disparatado? –comentó divertido- ¿cuéntame de nuevo esa historia?

Escucho un sonoro quejido por parte de su acompañante, sabía de sobra cuanto odiaba ese tipo de comentarios de su parte. Como disfrutaba el hacerla enfadar de esa forma y precisamente a ella.

—No te burles de mí de esa forma –coloco su manos en sus caderas- ya te he dicho que no fue el viento ni nada por el estilo –bufo moleta- ¿cuándo vas a madurar?. ¡Por Dios se supone que ere mayor que yo!

El hombre río brevemente y acto seguido tomó la maleta de ella, comenzaron a caminar hacia la salida del aeropuerto de Tokyo Narita en la ciudad capital. El tumulto en las instalaciones era impresionante y algo hasta cierto punto eufórico y cansado de observar. La mujer camino indignada delante de él. Con un vehemente paso de superioridad hacía su acompañante, él por otro lado esbozo una gran sonrisa; definitivamente hay cosas que nunca cambian.

—¿Sucede algo malo? –lo miro con curiosidad

Era una mujer sumamente interesante a los ojos de cualquiera. Poseía un aire infantil y dulce que la resaltaba por sobre la demás gente. Vestía un hermoso vestido de la casa Dior, elegante y refinado en color turquesa.

—Nada Sakura –suspiro- solo pensaba en cosas, eso es todo –se detuvo- no deberías ir tan rápido o te perderás, tal y como lo hiciste en Roma...

Su acompañante por otra parte, vestía también un elegante conjunto. Un traje para ser precisos en un tono negro sobrio.

—¿Podrías dejar de molestarme tan solo unos minutos? –exclamo molesta- y vamos que aún tenemos mucho que hacer –rodó sus ojos- bien "señor yo lo se todo" guíeme por favor

—Será todo un honor mi señora...

—Te la estas ganando hermano, no me vuelvas a llamar señora –apretó su puño- me haces sentir vieja

Él camino un par de pasos delante de ella, hasta estar completamente fuera del edificio y se dirigió hacia los taxis del lugar.

— Yo también pude haber hecho eso –pensó cansada- ¿por qué de todo el mundo tuvo que venir él? –suspiro- ese Touya me las pagará

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—¿Y esto pensó?

Ambos estaban de pie a la entrada de la oficina del hombre. Observó a la mujer que le extendió el par de papeles. En su rostro se reflejaba claramente su nerviosismo, sus manos estaban entrelazadas; mientras las movía lentamente de un lado a otro en espera de su pronta respuesta. Tomo primero el sobre y la miraba con atención. Era de un color verde olivo, cuando lo abrió se sorprendió al darse cuenta de que era una invitación.

—La inauguración del restaurante del comida italiana "Donna bella"- leyó- en el centro de la ciudad hoy a las siete en punto

Alzó más el sobre y algo cayó al suelo. Un par de boletos elegantes, los tomo y los leyó con rapidez, antes de hablarle. La miro con brevedad, los años habían pasado con rapidez y a estas alturas ya era toda una mujer. Vestía una larga falda amplia de color azul y una blusa blanca de manga larga, junto a unas largas botas, nunca mostraba nada más de su cuerpo al mundo. Sonrió, así era ella desde que la conocía.

¿Me estás invitando?

Expreso cuando movió sus manos frente a ella. Ella cabeceo aún algo temerosa por su respuesta.

¿Puedes? –lo miro esperanzada- o no puedes hacerlo..., lo comprendería eres una persona muy ocupada y yo estoy aquí molestándote... Perdóname Shaoran... –apretó con fuerza sus manos-

—Paso a las seis treinta por ti ¿te parece? –le dijo- o quizás debería ir más temprano... –cruzo sus brazos- las mujeres tarda un buen tiempo en estar listas

Sus palabras quedaron olvidadas cuando la mujer presente lo abrazaba con mucha alegría. Ambos se miraron fijamente unos instantes y acto seguido ella beso su mejilla, se retiro de la pequeña oficina. Pasaron algunos minutos y él ahora mirada distraídamente el techo, sin más murmuro.

—Tomoyo...

—¿Nombrando a tu enamorada?. ¡Eh, pillín? –golpeó con picardía sus costillas- eres todo un galán –lo miro de frente- mira que muchos envidian tu suerte con ella

—¡NAKURU! –exclamo ofendido- y sabes que no es nada de eso. ¿Cuántas veces tengo que...

Se sonrojo fuertemente, tanto que ni siquiera término su oración, hacía su jefa del taller de redacción de la revista. Siempre era lo mismo, o más bien desde el día en que fue cambiado al área de reportajes; actuaba de forma bastante infantil con él, o al menos eso era lo que pensaba. Suspiro cansado ¿hasta cuándo continuaría ella actuando así con él?. Ya era físicamente madura y la dirigente del taller, debía ser responsable, inteligente; más sin embargo era demasiado hiperactiva según algunos.

Tenía una larga cabellera casi rojiza. Ese día usaba una falta tipo escocesa en dos tonos marrones y una blusa en color terracota. Su cabello lo llevaba recogido en un sencillo moño, además claro está de su más nueva adquisición: sus gafas doradas.

—Solo bromeaba Shaoran, pero ya sabes lo que opino –tosió- ambos hacen una linda pareja

—Nakuru –la miro con seriedad- te lo repetiré nuevamente a ti y a quien haga falta –suspiro- lo que yo siento por Tomoyo no es ese tipo de cariño ni lo será –expreso de forma seca- para mí ella es muy importante, sin embargo nunca llegaré a quererla de esa manera

—¿Por qué no? –expreso curiosa- la conoces desde que eran niños y además eres el único hombre que puede hacerla sonreír

Se sentó en la nada organizada oficina. Observó rápidamente el espacio, un pequeño tallo de bambú junto a su ordenador; una gran montaña de papeles; un tablero lleno de notas, su archivador negro donde algunos papeles se mostraban debido al mal acomodo recibido. Un hermoso perchero vacío en ese momento, un gran sillón de piel negro, sobre el cual en estaban dispersadas su mochila y chamarra respectivamente; y finalmente una gran persiana de por la cual se filtraban los rayos del sol matutinos. Nada en comparación con el hombre frente a ella, no más allá de sus veinticinco años y ya tenía un notable puesto dentro de la revista. Adorado por muchos, odiados por otros. Vestía una playera verde oliva y un pantalón de mezclilla azul, junto a un par de tenis. Una apariencia algo desaliñada para el editor en jefe de la sección de deportes, a los ojos de ella.

—¿Sabes no te vendría nada mal el que organices este lugar como se debe? –detuvo sus ojos en él- la verdad es que me sorprende que seas capaz de encontrar tus cosas en este revoltijo

Camino hacia su escritorio, acto seguido tomo él su taza de café y bebió un poco.

—Te diré algo –se levanto y camino hacia la puerta- la has hecho muy dependiente de ti Shaoran y es algo malo, lo sabes mejor que yo –se giro y lo observo antes de continuar- tal vez nunca llegues a quererla de esa forma. ¿Pero que sucederá el día en que ella pase a segundo lugar?...

—Eso no sucederá –dijo cansadamente- hace años que me prometí a mí mismo que antes de que eso ocurra encontraría a un ser digno de ella...

Se miraron fijamente un par de segundos.

—Y yo siempre las cumplo

Giro su silla, levanto la persiana y contemplo la ciudad en silencio. Nakuru esbozo una gran sonrisa y salio, cerrando la puerta tras de sí, dejándolo solo con sus pensamientos.

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—Espero que la distribución de los elementos sea de su agrado señorita Mizuki

Le expreso la gerente de la galería a Kaho Mizuki quien observaba maravillada el preestreno de sus más recientes trabajos, cuya temática en esta ocasión estaba inspirada en el surrealismo. Pero manifestado en el ámbito fotográfico. La galería había sido transformada el algo similar a cualquier pintura de Dalí, para darle más evocación al tema en general. Esculturas nada acaparadoras en algunas esquinas, elementos curiosos colgados del techo, perspectivas extrañas y colores contrastantes. Describirían brevemente el lugar.

—Es más de lo que esperaba... –miro a la mujer no sabiendo como continuar- yo...

—Rika Sasaki –le informo- no..., mejor llámeme Terada –le sonrió- señorita Mizuki

—No por favor llámame Kaho

Continuo recorriendo la galería, estaba completamente maravillada por tan original y creativa idea. Estaba más que segura que su exposición también sería un gran éxito en Japón, así como lo fue en Europa. Se alejo demasiado. Por otra parte la encargada de la galería se acerco lentamente hacía el varón presente en la habitación, para ser mas precisos junto a un espejo, parte de la decoración.

—Su novia tiene mucha energía y además parece encantada con el lugar. ¿Usted es?

—Eriol Hiragisawa, y creo que tiene razón, tiene mucha energía

La mujer por lo que juzgo no pasaba de los treinta años, era sumamente hermosa. Portaba un sencillo vestido blanco. Lo más representativo de ella en ese momento era su peculiar estado, una mujer embarazada.

—No me quejo en lo absoluto, la quiero porque es así –comento gustoso- es la persona más peculiar que he conocido, y siendo sincero no creo poder encontrar a nadie más así

El se giro y le mostró por completo su impávido semblante. Ella podría asegurar que era un hombre serio, poseía una peculiar mirada, era sombría y fría, se veía mucho más maduro de lo que debería ser, no le cabía la menor duda.

—Uno nunca sabe que es lo que hay a la vuelta de la esquina –avanzo por donde Kaho había desaparecido- en ocasiones siempre es posible el hallar cosas nuevas más cerca de lo que uno mismo se imagina

—¿Perdón? –la miro con sorpresa- no la comprendo

—Me refiero a que en ocasiones la vida misma nos puede jugar muchas bromas y algunas de ellas son muy crueles

Dejo solo a Erial con sus pensamientos.

—Eriol

Lo abrazo Kaho algunos minutos después, tomándolo desprevenido y lo beso apasionadamente. El río divertido por las acciones de ella, poco después respondió bastante efusivo por sus acciones.

—Estoy segura de que esto será un completo éxito. Si puedo hacerme de un nombre importante aquí en Oriente, así como en Europa tendré el camino libre para América –tomo las manos de él- se que aquí en Japón se darán muchas cosas importantes..., lo presiento cariño

—Lo se

Él beso su frente.

—Aún tengo que arreglar algunos asuntos –acaricio sus mejillas- te molestaría regresar solo al hotel o ¿me esperas?

Suspiro molesto.

—Mejor regreso, creo que este asunto va para largo.


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Nos vemos.